miércoles, 13 de abril de 2016

COMPADRES *

BUENOS COMPAS.  Joey Morgan y Omar Chaparro.
He visto a Eric Roberts en muchas malas películas, pero Compadres es quizás la peor, un desastre colosal en más de un sentido. Su idea: el choque cultural de dos personajes, "perdidos en traducción", acaba siendo desaprovechada en un guión terriblemente escrito y que desafía toda lógica narrativa. No me tragué en ningún momento su historia llena de clichés, una buddy movie que junta a un policía mexicano y un chico hacker norteamericano, cuya premisa jamás se aprovecha al máximo de su potencial. No hay mucha química entre los personajes, ni buenos gags, ni comicidad memorable, ni emoción, ni suspenso. Pero uno de los mayores problemas de este churro monumental (además del hecho de que Omar Chaparro tiene de actor lo que yo de químico nuclear), es la falta de unidad tonal de todo el asunto. Compadres quiere ser comedia, thriller de acción y road movie, sin que funcione por ningún lado. Al menos, Joey Morgan, el pelirrojo regordete, es quien se nota más aterrizado e instalado en su papel.

viernes, 8 de abril de 2016

CREED * * * *


EL COACH QUE TODOS QUISIERAN.
Michael B. Jordan y Sylvester Stallone.
Cuando muchos pensaban que el conteo a 10 ya había llegado para la franquicia de Rocky, una idea original llegó a la mente de Sly Stallone para seguir dando la pelea. El giro es inteligente y maduro: su icónico personaje ya no se pondría los guantes, ni subiría al ring para pelear, sino que ahora se convertiría en el coach de nada menos que el hijo de su primer rival, Apollo Creed. La idea no deja de tener su estrategia comercial, con todo el potencial para convertirse en una nueva saga, una que con seguridad ganará nuevos seguidores junto a los miles que han seguido la historia de "Rock" desde el primer filme. Lo interesante es ver a Stallone adaptándose bien a los nuevos tiempos, consciente de que su querido personaje debe crecer y evolucionar. Creed en ese sentido es un triunfo, si consideramos que la anterior entrega, Rocky Balboa, no fue tan buena como muchos hubieran querido. Michael B. Jordan encarna a Adonis "Don" Creed, y acaba siendo una verdadera revelación como el hijo de Apollo Creed. Su actuación es un gancho al hígado, cargado de pura intensidad y fisicalidad. Adonis es un "Toro Salvaje" en ciernes, metiéndose en problemas a la menor provocación, hasta que decide dejar su trabajo y vida junto a su madre (Phylicia  Rashad) para perseguir su sueño: seguir los pasos de su padre y convertirse en pugilista. Después de tratar de curtirse un poco con peleas en Tijuana, Don decide viajar a Filadelfia, para tratar de convencer al ahora retirado Rocky (para quien el box es historia antigua) que lo entrene y sea su guía. Del otro lado del Atlántico, Conlan, un campeón británico, pondrá a prueba su paciencia con provocaciones para que se suba al ring con él, ya que el nombre "Creed" tiene que figurar en su lista de futuros rivales.

Creed está cimentada en una muy conocida fórmula (de hecho tiene similitudes con la primer película), es decir, la ecuación viejo-entrenador-guía-al-joven-con-potencial, pero son sus giros sorpresa, su manera de abordar de una manera diferente y fresca una vieja idea; de hacerla sentir y verse nueva, lo que la elevan por encima de una mera curiosidad cinéfila. Además, el director, Ryan Coogler (Fruitvale Station, en donde actuó también Jordan), le da al filme una singular sensación urbana, yendo directo a locaciones en donde verdaderamente se siente el asfalto y el sudor al ver entrenar a Don, o la testosterona y adrenalina en el viejo gimnasio donde Rocky dio sus primeros pasos boxísticos. Stallone sigue teniendo el encanto propio del personaje, y aunque otra de las ideas en el filme sigue siendo el tocar la cuerda nostálgica del espectador, en esta ocasión se agrega el toque emotivo, con una vuelta de tuerca que casi nos tira a la lona. Me equivoqué. Rocky también tiene su propia pelea que llevar a cabo en esta ocasión, la más dura que jamás haya tenido. 

jueves, 31 de marzo de 2016

BATMAN V SUPERMAN: DAWN OF JUSTICE * * 1/2


NO CABEMOS EN EL MISMO PUEBLO.
Ben Affleck y Henry Cavill. 
Hagan sus apuestas. ¿Quién ganaría en un enfrentamiento entre los icónicos superhéroes de la DC Batman y Superman? Es algo digno de verse en el cine. Suena épico, imperdible, algo que haría temblar la tierra. Seguro uno de los aspectos que más tuvo a Zack Snyder pensando mientras concebía esta idea, fue el crear un conflicto interesante entre dos de los personajes con más seguidores entre los lectores de cómics. ¿Es posible que Batman y Superman puedan odiarse y entren en guerra? ¿Sería una guerra territorial, o una guerra por ver quién es más popular, o más fuerte,  o más poderoso? 

Snyder (quien ya se había involucrado en el universo de los cómics en Watchmen y Man of Steel) se ha echado encima un paquete de dimensiones colosales, teniendo detrás millones de miradas de fans ansiosos, expectantes y, por supuesto, exigentes desde el año pasado, esperando cómo el director iba a tratar a sus adorados personajes. Además, tuvo a muchos con taquicardias y extremidades temblantes, debido a que Batman tendría -una vez más- un nuevo rostro con Ben Affleck (o Batfleck,  para los amigos), poniéndose ahora un traje más musculoso y como pasado por esteroides. 

Desafortunadamente, el resultado no ha sido lo que muchos esperábamos. BvS retoma el tono obscuro de Man of Steel y de la última franquicia de Batman, dirigida por Christopher Nolan (de hecho, productor ejecutivo de Man of Steel y de BvS). Sí, tiene una atractiva -y muy redituable- idea  detrás, pero hace que uno se empiece a preguntar ¿es eso suficiente para hacer una buena película de Batman contra Superman? No, no lo ha sido en este caso. Zack Snyder nos cuenta lo que ya hemos visto antes, los orígenes de Batman. No se le arruinará la película a nadie con decir que los padres de Bruce Wayne fueron asesinados al ser asaltados en la calle al salir del cine (aquí, saliendo de ver Excalibur), lo que marcó traumáticamente su vida y lo llevó a convertirse en el "caballero de la noche". Jeremy Irons interpreta ahora a un Alfred sin mucho del entrañable y leal anciano mayordomo que hemos visto antes.

La historia retoma los últimos acontecimientos de Man of Steel, en donde Superman (Henry Cavill)  se enfrenta con Zod (Michael Shannon), y lamentables eventos ocurren en medio del caos y la destrucción. Bruce Wayne es testigo, y su furia contra el "hombre de acero" se enciende al culparlo por haber hecho más daño que bien a una ciudad que, de por sí, se encuentra dividida entre quienes lo siguen y quienes le guardan rencor.  Por su parte, Clark Kent/Superman desea ver borrado del mapa al hombre murciélago, al sentirlo más bien como un estorbo. En general, tenemos dos egos    atacándose uno al otro, ambos creen que en el mundo no hay suficiente espacio para los dos. 

Snyder no nos lleva a ningún lado durante poco más de la mitad de la película. Nosotros como espectadores estamos en medio de una batalla que sentimos jamás llegará. Batman y Superman se quedan como dos pugilistas en el ring sentados en sus esquinas, mirándose feo uno al otro, tirándose mala leche, pero sin que uno de los dos lance el primer golpe. Mientras ellos se deciden, Lex Luthor (Jesse Eissenberg, con melena pelirroja y usando su característica verborrea a alta velocidad) planea crear un monstruoso mutante, Doomsday, usando el cadáver del general Zod (o más bien, el modelo en cera de Michael Shannon), mas dosis de materia kriptoniana, para así acabar con Superman. Lois Lane (Amy Adams) se encuentra desconcertada debido al comportamiento inaccesible y sombrío de un Superman que parece diferente al que conoció en un principio. En resumen, su popularidad a bajado en los medios y la opinión pública. 

BvS acaba siendo una atractiva idea desperdiciada, debido a una historia que se siente estancada y no encuentra bien su punto de arranque. Tarda mucho en llegar a su punto de ebullición. Cuando llega es visualmente impactante y espectacular. Otra cosa desafortunada, es que Wonder Woman (Gal Gadot) llega muy tarde a la fiesta. Bajo la identidad secreta de Diana Prince, se encuentra en la historia medio perdida, sin saber cuándo, cómo y dónde poder integrarse de lleno. Al final, un filme demasiado gris, sobrio y de una exagerada solemnidad. Pelis como BvS existen por otra razón, el ser   una plataforma para el inicio de futuras películas de otros superhéroes de la "Liga de la Justicia", que aquí hacen algo poco menos que cameos. 

miércoles, 23 de marzo de 2016

HE NAMED ME MALALA * * * *

ESPÍRITU INQUEBRANTABLE. Malala Yousafzai.
"Es mejor vivir un día como león, que 100 años como esclavo", dice la frase de una leyenda afgana, en donde una niña se levantó con una bandera y animó a una tropa a punto de retirarse a seguir peleando contra los británicos. La frase intenta simbolizar la lucha política de la pakistaní Malala Yousafzai, una adolescente que se atrevió a levantar la voz en contra del radical, opresor, y ultraconservador régimen talibán, narrada en este documental dirigido por Davis Guggenheim. Un atentado contra su vida, que dejó la mitad de su rostro parcialmente paralizado al haber recibido un disparo en la cabeza, no detuvo a Malala, quien ganó el Premio Nobel de la Paz y desde su exilio en Inglaterra (está amenazada de muerte por los talibanes si vuelve a Pakistán) escribió un libro, en donde cuenta cómo los talibanes acabaron destruyendo escuelas para detener la educación de las niñas. Mitad filme animado (bellas ilustraciones animadas cuentan pasajes de su vida), el documental es un poderoso testimonio, simbólico y revelador.

EL DESCONOCIDO * * * *

¿TE CONOZCO? Luis Tosar en una actuación fenomenal. 
El día de un banquero se convierte en una pesadilla, cuando descubre que debajo de los asientos de su auto se encuentran ocultas dos bombas. El responsable del hecho le advierte por celular que si él, o uno de sus dos hijos, se mueven o intentan escapar estallarán. Su única manera de salvarse es depositándole al extorsionador todo su dinero disponible en el banco. No, la historia no tiene lugar en L.A., Nueva York, o en algún otro lugar de E.U., sino en A Coruña, España. "El Desconocido" es un thriller urbano cargado de adrenalina, tensión casi insoportable, y pura emoción. Tiene todo lo que puede esperarse en un thriller hollywoodense. Es de lo más genérico, pero el filme te tiene pegado a tu asiento con las manos sudando, incluyendo a un Luis Tosar con una actuación bestial.

SPOTLIGHT * * * * 1/2

LA LUZ DE LA VERDAD.
Rachel McAdams, Michael Keaton, y Mark Ruffalo. 
Spotlight parece haber sido filmada en los 1970s, pero es un filme del 2015, con un tema incómodo, pero sin duda poderoso. Está dentro de esa categoría de películas de los 1970s que con una aparente naturalidad y sin nada de esfuerzo lograban transmitir un realismo que podías sentir y palpar. Ahí están, por ejemplo, Network y All the Presidents Men, que te transportaban directo a estudios de televisión o a las oficinas de un diario, de tal forma que podías oler el café caliente, o la tinta fresca del periódico. Espacios que en las películas eran recreados de una forma inquietantemente real, tanto que te sumergen en el caos cotidiano, dentro de montañas de papeles desordenados, de sacos colgados en percheros, teléfonos sonando, cuellos desabrochados, y corbatas aflojadas. Bueno, Spotlight es esa clase de película, hecha a la antigua, pero polémica, controversial, sin necesidad de caer en lo escandaloso. Es algo como la All the Presidents Men de esta década. Indiscutiblemente,   Tom McCarthy, actor y también realizador (The Station Agent, Win Win), logra lo que consiguió aquel filme 40 años atrás: hacernos sentir que estamos auténticamente en las oficinas del Boston Globe, gracias a un maravilloso diseño de producción. 

El equipo periodístico de investigación "Spotlight" (el cual, de hecho, existe desde los 1970) tuvo el nervio y valentía de publicar un artículo a principios del 2002 que sacudió a la Iglesia Católica en E.U., denunciando los abusos de sacerdotes pederastas en la arquidiócesis local de Boston, así como el total encubrimiento de estos hechos por años. Mark Ruffalo interpreta a Mike Rezendes, el reportero que tuvo la idea de escribir la historia en 2001, con intensidad, brío, y pasión. Walter Robbinson (Michael Keaton, genial), el nuevo editor del grupo, junto a Rezendes, Sacha Pfeiffer (Rachel McAdams) y Matt Carroll (Bryan d'Arcy James), salieron a investigar el caso y sacarlo a la luz pública. Spotlight es un filme de ritmo lento (periodistas y escritores disfrutarán más que el espectador promedio),  pero la verdadera emoción del filme radica en la misma investigación llevada a cabo, en la construcción de la misma; en las historias y hechos que se van descubriendo, en lo que tienen que contar las víctimas de los abusos. Toda la porquería, suciedad, y mugre acumulada por años se irá revelando. Stanley Tucci ofrece una actuación atrayente como el sumamente profesional abogado Mitchell Garabedian, defensor de una víctima, a quien Rezendes recurre para poder conseguir entrevistarlo. Liev Schrieber, como el editor en jefe del diario, transmite autoridad y firmeza con una actuación contenida, que apenas involucra algunas palabras y pocos movimientos. Spotlight ganó merecidamente el Oscar a "Mejor Película". Es de esas películas que se sienten necesarias para que muevan el suelo un poco, abridoras de ojos y que hacen temblar consciencias. 

viernes, 11 de marzo de 2016

THE BIG SHORT * * * 1/2

APUESTA PERDIDA. Steve Carell y Ryan Gosling.
Es innegable que The Big Short trata temas importantes, los hechos que condujeron a la crisis y desastre financiero del 2008 en E.U. Lo que llama la atención en el filme de Adam McKay (Anchor Man 1 y 2, Step Brothers, Talladega Nights) es el estilo fresco con el que intenta explicar un tema complejo, que se siente más dirigido a un público especializado y versado en temas de economía y finanzas. Nada de extrañarse, si consideramos el hecho de que Adam McKay es un director con una filmografía más enfocada en comedias (protagonizadas casi todas por su actor fetiche, Will Ferrell, quien curiosamente no aparece aquí). The Big Short, basada en el libro escrito por Michael Lewis (autor de Moneyball, el cual también nos sumerge en un universo numérico, de estadísticas y probabilidades), se puede ver como una especie de "comedia seria". Pero a pesar del tono humorístico con el que todo es expuesto, The Big Short parece más hecha para una audiencia que entienda temas tan específicos como créditos hipotecarios, bonos, etc. A través de tres relatos se cuenta cómo el sistema financiero en el que ciudadanos estadounidenses confiaron se vino abajo. De forma experimental, a ratos la película entra en modo de falso documental, en donde personalidades como Margot Robbie, cubierta de espuma en una tina, o Anthony Burdain, rompiendo descaradamente la cuarta pared,  explican temas sobre bonos, créditos, el mercado cambiario, etc. Son abruptas desviaciones en el camino, nos toman desprevenidos, y llegan a ser graciosos. La película da al espectador una lección sobre la economía de E.U. y la corrupción del sistema. El reparto es magnífico. Ryan Gosling (quien narra los acontecimientos), interpreta a Jared Vennet, un banquero que decide unir fuerzas con un grupo de corredores de bolsa y asesores financieros, con Mark Baum (Steve Carrell, genial) a la cabeza, para desenmascarar la corrupción que ha venido ocurriendo en la banca y en los mercados hipotecarios. Esto gracias a información que un excéntrico genio -¿hay de otros?-, Michael Burry (Christian Bale), ciego de un ojo debido a un accidente, les ha provisto secretamente y bajo la mesa. Mientras, dos jóvenes iniciándose en el negocio de la asesoría financiera (John Magaro y Finn Wittrock), con la inocencia suficiente para ser cegados por la ambición del dinero, descubren la mugre y el polvo oculto debajo del tapete, en las transacciones e inversiones de miles de familias que han perdido su dinero en hipotecas (e incluso hasta sus casas), luego de recibir la iluminación de un más experimentado ex banquero e inversionista (Brad Pitt). 

No es tarea fácil describir una película como The Big Short, con tres historias simultáneas cruzándose y alejándose una de otra, en un vaivén de complejidades financieras. Verla una segunda o tercera vez  quizás ayude a limpiarnos las lagañas a los que acabamos perdidos una que otra vez durante el filme,  a lo mejor hasta un poco asqueados de ver la maquinaria corrupta que operó detrás de la crisis del 2008. The Big Short está muy lejos de la emoción y suspenso dramáticos de filmes como Wall Street o The Wolfe of Wall Street. Un poco más de melodrama no le hubiera caído mal, y no tanto un guión que parece como sacado del Wall Street Journal. 

miércoles, 2 de marzo de 2016

STEVE JOBS * * * *

RETRATO DE UN GENIO.
Michael Fassbender como Steve Jobs.
El mundo como lo conocemos actualmente sería inimaginable de no ser por el genio de Steve Jobs. Inventor y creador de la primera PC, al igual que de la portabilidad electrónica. Jobs era un genio en toda la extensión de la palabra, pero con sus flaquezas y un lado obscuro, retorcido, y hasta podría decirse, detestable. Una combinación que, a primera vista, no parece muy congruente. Danny Boyle consigue una biopic del genio-creador de Apple fuera de lo convencional, y que se inclina más por un estudio de personaje. El punto de partida es el lanzamiento de la primer Mac, en 1984, en Cupertino, California. Un problema técnico amenaza con arruinar todo el espectáculo: la computadora falla en dar  el saludo al usuario. Esto basta para desatar un pandemónium en el auditorio. Michael Fassbender interpreta a Steve Jobs y lo hace magníficamente, con la intención de ir por algo más allá de la pura imitación del Jobs real. Fassbender ofrece su propia versión del genio tiránico e insoportable, dispuesto a pisar a todos con tal de conseguir lo que quiere y a la hora que quiere. Justo ese día, su ex pareja, Chrissan Brennan (Katherine Waterston) llega para presentarle a su pequeña hija de 5 años, Lisa (interpretada en diferentes edades por Makenzie Moss, Ripley Sobo, y Perla Haney Jardine). Jobs tendrá una tarea más difícil que programar un sistema operativo y construir la mejor computadora del mundo: ser por primera vez el padre que jamás ha sido para ella. Mientras, en flashbacks vemos escenas clave en la carrera de Jobs: la concepción en su garage del prototipo de la primer computadora personal, la fundación de Apple y su despido de la misma, decisión tomada por su amigo y colega, John Sculley (Jeff Daniels). Con Steve Wozniak (Seth Rogen excelente en plan serio), Jobs tiene el momento más tenso del filme, en esa discusión en donde el primero le dice sus verdades, cara a cara, y con muchos cojones le da una sacudida emocional. Kate Winslet está simplemente fabulosa, casi irreconocible, como Joanna Hoffmann, la estoica asistente de Jobs, encarnación de eficiencia profesional y de verdadero aguante. Como filme, Steve Jobs (escrita por Aaron Sorkin, de ahí la densidad en los diálogos) se inclina más por el lado emocional, que por el de hacer un despliegue de sus logros técnicos y profesionales. Es el retrato del genio encontrando su lado humano, con cada personaje dándole bofetadas emocionales, inusual en su narración, con un guión excelentemente escrito, y las extravagancias estilísticas de rigor.  

lunes, 29 de febrero de 2016

CROUCHING TIGER, HIDDEN DRAGON: SWORD OF DESTINY * * 1/2

¿CON QUIÉN EMPIEZO? Michelle Yeoh como Yu Shu Lien. 
Instalada 18 años después de los hechos ocurridos en "Crouching Tiger, Hidden Dragon" (2000), la secuela (hablada completamente en inglés), "Sword of Destiny", aspira a colocarse a la altura de la apabullante, cinética, y adrenalínica primera parte. Ofrece lo que uno esperaría en una clásica wuxia: emocionantes peleas de artes marciales, excelentemente coreografiadas, y que desafían las leyes de gravedad. Pero se echa de menos el romance de ley (hay un par de personajes que se quedan a medio camino en este aspecto). Esta producción de Netflix no está a la altura del filme de Ang Lee. Michelle Yeoh está de vuelta como Yu Shu Lien (el único personaje de la primer película), para reencontrarse con un viejo estudiante, sobrino del emperador, y resguardar una legendaria y mítica espada, "The Green Destiny". Al estilo de "Los Siete Samurais", un grupo variopinto de 5 renegados, encabezados por "Silent Wolf" (Donnie Yen) ofrecen su ayuda para proteger la espada del villano en turno, el tiránico Hades Dai. La dirección fotográfica resulta conseguida, con paisajes apabullantes, aunque en general, la película se siente poco más que televisiva, con una historia que definitivamente no tiene mucho de original.

martes, 16 de febrero de 2016

SECRET IN THEIR EYES * * *


DIME TU SECRETO. Julia Roberts, Nicole Kidman, y
Chiwetel Ejiofor. 
Luego de haber sido la contundente ganadora del Oscar a "Mejor Película en Lengua Extranjera" en 2010, El Secreto de sus Ojos, del realizador argentino Juan José Campanella (Luna de Avellaneda), era inevitable -y predecible- la tentación de Hollywood por hacer su remake. La historia tiene todos los elementos para ello. Secret in Their Eyes es una copia al carbón de la original argentina, la cual es un magnífico melodrama policiaco; emocionante, y que consigue mantener el interés de uno como espectador de principio a fin. El reparto de la nueva versión, dirigida por Billy Ray, es a todas luces impecable e irresistible. Para empezar, se ha tenido la audacia de elegir un actor negro, Chiwetel Ejiofor, para el personaje originalmente interpretado por Ricardo Darín, un abogado retirado con cuentas pendientes por saldar con su pasado. De Buenos Aires la historia ha sido trasladada a Los Ángeles, adaptándola a la paranoia post 9/11, con saltos en el tiempo, entre el pasado y el presente, que a veces son difíciles de seguir. Una tragedia en 2002 marcó las vidas de los tres protagonistas:  Ray (Ejiofor), Claire (Nicole Kidman), y Jess (Julia Roberts), un equipo de investigadores para la Fiscalía de Distrito. La hija de Jess fue brutalmente violada y asesinada, pero el caso fue cerrado  debido a falta de pistas y evidencias que condujeran a la captura del responsable. En el 2015, Ray ha dado con una pista que puede conducir al asesino, solicitando a Claire, ahora jefa del departamento, que se reabra el caso. No será tan fácil como suena. Habrá trabas, obstáculos, y dificultades, especialmente, del renuente fiscal de distrito (Alfred Molina), que pondrá muchos peros a la reapertura. ¿Se quedarán sentados esperando un milagro? En lo absoluto. Ray y su compañero (Dean "Breaking Bad" Norris), tomarán la iniciativa de salir a la calle e investigar por su cuenta. En general, este remake acaba siendo rescatable gracias a las poderosas actuaciones, especialmente, de una Julia Roberts grandiosa; de unos Nicole Kidman y Chiwetel Ejiofor excelentes. El problema, es que no se compara con el filme original, el cual le hace sombra por todos lados. Campanella entrega un suspenso continuo; una historia sobre la "justicia por propia mano" en donde se sentía el peso emocional y dramático de los personajes de una manera palpable y auténtica, narrado estupendamente. La versión de Ray, la mayoría del tiempo, se siente plana y descafeinada, sobre todo en su parte intermedia. Si acaso, puede verse por pura curiosidad cinéfila, siempre y cuando se haya visto primero la película original. 

miércoles, 10 de febrero de 2016

THE PEANUTS MOVIE * * * *

ERES UNA ESTRELLA DE CINE, CHARLIE BROWN!
Snoopy, Charlie Brown, y el resto de la pandilla, finalmente tienen su primer -y muy merecido-, largometraje en cine. La tira cómica  creada por Charles Schulz, con varios telefilmes, y una que otra serie animada en su haber, ha regresado en gloriosa animación digital. No sólo despertará la nostalgia de los viejos seguidores, sino que atrapará la atención de las generaciones más jóvenes. The Peanuts Movie es tanto un homenaje al legado de Schulz y su adorada creación, como una manera de demostrar que Peanuts no pierde su encanto en la forma de una animación más tridimensional y sofisticada. Snoopy tiene aquí una apariencia aterciopelada, pelaje visible, y nariz perruna más texturizada, sin que deje de ser el beagle que todos conocemos, con toda la actitud, gracia, personalidad, y clase. No puede faltar su inseparable colega, Woodstock, inyectando juntos un poco de humor slapstick a la película.  El único cabello de Charlie Brown jamás se había visto más real, saltando prácticamente de su frente. Escrita por Craig y Brian Schulz, hijo y nieto de Charles respectivamente, y dirigida por Steve Martino (Ice Age: Continental Drift, Horton Hears a Who)!, The Peanuts Movie contiene mucho de lo que ya hemos visto en los telefilmes y las tiras cómicas. Es volver a verlo todo pero con texturas casi palpables, en donde al cabello de los personajes se le ha añadido una cualidad realista. Sin embargo, no se aleja por completo del espíritu de las antiguas versiones animadas. En el centro de todo está Charlie Brown (Noah Schnapp), angustiado debido a la llegada al vecindario de su amor imposible, la pequeña niña pelirroja, buscando cómo dar el primer paso y poder hablarle, sin que los nervios lo traicionen. Además, su inesperado éxito durante un examen lo llevará a convertirse en el niño más popular de la escuela. Mientras, Snoopy (rescatando la clásica voz del ya fallecido mexicano Bill Melendez) se encuentra viviendo sus aventuras imaginarias como el "Az de los Aires", combatiendo al Baron Rojo para rescatar a una bonita beagle. No falta Lucy, con toda su mala leche y sus consultas psiquiátricas, Linus como la voz adulta y filosófica, Peppermint Patty, Marcie, etc. Una  animación divertida, una visión moderna y, al mismo tiempo, clásica, de unos personajes sin fecha de caducidad y que siguen pasando la prueba del tiempo. 

lunes, 8 de febrero de 2016

AMY * * * * *

Amy Winehouse
Una estrella que se apagó muy pronto. Amy Winehouse tenía tan sólo 27 años al morir, en 2011, víctima de una congestión alcohólica y una sobredosis de drogas. Lo tenía todo para haber pasado a la historia como una de las mejores cantantes de jazz y soul, junto a divas como Billie Hollyday, Ella Fitzgerald, o Nina Simone. Como en "Sena", Asif Kapadia disecciona a su personaje, lo hace un verdadero objeto de estudio, y consigue un magistral retrato documental sobre el ascenso y descenso de Amy Winehouse, a quien la fama la tomó desprevenida. Fue del éxito a la autodestrucción, empezando con un alcoholismo a temprana edad, y que condujo a la joven cantante a una adicción a las drogas y a sufrir bulimia. Kapadia sigue demostrando ser un gran narrador, consiguiendo una biopic documental basta en imágenes y testimonios, sin que el espectador pierda el interés un sólo momento en lo que vemos y escuchamos.

jueves, 4 de febrero de 2016

KRAMPUS * * 1/2

SANTA NO PUDO VENIR.  Emjay Anthony. 
Krampus es de esas películas antinavideñas que son como un antídoto para los pésimos filmes navideños que empiezan a invadir la cartelera durante la época invernal; tan malos que en lugar de enaltecer el espíritu navideño nos hacen deprimirnos más durante diciembre. "En Navidad, Krampus no viene a dar, sino a tomar", dice el escalofriante mensaje extraído de los relatos del folklor alemán de donde  proviene este personaje, una especie de versión demoniaca del Grinch. A todos los que amarguen la Navidad al prójimo, o no tengan el espíritu navideño a niveles aceptables, Krampus (un demonio de largos cuernos de carnero) llegará y se los llevará por la chimenea. Es un anti-Santa en toda la extensión de la palabra. Siendo el protagonista un niño, Max (Emjay Anthony) la película seguro atraerá la atención de los niños; aquellos con nervios de acero, y que alrededor de la época navideña no tengan miedo de pesadillas cubiertas de nieve. Con cierta experiencia en el género de terror, Michael Dougherty (Trick'r Treat), ha hecho un filme de espantos pasable, tendiente al humor negro, más inclinado por efectos especiales prácticos que los digitales, así como por los disfraces, pelucas, maquillaje, y animatrónics. Suena anticuado, pero le funcionó. De hecho, los efectos digitales funcionan menos, por ejemplo, en esas galletas de hombres de jengibre, que juegan el papel de duendecillos diabólicos, que lucen menos convincentes. Max verá su Navidad convertida en un infierno cuando Krampus llegue a su vecindario, lanzando aullidos, alaridos, y saltando de techo en techo. Sus familiares (entre ellos Conchata Ferrell, genial con toda su mala leche) convirtieron la cena de Navidad en un pandemónium de agresiones y caos, pese a los buenos deseos de sus padres (Tony Collette y Adam Scott) de que todo fuera una "noche de paz, noche de amor". En general, Krampus parece un episodio de "Tales from the Cript", cruzado con "Christmas Vacation" (Chevy Chase), y Home Alone, con una animación obscuramente encantadora a la mitad, para ilustrar el relato de una abuela alemana, que por alguna extraña razón nada más quiere hablar alemán y nada de  inglés.  Más vale portarse bien esta Navidad niños.

viernes, 29 de enero de 2016

THE REVENANT * * * *

Leonardo DiCaprio como Hugh Glass.
Alejandro G. Iñárritu fue muy lejos esta vez, demasiado quizás, para conseguir el mayor realismo posible en The Revenant, el primer western en su filmografía (basado en parte en el libro homónimo de Michael Punke). Se llevó a todo su equipo y actores a filmar en el más extremoso clima invernal, con temperaturas de entre 30 y 40 grados bajo cero. Una locura, sí. De hecho, el mismo Iñárritu ha admitido estar un poco loco. Sus actores estuvieron sometidos a torturantes jornadas, en donde el frío apenas y les permitía mover las manos (dedos inmóviles, extremidades temblorosas, ojos cerrándose, labios azules, dientes castañeantes), o incluso hablar, con el riesgo de sufrir una inminente hipotermia. Es la locura típica del artista dispuesto a sacrificarlo todo, a cualquier precio, por caro que pueda ser. 

Iñárritu quiso filmar todo con luz natural, en una época en donde tienes luz del sol disponible nada más 20 minutos. Fueron 12 meses de filmación (más 5 años previos de planeación), para tratar de llevar a la pantalla un guión que nadie quería -o se atrevía- a rodar, con locaciones entre Calgary y Argentina. El resultado ha valido la pena, ya que el realizador mexicano quizás tenga aquí su película más ambiciosa a la fecha, teniendo en el papel principal a un Leonardo DiCaprio quien, posiblemente, gane su primer Oscar. El actor aceptó un reto que nadie quería tomar: interpretar el papel de Hugh Glass, un cazador y comerciante de pieles que vivió en los 1820s, y quizás morir congelado en el intento. 

El tono y ritmo en Revenant se acercan más al de un Terrence Malick (puede verse por partida doble junto a The New World, con la que guarda muchas similitudes temáticas y visuales). Aunque en esencia, la trama es una convencional historia de venganza, que se ha visto incontables veces en westerns clásicos, la visión de Iñárritu distingue a su filme de las demás. Junto a su inseparable colega, Emmanuel "Chivo" Lubezki, su director de fotografía de cabecera, tenemos un trabajo impresionante, en el que estética, aventura, y emoción toman forma entre imágenes sublimes de gran  belleza. La historia se desarrolla (en 2 horas y media de duración) en medio de majestuosos paisajes montañosos, en donde la nieve -y el clima en sí- es como un personaje más. 

Leonardo DiCaprio, enfundado en capas y capas de pieles, y look de náufrago con barba y pelo largos, interpreta a Hugh Glass con sorprendente fortaleza emocional y física. En 1823, durante una expedición en Dakota del Sur, Glass fue sorprendido y atacado por una enorme "mamá oso", dejándolo al borde de la muerte. Es una escena que te deja sin aliento, tanto por su impresionante realismo, como por ser en extremo gráfica, donde Iñárritu nos acerca lo más posible a la acción. Vemos cómo Glass es desgarrado y mordido por la bestia (no violado, como muchos decían), que lo sacude y aplasta como un perro y su juguete. Son minutos espeluznantes, de verdadero horror, que parecen interminables.

Glass no nada más está entre la vida y la muerte. Más tarde, será traicionado y abandonado a su suerte por su colega, John Fitzgerald (imponente Tom Hardy), quien además asesina a sangre fría a su hijo de origen indio. Mientras, un grupo de apaches se encuentran pisándoles los talones, en búsqueda de la hija del jefe de la tribu, secuestrada por un grupo de caras pálidas. Iñárritu nos da un hipnotizante y magnífico plano secuencia al inicio (muy similar al que vimos en Birdman, su anterior filme), que nos sitúa en medio de un ataque de los apaches al campamento de Glass. La confusión  y el caos nos rodean, mientras flechas y disparos atraviesan nuestro campo visual. En otra escena, la cámara sigue, sin corte alguno, a Glass montando un caballo y durante todo su recorrido. Todo un mérito cinematográfico para Lubezki, ante el cual no nos queda más que quitarnos el sombrero.

The Revenant es un western atípico, con un toque artístico. En medio de toda su violencia, la historia tiene una poderosa parte sensible, en el amor de Glass por su hijo, Hawk (Forrest Goodluck). Está en la línea de Dead Man, ese extraño e intrigante western de Jim Jarmusch. No faltan momentos de acción, pero también de introspección, con esos flashbacks que muestran hechos traumáticos del pasado de Glass, y que tienen que ver con el destino de su esposa india. Hay situaciones propias de un relato fantástico (la sobrevivencia de Glass roza lo increíble), o lo delirante (la manera en que destripa un caballo muerto para refugiarse dentro del cuerpo vacío), pero indudablemente, Iñárritu consiguió un filme poético, simbólico, y bello de ver. 

jueves, 21 de enero de 2016

THE GOOD DINOSAUR * * * *

UN MUY BUEN DINOAMIGO. Spot y Arlo. 
Pixar nos dio el año pasado mucho, más de a lo que nos tiene acostumbrados. Inside Out, un viaje a la psiqué de una niña, en medio del difícil proceso de crecer (considerada una de las mejores películas del 2015) y luego, The Good Dinosaur, una prehistórica aventura del tipo "y qué tal si...", sobre la amistad entre un apatosauro, y un considerablemente menos evolucionado niño cavernícola. Si bien  Dinosaur no tiene la genialidad de su antecesora, no deja de ser un efectivo entretenimiento familiar, divertido y conmovedor; un arranca lágrimas para quien deje que le toque una cuerda paterno-filial sensible. Visualmente es impresionante, con el acostumbrado cuidado en el detalle de la Pixar, en su reproducción de paisajes del oeste Americano. La película es algo cercano a un western, pero  ambientado en la época prehistórica. Resulta que los dinosaurios nunca se extinguieron (la primera escena muestra a un meteoro pasando de largo la Tierra), y evolucionaron, al grado de convertirse en granjeros y ganaderos. Los humanos se quedaron en algo parecido a bestias carroñeras y salvajes,  moviéndose en cuatro patas, aulladoras, y comunicándose con gruñidos. No hay película de Pixar que pase sin tocar -aunque sea un poco- nuestra alma. Dinosaur es un relato edificante en la forma de una odisea, en la que nuestro dinosaurio del título, Arlo (voces de Jack McGraw y Raymond Ochoa) deberá superar sus miedos y madurar. Cuando Arlo acaba perdido y lejos de su hogar, luego de que una gran inundación cobre la vida de su papá (Jeffrey Wright) y lo arrastre lejos de su hogar, su verdadera aventura comienza. Su compañero de viaje será Spot (Jack Bright), un neander-niño, temerario, salvaje, y algo perruno, quien le ayudará a sobrevivir en tan críticas circunstancias, y con quien forma un fuerte e inesperado lazo de amistad. En la amistad entre Arlo y Spot está el corazón del filme, la cual termina siendo conmovedora, con momentos delirantes (una escena pequeña pero alucinante, producto de cierta intoxicación por comer moras silvestres), otros verdaderamente bellos (el campo cubierto de luciérnagas), y uno inquietante  (el sueño final de Arlo). Hay instantes en que se siente forzada la adaptación, como en esos tiranosaurios vaqueros (Sam Elliot como el jefe), haciendo extraños movimientos cabalgantes, mientras persiguen su ganado de búfalos. Podrá ser un filme "menor" de la Pixar, pero la verdad The Good Dinosaur no acaba fosilizada en nuestra memoria. 

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