miércoles, 15 de mayo de 2013

WE NEED TO TALK ABOUT KEVIN * * * * *

CRIA CUERVOS. Tilda Swinton y Ezra Miller.

La maldad yace en el núcleo de la familia retratada en este inquietante drama. Una narración inusual, una actuación de Tilda Swinton, como siempre, fenomenal; así como la estrategia de mantenernos en suspenso sobre lo que realmente sucedió a su personaje, son las tensas cuerdas que mantienen la historia. Swinton interpreta a una madre de familia, totalmente golpeada por su pasado y en búsqueda de un trabajo. Al mismo tiempo, veremos flash backs de la que fue su vida familiar, y cómo la llegada de su primer hijo, el Kevin del título, vino a darle vuelta por completo a su vida. No es para menos, ya que tendrá que criar a un niño más diabólico que el mismo Damien de The Omen. No estamos lejos de  un relato de horror psicológico, en el que las dos narraciones paralelas cuentan el pasado y el presente de esta madre, la cual, con una  admirable fortaleza, se mantiene en pie para poder vivir bajo el mismo techo junto a Kevin (Ezra Miller. diabólicamente extraordinario). El amor completamente incondicional que esta madre tiene por su hijo, es correspondido por el chico con un odio que llega a niveles incomprensibles. Humillaciones, insultos y hasta violencia, todo aguantará la madre. 

La escocesa Lynne Ramsay, consigue una película intrigante, especialmente por la manera en que arma todo este obscuro drama. Sabemos que conduce hacia un desenlace trágico, pero juega con nuestras expectativas a cada segundo. En el ir y venir de flash backs, no tenemos más remedio que ajustarnos el cinturón, dejarnos llevar por las pistas ofrecidas, y respondernos la pregunta: ¿Cómo esta mujer acabó sola y en ese deprimente estado emocional? ¿Cómo de tener una casa grande y bonita, con un esposo amoroso y buen padre (John C. Reilly) terminó sin nadie en su vida? Además, el filme de Ramsay acaba siendo un acucioso estudio de una personalidad psicopática. En ese sentido, la actuación del joven Miller tiene un apenas soportable peso emocional en toda la historia, uno de verdadera maldad en su mirada, gestos, movimientos, etc. No hay mucho espacio para las motivaciones de Kevin, pero en general, la película de Ramsay es, al final, emocionalmente desgastante e incluso conmovedor. 


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