viernes, 7 de octubre de 2011

THE PUNISHER * 1/2


Thomas Jane.


Podría poner sin temor alguno a The Punisher (2004), como una de las peores adaptaciones de un cómic que jamás se hayan hecho. Personaje de la casa Marvel, y que originalmente fue antagonista de Spidey, The Punisher es un antihéroe que busca venganza contra los asesinos de su esposa e hijo. La idea de hacer una adaptación en forma de una exploitation movie falla completamente, debido a una trama llena de fallas y situaciones absurdamente inverosímiles. Básicamente, es la historia de un tipo con una “fantasmagórica” capacidad de regresar de la muerte. Luego de ver morir a su familia, los villanos acribillan a nuestro protagonista, Frank Castle (Thomas Jane, con nulo carisma en la pantalla), quien, milagrosamente, sobrevive para regresar como el vengador The Punisher. Su sello personal: vestir una camiseta con la figura estilizada de un cráneo.

John Travolta es el villano, responsable de la muerte de la familia de Castle. Como suele suceder, Travolta jamás convence interpretando al malo de la historia. Si algo rescatable tiene la película, son 2 o 3 escenas de acción y la pelea con el ruso. Quizás el mayor problema de esta película, es su pésimo guión y la total falta de personajes interesantes y, en especial, química entre ellos. Ese grupo de vecinos de Castle, formado por una bella rubia (Rebecca Romijn), un tipo lleno de piercings en la cara y otro regordete y torpe, jamás me lo creí. Y menos el hecho de que junto a su apartamento, Castle haya instalado su sofisticado cuartel general. No me extraña que no haya habido secuela a la fecha. 

jueves, 6 de octubre de 2011

SOMEWHERE * * 1/2

Stephen Dorff y Elle Fanning. 

Creo que “Lost in Translation” (2003), de Sofia Coppola, fue una película sobrevalorada. No la considero mala, merece la pena verla. Es más, me gustó más “Lost in Translation” que “Somewhere” (2010), el más reciente filme de la hija de Francis Ford Coppola. Según confiesa Sofia, está basada en muchas vivencias de su infancia (por ejemplo, la suite presidencial del hotel italiano es la misma en la que se hospedó con papá Coppola cuando era niña). Otra cosa que también confiesa Sofia, es que trató de hacer una historia lo más simple posible. Me parece que lo logró, pero se le pasó la mano. 

 La historia es en extremo simple, por decirlo de una forma sutil. La premisa de la trama es claro: un padre, que es una celebridad de Hollywood, se enfrenta con el reto de sentar cabeza, tocar fondo y tratar de conectar con quien realmente es. El junket de prensa en cierta escena, aunque no muy creíble, lo pone en claro cuando un periodista extranjero (en la conferencia nada más hay periodistas extranjeros con acentos exóticos) le pregunta: “¿Quién es Johnny Marco?”. Johnny (Stephen Dorff), se queda sin saber qué responder. Pasar un tiempo con su hija (Elle Fanning, hermanita de Dakota Fanning), hará que Johnny se de cuenta del vacío existencial en el que vive. 

 El tipo vive en un hotel, no pierde una sola oportunidad de irse a la cama con toda chica guapa que se le pone enfrente y pasa sus ratos libres viendo a dos gemelas rubias bailarle en tubos. Ante el sexo, Johnny es como un niño que puede aburrirse a los 10 minutos. Lo gracioso, es que Johnny tiende a quedarse dormido ante casi cualquier situación erótica. Johnny se ha quebrado la muñeca, y como símbolo de su incapacidad emocional, pasa casi toda la película con su brazo enyesado. 

Ya es claro desde “Lost in Translation” que Sofia Coppola tiene una inquietud inexplicable por diseccionar la vida de las celebridades, exponer sus altas y bajas, lo insignificantes que pueden ser sus vidas (ahí está también “Marie Antoinette”). El problema de Somewhere, es que la historia es deliberadamente plana, aburrida de una manera desafortunada, donde no pasa nada interesante. El viaje a Europa es como “Lost in Translation” en Italia, narrado en unos cuantos minutos. No niego que el filme tiene su encanto. Elle Fanning es, sin mucho esfuerzo, adorable y guapa. Lo malo es que, además de algo misógina (casi todas las mujeres quieren encamarse con Johnny a la mayor e inexplicable provocación, al menos las que no lo quieren matar), es que al final tenemos una película insípida, incolora y con poco o nada qué decir.

martes, 4 de octubre de 2011

PIRATES OF THE CARIBBEAN: AT WORLD'S END * * * 1/2


El capitán Jack Sparrow es resucitado en "At World's End".


La franquicia empieza a mostrar signos de cansancio, o más bien, de falta de buenas ideas en At World’s End (2007). Aún así, continua siendo sumamente entretenida como las anteriores películas, cómica y sus escenas de acción emocionantes. Entre reproches por su estancamiento en el personaje, Johnny Depp vuelve a interpretar al borracho, balbuceante, de caminar inestable y ambiguo capitán Jack Sparrow. ¿Cómo es posible, si el capitán murió devorado por el Kraken en la segunda película? Pues Sparrow volverá del mundo de los muertos, por intervención de la magia de la bruja Tia Dalma (Naomi Harris), de quien descubriremos un par de secretos sobre su pasado. La relevancia de Tia Dalma es una de las contadas sorpresas en esta película.

El mundo de los muertos no podría ser más simple, sin nada interesante. Cuando vemos a Jack batallar con una plaga de cangrejos con cuerpos de piedra, nunca parece claro en dónde estamos, o qué está pasando. Johnny Depp se luce con algunas de sus características rutinas de humor físico, pero en general la escena de ese limbo en el que se encuentra no tiene pies ni cabeza. De un momento a otro, Jack se encuentra de vuelta con nuestros héroes en el mundo de los vivos. La clave es, literalmente, poner el barco de cabeza.

Viejos personajes hacen su reaparición, como Geoffrey Rush y su personaje del capitán Barbosa, mientras Davy Jones (Bill Nighy) sigue tras los pasos de Sparrow, en busca del cofre que contiene su corazón. Las nuevas adiciones son unos piratas de Singapur, encabezados por el capitán Sao Fen (Chow Yun Fat), en tanto que el pasivo villano, Beckett (Tom Hollander), sigue tan inexpresivo, frío y calculador como siempre. Esa reunión de los jefes piratas es divertida hacia su conclusión, en donde el Rolling Stone Keith Richards tiene una pequeña aparición como el padre de Sparrow. La película es de las más largas de la saga (2 hrs., 49 mins.) y hay instantes en que es algo agotadora, cosa que acaba compensada con la batalla naval final, en medio de un gigantesco remolino. 

jueves, 29 de septiembre de 2011

PIRATES OF THE CARIBBEAN: DEAD MAN'S CHEST * * * *


Johnny Depp escapando de una horda de caníbales en
"Dead Man's Chest".


Pirates of the Caribbean: Dead Man’s Chest, (2006), es la segunda parte de la franquicia que rescata las aventuras de corsarios a la usanza del viejo Hollywood. Está más cargada de efectos especiales y un metraje más largo, a comparación de su antecesora, Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl (2003), basada en la famosa atracción del mismo nombre en Disneylandia. El espectador que no haya visto la primera parte no perderá mucho el hilo en esta secuela.

De todas formas, Gore Verbinski (realizador de 3 películas de las 4 que forman la saga) no titubea y nos vuelve a presentar al balbuceante capitán Jack Sparrow (Johnny Depp), de andar irregular, un poco afeminado, amante del whisky y en constante estado de ebriedad. Depp puso a temblar a los productores con su extravagante creación y descabelladas ideas para el personaje. Se le nota que vuelve gustoso a interpretar al personaje, inspirado, según él, en el Rolling Stone Keith Richards. Su perezoso, algo  cobarde y oportunista pirata, es como una cruza de Buster Keaton, Errol Flynn y Bob Marley, mezclados dentro de una botella de ron.

La película tiene unas cuantas sorpresas que harán más interesante la “oleada” de peripecias en alta mar. Sigue siendo impresionante su lograda mezcla de convencionales aventuras de piratas, con elementos fantásticos y paranormales. En esta ocasión, son unos corsarios mutantes, encabezados por el capitán holandés Davy Jones (Bill Nighy), mitad humano mitad pulpo. Jones está tras Jack Sparrow para cobrarse una vieja apuesta. Junto a Jack,  Will Turner (Orlando Bloom, desangelado como siempre) y Elizabeth (Keira Knightley) deberán ir en busca del cofre que guarda el corazón de Jones y la llave que lo abre, con la ayuda de una misteriosa brújula. En tanto, Will también emprende el rescate de su padre (Stellan Skarsgard), prisionero de Jones, antes de que termine de convertirse en un mutante como los piratas que lo mantienen prisionero.

Junto a la divertida caracterización de Depp como Sparrow, la “estrella” del filme son los estupendos efectos especiales. El Kraken (el nombre quizás le suene a muchos) hace una aparición estelar, un calamar gigante que gusta de engullir barcos con todo y tripulantes. Mientras, los piratas villanos son tan despreciables como fascinantes, dentro de todo el trabajo digital que implicó su creación. Bill Nighy tuvo que usar una especie de máscara durante toda la filmación, en donde, posteriormente, le fue agregada su cara de pulpo digitalmente. En general, la experiencia de ver las dos primeras películas, es como ver la mezcla de una historia de Robert Louis Stevenson con una comedia slapstick, al estilo del cine mudo.

martes, 27 de septiembre de 2011

THE GIRL FROM PETROVKA * * 1/2


Goldie Hawn y Hal Brook en "The Girl from Petrovka" (1974)


La película narra una historia romántica convencional, acerca de la clásica relación entre un hombre maduro y una carismática chica más joven. Esta última es Oktyabrina (Goldie Hawn), una irresistible chica rusa aficionada al baile y a enamorar hombres más viejos, para vivir a expensas de ellos. Su siguiente víctima es un periodista norteamericano, Joe  (interpretado por Hal Brook), corresponsal en Moscú para un diario de Chicago. Su mejor amigo (Anthony Hopkins, en un papel secundario) le presenta a la chica, y casi al siguiente día esta se instala en casa de Joe, con todo y sus plantas.

Adaptación de la novela de George Feifer, dirigida por Robert Ellis Miller y dulcemente musicalizada por Henry Mancini, la película tiene un encanto propio, impuesto por Goldie Hawn. Su personaje es el más interesante y uno comprende a Joe el por qué se enamora de una chica que abusa de su confianza y que es una mentirosa compulsiva. Es difícil no caer rendido bajo los ojazos de Goldie Hawn, su carisma, a pesar de su terrible acento ruso. Hay varios actores rusos participando, pero la Hawn, al parecer, no quiso aprenderse ni un par de líneas en ruso. No es la gran historia de un tórrido romance, y creo que tanto a Goldie Hawn como a Hal Brook les faltó muchísima química en pantalla. Me costó mucho trabajo creer esa relación en pantalla. Aunque eso sí, el final es conmovedor. 

THE KING'S SPEECH * * * *


Colin Firth


Un elemento constante en The King’s Speech (2010) es el micrófono. Y cada vez que Albert “Bertie”, Duque de York (Colin Firth, indiscutible ganador del Oscar a Mejor Actor este año), ve uno o se pone frente a él, entra en un estado de pánico incontenible. No es el pánico escénico común y corriente, sino un estado de ansiedad tremendo, debido al impedimento que sufre: el tartamudeo. Es un estado incapacitante para Albert quien, siendo hijo del rey Jorge V (Michael Gambon, en una pequeña participación), o sea una figura pública, está completamente expuesto a la crítica y a toda clase de burlas. Como en la escena que abre el filme, justo cuando Albert tiene que dar un discurso en un hipódromo de Wembley, a ser transmitido durante la clausura de un evento.

No es extraño que la película de Tom Hooper, realizador con una sensibilidad especial para melodramas de época (como lo mostró en la teleserie “John Adams), haya también ganado el Oscar a Mejor Director y Mejor Película. Es una feel good movie en toda la extensión de la palabra, sobre la lucha que tiene que llevar un hombre para superar una desesperante incapacidad que tiene para hablar. No es cualquier hombre, sino un presumido hombre de la nobleza británica, que tiene que mostrar su lado más vulnerable y humano para curar su tartamudeo.

La historia cubre desde 1925 hasta 1939, cuando Inglaterra entra en guerra con Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Albert se convierte en el rey Jorge VI, luego de que su hermano abdique para casarse con una mujer divorciada. Antes de todo eso, Albert acude a un terapista del lenguaje, aconsejado por su esposa Elizabeth (Helena  Bonham Carter, genial), para iniciar lo que será la prueba más dura de su vida. El terapista es Lionel Lough (Geoffrey Rush, impecable como siempre), un paciente australiano radicado en Inglaterra, actor aficionado que admira a Shakespeare y con extravagantes métodos. Lionel bajará a Albert de su pedestal de sangre azul y le impondrá sus propias reglas. La terapia no se limitará a ejercicios físicos de respiración, movimientos corporales, enunciación de palabras, etc., sino incluirá una terapia psicológica, que lleva a Albert a encontrar los orígenes de su tartamudeo. Ya que, según Lionel, nadie nace siendo tartamudo.

La actuación de Colin Firth es un prodigio, un verdadero ejercicio histriónico. Duele y, al mismo tiempo, conmueve verlo en pantalla. Albert es explosivo a veces, con arranques de desesperación, pero la mayor parte del tiempo es  vulnerable. Es intenso como personaje cuando no está tartamudeando; cuando parece olvidar su padecimiento. Además de cantar lo que habla, uno de los ejercicios es decir palabrotas, o más bien gritarlas. Es gracioso ver los milagros que las malas palabras pueden obrar en este padecimiento, y entre más fuertes mejor.

La película está llena de instantes agradablemente humorísticos, como las terapias. O también cuando Elizabeth llega por primera vez al consultorio de Lionel, y este no sabe con quién está tratando. De hecho, el corazón de la película es la gran química entre Geoffrey Rush y Colin Firth. No es difícil adivinar, desde el principio, que tanto Albert como Lionel acabarán siendo grandes amigos. Lo fueron hasta el final de sus vidas, con muy poco tiempo de diferencia entre una muerte y otra: Albert falleció en 1952, y Lionel en 1953. La historia está llena de momentos tensos entre ellos, y en su amistad hay una línea muy frágil, una social, que tiene que ver con las diferencias entre un noble y una simple plebeyo. Es una perfecta combinación, una muy cinematográfica y atractiva, con mucho de dónde explotar.

La nominación al Oscar a Mejor Fotografía para Danny Cohen es merecida. Esto la pone por encima de cualquier biopic televisivo, gracias a su atractivo visual, pleno de encuadres arriesgados y composiciones intrigantes. Su banda sonora es interesante. Hooper elige a Mozart para las escenas de la terapia, y a Beethoven (la sinfonía número 7) para el momento más importante: cuando Albert tiene que decir su primer discurso de guerra para el pueblo. Es de los momentos más sublimes y logrados, mientras vemos a Lionel dirigiendo a Albert, como si dirigiera una orquesta. 

martes, 20 de septiembre de 2011

EDDIE MACON'S RUN * * *


Kirk Douglas en "Eddie Macon's Run" (1983).


La historia clásica del policia envejecido y persistente, con mucho combustible todavía por quemar y una misión (quizás la última) que cumplir. El detective de policia es interpretado por Kirk Douglas, con sumo vigor y fortaleza, cuando los años ya empezaban a notársele. John Schneider (el Duke de Hazzard, Bo Duke), es Eddie Macon, un presidiario que se da a la fuga durante un rodeo, faltándole sólo dos años para cumplir su condena. A través de flash backs, iremos conociendo el pasado de Eddie y el por qué fue a dar a la cárcel, tal vez injustamente. Todo lo tiene planeado para intentar llegar a México, en donde su esposa (Lisa Dunsheath) y su hijo lo esperan.

El soundtrack es muy disfrutable, con pura música country, que le añade un sabor muy texano al viaje de Eddie, hecho mayormente a pie. Sorteará peligros, vivirá aventuras y pasará contratiempos. Alguna de estas experiencias pondrán a prueba su fidelidad a su esposa, cuando conozca a una atractiva mujer (Lee Purcell), quien le ayudará en su travesía. La película es entretenida a un nivel muy televisivo, sin muchas complicaciones en su trama. La escena más emocionante tiene lugar en el clímax, con esa persecución de coches que acaba en un cementerio (literalmente). Su final feliz deja mucho que pensar sobre lo creíble que puede ser, pero es un deleite ver a Kirk Douglas en plena forma. 

POSEIDON * * * 1/2


Un grupo de pasajeros intenta escapar de un barco naufragando en
"Poseidon".


Remake de The Poseidon Adventure (1972), en donde un enorme tsunami, en medio del océano, provocaba que un crucero quedara de cabeza. Wolfgang Petersen, con su experiencia previa dirigiendo la claustrofóbica “Das Boot”, tiene en sus manos todo un arsenal técnico (y cuantioso presupuesto) para ofrecer un enorme espectáculo hollywoodense, igualmente claustrofóbico. Dentro del trasatlántico, precisamente llamado “Poseidon”, habrá un sin fin de peligros para que los sobrevivientes puedan escapar. Un grupo, encabezado por un padre sobreprotector (Kurt Russell) intentará salir del barco sorteando toda clase de obstáculos, como cámaras y túneles obstruidos, incendios, inundaciones, etc.

El resto del grupo está protagonizado por Josh Lucas (la mente maestra y temeraria), Mia Maestro, Richard Dreyfuss, Emmy Rossum, Jacinta Barrett y Jimmy Bennett. Los millones de dólares se notan en cada set y en cada litro de agua (y hay mucha agua en esta película). No hay mucha trama de por medio, y la principal línea que sigue es ver si el padre se reconcilia con su hija (Rossum), y aprueba la relación de esta con su novio. Lo demás, es un verdadero entretenimiento palomero, emocionante casi cada cinco minutos y con magníficos efectos especiales. Su fuerte no es el guión, ni ofrecer personajes interesantes, y en ese sentido es todo lo opuesto a “Titanic”. 

viernes, 16 de septiembre de 2011

GAMBIT * * * 1/2


Michael Caine y Shirley MacLaine.


Se ha dado a conocer que el próximo año, Gary Oldman dirigirá un remake de “Gambit” (1966), originalmente protagonizada por Michael Cane y Shirley MacLaine. Los nuevos protagonistas anunciados son Colin Firth (quien tiene todo para ser un buen sucesor de Michael Caine) y Cameron Diaz. Suena bien, y seguro los resultados serán buenos. El filme original está dirigido por Ronald Neame (The Poseidon Adventure), una mezcla de heist movie y screwball comedy, que funciona como fórmula matemática. La fría, calculadora y elegante personalidad de Michael Caine, junto a la más dulce, graciosa y encantadora personalidad de Shyrley MacLaine, nos telegrafía desde el principio cuál será el destino de estos dos, pero es interesante ver el camino que seguirán para llegar hasta ah.

El comienzo nos habla del plan que Harry (Michael Caine) y su amigo (Emile Fournier), un par de ladrones de arte, traman para conseguir que una atractiva bailarina euroasiática, Nicole Chang (Shirley Maclaine), de ojos azules, colabore con ellos para robar a un multimillonario del medio oriente (Herbert Lom). Su estrategia: la esposa fallecida del millonario era en extremo parecida a Nicole, y lo esperan distraer de esta forma para robar un valioso busto con la imagen de la mujer. Todo sale con una extraña perfección, sin problemas de por medio, a pesar de lo silenciosa e inexpresiva que es Nicole. Pero cuidado, esto tan sólo existe en la mente de Harry. Lo que vemos es nada más un ensayo mental de cómo espera que salgan las cosas. Lo que vendrá luego, es la otra cara de la moneda, el cómo sale el plan en el mundo real, con todos los problemas, contratiempos y dificultades que implicará robar al millonario Ahmad y burlar su sistema de seguridad.

La película de Neame no tenía mucha acción, ni mucho suspenso que digamos. Tampoco es una obra maestra del género. Harry no es quien al final sorprende como personaje, sino Nicole, quien no resulta ser la, en apariencia, superficial, frívola y poco brillante chica que uno imaginaría. Es una chica espontánea, inteligente, algo impulsiva, pero con mucha cultura. Lo que necesita Harry para salir de algunos aprietos. Una pareja dispareja, pero perfecta. 

WAR OF THE WORLDS * * * *


Tim Robbins, Tom Cruise y Dakota Fanning.


Steven Spielberg reinventa completamente los libros que adapta al cine. Su adaptación de “The Lost World” no me gustó tanto como la que hizo de “Jurassic Park”, ambas novelas de Michael Crichton. De la primera tan solo tomó el escenario principal (una isla con dinosaurios) y 3 o 4 personajes, para crear una historia completamente distinta, que apenas y tiene que ver algo con la fuente literaria principal. En el caso de “War of the Worlds”, novela clásica de H.G. Wells,  ha pasado lo mismo. No me pareció una adaptación lograda del libro, pero la película es buena, ya que respeta el espíritu de la novella de Wells y la paranoia de finales de siglo XIX (publicada en 1898) acerca de una invasión de marcianos a la Tierra. Algo que fue usado por Orson Wells en un programa de radio en 1938, alarmando a media población norteamericana con una transmision ficticia que hizo sobre una invasión extraterrestre.
 
Spielberg toma lo necesario de la novela para exponer sus propias inquietudes dramáticas y temáticas. Es decir, el personaje principal es un padre, Ray (Tom Cruise) divorciado, totalmente desconectado de sus hijos (Dakota Fanning y Justin Chatwin) y del mundo. En medio de una invasión extraterrestre, con máquinas gigantes que caminan con 3 largas patas brotando del suelo, Ray tendrá el escenario ideal para acercarse a sus hijos y reencontrar su lado paterno, que estaba tan enterrado en la tierra como los mismos extraterrestres.
 
Es un giro considerable en la filmografia de Spielberg. Esta es su primera película en la que los extraterrestres están lejos de ser los “E.T.s” amistosos de “Close Encounters of the Third Kind” y “E.T.”. Los extraterrestres de War of the Worlds pulverizan personas con un rayo láser, o los toman prisioneros para extraerles la sangre y usarla como alimento para una planta alienígena. Si alguien quisiera comunicarse con ellos haciendo música con un sintetizador, el desafortunado ya estaría hecho cenizas.
 
Los hijos de Ray no ayudan mucho en su travesía para sobrevivir el ataque. La niña es una preguntona, escandalosa y con ataques de ansiedad, mientras que el chico es un rebelde que prefiere estar peleando con los soldados que ayudando al padre. En ese sentido, hay partes que parecen más escenarios de alguna película de la Segunda Guerra Mundial. Las personas huyendo llegan a parecer prisioneros judíos de guerra, y hay un tren en llamas que cruza imparable, fantasmagórico.
 
Fuera de todo esto, la película es un gran espectáculo, aunque la historia no es nada del otro mundo. Hay instantes magistrales, como el ataque submarino en el ferry, los cadáveres que van apareciendo en un lago ante la asustada niña, el primer ataque de las máquinas en las calles, o esa parte del refugio que toma Ray con un extraño (Tim Robbins). Esta última, es una parte llena de suspenso ocurriendo en un sólo espacio, en especial, cuando entra ese enorme tentáculo telescópico en busca de víctimas. Un extraterrestre descubre una bicicleta, el téntaculo se observa a sí mismo en un espejo, y una decisión trágica detrás de una puerta cerrada.  

martes, 13 de septiembre de 2011

RISE OF THE PLANET OF THE APES * * * 1/2


¿QUIÉN SE TOMÓ MI CERVEZA? César,
un chimpancé en evolución y IQ elevado.
Siguiendo la moda de las precuelas, llega un intento más por rescatar la serie de filmes de culto “The Planet of the Apes” (1968-1972), de la cual también hubo serie televisiva en los 1970. Luego del fracaso de crítica que tuvo la versión de Tim Burton (a mi me gustó, a pesar del extraño final que tiene), llega un tal Rupert Wyatt (¿A alguien le suena?) con una idea en la que parece querer empezar desde cero. En esta película, todo empieza con unos experimentos científicos para encontrar una cura para el mal de Alzheimer, y luego, una enfermedad que se esparcirá por todo el mundo.

Los experimentos, por supuesto, son llevados a cabo en simios, creados digitalmente y que cobran vida gracias al motion-capture. Andy Serkis, convertido en un experto en esta técnica luego de dar vida a Gollum en Lord of the Rings y a King Kong en la nueva película, es quien da vida a nuestro simio protagonista, César, un chimpancé. De hecho, César (y muchos de sus compañeros simios) no luce tanto como un simio real, sino algo más cercano a los primates de la prehistoria. El caso es que, luego de quedarse huérfano siendo bebé, César es adoptado por Will (James Franco), un investigador del proyecto, cuyo padre (sorpresiva reaparición de John Lithgow en cine) sufre de Alzheimer.

No es difícil adivinar que entre Will y César se irá formando un entrañable cariño y lazo paterno-filial. César tiene la inteligencia suficiente para comunicarse con lenguaje de señas, transmitir emociones, sentimientos, y en un momento dado, empezar a caminar erguido. Algo que hubiera dejado a Darwin completamente fascinado. No hay nada extraordinario en esta parte. Lo interesante comienza cuando César quiere dejar de sentirse como una mascota y arrojar la correa a un lado. Cuando el chimpancé acabé encerrado en un centro de control animal, el filme cobra un giro descomunal, convirtiéndose en un drama carcelario protagonizado por simios.

Lo mejor de la película, es la climática escena de los simios tomando el puente Golden Gate en San Francisco (y la ciudad entera), destinada con seguridad a convertirse en icónica en la Historia del Cine. Y si algo me sorprendió en esta escena, no fue tanto ver orangutanes colgando del puente, o a un gorila tratando de saltar hacia un helicóptero en pleno vuelo, sino la total ausencia de reporteros o de cámaras de televisión. En serio, los medios y la prensa están muy ausentes en este filme. Mientras, lo más cómico (o tragicómico) es ver la mala suerte que tiene siempre el pobre vecino de Will y César.

En su etapa post-Harry Potter, Tom “Draco Malfoy” Fenton, es el malo de la historia, encarnando el prototípico papel de “carcelero” torturador. Brian Cox es su padre y director del centro de control animal. Freida Pinto es el interés romántico de Will, y en cierto modo, la “rival” del celoso César. La mayor virtud de la película, es su magnífica narración, sin fallas, lagunas o puntos flojos. Es cierto, es una historia pequeña, sencilla de seguir, pero ante todo bien editada. Y no sólo César se roba la película como el mono más inteligente. Hay un orangután que también maneja el lenguaje de señas y tiene mucho que compartir.

¿Qué depara el futuro? ¿Esto es el inicio de una nueva serie de películas? ¿Todo se quedará en esta precuela? Con toda la tecnología digital a la mano, se abren muchas posibilidades para una nueva saga. Aunque, sinceramente, no estoy seguro de querer ver siempre simios digitales en futuras películas, y que se pierda el encanto y personalidad propia que daba a las viejas películas ver actores maquillados. El tiempo dirá. 

jueves, 8 de septiembre de 2011

EIGHT LEGGED FREAKS * * 1/2


David Arquette y Kari Wuhrer.


Una actualización de las premisas argumentales de las películas serie B de los 1950, sobre invasiones de monstruos y mutaciones radioactivas. No se puede negar que es divertida y entretenida, si se toma como lo que es. Un pequeño pueblo minero es invadido por arañas y tarántulas gigantes de todas especies, luego de estar en contacto con desperdicios radioactivos. Hay unas arañas (las tarántulas) que lucen convincentemente temibles, mientras que otras se quedan a medias en cuanto a animación y acabado. Dirige un tal Ellory Elkayem, cuya estrategia es sobrepasar los limites de la autoparodia. Muchas arañas hacen ruidos graciosos y actúan en muchas ocasiones de manera muy caricaturezca. La  escena de las avestruces siendo devoradas por la araña escondida es hilarante. Scarlett Johansson tiene un papel secundario y pequeño, totalmente fuera de lo que nos tiene acostumbrados. David Arquette es el héroe de la historia, un tipo común y corriente con un solo gag qué mantener todo el tiempo: la imposibilidad de declarar su amor hacia la atractiva sheriff del pueblo (Kari Wuhrer). 

martes, 6 de septiembre de 2011

GHOST SHIP * * 1/2


Emily Browning y Julianna Margulies.


Básicamente, es la clásica historia del hotel embrujado, pero trasladada en altamar. Para ser más específicos: “The Shining” se va al océano. El escenario es un trasatlántico italiano, que se creía desaparecido desde 1962 en el Mar de Bering. Un equipo de caza-tesoros, encabezado por un serio pero experimentado capitán (Gabriel Byrne), se topa con el mentado barco 40 años después, en total abandono. Cada rincón oxidado del barco tiene algo que contar sobre los pasajeros desaparecidos. En general, la película de Steve Beck consigue crear una cruda atmósfera, gracias al buen diseño de producción. Cada personaje enfrenta distintas situaciones macabras a bordo, a los diferentes espíritus que viven atrapados en el barco por una fuerza diabólica. Maureen (Juliana Margulies), quien lleva el peso de la historia, tendrá en una niña fantasma (Emily “Sucker Punch” Browning) a su aliada. La secuencia donde se nos revela qué pasó realmente con los pasajeros, está bien dirigida, editada y con varias vueltas de tuerca (lástima de la música de fondo). El problema, es que el final acaba arruinándolo todo.

lunes, 5 de septiembre de 2011

THE LIST OF ADRIAN MESSENGER * * * 1/2


Kirk Douglas y George C. Scott.


No está a la altura de Maltese Falcon (1941), una de las más grandes películas de John Huston, pero The List of Adrian Messenger (1963) es un película de misterio interesante, con su atractivo, personalidad, y un reparto de primer nivel. Su problema, es que a la historia, muy estilo Agatha Christie, le falta más fuerza, suspenso y clímax. Ambientada en Inglaterra, los dos actores de peso son norteamericanos, George C. Scott y Kirk Douglas. El primero, luciendo como una versión británica de Hercule Poirot, tratará de resolver un misterio sin mucho sentido. Su buen amigo, Adrian Messenger (John Merivalle), le ha entregado una lista de nombres y le ha pedido que investigue qué ha pasado con ellos. Messenger se lleva los motivos consigo, luego de morir en un accidente aéreo. Aún así, su amigo está dispuesto a investigar la lista, descubriendo que muchos de los incluidos en la lista han muerto en accidentes.

Kirk Douglas es quien, de una u otra forma, se roba la película, interpretando al villano y asesino, maestro del disfraz, quien sistemáticamente ha ido eliminando a las personas de la lista de Adrian. En ese sentido el maquillaje es magistral. La travesura de John Huston, es haber incluido en cameos a estrellas como Tony Curtis, Robert Mitchum, Frank Sinatra y a Burt Lancaster, interpretando personajes apenas secundarios con kilos de maquillaje encima (el más fácil de reconocer es Robert Mitchum). Además, la película vale también por la escena final de la cacería a caballo, bien editada y con todo el suspenso que la historia no tuvo antes. 

sábado, 3 de septiembre de 2011

NATIONAL TREASURE: BOOK OF SECRETS * * 1/2


Nick Cage y Diane Kruger.


La primera National Treasure me pareció entretenida, palomera y con un buen ritmo. Nicolas Cage, caricaballo y con peluquín, resulta creíble como el cazador de tesoros Benjamin Gates. Lo que me gustó de la antecesora de National Treasure: Book of Secrets, fue su premisa de combinar hechos históricos (con una intención muy didáctica) y ficción. El crear una historia donde claves secretas, escondidas en lugares de relevancia histórica, te llevarán hacia otras, y estas a otras más. Fue filmada en locaciones reales y, además, aprendías algo de la historia de E.U. y su independencia.

Jon Turteltaub vuelve a dirigir. Ahora el trasfondo histórico es el asesinato de Abraham Lincoln. Las claves: unas páginas perdidas de un importante diario, que pone en duda la reputación del tatarabuelo de Gates. Su misión: limpiar el buen nombre de la familia, acompañado de la siempre efectiva presencia de Jon Voight, quien interpreta a su papá historiador. Al reparto se agregan Ed Harris como el villano, y Helen Mirren, como la madre de Gates, experta en lenguas antiguas. Esta segunda parte es igualmente entretenida, aunque la espontaneidad de la primera historia se ha perdido. Muchas situaciones son de lo más inverosímiles y forzadas (por ejemplo, los personajes cruzan el Atlántico en cuestión de minutos, o esa escena en la Oficina Oval de la Casa Blanca ¡Por favor!). Lo mejor, es la cómica tensión entre Jon Voight y Helen Mirren (¿separados? ¿divorciados? Como sea, están peleados por algo) que desafortunadamente no se explotó más. 

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