miércoles, 7 de julio de 2010

LAT DEN RÄTTE KOMMA IN * * * * *




"Let the Right One In" cuenta una historia de amor entre un niño humano y una niña vampiro.

Son extrañas las vetas que puede seguir un subgénero tan manoseado como el del vampirismo. Y no hablo de algo tan poco original y, por ende, comercial, como la saga de Twilight. Me refiero a una película que rompe con todo lo visto hasta ahora, en su aproximación más inocente, sutil, aunque no por ello menos sangrienta y violenta, al género de los chupa sangre. Me refiero a Lat den rätte komma in (Let the Right One In, 2008), del realizador sueco Tomas Alfredson.

Tomando como punto de partida un melodrama familiar, Alfredson logra colar una conmovedora historia de amor, que no deja de sorprender en ningún momento. Es una historia sobre la soledad compartida de 2 niños, quienes tienen en común la falta de un núcleo familiar; del amor y calidez de un hogar. Por ello, buscan refugio constante en un parque abandonado, en medio de la nieve de invierno de Estocolmo.

Ambientada a principios de los 1980, la historia nos cuenta cómo Oskar (Kare Hedebrant), un niño solitario que sufre del acoso constante de un niño en la escuela, quien lo humilla y tortura siempre que puede. Oskar vive con su madre, quien vive separada de su marido. Es en las visitas a su padre donde el chico tiene sus pocos momentos de felicidad, hasta que conoce a su nueva vecina, Eli (Lina Leandersson), una niña tan solitaria como él, pero por razones diferentes. No estaría revelando mucho de la trama si dijera que la razón por la que Eli es solitaria, y está casi siempre encerrada en su casa, es porque es un vampiro.

El ser vampiro para Eli es algo parecido a una enfermedad. No es algo fascinante, o que le depare aventuras. Eli dice tener 12 años, o al menos ha tenido esa edad por mucho tiempo. Luce como un niña enferma, y tiene que alimentarse de la sangre que su padre (o quien parece ser su padre), tiene que salir a conseguirle a la calle, asesinando inocentes que va encontrando. Cuando su padre fracasa -cosa que siempre pasa-, Eli tiene que salir en las noches a buscar víctimas por su cuenta. Tiene que asesinar, comportarse como un animal, sufriendo por ello. Eli se siente tan avergonzada por su condición de vampiro, que le es difícil confesarle abiertamente a Oskar que lo es. “No soy una niña”, será todo lo que podrá decirle.

Lo que vendrá, es una entrañable historia de amor, basada en la novela escrita por John Ajvide Lindqvist (autor del guión), que nos depara un par de sorpresas al final. Una historia, además, nada sencilla de ver. De alguna forma, la violencia infantil (no la sufrida por los niños, sino la provocada por ellos) no es fácil de asimilar y digerir. Oskar será capaz, en un momento dado, de experimentar la maldad, aunque sea en defensa propia.

Los efectos de sonido fueron realizados por el mismo Alfredson con recursos simples y primitivos, como el sonido del yoghurt para beber (para simular el sonido cuando Eli bebe sangre), o el sonido producido al morder una salchicha (cuando la niña muerde a sus víctimas). La escena de la piscina es todo un logro visual. Mientras vemos el rostro de Oskar bajo el agua, a punto de ser ahogado, arriba se consuma una sangrienta y dulce venganza. La cámara jamás se mueve del rostro del chico, pero podemos imaginar la carnicería que está ocurriendo fuera del agua. La historia de amor entre Oskar y Eli se adivina imposible: ella seguirá siendo niña, inmortal, cuando Oskar será un anciano.

 

2 comentarios:

Joel Meza dijo...

Ah, qué bueno que la reseñas, Alex. Algo que me gustó mucho es cómo implica el sufrimiento que Oskar debe tener en su vida "familiar" (esa conmovedora escena donde ríe como loco -como niño, al fin- en la moto para la nieve, contrastada con la reacción de su papá ante esa extraña visita y todos los malos momentos con su mamá) y de la misma manera sólo implica el sufrimiento de Eli.

Finalmente la película trata también sobre el egoísmo de los adultos hacia los niños. ¿Cómo se atreven a hacerle eso a Oskar sus padres? ¿Cómo se atrevió a hacerle eso a Eli, quien quiera que la haya convertido en vampiro a los 12 años? Bueno, el egoísmo se traduce en falta de amor propio, finalmente. Qué tanto se quieren a sí mismos los padres de Oskar, es evidente. ¿Funcionarán las reglas del amor igual en los vampiros?

No quisiera que la rehicieran en EUA, pero como no tenemos opción, sólo espero que no se pongan a explicar las cosas.

Àlex Frias dijo...

Ya veremos Joel. Por lo pronto, he leído que los fans de la peli original están ya quejándose del remake. Algo que me agradó saber es que la niña de Kick-Ass interpreta a la niña vampiro. Le daré el beneficio de la duda al remake.

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