lunes, 15 de marzo de 2010

SHUTTER ISLAND * * * * 1/2

Mark Ruffalo y Leonardo DiCaprio en "Shutter Island", una fascinante historia hard boiled detectivesca, con un inesperado toque de suspenso psicológico.

Por más que lo intenté, no pude leer “Shutter Island”, escrito por Dennis Lehane (también autor de Mystic River) antes de ver la adaptación de Martin Scorsese al cine. Seguro la leeré, aunque por lo pronto puedo decir que, como película , Shutter Island me ha parecido magnífica. No es lo mejor que ha hecho Scorsese a la fecha, pero el filme es notable. Lo suyo es el cine de gángsters, pero el intento de Scorsese por sumergirse en una historia hard boiled detectivesca, con un intrigante toque de suspenso psicológico, es una muestra más de que el realizador puede moverse sin problemas en cualquier terreno, siempre y cuando haya mentes enfermizas y criminales de por medio en la historia.

Shutter Island también es una muestra de que la mancuerna que ha formado con Leonardo DiCaprio es una de las más sólidas. Leonardo DiCaprio ha logrado las mejores actuaciones de su carrera junto a Scorsese, y en Shutter Island aquel vuelve a conseguir una actuación que alcanza cotas altas. Seguir una trama que está instalada todo el tiempo dentro de una isla, en la que se ubica un hospital para criminales con enfermedades mentales, puede ser una tarea que no se antoja mucho seguir. Por lo tanto, toda la fuerza de la película radica en las potentes actuaciones de todo su reparto. En Shutter Island, prácticamente toda la acción sucede dentro de la mente convulsa y torturada del personaje interpretado por DiCaprio, el policia federal Teddy Daniels. A través de escenas de un delirio surrealista, buñuelianas me atrevería a decir, nos iremos enterando del pasado militar de Teddy y el por qué vive cada noche teniendo pesadillas. Las más recurrentes, son sobre su entrada junto a una tropa para liberar un campo de concentración.

El año es 1954, y junto a su nuevo compañero, Chuck (Mark Ruffallo), Teddy llega a la isla para investigar la misteriosa desaparición del hospital de una peligrosa asesina. Pero como sucedió con el personaje de Jack Nicholson en The Shining, el irrespirable y tétrico ambiente del lugar empieza a despertar en Teddy fantasmas del pasado, visiones terroríficas y la perturbadora e imaginaria presencia de su esposa fallecida (Michelle Williams). No ayudará mucho la hermética y sospechosa actitud del doctor que dirige el hospital (Ben Kingsley, inmejorable como siempre), y no pasará mucho para que Teddy se entere de que posiblemente en el hospital esté internado el asesino de su esposa.

Para muchos, el principio de Shutter Island ha resultado lento y cansado. Incluso, para una periodista del Entertainment Weekly, a la película le ha sobrado metraje. Al menos para mí, que disfruto mucho de la literatura hard boiled y el film noir, la primera hora, aunque se dedica a seguir las mayores convenciones de estos géneros: los hallazgos de pistas, largos interrogatorios de los policias, sus diálogos tratando de embonar las pistas, etc., lo más atractivo de esta parte es que se inclina más por la descripción psicológica de Teddy. Es tan brillante como la descripción que Scorsese hizo del obsesivo compulsivo Howard Hughes en The Aviator.

Falsas pistas, falsos culpables, ambientes opresivos, giros inesperados, etc., Shutter Island evoluciona hasta un punto en que todo mundo es sospechoso. Teddy no podrá confiar en nadie, ni siquiera en él mismo, ni en lo que ve, siente, piensa o percibe, como en las buenas historias de misterio. Cuando llega un momento en que a uno se le puede acabar la paciencia, cuando la locura de Teddy es tal que ya no hay nada más para él de dónde asirse, llega el final revelador, de esos de los que no se puede contar ni insinuar absolutamente nada. De hecho, una de las mejores escenas está precisamente en esta parte, un flash-back que nos aclara todo de una vez por todas. Es cierto, al final quedan algunas preguntas al aire. No dejé de sentir que la película hubiera podido quedar mejor resuelta. Algo que nada más podré saber hasta que lea el libro de Lehane.

++Lo mejor: la descripción psicológica que hace Scorsese de Teddy Daniels.
++Lo peor: Sentir al final que algo ha quedado sin resolverse del todo.

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