jueves, 20 de septiembre de 2012

EDGE OF DARKNESS * * 1/2

MAD-MEL. Mel Gibson moverá cielo, mar y tierra
para resolver el asesinato de su hija.

El impasible detective de policia interpretado por Mel Gibson en Edge of Darkness (2010), no podría estar más lejos de parecerse al detective que interpretó en la saga de Lethal Weapon. Aquí, Gibson tiene sus instantes de acción moderada, alguna pelea a puño limpio y tiene que lidiar con ciertas dosis de suspenso, durante la investigación que realiza su personaje. Lo más característico en esta película, es lo emocionalmente contenido que resulta a cada momento. Resiste la lágrima lo más que puede, ante el gran drama que se encuentra viviendo. Thomas Craven (Gibson) ha visto a su hija (Bojana Novakovic) ser asesinada a sangre fria frente a sus ojos, Justo al abrir la puerta de su casa, a pocas horas de haberla recibido de visita en su casa. No nada más tiene que lidiar con eso. Antes de morir, la chica se veía claramente enferma, con vomitos, nariz sangrante y pidiendo desesperadamente ser llevada al hospital.  Su hija aparecen constante y fantasmagóricamente frente a él, tal y como la recuerda de niña.

El filme es un melodrama policiaco nada más de "momentos", de altas y bajas, en una trama que no acaba siendo tan emocionante e interesante como prometía al principio. Eso sí, el reparto es muy eficiente. Gibson interpreta a un policia con la energía suficiente, sin más ni menos; balanceando adrenalina, sentimiento y carga emocional en medidas adecuadas. Resulta creíble como el padre de fortaleza imparable, dispuesto a desentrañar el misterio detrás de lo que -está convencido- ha sido un homicidio premeditado, dirigido no contra él sino contra su hija. Esto irá descubriendo un caso de  encubrimiento corporativo, para una empresa que se ha dedicado a contaminar con desperdicios nucleares y para la cual trabajaba la hija de Thomas. Ray Winston, con esa imponente presencia física que lo caracteriza, interpreta (aunque sea nada más de soporte) a un corrupto agente del gobierno encubriendo el caso. Mientras, Danny Huston es el malévolo director de la empresa contaminante, con una buena actuación por igual. Martin Campell tiene una sensibilidad sadística para filmar las muertes de sus personajes, impactantes sin duda. Pero a la historia, en general, le faltó más fuerza dramática, intriga y emoción. Pero una emoción que te deje pegado a la butaca, no aquella demasiado sensibelera, como en la que cae justo la última escena.

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