viernes, 22 de julio de 2011

HARRY POTTER AND THE DEATHLY HALLOWS: PART 1 * * * 1/2

Harry Potter, Hermione y Ron desentrañan los misterios de Dumbledore
en "Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 1".

La saga de Harry Potter ha llegado a su fin. Gracias a Dios. Una franquicia que empezó su desgaste desde la película número 5 y 6. Ahora tenemos la última película, adaptación del séptimo libro escrito por J.K. Rowling, quien promete mantener vigente a Harry Potter a través de una página web. La película ha sido divida en dos partes, en un afán caprichoso de adaptar casi fielmente el libro. Para mi, esta primera parte no se siente más que como un largo, y por momentos, lento, lapso de espera para el enfrentamiento tan esperado entre Harry Potter (Daniel Radcliffe) y Lord Voldermort (Ralph Fiennes). ¡Cuánto tenemos que esperar! ¡Ya que se enfrenten y a cerrar con broche de oro!

Harry Potter and the Deathly Hallows Part 1, no es tan aburrida como su antecesora, The Half-blood Prince, también dirigida por David Yates. Tiene algunos momentos de acción logrados (la persecución inicial en el cielo nocturno, otra en el bosque, donde los snatchers tratan de atrapar a Harry, Hermione y Ron). Además, la secuencia animada del relato de los tres hermanos que trataron de engañar a la muerte, es notable y visualmente gótica. Parece concebida por Tim Burton.

No hay muchas sorpresas. Sabemos hace tiempo que las películas se han puesto más obscuras, “maduras” tal vez. Los personajes se debaten entre dejar salir su lado obscuro o reprimirlo. Además, sigue la misma dinámica en el triángulo formado por Harry, Ron (Rupert Grint) y Hermione (Emma Watson), estos dos últimos con su romance reprimido, pero ya conocido. Harry no está tan sólo, tiene a la atractiva Ginny Weasley (Bonnie Wright), aunque apenas y se les concede 1 minuto en la película.

Harry (Daniel Radcliffe) tiene que encontrar la espada de Griffindor, la única capaz de destruir los amuletos Horcruxes, que contienen el alma y fuerza de Voldermort. En tanto, se entera de la existencia de tres objetos venerados, uno de ellos, la vara mágica usada por el fallecido Dumbledore. Un gobierno facista, intolerante a los muggles, se ha levantado, y aquí la película toma prestado visualmente tanto de Terry Gilliam (Brasil), como de Alan Parker (Pink Floyd The Wall).

Aunque esta nueva película es relativamente entretenida, hace falta un suspenso genuino y realmente emocionante. Creo que peca de ser demasiado sombría nuevamente, y su aura de tristeza, de pesadumbre, es casi intolerante (de nuevo tenemos una trágica muerte al final). No hay mucho misterio en lo que está pasando, y es que ya se sabe a donde va todo: el enfrentamiento. ¿Era realmente necesario dividir en dos partes la película?

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