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jueves, 27 de agosto de 2020

HVÍTUR, HVÍTUR DAGUR

 


Ída Mekkín Hlynsdóttir e Ingvar Sigurdsson

Al inicio de A White, White Day (Hvítur, hvítur dagur), seguimos a un auto por una carretera cubierta de neblina. La sensación de un peligro inminente nos empieza a invadir, y no es revelar mucho el comentar que dicho auto se accidentará (ocurre en los primeros dos minutos), saliéndose del camino. Lo único que escuchamos es el ruido que el auto hace al caer. Más adelante, esta película, dirigida por el joven realizador islandés Hlynur Palmason, demandará una considerable paciencia del espectador. Durante cerca de una hora, no sabemos a ciencia cierta de qué trata realmente este filme, cuya historia tarda mucho en despegar. 

El escenario es un pequeño pueblo, en donde el protagonista, un avejentado ex policía, Ingimundur (Ingvar Sigurdsson), ronda por su casa a medio construir. El mismo Ingimundur se encuentra construyendo la casa, a la que le faltan varias ventanas (con espacios cubiertos por plásticos), y con algunos caballos rondando por el lugar. Ingimundur se encuentra tomando terapia psicológica, y el resto de su tiempo libre lo pasa con su nieta, Salka (Ída Mekkín Hlynsdóttir), yendo a pescar salmón, o jugando en la casa. Concluir -o entender- lo antes descrito lleva algo de tiempo; el ir uniendo los puntos de su desarrollo; ir tejiendo los hilos de las relaciones de sus personajes, debido a la falta de detalles e información suficientes en un guión en extremo simple (escrito por el mismo Palmason). Cuando nos acercamos a la mitad, la historia finalmente toma vuelo, justo cuando Ingimundur descubra, entre las cosas guardadas de su esposa fallecida, que ésta le era infiel. 

El problema de la película, es que Palmason nos deja andar demasiado con los ojos vendados respecto a saber qué es lo que está pasando en el filme. A White, White Day termina siendo un filme sobre un hombre batallando con la ira, la soledad, y la tristeza, así como con la carga emocional causada por la pérdida de su esposa. Es hasta el tercer acto cuando la historia verdaderamente resulta interesante, como una bomba de tiempo esperando demasiado para estallar. Fríos paisajes islandeses, cubiertos de neblina, sirven como telón de fondo para la historia, en una película con la que cuesta trabajo conectar. Lo rescatable del filme termina siendo, además de la muy buena actuación de Ingvar Sigurdsson, la relación abuelo-nieta, la cual le da algo de calidez a la historia, así como el intento de Palmason por hacer un melodrama policiaco visualmente diferente, rompiendo ocasionalmente con la narración lineal convencional.
⭐️⭐️1/2

CLEO

 

Marleen Lohse como Cleo

Cleo empieza como si hubiéramos abierto una caja de pirotecnia visual, que se dispone a desfilar de forma carnavalezca frente a nuestras pupilas. De hecho, no es muy difícil percibir que la fuente de inspiración de Erik Schmitt, realizador de esta película, fue el cine de Marc Caro y Jean-Pierre Jeunet. La Cleo del título (Marleen Lohse), protagonista del filme, no está muy lejos de ser una versión alemana y pelirroja de Amélie, precisamente, aquel éxito francés de crítica y de taquilla dirigido por Caro y Jeunet. Es decir, sabemos desde los primeros minutos los terrenos que estaremos pisando al ver este filme.

La historia cuenta cómo Cleo siente que siempre está siendo perseguida por un velo obscuro de tragedias. Además de la muerte de su madre durante su nacimiento, otra tragedia ocurrirá, luego de que siendo niña (interpretada a esa edad por Gwendolyn Göbel) ella y su papá (Fabian Busch) se aventuren a buscar un tesoro, que según éste último, contiene un misterioso reloj, capaz de hacerte viajar al pasado. Ya de adulta, Cleo, quien ocasionalmente ve los fantasmas de Einstein y Marlene Dietrich (si los imagina, o realmente los ve, nunca está claro), y que ahora trabaja como guía de turistas, seguirá en busca de aquel reloj-máquina del tiempo, pero ahora contará con la ayuda de Paul (Jeremy Mockridge), un joven no menos extraño que ella, y que traerá al equipo de exploradores otro par de excéntricos "cazadores de tesoros" (Max Mauff y Heiko Pinkowski), teniendo tan sólo como guía un mapa, no muy fácil de descifrar.

La película termina sintiéndose una mezcla, no del todo original, tanto del cine de Caro-Jeunet (en donde a la ecuación "Amélie" se agrega "Micmacs"), como de Las Aventuras Tin tin, e incluso, de "Dark", la excelente serie alemana de Netflix sobre viajes en el tiempo. Aunque comparte con aquellos filmes un estilo visual parecido (a lo "libro de recortes" animado), así como de narración dinámica, la película, justo en sus últimos minutos, terminó tomándome por sorpresa, con su inteligente reflexión sobre la inevitabilidad de cambiar el pasado. Cleo acaba siendo una película pasable para quien haya disfrutado de las películas citadas, pero por ningún motivo se encuentra al mismo nivel en cuanto a comicidad y encanto. 
⭐️⭐️⭐️  #19SemanadeCineAlemán2020

ZU WEIT WEG


Yoran Leichter y Sobhi Awad
Zu Weit Weg (Demasiado Lejos) es el filme familiar ideal para una mañana ociosa de domingo. Este filme, de la realizadora Sarah Winkenstette, a pesar de que empieza con un partido de fútbol infantil, no será una película sobre dicho deporte. Ben (Yoran Leicher), un niño de 11 años que juega como delantero, tendrá que mudarse con sus padres y su hermana adolescente a una ciudad cercana, debido a que la ciudad en donde vive pronto será borrada del mapa por la construcción de una mina de carbón. Sin embargo, la película tampoco tratará sobre protestas sociales en contra de la mina, ni nada por el estilo. ¿De qué trata esta película, que de una cosa nos lleva a otra, con peligro de que perdamos la brújula? Con todo y que Ben tendrá ciertos problemas para encajar en su nueva escuela, su encuentro con Tariq (Sobhi Awad), otro niño nuevo en la escuela proveniente de Siria, que ha llegado a Alemania como refugiado, hará que aquel empiece a ver su nueva vida de una forma más abierta y positiva, cuando empiece a surgir entre ellos una buena amistad.
El fútbol y el asunto de la mina servirán tan sólo como telón de fondo, para una película sobre el significado de la amistad. Ben y Tariq tendrán el esperado choque tanto cultural como de personalidades entre ambos, pero gracias a su amistad empezarán a encajar en su nuevo entorno. Lo mejor de la película, es la actuación de ambos niños, que, sin mucho esfuerzo, consiguen reflejar una química natural, además de vulnerabilidad emocional, al sentir que algo les fue arrebatado y que tienen que adaptarse a un cambio forzado. Si hay algo reprochable en este más que amigable filme (pura buena vibra, cero tensión entre ambos chicos), es que el guión descuida a los personajes adultos, sin un buen desarrollo ni credibilidad. Sin revelar mucho de la trama, los niños terminan siendo más interesantes como personajes que los adultos. Además, la historia hubiera podido ser más interesante y menos plana. ⭐️⭐️1/2

IN THE NAME OF SCHEHERAZADE OF THE FIRST BEER GARDEN IN TEHRAN


Las Mil y Una Noches...de Cerveza.
¿Qué tienen que ver los cuentos de Sherezada de "Las Mil y Una Noches" con la Historia de la Cerveza? Luego de ver al inicio de In the Name of Scheherazade or the First Beergarden in Tehran, la primera de varias secuencias filmadas con marionetas árabes para representar, de una forma espectacular dentro de su propia delicadeza y sutileza, algunos de los cuentos de aquel clásico de la literatura árabe, a la larga uno se preguntará, precisamente, ¿qué tiene qué ver una cosa con la otra? No pasará mucho para que en este documental, dirigido por Narges Kahlor, encontremos que tal vez sí haya alguna relación entre ambas cosas, tal vez muy indirecta, justo cuando aparezca una mujer especialista en cerveza y su fabricación, con el plan de abrir el primer "beergarden" (o patio de cerveza) en Teherán, para revelarnos que la cerveza no proviene de Alemania, sino de Irán. Tal es la premisa en torno a la cual gira el documental, con temas en apariencia inconexos, pero que poco a poco irán encontrando una extraña e intrigante relación, como por ejemplo, la inmigración Siria en Alemania, el sentido de pertenencia a un país cuando tus padres o abuelos nacieron en Medio Oriente, pero tú en Europa. 
Mientras, todo el tema de la cerveza y la apertura del "patio de la cerveza" (un espacio al aire libre en el que la gente se sienta a degustar cerveza en Alemania) sirve como un pretexto para ventilar la cultura ultraconservadora de Irán, en donde únicamente está permitido beber cerveza sin alcohol. ¿Pinta esto un buen panorama para la instalación de un patio cervecero estilo alemán en aquellas tierras? No mucho. La realizadora arma un juego experimental, tan original como divertido en la película, que navega por las aguas del documental, así como del cine dentro del cine, el detrás de cámaras, la teatralidad, etc., que concluye con una vuelta de tuerca final inesperada, una genial nota cómica, que te dejará por un buen rato con un gesto de extrañeza difícil de borrar. 

⭐️⭐️⭐️1/2 

DAS MELANCHOLISCHE MÄDCHEN


Marie Ratchscheck
Buena parte de Das Melancholische Mädchen (Aren't You Happy?), es una colorida explosión de teatro filmado. La película lleva al espectador, a través de 15 episodios, a atestiguar las aventuras -y desventuras- de "la chica melancólica" del título (Marie Ratchscheck). La mayoría de ellos son tan coloridos como muchos filmes de Pedro Almodóvar, de donde, seguramente, la realizadora Susanne Heinrich se inspiró para el diseño de producción de su película. Sin embargo, llega un momento en que uno siente, dentro de los escasos 80 minutos de duración de la película, que es demasiado de una cosa y de otra, es decir, demasiado color, demasiados personajes, demasiados capítulos, demasiados temas, así como desnudos totales sin mucha justificación. 
Es tanto lo que Heinrich quiere abarcar en su película y en tan poco tiempo, que no profundiza mucho ni en un tema ni en otro. Por ejemplo, el feminismo en el primer episodio, que muestra un casting para una película, en donde la protagonista, arrancando con un monólogo, tiene también que bailar junto a otra actriz. Luego, los capítulos subsecuentes abarcan temas tan diversos, como el papel de la mujer en una relación amorosa, como esposa y madre, etc., en donde la directora experimenta con formatos tan diversos como el del video musical, el performance, el musical teatral, el musical de cine, y un largo, largo etcétera., sin que un episodio tenga mucha relación con otro. 
Es decir, no hay una historia o trama como tal, y mientras las actuaciones son algo robóticas, al final, se agradece el experimento, el cual, sin duda, termina siendo interesante de ver. El filme tiene comentarios interesantes sobre la vida moderna en este siglo XXI. Pero a la vez, uno termina con un gran signo de interrogación grabado en la frente, preguntándose "¿De qué diablos trató esta película?"

⭐️⭐️ 1/2

FREIES LAND

Felix Kramer y Trystan Pütter
No hace mucho tiempo que vi La Isla Mínima (2014), del realizador andaluz Alberto Rodríguez, aunque no recordaba mucho del mismo. Bastaron ver los primeros minutos de Freies Land (País Libre), su remake alemán, para empezar a recordar el filme español, y que la historia viniera poco a poco a mi memoria. Lo mejor de la versión alemana, es que Christian Alvar, su director, supo trasladar, de una forma asombrosa, el mismo estilo a lo "True Detective" que Rodríguez había imprimido a su filme. Esto sin que Freies Land se sienta como una simple copia al carbón de la película española. Tomando elementos básicos de la historia original, Alvar supo hacer su versión personal de La Isla Mínima, trasladando la trama de 1980 al año 1992, pocos años después de la Caída del Muro de Berlín. 

Dos detectives, Patrick (Trystan Pütter), originario de Alemania del Oeste, y Markus (Felix Kramer), imponente y corpulento, originario de Alemania del Este, son obligados a trabajar juntos en el caso de la desaparición y asesinato de dos hermanas, en un pueblito con tan sólo dos policías a cargo de la autoridad. Pronto saldrán a la luz casos de otras chicas desaparecidas, así como una red de tráfico de drogas, huelgas y sindicatos involucrados, corrupción policiaca, etc. En fin, todos los ingredientes que se pueden esperar de un thriller policiaco tradicional. Sin embargo, lo mejor de Freies Land (de hecho, siento que supera por mucho al filme original en este aspecto), es cómo la fricción entre ambos personajes, junto a sus evidentes diferencias físicas, crea una interesante y complicada química entre ellos. Por ejemplo, ahí tenemos los cuestionables métodos de Markus para investigar y, sobre todo, interrogar a los sospechosos. "Viejas mañanas de ustedes de la Alemania del este", le dice Patrick a su colega, el cual, además, tiene bajo la manga uno que otro truco de espionaje, para así poder sacar más información valiosa. 

Esta nueva interacción entre los dos detectives, incluidos un buen diseño de producción (nominado en el German Film Awards de este año) y fotografía, es lo que termina dándole más sabor a esta versión alemana. Con todo y los cambios en la historia, ambas películas comparten estilos visuales similares, como esas impresionantes tomas aéreas con drones, que le dan a la película una cualidad visual abstracta única y muy interesante. Mi único problema con este nuevo filme (que también tuve con La Isla Mínima en su momento), es que la historia, en sí, no aporta mucho al género, quedándose incluso en lo convencional y tradicional, así como su avance a un ritmo, ocasionalmente, lento. Puedo apostar a que pronto Hollywood tendrá su propia versión, tal vez en manos de David Fincher.

⭐️⭐️⭐️

WHEN HITLER STOLE PINK RABBIT

 

Riva Krymalowski y su "conejo rosa".

When Hitler Stole Pink Rabbit tiene ese encanto propio de los filmes familiares que pueden verse los domingos por las mañanas; inofensivo, seguro, y con una flecha escurriendo de miel apuntando directo a tu corazón, lista para ser disparada al final de la historia. ¿Quién dice que todos los filmes sobre los inicios del nazismo en Alemania tienen que ser crudos, tristes, y violentos? Ahí está, por ejemplo, JoJo Rabbit, la cual, de todas formas, comparada con Pink Rabbit, es tan violenta como Inglorious Basterds, de Tarantino. Durante las primeras tres cuartas partes de Pink Rabbit, dirigida por Caroline Link, y basada en el libro homónimo escrito por la ilustradora Judith Kerr, no hay un sólo momento de tensión que verdaderamente sacuda a la familia protagónica. 

La película cuenta el exilio forzado que Arthur Kemper (Oliver Masucci, de la serie Dark), periodista judío, tiene que hacer junto a su familia con la llegada de Hitler al poder. Todo nos es contado desde la mirada inocente de Anna (Riva Krymalowski), niña de 10 años, aficionada a dibujar imágenes que representan catástrofes, y propietaria del conejo de peluche rosa del título, el cual tiene que dejar atrás durante la huida de su familia hacia Suiza. Todo es felicidad radiante en el núcleo familiar, y nada, ni siquiera este exilio del padre, cuyo trabajo se ha caracterizado por criticar duramente la situación política y los peligros del fascismo emergente, parece tocar dicho estado.

La llegada subsecuente de la familia a París (ciudad en donde se desarrolla la mayor parte de la historia) pondrá las cosas más difíciles para ellos. Pero ni eso perturbará la felicidad familiar; ni la contenida intranquilidad de Arthur, batallando por encontrar trabajo en la capital francesa; ni el optimismo de la mamá (Carla Juri), o la buena camaradería del hermano mayor (Marinos Hohmann) con su hermana. Hay momentos en que Anna trata de transmitir cierta infelicidad, debido a la dificultad de echar raíces en alguna ciudad, y por fin vivir -todavía más- felices, a pesar del antisemitismo con el que se topan en el camino. Sin embargo, el mayor problema del filme, no es tanto esta idílica felicidad de la familia, sino que la historia termina siendo demasiado simple, sin muchas cosas que pasen. Al final, acabamos involucrados en el viaje familiar forzado retratado en el filme, y lo que le falta en historia a la película, le sobra en emotividad. 
⭐️⭐️1/2

jueves, 20 de agosto de 2020

I WAS, I AM, I WILL BE

 

Anne Ratte-Polle y Ogulcan Arman Uslu

La idea detrás de este filme no es exactamente nueva. La hemos visto antes, especialmente, en una que otra comedia romántica (Green Card p.ej.): el matrimonio por conveniencia entre un inmigrante "sin papeles", y una ciudadana dispuesta a tenderle una mano. Es gilt das gesprochene Wort (I Was, I Am, I Will Be), filme realizado por Ilker Çatak, abre con la escena del matrimonio que será el centro de la trama, una situación que podemos ver -e incluso sentir- es extraña, inusual, algo rígida e incómoda, entre los contrayentes. Corte a - un gran salto atrás en el tiempo, en donde veremos cómo el futuro esposo, Baran (Ogulcan Arman Uslu), joven curdo, emigra a un paraje turístico en Turquía, con la finalidad de poder llegar a algún país europeo (Alemania, quizás) en busca de un futuro mejor. Por azares del destino, ahí conocerá a Marion (Anne Ratte-Polle), una piloto aviadora alemana, quien luego de enterarse de un serio problema de salud, decide viajar con su novio (Godehard Giese), músico de orquesta, en unas vacaciones a dicho sitio turístico en la playa. 

Dividida en tres capítulos, la historia arranca con el encuentro entre Baran y Marion en Turquía, aquel trabajando haciendo de todo (incluso de gigoló) en un bar; mientras ella (quien llega un momento en que luce como una especie de Jodie Foster alemana), empieza a experimentar dificultades en su relación sentimental. Lo más interesante del filme, es cómo la relación que surge entre Baran y Marion, que se nos antoja de lo más improbable, se va desarrollando con el transcurrir de la historia. Çatak (también guionista de la película) despierta nuestra curiosidad desde el principio, por saber cómo es que esos dos llegaron al altar, haciendo toda la historia creíble y convincente, sin necesidad de ser melosa y mucho menos cómica, con una apropiada carga de sensibilidad. Es un realizador, además, inteligente. Sabe contar su historia sin muchos diálogos. Por ejemplo, sabemos cuál es el problema de salud de Marion sin necesidad de palabras, narrando con puras imágenes el problema. Lo mismo podemos sentir del final, que puede ser que tenga muchos cortes abruptos, pero de alguna forma adivinamos la decisión final de Marion. 
⭐️⭐️⭐️1/2 

THE ACCIDENTAL REBEL

 

Emily Cox y Mehdi Meskar


Durante la escena en la que el "rebelde accidental" del título, nuestro héroe, toma una decisión crucial, de alguna forma es algo que ya esperamos y vemos venir. Dentro de los escasos minutos que dura dicha escena, todo está construido para que adivinemos, viendo su mirada, y el gesto en su rostro, lo que está pensando. Las palabras que un jefe de la resistencia Siria le dice minutos antes, nos ayudan también a predecirlo. 

Dentro de lo convencional que puede ser la premisa y la trama de Accidental, es decir, el joven, Karim (Mehdi Meskar) que, contrario a los consejos de sus padres, se lanza a su natal Siria desde Alemania, en donde reside con su novia islandesa (Emily Cox), para tratar de rescatar a su hermano, el cual se encuentra en una prisión, puesto ahí por el ejército del gobierno de Bashar al-Assad. "Llegas, lo buscas, lo encuentras, y sí, seguro estarás de vuelta en 3 o 4 días", le dice su novia inocentemente, confiada de lo fácil que cree será todo para Karim, próximo a ser padre. Igualmente, sabremos que no será así. 

No es que la película, dirigida por la alemana Randa Chahoud, dentro de lo convencional y predecible que termina siendo, no valga la pena. Justo cuando Karim llega a Siria, con la intención de no tocar un arma, es cuando el filme toma fuerza, con buenas locaciones que nos ponen justo en el centro de la acción, y en donde podemos sentir realmente el peligro en el que se encuentra. Las actuaciones son buenas, irreprochables. Sin embargo, para el tercer acto el asunto empieza a ir en declive, se estanca, al igual que el desarrollo de nuestro protagonista, perdiendo credibilidad en todo su comportamiento. El filme toma un giro de historia de espionaje, con una conclusión tampoco muy creíble. Al final, un filme que decide irse por el camino seguro, sin arriesgar mucho, y algo tímido dentro del tema político que maneja. #19SemanadeCineAlemán2020
⭐️⭐️⭐️

RELATIVITY

 

Julius Feldmeier y Saskia Rosenthal

Al inicio de Relativity (Mein Ende. Dein Anfang), escuchamos a un joven dar una conferencia sobre el fenómeno del déjà vu, sus posibles explicaciones científicas, y si realmente podría ser una pequeña y momentánea visión del futuro que experimentamos. Más tarde, este joven, Aron (Julius Feldmeier) y su novia, Nora (Saskia Rosendhal), nuestra protagonista, se dirigirán a un banco, en donde experimentarán la peor de las tragedias. 

Quienes hemos visto películas de Alejandro González Inárritu (Amores Perros, 21 Gramos), sabemos que en sus historias casi siempre es una tragedia lo que antecede a una cadena de sucesos que atan cabos y unen historias. Se nota que la realizadora de este filme, la alemana Mariko Minoguchi, ha visto cine de Iñárritu y que lo tomó como punto de partida e inspiración para dirigir esta película. Lo que empieza como un típico melodrama romántico, sobre una pareja que, a pesar de sus diferencias intelectuales y sociales, se aman y lucen felices, termina por pisar terrenos más sombríos y tormentosos. Por otro lado, tendremos también la historia de un padre de familia, Natan (Edin Hasanovic), quien no tiene un matrimonio muy feliz con su esposa, y que tiene una hija por la que siente amor y cariño incondicional. Una noticia mala termina por hacer más difícil la vida de Natan, el cual trabaja en un almacén, y que lo llevará a cometer nuevamente errores del pasado. 

No estamos frente a un filme convencional, debido a que la realizadora nos interna en un laberinto narrativo del cual no podremos escapar fácilmente -y tal vez no queramos hacerlo. Conforme pasa el tiempo, las piezas que lo conforman pronto empezarán a embonar como bloques de Tetris. Entre flash backs, y regresos al tiempo presente, acabamos enganchados en este melodrama, que si por algo sorprende, es por el gran control que Minoguchi mantiene en la narración, en un experimento que fácilmente se pudo haber desmoronado al menor descuido, manipulando la manera en cómo vamos siguiendo la trama. Más adelante, en el tercer acto, empezamos a entender hacia dónde va todo -y quizás un poco, a predecirlo. Pero no hay duda que vale la pena dejarse llevar por este vaivén narrativo, de juegos con el tiempo, y destinos cruzados. 
⭐️⭐️⭐️ 1/2      #19SemanadeCineAlemán2020

jueves, 7 de mayo de 2020

ATLANTICS


AMOR OCEÁNICO. Mame Bineta Sane interpreta a Ada.
Ganadora en Cannes del Gran Premio del Jurado (además de haber estado nominada a la Palma de Oro) en 2019, Atlantics es un filme que te toma por sorpresa justo a mitad de camino, mientras navegas en sus constantes imágenes del inmenso océano. No hay manera de estar preparado para este filme, ya que su joven directora, la francesa Mati Diop, ofrece una película que, dentro de la envoltura de un tradicional relato romántico, toma repentinamente un camino totalmente fuera de lo convencional.
Ambientado en el árido y desértico escenario de Dakar, en Senegal, protagonizado por actores desconocidos (muchos de ellos no profesionales), y combinando diálogos en francés, lengua wolof, inglés, y árabe, la película cuenta cómo el sueño de Ada (Mame Bineta Sane, estupenda), su protagonista, de tener una relación estable con su novio, Suleiman (Ibrahima Traoré), se ve roto, debido a una crisis laboral dentro de la construcción de una torre futurista. Los trabajadores de la construcción no han recibido pago durante los últimos 3-4 meses, situación que provoca que Suleiman y un grupo de compañeros partan ilegalmente a España, en una pequeña embarcación. Como si no fuera suficiente, Ada está a punto de casarse, en un matrimonio por conveniencia, con un hombre adinerado al que no ama, Omar (Babacar Sylla). Sin embargo, las cosas se complican, cuando la residencia de Omar quede parcialmente destruida luego de un incendio, convirtiendo a Ada en objeto de persecución de un detective de policia (Amadou Mbow), el cual cree que Suleiman es responsable del incidente, y que Ada lo está escondiendo para protegerlo.
Atlantics es un filme inclasificable, no sabes en donde ubicarlo después de verlo. Lo magnífico de la dirección de Dopi, es el notable balance que consigue en el producto final, es decir, una película que, de manera inteligente y sorprendente, escapa del melodrama romántico convencional, gracias a que sabe mezclar elementos de una trama policiaca de misterio, así como de una historia paranormal (hay pequeños guiños a "Ghost") sin mayores problemas. Además, el sutil toque poético y lírico que Dopi da a la película, que en nada enturbia el claro mensaje de denuncia social respecto a la difícil situación laboral en el país africano, termina haciendo de Atlantics una experiencia hermosamente extraña, intrigante, y, sin duda, impredecible. De lo mejor del 2019.
⭐️⭐️⭐️⭐️

martes, 25 de junio de 2019

HAPPY AS LAZZARO

¡LEVANTATE Y ANDA!          Adriano Tardiolo. 
El escenario, es la campiña italiana, el tiempo, poco importante. Desde el inicio, Lazzaro Felice, tercer largometraje de la realizadora Alice Rohrwacher, te lleva a otro tiempo y a otra época; uno muy típico del cine italiano de la época de oro de Fellini y Rossellini, de campesinos y granjeros felices. En una plantación de tabaco, un grupo de campesinos trabajan bajo las órdenes de la marquesa Alfonsina De Luna (Nicoletta Braschi), quien los explota junto a su esposo, el encargado de recolectar las ganancias. Ahí, el Lázaro del título (Adriano Tardiolo) logra captar nuestra atención, no precisamente por ser el más parlanchín de la comarca, sino por ser el silencioso inocente del pueblo (con el particular nombre de "Inviolata"), que apenas y pronuncia unas líneas, y del cual todos quieren sacar ventaja.
Todo irá lejos -demasiado lejos-, cuando a Tancredi (Luka Chicovani), el hijo "marqués" de Alfonsina, se le ocurra orquestar un falso secuestro para chantajear a su madre, poniendo a Lázaro como el autor del crimen. Parte un relato tradicionalista, parte una alegoría religiosa (la misma Rohrwacher escribió el guión), con referencias obvias a la historia bíblica de la resurrección de Lázaro, el filme está cargado de un carisma especial, gracias a la suma naturalidad del grupo de actores (la mayoría no profesionales, muchos deben de ser campesinos reales). Con suma facilidad, la realizadora inyecta a la película un toque de realismo mágico "a la italiana", que tiene su punto culminante justo cuando la farsa del secuestro termine complicándose y se salga de control, en tanto una tensa amistad dominante entre Tancredi y Lázaro empieza a formarse. No es revelar mucho el decir que Lázaro, como en la Biblia, muere y luego resucite. Lo interesante, es que el pobre se encontrará a sí mismo, inexplicablemente, en el futuro. Como si Lázaro se hubiera ido por el "túnel del conejo", amanece en una realidad pesadillezca, cruda y triste, como en una distopia fuera de su comprensión; él siendo el mismo joven, mientras que los niños de su pasado ahora son adultos, y los adultos son viejos.
Decir más sería romper el hechizo en el que está envuelta la historia. La combinación de actores no profesionales y nombres conocidos, como Alba Rohrwacher (hermana de la realizadora), Sergi López, etc., funciona muy bien. Mientras quizás haya algunos que encuentren inaccesible la segunda mitad, con la cual es difícil de conectar, o demasiado gris su reinvención del neorealismo italiano a la Fellini, será imposible no sentir cierta fascinación por la historia. No explota sentimentalismos en los que la película pudo haber caído. Lo cierto, es que te va atrapando poco a poco, con una magia surreal propia y muy particular. 
⭐️⭐️⭐️⭐️

martes, 5 de marzo de 2019

BARRAGE



Isabelle Huppert y Themis Pauwels.
Tour de force actoral entre la gran Isabelle Huppert, y su hija, Lolita Chammah. Una historia sencilla, sobre el reencuentro entre una abuela (Huppert), una madre (Chammah) y su hija (Themis Pauwels), que sobresale por su atinada manera de observar comportamientos y emociones, sin caer en excesos melodramáticos. 
⭐️⭐️⭐️1/2

lunes, 4 de marzo de 2019

GASPARD AT THE WEDDING


Lo interesante del filme, es que Laetitia Dosch, la pellirroja protagonista, contra todo lo esperado, termina siendo el personaje más "normal", en este melodrama familiar fuera de lo convencional, poblado de personajes excéntricos y extraños. Cercana a las historias de filmes de Wes Anderson, "Gaspard" acaba siendo disfrutable, a pesar de que su guión divague en algunos momentos. ⭐️⭐️⭐️1/2

ANGEL FACE


Marion Cotillard, como siempre, está magnífica, en su papel de madre alcohólica e irresponsable, en una historia que no deja de hacerte sentir impotente todo el tiempo. Está lejos de estar al mismo nivel de "Los 400 Golpes" (de donde se nota inspirada), ya que su guión no se sostiene mucho. Sin embargo, lo estupendo del asunto es que estamos involucrados con Elli (Ayline Aksoy-Etaix), la pequeña protagonista, y su problemática hasta el final. ⭐️⭐️⭐️1/2

LET THE GIRLS PLAY



Se aprecian las intenciones de hacer una película, con mensaje feminista, sobre el surgimiento del primer equipo femenil de fútbol de Francia (en 1969), pero a esta aguada historia futbolera le falta todo: juegos emocionantes, un mejor guión, y especialmente, que nos creamos lo que está pasando. Max Boulil como coach y, además, "casanova" ¿en serio?. Creo que es más creíble Adam Sandler como esposo de Drew Barrymore, o novio de Jennifer Aniston. ⭐️⭐️

sábado, 22 de noviembre de 2014

MESRINE: PART 2 PUBLIC ENEMY * * * * 1/2

JUNTOS HASTA EL FINAL.
Ludivine Sagnier y Vincent Cassel.
La secuela de L'Instinct de Mort, primera parte de la biopic sobre el gangster más buscado y "enemigo público" número uno en la historia de Francia, Jacques Mesrine. Public Enemy #1 es mejor que su predecesora, algo diferente en estructura (no es tan episódica) y algo más disciplinada en su dirección. Seguimos viendo a Mesrine escalar en su poder mediático, aunque perdiendo la cabeza en muchos momentos. Esta segunda parte tiene un equilibrio narrativo más evidente, ya que lo que ahora desea Jean-Francois Richet en esta película es mostrar el descenso de Mesrine, no centrándose tanto en la acción, sino también en un plano más psicológico y emocional. Muestra a su personaje como el clásico ejemplo del criminal que acaba saliéndose de control, presa de su propia ambición, que no se conformó con ser un simple roba bancos y secuestrador. Quiso ir más allá y transformarse en un ícono y símbolo político, que luchará en contra del sistema. 

Cuando un anciano millonario, secuestrado por Mesrine, quien para él representa el símbolo de la burguesía y la explotación contra el débil, le dice: "Señor Mesrine, no creo que usted y yo seamos muy diferentes. Nos gusta lo mismo: dinero y poder". Con el cinismo y despiadado sentido del humor que lo caracteriza, Mesrine (ahora con un gusto por la cocina intrigante) se sale por la tangente bromeando. Sin embargo, a partir de ahí se marca el descenso de Mesrine, perdiendo perspectiva de todo. 

El filme abre con su regreso a Francia, deportado por las autoridades de Canadá, con un recibimiento en el aeropuerto como si de una celebridad se tratara, y un cinismo a todo lo que da frente a las cámaras. Sigue siendo un maestro del escape, y no pasará mucho antes de que lo volvamos a ver libre en las calles (toda la secuencia está extraordinaria), reiniciando su carrera delictiva. Además, se reencontrará con su hija, ahora una adolescente.  En ese sentido, lo mejor de la película siguen siendo las escenas de los escapes, el diseño de producción (la ambientación sigue genial) y, claro, un Vincent Cassel supremo, sintiéndose ahora mucho más enfundado que antes en su personaje. 

En su segundo escape de prisión, Jacques no estará solo. En otro escape espectacular, se fugará con un compañero, François Besse (Mathieu Amalric, estupendo), convirtiéndose en su nuevo socio. Ambos forman una mancuerna por demás singular e interesante, específicamente, por lo disimilar que acaban resultando en carácter, personalidad, puntos de vista, opiniones, y además, físicamente (la broma constante es sobre la baja estatura de François). Lo más distintivo, es que Francois es el primero que trata de abrirle los ojos: "Jacques, tu problema es que no tienes límites, siempre quieres más, no paras". 

No será su única pareja dispareja. Su nuevo interés amoroso está encarnado por Ludivine Sagnier, con poco o casi nada qué hacer, más que ser la clásica pareja del gángster, en la más pura tradición del cine de gángsters de Hollywood: la chica atractiva, sexy, pero con poco o nada de seso. La chica  tiene la experiencia de su vida, viviendo con lujos y riqueza, pero tendrá momentos tensos y de desesperación, ya que será quien esté con Jacques justo cuando la policía lo encuentre y acribille, a plena luz del día, frente a decenas de testigos en la calle. Es aquí en donde estará la mejor y más adrenalínica secuencia del filme, en donde el detective de policía Broussard (Olivier Gourmet), llevará a cabo el desenlace de una triunfante cacería policiaca. Es cuando vemos que Mesrine, como película, sigue dentro de la tradición del mejor cine francés policiaco, el de Jean Pierre Melville, por ejemplo, en donde Richet sabe construir un efectivo y buen suspenso, segundo a segundo, y con ello un gran cierre para esté díptico. 


lunes, 3 de noviembre de 2014

MESRINE PART 1 L'INSTINCT DE MORT * * * *

THE GODFATHER Y GOODFELLAS A LA FRANCESA
Vincent Cassel y Gérard Depardieu.
Vincent Cassel es un tipo que sabe para lo que está hecho. Sabe escoger sus proyectos y darle a todo  personaje que caiga en sus manos una cualidad enfermiza, maléfica, y psicótica. Está plenamente consciente de sus cualidades físicas y lo que puede hacer con ellas. No es de sorprender que se haya dado a la tarea de interpretar a Jacques Mesrine, quien fuera considerado "enemigo público número 1" en Francia, por aproximadamente 20 años. La épica de este criminal, dirigida por Jean-François Richet, está dividida en dos partes, la primera dedicada a ver (muy al estilo de Mean Streets y Goodfellas), de una forma adrenalínica y con mucha acción, los orígenes de Mesrine y cómo fue construyendo su carrera criminal. Luego de haber regresado, a finales de los 1950s, de la guerra en Argelia (en la escena que abre el film, que muestra la tortura a unos prisioneros, se puede empezar a ver la sangre fría e ímpetu asesino del personaje) Mesrine fue aceptado en la banda de un capo estilo-el-padrino, Guido (Gérard Depardieu).

Richet construye así una épica del crimen en la Francia de Charles de Gaulle, así como de la postguerra en Argelia, sumamente irresistible, con varios apuntes históricos. Esto, más la notable ambientación, nos ubican en una Francia casi irreconocible, con situaciones que parecerían ocurridas en la Nueva York del cine de Scorsese, o incluso Chicago. Estamos en el Paris de los 1960s, Mesrine poco a poco se va estableciendo como un criminal mediático, con un carisma sin igual frente a cámaras y reporteros. Así, la película es un vehículo de lucimiento para Cassel y su endemoniado talento para encarnar al mal mismo y con todo el cinismo posible. Su actuación es la mejor de su carrera, y aquí lo vemos deambular en una aventura delictiva, que es la historia clásica de todo gángster, no importa su ubicación geográfica, con la bandera en alto de "el crimen paga", y la manera en que adquiere poder y fortuna en poco tiempo.

Pero lo que distingue a Mesrine de cualquier otro criminal común y corriente, no era nada más su impulsividad para planear y llevar a cabo asaltos bancarios, sino cierto histrionismo que tenía para cambiar de personalidad, disfrazarse, y engañar. Era el maestro del despiste, como en esa escena del robo a la residencia, en donde engaña a los dueños haciéndose pasar, instantáneamente, en un detective de policía, "investigando" la escena del crimen. Se nota que Richet estudió el género hollywoodense de gángsters, y crimen; de policías y ladrones, con detenimiento. En esta biopic criminal comete el único error de intentar amalgamar todos -o casi todos- esos estilos, en un pequeño espacio. De ser The Godfather y Goodfellas en la primera hora, que incluye una parte ambientada en España (no entendí por qué el realizador escogió ciertas canciones mexicanas de fondo), con Elena Anaya interpretando a la esposa de Mesrine, que de vivir una romántica historia de amor, ésta se transforma en una pesadilla infernal (la escena en donde la encañona en la boca es perturbadora),  más tarde la película se vuelve "Bonnie and Clyde". Mesrine empieza una relación con una guapa mujer (Cecile de France, con peluca obscura) y se dedica no nada más a asaltar bancos, sino a secuestrar millonarios, no en Francia, sino en Canadá. Y esta es tan sólo la primera parte.

sábado, 18 de octubre de 2014

SOUND OF NOISE * * 1/2

TERRORISMO MUSICAL.  El grupo "Six Drummers"
Los suecos no serán muy graciosos, tendrán fama de fríos y de no ser muy emotivos. Pero, eso sí,  tienen ritmo. En ese sentido, si algo hay de entretenido en Sound of Noise (dirigida por  Ola Simonsson y Johannes Stjärnee Nilsson), es precisamente la música, ejecutada por el grupo de percusionistas al-estilo-Stomp, "Six Drummers". De hecho, toda la idea que dio origen al filme surgió de cortometrajes  realizados con las actuaciones del grupo, (formado por una mujer y cinco hombres),  capaces de producir música con todo lo imaginable a su alcance. La película causó furor en festivales, como el Fantastic Fest y el Festival de Cannes, donde ganó varios premios. No es por demeritarla, pero aunque tiene una idea original detrás, que el concepto de los números musicales es tremendamente original, cómico y divertido, honestamente a la película le faltó un poco más de escritura de guión, de una historia más interesante. La escasa trama que tiene es opacada por los sensacionales números musicales, en donde los músicos ejecutan música con objetos de todo tipo (monedas, sonidos de aparatos electrónicos, piel, cables de luz, máquinas de construcción, vasos, vidrio, y un largo etcétera).  

Es un espectáculo de música experimental, a través de 4 números, teniendo como protagonista a un detective de policía, Amadeus Warnebring (Bengt Nilsson), quien con tal nombre, irónicamente, sufre de una discapacidad hereditaria: no tiene sentido del ritmo. Es decir, Amadeus está negado para todo lo que tenga que ver con la música y su aprendizaje. Habiendo crecido en medio de una familia musical, con un hermano (Sven Ahlström) que es un renombrado director de orquesta, y padres músicos, Amadeus guarda dentro de sí cierta frustración y amargura. Por ello, el caso más difícil que tendrá que enfrentar, será el de un grupo de excéntricos músicos (los "Six Drummers"), quienes llevarán a cabo un proyecto conceptual de música. El problema, es que dicho proyecto tiene una intención entre "terrorista" y revolucionaria. La sinfonia,  "Music for One City and Six Drummers", debe ser provocadora, subversiva, tener un dejo de ilegalidad, y llevarse a cabo en distintos puntos de la ciudad: un quirófano con un paciente a punto de ser operado de hemorroides (divertido número musical), un banco (excelente número), las afueras de una sala de conciertos, y -el más atrevido de todos- en una planta eléctrica. Con todo y ser excesivo y peligroso, en este último número los músicos intentan sacar música de cables de corriente eléctrica (como si se tratara de un gran violín o contrabajo) colgados de los mismos con arneses.

La historia no es más que la no muy interesante investigación que Amadeus lleva a cabo del caso, corriendo el peligro de ser entorpecida al ser cautivado por la bien parecida mujer del grupo (Sanna Persson). Hay cierta comicidad surreal, cuando Amadeus descubra que es incapaz de escuchar ruidos provocados por todo objeto -animado o inanimado- que haya sido tocado por los músicos (cosa que queda sin explicación de por medio). No hay momento en el filme en que uno no tenga la cabeza y los pies moviéndose al ritmo de la extraña música, y es perdurable su premisa de crear arte experimental (música en este caso) que rompa con tradiciones, convencionalismos, y todo lo establecido. La secuencia final, con la ciudad encendiéndose y apagándose, es simplemente mágica, intensa y casi hipnótica. Desafortunadamente, fuera del aspecto musical, todo lo demás sale sobrando.

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