martes, 6 de octubre de 2009

JOY DIVISION * * * *

"Joy Division" (2007), documental sobre esta gran banda de rock de Manchester, ofrece una magnífica combinación de hechos y personajes, con un lenguaje visual atractivo.

Antes de ver este convencional pero interesante documental sobre la banda Joy Division, quizás convenga ver antes 24 Hour Party People (2002), de Michael Winterbottom, un falso documental, que involucra a varios personajes relacionados, directa o indirectamente, con el surgimiento y éxito de la banda. Su protagonista, Tony Wilson, es fundador de la disquera “The Factory”, y de “The Hacienda”, un club en donde el grupo ofreció sus primeros conciertos. Pero eso no es todo, una vez que se hayan visto ambas películas, y si en verdad está interesado en el tema, puede ver todavía Control (2007), del fotógrafo vuelto cineasta Anton Corbijn (quien fotografió al grupo en varias ocasiones), una dramatización de la vida del grupo y su vocalista, Ian Curtis. Me falta ver Control, pero espero verla pronto.

En Joy Division, el documental, el tema principal -no podía ser de otra forma- es Ian Curtis, quien se suicidara ahorcándose el 18 de mayo de 1980, justo cuando la banda estaba en la cima. Dirigido por el cinefotógrafo, director de videos y ocasional documentalista Grant Gee, el documental, a pesar de ser una convencional sucesión de “cabezas parlantes” (todos sus entrevistados en un mismo estudio, con un fondo negro), tiene un lenguaje visual propio y original. Vale aclarar que no es el clásico documental que se puede ver en los canales musicales MTV o VH1. Las pretensiones de Gee van más allá de ofrecer una simple y llana exposición de hechos biográficos, fechas y lugares.

Lo que logra el realizador, responsable de videoclips para Radiohead y otros grupos, es desnudar la personalidad de Curtis y hacer una disección, casi caprichosa, de su torturada mentalidad. Pude tener una visión amplia de Curtis en todas sus etapas, desde que fue un humilde chico de Manchester, quien se unió a la banda, formada por Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris (quienes continuaron la banda sin Curtis bajo el nombre de “New Order”), respondiendo a un anuncio en el periódico. Además, el documental ofrece un panorama del Manchester que vio surgir a Joy Division, a mediados de los 1970, como una ciudad sucia, contaminada y en decadencia, pero que vería surgir a las mejores bandas del punk-rock británico de esa época.

No es una película que endiose al grupo, a Curtis o al resto de sus miembros. Se nota que Grant Gee es un gran admirador de Joy Division, y en apenas su segundo documental su visión sobre el trágico destino de Curtis es limpia. Deja que sus excompañeros expresen su opinión al respecto. Curtis era un tipo talentoso para escribir canciones (“Love will tear us apart again” es considerada una de las mejores canciones del siglo XX); tal vez no tenía una gran voz pero si mucha fuerza escénica, y que padecía epilepsia. “Estábamos 50 por ciento enojados con él y 50 por ciento tristes. Pensaba ‘¿Cómo pudo ser tan estúpido para hacer esto?, pero también estábamos tristes por no haber podido hacer algo por él.”, confiesa el baterista Stephen Morris. Y una característica algo intrigante, es que la presencia de Deborah Curtis, esposa de Curtis, no participa con entrevista, sino con textos (seguramente extraídos de su libro biográfico), que se van colocando a manera de intertítulos. Un gran documental para los fans del grupo.

++Nunca estrenada en cine, el documental está disponible en una edición especial en DVD. Entre los extras incluye ficha técnica, ficha artística, biofilmografías, escenas eliminadas y el trailer.

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