martes, 7 de septiembre de 2010

WHERE THE WILD THINGS ARE * * * 1/2

Spike Jonze adapta al cine el popular libro infantil "Where the Wild Things Are"
Antes de que Spike Jonze adaptara Where the Wild Things Are (2009), libro infantil de Maurice Sendak, tan solo existía un pequeño corto animado, dirigido por Gene Deitch en 1973. Spike Jonze, creador de historias en las que mezcla fantasia y realidad de una forma inteligente y sarcástica, se sumerge en el universo infantil via el libro de Sendak, en una película que, de todas formas, está años luz de ser para niños.

Es cierto, los niños pueden identificarse con muchos elementos de la historia. Tiene como protagonista a Max (Max Records), un niño con una gran creatividad y energía desbordante. Siempre está actuando “salvajemente”, gruñendo, como creyéndose el jefe de una tribu prehistórica, además de que juega a pelearse con su perro. Es decir, Max es un niño como muchos, pero es ignorado por su hermana (Pepita Emmerichs), a la que poco o nada le importa lo que aquel haga o le pase. No sabemos qué ha pasado con su padre, pero Max y su mamá (Catherine Keener, quién más) llevan una relación feliz, aunque algo frágil.

La historia de Sendak, al menos en la versión de Jonze, no es precisamente un cuento de hadas, sino una compleja fábula, en la que nuevamente tenemos a un niño que viaja a un mundo fantástico creado por su imaginación. No he leído el libro, pero tengo entendido que en la historia original Max despierta en un mundo habitado por unos monstruos, o “wild things” (cosas salvajes). No pasará mucho tiempo para comprobar que ese calificativo no es en vano. En la película, luego de haber discutido con su mamá, Max se embarca en alta mar para, luego de pasar una tormenta, llegar a la isla donde habitan los monstruos.

El mundo habitado por los monstruos es uno lejos de ser atractivo y colorido. Lo que tenemos son unos monstruos deprimidos y, en ocasiones, autodestructivos, a quienes Max encuentra pasando por una crisis existencial y buscando el sentido de sus vidas. En pocas palabras, son unos monstruos viviendo en absoluta infelicidad. Filmada en locaciones de Australia, la isla que habitan es casi desértica, árida y rocosa, tal vez un reflejo del propio estado anímico de Max. Los monstruos, encabezados por Carol (voz de James Gandolfini), declararán a Max como su rey, luego de que éste les prometa protegerlos, guiarlos y, lo que más les importa, enseñarles a divertirse.

Estos monstruos están lejos de ser docilidad y delicadeza. Sus juegos rozan lo extremo en violencia. Se apilan unos sobre otros hasta la asfixia (o quedarse dormidos, lo que suceda primero), se arrojan a los árboles unos a otros y se pisan. En una parte del filme, Max propone jugar guerra de pedradas, como si fueran bolas de nieve. Hay una escena inquietante, en la que un monstruo le arranca de tajo un brazo a otro. No brotará sangre sino,… arena.

Vale mencionar que nuestros monstruos, la mayoría con formas animales como una cabra, una guacamaya y un toro, no están generados digitalmente sino que son enormes muñecos animatrónicos, creados por el taller de Jim Henson. Hay algo de trabajo digital en los movimientos faciales, pero el resto es trabajo puramente físico. Lo admirable de todo, es comprobar que no estamos viendo simples peluches gigantes, moviéndose torpemente. Los monstruos lucen tan convincentes e impresionantes en todo lo que hacen, que el trabajo digital sobre ellos apenas y se percibe. No está de más mencionar, que entre los actores que han dado voz a los monstruos se encuentran Catherine O’Hara, Paul Dano, Forrest Whitaker y Chris Cooper,

Lo curioso, es que, en esta especie de versión de The Man Who Would be King (1975) para niños, el personaje más interesante para mí no ha sido tanto Max, sino Carol. El enorme monstruo es un torturado ser, inseguro, con sentimientos encontrados hacia una monstruo, KW (voz de Lauren Ambrose), con el sueño de construir una gran ciudad donde habiten él y sus amigos; es idealista, soñador y quien, en una escena, tiene un arranque de pánico, creyendo que el Sol ha desaparecido.

Supongo que el libro de Sedak tiene más encanto, sin el toque tragicómico que Jonze le ha dotado a la historia. Al final, no lo he considerado un filme fallido, pero sí con el cual me ha sido difícil conectar. Creo que el universo infantil no es el más adecuado para Spike Jonze. El final de la película no es el más feliz que uno podría esperar, o con la moraleja más fácil de identificar. Es una fábula sobre la locura del poder, el idealismo y la tiranía (Carol está a punto de ser una especie de tirano usurpador, pero la historia no llega a esos extremos), aunque también la historia de crecimiento y maduración de un niño.

++Los extras del DVD me desilusionaron. Ninguno trata un detrás de cámara interesante. Tan sólo contiene vídeos como "La absurda dificultad de filmar a un perro corriendo y ladrando al mismo tiempo", "La gran broma", "Ataque vampiro" y "Los niños se apoderan de la foto". Los extras del Blu-ray lucen más interesantes. Tiene los mismos del DVD, pero además un cortometraje adaptación del libro de Maurice Sendak, "HBO Primer vistazo", "Maurice y Spike, Max y Spike", "La familia Records" y "Carter Burwell".

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