miércoles, 4 de noviembre de 2015

BRIDGE OF SPIES * * * *

PROFESIONALISMO IRREPROCHABLE.
Tom Hanks como James Donovan. 
Bridge of Spies rompe el molde en cuanto a historias de espionaje se refiere. En su más reciente filme, Steven Spielberg sabe cómo introducir hábilmente su acostumbrado humanismo, en una historia atrayente y emocionante al mismo tiempo, que no trata tanto sobre espionaje, sino en las consecuencias políticas del mismo. Tom Hanks colabora por enésima vez con Spielberg, en la que puede considerarse como una sólida, eficiente, inquebrantable, y siempre fructífera relación profesional. Hanks es un actor destinado a convertirse en un clásico, al estilo James Stewart, a quien en algunas escenas de la película trata de emular y canalizar. 

En su encarnación de un abogado, con porte y profesionalismo hasta la exageración, tiene la oportunidad de lucir no nada más sus irreprochables cualidades histriónicas, sino también encanto y carisma. Bridge es una gran película, que a diferencia de otros filmes sobre espionaje, no depende en lo absoluto de acción imparable, efectos especiales, o pirotécnica hollywoodense. La película tiene  una clase de emoción más centrada en el suspenso de un thriller político, con una trama más enfocada en la negociación y diplomacia, instalada en los momentos más turbulentos y políticamente inestables en la historia: la Guerra Fría.

En la tal vez no muy entrañable, pero sí memorable y sensible, relación abogado-cliente entre James B. Donovan (Hanks), nuestro abogado, y Rudolf Abel (Mark Rylance, maravilloso), un espía ruso con alma de artista, está el centro emocional de la historia. Rudolf, de facha inofensiva e intelectual,  es arrestado por el FBI y encontrado culpable, sin una evidencia palpable. Sin embargo, James, a quien se le asigna su defensa en la corte, descubre que puede tener un caso de violación a sus derechos. A continuación, vienen los juicios, en donde, por su puesto, entra la estrategia de sostenerse de la "quinta enmienda" y la constitución. Pronto, las cosas se complican para James, con agentes de la CIA acosándolo, y su  seguridad y la de su familia amenazados, cuando a su alrededor empiece a generarse un ambiente hostil, con la gente tachándolo de algo poco menos que un traidor a la patria.

La relación entre James y Rudolf empieza a tener destellos de empatía y humanidad.  El espía recurre a una frase, "¿Eso ayudaría?", con la que cierra humorísticamente varios diálogos con James, y le llega a advertir algo: "Debe tener cuidado". Es justo cuando su relación empieza a cuajar, cuando James empieza a sentir simpatía, y quizás algo de admiración, por este pequeño hombre con cara de mustio. Rudolf es considerado como una amenaza para la seguridad nacional, y cuando éste le cuente a James una anécdota sobre un hombre que, a pesar de haber sido brutalmente golpeado, jamás cayó  y se mantuvo en pie, el abogado verá como su misión el salvarlo de la silla eléctrica. 

Del otro lado del charco hay cosas sucediendo, y harán que el caso tome giros inesperados. Un piloto es capturado en territorio Ruso, mientras volaba un sofisticado avión espía, a nada menos que 70 mil pies de altura (la escena del vuelo es emocionante y te deja sin aliento). En tanto, en Alemania del Este, un estudiante norteamericano de Economía es encarcelado, al ser encontrado sospechoso de ser un espía.  

Una escena de antología muestra el Muro de Berlín en plena construcción. A través de la mirada de James, somos testigos de la brutalidad, los abusos, y la violencia cometidos sobre aquellos que se atrevían a cruzarla clandestinamente. Igualmente, en otra escena, vemos una kilométrica fila de aquellos que querían hacerlo legalmente. Los hermanos Coen colaboraron en la escritura del guión. Es de esperarse ligeras pinceladas de humor a lo largo de la película, lo cual para nada aminora la tensión, siempre presente y constante. En ese sentido, el guión, basado en hechos reales (al final, antes de los créditos, aprendemos un poco más sobre cómo trascendió la carrera de James Donovan en el futuro), está brillantemente tramado y  construido. ¿Podemos ya empezar a escuchar el nombre de "Oscar"?

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