lunes, 7 de enero de 2008

CINESPAÑA: LA NIÑA DE TUS OJOS * * * *

Si hay un filme ambicioso en la carrera del realizador Fernando Trueba, ese es La Niña de tus Ojos (España, 1998), en una filmografía que se ha caracterizado por su buen ojo para las historias de época, ambientadas en la Guerra Civil Española, su tema favorito por excelencia, un escenario idóneo para sus historias románticas, nunca edulcoradas, ni cursis, ni sentimentales, y que rehuyen siempre el happy-end.

Protagonizada por un amplio reparto, en el que se incluyen muchas de sus acostumbradas estrellas, como Penélope Cruz o Jorge Sanz, La Niña de tus Ojos es un relato satírico en el que el cine mismo es el tema principal, con sus fuertes implicaciones políticas en la primera época del franquismo, y sus lazos con el Tercer Reich de Hitler. El centro de la trama es el atropellado rodaje de un filme que se antoja imposible. Blas Fontiveros (el siempre efectivo Antonio Resines), director de cine, llega con todo su equipo técnico a Alemania para llevar a cabo, por encargo del gobierno de Franco, el remake alemán de una de sus mejores películas, un drama musical folklórico titulado “La Niña de tus Ojos”. Para que todo salga lo más cercano posible a la fuente original, Fontiveros se llevará al mismo director de fotografía y de diseño de producción originales (este último interpretado por un Santiago Segura muy en su papel).

Los obstáculos serán enormes, en especial, el idioma, donde el motor humorístico de la película serán las cómicas situaciones que vayan surgiendo por las barreras del lenguaje, solventadas tan sólo por un tímido intérprete, que trabajará para que todo el equipo técnico español y alemán se entienda durante la filmación, así como también para la guapa Macarena Granada (muy bella Penélope Cruz, premiada con el Goya), la actriz principal, luego de que el ministro de propaganda de Hitler, Goebbels (Johannes Silberschneider), quedé prendado de ella e intente todo para conquistarla.

Macarena lleva una fría relación romántica con Fontiveros, cosa que complicará las cosas para ella, al ser utilizada por el oportunista realizador para que ayude con Goebbels a facilitar la filmación y agilizar las cosas.

Como es costumbre en el cine de Trueba, el atractivo principal de la película es la impecable ambientación, a la que se añade una magnífica dirección fotográfica de Javier Aguirresarobe, una gran dirección de todo el reparto y una notable habilidad para mezclar varios géneros, el melodrama romántico, la comedia de situaciones, algo de sátira política. No habrá nada más absurdo, que hacer la versión alemana de un drama puramente español, aunque el atractivo de Macarena será suficiente para que sea visible, por ejemplo, un número de baile y música flamenca cantado en alemán. Ahí radica también el humor de Trueba: en el choque cultural de dos países gobernados por el fascismo, pero que lucen ridículamente incompatibles en todo momento.

Hacia el final, con su homenaje a Casablanca (Michael Curtiz, 1942) y su famosa despedida entre Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, parece inevitable a pesar de estar algo apresurado, aunque nada de qué lamentarse después de ver una entretenida historia sobre las locuras y ambiciones por las que todo realizador ha pasado alguna vez, y que además deba sacrificar un gran proyecto por amor; al tiempo que una actriz descubre su verdadero talento, cuando se aparezca en escena un prisionero ruso, en un rodaje tal vez imposible de concluir para Fontiveros, pero que es usado por Trueba para reflejar varias situaciones políticas de la época.

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