viernes, 27 de marzo de 2015

CHAPPIE * * 1/2

UN ROBOT CON MUCHO CORAZÓN.
Dave Patel como el creador de Chappie.
Todo es muy confuso en la reciente película del sudafricano Neill Blomkamp, empezando por su título. Chappie nos suena de inmediato a película infantil, que tal vez nos contará la historia de un robot perdido en el mundo de los humanos, y que se vuelve el mejor amigo de un niño. Nada más lejos de la realidad. A estas alturas, está claro lo mucho que le interesa al realizador la ciencia ficción, con historias que tengan ideas interesantes, llevadas con cierta inteligencia, y que funcionen como blockbusters palomeros. La fórmula es simple: toma todas las referencias que puedas de clásicos y reinventa todo, aderezando la cosa con impresionantes efectos especiales. Le funcionó muy bien en District 9 (su mejor película al momento), aunque no mucho en la, de todas formas, entretenida Elysium, y para nada en Chappie.

En algo no falla: en ser un simplón entretenimiento para chicos y grandes, sin muchas pretensiones. Su gran problema es que, en general, es un desastre, debido a su desbalance tonal, y que no se atreve a llevar más allá su premisa: la inmortalidad, a través de la posibilidad de transplantar la consciencia a un robot. La trama habla sobre inteligencia artificial, así como de robots queriendo ser humanos. Es algo aburrida en su primera mitad, en donde el realizador saca a relucir su niño interior, y -tal y como lo hizo Spielberg en A.I.- darle una repasada al cuento de Pinocho. El Chappie del título, es un robot con orejas de conejo, que es parte de un proyecto sofisticado de robots policía (llamados scouts), diseñados para combatir el crimen. Durante un operativo, Chappie es "herido", y en resumen,  queda inservible para lo que fue hecho. Dos criminales estilo Bonnie y Clyde, Ninja y Yo-Landi (raperos sudafricanos interpretándose a sí mismos), se roban lo que queda del robot, para que les ayude en la guerra que tienen con una banda de traficantes, que parecen sacados de alguna película de Mad Max.

Sharlto Copley hace un buen trabajo dando voz y movimientos al impresionantemente realista robot. Le provee de varios matices y una robótica personalidad, con carisma y encanto. Deon (Dave Patel) es el nerdezco genio que desarrolla un chip, capaz de dar al robot sensibilidad y emociones humanas. Como en Distric 9, la historia se desarrolla en los suburbios y las afueras de una Johannesburgo infectada de violencia e inseguridad, pero bien podría haber sido ambientada en Nueva York o Los Angeles. La fuente del filme, es un cortometraje que Blomkamp realizó en 2003, Tetra Vaal (como lo hizo para District 9), protagonizado por un robot orejón (como Chappie) dedicado a combatir el crimen.

La película toma un giro autoparódico, justo cuando Ninja y Yolandi se conviertan en los "padres adoptivos" del robot. Ridículo tal vez para los adultos, pero para la audiencia infantil puede funcionar.  Ella se encargará de despertar los circuitos y engranajes más azucarados, sensibles y edulcorados del robot (¡le enseñará a jugar con muñecas!), mientras que el otro sacará a la luz su lado más duro, gangsteril y criminal, enseñándole a usar armas. 

Es evidente que Blomkamp no se decidió muy bien si irse por el lado de un entretenimiento familiar (como en la primera hora y media), o por uno más adulto, con violencia, explosiones, muertes y balaceras, como en la última media hora. La película parece un remake de Robocop en sus últimos minutos. Hugh Jackman (más australiano que nunca) interpreta al villano en turno, haciéndole la vida de cuadros a Deon, dentro de la compañía armamentista para la que trabajan. El personaje de Jackman se encuentra desarrollando un mega robot, cargado de misiles y, aparentemente,  indestructible. Su jefa (Sigourney Weaver) se niega a seguir financiándolo y darle luz verde, lo que dará pie a una pelea que proveerá los momentos más adrenalínicos y emocionantes del filme en su parte final.

jueves, 12 de marzo de 2015

GONE GIRL * * * *

NI ADIÓS DIJO. Rosamund Pike y Ben Affleck. 
Casi todo filme de David Fincher es un viaje que acaba mostrando el lado salvaje, violento y físicamente brutal de la naturaleza humana. Se7en, The Fight Club, y más recientemente, Zodiac, The Girl with the Dragon Tattoo y Gone Girl, son varios ejemplos. Adaptación de la novela de Gillian Flynn (adaptada, de hecho,  por ella misma), Gone Girl convierte un simple misterio policiaco, que podría haber sido sacado de cualquier serie televisiva, en un rompecabezas narrativo intenso, absorbente,  lleno de suspenso, y mordazmente original. Fincher es un especialista en crear expectativas en el espectador, en jugar con el factor sorpresa, y dar la estocada final con una vuelta de tuerca inesperada. Es el moderno maestro del suspenso, cosa que pocos podrían negar. Lo que parece un simple "misterio por resolver", la desaparición de una famosa escritora de cuentos infantiles (Rosamund Pike, magnífica), dejando detrás una serie de pistas que podrían revelar qué ha pasado con ella, y sobretodo, si sigue viva, se convierte en un juego que revela las amarguras y tristezas dentro de su matrimonio. Su marido (Ben Affleck), un maestro de escritura creativa, es el único sospechoso en todo el caso y el último en haberla visto. 

A todo este clásico relato de misterio, se agrega una detective tenaz (Kim Dickens, estupenda) quien  se encuentra investigando el caso, y vigilando de cerca al marido abandonado. Lo problemático en la historia, que pretende también explorar en un tono crítico y casi paródico los alcances del sensacionalismo mediático estadounidense (la historia de la desaparición se convierte, en cuestión de horas, en uno de los temas más polémicos del país), es quizás un desbalance moral en el peso dramático de los personajes. El personaje femenino no sale nada bien librado en todo este desbarajuste emocional y conflicto matrimonial. Amy (el personaje de Rosamund Pike), acaba siendo la más desequilibrada, lunática y psicópata en todo el asunto, mientras que Nick (personaje de Affleck), acaba simplemente sacando a relucir uno que otro pecadillo, que una inocente disculpa por televisión, asesorado por el mejor abogado en el área (Tyler Perry), puede arreglar. Este aspecto algo misógino, junto a un final poco satisfactorio, acaban dejando un sabor decepcionante al salir de la sala de cine. 

Ver también: reseña de The Social Network. secuencia de créditos de Se7en.

jueves, 5 de marzo de 2015

AMERICAN SNIPER * * * *

EN LA MIRA. Bradley Cooper.
Chris Kyle era el mejor en lo suyo, ser un francotirador. No pudo haber sido más profesional en ello. En su haber, tuvo alrededor de 160 muertes confirmadas (se afirma que fueron 255, en total) en campos de guerra. No por nada se le considera el francotirador más letal en la historia militar de los E.U. No hacía distinciones de sexo o edad, ya que tenía un sólo objetivo: cubrir la espalda de sus compañeros. En la escena que abre el filme,  Clint Eastwood establece el suspenso que prevalecerá en toda la película. Kyle (sorprendente Bradley Cooper, con una transformación física de evidentes horas en el gimnasio, y carbohidratos al por mayor) tiene que tomar la crucial y demoledora decisión de jalar o no el gatillo. Ninguno quisiera estar en su lugar, haciendo un trabajo que requiere la mayor destreza para usar el rifle, sangre fría, imperturbable concentración, vista privilegiada, pasar horas y horas en una azotea, y lo principal, tener nervios de acero. Basada en la autobiografía de Kyle, American Sniper, en la película Eastwood le rinde tributo, con un cierto regusto patriotero que no cae en el descaro o la exageración. 

Kyle murió trágicamente a los 39 años, asesinado durante una práctica de tiro por un soldado mentalmente inestable (quien sigue esperando juicio por el hecho), durante el trabajo que realizó en clínicas de rehabilitación psicológica para soldados retirados. El mismo Kyle sufrió de estrés postraumático, después de regresar de cuatro misiones especiales en Irak. En ese sentido, American Sniper, más que una típica película de guerra,  es un estudio de personaje en el cual Eastwood no pretende sacar conclusiones o juzgar a su personaje principal. Lo que le interesa es mostrar a Kyle en acción, con una excepcional precisión para el detalle, movimientos, posiciones, etc.

El filme recuerda a Enemy at the Gates (2001), en la manera de contar la guerra personal entre dos francotiradores.  Kyle (a quien los insurgentes iraquíes llamaban "El Diablo de Ramadi") se pone como objetivo eliminar a  "El Carnicero", un francotirador iraquí, quien está causando bajas al ejercito americano. Es un buen balance entre película de guerra reflexiva y thriller bélico que entretiene, gracias al buen suspenso que Eastwood inyecta a la historia. Además, hay una parte de melodrama familiar, cuando Kyle empieza a tener problemas domésticos con su esposa (Sienna Miller), debido a su obsesión de estar lejos de casa y de sus hijos recién nacidos (se nota que usaron muñecos en vez de bebés reales), sin dejar de lado los momentos traumáticos, al no saber ella si regresaría vivo o muerto. En casa, Kyle extrañaba la adrenalina, deseaba regresar a la guerra. Eran dos frentes en los que tenía que luchar

sábado, 14 de febrero de 2015

THE BOXTROLLS * * * 1/2

TARZAN ¿DE LOS TROLLS? Eggs y su enorme familia de
trolls.
The Boxtrolls es el cuarto largometraje producido por los estudios de animación Laika. Junto a otras casas productoras especializadas en animación (como Ardman), Laika sigue manteniendo viva y brillante la clásica técnica de animación en stop motion. La gran competencia representada por la animación digital, no ha opacado en absoluto joyas como Corpse Bride, Coraline (adaptación de la novela homónima de Neil Gaiman), cuento de hadas mezclado con historia de horror gótico y pesadilla surrealista para niños, o Paranorman, otro relato infantil de corte paranormal, con un niño -sí, otro niño- que puede ver "gente muerta". En The Boxtrolls (adaptación de la novela "Here be Monsters", de Alan Snow), era de esperarse, tarde que temprano, que los de Laika empezaran a caer un poco en clichés y extraños pastiches, que resultan más extraños que encantadores. No quiero ser malinterpretado. The Boxtrolls (dirigida por Graham Annable y Anthony Stacchi) tiene su particular encanto. Está realizada con una impecable y bellamente artesanal técnica de animación, y su elenco de voces es fenomenal. Pero al final, Boxtrolls no es más que otra historia sobre criaturas   horripilantes, odiadas por medio mundo, y que viven debajo de una ciudad, en su muy particular y autosuficiente mundo. Los boxtrolls han tomado bajo su resguardo a un niño, Eggs (Isaac Hempstead Wright), quien como en Tarzan y los simios, se considera a sí mismo como uno de ellos. Nunca ha tenido contacto con otros humanos, por lo que cuando Eggs tenga oportunidad de echar una mirada a la sociedad civilizada, todo acabará siendo un caos traumático para el chico.

Por una extraña razón, que nunca es explicada, los boxtrolls gustan -o necesitan, más bien- vestirse con cajas que recogen de los basureros. Cada uno se bautiza con la palabra que tenga impresa la caja, de ahí que Eggs se llame así, o que su "padre adoptivo" sea un troll de nombre "Fish". La vida de estas criaturas se ve amenazada por una especie de exterminadores, encabezados por el villano de la historia, Archibald Snatcher (Ben Kingsley, con una voz distorsionada que suena más bien como a Michael Gambon), el cual se ha encargado de diseminar mala fama a los boxtrolls entre los habitantes de la ciudad, y junto a sus secuaces se ha dado a la tarea de tratar de borrarlos del panorama, como si fueran una plaga. 

Los boxtrolls parecen inspirados en los minions de Despicable Me. Se dedican a estar inventando y construyendo cosas, aparentemente no hay figuras femeninas entre ellos, hablan con una voz de helio similar, y su lenguaje es a base de gruñidos y otros ruidos.  Tienen cierta comicidad, son chistosones, pero desafortunadamente no acaban siendo lo suficientemente memorables como sus contrapartes amarillos. En medio de la historia tenemos a una niña, Winnie (Elle Fanning), quien al descubrir a Eggs intentará (como la Jane de Tarzán) de integrarlo a la sociedad. 

Esa especie de sociedad-fraternidad secreta de amantes de los quesos, encabezada por el aristocrático padre de Winnie, Lord Portley Rind (Jared Harris), cuyos miembros se reúnen secretamente a degustar quesos, como si fueran catadores de vinos. Lo intrigante y sin mucho sentido (diría sin mucho motivo), es que para Archibald, además de tener una propensión a disfrazarse de mujer, parece algo imprescindible, casi de vida o muerte, el pertenecer a la sociedad y apoderarse del sombrero de Portley. El elenco se redondea con las voces de la dupla Nick Frost y Simon Pegg. Al final, la película tendrá sus puntos débiles, pero tiene un diseño de producción fascinante, como la concepción del mundo subterráneo de los boxtrolls, con caprichosos detalles en cada rincón, o las máquinas móviles diseñadas por Archibald, con sabor surrealista. Su historia, que en esencia trata sobre figuras paternas ausentes o, en su caso, no muy responsables, tiene el corazón bien puesto, pero The Boxtrolls estuvo a dos o tres pasos de alcanzar el status de memorable. 

viernes, 6 de febrero de 2015

GUARDIANS OF THE GALAXY * * * * *

RESGUARDANDO EL UNIVERSO.
Chris Pratt, Dave Batista y Zoe Saldana. 
Guardians of the Galaxy es la película de aventuras espaciales más originales y divertidas que he visto. No es demasiado obvia en sus fuentes de inspiración (Star Wars,  Star Treck, e incluso se le ha calificado como "Indiana Jones en el Espacio"). En realidad, Guardians es la adaptación del comic de la Marvel (publicado en 1969, y con una nueva versión en 2008), creado  por Dan Abnett y Andy Lanning. Narra la historia de Peter, un niño terrícola secuestrado por piratas espaciales, justo la noche en que su madre murió. Años después, Peter (Chris Pratt), se apodera de una misteriosa esfera (escena que recuerda a Indiana Jones en Raiders of the Lost Ark, robándose el ídolo de oro en la cueva), tan valiosa que pronto se convierte en objeto de una cacería por parte del villano darth-vaderezco en turno, Ronan (Lee Pace). Sin saber que tiene en sus manos una poderosa arma, que podría destruir una galaxia entera, Peter, ahora con un precio por su cabeza, es perseguido por cazarecompensas, entre ellos, Rocket (voz de Bradley Cooper), un mapache parlante, que es una mutación producto de un experimento, y su amigo, Groot (voz de Vin Diesel), una criatura alienígena hecha de pura corteza, raíces y ramas, con una fuerza descomunal, la inocencia del monstruo Frankenstein, y que sólo sabe decir: "Soy Groot". 

Zoe Saldana interpreta a Gamora (con la misma bravura y atletismo que mostró en Colombiana), la hija de piel verde del Emperador, quien la envía para recuperar la esfera. Sin embargo, las cosas salen mal para todos, y en prisión formarán un disparejo grupo de mercenarios del espacio, que tratará de salvar el universo de los malévolos planes de Ronan. Dave Bautista interpreta a Drax, un presidiario de ojos amarillentos, piel rojiza, y cuerpo de luchador, quien se agrega a la pandilla para pelear contra Ronan. Como el Maximus de Gladiator (2000), Drax tiene cuentas que ajustar con el tiránico Ronan, por haber matado a su esposa e hijo años atrás. La película acaba siendo divertida de principio a fin. Guardians es una comedia espacial redonda y que funciona a la perfección. James Gunn (quien me sorprendió con el humor negro que supo inyectar a Super), sabe cómo retroalimentarse de fuentes del cine de ciencia ficción más clásico. Nos da algo completamente único, con toda la parafernalia obligada de efectos especiales. Guardians está entre la parodia y el homenaje referencial al cine de George Lucas, a programas cómo Battle Stargalactica, y ejemplos más recientes, como Serenity o The Chronicles of Riddick. Su humor, incluso, recuerda en muchos momentos a Futurama.  De hecho, el toque mágico de Gunn, es agregar un humor inteligentemente llevado, que sus antecesoras tal vez fueron más tímidas en exhibir.  

sábado, 24 de enero de 2015

ALBERT NOBBS * * * 1/2


IDENTIDAD SECRETA. Glenn Close y Mia Wasikowska.
Glenn Close repite en Albert Nobbs el trabajo que hizo Off broadway en 1982, precisamente, en la adaptación del libro The Singular Life of Albert Nobbs. Su transformación física es tan impresionante cómo sutil, digna de una actriz de su calibre (nominaciones a Mejor Actriz y Mejor Maquillaje en los Oscares 2012). El rango de expresiones faciales que la actriz despliega en pantalla, pasan frente a nosotros con una naturalidad singular, casi sin mostrar esfuerzo alguno. Con todo y maquillaje, (incluyendo nariz prostética), el trabajo de Glenn Close es una obra maestra. Es lo mejor en la película, incluyendo la notable cinematografía de Michael McDonough, con una exquisita iluminación en casi todas las escenas de interiores. Albert Nobbs es una pequeña, agradable de ver y pasable película de época, bien ambientada, dirigida por Rodrígo García, quien ha convertido a Glenn Close en su actriz de cabecera y musa. La historia habla sobre el lesbianismo durante la era victoriana, en la Irlanda de finales del siglo XIX. Una historia sobre identidad sexual, amor platónico homosexual y el matrimonio entre mujeres, en una época donde esto era inimaginable. Albert Nobbs, (Glenn Close), es una mujer que tuvo que ocultar su verdadera identidad, haciéndose pasar por hombre para poder sobrevivir (siendo su voz quizás lo más difícil de ocultar) y así conseguir trabajo de mayordomo en un hotel de cierto nivel. Su plan es ahorrar, poner una tienda de puros, y lograr independizarse. Mia Wasikowska interpreta a una chica que llega a trabajar al hotel de mucama, y amenaza con desviar de camino a Albert y sus planes. El resto del reparto ofrece excelentes actuaciones, especialmente Janet McTeer, quien está fenomenal como una mujer, quien como Nobbs, ha tenido que hacerse pasar por hombre para poder trabajar y casarse con otra mujer. Brendan Gleeson ofrece una pequeña, pero memorable actuación, como un doctor instalado en el hotel, y Aaron Taylor Johnson está bien como el oportunista que tratará de sacar provecho de Albert. Con todo, y es una lástima que la historia no sea tan arriesgada como debería, sin llevar sus interesantes temas un poco más lejos, pero ¡qué actuación de Glenn Close!

sábado, 17 de enero de 2015

FURY * * 1/2

LLENOS DE FURIA. Brad Pitt y su pandilla salvaje. 
Fury parecería, en muchos sentidos, una reelaboración de Inglorious Basterds, de Quentin Tarantino. Brad Pitt, el productor ejecutivo y coprotagonista de Fury, se ve y habla aquí de una forma muy similar que en la película bélica de Tarantino. Sin embargo, Fury no es tan buena ni original como Inglorious, con todo y ser un entretenimiento palomero pasable. No hay muchos peros que ponerle en cuanto a acción y escenas de batalla, la cuales son emocionantes. Parecen como extraídas de algún filme de Star Wars. El realizador, David Ayer (quién dirigió End of Watch, un muy buen filme policiaco protagonizado por Jake Gyllenhaal), hace que los disparos y proyectiles de los tanques se vean como rayos láser, que cruzan de un lado a otro de la pantalla.

Dentro del "departamento" de originalidad no hay mucho que digamos. La premisa parece haber sido tomada de una subtrama de Saving Private Ryan (1998): aquella del chico mecanógrafo, flaquito, enclenque, que es forzado a ir al campo de batalla en una misión peligrosa, sirviendo de traductor. La diferencia es que el personaje de Private Ryan era más interesante que esta floja versión de Fury. Logan Lerman (Percy Jackson and the Lightning Thief) interpreta a un vulnerable y sensible joven, que es forzado por el sargento de un tanque Sherman (Brad Pitt) a acompañar a su variopinto batallón a pelear y matar nazis. La única misión del chico, durante su odisea en la que descubrirá los horrores de la guerra, es sobrevivir, y quizás tener que matar, cosa traumatizante que se verá forzado a hacer sin pensarlo dos veces.  En un momento dado, el chico se verá a sí mismo como el héroe de un cuento de hadas, que tenga que salvar a una "princesa" alemana de la humillación y maltrato de uno de sus compañeros, Grady (Jon Bernthal, al que parecen quedarle como anillo al dedo estos personajes despreciables), quien se convierte en el villano -al menos por algunos minutos- durante una de las escenas más ambiguas, extrañas, asquerosas (esto por involucrar unos huevos fritos ensalivados),  misóginas y no muy logradas de la película. 

Si por algo vale la pena Fury, es más por sus escenas de acción y batallas. Las peleas tienen su dosis de emoción. La idea del realizador parece haber sido trasladar una historia de batallas submarinas adentro de un tanque, incluyendo sensaciones claustrofóbicas, camaradería, enfrentamientos entre personajes, y hasta una sensación de estar dentro de un videojuego bélico. Los escritores del guión no pudieron evitar el dibujo fácil, esquematizado, y hasta algo estereotípico en los personajes. Michael Peña interpreta al soldado mexicano bonachón, regordete, con el chiste siempre en la boca, y malhablado; mientras, Shia LaBeouf (buena actuación, por cierto),  es el tranquilo, religioso, de buenas maneras, de bigote afrancesado, y casi refinado soldado. El guión no profundiza ni ofrece muchas reflexiones sobre la guerra o los conflictos del personaje principal, pero te da esa clase de entretenimiento de filmes bélicos de los 1970s, como Kelly's Heroes (1970). 

viernes, 2 de enero de 2015

THE HOBBIT: THE BATTLE OF THE FIVE ARMIES * * * * 1/2

EL DESTINO DE LA TIERRA MEDIA  EN SUS MANOS.
Martin Freeman como Bilbo Baggins 

Ahora que se ha estrenado The Hobbit: The Battle of the Five Armies, me inclino a considerarla como una saga entera de 9 horas (no tanto como filmes separados en una trilogía), de la cual su tercera parte es la mejor. En Battle of the Five Armies habrá una conflagración entre todos los ejércitos de la Tierra Media. Es donde empieza verdaderamente la lucha entre el bien y el mal que vimos en la saga de Lord of the Rings. El dragón Smaug (Benedict Cumberbatch) ha muerto, dejando  detrás el cuantioso tesoro que una vez perteneció al reino de los enanos. Nuestro grupo de enanos aventureros, incluido el hobbit Bilbo (Martin Freeman), y comandados por Thorin (Richard Armitage), futuro rey de los enanos, ha tomado posesión del tesoro. Las cosas han tomado un giro inesperado, y lo que veníamos temiendo desde la anterior película ha sucedido: Thorin ha mostrado su lado obscuro. Como recreando una tradición Shakespereana, Thorin es la viva representación del monarca que ha perdido la razón, quien se niega a respetar un trato que hizo con los habitantes del pueblo del Lago. Su portavoz, Bard (Luke Evans), convertido en el héroe que dio muerte al dragón, ha ido a recordarles a Thorin y compañía,  acuartelados en la Montaña Solitaria, que una parte del tesoro les pertenece, y que no les vendría nada mal el oro para reconstruir su ciudad.

La verdad, es que en esta última película no es tanto Bilbo quien robe nuestra atención como el héroe que salvará al mundo de las siniestras fuerzas del Nigromante (Cumberbatch también), sino el ambicioso Thorin. Richard Armitage hace un gran trabajo en esta ocasión. Transmite complejidad y conflicto, fuerza y determinación, siendo afectado por el llamado "mal del dragón". Sus compañeros  tratarán de sacarlo de la locura de tener que enfrentarse al inmenso y poderoso ejército de los elfos, incluyendo a todos los inconformes y enfadados habitantes del lago. Gandalf (Ian McKellen) trata de hacerlo entrar en razón, y todo podría depender de una misteriosa y poderosa piedra el que estalle o no algo parecido a la Tercera Guerra Mundial en el universo creado por Tolkien. En tanto, siguen las dificultades para que la elfa Tauriel (Evangeline Lily) y el enano Kili (Aidan Turner) puedan dar rienda suelta a su relación romántica, en especial, por la presión que ejerce sobre ella el líder   Thranduil (Lee Pace). Legolas (Orlando Bloom) sigue defendiendo su lugar como el héroe de acción que ha sido siempre, diestro con el arco y la flecha, letal e indestructible.

Parece que Peter Jackson se tomó en serio las críticas sobre la larga duración de los anteriores filmes.  Decidió acortar la duración de la película a sólo 2 horas y media, las cuales no se sienten en lo absoluto. La película está llena de acción, batallas y peleas excitantes. Jackson cierra la saga con altas cotas de espectacularidad y sofisticación visual, con impresionantes efectos especiales que siguen siendo una herramienta más de la narración, no un elemento distractor, o que sobresalga por encima   de la historia. Los personajes siguen evolucionando, aunque me quedé con ganas de ver más de Galadriel (Cate Blanchett), Saruman (Christopher Lee) y Elrond (Hugo Weaving), quienes dejan en puntos suspensivos una pelea contra las fuerzas obscuras del nigromante. Quizás Jackson lo dejé para las versiones extendidas, que seguramente acabará re estrenando.

sábado, 20 de diciembre de 2014

THE WIND RISES * * * * *

 CON EL VIENTO A SU FAVOR. Hayao Miyazaki
dedica su última película a su padre y a los aviones.
Al ver The Wind Rises, hay que hacerlo con plena conciencia de que estamos presenciando la última obra del genio de la animación japonesa, Hayao Miyazaki. El sensei ha anunciado su retiro, y no es fácil dejarlo ir. El tema de la película no podría ser otro sino el que siempre le ha apasionado: la aviación. Puede considerarse su mejor oda a los aviones, mostrándolos como maravillas de la ingeniería y mecánica, para la cual tomó como inspiración a su padre, quien fuera ingeniero aeronáutico. La película me recordó mucho a Porco Rosso (1992), otra de sus obras dedicada a los aviones, en específico, por el personaje de la chica diseñadora de aviones que aparecía en dicho filme. 

The Wind Rises también muestra a un joven ingeniero, un genio del diseño de aviones, Jiro (Hideaki Anno), quien poco antes de la Segunda Guerra Mundial diseñara el mejor avión de combate japonés. Es una de las mejores películas del director -la más madura, dicen muchos-, quizás incluso de las más románticas. Aunque prefiero al Miyazaki más surrealista y con historias más que rayan en lo fantástico, su última película es fenomenal, con la que cierra con broche de oro e invicto una admirable carrera en el cine animado.

Si bien está inspirada en hechos reales, Miyazaki no resistió la tentación de darle a la película un toque ligeramente onírico, como en la escena del gran terremoto en Kanto, ocurrido en 1923. Los  ruidos del cataclismo, más que naturales, parecen provenir como de dioses enfurecidos. En ese sentido, el rugido de los motores de los aviones son hechos con ruidos vocales. Es un diseño de sonido logrado de una forma muy original. Además, Jiro es un chico soñador, que se mueve entre la realidad y sus fantasias. Por sus problemas en la vista no puede ser piloto, por lo que enfoca sus energías creativas en diseñar aviones. En sus sueños se ve a sí mismo conviviendo e intercambiando ideas con el mayor de sus ídolos, Giovanni Batista Caproni (Mansai Nomura), un diseñador de aviones italiano, quien durante la Primera Guerra Mundial tuvo la ambición de diseñar el mejor avión de su tiempo. Miyazaki agrega también un toque fantástico en el diseño de algunos aviones.

La historia muestra la rivalidad entre Japón y Alemania en materia aeronáutica. Cuando Jiro viaja a este país para observar lo último en la tecnología de la aviación, parece que la película se convertirá   en un thriller de espionaje. Pero el realizador no quiere distraerse mucho del tema principal. Wind Rises es un canto de amor a los aviones. Como le dice Caprioni en alguna escena "los aviones no deben ser unas armas o máquinas de destrucción, sino objetos mágicos que no tienen límites". Y en el filme se muestran, inevitablemente, bellos y poderosos al mismo tiempo.

Jiro conocerá a una chica, Naoko (Miori Takimoto), aficionada a la pintura, y a la que había conocido años atrás siendo una niña, durante el terremoto. Más adelante, establecerá amistad con un misterioso alemán en Japón, Castorp (Werner Herzog en la versión en inglés), quien a primera vista parece un espía. Tenemos una tierna historia de amor entre Jiro y Naoko, desarrollándose en medio de una terrible epidemia de tuberculosis, con la guerra a punto de estallar, mientras el primero tiene sobre sí la gran responsabilidad de desarrollar el mejor avión de guerra, y poner a Japón en la cima de la modernidad. 

Aunque la película recibió una que otra crítica, específicamente, sobre el hecho de que pudiera enaltecer a Japón desde un enfoque armamentista, creo que Miyazaki tiene una intención opuesta. No nada más  muestra una visión completamente romántica sobre la aviación, sino que, como lo muestra la escena final, con ese escenario de guerra devastador, los aviones acaban caídos en el campo de batalla, como soldados, destruidos, sin importar lo bellos que puedan ser.


viernes, 12 de diciembre de 2014

KILLER JOE * * * 1/2

NEGOCIOS RIESGOSOS. Emile Hirsch
y Matthew McConaughey.
Killer Joe es un banquete difícil de digerir, pero adecuado para curiosos ávidos por ver cómo este material es trabajado por William Friedkin (The Exorcist). Basada en la obra teatral escrita por Tracy Letts (adaptada por él mismo para la pantalla), su cuadro de actores está encabezado por un sorprendente Matthew McConaughey, interpretando el Killer Joe del título. Joe es un detective en Texas, el cual trabaja secretamente como matón a sueldo, con un profesionalismo que tal vez choque con su facha de marshall. Joe es contratado por Chris (Emile Hirsh) para asesinar a su madre y así cobrar la cuantiosa póliza de un seguro de vida, para saldar una deuda que tiene con un traficante de drogras. 

Dentro de lo políticamente incorrecto en esta película, con sabor a novela pulp de bolsillo, vemos al padre de Chris (Thomas Haden Church), el ex marido de la mujer y que vive ahora con la empleada de una pizzería (Gina Gershon), convertirse en el cómplice de su hijo en este retorcido plan. En  adelante, la relación entre ambos será la de dos criminales idiotas tratando de llevar a cabo el que creen será el negocio de sus vidas. Es lo que ira construyendo el humor negro de un filme que recuerda a Fargo, lo cual despierta la curiosidad por saber cómo hubiera quedado esta historia en manos de los hermanos Coen.

El plan de Chris empieza, obviamente, a tener obstáculos, como el hecho de que la tarifa de Joe por el trabajo sea más alta de lo esperado. Para cubrir la deuda, Chris decide entregarle a su propia hermana menor (Juno Temple), una adolescente con cierta pasión por las artes marciales. Una escena del filme,   muestra a Dottie, la chica, y a Joe, en un sugerente acto sexual que raya en la pederastia, no apta para todos los gustos ni sensibilidades, y además una escena en donde Joe le da un uso a una pierna de pollo que desafía los límites de toda perversión. 

McConaughey y su "mcconaissance" siguen levantando las cejas de los críticos. No hay duda que el actor ya está ubicado en otra órbita histriónica, en una sintonía diferente, dejando entrever que lo suyo está ahora en interpretar personajes emocionalmente complejos, que realmente representen un reto. Su Joe es perverso, intrigante, insano, y con un toque de policía de filme de los 1970s. Todo el reparto está impecable. Emile Hirsh le hace competencia a McConaughey en su interpretación del inestable chico, un verdadero cabrón, pero al final es este último quien es inalcanzable en su actuación. Poco a poco va revelando un pathos impredecible, inesperado. El problema, es que la película acaba siendo demasiado retorcida y enfermiza para su propio beneficio, incluso un poco camp en la escena final. 

viernes, 5 de diciembre de 2014

BIUTIFUL * * * * *

BIUTIFUL LIFE.  Javier Bardem como Uxbal.
Biutiful, del realizador mexicano Alejandro González Iñárritu, revela la otra cara de Barcelona, la menos turística y más cruda. La de los problemas de la inmigración ilegal, la corrupción policiaca, y la pobreza. Es de las mejores películas del director de "Amores Perros" y "21 Grams", si no es que la mejor. Iñárritu toca temas que no le son del todo extraños, viniendo de un país en donde decenas de personas se aventuran a cruzar, ilegalmente, la frontera norte de México a Estados Unidos.  Son temas con los cuales se siente cercano y con los que ha encontrado paralelismos en Europa. Además, es la  película más personal del director, lo que se puede deducir por la dedicatoria que hace a su padre al final.

La secuencia que abre el filme es enigmática, lírica y poética, casi surreal. El  hilo conductor de las múltiples historias (nada extraño en el director, quien gusta de narrar historias paralelas e interrelacionarlas) es Uxbal, interpretado por un Javier Bardem excelso, doloroso e intenso, de sus mejores actuaciones. Uxbal es la encarnación de un hombre lleno de contradicciones, complejo y, no podría ser de otra manera en un filme de Iñárritu, sufriendo. Se le ha diagnosticado tardíamente un cáncer y se encuentra en fase terminal, por lo que tiene asuntos pendientes que atender antes de que llegue el final de su vida. 

Uxbal tiene una cualidad intrigante, es un psíquico. Cuando no está atendiendo sus negocios ilegales y clandestinos, como darle trabajo a inmigrantes africanos vendiendo productos pirata cerca de Las Ramblas, se dedica a contactar a los espíritus de personas fallecidas. Les ayudar a irse en paz, o para decirles a sus familiares vivos alguna cosa pendiente, o secreto que no les deja irse. Tal vez sea la influencia de Guillermo del Toro como productor asociado, que la historia tenga este toque paranormal.

Los dos hijos de Uxbal están interpretados magníficamente por dos niños (Guillermo Estrella y Hanaa Bouchaib), quienes aparentemente jamás han actuado antes. En pantalla lucen naturales y con suma confianza en lo que están haciendo, especialmente el niño, quien como Mateo derrocha encanto y carisma durante todo el filme. Mateo es el favorito de su padre, y este protege al pequeño por encima de todo. A las dificultades de Uxbal se suma su ex esposa (la argentina Maricel Alvarez), la cual tiene problemas emocionales, y que de lejos no se nota la mamá más adecuada para los niños. 

El cuadro de actores es multiracial. Hai (Taisheng Chen) es el jefe chino de la fábrica de bolsas y discos pirata de la cual es propietario Uxbal, con sus propios problemas para mantener el negocio funcionando, teniendo que sobornar a la policía para dejarlo vender en la calle. Mientras, Ekweme (Cheikh Ndiaye), un "sin papeles" senegalés, quien vive al día vendiendo la piratería con el peligro de ser arrestado, con una esposa y bebé que mantener. Todos ellos están muy bien en sus papeles, incluido Eduard Fernández como el hermano de Uxbal.

Lo impresionante es comprobar, minuto a minuto, que la película no ha sido dirigida por un europeo, sino por un realizador latinoamericano, que parece conocer esta realidad de la capital catalana a fondo. La refleja con un logrado estilo de realismo social, que es emocional y visualmente estupendo, gracias al formidable trabajo de Brigitte Broch, diseñadora de producción, quien consigue que  sintamos las atmósferas y ambientes, así como para Rodrigo Prieto, quien en la dirección de fotografía está fenomenal, uno de sus mejores trabajos. Gustavo Santaolalla, con una banda sonora con su sello acústico inconfundible, acaba por redondear este excelente melodrama. El giro paranormal, inteligentemente, no distrae ni desvía la atención del tema más importante que plantea la historia: el amor paterno.





lunes, 24 de noviembre de 2014

PHILOMENA * * * *

ESPERANZA MATERNAL. Judy Dench y Steve Coogan.
El caso de Philomena Lee no podría ser cinematográficamente más atrayente. La historia de una chica irlandesa, quien viviendo en un internado de monjas durante los 1950s, quedó embarazada, luego de tener un pequeño noviazgo con un chico al que conoció en una feria. Regañada por la madre superiora al haber cometido un acto tan "pecaminoso", Philomena pudo tener a su bebé a pesar de todo, al cual le permitían ver ocasionalmente, mientras era cuidado por las monjas. Su alegría no duraría mucho, al ver un día cómo su pequeño Anthony, de 2 o 3 años, era dado en adopción a una familia norteamericana. Junto a otra niña, el niño sería llevado a Estados Unidos para siempre, mientras Philomena veía atónita de lejos, en lágrimas y desconsolada, cómo su hijo se iba para siempre. 

El reportero y periodista Martin Sixsmith (Steve Coogan), luego de ser despedido de la BBC, decidió relegar su proyecto de escribir un libro sobre Historia de Rusia, y sin estar muy interesado en historias "humanas", se abocó a escribir un libro sobre el caso de Philomena (interpretada por Judy Dench, con la maestría que siempre la caracteriza). Dame Judy Dench le da al personaje una inocencia y vulnerabilidad impresionantes, considerando los personajes más enérgicos y de fuerte personalidad que siempre la han caracterizado. Steve Coogan no sorprende poco (productor también de la película), en plan serio y tranquilo, en el retrato que crea de un escritor de personalidad insufrible, sin mucho tacto, en camino de reencontrarse con su lado emocional, y que se considera a sí mismo agnóstico. Siendo Philomena una mujer septuagenaria muy religiosa y creyente, con mucho carisma, facilidad para conectar con la gente y buena vibra, la combinación no podría ser más irresistible.

Lejos de que los personajes hagan un explosivo cortocircuito, el resultado que consigue Stephen Frears en esta especie de road movie, es plasmar en pantalla una relación más cercana a la de una madre e hijo. Una interacción que es sensible, conmovedora, tensa a ratos y cómica en algunos otros.  Martin decide ayudar y acompañar a Philomena a E.U. para encontrar a Anthony, con la finalidad de escribir el libro sobre el drama que ha vivido desde joven. Hubo duras, y tal vez injustas y exageradas críticas de los medios en el Reino Unido, al considerar que la película -incluyendo su realizador- era parte de una campaña anticatólica, debido a la severidad con la que Martin crítica al Catolicismo en un par de  escenas, y en general por la mala imagen (que como siempre sucede en filmes británicos, como The Magdalene Sisters, en donde se juzga y crítica duramente el papel de las monjas y sus internados) con la que quedan las hermanas del Sagrado Corazón de Jesús en Irlanda. 

Frears consigue una película sencilla, algo televisiva incluso, sobre el amor maternal de una mujer, de  espíritu incansable, infatigable, esperanzada con encontrar a su hijo. Expresa preocupaciones que resultan enternecedoras, justo cuando en un diálogo gracioso con Martin, ésta le expresa su preocupación por que Anthony, entre otras cosas, tal vez haya acabado obeso. "La mayoría de los  norteamericanos son obesos. Mira el tamaño de las porciones que comen".

Es toda una aventura la que viven Philomena y Martin. Lo más interesante, es ver que tal vez en manos de un director de Hollywood, lo más fácil y predecible hubiera sido ver cómo Martin desarrolla un amor filial por Philomena, y ella uno maternal por él. Nada más lejos de eso. Nunca hay un total involucramiento emocional entre ambos, sino que, a pesar de que saldrán transformados de esta aventura, siempre habrá entre ellos una distancia que raya casi en lo profesional. Para Martin, no importa cuán enojado esté con las monjas por lo que le hicieron a Philomena, siempre lo importante será sacar adelante un libro que parece imposible terminar, al menos, con un final feliz. En ese sentido, para los que no conozcan la historia ni el libro ("The Lost Child of Philomena Lee") no estropearé el desenlace, pero es uno que tiene un giro sorprendente, emotivo, e inesperado.

sábado, 22 de noviembre de 2014

MESRINE: PART 2 PUBLIC ENEMY * * * * 1/2

JUNTOS HASTA EL FINAL.
Ludivine Sagnier y Vincent Cassel.
La secuela de L'Instinct de Mort, primera parte de la biopic sobre el gangster más buscado y "enemigo público" número uno en la historia de Francia, Jacques Mesrine. Public Enemy #1 es mejor que su predecesora, algo diferente en estructura (no es tan episódica) y algo más disciplinada en su dirección. Seguimos viendo a Mesrine escalar en su poder mediático, aunque perdiendo la cabeza en muchos momentos. Esta segunda parte tiene un equilibrio narrativo más evidente, ya que lo que ahora desea Jean-Francois Richet en esta película es mostrar el descenso de Mesrine, no centrándose tanto en la acción, sino también en un plano más psicológico y emocional. Muestra a su personaje como el clásico ejemplo del criminal que acaba saliéndose de control, presa de su propia ambición, que no se conformó con ser un simple roba bancos y secuestrador. Quiso ir más allá y transformarse en un ícono y símbolo político, que luchará en contra del sistema. 

Cuando un anciano millonario, secuestrado por Mesrine, quien para él representa el símbolo de la burguesía y la explotación contra el débil, le dice: "Señor Mesrine, no creo que usted y yo seamos muy diferentes. Nos gusta lo mismo: dinero y poder". Con el cinismo y despiadado sentido del humor que lo caracteriza, Mesrine (ahora con un gusto por la cocina intrigante) se sale por la tangente bromeando. Sin embargo, a partir de ahí se marca el descenso de Mesrine, perdiendo perspectiva de todo. 

El filme abre con su regreso a Francia, deportado por las autoridades de Canadá, con un recibimiento en el aeropuerto como si de una celebridad se tratara, y un cinismo a todo lo que da frente a las cámaras. Sigue siendo un maestro del escape, y no pasará mucho antes de que lo volvamos a ver libre en las calles (toda la secuencia está extraordinaria), reiniciando su carrera delictiva. Además, se reencontrará con su hija, ahora una adolescente.  En ese sentido, lo mejor de la película siguen siendo las escenas de los escapes, el diseño de producción (la ambientación sigue genial) y, claro, un Vincent Cassel supremo, sintiéndose ahora mucho más enfundado que antes en su personaje. 

En su segundo escape de prisión, Jacques no estará solo. En otro escape espectacular, se fugará con un compañero, François Besse (Mathieu Amalric, estupendo), convirtiéndose en su nuevo socio. Ambos forman una mancuerna por demás singular e interesante, específicamente, por lo disimilar que acaban resultando en carácter, personalidad, puntos de vista, opiniones, y además, físicamente (la broma constante es sobre la baja estatura de François). Lo más distintivo, es que Francois es el primero que trata de abrirle los ojos: "Jacques, tu problema es que no tienes límites, siempre quieres más, no paras". 

No será su única pareja dispareja. Su nuevo interés amoroso está encarnado por Ludivine Sagnier, con poco o casi nada qué hacer, más que ser la clásica pareja del gángster, en la más pura tradición del cine de gángsters de Hollywood: la chica atractiva, sexy, pero con poco o nada de seso. La chica  tiene la experiencia de su vida, viviendo con lujos y riqueza, pero tendrá momentos tensos y de desesperación, ya que será quien esté con Jacques justo cuando la policía lo encuentre y acribille, a plena luz del día, frente a decenas de testigos en la calle. Es aquí en donde estará la mejor y más adrenalínica secuencia del filme, en donde el detective de policía Broussard (Olivier Gourmet), llevará a cabo el desenlace de una triunfante cacería policiaca. Es cuando vemos que Mesrine, como película, sigue dentro de la tradición del mejor cine francés policiaco, el de Jean Pierre Melville, por ejemplo, en donde Richet sabe construir un efectivo y buen suspenso, segundo a segundo, y con ello un gran cierre para esté díptico. 


domingo, 16 de noviembre de 2014

SIN CITY 2: A DAME TO KILL FOR * * 1/2

TODOS MATARIAMOS POR ELLA. Eva Green
despampanante como femme fatale. 
Una secuela tardía, cuyo estreno se retrasó tanto que cuando llegó la esperada fecha como que a muchos ya no les importó mucho. En Sin City 2 tenemos la continuación de las historias de algunos personajes de la primer película (2005), con uno que otro personaje nuevo. Además, hay cambios en el reparto. Por ejemplo, Manute, quien fuera interpretado en la original Sin City por el fallecido Michael Clarke Duncan, ahora es interpretado por el igualmente eficiente Dennis Haysbert (Far From Heaven). Mientras,   el personaje de Dwight, interpretado previamente por Clive Owen, ahora está en manos de Josh Brolin. Sin City: A Dame to Kill For no ha causado en mí la misma impresión de la primer Sin City, la cual en su momento me gustó mucho. Me dejó impresionado la visión de Robert Rodríguez en pantalla de la novela gráfica creada por Frank Miller (el cual regresa como guionista). Rodríguez supo recrear en cine la sensación de estar realmente viendo el cómic, gracias a la impresionante dirección de fotografía en blanco y negro (trabajo que realizó él mismo), con ciertos destellos de color en partes clave. La secuela sigue siendo impresionante desde el punto de vista visual, y Robert Rodríguez, como hombre orquesta y prestidigitador, es también impresionante (escritor de la música y responsable de la edición). 

Sin embargo, el aspecto del guión ha quedado descuidado, comprimiendo dos historias diferentes en un espacio demasiado pequeño de una 1 hora y 40 minutos. En la primera historia -sin duda la mejor-, es Mickey Rourke quien se roba todo el número - y tal vez toda la película- interpretando nuevamente a Marv, con todo su anti-heróico poder y aspecto semimutante. Errante, entre visitas a la taverna en donde Nancy (Jessica Alba) baile sexy (y quizás muy exhaustivamente) durante toda la película,  Marv une fuerzas con Dwight para ayudar a la femme fatale de la historia, Ava, encarnada por Eva Green, quien en su papel de "viuda negra" muy generosamente provee, para deleite del público masculino, la mayor cantidad de desnudos que haya hecho jamás en otra película. Ava ha regresado para un ajuste emocional con Dwight, encontrándose este haciendo trabajos de detective privado, y poniendo demasiada resistencia a los encantos de la mujer. 

Joseph Gordon Levitt es Johnny, quien está muy bien interpretando a un personaje torturado (en muchos sentidos) experto jugador de póker, quien tiene sus mejores escenas haciendo un mano a mano con el senador Oark (Powers Boothe, despiadadamente llenando la pantalla con pura y simple villanía), en juegos que tienen mucho sabor a western. 

Con todo y tener un irresistible poder visual, diálogos que son pura inspiración en la literatura hard boiled, y una propuesta visual que sigue retomando la estética del film noir clásico, Sin City 2 decepciona en otros aspectos. La primer película se sentía más unificada y redonda en general, especialmente en su historia. Desafortunadamente, en esta segunda parte no hay mucho de Eva Green (en cuanto a tiempo en pantalla se refiere, al menos), y Mickey Rourke no es ahora tanto el centro de la trama,  sino su papel es ahora más secundario. ¿Y Bruce Willis? Sí aparece, pero poco, nada más como "invitado especial". 

Sin City 2 es entretenida como película palomera. Tiene todo lo que puede esperarse en un film de Robert Rodríguez: violencia ridículamente desmedida, buenas escenas de acción, matazón al por mayor. Pero así como tiene todo esto de rescatable, incluyendo elementos muy serie B y de films explotation, el caso es que ahora Frank Miller escribió el guión con algo de flojera. 

lunes, 3 de noviembre de 2014

MESRINE PART 1 L'INSTINCT DE MORT * * * *

THE GODFATHER Y GOODFELLAS A LA FRANCESA
Vincent Cassel y Gérard Depardieu.
Vincent Cassel es un tipo que sabe para lo que está hecho. Sabe escoger sus proyectos y darle a todo  personaje que caiga en sus manos una cualidad enfermiza, maléfica, y psicótica. Está plenamente consciente de sus cualidades físicas y lo que puede hacer con ellas. No es de sorprender que se haya dado a la tarea de interpretar a Jacques Mesrine, quien fuera considerado "enemigo público número 1" en Francia, por aproximadamente 20 años. La épica de este criminal, dirigida por Jean-François Richet, está dividida en dos partes, la primera dedicada a ver (muy al estilo de Mean Streets y Goodfellas), de una forma adrenalínica y con mucha acción, los orígenes de Mesrine y cómo fue construyendo su carrera criminal. Luego de haber regresado, a finales de los 1950s, de la guerra en Argelia (en la escena que abre el film, que muestra la tortura a unos prisioneros, se puede empezar a ver la sangre fría e ímpetu asesino del personaje) Mesrine fue aceptado en la banda de un capo estilo-el-padrino, Guido (Gérard Depardieu).

Richet construye así una épica del crimen en la Francia de Charles de Gaulle, así como de la postguerra en Argelia, sumamente irresistible, con varios apuntes históricos. Esto, más la notable ambientación, nos ubican en una Francia casi irreconocible, con situaciones que parecerían ocurridas en la Nueva York del cine de Scorsese, o incluso Chicago. Estamos en el Paris de los 1960s, Mesrine poco a poco se va estableciendo como un criminal mediático, con un carisma sin igual frente a cámaras y reporteros. Así, la película es un vehículo de lucimiento para Cassel y su endemoniado talento para encarnar al mal mismo y con todo el cinismo posible. Su actuación es la mejor de su carrera, y aquí lo vemos deambular en una aventura delictiva, que es la historia clásica de todo gángster, no importa su ubicación geográfica, con la bandera en alto de "el crimen paga", y la manera en que adquiere poder y fortuna en poco tiempo.

Pero lo que distingue a Mesrine de cualquier otro criminal común y corriente, no era nada más su impulsividad para planear y llevar a cabo asaltos bancarios, sino cierto histrionismo que tenía para cambiar de personalidad, disfrazarse, y engañar. Era el maestro del despiste, como en esa escena del robo a la residencia, en donde engaña a los dueños haciéndose pasar, instantáneamente, en un detective de policía, "investigando" la escena del crimen. Se nota que Richet estudió el género hollywoodense de gángsters, y crimen; de policías y ladrones, con detenimiento. En esta biopic criminal comete el único error de intentar amalgamar todos -o casi todos- esos estilos, en un pequeño espacio. De ser The Godfather y Goodfellas en la primera hora, que incluye una parte ambientada en España (no entendí por qué el realizador escogió ciertas canciones mexicanas de fondo), con Elena Anaya interpretando a la esposa de Mesrine, que de vivir una romántica historia de amor, ésta se transforma en una pesadilla infernal (la escena en donde la encañona en la boca es perturbadora),  más tarde la película se vuelve "Bonnie and Clyde". Mesrine empieza una relación con una guapa mujer (Cecile de France, con peluca obscura) y se dedica no nada más a asaltar bancos, sino a secuestrar millonarios, no en Francia, sino en Canadá. Y esta es tan sólo la primera parte.

Vistas de página en total