lunes, 16 de abril de 2012

RIO BRAVO * * * *



Dean Martin como un alcohólico en el lejano Oeste.

Es extraño, pero bienvenido, el hecho de que John Wayne no sea del todo la estrella en Rio Bravo (1959),  sino Dean Martin. Dino interpreta un alcohólico luchando por regenerarse, asistiendo al sheriff en turno (Wayne). Es de los mejores trabajos en la filmografía de Dino, y la elección de Howard Hawks para que encarne al conflictivo personaje no podía haber sido más apropiada. Como audiencia merece toda nuestra atención. Y no es por demeritar el trabajo de Wayne. Sobra decir lo bien que está en su icónica figura de autoridad como sheriff, en todo western por el que haya pasado, sea por quien sea dirigido (Howard Hawks, John Ford, etc.) Es más ¿El Duke necesitaba ser dirigido en los westerns? Casi nunca. Pero de todas formas, siempre es un deleite observarlo enfrentar al crimen, disparar en coreografiados movimientos, mientras su imponente figura ocupa todo el cuadro. Si en algo se mantendrá Wayne ocupado en este western, ambientado en algún pueblo fronterizo de Texas, será en mantener constante vigilancia, no nada más de un asesino (Claude Akins, de voz imponente), a quien a puesto en prisión, sino de una atractiva chica (Angie Dickinson), que ha llegado a perturbar la rutinaria calma de un hotel y de las hormonas del mucho mayor cheriff.

Es notorio lo bien preparado que Dean Martin llegó al proyecto. Su estudiado retrato de un alcohólico era, incluso, digno de una nominación al Oscar (cosa que no sucedió). El personaje de Dean, "Dude", no se cree ya capaz de llevar a cabo su trabajo eficientemente. Lucha por demostrar cómo todavía puede disparar con precisión y observar bandidos sospechosos a distancia. Los mexicanos lo llaman "borrachín", mientras soporta humillaciones, burlas y provocaciones de los demás. Por su parte, el parlanchín Walter Brennan, con su personaje del anciano cojo Stumpy, pone la nota cómica, mientras que Ricky Nelson llega más tarde para unirse al equipo del sheriff y así vengar el asesinato de su jefe ganadero. De no ser por el cliché del mexicano bajito, que habla hasta por los codos, que suena como Speedy González y que sigue a Wayne para todos lados (interpretado por Carlos Arredondo), así como del anacrónico número musical, en donde Nelson canta una "balada-rock", este western hubiera terminado por alcanzar la suma perfección.

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