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miércoles, 30 de julio de 2025

28 YEARS LATER

La saga de zombies de "los 28", que empezó con 28 Days Later (o Exterminio, como la titularon en México) en el ya lejano 2002,  dirigida por Danny Boyle y escrita por Alex Garland, ha tratado siempre sobre familias fragmentadas por verse víctimas de una epídemia. Una epidemia provocada por un virus propagado por chimpances, sumamente contagioso, que convierte a los humanos en seres rabiosos, de ojos demónicamente rojizos, y que vomitan sangre (no por nada le llaman al virus "rage" o ira). No sólo eso, sino que estos zombies de inicios del siglo XXI fueron los primeros que vimos en pantalla grande correr velozmente, a diferencia del tradicional zombie de antaño, que caminaba casi en camara lenta y arrastrando los pies, dando a sus víctimas menos posibilidades de escapar. 

Con motivo del estreno de 28 Years Later, tercera película de la saga, me di a la tarea de ver por tercera vez las dos peliculas anteriores, para saber bien qué terrenos estaría pisando ahora como espectador. Years Later tiene a Danny Boyle de regreso en la dirección (la segunda película, 28 Weeks Later, fue dirigida por Juan Carlos Fresnadillo). Habiendo vivido una pandemia, me sorprendió no ver a los personajes de las anteriores películas usar cubrebocas, caretas y máscaras, siendo sustituídos por palos, bats de baseball, y todo tipo de arma que pueda servir para salvarse de ser mordido por zombies ultraveloces. Bueno, eran otros tiempos veinte años atrás, y para ser honesto, no suena muy atractivo, cinematográficamente hablando, el ver a nuestros protagonistas con el rostro cubierto todo el tiempo. Pero la verdad ¿cuánto no le hubiera servido usar una careta a cierto personaje en el primer filme, el cual, por vía de un ojo, acaba infectado de la "ira" y convertido en zombie? 

Tan influyentes fueron los dos primeros filmes, que sin ellos -creo yo- no existirían series como The Walking Dead y sus derivados, así como las películas coreanas Train to Busan y secuela. De hecho, quizás esta tercera entrega de la saga (18 años después de estrenada la ultima película) sea también una respuesta a ese fervor por los zombies que las series trajeron a la televisión. Curiosamente, la nueva película, en algunos sentidos, parece todo menos una película de zombies, estando toda la historia ambientada en la campiña británica.

Sin temor a exagerar, este filme se nota más influenciado por dichas series que por otra cosa. Por ejemplo, ese pueblito en donde la historia tiene lugar, amurallado, en una isla localizada no muy lejos de la Gran Bretaña, recuerda más a The Walking Dead que a los dos filmes anteriores. 

Ambientada 28 años después desde que se desató la epidemia, vemos que nada se ha podido hacer para controlar el virus,  desaparecerlo, o encontrar una vacuna. El mundo parece haber regresado en el tiempo a la prehistoria o, incluso, al medioevo, en donde ahora los zombies han evolucionado en otras especies, pero todavía siguen cazando humanos desprevenidos a gran velocidad,...o a una demasiado lenta. La narración es desde el punto de vista de un niño, Spike (Alfie Williams), quien junto a su padre (Aaron Taylor Johnson), viven en una isla cerca de la isla continental, en donde toda la poblacion ha sido puesta en cuarentena. De su papá el chico aprende no sólo lecciones de arco, sino de supervivencia, aventurándose en las afueras del pueblo para explorar. Spike vive también con su mamá enferma (la siempre versátil Jodie Comer), quien pasa en cama todo el tiempo sin que sepan exactamente lo que tiene. 

El alma de la película será precisamente el inesperado vínculo que empieza a formarse entre Spike y su mamá. Súbitamente, la película se convierte en la aventura de un hijo para encontrar una cura para la enfermedad de su mamá (la cual no tiene nada que ver con el virus zombie), cruzando media campiña para encontrar a un misterioso doctor shamanezco- curandero, interpretado por un casi irreconocible Ralph Phiennes, teñido en una pigmentosa explosión de amarillos y naranjas queso cheddar.  

La clave para dar con el doctor, es ir hacia donde se encuentra una gran columna de humo, donde vive en una versión ósea de Stonehenge, hecha de columnas y tótems de huesos humanos, siendo el principal uno construído con cráneos cual jenga calaverico (en serio, mueves uno y puede caerse toda esta mega pila). Es todo un monumento a la muerte dicho tótem ("memento mori, recordar que debemos morir", le dice el doctor a Spike).

Si la película ya está empezando a sonar demasiado filosófica y emocional, fans de la saga no teman. Danny Boyle trata de no  alejarse mucho de lo que las dos películas anteriores también ofrecieron, es decir, sangre, violencia, y zombies repugnantes (ahora casi todos lucen como Dios los trajo al mundo, o sea, en pelotas), incluyendo uno tamaño Goliath que, al más puro estilo Predator, se dedica a descabezar con todo y columna vertebral a sus víctimas. Así como tenemos zombies que corren a gran velocidad, ahora hay unos gordos y lentos que se arrastran en el suelo y comen gusanos. El estilo visual regresa al de 28 Days Later, aquel de multicamaras digitales de varios tipos (que le daba una apariencia de filme de bajo presupuesto, nueva y fresca), en donde ahora optan por usar incluso iPhones para ciertas escenas, congelando y descomponiendo en partes la acción, el movimiento, y el último respiro de los zombies antes de ser aniquilados. Esto, a su vez, contrastando con imágenes, casi paradisiacas o celestiales, de los personajes caminando por campos verdes y florales.

Es obvia la intención de hacer una película de zombies lo menos convencional posible (alejada de la vieja escuela iniciada por George A. Romero), sin tanto zombie comiendo cerebros y tripas de inocentes, y más centrada en una historia de madurez y crecimiento; en ser una reflexión sobre la muerte en medio de lo que parece ser el fin del mundo como lo conocemos, con la humanidad en peligro de extinción. 

Los toques de excentricidad están presentes en personajes inesperados, como un tipo sueco, Erik (Edvin Ryding), que se topa en el camino de Spike, amenazando con robar protagonismo desde que aparece, o un Jack O'Connell también apareciendo inesperadamente, como el líder de una pandilla de rubios oxigenados al estilo Naranja Mecánica.

28 Years Later no cae mucho en el molde convencional del  subgénero de zombies, y aunque en la primera mitad hay momentos en que el ritmo flaquea un poco y la historia se alenta, el filme toma una bocanada de aire justo cuando la travesía de Spike comienza. De hecho, este es el inicio de una trilogía (al anunciarse el estreno, llegué a pensar que este sería más bien el cierre de una), justo cuando creo que les faltó antes hacer un filme titulado "28 Months Later". Tal vez, algún día, Boyle producirá una serie que llene ese hueco y nos revele qué sucedió en ese periodo.
Exhibiéndose en cines.

viernes, 3 de noviembre de 2023

THE BLACK PHONE

¿Llamada local o larga distancia? Ethan Hawke en modo "lobo feroz".

Nunca vemos la cara de Ethan Hawke -al menos, no completamente-, y aunque todo el filme la mantiene oculta detrás de una máscara muy tétrica, no es impedimento para que ofrezca la que es quizás su actuación más espeluznante. Sin dicha máscara tal vez hubiera sido difícil creerle su papel de villano psicópata. Su trama está instalada más de la mitad del tiempo en un sótano, pero Scott Derrickson (Sinister) supo mantener mi interés hasta el final, ofreciéndome dosis suficientes de escalofríos y emoción. A la renta y en HBOMax.

jueves, 21 de septiembre de 2023

WENDELL & WILD

 

Muertos vivientes, demonios, y una niña huérfana.
 

Ya nos provocó pesadillas antes de Navidad, nos llevó de viaje en un durazno gigante, y luego nos hizo vivir en el universo paralelo de una niña llamada Coraline. ¿A dónde nos llevará ahora Henry Selick, el maestro de la animación en stop motion? Nuevamente de viaje a otra fantasia gótica-infantil, pero no por eso menos terrorífica, en Wendell & Wild. Ah, olvidé decir que, además de gótico, su nuevo filme es sumamente demoniaco, ya que tanto el Wendell y el Wild del título son, literalmente, un par de demonios hijos del mismo diablo. Pero estos últimos no son exactamente los protagonistas, sino una niña, Kat (voz de Lyric Ross), quien después de un trágico y desafortunado accidente (causado por una ligera distracción, provocada por...un gusano dentro de una manzana acaramelada) pierde a su papá y mamá.

Acto seguido, Kat es enviada a un internado, en una casa de diseño muy gótico. El internado luce tan antiguo, que antes de que Kat ponga un pie adentro ya sentimos rechinar y crujir el suelo. Ahí conocerá al clásico grupo de "chicas malas", lidereadas por la infaltable niña rubia de cabello largo pero piel bronceada, Siobhan (voz de Tamara Smart). Aunque también encontrará personajes no tan cliché, como una niña latina, Raul (voz de Sam Zelaya) de apariencia rebelde y masculina, talentosa para diseñar y dibujar. Un incidente nos revela que Kat no es una niña común y corriente, y que tiene cierto don para predecir eventos del futuro.*

Mientras, el infierno en donde habitan Wendell (voz de Keegan-Michael Key) y Wild (voz de Jordan Peel, quien coescribió el guión junto a Selick) está lejos de ser el típico infierno cavernoso en llamas. Ambos viven sobre el cuerpo de su gigantezco padre, un diablo de nombre Buffalo Belzer (voz de Ving Rhames), sobre cuyo tórax se encuentra un parque de diversiones con juegos para torturar a las almas condenadas. Mientras, nuestros dos demonios hacen labores como estar en el cuero cabelludo de su papá, aplicando pomadas para hacer crecer su cabello, tal y como si fueran agricultores trabajando sobre un tractor (en realidad, un extraño animal, mezcla de hipopótamo con cerdo), en donde las cosas más surreales, bizarras y asquerosas ocurrirán. Su trabajo los llevará a descubrir que la pomada sirve para algo más que regenerar el diabólico pelo de papá: revivir a los muertos.

Sí, sí, ya se lo que están pensando, que todo este mundo gótico-fantástico, bajo y sobre tierra, parece otro más de esos universos concebidos por la cabeza con cabellos alborotados y enmarañados de Tim Burton, pero no es así. De hecho, no sería descabellado (perdón por el chiste involuntario) imaginar que Selick tomó como inspiración a Burton (con quien colaboró antes en Pesadilla antes de Navidad y Jim y el Durazno Gigante), pero la verdad es que esta historia salió de la no menos extraña y retorcida mente de Jordan Peele (exacto, el director de Get Out y Us), así como del mismo Selick. Luego de mucho deliberar, Netflix (plataforma en donde se encuentra disponible la peli) les dió luz verde a su proyecto.

Como de costumbre en el cine de Selick, tenemos un impecable stop motion, con su distintiva huella magistral. La peli está dirigida para niños, pero no por eso su historia deja de ser compleja. Lo mismo muestra demonios como muertos vivientes, y se adentra en el tema de la muerte con seriedad, pero también con humor negro. No es revelar mucho si menciono que la ecuación formada por la pomada, mas el trauma de una niña por haber sido la única en sobrevivir el accidente automovilístico, dará como resultado la tentación para esta última de usar aquel ungüento en sus padres, y traerlos de vuelta del más allá.

Y detrás de este dilema enfrentado por Kat, en el cual hay de por medio una especie de pacto mefistofélico que traerá consecuencias difíciles para ella, hay otro pequeño problemita: salvar el internado de las garras de un matrimonio codicioso, los Klaxon (voces de Maxine Peak y David Harewood), en donde el marido, un pelmazo cuyo diseño se nota inspirado en la facha de Donald Trump pero con piel obscura, y su esposa, buscan construir una penitenciaria en ese terreno, necesitando muchos votos para el proyecto (la manera en que se las ingenian para conseguirlos es delirante). El director del internado, un cura de no muy confiable apariencia (voz de James Hong) podría estar involucrado en este negocio.

La película tal vez tenga el punto en contra de poder llegar a ser demasiado sombría para los niños, y difícil de seguir, sin que capten algunas referencias, como la mencionada sobre el parecido del villano con Trump, o el notar que hay otro personaje que luce inspirado en la imagen de un maduro Marlon Brando (el de los 1970, para ser exactos) en silla de ruedas. Este brandonezco personaje, es el encargado de mantenimiento en la escuela, pero que se dedica secretamente a cazar y coleccionar---demonios. Pero confío en que el diseño de Wendell y Wild, y el de su inframundo, algo entre cubista y dark, así como el de los zombies, que es más caricaturezco, atrape su atención.

Lo que sucederá con toda probabilidad, es que Wendell y Wild termine siendo jugosamente más atractiva para los aficionados al cine animado de Selick, quienes, como yo, lo han venido siguiendo y admirando desde Pesadilla Antes de Navidad, de 1993. No será este el mejor trabajo de su filmografía, pero como enorme curiosidad sin duda destaca.
En Netflix

lunes, 14 de agosto de 2023

BIRD BOX: BARCELONA

 

MIRA AL PAJARITO.  Georgina Campbell y Mario Casas.

Ni hay caja, ni hay pájaros. No tiene el más mínimo sentido llamar a esta película como su fuente de inspiración, la película original del 2018, protagonizada por Sandra Bullock. La historia se ha movido a Europa, a la ciudad de Barcelona para ser exactos, cosa que suena interesante en un principio. Sin embargo, desde los primeros minutos, con algunas tomas aéreas que muestran los inconfundibles bloques de casas y edificios de forma octogonal, como panales de abejas, empezamos a ver que esto escasamente tiene que ver con el primer filme.

Para reseñar la película de Barcelona, vi por tercera vez el filme original (dirigido, por cierto, por Susanne Bier), y los resultados son fuera de la balanza. Mientras me acabó gustando todavía un poco más el filme con Sandra Bullock y Sarah Paulson, así como un John Malkovich en el papel de un alarmista y paranoico tipo que desconfía hasta de su propia sombra, el filme español, por el contrario, al verlo me gustó menos en comparación.

La historia de BBB (¿podemos llamarle así en adelante?), es una historia totalmente nueva. Sus realizadores, los catalanes Daniel y Àlex Pastor, es obvio que trataron de hacer esta "franquicia" corregida y aumentada, no tanto en cuanto al metraje, ya que ésta dura un poco menos que el filme original, pero el tiro les salió por la culata. Sigue presente la idea de mezclar la premisa estilo The Happening, de M.Night Shyamalan, con un escenario zombie-apocalíptico, en donde los seres humanos supervivientes de un cataclismo de causas inciertas deben vivir con los ojos vendados o, de alguna forma, protegidos. En resumen, deben andar a ciegas (esta última frase tal vez hubiera funcionado como título en español), debido a que una amenaza invisible y de origen desconocido, que no se sabe si es un virus o una especie de fuerza diabólica invisible, los infecta por los ojos de un impulso suicida.

Estos supervivientes se percatan de la presencia de dicha fuerza maligna al ver hojas flotando hacía ellos, o por una luz intensa. O también si dos o tres periquitos se ponen inquietos en una jaula (de ahí el título del filme original). Los humanos desprevenidos, sin los ojos vendados ni usando extraños goggles industriales como los que usa el protagonista, Sebastián (Mario Casas), serán infectados por este ente. A estos infortunados, primero se les pondrán sus ojos como vidriosos y color ambar, y luego se quitarán la vida.

Pero en BBB, los realizadores quisieron jugar un poco y cambiar las cosas, subiéndole más el fuego al sartén y quemando por completo el asunto. Si en el filme original el personaje principal era una futura mamá soltera, a punto de traer un hijo a un mundo caótico y al borde de la destrucción, en la nueva película Sebastián es un padre que vive traumatizado debido a que ve a su hija fallecida a donde quiera que va. Para colmo, al verla se pone loco por completo, siguiendo las órdenes del espíritu de matar a todo incauto que tenga cerca, sin importar que tengan o no los ojos vendados, viendo las almas de los fallecidos ascender al cielo.

Esta nueva película es algo más internacional, con un poco más de personajes de diferentes nacionalidades (que no se diga que Barcelona no es una ciudad cosmopolita). No sólo hay "birdboxeros" (perdón, no pude resistir el usar el término) de España (Lola Dueñas es uno de los rostros conocidos), sino también una niña alemana, una mujer británica (Georgina Campbell), y por supuesto ¡un mexicano! (Diego Calva). Este será el vasto grupo al que, en algún momento, se integra Sebastián, sólo que, contrario a como sucedía en el primer filme, aquí no hay personajes tan interesantes, con interacciones que comiencen a poner los bloques de una trama que en verdad me haya enganchado. No hay buenas anécdotas ni pasados que compartir, o relaciones sentimentales que puedan suceder.

Aquí nadie confía mucho en nadie, y más que tener un plan de supervivencia, hay un sentimiento de sospecha entre uno y otro. Creo que el principal problema, es que Sebastián, en lugar de provocarnos empatía, el efecto que tiene es más bien repelente y de desconfianza. Más que ayudar, Sebastián está ahí para empezar a matar a la primera oportunidad que el espíritu de su hija se lo comande, sin que les revele a los demás un secreto que, por supuesto, no daré a conocer aquí.

BBB nos hace sentir en un escenario más cercano al de la saga de REC que al de Bird Box, moviéndonos la historia de un edificio modernista ruinoso a otro, sin que se aprovechen mucho escenarios icónicos de la ciudad (¿Cómo se hubiera visto la iglesia de la Sagrada Familia en este escenario? Me quedé con las ganas de verlo). Con excepción de la niña y la mujer británica, no simpaticé mucho con ningún otro personaje durante la mayor parte del filme.

Además de la fuerza demoniaca ambulante, ahora hay villanos en esta película, en la forma de un sacerdote argentino loco (para hacer la cosa más internacional todavía), encarnado por otro rostro conocido, Leonardo Sbaraglia. Este cura es una especie de líder de una secta estilo Illuminati, cuyo sello de un ojo dentro de un triángulo está presente en las calles como grafittis. Los seguidores de la secta son infectados que, sin haberse suicidado, buscan que otros se quiten la venda de los ojos y miren lo "hermoso" que es el ente infernal.

Al menos para quien esto escribe, la idea de darle a todo un giro más paranormal del necesario no terminó ayudando mucho a esta nueva película, ignorando por completo la vieja frase de "menos es más" - y mejor-, agregando más efectos visuales, más personajes, y, lo peor, más caos... incluso en su guión. El final promete más películas por venir. ¿Seguirá Bird Box: CDMX?
En #Netflix

lunes, 31 de enero de 2022

A QUIET PLACE PART II

 
Emily Blunt, Millicent Simons, y Noah Jupe.
 
 
La expectativa por la llegada de A Quiet Part II pudo haber sido mitigada por la pandemia, atrasando su estreno por más de un año, pero eso no redujo el impacto al verla. Teniamos que saber el destino de la familia Abbott, luego del trágico y emotivo final de la primer película. Aunque el factor sorpresa desapareció un poco, esta secuela abre con una pequeña pero emocionante introducción, que nos cuenta el cómo inició todo, es decir, cómo llegaron los alienígenas de oídos hipersensibles a causar terror a la Tierra, y hacer que sus habitantes vivan en silencio. 

 Ahora todo -o casi todo- el peso del filme cae sobre los personajes femeninos, Evelyn (Emily Blunt), la mamá, y Regan (Millicent Simmons), su hija, la cual, irónicamente, sufre de sordera (tanto en el filme como en la vida real). Definitivamente, es Millicent Simmonds quien se lleva la película, y en parte también Noah Jupe, quien interpreta a Marcus, el hermano de Regan. Además, al reparto se une Cillian Murphy, quien de alguna forma es la nueva figura paterna en la trama. La manera de presentarlo en la historia es simple y casual, durante un partido de baseball, en el que Lee (John Krasinski), el papá, y Emmet (Murphy) observan a sus respectivos hijos jugar. De inmediato adivinamos que son viejos conocidos, cuando de pronto, en el cielo, seguido de una nube de humo, vemos caer un meteoro. En cuestión de minutos, el caos empieza a invadir el pueblo. 
 
Dirigida nuevamente por John Krasinski, esta secuela narra la aventura que emprende Regan, para tratar de rastrear una señal de radio, que transmite constantemente Beyond the Sea en la voz de Bobby Darin. Regan tiene la esperanza de encontrar más personas, u otra comunidad quizás. Sin embargo, no mide mucho las consecuencias ni el peligro de ir sola, armada tan solo con un rifle, y usando el pequeño dispositivo que su papá le diseño para ayudarle a oir mejor. Mientras, Evelyn se ha quedado oculta en un refugio junto a Marcus, y su bebé. 
 
Sin duda, una secuela algo más optimista que su antecesora, por el hecho de ver que, a pesar del caos y muerte que imperan en este universo, podría haber más seres humanos en el camino de los Abbott, aunque no todos ellos serán precisamente buenos. Y si bien es cierto que la primer película es mucho mejor, esta segunda parte no escacea de momentos emocionantes, así como el hecho de que ya no es tan silente, es decir, hay más diálogos, muchos en voz baja por supuesto. Djimon Hounsou, como siempre en un papel secundario, está aquí para ayudar a levantar la segunda mitad del filme. 
 
Si por algo vale la pena ver A Quiet Place 2, es más por la secuencia inicial sobre los origenes de la invasión, y por su tercer acto. Son una muestra más de la particular maestría de Krasinski para construir pequeñas secuencias de acción e inyectarles una buena dósis de suspenso y adrenalina, todo armado de una forma intensa. ¿Habrá una tercera película? Sí, en un par de años... si no hay pandemias de por medio. ⭐⭐⭐1/2 A la renta.

 

miércoles, 3 de noviembre de 2021

CUIDADO CON LO QUE DESEAS

Cuidado con... ver esta película. El Hellequin, el juguete que todos los niños quieren.
 

Bueno, algo tiene que nominar la Academia Mexicana de Cine en el rubro de Mejores Efectos Visuales para el Ariel este año. Cuidado Con lo que Deseas podrá haber llegado a estar en las nominadas al Ariel, pero para quien esto escribe es de las peores del 2021. ¿Qué es lo que la llevó a estar entre las nominadas a Mejores Efectos Visuales? Un muñeco generado digitalmente, el cual, supuestamente, debería ser escalofriante, pero está años luz de serlo. Para empezar, su nombre es ridículo, Hellequin, es decir, un arlequín venido del infierno. ¡Qué miedo! 
 
Este es el segundo largometraje de Agustín "Oso" Tapia, pero creo que a este "oso" le ha faltado mucha garra para conseguir una película de horror sobrenatural que no supiera a pan con lo mismo. No hay un sólo momento de miedo, ni sustos que valgan la pena recordar, y hace ver a Serenity (con Anne Hathaway y Matthew McConaughey) como una obra de arte. En serio, quienes hayan visto este úlimo filme sabrán de qué hablo, ya que ambas historias tienen muchas similitudes, sólo que a la mezcla hay que agregar también la peor copia de un filme de Chucky, y una niña (Valery Seis) obsesionada con ver en su tableta películas de terror.
 
Su mamá (Fernanda Castillo) ya no sabe qué hacer con la mocosa, debido a su extraña afición al cine de terror (tan sencillo como quitarle la tableta, o bloquearla con una contraseña). El adinerado esposo (Juan Ríos), dueño de una empresa, decide llevarse a la familia a una casa que tienen junto a un lago, para celebrar el cumpleaños de la niña. Al festejo se anexa su tío (Iván Arana), hermano del papá. 
 
Todo va bien, hasta que nos enteramos que la esposa y su cuñado se encuentran planeando matar al marido, para así poder quedarse con todo el dinero y mando de la compañía. Luego, para colmo, a la niña le regalan el mentado Hellequin, el cual, como Chucky, cobra vida, pero no para matar, sino para cumplir los deseos más obscuros que todos los miembros de la familia tengan en mente.
 
Estoy comparando este filme con Chucky, pero creo que la saga del muñeco diabólico era infinitamente mejor, ya que, al menos, el pelirrojo muñeco hacía algo en las películas. Además, era realmente feo y te daba miedo de sólo verlo. Por el contrario, el Hellequin de este churro, con su cara de porcelana, lo más que hace es que la niña se imagine cosas terribles que podrían pasar entre sus padres y el tío. ¿En donde está el horror de todo esto? Considerando que la niña se la pasa viendo películas de horror, bien podría estarse imaginando todo, y no sólo eso, sino el hecho de que el muñeco (que más bien parece un villano sacado de algún filme de Toy Story) cobre vida. 
 
La historia del asesinato, como copiada de algún film noir antiguo, ya nos la sabemos de memoria. Lo peor, es el giro inesperado que toma todo al final, sin mucho sentido, y editado sin cuidado. Ya he visto las otras nominadas a Mejores Efectos Visuales, excepto Sin Señas Particulares, pero si gana Cuidado Con lo que Deseas (lo cual seguro pasará) que me lleve Hellequin al infierno.
⭐ 1/2
Disponible en #Netflix y a la renta.

viernes, 30 de julio de 2021

ARMY OF THE DEAD

 

Dave Bautista 

Zack Snyder sabe algo sobre zombies. Para prueba basta ver Dawn of the Dead (2004), el remake que hizo del filme clásico de zombies de George Romero. Si por algo sobresalen ambos filmes, es porque, más que poner zombies mordelones y hambrientos persiguiendo ciudadanos aterrorizados, algo tienen que decir sobre la sociedad moderna en donde se ambientan sus historias. Sin embargo, a diferencia de Dawn of the Dead, Army of the Dead, el más reciente filme de Snyder, no tiene mucho que decir sobre el pandémico mundo moderno en el que estamos viviendo.

Ambientada en Las Vegas, destruída y prácticamente en ruinas, Army of the Dead de todas maneras se siente muy actual, en donde la gente ha quedado convertida en zombies debido a una infección. La gran idea de Zack Snyder, ha sido hacer una especie de heist movie (o película de grandes robos) dentro de un universo poblado incluso por tigres zombies (los tigres de Siegfried y Roy no se salvaron de convertirse también en zombies). Además, hay una especie de zombies más evolucionados, los líderes de hordas de zombies más comunes y corrientes. Army of the Dead termina siendo una película dominguera sin otro propósito que entretener a su audiencia por un largo rato (su duración es de dos horas y media, aunque con 30 ó 40 minutos menos hubiera quedado perfecta). La verdad, no había necesidad para tanto, cuando la historia no es más que el clásico entramado de una heist movie, con un equipo variopinto de mercenarios reclutados por un millonario japonés (Hiroyuki Sanada), para rescatar una cuantiosa fortuna de dinero atrapada dentro de su casino. Dave Bautista (como siempre, sin mucho que ofrecer histriónicamente) será el lider del grupo que lo acompañará en una misión casi suicida, formado por una vieja amiga de origen mexicano (Ana de la Reguera), dos expertos en videojuegos de realidad virtual (Raúl Castillo y Samantha Win), un alemán especialista en abrir cajas fuertes (Matthias Schweighöfer), una rubia de armas tomar (Nora Arnezeder) estilo Milla Jovovich en "Residen Evil"; un tipo de nombre Vanderohe (Omari Hardwick), y una piloto (Tig Notaro), esta última con la importante tarea de sacarlos a todos en helicoptero una vez se cumpla la misión (y que además tiene muy buenas líneas durante toda la película). Las dos horas y media se hacen pasables gracias a las buenas escenas de acción (toda la película vale nada más por su tercer acto, con su adrenalínico y muy climático escape), y con todo y que su historia es pobre en ideas, tiene vueltas de tuerca puestas en el momento y lugar adecuados. Pero si algo hace a Army interesante, es que Scott Ward (Bautista), el musculoso héroe, termina siendo retratado como el padre de una chica (Ella Purnell) rebelde-sin-causa, con problemas y traumas del pasado. Pobre Bautista, si algo nos demuestra aquí es que si hay algo difícil, no es tanto aniquilar zombies horrendos y mutantes, sino el ser padre. ⭐⭐ 1/2 Disponible en #Netflix

jueves, 29 de julio de 2021

SIN ORIGEN

 

Daniel Martínez

Sin Origen tiene todo lo que uno puede pedir en una película descerebrada, dominguera, y serie B: vampiros, peleas, artes marciales (cosa que no se ve mucho en un filme mexicano), mercenarios que hablan un idioma extraño y que desafian la gravedad, narcos, y un par de personajes infantiles con un aire sobrenatural. Pero advertencia, ya que ni es una película para niños, ni tampoco... es tan buena como suena. Desafortunadamente, este filme de Rigoberto Castañeda, a pesar de tener esos ingredientes, le falta el más importante, un buen guión, pasable, sin clichés, y que no tuviera a sus personajes encerrados todo el tiempo dentro de una residencia en medio de la nada.

Al principio de Sin Origen, parece que veremos una versión mexicana de Inframundo (en serio, los vampiros parecen sacados de esas películas), pero no, la historia se va por otros rumbos, justo cuando vemos a dos narcos (uno de ellos mudo, pero con un sexto sentido como de psíquico) llegar a la residencia de un ex colega (Daniel Martínez). La casa tiene seguridad con tecnología de punta, que supuestamente hace el lugar impenetrable. Sin embargo, su tecnología no servirá de mucho cuando lleguen a invadir unos guerreros como sacados de Assasssin's Creed, tatuados de pies a cabeza, parloteando una cruza como de italiano con esperanto, armados con sables, y expertos en artes marciales. A la residencia llega también una misteriosa niña, Lina (Paulina Gil), huyendo de los mercenarios, y quien al estilo de Let the Right One In (la película sueca de vampiros, infinitamente mucho mejor), hará amistad con Beto (Matías del Castillo), el hijo del dueño de la casa, aficionado a jugar ouija y quien sufre una extraña enfermedad. Luego de su primera media hora, donde el asunto parece que tendrá algo de emoción, con buenas peleas aunque algo lentas, el pulso de la película disminuye. Ninguna de las dos historias se desarrolla bien, ni la del papá ex criminal, con un asunto sobre la transferencia de un dinero que nunca sabemos bien a bien de qué se trata; ni la de los niños, sin suficiente química y sin muchas sorpresas de por medio. Al final, Sin Origen es muy aburrida para ser una película de vampiros y artes marciales, y muy fria para ser una versión mexicana de Let the Right One In. A mi lista de lo peor del 2020. ⭐⭐ Disponible en #AmazonPrimeVideo, pero es mejor pasarla por alto.

domingo, 6 de diciembre de 2020

GET THE HELL OUT

ZOMBIES RABIOSOS.                Bruce Hung y Megan Lai.

Get the Hell Out está lejos de ser la respuesta taiwanesa a Train to Busan (y a Train to Busan Presents: Península, la secuela), el estupendo filme de zombies surcoreano. Get the Hell Out, el primer largometraje dirigido por I. Fang Wang, empieza bien, de una forma prometedora, en donde empezamos a hacernos la idea de que veremos una graciosa sátira política. En medio de campañas políticas, elecciones, y confrontaciones entre políticos, surge una epidemia de rabia, provocando que todos los contagiados se transformen en zombies. Sin embargo, la película de Fang Wang, exhibida durante el pasado Festival Internacional de Cine de los Cabos, requerirá de una gran paciencia del espectador, tanto para seguir una historia narrada caóticamente, como para soportar un sentido del humor que rayará en lo estúpido y simplón. La historia, por cierto, no tiene mucho de nuevo o extraordinario, en donde tenemos a un inocente guardia (Bruce Hung), quien trabaja en la entrada del parlamento, el cual terminará convirtiéndose en un héroe involuntario. Antes, nuestro futuro héroe tendrá que ser el instrumento de una senadora (Megan Lai), quien lo usará para recuperar su puesto político, desbancada por su rival del partido contrincante (Chung-Huang Wang). La querella entre ambos políticos tiene que ver con el apoyo de este último para la construcción de una planta de energía nuclear, a pesar de las advertencias de ella sobre los peligros de construirla. 

Fang Wang no podría estar más indisciplinado en su debut, cayendo en la tentación de dejarse llevar por excesos en este su primer filme, empezando por los visuales. La historia tiene pocas oportunidades de un buen desarrollo, debido a que, a cada rato, hay imágenes que aparecen de pronto, tratando de emular las viñetas de un cómic, incluyendo onomatopeyas y letreros, dando a todo la sensación de estar viendo una caricatura, o el de estar leyendo un cómic, precisamente. Aunque tiene momentos graciosos (toda la secuencia del encierro dentro del parlamento), así como otros de cierta emoción y adrenalina (la pelea previa al escape por el túnel), al final, el resultado se siente tan caótico y desastroso, que no hay en Get the Hell Out algo que la salve y la haga una buena película de zombies. Se necesita algo más que zombies vomitando chorros de sangre, hambrientos de morder víctimas inocentes, para tener una película interesante; algo más que chistes estúpidos y personajes irritantes. Se necesita una trama  con ideas, algo qué decir, y una lectura alterna. Get the Hell Out no está a la altura de las películas de Romero, pero bueno, tal vez sea mucho pedirle a un debutante en el largometraje, pero también puede ser que el realizador haya tenido que estudiar primero a los grandes maestros del género, antes de hacer su película de zombies. ⭐⭐

jueves, 29 de octubre de 2020

BELZEBUTH

Joaquín Cosio y Tate Ellington.
De lejos, Belzebuth es un repaso de todos los clichés habidos y por haber de películas diabólicas y sobre posesiones demoniacas. No le fue mal en las nominaciones de los Arieles eso sí, consiguiendo varias en rubros técnicos, como Mejor Maquillaje, Mejor Sonido, Mejor Diseño de Arte, así como Mejores Efectos Visuales y Efectos Especiales, consiguiendo el premio en estos dos últimos rubros. Confieso que antes de ver la película imaginaba que iba a ser una total decepción. Para mi sorpresa, no lo fue tanto, ya que, en comparación a recientes filmes mexicanos de horror (como el remake de Más Negro que la Noche), Belzebuth termina teniendo algunos momentos escalofriantes y de miedo.

Dirigida por Emilio Portes, la película sabe a pan con lo mismo, pero el realizador le da la vuelta a varios de los clichés que recicla de otros filmes, como El Exorcista, y de todo el extenso catálogo de películas de exorcismos, haciéndolos funcionar en favor de la historia. Por ejemplo, el protagonista es el clásico detective de policía amargado, lleno de furia contra el mundo, antisocial, y agresivo. Emmanuel Ritter (Joaquín Cosio, muy bien), nuestro perpetuamente malencarado detective, sufrió la pérdida de su esposa e hijo recién nacido, durante un macabro incidente en un hospital, en donde una enfermera, fuera de sí, asesinó a varios bebés.
Ivan Franco (Tate Ellington), un sacerdote norteamericano, dedicado a investigar fenómenos paranormales, se encuentra investigando esta masacre, así como otras similares que ocurren 5 años después. Conclusión (¡sí, adivinó!): una entidad demoníaca se encuentra detrás de todo. Sin embargo, cuando Franco conozca a Ritter y quiera hablarle de sus investigaciones, se encontrará con un violento, escéptico, y no muy amistoso tipo, el cual necesitará pruebas para convencerlo de que algo maligno y fuera de este mundo está detrás de estos crímenes.
Lo que viene después nos lo sabemos más o menos de memoria: el Mesías ha llegado (y no es nuestro actual presidente), reencarnado en un pequeño niño, Isa (Liam Villa), y el demonio quiere acabar con él. A pesar de que su inglés es casi ininteligible, Ritter y Franco pudieron haber hecho buena química, como sacerdote y policía peleando contra el diablo. El problema, es que el guión (escrito por el mismo Portes y Luis Carlos Fuentes), se empeña demasiado en poner a Ritter en una ira violenta y constante, cosa que apaga la buena química que estaban empezando a construir ambos personajes. Es más, el detective termina siendo tan insoportable, que ni con su regordete colega (José Sefami) se lleva del todo bien.
Las cosas no tardan mucho en ponerse algo ridículas, dignas de un filme serie B, cuando a escena entra Vasilio Canetti (Tobin "Saw" Bell), un ex sacerdote estadounidense, que ha sido excomulgado por la Iglesia, y al que califican de loco. Canetti lleva símbolos satánicos y secretos tatuados en todo el cuerpo, y se encuentra dando refugio y protección a niños a quienes cree son reencarnaciones de los mismos apóstoles.
Con todo y sus problemas, Belzebuth termina siendo culposamente entretenida; de esos churros que saben mejor acompañados con palomitas. Las escenas de los exorcismos en los narco túneles son de lo rescatable del filme, así como los efectos especiales, los cuales sí terminan siendo buenos. El Cristo en la cruz animado digitalmente resulta impresionante y espeluznante al mismo tiempo. Te hace ver que el premio Ariel fue merecido, así como la nominación a Mejor Sonido. #Arieles2020
⭐⭐1/2

martes, 17 de diciembre de 2019

DOCTOR SLEEP

¿EN DÓNDE ESTÁ JOHNNY? Ewan McGregor.
¿Ha quedado lejos el impacto que causó The Shining en su momento, como para que una secuela resuene del mismo modo en el público de hoy? Un poco. Pero habrá muchos que hicieron su tarea, y antes del estreno de Doctor Sleep fueron a revisar -o tal vez ver por primera vez- The Shining, de Stanley Kubrick (por cierto, odiada por Stephen King debido a que no era nada fiel a su novela), en su muy oportuno reestreno en cines recientemente; para ver en toda su gloria y en pantalla grande a Jack Nicholson gritar "Here's Johnny!!"
Doctor Sleep, secuela de The Shining, es el regreso de Stephen King al universo de la familia Torrance, específicamente, del hijo, Danny Torrance, luego de la traumática experiencia que de niño vivió en el Hotel Overlook, 36 años atrás.

Aunque considero a The Shining un excelente filme (clave en el cine de Kubrick), nunca he sido -como el mismo Stephen King- fan del mismo. Creo que la novela es superior al filme, el cual dejó mucho del elemento sobrenatural del libro fuera. Esto último no sucede en Doctor Sleep, dirigida por Mike Flanagan (quien dirigió Gerald's Game, también basada en un libro de King) y coescrita por el mismo Stephen King. Tal vez no sea indispensable ver primero The Shining, pero sí es recomendable. Al inicio, Doctor Sleep es un gran tributo a Kubrick, recreando con una fidelidad sorprendente una escena clave: el pequeño Danny recorriendo en su triciclo los pasillos del hotel, poniéndonos a su misma altura como espectadores, viendo desfilar las grecas de la colorida alfombra de naranja brillante. No tendremos a Shelley Duval ni a Danny Loyd (quien hace un cameo), quienes interpretaron a la mamá y a Danny en el primer filme, pero con todo y tener actores distintos interpretándolos, la conexión entre el primer filme y este se hace de inmediato.
Después de haber vivido en el Overlook, el Danny adulto (Ewan McGregor) sigue teniendo el "resplandor", el don psíquico de ver fantasmas y espectros malignos, además del poder de leer mentes. El problema de Dan es su alcoholismo, el cual ha decidido afrontar, ingresando a un grupo de Alcohólicos Anónimos gracias a un amigo (Cliff Curtis). Pero también, el filme nos cuenta el poco convencional encuentro entre Dan y Abra (Kyliegh Curran, estupenda), una niña que también posee el "resplandor", pero a su corta edad aún más poderoso, y que los lleva a establecer una conexión telepática.
¿Por qué Dan es apodado Doctor Sleep en su trabajo en un asilo de ancianos? Dejo al espectador descubrirlo. La historia se estanca un poco entre este ir y venir psíquico entre ambos personajes al inicio, con Dan tratando de superar su problema con el alcohol. La historia verdaderamente arranca cuando ambos deciden tomar un caso en sus manos: un niño superdotado y también "resplandeciente", que ha sido raptado por una banda formada por una especie de "vampiros" ermitaños, dirigidos por una atractiva líder, Rose the Hat (Rebecca Ferguson). Para sobrevivir, sus miembros necesitan absorber el alma y energía de niños con dotes psíquicas.
Doctor Sleep es un filme algo largo (dos horas y media de duración), pero lo mejor y más interesante es que, con todo y sus conexiones-tributo al primer filme de 1980, Flanagan sabe cómo hacer un filme único y original, que sabe nadar por sí mismo. Se podrían prescindir de esas "ataduras", y tener un muy buen filme de suspenso psicológico-paranormal, que se sostiene por sí mismo. Es excelente su forma de contar las historias de ambos personajes y de saberlas ligar. Dan no tardará en darse cuenta que, aunque más poderosa que él, Abra es un reflejo de su propia niñez, a quien siente la necesidad de ayudar y proteger. Flanagan sabe construir de inmediato una conexión paterno-filial en la trama que nos engancha, y que termina siendo el alma del filme.
Quienes hayan visto en Netflix la excelente The Haunting of Hill House (del cual Flanagan es creador y guionista) sabrán la clase de horror de la que hablo, y sentirán similitudes entre ambos trabajos. Especialmente, por que tanto la serie como la película apuestan por un horror más psicológico, de más impacto emocional (una escena en particular a mitad del filme es difícil de ver por su crudeza). Los fans de la cinta de Kubrick y los cinéfilos vibrarán con el regreso al Hotel Overlook, con toda su fiel recreación y con lujo de detalle (incluyendo el laberinto en el jardín). Y si el único pero de Doctor Sleep es cierta falta de solidez, estamos ante uno de los filmes más terroríficos del año.
⭐️⭐️⭐️⭐️

lunes, 7 de octubre de 2019

IT CHAPTER TWO

¿Y...QUÉ ES ESO? Bill Skarsgard regresa como Pennywise.
Una de las cosas que hacen a Stephen King un gran escritor, es su enorme capacidad para narrar historias desde el punto de vista de entrañables grupos de amigos. Ahí está, por ejemplo, Stand by Me. Sin embargo, en este segundo capitulo de la saga de It, no puede dejar de sentirse que una buena historia ha sido truncada e interrumpida abruptamente. A diferencia de la novela original (cuya historia se desarrollaba entre 1958 y 1985) esta nueva adaptación está instalada nostálgicamente en 1989, año en donde nuestros niños protagonistas forman el "Loser's Club". Hay mucho que se ha perdido entre el primer filme (2017) y esta nueva entrega, la cual no es tan emocionante como aquella.
Ahora adultos, nuestros "losers" se encuentran viviendo muy lejos del pueblito de Derry, Maine, con excepción de Mike (Isaiah Mustafa), quien se encargará de reunirlos a todos (con una excepción, trágica e irreparable), debido a que Pennywise (Bill Skarsgard), el payaso diabólico de los ojos desviados y terror de las alcantarillas, ha regresado. Todos ellos llevan sus traumas a cuestas desde su niñez, y no están muy deseosos de volver en lo absoluto al pueblo que los vio nacer.
Luego de ver el filme, no evite el preguntame ¿no hubiera sido mejor que la novela fuera adaptada en forma de miniserie, en dos temporadas, tal y como se hizo por primera vez en 1990, con Tim Curry interpretando a Pennywise? Yo creo que sí. Andy Muschietti regresa en la dirección, con una segunda parte, para empezar, con media hora de duración de más en comparación al primer filme. Desafortunadamente, el resultado termina sintiéndose innecesariamente largo, y con la sensación de ya haber pasado por este camino antes. La película abre con un caso de homofobia, que lo único que tendrá que ver con la historia principal será que Pennywise se encargará de darle al brutal caso un característico toque festivo (un mar de globos rojos inunda la escena del crimen) y un final sangriento. Esto pondrá en alerta a Mike (cuya profesión no es muy clara, pero creo que es una especie de antropólogo-investigador-de-lo-paranormal y "shamán" aficionado), el cual no tardará en ponerse en contacto con todos y cada uno de sus antiguos amigos: Bill (James McAvoy), ahora un escritor, quien se encuentra trabajando en la adaptación de uno de sus libros al cine (¿alguna referencia a Stephen King y su carrera alterna en cine?), Beverly (Jessica Chastain), sobrellevando un matrimonio violento y no muy feliz; Richie (Bill "Saturday Night Live" Hader, en constante modo de comedia tendiente a lo irritante), el chico de anteojos de fondo de botella, ahora convertido en un nervioso comediante; Ben (Jay Ryan), el otrora niño regordete con alma de poeta, enamorado secretamente de Beverly, y Eddie (James Ransone), quien fuera el niño bajito, parlanchín y pesado. ¿Para qué reunirse exactamente? Por un antiguo pacto, sellado casi con sangre, 27 años atrás. Ah sí, y de paso, enfrentar -y, con suerte, vencer- al payaso tenebroso. Buena suerte con eso chicos.
El problema de esta segunda parte, no es únicamente que resulte demasiado larga, sino que, simplemente, no es tan buena como su antecesora. No hay duda que el reparto es atractivo, sobresaliendo las actuaciones de James McAvoy y Jessica Chastain, quienes formarán un complicado triángulo amoroso con Ben (el cual, por cierto, de ser gordito y cachetón, se ha convertido en algo cercano a un super modelo tipo Ricky Martin. En fin, la "magia" del cine). Lo malo, es que dicho triángulo no irá a ningún lado durante la trama.
Mientras el filme anterior se sentía con más cohesión y unidad, en especial, por que las historias de los chicos nos interesaban y mantenían atentos, la segunda película, a pesar de tener buenos momentos de horror surreal (estilo "A Nightmare on Elm Street", y otros más inclinados hacia "The Conjuring" o "Evil Dead"), todo salpicado con nostálgicas referencias cinéfilas (aunque nunca me quedó claro ese póster destruido de "You've got Mail"), se siente en todo su segundo acto desarticulada, con las subtramas de los personajes yendo cada una por su lado y sin un verdadero punto de interés que las una. Al principio, está extrañamente dirigida y sobreactuada (la secuencia en el restaurante chino está dirigida sin proporción y sin mucha credibilidad). Toda su estructura es tan derivativa, que hasta su clímax final es un dèja vu de algo que ya vimos hace 2 años, con el mismo tema de enfrentar tus miedos más profundos como símbolo de crecimiento.
En ese sentido, lo que acaba salvando este segundo capítulo de It (y no es el cameo de Stephen King como vendedor de antigüedades) son sus flashbacks a 1989; ese insistente regreso de ver a la pandilla nuevamente como niños, con toda su inocencia y vulnerabilidad, viendo algunos cabos sueltos atándose y fortaleciéndose. Con sus fallas y desaciertos, It 2 pasa nada más como un entretenimiento para una tarde de domingo ociosa. Excepto para aquellos con "payaso-fobias".
⭐️⭐️⭐️

martes, 27 de agosto de 2019

SCARY STORIES TO TELL IN THE DARK


CON LA PIEL DE GALLINA. Michael Garza y Zoe Margaret Collettii.
Al ser totalmente desconocida para mí la novela de Scary Stories to Tell in the Dark (escrita por Alvin Schwartz), la principal razón que me empujó a verla fue el nombre de Guillermo del Toro detrás del proyecto, quien fungió como productor y coescritor del guión. Es una pena que haya sido estrenada en estos días, de finales de época veraniega, alejada todavía del Halloween, cuando tal vez hubiera funcionado mejor. Su impacto y resonancia en el espectador hubiera sido muy diferente, para una historia que, precisamente, arranca durante la "Noche de Brujas".
Scary Stories está estructurada en forma de subtramas, de relatos de miedo (de ahí su título), de esos que se cuentan alrededor de una fogata, acampando en medio de la noche, y asando bombones. Otra cosa que juega en contra de este filme, dirigido por el noruego André Ovredal (de quien únicamente he visto la muy entretenida Trollhunter), es lo mucho que tiene que esforzarse para sobresalir por sí solo como un filme de horror, en medio del furor por el reciente estreno de Stranger Things 3 en Netflix, y de los recientes estrenos de filmes que son adaptaciones de novelas de Stephen King (escritor de donde Scary Stories toma mucha inspiración), como It (y muy próximamente It 2), o la nueva versión de Pet Sematary. Scary Stories no deja de sentirse todo el tiempo como una especie de dejá vu de todas esas producciones, con todo y su buena ambientación a mediados de los 1960 (durante la campaña electoral de Nixon a la presidencia), aspecto que acentúa todavía más el "efecto Stephen King" en la historia. Incluso, hay algo de Evil Dead en medio de todo, justo cuando el detonante de la trama es el hallazgo de un libro embrujado por un grupo de chicos, justo mientras huyen de unos bullies como sacados de It. El libro es encontrado en una casa victoriana abandonada, en donde más de cien años atrás tuvieron lugar hechos ocultos e innenarrables, que tienen que ver con la autora de dicho libro. Stella (Zoe Margaret Colletti) una chica tímida aspirante a convertirse en escritora y una verdadera nerd del cine de horror (su cuarto es como un museo dedicado al tema), decide conservar el libro para saber más de la autora, sin saber los horrores que está apunto de desencadenar.
Scary Stories termina siendo visible, y vale la pena para un domingo por la tarde, pero su problema es que termina siendo una película de "momentos" (y muy contados) de horror surreal, con buenas secuencias como aquella del espantapájaros en el sembradío de maíz, la del sanatorio psiquiátrico con un personaje paranormal deambulando por los pasillos (con la forma más extraña de atrapar a uno de los personajes), o la del del sheriff (no podía faltar uno en estos filmes) en la prisión y esa sorpresa que le cae por la chimenea.
Al final, con varios clichés, lugares comunes, y con esa sensación de que ya hemos visto todo antes, sólo que aquí apropiada para preadolescentes y adolescentes. De todas formas, Scary Stories resulta muy funcional y con suficiente entretenimiento escabroso para pasar un buen rato en el cine mordiéndose las uñas. Lo mejor, es la decisión de del Toro de incluir a un personaje latino, Ramón Morales (Michael Garza), de peso e importancia, y no nada más de relleno de fondo, como siempre sucede. Una ovación de pie.
⭐️⭐️⭐️1/2

martes, 25 de junio de 2019

US

Lupita Nyong'o.
En tan sólo su segundo largometraje, el actor y director Jordan Peele se ha consagrado como maestro en la creación de pesadillas, así como en esa clase de películas en las que lo mejor ocurre justo al final; en esa vuelta de tuerca sorpresa. Si algo sabe hacer bien Peele, es imprimir ese giro crucial en sus historias (¿Está tomando el lugar de M. Night Shyamalan en ese sentido?). En Us, Peele nos lleva de la mano, literalmente, "a través del espejo", en algo que también es como una muestra a gran escala de lo que es capaz de ofrecer en su actual revival del clásico televisivo "La Dimensión Desconocida". Como en aquel programa, la historia contada en Us desafía cualquier explicación racional. Peele ha confesado, que para la historia de su película tomó como inspiración un episodio de la primera temporada de La Dimensión Desconocida, "Mirror Image", sobre una mujer que, mientras espera el autobus en una estación, afirma que su reflejo en el espejo tiene vida propia, y está tratando de tomar su lugar.
En Us, la premisa es llevada más lejos, en la historia de Adelaide Wilson (Lupyta Nyong'o, espectacular en un doble papel), una madre de familia, que ha regresado con su esposo (Winston Duke) e hijos (Shahadi Wright Joseph e Evan Alex) a la playa en donde vivió una experiencia traumática durante su niñez, en 1986: En el laberinto de espejos de un parque de diversiones, Adelaide tuvo la onírica visión de ver su reflejo de espaldas. Como si hubiera despertado de un terrible sueño, Adelaide no volvió a ser la misma. Época actual, treinta y tres años después. Cuando todo parecía haber quedado atrás, Adelaide y el resto de su familia reciben la visita de sus doppelgängers, sus dobles, vestidos de rojo, y conjurados por alguna fuerza maligna del lugar. En actitud entre robótica y zombiesca, sus dobles llegan a la puerta de su casa, con las intenciones no muy amigables de matarlos.
Peele tiene un gran mérito aquí. Mientras nos tiene horrorizados con la pesadilla de sus personajes, y al mismo tiempo entretenidos, al ver cómo minuto a minuto deben ingeniárselas para poder salir vivos, el director nos tiene también pensando qué es lo que está sucediendo. ¿De dónde han venido estos dobles? ¿Qué es lo que realmente quieren estas versiones violentas y monstruosas de ellos?.
A pesar de su violencia gráfica, Us es un entretenido relato de sobrevivencia, original en su guión, ya que no recurre a clichés de películas de terror gore. Lo que aquí vemos, es una familia luchando con sus "otros yo", con algo que para ellos está entre lo real, y una simple ilusión. Poco tiempo hay para que descifren lo que está pasando, de un momento a otro pueden estar muertos. El reparto es pequeño, y todos están estupendos haciendo papeles dobles, y que incluye a Elisabeth Moss (de Mad Men), y Tim Heidecker, ambos como un matrimonio de blancos, amigos de los Wilson.
Tal vez no será mejor que Get Out, pero también sería injusto calificar a Us como un sangriento episodio de La Dimensión Desconocida de casi dos horas de duración. La diferencia, es que en Get Out Peele fue capaz de ofrecer un relato de horror cargado de un mensaje político y social sobre los prejuicios raciales en Estados Unidos. Si hay un tema en Us, es aquel sobre la fina linea entre lo que es real, y lo que es aparente; sobre cómo una realidad alterna te puede confrontar en cualquier momento. Quienes ya hayan visto su anterior película, sabrán que el trabajo de Peele es como una caja de sorpresas, y que sus relatos, poco a poco, se van desdoblando. Te acaban tomando desprevenido con revelaciones inesperadas. El resultado es desconcertante, surreal, y extraño, en grandes proporciones.
⭐️⭐️⭐️1/2

viernes, 21 de septiembre de 2018

THE NUN * *


Taissa Farmiga.
Después de ver The Conjuring 2, muchos nos quedamos en ascuas por saber más sobre la demoniaca monja (con rostro de Marilyn Manson) que se aparecía en las visiones y pesadillas de Lorraine Warren (Vera Farmiga). A pesar de no aparecer mucho en aquel filme, la monja en cuestión consiguió atrapar nuestra atención, engancharnos, y dejarnos con ansias por saber más sobre el personaje. Desafortunadamente, este nuevo spin off de la franquicia de horror de The Conjuring, (y que puede funcionar como una precuela), luego de los 2 no muy exitosos filmes de "Annabelle", es una decepción en muchos aspectos.
No es precisamente una mala película de espantos. Sin embargo, no te revela absolutamente nada nuevo ni interesante sobre la monja del título (Bonnie Aarons), ni trae a la luz información sobre quién es -o fue- realmente el personaje. Es cierto, al final de The Conjuring 2 se nos revelaba algo (es recomendable verla primero antes de La Monja), pero una película dedicada a "la monja" merecía hacerle más justicia y darle más espacio (apenas y sale algunos minutos). Es decir, que nos enganchara todavía más. Nada de eso sucede.
Dirigida por Coryn Hardy (coescrita por James Wan, el artífice detrás de The Conjuring e Insidious), la historia es como de receta de cocina. Al inicio, parece un plagio de El Nombre de la Rosa. Un sacerdote (Demian Bichir), y una joven novicia en espera de tomar sus votos (Taissa Farmiga), son enviados por el Vaticano a una remota abadía en Rumania, para investigar el suicidio de una monja en circunstancias misteriosas. En su camino se encontrarán con un joven francés (Jonas Bloquet), que les servirá de guía y poco más. A partir de ahí, luego de los primeros 30 minutos, la película no será más que una serie de sustos calculados y pensados para hacer saltar a la gente de sus asientos. Lo malo, es que el filme no te asusta tanto como debiera.
El filme es funcional hasta cierto punto, ya que si estamos esperando un relato interesante, o al menos medianamente entretenido, aquí no lo encontrarán. Hay buenas ideas que en papel tal vez sonaron terroríficas (¡Esa madre superiora toda de negro, con el rostro oculto y sentada todo el tiempo en una silla! ¡Por favor!), pero que en el filme fueron pobremente aprovechadas. El sacerdote de Demian Bichir es un personaje blando y débil, tendiendo al cliché del sacerdote torturado emocionalmente, y sin verdaderamente completar su misión. Y con el resto de los personajes es lo mismo. Basta de películas inspiradas en The Conjuring. 

lunes, 7 de mayo de 2018

A QUIET PLACE * * * *

Emily Blunt y Millicent Simmonds.
A Quiet Place ha sido un fenómeno en taquilla desde su estreno en Estados Unidos. Es un filme realizado con una simpleza y sencillez sorprendentes, pero que no baja la guardia en cuanto a proveer de buenos sustos. La premisa tiene a sus personajes confinados a vivir un horror paralizante, limitante, en donde el hacer el menor ruido representa para ellos la muerte. Suena a horror de la vieja escuela. Sin embargo, John Krasinski, el director y protagonista, en su primer filme de horror, sabe cómo crear todo un ambiente y atmósfera amenazantes, al grado de que si la familia protagonista emite un simple suspiro acabará siendo la presa de unas criaturas alienígenas que han invadido nuestro planeta.
¿Cómo, cuándo, y por qué? No hay tiempo para muchas explicaciones, o historias de fondo. En hora y media se cuenta la lucha de la familia Abbott por sobrevivir en una granja. Krasinski, interpretando al padre de familia, prefiere concentrarse en los detalles más particulares sobre cómo cada uno de los miembros debe ser cuidadoso y permanecer en silencio lo más posible. En un abrir y cerrar de ojos estos aliens, ciegos pero con un sentido del oído super desarrollado, los podría matar. La familia se ha adaptado a vivir con esa amenaza a su alrededor. Vemos que han desarrollado un lenguaje de señas para comunicarse entre sí, y creado un sistema de luces alrededor de su casa para alertar de algún peligro.
La mitad del tiempo, A Quiet Place es prácticamente un filme silente. Emily Blunt (esposa de Krasinsky en la vida real), es la madre de familia. Junto a su hija (Millicent Simmonds, estupenda), y su hermano menor (Noah Jupe), todos llevan a cuestas la pena de haber perdido trágicamente a un miembro de la familia. Más que ser un filme de horror, A Quiet Place es una historia sobre el amor padre-hija, relación que acaba teniendo el mayor peso emocional. La hija sufre de sordera progresiva. Mientras, su papá se encuentra desarrollando mejores aparatos para que ella escuche mejor.
Aunque en total los personajes no dicen más que unas cuantas líneas, no hay necesidad de mucho diálogo. Krasinski sabe extraer de todos sus actores toda una ola de emociones en gestos, miradas, expresiones, y movimientos. La idea se siente muy estilo Cloverfield (y ya se habla de una secuela), pero considerando que aquella franquicia (iniciada por JJ Abrams) ha decaído debido al último filme producido por Netflix, tal vez A Quiet Place ha llegado a tomar su lugar. Tiene una idea original, con un buen desarrollo, y considerable peso emocional. Ojalá que de haber secuelas en el futuro (y es que quedan preguntas por resolver al final) continúe así.

miércoles, 25 de octubre de 2017

1922 * * * 1/2

Thomas Jane como Wilfred.
Como el título indica, esta pequeña historia de horror (basada en una novela de Stephen King) tiene lugar durante el año 1922. A pesar de la simpleza de su título, y de lo sencillo de su historia, la película es lo suficientemente macabra para quitarte un poco el sueño (está plagada de ratas en muchas escenas). Además, para ser una producción de Netflix, la ambientación de época es bastante buena. Pero si hay algo sorprendente, es ver a un casi irreconocible Thomas Jane (sí, The Punisher, con algunos kilos menos) ofrecer una muy buena actuación. Jane interpreta a Wilfred, un codicioso granjero transformado en homicida, al perpetrar el asesinato de su esposa (Molly Parker) con tal de quedarse con toda la tierra que por derecho le correspondería a ella si se llegaran a divorciar. "Todos tenemos dos hombres viviendo dentro", dice Wilfred al inicio, mientras nos cuenta la historia de su crimen años después. Sin embargo, lo horripilante de la trama ocurre cuando en Wilfred despierta ese "otro hombre", su lado diabólico y obscuro, al manipular y convencer a su hijo adolescente (Dylan Schmid) de ayudarle a cometer el asesinato de su madre.

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