jueves, 30 de agosto de 2012

ROLE MODELS * * 1/2


MODELOS A SEGUIR. Paul Rudd ya puede imaginar lo que le espera.

Paul Rudd y Sean William Scott, a primera vista, son la más improbable pareja de amigos. El primero, con pinta de buena gente, cierta vulnerabilidad e inocencia; mientras, el segundo con su cara de maniaco-perverso, acaban siendo lo más opuesto. En Role Models (2008), dirigida por un tal David  Wain, la pareja funciona, ya que este desconocido realizador televisivo se las arregla para que este par de polos opuestos tengan algo de química. Aunque sea durante la primera mitad del filme. Danny (Rudd) y Wheeler (Scott), trabajan juntos promoviendo una de esas bebidas basura energizantes (la mascota es un toro, así que ya imaginar contra que marca va dirigida la parodia) de escuela en escuela. Danny odia su trabajo ("Tengo que pararme frente a jóvenes, para vender esta cosa que, en realidad, es veneno", dice Danny), pero su situación empeora cuando, en un arranque violento de nervios, Danny trata de liberar la camioneta con la que trabaja de ser llevada por la grúa. Los desastres urbanos que ocasiona amenazan con llevarlos a prisión. Lo mejor que puede hacer la abogada y prometida de Danny (Elizabeth Banks), es conseguirles horas de trabajo comunitario, como tutores de niños problemáticos. Esto les dará innumerables dolores de cabeza. 

Lo que en realidad es un trabajo de niñeros, será para nuestros amigos una lección de vida, que los hará cambiar y evolucionar en muchos aspectos. Bueno, quizás exagero. Danny se hará cargo de un chico de lo más nerd (Christopher Mintz Plasse), quien vive totalmente en otra dimensión. Esto se debe a un enfermizo juego, en el que acabas sumergido en un universo medieval, junto a otros jugadores que parecen fugados del manicomio. Wheeler tiene las cosas más relajadas, en comparación. Se encargará de un niño negro malhablado (Bobb'e J. Thompson), el cual tiene el don de decir como 100 palabrotas por minuto y vulgaridad y media, suficiente como para, hipotéticamente, hacer esta película apta para mayores de 18 años. 

La película es una simplona y estúpida comedia dominguera. Una historia de redención para dos tipos que, si bien todo lo que padecen lo hacen para evitar ir a prisión, al final -muy predeciblemente- acaban encariñados con sus hijos postizos. Lo curioso, es que acabas creyendo estas, tal vez, forzadas relaciones que van forjando los protagonistas. Forman lazos de amistad que, en otro contexto, difícilmente podrían existir. Jane Lynch se roba cada escena en la que sale, como la supervisora, ruda y macha, que tiene una historia detrás que daría para todo un melodrama urbano. En general, una comedia totalmente pueril, con algunas risas, muy burlona hacia ese mundo underground de los role games-medievales-interactivos (existen y los involucrados se fanatizan tanto como este chico). Lo malo, es que su moraleja de "sé tu mismo, no dejes que nadie te diga lo contrario", no creo que esté bien aplicada al caso de nuestro trastornado amiguito medieval del siglo XXI. 

martes, 28 de agosto de 2012

AT THE EDGE OF THE WORLD * * * 1/2

Un documental totalmente en alta mar. Antes de que uno -o los involucrados- pueda sentirse mareado, lo más importante es la consciencia que despierta sobre la matanza indiscriminada de ballenas. Los japoneses no salen bien parados, como los principales "depredadores" de estos gigantezcos habitantes del océano. Este documental ecologista, dirigido por los activistas Dan Stone y Patrick Gambuti, es una fría travesía por los mares antárticos, a bordo del Farley Mowat. Una tripulación de voluntarios de todas partes del mundo (mayoritariamente australianos), se embarca por un periodo de tiempo indefinido, que puede ser de meses, dejando a sus hogares, familias y mascotas atrás. Todo está filmado con cámara portátil. Es impresionante el buen resultado de filmar en condiciones tan inestables como estas, con mucho movimiento y temperaturas extremas. En cierto momento, muchos tripulantes acaban vomitando; más tarde, el barco atraviesa superficies de hielo y, además, vemos cómo todo a bordo se torna invernalmente gélido. Hay momentos tensos. Un hombre cae accidentalmente al agua y tienen que encontrarlo, para luego de varios angustiantes minutos rescatarlo. Pero los mejores momentos, son aquellos en los que el barco, que hondea una piratezca e intimidante bandera negra con un cráneo, localiza enormes barcos pesqueros japoneses, haciendo cacería ilegal de ballenas en aguas protegidas por leyes internacionales. La primera táctica de los ecologistas, irónicamente, es arrojar bombas pestilentes al barco sospechoso. Si no responden -como normalmente sucede- y se detienen, luego de varias advertencias por radio, colisionan intencionalmente para hacer que se detenga. Aventuras en el mar con consciencia ecológica.

PATRULLANDO LA ANTÁRTIDA. Un documental
sobre la matanza indiscriminada de ballenas

sábado, 25 de agosto de 2012

BLADE * * * 1/2

LA DANZA DE LOS VAMPIROS. Wesley Snipes como un vampiro
cazador de vampiros.

Blade es una película muy entretenida y original de vampiros. Su idea principal: presentar a un vampiro "mestizo", o mitad vampiro, mitad humano, y además, negro. Su filoso nombre es Blade, un nada convencional chupasangre, experto en artes marciales y con algo de samurai. La película tiene su fuente original en un cómic de la Marvel, y el autor del guión es David S. Goyer (Dark City). Su obscura visión no pudo haber caído mejor, en una historia que es una afortunada mezcla de géneros. En esta película, primera de una trilogía que fue decayendo, se encuentran gángsters vampiros con un giro a lo jamesbondesco, incluyendo un trasfondo fantástico e incestuoso al final. Wesley Snipes (inmejorable elección) es Blade, con una historia de fondo cargada de mucho melodrama. Nacido de una madre humana, quien fuera atacada por un vampiro, Blade tiene que inyectarse una substancia para, digamos, contrarrestar sus más básicas características e instintos vampíricos. Es decir, gracias a esta substancia, que desarrolla su ingeniero y padre adoptivo, Whistler (Kris Kristofferson), especialista en crear sables y demás gadgets especiales, Blade puede salir a la calle en plena luz del día, tener una fuerza sobrehumana y calmar su deseo de beber sangre.

Es una película exploitation de vampiros, serie B, disfrutable, con efectos especiales decorosos (algunos muestran un poco las costuras). Cada vez que uno de los vampiros muere, se infla burbujeantemente hasta explotar, como si les hubieran metido un alka-seltzer por la nariz. Stephen Norrington (The League of Extraordinary Gentlemen) hace de Blade un antihéroe impredecible, cuyo medio de transporte es un Dodge Charger 1968. Vamos conociendo sus distintas caras y cambios, las más humanas que puede tener. Una atractiva doctora forense (N'Bushe Wright) será su protegida,   suficiente pretexto para tenerlo ocupado, ahuyentando y matando a los vampiros que tratan de aniquilarla. Es un vigilante nocturno estilo Batman, de sangre fria pero letal. Su principal misión, será impedir que el villano, un joven vampiro megalomaniaco (Stephen Dorff) aniquile a la raza humana a través de un antiguo ritual.

jueves, 23 de agosto de 2012

LOVELY RITA * *

ADORADA RITA.  ¡Baja la tapa Rita!

Una película que cuesta mucho entender. Al final, me dejó con más preguntas que respuestas. No por la complejidad de su historia -que no lo es, en absoluto-, sino por qué su guión y desarrollo de personajes es tan pobre, que se queda a medias o menos en todo. ¿Cuáles son las motivaciones de Rita (Barbara Osika), una chica adolescente que vive con sus padres en Viena? Es difícil saberlo. No sabemos por qué siembre busca escaparse de clases, inventando pretextos; mucho menos el por qué toma una trágica decisión al final. Sus padres son buenas personas con ella, más que tolerantes, en especial su padre (Wolfgang Kostal). Lo único que parecen exigirle es que baje la tapa del escusado después de usarlo. ¡Pobre niña! En pocas palabras, Rita es una chica aburrida, sin gracia, gris, que encaja ni en su casa. No tiene amigos o un novio de su edad. Bueno, parece la clásica historia de muchos adolescentes. El grave problema, es que la película es tan plana como su personaje. Su gran falla, es que su intento de retratar la emocionalmente vacía vida de una chica falla. Su trama no es en lo más mínimo interesante, ni me acabó involucrando con personajes o situaciones en lo absoluto. Tal vez sí hubo una situación, la frustrada amistad de Rita con un niño enfermo, pero ni por ello la película se salva del letargo dramático.

CHARLIE BARTLETT * * * 1/2

La historia de un chico muy confundido, el Charlie Bartlett del titulo (Anton Yelchin). Charlie busca lo que casi todos anhelan en el colegio: popularidad. El problema, es que lo hace por los medios más arriesgados e inadecuados. Ha sido expulsado de innumerables escuelas, no parece encajar en ningún lado. De una escuela privada, de alta categoria, ha caido en una escuela pública, con alumnos problemáticos. Ahí, ni el director (Robert Downey Jr) es respetado ni sabe cómo controlar a sus estudiantes. Es la clásica historia sobre el problemático crecimiento de un adolescente, solitario, con un núcleo familiar fragmentado y una mamá demasiado indulgente con él (Hope Davis). Lo que el chico necesita es que su mundo, que gira a su antojo, sea sacudido un poco. Su nueva escuela es el ambiente adecuado para ello. Charlie es un joven genio, no precisamente en física, literatura o matemáticas, sino en algo muy inusual: es un gran psicólogo en potencia. Además, es un gran pianista de jazz. A su edad, yo ya estuviera mejor dando conciertos y tocando en clubs

Charlie tendrá ideas, algunas muy irresponsables, para ganar amigos, la atención de los demás y quitarse de encima a un bully. Además de dar terapias psicológicas en el baño, se convierte en el "señor de las drogas" de la escuela. En poco tiempo, es el centro de atención de todos los alumnos y se consigue una novia (Kat Dennings) con no menos problemas que él. Lo peor, es que es la hija del director. La película tiene su encanto. Sin ser la gran comedia, tiene sus situaciones graciosas. Tambiién tiene un buen reparto. Robert Downey Jr. está en su elemento, en esa clase de papeles que le quedan como guante, en este caso, el padre soltero con problemas de alcoholismo, al borde de un ataque de nervios por no saber qué hacer con su hija ni con sus estudiantes. La chica, sencillamente, no lo toma en serio y lo trata como cualquier hijo de vecino. Es una película sobre adolescentes problemáticos, pero también, sobre padres desesperados. A pesar del buen reparto, estas buenas ideas no van más allá, ni se nota un intento por explotarlas o profundizarlas más en el guión. El filme es disfrutable, aunque al final, es una película cuyo nivel, y lo digo en el buen sentido de la palabra, es más de DVD, de televisión, que de estreno cinematográfico. 


EN TERAPIA. Anton Yelchin como el conflictivo Charlie Bartlett. 

jueves, 16 de agosto de 2012

DRIVE * * * * *

DRIVE: Una tensión pasiva vive dentro de este conductor,
que no te esperará un segundo extra si llegas tarde.

Drive (2011) es un thriller excitante. Además, es una de las mejores películas del 2011. No es cualquier thriller palomero hollywoodense, sino uno con un toque arty, que nada más un director europeo pudo haberle dado. Lo hace de manera inteligente, con destreza y maestría. De hecho, Drive sabe combinar las convenciones hollywoodenses, con una dirección sumamente estilizada, visualmente elegante. Esto suena fácil, pero no es cualquier cosa. Pregunte a Nicolas Winding Refn, realizador danés que quizás el público norteamericano conoció muy tarde. Bronson fue la película que catapultó su popularidad, además de ser el trabajo que dió a conocer todo el potencial -físico e histriónico- de Tom Hardy. Bronson era, igualmente, un thriller hecho con una mano artística, uno sobre peleas callejeras, apuestas y violencia carcelaria, basada en hechos reales. En ese sentido, es increíble lo que Refn puede hacer con sus actores. En Tom Hardy supo explotar la bestialidad que el británico exuda en pantalla, mientras  en Drive, supo aprovechar la gran personalidad y fuerza actoral del cada vez más sorprendente y versátil Ryan Gosling.

El wunderking danés consigue una película de persecuciones automovilísticas a la antigua. Lo consigue en todos sentidos, tanto que en muchas ocasiones parece que estamos viendo una película filmada a finales de los 1970, principios de los 1980. El señor ha visto su buena dósis de cine de acción setentero, incluyendo la que podría considerarse como la "reina madre" indiscutible de estas: Bullitt. Desde los créditos iniciales retrocedemos 30 y tantos años atrás. La adrenalínica secuencia inicial nos presenta al personaje principal, un conductor sin nombre; misterioso, discreto y de contadas palabras. Ryan Gosling parece hecho para conducir a toda velocidad. Sabe transmitir la seguridad necesaria, la destreza para ejecutar los trabajos nocturnos que tiene que realizar: ser una especie de transportador, ayudar a escapar a ladrones sin mencionar palabra alguna, sin hacer o responder preguntas. No vemos precisamente quién lo contrata, pero no parece tener muchas ambiciones para cobrar, ya que vive en un pequeño apartamento, sin nada de lujos. 

Cada segundo es crucial y cronometrado. Nuestro conductor no espera más allá del tiempo establecido. Si los ladrones se tardan, huye del lugar y los deja a su suerte. Sus instrumentos: un auto y una radio, para monitorear todos los movimientos de la policia. Es una secuencia emocionante, una persecución nocturna en donde quedamos convencidos que este conductor es un verdadero profesional y está lleno de sorpresas. Durante el día trabaja como mecánico para un jefe parlanchín y no muy discreto (Bryan "Malcolm in the Middle" Cranston), es decir, su total opuesto y algo de figura paterna ausente, especializado en reconstruir y mejorar autos. Ocasionalmente, el conductor trabaja también como "doble" en películas de acción, conduciendo autos en escenas peligrosas.

El disciplinado y silencioso mundo del conductor se verá agitado cuando se permita involucrarse emocionalmente con su vecina (Carey Mulligan), que trabaja como mesera y se dedica a cuidar a su pequeño hijo (Kaden Leos). La chica es como su media naranja, no podría haber mejor pareja para él, ya que, aunque muy sonriente, es callada, de pocas palabras.  Las cosas empezarán a calentarse -y no es lo que está pensando- cuando el conductor acepte ayudar al reaparecido esposo de la chica (Oscar Isaac), en un trabajo de escape en el que, tal vez por primera vez en su vida, las cosas salen mal. Cuando la mafia está detrás, muchas cosas inesperadas pueden suceder y salirse de control. Albert Brooks interpreta genialmente a un brutal mafioso, que se roba la pantalla cada vez que aparece en escena. Una de esas enérgicas y violentas interpretaciones que, yo pensaba, nada más se le daban a Martin Scorsese conseguirlas de sus actores.

Winding Refn es un director que sabe cómo agregar en una película arty la violencia más cruda y gráfica; física e intensa. Si bien es cierto que no hay una sola escena de intimidad amorosa o sexo en la película, sí las hay de violencia. De ser una película de persecuciones automovilísticas, Refn le da un giro y la convierte en uno, además, de venganzas a lo Charles Bronson. Las escenas finales son de una intensidad única. No tienen una sóla nota falsa y la emoción se mantiene hasta el final.



lunes, 13 de agosto de 2012

MOBY DICK * * * *




¡AHOY CAPITÁN!: Gregory Peck como el obsesivo capitán Ahab.

Adaptación -la mejor, creo- al cine de al novela de Herman Melville. Moby Dick (1956), clásico de la literatura americana y, quizás, universal, es una entretenida película de aventuras en alta mar. Aunque también, es mucho más. Una historia profunda sobre hasta dónde pueden llegar las obsesiones. La obsesión del capitán Ahab (Gregory Peck, quien aceptó el papel sin siquiera haber tenido que leer el guión), es una sola: la venganza. El objeto de su venganza, es una gigantezca ballena blanca, la cual todos los marinos de los 7 mares conocen como "Moby Dick". La gigantezca criatura es responsable de haber dejado a nuestro necio capitán sin una pierna y con el rostro marcado. Es 1841. Ahab no se detendrá ante nada. Lo arriesgará todo, incluso la tripulación de su barco ballenero, con tal de encontrar y matar a Moby Dick.

John Huston logra un estudio de personaje en la máxima extensión de la palabra., con momentos tensos e intensos (cuando Ahab tiene casi hipnotizada a su tripulación, ofreciendo un doblón de oro para el primero que aviste a la ballena, esa gran tormenta que amenaza con hundir al barco).  Gregory Peck ofrece una de las mejores actuaciones de su carrear. Se transforma completamente en un hombre que parece primo de Abraham Lincoln, bajo un sencillo pero buen trabajo de maquillaje. De mirada dura, serio, enfundado siempre en un manto emocional impenetrable. Su fiel asistente, Starbuck (Leo Genn, y sí, el dueño de la famosa e internacional cadena de cafeterías tomó el nombre para su empresa de ahí), llega incluso a tomar medidas desesperadas en otro momento clave de la historia. Un joven marino, Ishmael (Richard Basehart), con sed de aventuras y exploración, es testigo de todo lo que sucede en el barco (por cierto, es el mismo barco que se usó en "Treasure Island", de la Disney), haciendo amistad con un misterioso indio mohawk, Queequeg (Frederich von Ledebur), quien tiene el cuerpo completamente marcado por artísticas cicatrices.

Es una gran historia sobre la lucha del hombre contra la naturaleza, así como del hombre contra sí mismo. He podido ver la película en una edición especial, restaurada con el apoyo de Martin Scorsese. Gracias a esta restauración, se puede apreciar la intención de Huston y su cinefotógrafo, Oswald Morris, de conseguir un look de fotografía del siglo XIX. Lo consiguieron agregando una capa gris adicional al tradicional proceso del Technicolor. Esto le ha dado una tonalidad deslavada, más neutral, lo cual ayuda significativamente a la sensación de estar rodeado por el mar, envuelto por un cielo frío y  nublado. Aunque es, igualmente, una sensación emocional. No hay mucho humor en al película, así como tampoco un personaje con el cual empaticemos mucho. Lo que seguramente quiso Ray Bradbury, coguionista de Huston, es que sintiéramos un perpetuo estado de rechazo-empatía por Ahab.  

martes, 7 de agosto de 2012

MISHIMA: A LIFE IN FOUR CHAPTERS * * * *

Ken Ogata como el controversial Yukio Mishima.

La atormentada vida del célebre escritor japonés Yukio Mishima, es narrada en tres bandas Mishima: A Life in Four Chapters (1985). En esta estilizada biopic dirigida por Paul Shrader, se muestran las múltiples facetas y rostros de Mishima. Consigue hacerlo en algunos aspectos y en otros se queda a medias. El escritor (interpretado por Ken Ogata) empieza narrando su infancia alrededor de la segunda guerra mundial, época en que fue separado de su madre por su estricta abuela. En su adolescencia descubre el arte y el placer estético, así como una homosexualidad pasiva, la cual, aparentemente, le fue muy difícil aceptar. 

La parte biográfica está filmada en una muy refinada cinefotografía en blanco y negro. Shrader y sus coguionistas: su cuñada Chieko Shrader y su hermano Leonard, introducen también unas mini adaptaciones de 3 novelas de Mishima: The Temple of the Golden Pavilion, Kioko's House y Runaway Horses. Las tres novelas, que funcionan independientemente como cortometrajes, se van intercalando junto a al monocroma biografía de Mishima. Por último, tenemos la narración en tiempo presente, una pulsante crónica del intento que hizo Mishima, el 25 de noviembre de 1970, junto con su famosa fraternidad del Escudo, tradicionalista y que pretendía rescatar los más altos valores nacionales de Japón siguiendo una filosofia samurai, de secuestrar al jefe del Estado Mayor.

Como personaje, Yukio Mishima, llamado el "Hemingway japonés", acaba siendo fascinante. Un claro ejemplo de un hombre atormentado por su pasado y sus obsesiones por la belleza y la perfección del cuerpo humano. Sus tormentos tenian que ver con sus complejos relacionados con su propio cuerpo, el cual anhelaba fuera musculoso, casi de un adonis. Si bien desconozco su obra literaria, es claro a través de los episodios relacionados con sus tres novelas, que sus personajes principales eran el propio reflejo de su torturante existencia. El acólito tartamudo que no puede tener relaciones sexuales con una prostituta y acaba incendiando su templo; el actor acomplejado por su cuerpo y que acaba haciendo un riesgoso pacto con una mujer para saldar la deuda de su madre; y por último, el maestro del sable que forma una fraternidad y acaba suicidándose, como el mismo Mishima. Son episodios visualmente estilizados, teatralmente escenificados y encendidos cromáticamente hablando, en contaste con el blanco y negro de la parte biográfica, así como de la más neutral paleta del episodio de 1970.   

Es uno de las mejores películas de Schrader, sin duda, aunque lejos de ser perfecta. Si acaso, uno de sus problemas es que no profundiza del todo en ninguno de aquellos aspectos en la vida de Mishima.  Aunque, extrañamente, es una película que en los aspectos psicológicos y de construcción del personaje, se siente muy equilibrada. Lo que sí consigue -y que seguro fue el objetivo de Schrader- es relacionar la obra literaria con la vida del escritor. Es decir, intentar que lo conozcamos y entendamos a través de algunos de sus libros. 

lunes, 6 de agosto de 2012

KASSIM THE DREAM * * * *


Kassim Ouma, el héroe de Uganda.

La historia del joven boxeador ugandés Kassim Ouma, es una de valentía y no poco heroísmo. A través de su pasión por el boxeo, pudo escapar de la terrible realidad de su país. Fue secuestrado por el ejército revolucionario a la temprana edad de 6 años, y forzado a cometer actos atroces durante la guerra civil. Perdió a su padre durante la guerra y no pudo regresar a Uganda para visitar su tumba hasta los 27 años. El documental de Kief Davidson cuenta, en dos bandas, tanto la historia actual de Kassim en E.U., en sus entrenamientos, peleas y vida familiar, así como su traumática historia pasada. Es la clásica historia del choque cultural, de la emigración forzada y de los anhelos por regresar a la tierra natal. Con su vida completamente instalada y exitosa en Miami, casado y con un hijo pequeño, Kassim sueña con regresar algún día a Uganda, en donde se le considera un héroe y un ícono. Davidson es un buen narrador. Sabe dónde colocar puntos dramáticamente claves en la vida profesional de Kassim (su tensa derrota en el ring en contra de Jermain Taylor en Arkansas), así como instantes conmovedores dejados al final, cuando regresa a Uganda a reunirse con su abuela y su pueblo. Al igual, la visita a la tumba de su padre te deja un nudo en la garganta, al dedicarle su cinturón de oro, justo en la lápida. Pero también, el documental tiene otra forma de conmover, no arrancando lágrimas, sino orgullo, al ver un improvisado gimnasio en una de las aldeas. En el lugar, más una casa de adobe vacía que otra cosa, jóvenes, sin mucha condición fisica ni muchas nociones de boxeo, entrenan descalzos, sin guantes, casi semidesnudos. Cuando su héroe llega a darles tips, es cuando sacan fuerza de algún lugar remoto y le demuestran de qué están hechos.    

martes, 31 de julio de 2012

THE DARK KNIGHT RISES * * * *

Bruce Wayne no decide si le sacude el polvo al batitraje
y vuelve a ponérselo.

La tercera película de Batman ha sido el estreno más esperado de este verano. Si no fuera por el próximo estreno en diciembre de The Hobbit, The Dark Knight Rises (2012) sería el estreno más esperado del año. Es lo que se conoce como el efecto "Nolan", que provoca tremenda ansiedad y expectación el ver en cine sus películas. Christopher Nolan no ha decepcionado hasta ahora, con un cine inteligente y sesudo que, últimamente, ha entregado en la forma de excitantes thrillers palomeros. La trilogía de Batman se ha cerrado, aunque tengo mis dudas. No quiero revelar mucho sobre la resolución, pero no creo que vaya a ser esta la última película del cruzado enmascarado; el "vigilante" nocturno de Ciudad Gótica. Quién sabe si la próxima película la seguirá dirigiendo Christopher Nolan. Eso ya es un misterio. Con The Dark Knight Rises, puedo hacer un balance y decir que, para mi gusto, es la película menos buena de las tres. Me sucede como en la trilogía de The Godfather: la segunda es la mejor, la primera es muy buena y la tercera es sólo buena.

Aunque hubo momentos en que me sentí algo aburrido, en general, me gustó The Dark Knight Rises. Es una buena película de acción, plena de notables secuencias que salpican adrenalina. Anne Hathaway acabó sorprendiéndome. Desde que anunciaron que interpretaría a Gatúbela, no me sentía convencido de que la guapa y siempre dulce chica, protagonista indispensable de chick-flicks, pudiera con el papel. Acabé boquiabierto. No nada más luce guapa y espectacular enfundada en su traje de piel, sino que, como la clásica femme fatale, Anne Hathaway consigue ser brutalmente perversa y sexy al mismo tiempo. Por cierto, el nombre de Gatúbela jamás se menciona en la película. Luce como tal cuando sus lentes de visión nocturna están encima de su cabeza y parecen orejas de gato. Y como dicta la tradición del cómic, el personaje sigue en su ambigüedad, el doble papel de enemiga-aliada de Batman.

Para hacer un poco de memoria, Bruce Wayne (Christian Bale) ha quedado profundamente marcado por la muerte de su adorada Rachel y de su rival Harvey Dent, culpándose a sí mismo de esta última. Por ello, ha decidido colgar el batitraje y, como Howard Hughes, recluirse en su nueva mansión, sin otra compañía que el buen Alfred (Michael Caine). El fiel mayordomo desea que su amo deje su faceta de Batman atrás y siga con una vida normal, tal vez casado y con hijos. Sin embargo, cuando el  siempre eficiente comisionado Gordon (Gary Oldman) sea secuestrado por la nueva amenaza en Ciudad Gótica, Bane (Tom Hardy, con más músculo y peso que en "Bronson"), Bruce recapacitará y decidirá que Batman tiene que regresar

Bane es un tipo gorilón, de voz cavernosa, con cuerpo de luchador y que lleva una mascara todo el tiempo para poder respirar. Además, Selina (Hathaway), una ladrona de, literalmente, doble cara, ha causado mucha fascinación en Wayne, tanta que la tentación es mucha como para seguir encerrado. Olvidándose de su cojera, colgando la bata y guardando su bastón, Wayne ya tiene suficientes excusas para ponerse el traje de nuevo.

No soy un experto en el cómic, mucho menos estoy familiarizado con la versión de Frank Miller (fuente principal de inspiración para esta trilogía), pero Bane no es el villano más popular o carismático en la galeria batmanesca. El personaje (como todos en las tres películas) tiene su historia personal, su pasado traumático. Tom Hardy hace un buen trabajo interpretándolo, pero Bane está lejos de ser la némesis más interesante del superhéroe. Su plan terrorista: apoderarse por completo de Ciudad Gótica y destruirla con una mega bomba atómica, además de dar un gran golpe en la bolsa de valores.

La inspiracion jamesbondesca persiste. Fox (Morgan Freeman) regresa a colaborar con Wayne. Tenemos un traje corregido y aumentado, lleno gadgets y otras sorpresas, además de un nuevo medio de transporte, en la forma de una batinave de apariencia alienígena. Ah, y la versátil batimoto sigue, con esas super ruedas multiposición. La segunda atractiva presencia femenina es Marion Cotillard, interpretando a una mujer de negocios, suficiente para que Rachel quede archivada en el pasado de Wayne. Casi me olvidaba de mencionar la participación de Joseph Gordon-Levitt, interpretando a un ninguneado joven oficial de policia, que acaba siendo de mucha ayuda para el hombre murciélago.

La historia, que podría considerarse como la más dramática de la trilogía, incluye un subtexto relacionado con la crisis económica en E.U. Nolan, quien de hecho, filmó escenas reales de las protestas en Wall Street, usa dicho tema para llevar a Wayne a la quiebra. Es quizás el momento más obscuro y gris en la película. Con todo, sinceramente, la historia tiene sus altas y sus bajas. Hay instantes aburridos, en donde no pude evitar el bostezo, como en esa larga secuencia de la estancia en prisión. Baja considerablemente el ritmo en la trama, y está muy lejos de tener un apropiado desarrollo de drama carcelario o algo parecido. Quizás 164 minutos de duración son excesivos para una película de Batman. 



 

lunes, 30 de julio de 2012

THE ARTIST * * * * *

Jean Dujardin y Bérénice Bejo causando furor en su primer encuentro.

En estos tiempos del 3D, resulta un respiro que experimentos retro y nostálgicos como The Artist (2011) resulten un éxito, no nada más artísticos sino de taquilla. La película ganó este año el Oscar a Mejor Película (el primero dado a una película silente desde 1929), incluyendo el de Mejor Actor para el galo Jean Dujardin, su protagonista. Expresivo y buen bailarín, Dujardin prácticamente salió de la nada para ganarse la simpatía del público americano casi de inmediato. The Artist es una película silente, al menos, en un 95 por ciento. Se le podrá reprochar a la película ser una producción calculada para conseguir éxito instantáneo en Estados Unidos. Una historia de época, ambientada justo durante el inicio de la época de Oro de Hollywood (inicios de los 1930), cuyo tema principal es la difícil transición que representó para un carismático actor el paso del silencio al sonido en las películas. Además, tiene a un encantador perro, Uggie, amenazando con robarse la película en cada momento. La verdad, es que The Artist es una gran película, tan excelentemente filmada, que es difícil saber si fue producida en el 2011 o en 1931.

George Valentin (Dujardin), es un orgulloso actor de cine silente. Famoso, popular, un gran idolo del cine que hace honor a su apellido, al recordarnos a ese otro icono del cine silente -este sí de la vida real-, Rodolfo Valentino. George parece una mezcla de Valentino y Errol Flynn, en todas sus películas hace mancuerna con su inseparable perro (Uggie), con quien va a todas partes. Parece increíble, pero siendo un Jack Russell Terrier, Uggie podría haberle hecho dura competencia a un pastor alemán como Rin Tin Tin en aquellos tiempos. Michel Hazanavicius, el realizador, da en el clavo. Logra entre Valentin y su perro una mancuerna con una peculiar química, con mucho encanto. No nada más el perro es su compañero de aventuras en las películas, sino fuera de la pantalla. El asunto, incluso, se torna irónico, casi sarcástico. La esposa de George (una sorpresiva reaparición en cine de Penelope Ann Miller), con quien tiene problemas, le reprocha su total falta de comunicación. Es obvio que la pobre mujer se siente celosa del perro, a quien George le dedica su completa atención y afecto. Cuando su productor (John Goodman, intenso) le anuncie que el cine sonoro es el futuro y que dejará de producir películas mudas,  George se niega rotundamente a hacer la transición, sea por miedo, necedad o porque cree que el sonido no tiene futuro. Un artilugio técnico que le resta méritos artísticos al cine.

El gran conflicto vendrá cuando una atractiva chica (la argentina Bérénice Bejo), de hecho una fan de George, pruebe suerte en el cine y se convierta en una exitosa actriz del nuevo cine sonoro. El trauma para George es la representación de los problemas que muchos actores realmente tuvieron durante dicha transición técnica. En muchos casos, tenía que ver con el hecho de que, pudiendo ser grandes y expresivos actores silentes, sonaban fatales al hablar en pantalla. Muchos actores extranjeros entraron en pánico, sobre todo por cuestiones del acento. Sin otra cosa en el mundo más que su perro y su fiel asistente (James Cromwell), George ve su carrera arruinada. Hay momentos sublimes, casi surrealistas, en sus pesadillas, al ver a los caníbales de su propia película de aventuras y a sí mismo miniaturizados en un bar. Hazanavicius pudo haberse inspirado en ese corto silente que Almodóvar agregó en "Hable con Ella".

Claro, The Artist no es una película silente convencional. Es un ejercicio de estilo y estético, lleno de pequeños y sutiles experimentos técnicos, como esos sonidos que George escucha, ocasionalmente, en objetos que mueve, mujeres que rien, etc., imaginándose a sí mismo en una dimensión paranormal (los sonidos se escuchan diferidos, con algo de retraso intencional). The Artist es como ver una mezcla de Sunset Blvd. con The Purple Rose of Cairo; Billy Wilder y Woody Allen puestos de acuerdo para rendir un homenaje monocromático al cine silente. Es un experimento similar al que llevó a cabo Chaplin en Modern Times, en donde el mismo actor-director parecía también batallar mucho para dar ese gran paso del cine silente al sonoro. 

Si uno se pone muy quisquilloso, por ejemplo, un experto lector de labios podría descubrir que, en muchos momentos, lo que dicen los actores -excepto los norteamericanos- no coincide mucho con los  intertítulos. Pero bueno, a quién le importa. Con su fotografía de inspiración expresionista, su genial banda sonora, mezclando comedia y arreglos dramáticos, The Artist es una joya, que se disfruta mucho más si a uno le gusta el cine silente. Es una película para críticos enamorados del cine antiguo.

jueves, 26 de julio de 2012

WE LIVE IN PUBLIC * * * *



WE LIVE IN PUBLIC: Un día en la incómoda vida de dos habitantes del búnker
concebido por Josh Harris.

Josh Harris, con toda su excentricidad y problemas emocionales, anticipó, desde los 1990, la ciber-tecnologizada forma de vivir de principios del siglo XXI. Una vida privada convertida en pública, dominada por el internet. En este siglo no existe la privacidad y las personas viven sobreexpuestas dentro de las redes sociales. Además, Harris fue el productor del primer reality show, un "Big Brother" en donde 100 seres humanos vivieron dentro de un "búnker" lleno de cámaras, como ratas de laboratorio. Todo momento, hasta el más íntimo (cuando usaban el baño, cuando tenían relaciones sexuales, etc.) fue registrado en vídeos. "Me pertenecen, cada momento de sus vidas yo lo poseo", diría Harris, considerado un visionario, el "Warhol del internet". Un tipo que, tal vez, de tan recluída que fue su niñez, nada sociable y dedicada a ver "Gilligan's Island" en la televisión, necesitó de adulto experimentar con su propia vida privada y exhibirla a millones de usuarios a través de internet. ¿No se trata de eso la idea de las redes sociales hoy en día? "¡Véanme! ¡Aquí estoy! ¡Existo!", son frases que existen en el inconsciente de nosotros los usuarios de las redes sociales.

Fundador del sitio "pseudo.com", en donde, por primera vez, se transmitió TV en línea y el primer video chat, Harris acaba siendo uno de esos genios incomprendidos, marginales y misántropos, emocionalmente al borde de la locura. Para muestra, bastan las millones de horas en vídeo que grabó de su solitaria vida con su gato. Podría considerarse como el "tío-abuelo" de Mark Zuckerberg. Este interesante documental va más allá de un típico formato de "cabezas parlantes", ya que tiene una narrativa muy dinámica, así como gráficos animados atractivos. Un inteligente documental, inquietante en muchos momentos, realizado con motivo del 40 aniversario de la "Red Mundial", comunmente conocida como Internet.

martes, 24 de julio de 2012

FIGHTING * * *

Lo mejor de esta película, que se nota muy inspirada en Lionheart (1990), con Jean Claude Van Damme, es el sabor urbano que Dito Montiel, su realizador, supo imprimirle a cada milímetro de sus fotogramas. Mucha cámara en mano, sumergirse en los barrios bajos de Nueva York como escenario principal, son tan sólo algunas de las estrategias que sigue para contar una historia de peleas callejeras. Precisamente, es como aquellas películas que solían realizarse justo en la época en que Van Damme era la sensación del cine de artes marciales y peleas a puño limpio. Pero esos tiempos ya quedaron atrás. Tal vez un actor mucho más creíble en el papel principal que Channing Tatum, como Jason Statham con 10 años menos, hubiera sido una decisión de casting más apropiada. Como sea, Tatum resulta en todo momento efectivo, en su interpretación del tipo golpeado -en muchos sentidos- por la vida, duro, inexpresivo y que tiene que ganarse el pan vendiendo cosas chinas corrientes en la calle, libros pirata y demás basura. Su sorpresiva fuerza y talento para pelear serán identificados inmediatamente por un "agente", un caza talentos callejero interpretado por Terrence Howard, con esa facilidad que tiene para meterse en la piel de personajes con sabor gangsteril, que no nada más parecen vivir en el asfalto, sino masticarlo. 

Las peleas son buenas, filmadas en locaciones reales, llenas de extras y los curiosos que se agreguen. Esto le da un realismo que beneficia al filme en todo momento. Sin embargo, a las pelea les falta la emoción, gracia y cuidado coreográfico que sí tenían, por ejemplo, las películas de Van Damme. Lo peor, es que no son de esas peleas que te tienen al borde del asiento, con el suspenso que cada golpe guarda. El par de protagónicos ofrece actuaciones muy decentes, encaminados a desarrollar una amistad tensa, complicada, marcada por la ganancia monetaria de las peleas y otros secretos que se irán develando. Lo malo, es que la  historia no es lo suficientemente sólida, interesante y que te involucre con los personajes. El personaje de Tatum revela dos o tres cosas que ayudan a entender de dónde proviene su talento para pelear, pero como que no acaba aportando mucho a la historia central, ni a la secundaria en la relación sentimental que tiene con una chica latina (Zulay Henao). Con estos detalles del guión arreglados, se le hubiera perdonado a Tatum no ser Van Damme.   

FIGHTING: Channing Tatum listo para demostrar que tiene punch. 

lunes, 23 de julio de 2012

LAST HOUSE ON THE LEFT * * * 1/2


Tres hermanos y una chica de nombre Sadie,
pondrán en alerta a una familia en vacaciones.

Podrá no tener una historia interesante, pero el remake de Last House on the Left (1975), de Wes Craven, maneja de manera pulsante la idea del "asesino en casa". En este caso, no es un sólo asesino, sino tres, dos de ellos hermanos. Un grupo de psicópatas, encabezados por un fugitivo de prisión (Garret Dillahunt). Es el suspenso lo que más concierne al realizador Dennis Iliadis. Además, intenta en todo momento -y vaya que lo consigue- contruir un estado de tensión emocional constante entre todos los personajes. Es una bella chica, pero a la joven actriz Sara Paxton le cuesta un poco de trabajo expresar un mínimo de tensión emocional. Al menos, en un principio. Mari, su personaje, apenas y expresa un mínimo de dolor o tensión, cada vez que su amiga es torturada por el sociópata hermano del líder (Aaron Paul, enfermizamente intenso), que en todo momento luce bajo los efectos de substancias psicotrópicas. Es hasta que los malos, que incluyen a Sadie (buen nombre, por cierto), interpretada por Riki Lindhome, la novia del líder, comienzan a torturar físicamente a Mari, cuando esta comienza a reaccionar en todos los sentidos.

Un chico (Spencer Treat Clark), precisamente hermano menor del jefe de la banda, involuntario culpable de toda la desgracia, será clave en el desarrollo de lo que sucederá después. De unas, tal vez, muy convencionales persecuciones en el bosque, la trama se traslada a la casa, en donde se encuentran los padres de Mari (interpretados por Monica "me-parezco-a-Julia Roberts" Potter y Tony "Ghost" Goldwin). Sin que lo sepan, los padres alojan en la casa a los criminales que intentaron matar a su hija. Es cuando el verdadero suspenso empieza a tomar forma (¿serán los padres las próximas víctimas?). Un par de objetos y una fotografía son de crucial importancia. La tensión crece gracias a la narración, mientras las actuaciones por ambas partes se tornan vibrantes. Iliadis sabe manejar no nada más el suspenso, sino la cámara y los encuadres. Esas tomas de la sala en la casa, la mirada subjetiva de uno de los criminales, revelan y ocultan al mismo tiempo. Justo en la mesa del centro, alguien se encuentra recuperándose. Es decisivo que a los criminales no se les ocurra asomarse ahí.

martes, 17 de julio de 2012

27 DRESSES * *

Una historia olvidable, desechable y predecible hasta morir. No es lo más vomitivo que haya hecho Katherine Heigl a la fecha, ese lugar lo ocupa The Ugly Truth, con toda seguridad. Sin embargo, sí es de lo peor en su raquítica filmografía, una chick-flick inscrita en el subgénero de los "filmes de bodas" y/o de "damas de compañía". Una película de fácil consumo, cine chatarra dominguero con peligro de caer indigesto en muchos momentos. Por ejemplo, el personaje de la Heigl es una chica, como siempre, en búsqueda del amor, que prácticamente necesita dividirse en mil partes para acudir como dama de compañía a una veintena de bodas, vistiendo los 27 vestidos del título casi en una sola noche. Nada que pueda colocarse en un mínimo nivel de credibilidad. Todo lo hace viajando en un mismo taxi, cambiándose en el asiento trasero y con una vieja agenda de piel, llena de citas, tarjetas y demás papeles. Como ejecutiva prefiere eso que portar un Blackberry o algún otro dispositivo electrónico. Imagino que el taxi acaba costándole un ojo de la cara, o sea, que está lejos de ser el negocio más redituable del mundo. La historia no es más que la extremadamente roída fórmula del "triángulo amoroso", formado por Katherine Heigl, su jefe (Edward Burns) y la hermana de aquella, recién llegada de Europa (Malin Akerman). Se agrega un periodista de sociales, al que todos le hacen el feo (James Marsden). Desde los primeros 15 minutos, sabemos el desenlace de esta comedieta insípida, que es todo menos divertida.

Heigl y Marsden cantan "Bennie and the Jets", de Elton John,
bajo los embriagantes efectos del alcohol.

Vistas de página en total