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jueves, 9 de noviembre de 2023

BARDO, FALSE CHRONICLE OF A HANDFUL OF TRUTHS.

Daniel Giménez Cacho.

 Ni excesiva, ni confusa -al menos para quien esto escribe- como muchos dicen. Con seguridad, es el filme más personal de Iñárritu, en donde, como en Birdman, vuelve a los temas de las crisis creativas y emocionales de artistas y/o autores. Tan surreal como bizarra, loca y extraña, fellinesca, nos movemos junto a su protagonista en planos secuencia y tomas en grandes angulares. Lástima que Gimenez Cacho no tenga el mismo carisma que Marcelo Mastroianni en 8 y 1/2, con la cual Bardo tiene similitudes. De lo mejor del año.
En Netflix.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

499

SIN CABALLO QUE ME LLEVE.    Eduardo San Juan (en medio)

Nada parece decirnos, durante los primeros minutos de este filme, que lo que veremos será un documental. El inicio tiene lugar en alguna playa de Veracruz, a donde llega, como traído por las olas, un conquistador español, nuestro narrador. El conquistador llevará a cabo una travesía, que inicia desde este punto hasta la Gran Tenochtitlán, perdón, la Ciudad de México. Dividida en varios episodios (el primero de ellos titulado precisamente 499), la película, dirigida por Rodrigo Reyes, competidora al premio a Mejor Documental Mexicano en el 18º Festival Internacional de Cine de Morelia, toma un muy original pretexto: emular la misma travesía que Cortés y su ejército llevaron a cabo para llegar a Tenochtitlán, y entrevistarse con el emperador Moctezuma. La idea, es ver, a través de sus ojos críticos, el panorama social y político del México del 2020. 

Sin que nuestro conquistador español (interpretado por Eduardo San Juan) parezca percatarse de que se encuentra en el siglo 21, todo lo juzgará con su mentalidad y mirada de principios del siglo 16. Por ejemplo, en su narración en off, llama a los habitantes de una comunidad veracruzana "salvajes". En el patio de una escuela primaria, en donde se llevan a cabo honores a la bandera, les dirige a los niños un discurso, en los que proclama a todos como súbditos de la corona española. El ejercicio experimental nunca deja de ser interesante, ni resulta distractor, a pesar de que a lo largo del filme no nos dejamos de preguntar si el conquistador pudiera ser un loco que pertenece a esta época, o en verdad ha sido transportado del pasado al año 2020.

Como si se tratara de Bernal Díaz del Castillo, el soldado se dedicará a hacer algo parecido a una nueva y actualizada "crónica de la conquista". Mientras, la gente con la que se encuentra, como un vendedor de armas, o una madre que hace un crudo recuento, en la Ciudad de México, sobre cómo su hija adolescente fue violada y asesinada, o también miles de fieles en peregrinación a la Basílica, parecen sorprendidos de verlo. El aparentemente críptico título, con seguridad, se refiere al número de años transcurridos desde la Conquista de México, antes de llegar al próximo aniversario número 500, en el 2021. En resumen, una forma muy original, incluso algo intrigante, de mezclar un documental sobre la difícil y crítica situación del México moderno, con un toque de ficción. De lo mejor del FICM. ⭐⭐⭐⭐

jueves, 29 de octubre de 2020

OLIMPIA

Por lo regular, la categoría de "Mejor Película de Animación" en los Arieles se caracteriza por ser pobre. No pobre en calidad, sino en número de nominados, cosa extraña, ya que creo que hay animación de calidad en el país (y no me refiero a películas de dudosa calidad, como las "Películas de Huevos" o la serie de filmes de "La leyenda de la Nahuala" y demás). Este año, por ejemplo, sólo hubo dos nominadas: "Día de Muertos" (la cual no he visto, pero imagino que es una copia de Coco, mezclada con El libro de la Vida), y Olimpia. No había pierde en cuanto a cuál resultaría ganadora, ya que Olimpia es un ejercicio de animación por rotoscopia más interesante (y no muy practicado aquí), y que además trata un tema de más alcance e impacto: el movimiento estudiantil de 1968.

Olimpia fue realizada por estudiantes de la escuela de Diseño Gráfico de la UNAM, universidad en donde se ambienta buena parte de la historia, quienes intervinieron a mano cientos de fotogramas, incluyendo también material de archivo, y fragmentos de la película documental El Grito; pintándolos a mano, y juntando todo más tarde para conseguir un filme animado como tal. De hecho, recuerda a Loving Vincent, hecho con la misma técnica, y aunque este filme sobre Van Gogh es, para mi gusto, más inventivo y creativo visualmente hablando, Olimpia, con todo y sus errores, vale la pena revisarse.
Dirigida por José Manuel Cravioto y Gabriel Mariño, la película arranca justo con las primeras protestas de estudiantes, y con la organización en la UNAM del movimiento. El líder intelectual (Diego Cataño) prepara a los primeros jóvenes para enviarlos a recaudar dinero para "la causa", y a repartir volantes, para informar a la sociedad de los objetivos del movimiento. Ahí, coincidirán Rodolfo (Luis Curiel), un estudiante de Arquitectura aficionado a la fotografía, el cual, según dice, no tiene muy claro todavía por qué va a entrar al movimiento; y Raquel (Nicolasa Ortíz Monasterio), su amiga, estudiante de Filosofía y Letras, cuya pasión es escribir.
Hernán (Daniel Mandoki), un estudiante del Politécnico, y también aficionado a la fotografía, visita la UNAM para tomar fotos sobre el movimiento que se está gestando, luego de hacer lo mismo en las marchas, que han tenido lugar en la calle. Así, el movimiento estudiantil termina uniendo sus destinos, y sin revelar mucho lo que viene después, basta decir que sus vidas quedarán marcadas. Las cosas se pondrán muy difíciles, luego de que los militares entren a la UNAM para intentar neutralizar el movimiento, y capturar a los jóvenes involucrados. Raquel será buscada por su mamá (Tiaré Scanda) y su hermana (Valentina Buzzurro), al no saber nada de ella luego de la invasión a la universidad. Hernán tiene las últimas fotos que tomó de Raquel, pero eso le traerá dificultades con su papá (Rolf Petersen), el cual tiene un puesto de alto rango en el gobierno. En tanto, Rodolfo encontrará una nueva pasión, el cine, y junto a estudiantes de cine se dedicará a filmar todo lo que pueda sobre el movimiento (según el filme, él tomó muchas imágenes de archivo que aparecen en El Grito).
La película tiene algunos detalles anacrónicos, errores como el ver en las escenas de calle a uno que otro extra con cortes de cabello del 2018-2019, u otros detalles que tienen que ver más con diseño de producción, como el ver al estudiante de cine con lentes demasiado modernos (se ven más de los 1980, que de los 1960). Mientras, hay actuaciones muy planas, como la de Rolf Petersen, o la de Nicolasa Ortíz, quien se queda muy corta en su personaje de poeta e intelectual, con una actuación algo pobre, incluso acartonada. Por ejemplo, la lectura que hace del poema que cierra la película se oye descuidada, y pudo haber estado mucho mejor. Se siente que los directores se conformaron con una o dos tomas de la lectura.
Al final, con todo y sus fallas, Olimpia es rescatable, a pesar de lo caótico de su estructura y narración, gracias al buen trabajo de animación en rotoscopia que consiguieron los futuros diseñadores; pero también por el tema, el cual, es evidente, todavía tiene mucho qué ofrecer y decir en cine. #Arieles2020
⭐️⭐️⭐️

jueves, 27 de agosto de 2020

IN THE NAME OF SCHEHERAZADE OF THE FIRST BEER GARDEN IN TEHRAN


Las Mil y Una Noches...de Cerveza.
¿Qué tienen que ver los cuentos de Sherezada de "Las Mil y Una Noches" con la Historia de la Cerveza? Luego de ver al inicio de In the Name of Scheherazade or the First Beergarden in Tehran, la primera de varias secuencias filmadas con marionetas árabes para representar, de una forma espectacular dentro de su propia delicadeza y sutileza, algunos de los cuentos de aquel clásico de la literatura árabe, a la larga uno se preguntará, precisamente, ¿qué tiene qué ver una cosa con la otra? No pasará mucho para que en este documental, dirigido por Narges Kahlor, encontremos que tal vez sí haya alguna relación entre ambas cosas, tal vez muy indirecta, justo cuando aparezca una mujer especialista en cerveza y su fabricación, con el plan de abrir el primer "beergarden" (o patio de cerveza) en Teherán, para revelarnos que la cerveza no proviene de Alemania, sino de Irán. Tal es la premisa en torno a la cual gira el documental, con temas en apariencia inconexos, pero que poco a poco irán encontrando una extraña e intrigante relación, como por ejemplo, la inmigración Siria en Alemania, el sentido de pertenencia a un país cuando tus padres o abuelos nacieron en Medio Oriente, pero tú en Europa. 
Mientras, todo el tema de la cerveza y la apertura del "patio de la cerveza" (un espacio al aire libre en el que la gente se sienta a degustar cerveza en Alemania) sirve como un pretexto para ventilar la cultura ultraconservadora de Irán, en donde únicamente está permitido beber cerveza sin alcohol. ¿Pinta esto un buen panorama para la instalación de un patio cervecero estilo alemán en aquellas tierras? No mucho. La realizadora arma un juego experimental, tan original como divertido en la película, que navega por las aguas del documental, así como del cine dentro del cine, el detrás de cámaras, la teatralidad, etc., que concluye con una vuelta de tuerca final inesperada, una genial nota cómica, que te dejará por un buen rato con un gesto de extrañeza difícil de borrar. 

⭐️⭐️⭐️1/2 

DAS MELANCHOLISCHE MÄDCHEN


Marie Ratchscheck
Buena parte de Das Melancholische Mädchen (Aren't You Happy?), es una colorida explosión de teatro filmado. La película lleva al espectador, a través de 15 episodios, a atestiguar las aventuras -y desventuras- de "la chica melancólica" del título (Marie Ratchscheck). La mayoría de ellos son tan coloridos como muchos filmes de Pedro Almodóvar, de donde, seguramente, la realizadora Susanne Heinrich se inspiró para el diseño de producción de su película. Sin embargo, llega un momento en que uno siente, dentro de los escasos 80 minutos de duración de la película, que es demasiado de una cosa y de otra, es decir, demasiado color, demasiados personajes, demasiados capítulos, demasiados temas, así como desnudos totales sin mucha justificación. 
Es tanto lo que Heinrich quiere abarcar en su película y en tan poco tiempo, que no profundiza mucho ni en un tema ni en otro. Por ejemplo, el feminismo en el primer episodio, que muestra un casting para una película, en donde la protagonista, arrancando con un monólogo, tiene también que bailar junto a otra actriz. Luego, los capítulos subsecuentes abarcan temas tan diversos, como el papel de la mujer en una relación amorosa, como esposa y madre, etc., en donde la directora experimenta con formatos tan diversos como el del video musical, el performance, el musical teatral, el musical de cine, y un largo, largo etcétera., sin que un episodio tenga mucha relación con otro. 
Es decir, no hay una historia o trama como tal, y mientras las actuaciones son algo robóticas, al final, se agradece el experimento, el cual, sin duda, termina siendo interesante de ver. El filme tiene comentarios interesantes sobre la vida moderna en este siglo XXI. Pero a la vez, uno termina con un gran signo de interrogación grabado en la frente, preguntándose "¿De qué diablos trató esta película?"

⭐️⭐️ 1/2

jueves, 20 de agosto de 2020

RELATIVITY

 

Julius Feldmeier y Saskia Rosenthal

Al inicio de Relativity (Mein Ende. Dein Anfang), escuchamos a un joven dar una conferencia sobre el fenómeno del déjà vu, sus posibles explicaciones científicas, y si realmente podría ser una pequeña y momentánea visión del futuro que experimentamos. Más tarde, este joven, Aron (Julius Feldmeier) y su novia, Nora (Saskia Rosendhal), nuestra protagonista, se dirigirán a un banco, en donde experimentarán la peor de las tragedias. 

Quienes hemos visto películas de Alejandro González Inárritu (Amores Perros, 21 Gramos), sabemos que en sus historias casi siempre es una tragedia lo que antecede a una cadena de sucesos que atan cabos y unen historias. Se nota que la realizadora de este filme, la alemana Mariko Minoguchi, ha visto cine de Iñárritu y que lo tomó como punto de partida e inspiración para dirigir esta película. Lo que empieza como un típico melodrama romántico, sobre una pareja que, a pesar de sus diferencias intelectuales y sociales, se aman y lucen felices, termina por pisar terrenos más sombríos y tormentosos. Por otro lado, tendremos también la historia de un padre de familia, Natan (Edin Hasanovic), quien no tiene un matrimonio muy feliz con su esposa, y que tiene una hija por la que siente amor y cariño incondicional. Una noticia mala termina por hacer más difícil la vida de Natan, el cual trabaja en un almacén, y que lo llevará a cometer nuevamente errores del pasado. 

No estamos frente a un filme convencional, debido a que la realizadora nos interna en un laberinto narrativo del cual no podremos escapar fácilmente -y tal vez no queramos hacerlo. Conforme pasa el tiempo, las piezas que lo conforman pronto empezarán a embonar como bloques de Tetris. Entre flash backs, y regresos al tiempo presente, acabamos enganchados en este melodrama, que si por algo sorprende, es por el gran control que Minoguchi mantiene en la narración, en un experimento que fácilmente se pudo haber desmoronado al menor descuido, manipulando la manera en cómo vamos siguiendo la trama. Más adelante, en el tercer acto, empezamos a entender hacia dónde va todo -y quizás un poco, a predecirlo. Pero no hay duda que vale la pena dejarse llevar por este vaivén narrativo, de juegos con el tiempo, y destinos cruzados. 
⭐️⭐️⭐️ 1/2      #19SemanadeCineAlemán2020

viernes, 10 de julio de 2020

FAMILY ROMANCE LLC



Mahiro Tanimoto e Ishii Yuichi.

Lo que está por ver en Family Romance LLC, el más reciente filme del realizador alemán Werner Herzog, es cierto. Bueno, más bien, casi cierto. El director de Aguirre la Ira de Dios, Nosferatu, y Grizzly Man, ha decidido en esta ocasión filmar usando actores no profesionales, aventurándose por varios rincones de Tokio, y con un mínimo equipo de filmación. Sin embargo, lo más característico e interesante de Family, es la idea de filmar una historia alrededor de un negocio totalmente fuera de lo común, una empresa dedicada a proporcionar familiares o amigos substitutos a sus clientes, cuyo nombre da título a la película.

Pero lo más interesante es, quizás, que dicho negocio existe en la vida real, y lo todavía más interesante, es que su fundador, Ishii Yuichi, es el protagonista del filme, interpretándose a sí mismo. La historia es simple y directa. Yuichi es contratado para ser el padre substituto de una adolescente, Mahiro (Mahiro Tanimoto), por su adinerada mamá (Miki Fujimaki). Aunque Mahiro se nota seria, tímida, y no muy abierta a seguir el juego al inicio, es hasta que, entre paseos por parques, visitas a ferias, pláticas de redes sociales, y viajes (que pudieron o no haber ocurrido) que Yuichi consigue conectar y ganarse la confianza de la chica, empezando así una relación extraña de padre-hija, que consigue construir un poco de química y cierto encanto.

Family Romance LLC no se encuentra entre lo mejor de Herzog, pero es innegable que la película termina siendo una curiosidad en su filmografía, algo que cae en lo extravagante y experimental, así como con algo qué decir sobre las relaciones humanas a inicios de la nueva década, en parte documental, en parte ficción. A lo mejor Herzog hubiera preferido hacer una película enteramente documental sobre este negocio. Junto a la historia (¿imaginada?) de Mahiro y Yuichi, la narración a ratos se desvía, para irse a terrenos todavía más bizarros, por ejemplo, pequeñas escenas mostrando un negocio dedicado a los funerales ficticios (para gente interesada en sentir lo que es estar dentro de un ataúd, y en un servicio funerario), o un hotel en donde los recepcionistas y hasta los peces de un acuario, son robots; o aquella escena que tiene lugar en una estación de tren, extraña y desconcertante.

Aunque hay momentos en que la parte ficticia no se siente que funciona del todo, que no es muy creíble (tal vez debido a que no tenemos actores reales actuando frente a nosotros), y que hubo instantes en que sentí que Yuichi tenía que esforzarse un poco más por interpretar mejor su papel de papá frente a Mahiro, el caso es que, en manos de un maestro como Herzog, la película acaba involucrándote emocionalmente. Al final, Family puede considerarse como una historia, no nada más sobre un mundo en que los seres humanos cada vez viven más una realidad virtual en lugar de una más auténtica, sino sobre un negocio dedicado a llenar vacíos emocionales de sus clientes, sin considerar mucho las consecuencias, y como vemos al final, los riesgos que eso conlleva. Disponible en mubi, y otras plataformas digitales.
⭐️⭐️⭐️1/2

martes, 25 de junio de 2019

ROCKETMAN

Taron Egerton como Elton John.
Taron Egerton nos está enviando un mensaje claro en Rocketman: "soy un actor que quiere ser tomado en serio". Va por buen camino. Desde Eddie The Eagle, el también actor de Kingsman (el cual, por alguna extraña razón, casi siempre interpreta personajes con anteojos) ha demostrado ser muy capaz y estar dispuesto a tomar riesgos; a transformarse dejando de lado vanidades frívolas, y especialmente, que tiene voz para cantar. En Rocketman, Egerton es dirigido por segunda ocasión por Dexter Fletcher (director de Eddie The Eagle), en donde interpreta a Reginald Dwight, mejor conocido por sus fans como Elton John. Tarde o temprano teníamos que ver la vida de este icono del rock y el pop contada en cine, seguido del reciente impacto que tuvo apenas el año pasado Bohemian Rhapsody, la multinominada y oscarizada biopic de Freddy Mercury y Queen.
Rocketman (título de una de sus más famosas canciones del album doble Goodbye Yellow Brickroad) toma caminos diferentes a Bohemian Rhapsody, unos menos convencionales y más audaces, visualmente hablando. La película es verdaderamente vital, ágil, y llena de energía musical (realizada con la "bendición" de Elton John, quien funge como productor ejecutivo), en la línea de "Across the Universe" (musical con canciones de The Beatles). Nos cuenta la vida del músico y compositor a través de sus canciones más representativas, como Saturday Night's Alright (esta, como podría esperarse, durante la pelea en un pub), Bennie and The Jets, Don't Go Breaking My Heart, Crocodile Rock, The Bitch is Back, Candle in the Wind, Rocket Man, I'm Still Standing, etc. Es decir, lo clásico del catálogo de Elton John.
Si desde el primer número musical uno no está en el asiento del cine moviendo el pie y las piernas, tal vez esté viendo la película equivocada. Uno de los primeros números musicales es como una calca de Vaselina, pero el de la canción Rocket Man es de un delirio cómico casi caricaturesco. En dicho número, vamos siguiendo a Egerton, brincando de escenario a escenario, mientras canta, baila, y salta, todo magistralmente sincronizado entre la letra y la historia contada.
Escrita por Lee Hall (quien escribió Billie Elliot, y no es accidental que entre este filme y Rocketman existan muchas conexiones), tenemos aquí a un padre estricto y cerrado (Steven Makintosh), un militar aficionado al jazz para el cual Elton John siempre fue como un cero a la izquierda. Nada le importó que su hijo mostrará genialidad musical desde niño (tocaba a Mozart de oido), y fuera admitido en la Royal Academy of Music. Lo interesante, es que todo nos es contado por Elton John desde el círculo de un grupo de apoyo, estrafalariamente vestido como demonio de carnaval, ante los atentos oídos y miradas de extraños. Aunque tuvo algo de apoyo por parte de su mamá (Bryce Dallas Howard, magnífica y con un convincente acento), lo cierto, es que Elton John tuvo una infancia gris e infeliz.
Sin embargo, todo cambió para Elton cuando conoció a Bernie Taupin (Jamie Bell, el mismísimo "Billy Elliot"), con quien formó una imparable e incansable dupla creativa, siendo este último el creador de las letras de todas -o casi todas- sus canciones. Aunque Rocketman no cuenta nada nuevo, es decir, el relato del genio musical hundido en su adicción a las drogas (aquí Elton John confiesa que las ha probado todas), el alcohol, y afectado por severas crisis emocionales (debido a su homosexualidad, junto a su búsqueda del amor y de ser aceptado), y que además tiene los clichés típicos del ambicioso manager musical (Richard Madden) de doble cara (aunque debo reconocer que Stephen Graham está estupendo, como el primer agente artístico de Elton), la película termina siendo un muy disfrutable tour de force musical.
Cuando verdaderamente comienza la historia de Elton (y despega el filme), es con su debut en "El Troubadour", el legendario club en Hollywood, durante su primer viaje a California para probar suerte. Es aquí en donde Elton John, como el estrafalario y extravagante cantante y pianista, de excéntricos anteojos, que todos conocemos, se inventó a sí mismo (como si el carnaval de Rio de Janeiro y el Mardi Grass juntos le hubieran llovido encima). Eché de menos ver más del proceso creativo de componer y escribir, de ver más trabajo en estudio de Elton y de los miembros de su banda. Pero la verdad, Rocketman es un explosivo, surreal, y delirante homenaje a un personaje complejo y fascinante.

⭐️⭐️⭐️⭐️

lunes, 11 de marzo de 2019

VICE

Christian Bale como Dick Cheney. 
Luego de ver Vice, no será sencillo que la actuación de Christian Bale se borre de tu mente tan fácilmente. Cada proyecto que este actor toma en su manos, es con la mentalidad de "hacerlo radicalmente, o mejor olvidarlo". Para The Machinist, Bale, por ejemplo, perdió peso a un nivel casi cadavérico, con costillas y demás huesos visibles. Bale aceptó el reto de interpretar al ex vicepresidente de los E.U. Dick Cheney, con todo y que el director, Adam McKay, estaba lleno de dudas al respecto. Sin embargo, McKay quedó completamente convencido -y boquiabierto- al ver a Bale entrar al set con maquillaje y prostéticos en el rostro, una gran calva, y... muchos kilos de peso encima. El resto es historia, como el hecho de que Bale declarara más tarde, en su discurso de agradecimiento en los Globos de Oro: "Agradezco a Satanás por la inspiración", haciendo enojar, según se dice, al verdadero Cheney.
La verdad sea dicha: Creo que de no haber sido por Rami Malek, Christian Bale hubiera ganado el Oscar a "Mejor Actor". El problema es que Vice, con todo y ser un magnífico e inclasificable melodrama político, es una de esas "películas incómodas", especialmente, para varios sectores de la política de aquel país. No es de extrañar. Incomodar ha sido, casi siempre, el propósito de McKay, más especializado en comedias (Anchorman 1 y 2, Step Brothers, The Other Guys, Talladega Nights), que en otra cosa. Pero lo genial de la película, es que, a pesar de ser la biopic de un político, y de que trata temas tan delicados y serios, como los atentados del 11 de septiembre, así como los posteriores ataques e invasiones de Afganistán e Irak, hay momentos en donde pasamos fácilmente del llanto a la risa, luego al llanto nuevamente, y así sucesivamente.
Adam McKay, irremediablemente, siempre acaba tomándonos desprevenidos, y Vice no es la excepción. A diferencia de The Big Short (sobre la crisis del 2008 en E.U.), un filme muy bueno, aunque para mí con el problema de ser una película hecha más para expertos y letrados en temas de finanzas, Vice es una película más accesible, más fácil de seguir; con menos personajes, y es menos densa en la aproximación de sus temas. Pero la película también es tan experimental y "rompe-reglas" como The Big Short, con personajes rompiendo la "cuarta pared", cambios bruscos de tono y de formato, pasando del falso documental, al drama, y luego a la comedia; con falsos finales, y muy autocrítica (aconsejo quedarse al final de los créditos).
Christian Bale, impresionante e irreconocible en su interpretación de Cheney, lo aborda desde su salvaje y alcohólica juventud en 1963, hasta su llegada al poder como vicepresidente (del 2001 al 2009), durante el mandato de George W. Bush. Un puesto para el que se hizo de todo el poder que pudo, a pesar de que muchos, incluidos su esposa, Lynne Cheney (Amy Adams, fantástica), le dijeron que lo olvidara, que sería un puesto más simbólico y de "segundón" del presidente, sin mayor relevancia. También ofrece una actuación digna de reconocimiento Steve Carrell, como el fanfarrón e insufrible Donald Rumsfeld, mientras que Sam Rockwell está magnífico como Bush Jr. (¿Habrá recibido asesoría de Will Ferrell, productor del filme, quien es recordado también por su gran imitación de Bush?). Adam McKay y Christian Bale ofrecen la biopic de un político que, al final, acaba siendo una silenciosa y contenida encarnación del mal (sin temor a exagerar, algo muy cercano a lo que pudo ser un Anticristo). Si lo tuyo es el melodrama político estilo "House of Cards", este es el filme más que adecuado. 
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️

martes, 5 de marzo de 2019

NAIVE NEW BEATERS: WORDS HURT

Los videos musicales interactivos ya son una realidad. "Words Hurt" (canción de los para mí desconocidos "Naive New Beaters") sigue la tendencia de las películas interactivas (como "Wei or Die", de Simon Bouisson, o "Black Mirror: Bandersnatch", recientemente), en donde el espectador toma las decisiones del protagonista; escribiendo y/o reescribiendo la trama, extiendo su narrativa tanto como se quiera. El video es divertido, loco, con buen humor, y mucha irreverencia, aunque cuidado, la canción se quedará incrustada en tu cabeza, "en constante rotación", días después de verlo. ⭐️⭐️1/2

miércoles, 9 de enero de 2019

BLACK MIRROR: BANDERSNATCH


Fionn Whitehead.
Black Mirror: Bandersnatch convierte al espectador en algo cercano a ser el guionista -o, más bien, coguionista- de la historia. Como si fuera un libro estilo "Elige tu propia aventura" (a los cuales se hace referencia en el filme, ya que la trama está instalada en 1984), uno tiene el privilegio de tomar las decisiones que el personaje principal (Fionn Whitehead), un joven diseñador de videojuegos, irá tomando a lo largo del filme. Poco se puede describir concretamente de la historia, tan sólo que el chico vive con su papá (Craig Parkinson), y que vive traumatizado debido a la prematura muerte de su madre. Conocer a un talentoso diseñador de juegos (Will Poulter) será crucial para él (bueno, todo depende de la decisión que tomes). Mientras, para superar el duelo, nuestro personaje acude a terapias con una psicóloga (Alice Lowe). Lo demás, depende de uno como espectador.
La experiencia te permite tener desde una a varias películas al mismo tiempo; con una duración desde 15 minutos, hasta hora y media. Y si al final, la historia no es tan interesante como el experimento en sí, Black Mirror: Bandersnatch (que de alguna forma se relaciona con la serie del mismo nombre), acaba siendo un filme entretenido. Advertencia: el tomar una decisión equivocada, te llevará a recapitular todo lo visto desde el principio, pero si tomas la decisión correcta, puedes seguir con la narración hasta el final. Para un final ridículo, pero gracioso, hay una escena que te da la posibilidad de escoger "Netflix". Recomendable para pasar un buen rato, y nada más. 

martes, 21 de noviembre de 2017

MANIFESTO * * *

Este y otros 12 personajes más son interpretados por Cate Blanchett.
Manifesto es una tentación para quienes quisimos ver más de Cate Blanchett en I'm Not There, en donde hizo una magnífica interpretación-imitación de Bob Dylan. Ahora, Blanchett tiene un gran vehículo de lucimiento para ella sola, una impresionante demostración de su camaleónico talento, introduciéndose en la piel de 13 personajes distintos. Escrita y dirigida por Julian Rosefeldt, la película es más un experimental conjunto de viñetas inconexas, que otra cosa. Todos estos personajes citan, precisamente, extractos de manifiestos políticos y artísticos en diferentes situaciones. Tenemos, por ejemplo, una madre de familia citando postulados del pop art antes de cenar, una mujer declamando el manifiesto dadaísta de Tristan Tzara en medio de un funeral, una titiritera diciendo introspectivamente partes del manifiesto surrealista de André Bretón mientras construye una marioneta; una científica mencionando postulados constructivistas, una maestra enseñando a sus niños el manifiesto del cine Dogma de Lars Von Trier, y las ideas de Jean Luc Godard. 
El problema es que no todas las viñetas funcionan, o acaban realmente atrapando nuestra atención, haciendo que el filme en conjunto no se sienta del todo coherente. Algunas viñetas son graciosas dentro de lo absurdo y hasta ridículo que resulta la situación (la madre de familia que no acaba de decir la oración antes de cenar, la coreógrafa dando instrucciones a sus bailarinas, la maestra en la escuela, la reportera del noticiero). Mientras, otras viñetas se sienten inconclusas, en puntos suspensivos, o simplemente, como ideas desarrolladas a medias (el vagabundo, por ejemplo). Como sea, Manifesto es un sorprendente y sumamente interesante ejercicio histriónico a cargo de Cate Blanchett, un recordatorio más de la gran actriz que es.

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