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jueves, 9 de noviembre de 2023

BARDO, FALSE CHRONICLE OF A HANDFUL OF TRUTHS.

Daniel Giménez Cacho.

 Ni excesiva, ni confusa -al menos para quien esto escribe- como muchos dicen. Con seguridad, es el filme más personal de Iñárritu, en donde, como en Birdman, vuelve a los temas de las crisis creativas y emocionales de artistas y/o autores. Tan surreal como bizarra, loca y extraña, fellinesca, nos movemos junto a su protagonista en planos secuencia y tomas en grandes angulares. Lástima que Gimenez Cacho no tenga el mismo carisma que Marcelo Mastroianni en 8 y 1/2, con la cual Bardo tiene similitudes. De lo mejor del año.
En Netflix.

ARGENTINA 1985

 

Ricardo Darín y Peter Lanzani.
 ¿Hay algún personaje que Ricardo Darín no pueda interpretar? Creo que no. No es uno de mis actores favoritos, pero es de esas presencias que llenan la pantalla. Aquí Darín encarna a JC Strassera, abogado que hizo historia en Argentina en 1985, por llevar a juicio a jefes militares acusados de las desapariciones y muerte de miles de personas durante la dictadura. Al filme le falta más efecto dramático en su narración, se siente tan lineal y severa como su propio protagonista. Pero lo mejor son las actuaciones. #PrimeVideo

viernes, 3 de noviembre de 2023

LA CAÍDA

Karla Souza.

Bien intencionada, pero si acaso, muy suave y tibia en su objetivo de denunciar los abusos sexuales y la pedofilia del mundo del deporte. Aquí es el universo del clavadismo, y aunque correctamente dirigida, no se arriesga a ir uno o dos pasos más allá en su premisa, la cual acaba traicionando. El depredador sexual del filme, un histérico y bastante malhablado coach, acaba sin otro castigo más que un buen regaño y advertencia de por medio. Buenas actuaciones del reparto, eso sí, especialmente de KarlaSouza.

En PrimeVideo

miércoles, 11 de mayo de 2022

SIN SEÑAS PARTICULARES

Mercedes Hernández como una madre en búsqueda de su hijo.


Junto a Noche de Fuego, Sin Señas Particulares era otra fuerte candidata a participar, por parte de México, en las nominaciones al Oscar para "Mejor Película Extranjera". En contraste, Sin Señas Particulares, dirigida por Fernanda Valadez, es un filme de un tono más tranquilo, cuya fuerza reside más en las imágenes que en las palabras. Sus diálogos son más dosificados, sus personajes más reducidos en número, y su historia, aunque más sencilla, no por ello es menos poderosa. La película de Valadez trata un tema social distinto, pero igual de contundente, la migración forzada a E.U., en donde algunas personas llegan a su destino, y otras no. La historia está dedicada a estas últimas. Lo más interesante del filme, es que desde su primer acto, ya tenemos tensión en ebullición, con los angustiantes minutos en que una madre, Magdalena (Mercedes Hernández, bastante bien), tiene que identificar en la morgue el que podría ser el cuerpo de su hijo. Tiempo atrás, vemos cómo su hijo decide irse a Oregon, en E.U., en una escena de una sensación onírica, como si Mercedes lo estuviera soñando o explorando en su memoria. Sin embargo, el chico al parecer no llegó al otro lado de la frontera, y ha estado desaparecido desde entonces. Luego de examinar el cuerpo, empieza para Mercedes un proceso burocrático, enfrentando un dilema complicado, aceptar o no que ese cuerpo, "sin señas particulares", es el de su hijo desaparecido. "No deje que la fuercen a decir que ése es su hijo, y que dejen de buscarlo", le aconseja una mujer en las mismas circunstancias. El decir que no, sin estar plenamente segura, significaría que se lleven el cuerpo a una fosa común como no identificado. Mercedes decide que el cuerpo no es el de su hijo, confiando en una corazonada de que aquel sigue vivo, para luego emprender una aventura sumamente complicada y buscarlo por su cuenta. Como decía, sin necesidad de muchos diálogos, el filme consigue transmitir la esperanza inquebrantable de la madre protagonista, la cual sabe de alguna forma que el chico sigue vivo en algún lado. Mercedes parte desde Guanajuato, y decide llegar hasta el norte y averiguar cuál fue el destino de su hijo, qué fue de él, y en dónde se encuentra. Si bien durante el duro viaje que Mercedes emprende nosotros decimos "Si su hijo estuviera vivo, ya hubiera recibido noticias de él, una llamada, o una carta". Pero es tal la empatía que la historia consigue construir, debido a la gran humildad y vulnerabilidad del personaje, que terminamos igualmente esperanzados como ella, por encima de toda duda. Esperanza que no cae, a pesar de escuchar el testimonio de un anciano en dialecto indígena, testigo de lo que pasó dentro del camión en donde el chico viajaba, y que concluye diciendo "el diablo está detrás de todo esto". Y al llegar al tercer acto, en esa secuencia obscura dentro de un maizal, en donde no vemos casi nada, ni rostros visibles, sólo gritos y profanaciones de fondo, nos cae de golpe contundente una vuelta de tuerca sorpresiva. De las mejores películas mexicanas del año pasado. ⭐️⭐️⭐️1/2 En #PrimeVideo y a la renta.

jueves, 21 de abril de 2022

SEXO, PUDOR Y LÁGRIMAS 2

 

¿Era necesario?

En esta fallida secuela, encontré sólo un momento interesante, al menos, dramáticamente hablando. Sin revelar mucho (esto especialmente para quienes no han visto Sexo, Pudor y Lágrimas 1, de 1999), la escena involucra a cierto personaje, de los jóvenes y nuevos, dispuesto a cuestionar a Ana (Susana Zabaleta) sobre la muerte de otro cierto personaje en el primer filme. Tanto Ana, como otros que estuvieron presentes durante dicho acontecimiento, pudieron haberlo evitado. La escena de dicha muerte es ridículamente absurda e involuntariamente cómica, por la forma en que ocurre, ya que, todos simplemente contemplan a quien morirá, sin mover un dedo para prevenir que ocurra. Siento haberme excedido en esta explicación, pero no encontré otro momento verdaderamente rescatable de Sexo, Pudor y Lágrimas 2 (¿o es Sexo, Pudor, o Lágrimas, según la nueva versión de la famosa canción cantada en los créditos finales?). Otros dirán "bueno, ¿qué hay de ese otro momento en el tercer acto, cuándo, durante un retiro espiritual, se descubre la identidad de un personaje del filme original, justo cuando creíamos que no aparecería, y es confrontado por otro de los nuevos personajes? Mmmm, no sé. Además de tener de regreso a Zabaleta, no podían faltar Cecilia Suárez y Mónica Dionné, repitiendo sus personajes de la película original, considerada como un clásico del cine mexicano de los 1990, dirigida por Antonio Serrano (quien aquí funge de productor asociado únicamente). El caso es que, después de haber visto el filme original por segunda vez con el pretexto de este estreno (exclusivo de HBO Max), la seguí encontrando sobrevalorada, tendiente a lo teatral, y sobreactuada, con una premisa sobre la batalla de los sexos sin muy buenos resultados en su desarrollo. Es decir, cuando quiere ser graciosa es insoportable, y no sabe bien cómo lidiar con uno que otro tema, como el de una violación, con una testigo que pudo haber hecho algo, pero simplemente decide escuchar de lejos, sin hacer nada. Dirigida ahora por Alonso Iñiguez, en esta segunda parte también están de regreso Victor Hugo Martín, Jorge Salinas, y en el lugar de Demián Bichir, está nada menos que su hijo en la vida real, José Ángel Bichir. Este interpreta en el filme al hijo de Tomás (Bichir papá), un artista visual, quien ha llegado de Londres para un ajuste de cuentas emocional. Carlos (Martín) y Ana todavía viven en ese amplio departamento en Polanco (aunque luce muy diferente), en donde tuvo lugar casi toda la historia de la primera parte, ahora con una hija, Matilde (Naian González Norvind), aspirante a actriz, y con una complicada relación con sus padres. Mientras, Andrea (Suárez), quien de ser modelo se convirtió, al parecer, en chef, (aparece en muchas escenas en la cocina de un restaurante), también tiene una hija (Ximena Romo), la cual es, en pocas palabras, complicada, adicta a la drogas, y enganchada con un novio regordete igualmente drogadicto. El intento de suicidio de María (Dionné), durante una visita a la Ciudad de México, será el pretexto para que las viejas amigas se junten y, además de recordar viejos tiempos, ayudarla a superar la depresión que tiene aquella. Si algo tiene de bueno este filme es que, en comparación con su antecesora, no es tan sobreactuada, ni tan teatral. Pero su más grave problema, es lo fallido del guión (escrito por el mismo Iñiguez y Julián Silvestre) el cual, si bien intenta modernizar todo el discurso y la premisa del primer filme, tratando de ser más inclusivo, por ejemplo, con la diversidad sexual, el caso es que no sabe qué hacer bien a bien con todos los personajes. Hay incluso un momento "Trainspotting" en la película que te pone a pensar "¡ya quisieran estar al mismo nivel de ese filme clásico!". Sin tener tramas ni subtramas interesantes en ambos lados generacionales, la película termina siendo tan insípida y aburrida como su mismo póster. Al final, más que el intento de suicidio de María, creo que no hubo otro pretexto mejor para revivir a los personajes en esta secuela que poner en escena al hijo de Tomás, cuya aparición no da para una historia realmente buena. En resumen, una secuela igual o peor que su antecesora. ⭐️1/2 Disponible en #HBOMax

lunes, 1 de noviembre de 2021

MÁS SABE EL DIABLO POR VIEJO

Aquí el diablo supo más por...diablo.
 

Mrs. Doubtfire (1993) siempre me ha parecido una excelente comedia, aunque no completamente creíble. No sólo es el hecho de que la familia protagonista nunca tiene la más ligera sospecha de que la Sra. Doubtfire del título es el papá, con maquillaje y prostéticos. Pero lo menos creíble, es el hecho de que el papá (Robin Williams) tiene que ponerse a diario dicho maquillaje para hacerse pasar por la Sra Doubtfire, haciendo el trabajo de un verdadero maquillista profesional, cuando él sólo es un actor de doblaje. Sin embargo, luego de ver Más sabe el Diablo por viejo, creo que la Sra. Doubtfire me pareció más creíble en comparación con este churro apestoso, que se roba por completo la idea del filme protagonizado por Robin Williams. 
 
Dirigida por José Pepe Bojorquez (realizador de Cómo Caído del Cielo, otro churro mucho peor), la película cuenta cómo Teo (Osvaldo Benavides), un actor sin suerte y venido a menos, quien luego de ser echado de su casa por no pagar la renta, decide hacerse pasar por un actor septuagenario, para ocupar un lugar en la Casa del Actor. Esta Casa del Actor ni siquiera es la verdadera, sino un idílico lugar de fachada europea, sin problemas con sindicatos de actores, y que se nota cuenta con mucho presupuesto. No creo que sea fácil ser admitido en la casa real, ni que acepten a cualquiera. Sin embargo, Teo llega a la Casa del Actor ficticia, completamente maquillado y caracterizado como anciano, con el infaltable amigo idiota (Martin Altomaro, nuevamente queriendo ser una cruza de Zach Galifianakis y Jack Black) y es aceptado.
 
¿Cómo consigue Teo que lo admitan? Muy fácil. Aprovechando que le dieron un documento con un error en su edad, y sin que le pidan identificaciones oficiales con foto, el director del lugar (Arturo Barba) lo recibe con los brazos abiertos. Nuestro Teo tendá que llevar a cabo la misma proeza que Robin Williams en Mrs. Doubtfire, es decir, el ser todo un maquillista profesional para ponerse cada día, sin ayuda, el muy elaborado maquillaje de anciano. No sólo el director se traga el teatro, sino todo el staff, en donde no puede faltar la guapa en turno (Sandra Echevarría), quien de inmediato se convierte en su interés sentimental, y otra ayudante (Lupita Sandoval). En ninguno se despierta sospecha alguna al ver que un actor desconocido llega sin avisar de antemano a ocupar, de gratis, un nada despreciable lugar que parece un cuarto de hotel de lujo. En serio, la casa tiene hasta una cava bien surtida de vinos.
 
Reconozco que el filme tiene un par de ideas graciosas, como el hecho de que Isela Vega y Lorena Velázquez empiezan a rivalizar para ver quién atrapa primero la atención del recién llegado, o que Teo, viendo si le pueden dar el papel de Rey Lear en una puesta en escena, termina aprendiendo una que otra lección sobre actuación nada menos que de Ignacio López Tarso, justo en el tercer acto de la película. Pero con gags verdaderamente terribles y asquerosos, como aquel de la caca de perro (en serio, está fatal), o el hecho de que el personaje de Echevarría no se note muy incómoda que digamos con los coqueteos que Teo, maquillado de anciano, le hace desde que llega a la casa, la película no te la crees ni a golpes. La experiencia termina siendo torturante, y además, extraña. De lo peor del 2018.
⭐⭐

miércoles, 14 de abril de 2021

NUEVO ORDEN

CAÓTICO NUEVO ORDEN   Naian G. Norvind al volante
 

Muchos críticos definieron Nuevo Orden,  el más reciente filme de Michel Franco, como clasista. Tengan o no razón, lo cierto es que para quien esto escribe, la película es más bien plana, simple, caótica, y con una historia sin mucha fuerza.  No es suficiente el tener una premisa provocadora para tener como resultado una buena película. Sinceramente, hay muchos momentos en que el también realizador de películas como Chronic o Las Hijas de Abril (las cuales, en comparación, considero mucho mejores) parece que lo único que quiso hacer fue provocar y levantar polémica. En España, la película fue comparada absurdamente con Parásitos. La verdad, ya quisiera Franco haber conseguido una película tan buena como dicho filme surcoreano. Supongo que la comparación proviene por lo que sucede en la primer parte de Nuevo Orden, en donde una revolución se ha desatado en la Ciudad de México, formada por las clases bajas, quienes han decidido revelarse en contra de los caras pálidas y rubios ricos. A una colonia adinerada han llegado los disturbios y la violencia, en donde los revolucionarios han decidido hacer pintas de color verde en todo alrededor, incluyendo autos lujosos y mansiones. En una de estas residencias se está llevando a cabo una fiesta, a donde irrumpirán muy violentamente algunos de los revolucionarios. Antes de todo esto, los hijos de los dueños de la residencia, Daniel  (Diego Boneta) y Marianne (Natan González Norvind) tratan de ayudar a un ex empleado, quien necesita dinero para pagar la costosa operación a la que su hermana tiene que someterse pronto. Aunque Daniel no es tan amigable con el hombre como se esperaría, Marianne, para nuestra sorpresa, muestra tener un poco más de compasión, buscando ayudar lo mejor que puede.

No es que no haya una idea interesante detrás de todo esto, el problema es lo pobremente desarrollada que está dicha idea en el guión. La mayor parte del tiempo, no sabemos bien a bien lo que está pasando dentro de todo el caos que rodea a la historia --- si se le puede calificar como tal a una trama sin mucho sentido. En la película tenemos toques de queda, secuestros, un ejército que no se sabe si está peleando contra los revolucionarios, o si son los malos, o los buenos, o las dos cosas. ¿Estamos ante una película sobre un golpe de estado? ¿O más bien un filme que muestra el lado más obscuro de los soldados del ejército, quienes se encuentran encerrando a la gente millonaria en una especie de campos de concentración? Quién sabe. Mientras, vemos pocas escenas de los revolucionarios, de los cuales no sabemos nada, ni de sus causas o motivos (si es que tienen algunos), como tampoco sabemos quiénes son los líderes y qué es lo que desean. ¿Serán ambientalistas por andar pintando todo de color verde? Todo lo anterior, de haberlo tenido más claro el guión, hubiera hecho de Nuevo Orden una película más interesante, el tener al menos una historia qué contar, con un protagonista al qué seguir. Creo que el personaje principal es Marianne, pero luego el punto de vista cambia por completo, y de inmediato estamos con dos personajes, una mamá y su hijo, empleados en la residencia, quienes de pronto se ven en medio de todo el problema del secuestro. Nuevo Orden se puede ver como una simple curiosidad, pero la encontré sumamente sobrevalorada.

+Disponible en Amazon Prime, y en renta en diversas plataformas digitales. 


lunes, 9 de noviembre de 2020

TODO LO INVISIBLE

Bárbara Mori y Ari Brickman

Para un actor o actriz, interpretar a un personaje invidente debe ser todo un reto, empezando por la investigación que previamente deben hacer, para así lucir realmente convincentes en pantalla. En Todo Lo Invisible, Ari Brickman, quien interpreta al personaje principal, un hombre que queda ciego luego de sufrir un extraño accidente dentro de su automóvil, no me resultó muy convincente. Parte de la culpa es también de la realizadora del filme, Mariana Chenillo. Durante toda la película, nada más tenemos un close-up extremo del personaje, en donde vemos que sus ojos lucen blancos y nublados por la misma condición de la ceguera (ver el póster como referencia). Sin embargo, durante el resto del filme no hay otro close-up del rostro de Brickman, y se nota que sus ojos ya no se ven como en el primer -y único- close-up, sino obscuros (o del color que sea que los tenga el actor). Cuestión de comodidad para él, tal vez. La directora seguro le dijo "Como no habrá más acercamientos a tu cara, no habrá necesidad que te pongas de nuevo los lentes de contacto". Supongo yo. El caso es que, un detalle como el anterior, por pequeño e insignificante que parezca, sacrifica el realismo de reflejar a un personaje invidente en cine.

Y sin considerarme un experto en el tema, me parece también que Brickman mueve demasiado los ojos, algo que una persona invidente real no creo que haga mucho. Como sea, ojalá ese fuera el único problema de la película. Estrenada durante el 18º Festival de Cine de Morelia, Todo Lo Invisible adolece el tener un guión malo, el cual nunca desarrolla bien ninguno de los caminos narrativos que plantea desde su primer acto. Jonás (Brickman) es un dentista, quien luego del accidente entra en depresión y crisis existencial. Con dos hijas (Melissa Rovira y Romina Soto), y una muy joven esposa que es maestra (Bárbara Mori), Jonás plantea la posibilidad de demandar a la compañía automotriz, debido a que considera que el sistema del cojín de seguridad del volante (que golpeó su cara) se activó por un defecto. Su amigo (José Maria de Tavira), un abogado con mucha experiencia en estas demandas, le asegura a Jonás que ganará la demanda, y que les podrá sacar todo el dinero del mundo. 

Hay otro problema para Jonás, y es que su ceguera le está provocando tener visiones de gente desconocida, cada vez que apaga las luces en su casa. ¿Ha desarrollado facultades psíquicas? ¿Esa gente son espíritus, o son pura fabricación de su cerebro? Ninguna de esas preguntas tiene respuesta, ya que el guión nunca se preocupa por responderlas. La historia, escrita por el mismo Brickman y Chenillo, nunca se desarrolla bien, ni por el lado de la demanda (al final nunca sabemos bien cómo terminó el asunto), ni por el lado de una historia paranormal, en donde Jonás pudiera estar viendo gente fallecida de su pasado, o espíritus que estén deambulando en su casa. La historia divaga, y prefiere tomar el camino telenovelero de mostrar a Jonás, más bien, como un padre irresponsable, que lo deja todo por que sospecha que su atractiva esposa le está poniendo el cuerno. Lo extraño, es que decide irse con su papá piloto (Tomás Owen, en una muy mala actuación), en donde recordará una frustrada carrera como músico que quiso tomar de joven, y quizás vivir una aventura romántica con cierto personaje. Al final, no hay consuelo ni nada que salve a una película más cercana a un telefilme (he visto mejores películas en Lifetime Channel), y con un final nada satisfactorio. ⭐⭐ 

domingo, 8 de noviembre de 2020

AMALGAMA

TAN ABURRIDA COMO UNA LIMPIEZA DENTAL

Para ser del escritor de Y Tu Mamá También, esperaba mucho más de Amalgama, el más reciente filme de Carlos Cuarón (hermano de Alfonso). Estrenada durante el 18º Festival de Cine de Morelia, la premisa sobre cuatro dentistas fresas, quienes, durante un congreso sobre odontología en Santo Domingo, deciden escaparse a la casa de verano del amigo de uno de ellos, ubicada en una isla, no terminó de convencerme. Vale especificar que de los cuatro dentistas, uno de ellos es una muy atractiva mujer (interpretada por la actriz peruana Stephanie Cayo), por lo que la premisa se amplía a: "Tres hombres, una mujer, una paradisiaca isla,... todo puede suceder". El gran problema, es que de todas las posibilidades de ese "todo puede suceder" Cuarón se va por la más sosa y simple.

Escrita por el mismo Carlos Cuarón y Luis Usabiaga, en la realmente pobre trama los tres dentistas, Saúl, Hugo, y José María  (interpretados por Tony Dalton, Miguel Rodarte, y Manolo Cardona, respectivamente), luego de una noche de tragos, el primero les propone ir a la isla y alejarse de las responsabilidades del congreso por un rato. Por supuesto, en la agenda de Saúl el plan es seducir a Elena (Cayo), guapa pero algo insufrible chica, la cual es tan fresa, que en lugar de soltar palabras en inglés con frecuencia, lo hace en francés. Elena se encuentra teniendo un romance con un hombre casado. Esto lo sabemos, por que durante todo el filme vemos en pantalla los mensajes de texto que se envían uno al otro. Mientras, Hugo, quien está convencido de que otro colega la ha robado la idea que tuvo para un innovador tratamiento reconstructivo, no se quedará atrás, y querrá también hacer su lucha con Elena. El problema, es que ella parece más interesada en José María, quien es gay y con quien lleva una buena amistad.

Con uno que otro contratiempo de por medio en su aventura (que incluyen problemas para tener servicio de celular), poca cosa más sucede en la película. La idea de usar la experiencia para confrontar a los amigos en la casa, con seducciones que no salen del todo como lo planeado, inconvenientes, revelaciones inesperadas; al igual que echarse mierda uno al otro, peleas, reconciliaciones, etcétera, no me acabó enganchando mucho en ningún momento. Hay varios momentos en que una historia parece querer despegar, pero nunca sucede. Es más, apenas y puede decirse que hay una trama. Al final, el asunto termina siendo algo tedioso, aburrido incluso, además de que creo que el filme acaba siendo demasiado teatral. Pero lo que termina perjudicando mucho a la película, además de que las actuaciones no son muy buenas, es que los personajes no son lo suficientemente interesantes, además de que no dejé de tener la sensación de estar viendo un melodrama televisivo sobre la crisis de la mediana edad de cuatro personajes muy superficiales. Definitivamente, me gustó más, en comparación, Rudo y Cursi. Amalgama compitió en el Festival de Cine de Morelia para el premio del público a Mejor Largometraje Mexicano. ⭐⭐

jueves, 29 de octubre de 2020

GUADALUPE REYES


Juan P. Medina y Martin Altomaro.
Imagino lo que los realizadores y productores detrás de Guadalupe Reyes se dijeron entre ellos, muy entusiasmados y en un golpe de suma creatividad, al momento de gestar la película: "¡Güeeeeeyyy! ¡Y qué tal si ahora hacemos una 'The Hang Over' mexicana güeeeeyyyy!" Disculpas si he repetido mucho la muy folclórica palabra "güey", pero si los protagonistas del filme, interpretados por Juan Pablo Medina y Martin Altomaro, la repiten unas 685 veces en toda la película, es poco. Es decir, unos maestros de la improvisación, además de que el guión (¡escrito por tres guionistas!) demuestra ser toda una "pieza literaria".

Dirigida por Salvador Espinosa, la mayor diferencia entre Guadalupe Reyes y la saga de The Hang Over, es que aquí los personajes no viajan a las Vegas, sino que se quedan aquí, en la Ciudad de México. Y bueno, también el filme de Espinosa, en comparación, es mucho menos gracioso, algo misógino, y por supuesto, en lugar de ser 3 amigos, aquí sólo son 2. ¿Qué pasó con el tercero? Se casó y tuvo un bebé (el cual, por cierto, aparece cargándolo tal y como Zach Galifianakis carga al bebé del primer filme de The Hang Over. ¿Será pura coincidencia?
Hugo Rocket (Juan Pablo Medina) es un tipo que, según dicen en el filme, es tal vez el tipo más "ch---ón" del planeta, y con mucho dinero. "¡Dicen que es el inventor del celular!", comenta algún personaje en el filme. La verdad, no sentí ni noté en ningún momento del filme que el personaje tuviera tales niveles de personalidad. Hugo presume saber mucho de mujeres, pero el guión no lo pone con alguna novia, ni referencia de alguna ex novia. El caso es que el tipo acaba de cumplir 40 años, y le entra la crisis de la mediana edad. Otra contradicción: casi todos sus amigos son millenials, pero no parece soportarlos mucho.
En medio de su crisis, decide contactar a un viejo amigo, Luis (Martín Altomaro), serio, trabajador, muy profesional, y que trabaja para una importante firma de contadores, para proponerle un reto: hacer el maratón "Guadalupe-Reyes". El reto es, simplemente, andar de borrachera en borrachera sin parar, del 12 de diciembre al 6 de enero (¡Guaauu!). Todo quedará notariado frente a un abogado, en donde ninguno podrá echarse para atrás conociendo los riesgos de antemano. ¿Qué impulsa al bien portado de Luis a aceptar el reto? Que su esposa le ha puesto el cuerno, y por ende, siente que no tiene nada que perder, ya que, impulsado por los buenos consejos de su soltero y viejo amigo, con suerte podría tener una aventura romántica en el camino.
Decía que fueron tres escritores los autores del guión (Marcos Bucay, Harald Sumpler, y Erick Zuckerman), pero el problema, es que la historia, dentro de su idea de trazar una travesía para los amigos, pasando por las posadas, Navidad, Año Nuevo, y Día de Reyes, resulta completamente sosa, sin substancia, y que depende mucho -diría demasiado- del humor vulgar. Lo malo, es que dicho humor vulgar no resulta nada gracioso. Es de reconocer que la escena de la pastorela, aunque nada creíble, es más o menos graciosa. Pero de ahí, la trama va perdiendo aire hasta quedarse sin energía. Vamos, al llegar a Reyes, los guionistas se quedaron sin ideas, ya que, sin revelar mucho, los dos amigos aparecen nada más muy felices y comiéndose su rosca con un vasito de leche. Sí, aburrido.
Llevado de manera inteligente, el humor "subido de tono" puede ser gracioso, tal y como lo es en ¿Qué Pasó Ayer? (título en español de The Hang Over), la fuente de inspiración para este filme. Sin embargo, aquí lo que menos hay es inspiración, es decir, una buena historia. Las buenas historias de "grandes amigos" tienen buena camaradería entre sus personajes, buena química entre ellos. Guadalupe Reyes se queda corta en este aspecto. De lo "peorcito" del 2019.
⭐️⭐️

MONOS

EL SEÑOR DE LAS MOSCAS...EN COLOMBIA
Quizás no sea una adaptación al 100 por ciento fiel de El Señor de las Moscas (novela de William Golding), pero Monos (nominada al Ariel a Mejor Película Iberoamericana) guarda mucho del espíritu de la misma. En esta actualizada versión colombiana, un grupo paramilitar formado por 8 chicos, cuyas edades están entre los 12 y 25 años, viven ocultos en las montañas. La mayor diferencia entre la novela y este filme, dirigido por Alejandro Landes, es que mientras en el libro (adaptado antes al cine en 1963 y 1990) sabemos el origen del grupo de niños, quienes llegan a una isla desierta y forman una micro sociedad con sus líderes y organización propia, el filme se salta este paso.

El inicio nos muestra a los chicos ya instalados en algún lugar recóndito y montañoso, siguiendo cierta disciplina militar, y bajo el mando de un comandante de baja estatura. Aunque durante toda la película nos carcome el preguntarnos: ¿Cómo llegaron allí todos ellos? ¿Cuál es su origen?, Monos acaba siendo una experiencia intensa de ver. Landes supo seleccionar a sus jóvenes actores excelentemente bien, varios de ellos, seguramente, no son actores profesionales. La película describe a todos sus personajes bien desde los primeros 30 minutos, y el realizador sabe cómo transmitir en ellos una personalidad propia, así como el lado salvaje requerido para contar esta historia. A los chicos los conoceremos, más bien, por sus sobrenombres. Por ejemplo, uno es Patagrande (Moises Arias, de Nacho Libre), sin duda el más imponente y con una de esas caras difíciles de olvidar; otro es el Pitufo (Deiby Rueda), a una chica le llaman Rambo (Sofia Buenaventura), a otro el Perro (Paul Cubides), otro es el Bum Bum (Sneider Castro), entre otros más. Todos ellos no están muy lejos de parecer seres primitivos, ocultos en pequeñas cuevas, y en un paisaje siempre cubierto de neblina.
Y si el guión (escrito por el mismo Landes y Alexis Dos Santos) no ofrece mucha información respecto al origen de los miembros de este escuadrón, tampoco ofrecerá información sobre una mujer norteamericana (Julianne Nicholson), a la que tienen como rehén, y únicamente llaman "doctora". El trabajo de los jóvenes será mantenerla vigilada, y seguir las órdenes que reciban por radio. El no saber mucho de lo que nos cuenta el filme, es algo que funciona a su favor, pero también un poco en su contra. A favor, por que sirve para construir un buen suspenso, y además, hacer todo este asunto del secuestro algo más intrigante; en su contra por que, simplemente, nos deja con más preguntas que respuestas.
De no ser por que la película está dirigida con intensidad y fuerza asombrosa por su realizador, sería sencillo el resaltar más los puntos débiles que los puntos fuertes de todo el trabajo, y estos últimos son los que terminan sobresaliendo. No solamente son las actuaciones naturales, auténticas, explosivas, adrenalínicas, y muy físicas de los chicos lo que Landes consigue, sino también una película sobre niños y jóvenes en donde el trazo de cualquier inocencia se ha borrado, y ha sido sustituida por sus instintos más salvajes.
En su segunda mitad, Monos se aproxima a The Revenant, de Alejandro González Iñárritu, en cuanto a las difíciles condiciones en las que, seguramente, la cinta fue filmada, justo cuando la trama se mueve de las montañas a una jungla. Aquí tienen lugar las mejores escenas, como una en un puente, que parece referenciar aquella en Indiana Jones y el Templo de la Perdición (¿la doctora, acorralada, terminará cortando las cuerdas como "Indi"?), u otra con uno de los niños siendo llevado violentamente por unos rápidos, a una velocidad que te pone a pensar sobre su seguridad (o la del doble que usaron para filmarla), mientras otra, que tiene lugar en una laguna, casi al final, es algo difícil de ver. Monos es de los mejores filmes latinoamericanos de este año.
Disponible en Netflix.
⭐️⭐️⭐️⭐️

CORTOMETRAJES NOMINADOS AL ARIEL

De los 5 cortometrajes nominados al Ariel a Mejor Cortometraje Documental, únicamente he podido ver, hasta ahora, "Abrir la tierra", "Lorena, la de los pies ligeros" y "A 3 minute Hug" (estos dos últimos producidos por Netflix). Aunque me gustó mucho "Lorena, la de los pies ligeros", el cual resultó ganador del premio, dirigido por Juan Carlos Rulfo, me pareció mucho mejor "Abrir la tierra". "Lorena,..." tiene un tema atractivo, interesante, y que te engancha de inmediato, sobre una indígena rarámuri, la Lorena del título, quien es corredora internacional de maratones y multimedallista. Como personaje, Lorena te atrapa de inmediato, sumamente humilde, tímida, quien vive en el campo con escasos recursos. Su dieta, por ejemplo, se nota que es limitada, considerando el nivel de entrenamiento y ejercicio que hace para prepararse. Sin embargo, eso no le impide competir en maratones, y en el filme la vemos competir en el maratón de la Ciudad de México, apenas pudiendo mantener el paso, pero no por eso su espíritu se desploma. Por otro lado "A 3 minute Hug", de Everardo González, sin necesidad de narración, o entrevistas, nos adentra de inmediato en su tema y locación: la frontera entre México y E.U., específicamente, la franja entre Ciudad Juárez y el Paso, Texas. Por tan sólo 3 minutos, se permitió en este lugar el paso libre en 2019, para que familiares de personas deportadas a México pudieran verlos y abrazarlos durante ese periodo tiempo. Emocional, conmovedor, el corto sabe cómo situarte en el lugar de la acción, junto a cientos de personas para los cuales, puedes sentir, 3 minutos no es suficiente.

Por otro lado, "Abrir la tierra", de Alejandro Zuno, maneja un tema más delicado y difícil, las desapariciones forzadas de jóvenes en Veracruz. El corto presenta un caso en específico, el de una mamá, Perla Damián, cuyo hijo un día fue arrestado y jamás lo volvió a ver. Con una buena dirección de fotografía, el corto termina siendo revelador, emocional, y al mismo tiempo, intrigante; con su protagonista haciendo un recuento de los hechos, pidiendo justicia, y con la esperanza de que su hijo todavía se encuentre con vida.
Aún tengo que ver "La bruja de Texcoco" y "El valiente ve la muerte sólo una vez".

SONORA


Si en mí hubiera estado decidirlo, le hubiera dado a Sonora el lugar de Cómprame un Revólver, entre las nominadas a Mejor Película en la pasada entrega de los Arieles. Dirigida por Alejandro Springall, Sonora tiene todo lo que Cómprame un Revólver no tiene, empezando por un buen guión, adaptación de la novela de Guillermo Munro (adaptada por el realizador John Sayles y el mismo Springall); además de personajes mucho más interesantes y una mejor producción de época. Lo mejor, es que termina siendo entretenida. No se hubiera llevado el premio, pero Sonora se merecía más la nominación.

Sonora está ambientada en la época de la Gran Depresión, a principios de los 1930, justo cuando la frontera en dicho estado fue cerrada, y el presidente Hoover ordenó la deportación de muchos mexicanos. Las cosas no iban mejor aquí, cuando una ola de racismo apareció en contra de inmigrantes chinos (o la "amenaza amarilla", como la llamaron), apareciendo manifestaciones xenófobas para que salieran de México. Un matrimonio (Giovanna Zacarias y Flavio Medina) ven la oportunidad de hacer negocio con su coche, para transportar a un grupo disparejo y variopinto de personas a Mexicali, en donde la frontera seguía abierta y pudieran pasar a los E.U.
Sin embargo, luego de un pequeño contratiempo, se verán en la necesidad de conseguir la ayuda de un guía que los pueda llevar por el desierto, o por el también conocido como "El Camino del Diablo". Emeterio (Joaquín Cosio, muy bien), un indio yaqui y tío de uno de los pasajeros (Harold Torres), este último un inmigrante recientemente deportado, será el no muy confiable guía. Aunque conoce el desierto como la palma de su mano, Emeterio tiene un problema con la botella. Una de las dificultades durante la travesía, será que Marcos, el sobrino, mantenga a su tío lejos de cualquier tentación por beber.
A medio camino entre un western y una road movie, Sonora tiene algo de sabor a novela de John Steinbeck, o de William Faulkner. ¿Cuánto tiempo podrán estar juntos en un espacio cerrado un inmigrante chino y un racista filo nazi, antes de que los problemas surgan? ¿O cuánto pasará antes de que un viejo ex general villista y machista, no tenga problemas con las dos o tres mujeres viajando en el auto? No mucho, se lo aseguro. Nunca resulta muy creíble que tal cantidad de personas quepan en ese coche. Pero se las arreglarán, de una forma u otra.
Por fortuna, ningún personaje cae en clichés o estereotipos. El resto de los pasajeros será, junto al matrimonio interracial formado por un chino (Jason Tobin) y una mexicana (Patricia Ortiz), viajando con su pequeña hija (Abbie del Villar), una mujer y una chica (Dolores Heredia y Carolina Molva), tratando de llegar a la frontera para probar suerte del otro lado. Ah, sí, y el general villista (Erando González), quien no está ahí precisamente para hacer amigos.
El viaje les depara una serie de imprevistos y contratiempos, empezando por lo que se puede esperar de viajar en un coche Ford de los 1930s, a través del desierto, y sin carretera. Con todo y tener relaciones interesantes entre los personajes, la que verdaderamente es el centro de la historia es aquella entre Lee, el inmigrante chino, y Sánchez, el racista (buena actuación de Juan Manuel Bernal), con el comentario racista y provocador siempre en la boca. La tensión latente entre el matrimonio y Sánchez se siente durante todo el filme. Mientras, Emeterio se encuentra igualmente en el centro de la trama, un personaje interesante también, el cual, durante sus delirios por no poder probar gota de alcohol, recuerda episodios de su juventud, y ritos iniciáticos con un chamán.
A pesar de ser demasiados personajes, el tema del racismo no queda nublado por las demás subtramas, a las que se agregan las de un par de traficantes de alcohol venidos de E.U., uno de ellos un norteamericano (Ben Miliken), y un mexicano inmigrante, de nombre Yuma Joe (Rafael Cebrián).
Para mí, era una ganadora del Ariel a Mejor Vestuario, pero ganó el de mejor banda Sonora, la cual resulta estupenda, así como su dirección de fotografía.
Disponible en Netflix.
⭐⭐⭐1/2

ESTO NO ES BERLÍN

NUEVO LOOK.                      Xabiani Ponce de León.

Al finalizar de ver Esto no es Berlín, uno experimenta cierta indigestión visual. Nominada al Ariel a Mejor Película (en mi opinión, estaba lejos de ganárselo), este filme, del realizador Hari Sama, te dejará algo saturado al llevarte al pasado, con su retrato de época de mediados de los 1980. La cinta se adentra laberínticamente por muchos caminos, como el de la cultura underground, el punk, el dark, el rave, el rock, etc., olvidando lo más importante: contarnos una historia con fuerza. La pequeña trama acaba descuidada, debido a que el realizador le da demasiada importancia a ese collage de fondo, tardando mucho en engancharte desde el inicio.

Si algo hay que reconocer, es que el retrato de época es logrado, en su diseño de arte, peinados, vestuario, y especialmente, una buena banda sonora, que incluye clásicos de esos años, como The Cure. El gran problema, es que su historia de crecimiento, madurez, y complicada transición a la adolescencia de un chico, nunca me atrapó del todo.
México, 1986. El mundial de futbol se encuentra en su apogeo en el país. Carlos (Xabiani Ponce de León, cuya actuación no la sentí como para una nominación al Ariel), lleva una gran amistad con Gera (José Antonio Toledano), ambos estudiantes de una escuela privada, y que gustan de enfrascarse en pleitos y peleas con estudiantes de una escuela pública. El primero es talentoso para ser ingeniero, construyendo cosas, como pequeños juguetes; mientras que el otro, más común y corriente, renta las revistas pornográficas de su papá entre los compañeros de clase. Rita (Ximena Romo, tampoco con una actuación a la altura de una nominación al Ariel), hermana mayor de Gera, tiene una banda de rock-punk, en donde es vocalista.
Invitados por Rita, Carlos y Gera acuden a un club nocturno clandestino, administrado por Nico (Mauro Sánchez Navarro, con una pinta que parece una mezcla del Bono de principios de los 1980 y Corey Feldman), en donde ambos tendrán su primer contacto con el alcohol, las drogas, y, claro, el rock. Pero será Carlos quien termine seducido por el mundo pseudoartístico en efervescencia en dicho lugar. Nico, aspirante a fotógrafo, cuyo muy discutible lema es "el arte debe repugnarte y asquearte", y que gusta de organizar performances provocadores en plena calle, será su guía.
El mismo Sama aparece en el filme, en el papel del tío de Carlos (talento de actor no tiene mucho), y quien hará de figura paterna del chico. Sama es como el tío que todos quisiéramos tener: relajado, con onda, alma juvenil, y que te ofrece tu primer churro de mariguana. El papá de Carlos está prácticamente ausente en el filme, mientras que su mamá (Marina de Tavira), viviendo en el opio debido a la medicación que toma, apenas y le pone atención.
Entre cambios de formato en el filme, con partes filmadas en blanco y negro, y como con cámara de 16 mm, conciertos de rock, performances callejeros (es de verse el del Estadio Azteca, justo antes de llevarse a cabo un partido de futbol), recitales de poesía, pláticas sobre el significado del arte moderno, etc., la historia de Carlos acaba diluida. El guión termina teniendo algunos agujeros narrativos, y pierde el rumbo en la historia de amistad que intenta contar, con un giro de historia gay tardío, muy al final.
El título de la película viene de las palabras que el dueño de una galería le dice a Nico, como recomendación a su trabajo: "¡Dejen de copiar a los artistas europeos!". Si viviste esa época, Esto no es Berlín te llevará a revivirla por un rato, y a pesar de la gran falta de fuerza de su historia, su tema sobre la amistad reluce un poco hacia su conclusión. #Arieles2020
🌟🌟1/2

ASFIXIA

Johana Fragoso Blendl

No le fue del todo mal a Asfixia en la entrega de los Arieles del pasado domingo, llevándose dos premios por sus actuaciones de reparto. Y si Johana Fragoso Blendl no se llevó el de Mejor Actriz Revelación, su actuación no deja de ser muy buena por ello, la cual destaca por su naturalidad y fuerza. Su personaje, Alma, es una mujer albina de unos veintitantos años, que acaba de salir de prisión, y tiene una sola cosa en la cabeza: encontrar a su hija.

Dirigida por Kenya Márquez (nominada al Ariel a Mejor Dirección), lo primero que llama la atención del filme es toda su sencillez para contar la trama; lo directo que es para presentarnos la situación de Alma, una mujer sola en el mundo y con tan sólo una amiga (Mónica del Carmen, quien ganó el Ariel a Mejor Coactuación Femenina), empleada de una farmacia. Luego de no tener suerte encontrando empleo, debido a su antecedente penal, Alma encontrará, gracias a su amiga, un trabajo de cuidadora de un enfermo, Clemente (Enrique Arreola). Clemente padece una extraña enfermedad respiratoria, que lo tiene confinado a un respirador de oxígeno.
Sin embargo, Alma vuelve a su antigua casa, todo para encontrar que ni su antigua pareja (Raúl Briones, ganador del Ariel a Mejor Coactuación Masculina), ni su hija (Azul Magaña), también albina, ya no viven ahí. El centro del filme, no es tanto la búsqueda, casi desesperada, de Alma (y algo que sabe imprimir Johana Fragoso a su actuación, es un logrado toque de desesperación) para dar con su hija, sino la relación que entabla con Clemente. Ambos se revelan como dos seres solitarios, con sus propias historias y cargas del pasado, pero sobre todo descubren que ambos se necesitan mutuamente. Lo poco que llegamos a saber de Clemente, es gracias a la gran curiosidad de Alma por explorar los rincones de la casa del hombre que tiene bajo su cuidado, que le irán revelando pistas.
Asfixia termina siendo un buen filme, sencillo; muy bien actuado y fotografiado, pero no del todo perfecto. Aunque es una historia que hemos visto incontables veces, el ser protagonizada por una actriz albina le da un giro diferente e interesante. Pero hay una decisión que toma Alma al final que no terminó de convencerme mucho, ya que su relación con Clemente no se siente tan cercana como para haberla tomado. Me hubiera gustado que la relación entre ellos se hubiera desarrollado más para creernos la decisión que ella toma.
Sin revelar mucho de la trama, hay otras cosas no muy creíbles (debido a una edición muy apresurada, tal vez), como ver que la casa de Clemente, de un momento a otro, se ha vaciado, sin muebles ni nada más, en un periodo muy corto de tiempo. Con todo y sus errores, Asfixia es una película con mucho de rescatable, incluyendo, entre las buenas actuaciones, la de Azul Magaña, quien termina siendo encantadora. La escena de la casa inundada, con Alma nadando dentro de ella, se mueve entre lo real y delirante. No se habrá llevado el Ariel a Mejor filme, pero Asfixia está dentro de las mejores películas mexicanas del año pasado.
🌟🌟🌟1/2

miércoles, 28 de octubre de 2020

CÓMPRAME UN REVÓLVER

Definitivamente, no les comprarías un revólver.

De las nominadas al Ariel a Mejor Película, Cómprame un Revólver es, con seguridad, la menor de mis favoritas. Después de ver este filme, dirigido por Julián Hernández Cordón (también nominado a "Mejor Director"), no me quedó claro el por qué de esta nominación -ni de otras de sus nominaciones-; y todavía menos me fue claro lo que estaba sucediendo la mayor parte del tiempo en la trama (¡Su guión está nominado también a "Mejor Guión Original"). Creo que se necesita algo más que poner a una niña tierna y con encanto en el papel principal, y ambientar todo en un escenario distópico y desértico estilo Mad Max y A Boy and His Dog, para hacer algo memorable y que deje una huella en ti.

Coproducción mexicano-colombiana, el mayor problema de Cómprame un Revólver es todo su guión (escrito por el mismo Hernández), en donde se necesita un poco más de explicación y trasfondo que el decir, en la forma de un texto antes de empezar la película: "México. Sin fecha precisa. Todo, absolutamente todo, es controlado por el narcotráfico. La población ha disminuido por falta de mujeres". Y no nada más la fecha no es precisa, sino todo lo demás en el filme.
Básicamente, tenemos a una niña de nombre Huck (Matilde Hernández Guinea), la cual gusta de pasar el tiempo jugando con su grupo de amigos, en donde hay uno llamado Tom, y otro Sawyer (bueno, no hace falta mencionar la referencia literaria). Su papá, Rogelio (Rogelio Sosa), drogadicto y músico, trabaja para los narcos (quienes -es en serio- visten trajes militares, mandiles de cocina, y vestidos), los cuales se transportan en vehículos que parecen una cruza de tanques y camiones blindados. Rogelio los asiste durante sus juegos de baseball, haciendo de todo. Lo que más anhela la niña, es volver a ver a su mamá, por la cual siempre pregunta y de quien sólo conserva una foto.
Las cosas se complican para Rogelio, cuando Huck, queriendo ocultar un sobre con droga de su papá, traspasa una cerca que no debía. ¿Por qué no debe cruzarla? Quién sabe, no hay explicación al respecto. Poco o nada verdaderamente interesante pasa después, fuera de un baile y concierto al aire libre, a donde Rogelio es invitado a amenizar como músico, y en donde ocurrirá algo que complicará las cosas para Huck.
No hay duda que al guión le faltó mucha más imaginación y creatividad; más cabeza y trabajo, ya que muchos hechos y situaciones se quedan a nivel superficial y sin mucho desarrollo. El malo del filme es un capo de cabello extra largo, interpretado por Sostenes Rojas, el cual tiene apenas y algo de participación en el filme, pero fue nominado al Ariel por "Mejor Coactuación Masculina" (para mí se lo merecía más Rogelio Sosa, la verdad sea dicha). El personaje del capo tiene un cambio de personalidad al final que se queda sin explicación, para redimirlo forzadamente. Hay un diálogo con Huck, casi al final, que te deja con la cara de "¿¿qué??", en donde el capo le afirma: "soy hombre y mujer al mismo tiempo". Y te deja más con esa expresión, al ver lo que hace la niña en la conclusión, una acción sin motivación, ni justificación alguna.
Siendo más amable con la película, creo que toda esta idea, con todo y su guión plano y defectuoso, hubiera quedado mejor en la forma de un corto de 10 minutos. Las actuaciones, tanto de Rogelio Sosa como de Matilde Hernández, son de lo rescatable en la cinta, incluyendo la presencia fresca y natural del resto de los niños. Por lo demás, Cómprame un Revólver termina siendo un filme fallido, muy lejos de ser la mejor película de este --- o de cualquier otro año.
⭐️1/2

YA NO ESTOY AQUÍ

El Derek presumiendo unos pasos

Nunca hubiera imaginado que en la norteña ciudad de Monterrey, existía una especie de culto juvenil a la música colombiana, específicamente, la cumbia. Quien se aventure a ver Ya no Estoy Aquí, segundo largometraje del realizador mexicano Fernando Frías, quedará sumergido en este pequeño universo musical. La mitad de la trama tiene lugar en los barrios pobres de la ciudad regiomontana, en donde los Terkos, una pandilla local de chicos, se muestran llenos de energía y pasión por dicho género musical (al grado de autocalificarse como "Kolombianos"), reuniéndose para bailar a ritmo de cumbias y ballenatos.

La música sirve de fondo para contar la historia del líder de los Terkos, Ulises (Juan Daniel García Treviño "Derek", actor no profesional, pero toda una revelación), con uno de esos looks alternativos que difícilmente pasan desapercibidos. Coproducción Mexico-Estadounidense (Netflix está involucrado en la producción), la trama de Ya no Estoy Aquí tiene como contexto el periodo presidencial de Felipe Calderón y su "guerra contra las drogas" (apenas sugerido en algunas escenas), empezando como un refrito de "Ciudad de Dios" (de Fernando Meirelles), en donde un barrio pobre de las afueras de Monterrey toma el lugar de las favelas de Río de Janeiro. Aquí vemos a los Terkos bailar, vagar por las calles, ir al mercado a conseguir música grabada, o pasar el tiempo en construcciones abandonadas. Pronto descubriremos su rivalidad con otra pandilla, y que hay conflictos de por medio por los territorios.
El filme arranca con la partida de Ulises a Estados Unidos, huyendo debido a la guerra que empieza con sus rivales, para terminar en Nueva York, como inmigrante ilegal. No lo tendrá fácil, ya que, para empezar, no habla ni entiende jota de inglés. De ahí, lo que veremos es una narración paralela entre la estancia de Ulises en N.Y., y escenas en flashbacks de lo que pasó antes de su partida. La película destaca por la gran capacidad de Frias para reflejar, con precisión realista, casi de documental, este mundo musical de las cumbias y el ballenato (del cual me declaro ignorante total). Casi todos sus actores son no profesionales, lo que le da al asunto más autenticidad. Hay escenas de sobra de bailes en las locaciones de Monterrey, las cuales son parte del corazón del filme. Te guste o no esta música, los bailes terminan atrapando tu atención sin que te des cuenta; acabas empapado de esta música, pero nunca harto de la misma. Pero también el realizador sabe hacer un gran reflejo de ambientes urbanos, de atmósferas, y de texturas, que casi puedes oler y respirar, tanto en las partes ambientadas en México como en E.U.
Ya no Estoy Aquí es de los filmes con más nominaciones en la próxima entrega de los Arieles (entre ellos, el Ariel de Oro a Mejor Película y Mejor Director, siendo fuerte competidora en estos rubros). Si hay un pero en el filme, es que Frias trata de que su filme sea varias cosas a la vez (una historia sobre la inmigración ilegal a E.U., un filme de guerra entre pandillas, una historia musical con bailes incluidos, o un alegato político sobre cárteles y narcos).
Sin embargo, su historia sobre un chico de apariencia andrógina, tratando de encajar y de no ser marginalizado debido a su extraña facha y gusto musical, mientras hace lo posible por sobrevivir en Estados Unidos, permanece intacta. Terminas involucrado en la historia, gracias a la extraña química que surge entre Ulises y Lin (Xuemin Angelina Chen), una chica chino-americana, con la que aquel formará una complicada, pero curiosa amistad, debido a que no se entienden el uno al otro (¿Podría haberse llamado la película "Perdido en Nueva York"?). Su relación proveerá al filme de momentos graciosos (como ella abusando de la palabra "vergas") y relajados, aunque es una lástima que se trunque al llegar al tercer acto. Es memorable también el encuentro de Ulises con una mujer colombiana en un club de baile, quien tratará, infructuosamente, de abrirle los ojos sobre la difícil situación en la que se encuentra en Nueva York.
Con una también excelente dirección de fotografía (las escenas nocturnas de Nueva York son estupendas) de Damián García, y una notable dirección de arte de Luke Carr y Mónica Mayorga, Ya no Estoy Aquí termina siendo un filme mexicano notable, aunque tal vez demasiado inquieto, al no encontrar un enfoque preciso hacia donde conducir su historia, pero que vendrá a tu memoria cada vez que escuches una cumbia.
Disponible en Netflix
⭐️⭐️⭐️1/2

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