jueves, 10 de enero de 2008

CLÁSICOS DE CLÁSICOS: VERTIGO * * * * *

Considerada como una de las más inquietantes películas de Alfred Hitchcock, e incluso, como una de las mejores películas de la historia del cine, Vertigo (E.U., 1958) sigue manteniendo intacto su lugar como una de las obras maestras de Hitch, junto a o North by Northwest (1959), Psyco (1960) o The Birds (1963). La fantasmagórica imagen de Kim Novak (quien interpretaba un doble personaje), apareciendo frente al detective Scottie Ferguson (James Stewart, inmejorable), a imagen y semejanza de su amada rubia, muerta trágicamente, es de antología y un gran logro del cinefotógrafo Robert Burks, logrando la luz y los efectos de color deseados por Hitch en aquella escena que tenía lugar en un cuarto de hotel; consiguiendo esa atmósfera etérea y misteriosa que recordaba elocuentemente el título de la fuente original del filme, es decir, la novela “De Entre los Muertos” (D’Entre les Morts), de Pierre Boileau y Thomas Narcejac.

La historia es una laberíntica trama de obsesiones, con detalles que tenían que ver con la reencarnación, en una misión que forzadamente debe tomar Scottie, retirado a causa del vértigo que padece, y carga para colmo con el sentimiento de culpa por no haber podido salvar a un policia de caer desde el techo de un edificio, donde perseguían a un criminal. La tarea de Scottie, encomendada por un acaudalado empresario y buen amigo, es en apariencia sencilla: seguir a la atractiva esposa de éste, Madeleine (Kim Novak), debido al comportamiento extraño que ha estado manifestando.

Scottie se verá atrapado en las empinadas calles de San Francisco, en una espiral de misteriosos hechos, cuando descubra que Madeleine vive obsesionada con el antiguo retrato de una mujer, al que va a observar día tras día al museo. Lo escalofriante es que la mujer de aquella pintura guarda un impresionante parecido con Madeleine. Luego de investigar en lugares clave de la ciudad, a los que Madeleine acude poseída por una extraña fuerza (dejar flores en la tumba de la mujer del retrato, ir a visitar el cuarto de un antiguo hotel, etc.), ayudado por su simpática amiga pintora, Midge (Barbara Bel Geddes), Scottie quedará prendado de Madeleine cuando tenga que salvarla de morir ahogada, cerca del puente Golden Gate.

A partir de este momento, Vertigo se convertirá en una de las más intrigantes historias románticas que se hayan visto en el cine, cuando Scottie y Madeleine inicien una relación que condenará al primero a vivir bajo una enfermiza obsesión, sin poder lidiar con las tendencias suicidas de ella y que tendrán su fin cuando se arroje desde el torreón de una iglesia colonial, en donde vemos unos geniales efectos ópticos para reflejar el vértigo de Scottie, mientras este sube las escaleras del torreón. Años después, la locura amenaza con apoderarse de Scottie, cuando en su camino se cruce una mujer morena (Kim Novak de nuevo, transformada por obra del maquillaje) con un enorme parecido a Madeleine.

Por supuesto, aquí el infaltable mcguffin de Hitch será la misteriosa mujer antigua por la que Madeleine se siente relacionada de alguna forma, el pretexto perfecto para que Scottie quede enredado, primero, en un trágico romance, y luego, en una investigación que lo llevará a descubrir que hay algo misterioso detrás del suicidio de Madeleine.

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