jueves, 29 de octubre de 2020

ESTO NO ES BERLÍN

NUEVO LOOK.                      Xabiani Ponce de León.

Al finalizar de ver Esto no es Berlín, uno experimenta cierta indigestión visual. Nominada al Ariel a Mejor Película (en mi opinión, estaba lejos de ganárselo), este filme, del realizador Hari Sama, te dejará algo saturado al llevarte al pasado, con su retrato de época de mediados de los 1980. La cinta se adentra laberínticamente por muchos caminos, como el de la cultura underground, el punk, el dark, el rave, el rock, etc., olvidando lo más importante: contarnos una historia con fuerza. La pequeña trama acaba descuidada, debido a que el realizador le da demasiada importancia a ese collage de fondo, tardando mucho en engancharte desde el inicio.

Si algo hay que reconocer, es que el retrato de época es logrado, en su diseño de arte, peinados, vestuario, y especialmente, una buena banda sonora, que incluye clásicos de esos años, como The Cure. El gran problema, es que su historia de crecimiento, madurez, y complicada transición a la adolescencia de un chico, nunca me atrapó del todo.
México, 1986. El mundial de futbol se encuentra en su apogeo en el país. Carlos (Xabiani Ponce de León, cuya actuación no la sentí como para una nominación al Ariel), lleva una gran amistad con Gera (José Antonio Toledano), ambos estudiantes de una escuela privada, y que gustan de enfrascarse en pleitos y peleas con estudiantes de una escuela pública. El primero es talentoso para ser ingeniero, construyendo cosas, como pequeños juguetes; mientras que el otro, más común y corriente, renta las revistas pornográficas de su papá entre los compañeros de clase. Rita (Ximena Romo, tampoco con una actuación a la altura de una nominación al Ariel), hermana mayor de Gera, tiene una banda de rock-punk, en donde es vocalista.
Invitados por Rita, Carlos y Gera acuden a un club nocturno clandestino, administrado por Nico (Mauro Sánchez Navarro, con una pinta que parece una mezcla del Bono de principios de los 1980 y Corey Feldman), en donde ambos tendrán su primer contacto con el alcohol, las drogas, y, claro, el rock. Pero será Carlos quien termine seducido por el mundo pseudoartístico en efervescencia en dicho lugar. Nico, aspirante a fotógrafo, cuyo muy discutible lema es "el arte debe repugnarte y asquearte", y que gusta de organizar performances provocadores en plena calle, será su guía.
El mismo Sama aparece en el filme, en el papel del tío de Carlos (talento de actor no tiene mucho), y quien hará de figura paterna del chico. Sama es como el tío que todos quisiéramos tener: relajado, con onda, alma juvenil, y que te ofrece tu primer churro de mariguana. El papá de Carlos está prácticamente ausente en el filme, mientras que su mamá (Marina de Tavira), viviendo en el opio debido a la medicación que toma, apenas y le pone atención.
Entre cambios de formato en el filme, con partes filmadas en blanco y negro, y como con cámara de 16 mm, conciertos de rock, performances callejeros (es de verse el del Estadio Azteca, justo antes de llevarse a cabo un partido de futbol), recitales de poesía, pláticas sobre el significado del arte moderno, etc., la historia de Carlos acaba diluida. El guión termina teniendo algunos agujeros narrativos, y pierde el rumbo en la historia de amistad que intenta contar, con un giro de historia gay tardío, muy al final.
El título de la película viene de las palabras que el dueño de una galería le dice a Nico, como recomendación a su trabajo: "¡Dejen de copiar a los artistas europeos!". Si viviste esa época, Esto no es Berlín te llevará a revivirla por un rato, y a pesar de la gran falta de fuerza de su historia, su tema sobre la amistad reluce un poco hacia su conclusión. #Arieles2020
🌟🌟1/2

FAMILIA DE MEDIANOCHE

Los Ochoa respondiendo una emergencia.

No recuerdo cuándo fue la última vez que vi un documental tan adrenalínico como éste. Por que así es Familia de Medianoche, una película documental que, así como tiene instantes de cierto humor involuntario, también está lleno de muchos momentos de suma tensión. La película se mueve a través de mini historias en la Ciudad de México, las cuales tienen lugar en la noche. En efecto, apenas y vemos la luz del día en esta película, que nos lleva por las calles de la gran metrópoli dentro de una ambulancia privada, revelándonos un mundo poco o apenas conocido: el servicio de estos vehículos, no exactamente regulados, en toda clase de emergencias y percances, para llevar a la gente accidentada o herida a los hospitales más cercanos --- o convenientes.

Lo que más llama la atención de todos los hechos que se presentan en el filme (nominado al Ariel a Mejor Largometraje Documental este año) es cómo la gente, en su desesperación y dolor físico, se ponen en manos del personal, en este caso la familia Ochoa, dueños de la ambulancia, confiando en que sean paramédicos certificados y con el suficiente conocimiento y preparación para atenderlos. Uno de ellos, de nombre Juan, quizás no pase de los 25 años, pero es quien se encarga de conducir la ambulancia a una velocidad impresionante (quizás llega a rozar los 100 km por hora en algún momento del filme).
Pero Juan también impresiona por los diagnósticos, casi inmediatos, que da para cada caso que ve, y es quien también provee a la película de lineas cargadas de una filosofía franca, directa, y práctica. "Esto es un negocio", dice Juan. "Si no hubiera enfermos o accidentes, no habría este negocio de ambulancias, ni tampoco hospitales; y si no hubiera muertos, no sobrevivirían las funerarias". Así de simple.
Dirigido, escrito, fotografiado, y editado por Luke Lorentzen, la película tiene el logro de saberte poner en el epicentro de toda la acción, es decir, dentro de la ambulancia; ya sea en la parte trasera, en donde transportan a las personas accidentadas, o frente a ellos, en la parte delantera, mientras conducen. Lorentzen sabe construir la tensión adecuada de una forma sencilla, y lo hace, irónicamente, no mostrando imágenes de alto contenido gráfico, o cayendo en estrategias baratas de nota roja. Sólo escucharemos llantos, quejidos de dolor, o cuando es posible, los accidentados respondiendo a las preguntas de los Ochoa. Mientras, la cámara únicamente se centra en el trabajo que hacen. Aunque también hay momentos de pura adrenalina, como cuando tienen que competir con otras ambulancias en calles semi vacías (o usando el carril del metro bus), quemando llantas a lo "Rápido y Furioso", para ganar y tratar de ser los primeros en llegar al lugar de la emergencia.
Pero creo que lo más difícil para la familia (la cual incluye a un niño, el hermano menor regordete, al cual le reprochan los mayores el no dedicarle tiempo suficiente a la escuela, y que no hace otra cosa más que comer todo el tiempo) no será exactamente el trabajo de paramédicos que llevan a cabo, sino el momento de cobrar en el hospital, a quien haya acompañado al accidentado, por el servicio. Algo que, por alguna razón extraña, Lorentzen prefiere mantenerse al margen, sin mostrar gran cosa del proceso; alejado, y sin que sepamos nunca la conclusión de estos momentos. Algo sí es claro -o más o menos claro-, y es que, por lo poco que se puede ver, es que aceptan lo que la gente pueda o quiera darles.
Lo cierto, es que Familia de Medianoche será, para muchos -como quien esto escribe- un documental revelador. Te tendrá con las manos sudando, o también con ansiedad. Sin embargo, los miembros de la familia son, en sí, todos unos personajes. A pesar de lo crudo y difícil de las situaciones que enfrentan, son también los protagonistas de sus propias historias, de las cuales se nos muestran sólo guiños, con algo de comedia y de melodrama familiar-social. Muy recomendable.
⭐️⭐️⭐️⭐️

ASFIXIA

Johana Fragoso Blendl

No le fue del todo mal a Asfixia en la entrega de los Arieles del pasado domingo, llevándose dos premios por sus actuaciones de reparto. Y si Johana Fragoso Blendl no se llevó el de Mejor Actriz Revelación, su actuación no deja de ser muy buena por ello, la cual destaca por su naturalidad y fuerza. Su personaje, Alma, es una mujer albina de unos veintitantos años, que acaba de salir de prisión, y tiene una sola cosa en la cabeza: encontrar a su hija.

Dirigida por Kenya Márquez (nominada al Ariel a Mejor Dirección), lo primero que llama la atención del filme es toda su sencillez para contar la trama; lo directo que es para presentarnos la situación de Alma, una mujer sola en el mundo y con tan sólo una amiga (Mónica del Carmen, quien ganó el Ariel a Mejor Coactuación Femenina), empleada de una farmacia. Luego de no tener suerte encontrando empleo, debido a su antecedente penal, Alma encontrará, gracias a su amiga, un trabajo de cuidadora de un enfermo, Clemente (Enrique Arreola). Clemente padece una extraña enfermedad respiratoria, que lo tiene confinado a un respirador de oxígeno.
Sin embargo, Alma vuelve a su antigua casa, todo para encontrar que ni su antigua pareja (Raúl Briones, ganador del Ariel a Mejor Coactuación Masculina), ni su hija (Azul Magaña), también albina, ya no viven ahí. El centro del filme, no es tanto la búsqueda, casi desesperada, de Alma (y algo que sabe imprimir Johana Fragoso a su actuación, es un logrado toque de desesperación) para dar con su hija, sino la relación que entabla con Clemente. Ambos se revelan como dos seres solitarios, con sus propias historias y cargas del pasado, pero sobre todo descubren que ambos se necesitan mutuamente. Lo poco que llegamos a saber de Clemente, es gracias a la gran curiosidad de Alma por explorar los rincones de la casa del hombre que tiene bajo su cuidado, que le irán revelando pistas.
Asfixia termina siendo un buen filme, sencillo; muy bien actuado y fotografiado, pero no del todo perfecto. Aunque es una historia que hemos visto incontables veces, el ser protagonizada por una actriz albina le da un giro diferente e interesante. Pero hay una decisión que toma Alma al final que no terminó de convencerme mucho, ya que su relación con Clemente no se siente tan cercana como para haberla tomado. Me hubiera gustado que la relación entre ellos se hubiera desarrollado más para creernos la decisión que ella toma.
Sin revelar mucho de la trama, hay otras cosas no muy creíbles (debido a una edición muy apresurada, tal vez), como ver que la casa de Clemente, de un momento a otro, se ha vaciado, sin muebles ni nada más, en un periodo muy corto de tiempo. Con todo y sus errores, Asfixia es una película con mucho de rescatable, incluyendo, entre las buenas actuaciones, la de Azul Magaña, quien termina siendo encantadora. La escena de la casa inundada, con Alma nadando dentro de ella, se mueve entre lo real y delirante. No se habrá llevado el Ariel a Mejor filme, pero Asfixia está dentro de las mejores películas mexicanas del año pasado.
🌟🌟🌟1/2

miércoles, 28 de octubre de 2020

CÓMPRAME UN REVÓLVER

Definitivamente, no les comprarías un revólver.

De las nominadas al Ariel a Mejor Película, Cómprame un Revólver es, con seguridad, la menor de mis favoritas. Después de ver este filme, dirigido por Julián Hernández Cordón (también nominado a "Mejor Director"), no me quedó claro el por qué de esta nominación -ni de otras de sus nominaciones-; y todavía menos me fue claro lo que estaba sucediendo la mayor parte del tiempo en la trama (¡Su guión está nominado también a "Mejor Guión Original"). Creo que se necesita algo más que poner a una niña tierna y con encanto en el papel principal, y ambientar todo en un escenario distópico y desértico estilo Mad Max y A Boy and His Dog, para hacer algo memorable y que deje una huella en ti.

Coproducción mexicano-colombiana, el mayor problema de Cómprame un Revólver es todo su guión (escrito por el mismo Hernández), en donde se necesita un poco más de explicación y trasfondo que el decir, en la forma de un texto antes de empezar la película: "México. Sin fecha precisa. Todo, absolutamente todo, es controlado por el narcotráfico. La población ha disminuido por falta de mujeres". Y no nada más la fecha no es precisa, sino todo lo demás en el filme.
Básicamente, tenemos a una niña de nombre Huck (Matilde Hernández Guinea), la cual gusta de pasar el tiempo jugando con su grupo de amigos, en donde hay uno llamado Tom, y otro Sawyer (bueno, no hace falta mencionar la referencia literaria). Su papá, Rogelio (Rogelio Sosa), drogadicto y músico, trabaja para los narcos (quienes -es en serio- visten trajes militares, mandiles de cocina, y vestidos), los cuales se transportan en vehículos que parecen una cruza de tanques y camiones blindados. Rogelio los asiste durante sus juegos de baseball, haciendo de todo. Lo que más anhela la niña, es volver a ver a su mamá, por la cual siempre pregunta y de quien sólo conserva una foto.
Las cosas se complican para Rogelio, cuando Huck, queriendo ocultar un sobre con droga de su papá, traspasa una cerca que no debía. ¿Por qué no debe cruzarla? Quién sabe, no hay explicación al respecto. Poco o nada verdaderamente interesante pasa después, fuera de un baile y concierto al aire libre, a donde Rogelio es invitado a amenizar como músico, y en donde ocurrirá algo que complicará las cosas para Huck.
No hay duda que al guión le faltó mucha más imaginación y creatividad; más cabeza y trabajo, ya que muchos hechos y situaciones se quedan a nivel superficial y sin mucho desarrollo. El malo del filme es un capo de cabello extra largo, interpretado por Sostenes Rojas, el cual tiene apenas y algo de participación en el filme, pero fue nominado al Ariel por "Mejor Coactuación Masculina" (para mí se lo merecía más Rogelio Sosa, la verdad sea dicha). El personaje del capo tiene un cambio de personalidad al final que se queda sin explicación, para redimirlo forzadamente. Hay un diálogo con Huck, casi al final, que te deja con la cara de "¿¿qué??", en donde el capo le afirma: "soy hombre y mujer al mismo tiempo". Y te deja más con esa expresión, al ver lo que hace la niña en la conclusión, una acción sin motivación, ni justificación alguna.
Siendo más amable con la película, creo que toda esta idea, con todo y su guión plano y defectuoso, hubiera quedado mejor en la forma de un corto de 10 minutos. Las actuaciones, tanto de Rogelio Sosa como de Matilde Hernández, son de lo rescatable en la cinta, incluyendo la presencia fresca y natural del resto de los niños. Por lo demás, Cómprame un Revólver termina siendo un filme fallido, muy lejos de ser la mejor película de este --- o de cualquier otro año.
⭐️1/2

YA NO ESTOY AQUÍ

El Derek presumiendo unos pasos

Nunca hubiera imaginado que en la norteña ciudad de Monterrey, existía una especie de culto juvenil a la música colombiana, específicamente, la cumbia. Quien se aventure a ver Ya no Estoy Aquí, segundo largometraje del realizador mexicano Fernando Frías, quedará sumergido en este pequeño universo musical. La mitad de la trama tiene lugar en los barrios pobres de la ciudad regiomontana, en donde los Terkos, una pandilla local de chicos, se muestran llenos de energía y pasión por dicho género musical (al grado de autocalificarse como "Kolombianos"), reuniéndose para bailar a ritmo de cumbias y ballenatos.

La música sirve de fondo para contar la historia del líder de los Terkos, Ulises (Juan Daniel García Treviño "Derek", actor no profesional, pero toda una revelación), con uno de esos looks alternativos que difícilmente pasan desapercibidos. Coproducción Mexico-Estadounidense (Netflix está involucrado en la producción), la trama de Ya no Estoy Aquí tiene como contexto el periodo presidencial de Felipe Calderón y su "guerra contra las drogas" (apenas sugerido en algunas escenas), empezando como un refrito de "Ciudad de Dios" (de Fernando Meirelles), en donde un barrio pobre de las afueras de Monterrey toma el lugar de las favelas de Río de Janeiro. Aquí vemos a los Terkos bailar, vagar por las calles, ir al mercado a conseguir música grabada, o pasar el tiempo en construcciones abandonadas. Pronto descubriremos su rivalidad con otra pandilla, y que hay conflictos de por medio por los territorios.
El filme arranca con la partida de Ulises a Estados Unidos, huyendo debido a la guerra que empieza con sus rivales, para terminar en Nueva York, como inmigrante ilegal. No lo tendrá fácil, ya que, para empezar, no habla ni entiende jota de inglés. De ahí, lo que veremos es una narración paralela entre la estancia de Ulises en N.Y., y escenas en flashbacks de lo que pasó antes de su partida. La película destaca por la gran capacidad de Frias para reflejar, con precisión realista, casi de documental, este mundo musical de las cumbias y el ballenato (del cual me declaro ignorante total). Casi todos sus actores son no profesionales, lo que le da al asunto más autenticidad. Hay escenas de sobra de bailes en las locaciones de Monterrey, las cuales son parte del corazón del filme. Te guste o no esta música, los bailes terminan atrapando tu atención sin que te des cuenta; acabas empapado de esta música, pero nunca harto de la misma. Pero también el realizador sabe hacer un gran reflejo de ambientes urbanos, de atmósferas, y de texturas, que casi puedes oler y respirar, tanto en las partes ambientadas en México como en E.U.
Ya no Estoy Aquí es de los filmes con más nominaciones en la próxima entrega de los Arieles (entre ellos, el Ariel de Oro a Mejor Película y Mejor Director, siendo fuerte competidora en estos rubros). Si hay un pero en el filme, es que Frias trata de que su filme sea varias cosas a la vez (una historia sobre la inmigración ilegal a E.U., un filme de guerra entre pandillas, una historia musical con bailes incluidos, o un alegato político sobre cárteles y narcos).
Sin embargo, su historia sobre un chico de apariencia andrógina, tratando de encajar y de no ser marginalizado debido a su extraña facha y gusto musical, mientras hace lo posible por sobrevivir en Estados Unidos, permanece intacta. Terminas involucrado en la historia, gracias a la extraña química que surge entre Ulises y Lin (Xuemin Angelina Chen), una chica chino-americana, con la que aquel formará una complicada, pero curiosa amistad, debido a que no se entienden el uno al otro (¿Podría haberse llamado la película "Perdido en Nueva York"?). Su relación proveerá al filme de momentos graciosos (como ella abusando de la palabra "vergas") y relajados, aunque es una lástima que se trunque al llegar al tercer acto. Es memorable también el encuentro de Ulises con una mujer colombiana en un club de baile, quien tratará, infructuosamente, de abrirle los ojos sobre la difícil situación en la que se encuentra en Nueva York.
Con una también excelente dirección de fotografía (las escenas nocturnas de Nueva York son estupendas) de Damián García, y una notable dirección de arte de Luke Carr y Mónica Mayorga, Ya no Estoy Aquí termina siendo un filme mexicano notable, aunque tal vez demasiado inquieto, al no encontrar un enfoque preciso hacia donde conducir su historia, pero que vendrá a tu memoria cada vez que escuches una cumbia.
Disponible en Netflix
⭐️⭐️⭐️1/2

CORTOMETRAJES NOMINADOS AL ARIEL 2020


De los "cortometrajes de ficción" que están nominados al Ariel 2020, mi favorito definitivamente es "Una Canción para María", destacando por su buena dirección de fotografía, su historia narrada en forma de "road movie", y sus buenas actuaciones. Mi otro favorito es "Las Desaparecidas", de Astrid Rodríguez, el cual tengo la predicción que se llevará el premio, debido al delicado y muy actual tema que maneja sobre los feminicidios; destacando también por su interesante narrativa y actuaciones.
Me gustaron igualmente "Encuentro", de Iván Löwenberg, corto bien actuado y con una anécdota que termina siendo sensible, en una doble historia que trata, muy discretamente, las relaciones homosexuales; y también me gustó "La Bruja del Fósforo Paseante", de Sofía Carrillo, con una buena dirección de fotografía en blanco y negro, así como una historia con tintes cómicos, de fantasía, y elementos paranormales. El problema es que, en su segunda mitad, su historia pierde un poco el sentido.
El menos destacado, y que incluso no lo considero candidato ni para una nominación, es "5:03 AM", de Abril Schmucler. No es precisamente malo, ya que tiene una interesante propuesta visual y algo qué decir. Su protagonista, una chica que, aparentemente (no está del todo claro), fue abusada sexualmente, y que tiene grabados en la piel hashtags con calificativos misóginos como "zorra", mientras la vemos tomar un baño en una tina. El cuarto de baño está cubierto de tweets (creo que eso son), los cuales son ilegibles. Como sea, no está a la altura de sus otros 4 competidores.

lunes, 26 de octubre de 2020

CHEMICAL HEARTS

¿HABRÁ QUÍMICA?           Austin Abrams y Lili Reinhart
 Aunque Chemical Hearts no me deparó muchas sorpresas, sí aprendí algo: que la sensación de corazón roto se debe a una reacción química en el cerebro. Tal es la explicación que Grace (Lili Reinhart, de "Hustlers") recibe por parte de su hermana (Sarah Jones). Ambas están tratando de superar sus propios traumas, pérdidas, y tristezas, pero pronto sabremos que es Grace quien se encuentra atrapada en un torbellino emocional, que la hunde cada vez más en una profunda depresión.

Segundo largometraje del actor y guionista Richard Tanne, Chemical Hearts (producción de Amazon Studios), es una pequeña historia de amor, que a pesar de los obscuros territorios emocionales en los que se mueve, consigue tener alma y corazón, y en donde la lección que se aprende es que siempre puede haber una luz al final del túnel. En el turbulento camino de Grace se cruza -¿o será al revés?- Henry (Austin Abrams, de "Scary Stories to Tell in the Dark"), un chico tranquilo y algo introvertido, cuya gran pasión (además de un pasatiempo japonés que consiste en destruir vasijas para luego reconstruirlas) es escribir. Sus destinos coincidirán justo cuando ambos entren a trabajar en el diario escolar, donde la ilusión de Henry de convertirse en editor en jefe se verá hecha realidad.
Lo que termina atrapando el interés y atención de Henry, será ver que Grace se encuentra leyendo "100 Sonetos de Amor y una Canción Desesperada", de Pablo Neruda, quedando prendado, casi hechizado, por la chica. Sin embargo, Grace probará ser un hueso duro de roer, debido a que no se mostrará muy abierta a socializar, ni al obvio interés de Henry en ella, mostrándose poco amigable y con evidente amargura. Escrita por el mismo Tanne, adaptando la novela "Our Chemical Hearts", de Krystal Sutherland, el encanto principal del filme estará en la verdadera perseverancia de Henry por conseguir, ya no se diga el amor de Grace, sino una mínima atención de su parte. Antes de que el guión caiga en monótonas caminatas de Henry junto a Grace, quien usa bastón debido a una lesión en la pierna, la perseverancia de aquel empezará a rendir frutos, cuando el corazón de ella empiece a ablandarse.
Chemical Hearts es, en esencia, la tradicional historia romántica sobre las obsesiones del amor, pero también sobre lo duro que es superar pérdidas. El mayor mérito de Tanne, es el buen retrato que hace sobre la depresión. El panorama pinta desolador para Grace, justo cuando nos enteremos de cuál es la causa que la tiene en este laberinto emocional sin salida. En ese sentido, la actuación de Lili Reinhart es fantástica, reflejando los altibajos emocionales de Grace de manera excelente. Hay lineas muy rescatables, por ejemplo, la primera vez que duermen juntos después de una fiesta, cuando ella, vulnerable, le dice "no trates de ser bueno, sólo necesito que estés conmigo". Austin Abrams también consigue una buena actuación como el romántico Henry, natural y sin caer en sobre actuaciones innecesarias.
Sin ser nada extraordinaria, Chemical Hearts se queda a un paso de ser uno de esos muy buenos filmes de romances juveniles, de los que logran arrancarte algunas lágrimas (como "Bajo la Misma Estrella"). Su guión no tiene mucho de esa ambición, de esa capacidad de afectarte emocionalmente y provocarte un nudo en la garganta. Su final es optimista y feliz, pero quizás a su historia le faltó un poco más de calor. Le hubiera venido bien al filme no ser tan frío, pero no hay duda de que al final los protagonistas se quedan contigo --- y tal vez te hagan ir a leer los poemas de Neruda.
Disponible en Amazon Prime Video
⭐️⭐️⭐️

PACTO DE FUGA

UN VERDADERO GRAN ESCAPE. 
 Chile, 1989. En la Prisión Nacional de Santiago, los presos políticos encarcelados durante el régimen dictatorial de Augusto Pinochet, han pedido vivir separados de los criminales comunes y corrientes. En este espacio, es donde tiene lugar la historia contada en Pacto de Fuga, primer largometraje del periodista convertido en realizador de cine, David Albala. Podemos adelantar un poco de su conclusión sin temor a estropear la película: la fuga de un grupo de estos presos políticos de la prisión, dos años más tarde, en 1990. No hay problema en contarlo, ya que dicha historia acaparó los diarios chilenos aquel año, poniendo en ridículo a las autoridades y al régimen.

Lo mejor y más interesante -y que sí dejamos al espectador descubrirlo-, es cómo se llevó a cabo dicha fuga, concebida dentro de la que terminaron llamando "Operación Éxito", planeada con sumo cuidado y en perfecta coordinación con el exterior. Pacto de Fuga es una gran película de "grandes escapes de prisión", pudiéndola colocar entre las mejores de ese subgénero cinematográfico, haciéndola más emocionante el hecho de estar basada en hechos reales.
Dos son las mentes maestras detrás de la operación, Rafael Jímenez (Roberto Farías, de "El Club"), regordete y con gran bigote, que se caracteriza por meterse siempre en problemas con el jefe de la prisión, debido a su "gran boca", y León Vargas (Benjamín Vicuña, quien luce como una suerte de versión chilena de un joven Mickey Rourke), tranquilo, de facha intelectual, y quien estará al mando de la "ingeniería" de toda la operación.
Se nota que David Albala es admirador de The Shawshank Redemption (esa gran película del escape de una prisión, con Tim Robbins y Morgan Freeman), debido a que se siente y se respira la inspiración que tiene en Pacto. En efecto, el filme termina siendo un poco Shawshank, pero también un poco The Great Escape, y otro tanto más de Papillon. Y no quiero decir que la película es todo menos original. Albala sabe imprimir a la película su propio sello y personalidad, construyendo un universo único dentro de la prisión, y que llega a recordar también a Midnight Express.
Si bien todo lo que tiene que ver con la construcción de un kilométrico túnel es muy interesante, entretenido, y no deja de tenernos boquiabiertos toda la película, así como el ver también a los prisioneros arreglárselas para deshacerse de escombros y cascajo (muy diferente en este sentido a Shawshank), Albala consigue hacer de sus personajes algo interesante, y que además nos importen. Aunque todos tienen en común sus ideologías y su rechazo a la dictadura, cada personaje tiene su propia historia y sus razones para estar encarcelados. León, por ejemplo, cuya familia fue asesinada, tiene planes de venganza de conseguir escapar.
Sin embargo, siento que el guión pudo haber quedado mejor, y que Albala hubiera podido conseguir entre sus personajes una mayor conexión, y hacer más memorables sus interacciones. Eso, y haber reducido el metraje un poco (con dos horas hubiera quedado excelente), con menos escenas de los personajes escondiendo escombros, cavando el túnel, o haciendo, deshaciendo, y rehaciendo huecos en los muros. No hubiera afectado el efecto final en nosotros: la admirable y, a la vez, tensa paciencia de meses y meses de ver la operación concluida.
Disponible en Amazon Prime Video
⭐️⭐️⭐️⭐️

sábado, 24 de octubre de 2020

MY SPY

 

Chloe Coleman y Dave Bautista.

Si se experimentan síntomas de deja vu al ver My Spy, o la sensación de que ya se ha visto esta película antes, no hay nada de qué preocuparse. En efecto, ya hemos visto esta película antes,-- o, al menos, la misma fórmula. My Spy es el regreso a la misma idea: el tipo gigantesco y rudo forzado, por una u otra razón, a convivir con uno o varios niños. O para ser más preciso: ponerlo a prueba para demostrar que podrá resistir balaceras, explosiones, choques, y torturas, pero no el estar junto a peques por cinco minutos.

Ahora toca el turno a Dave Bautista (Guardianes de la Galaxia), el cual, seamos honestos, es el tipo más inexpresivo frente a las cámaras y con nulo talento histriónico. Sin embargo, en My Spy no tiene muchos problemas al respecto, ya que tiene un papel que ni mandado a hacer: un agente secreto de la CIA y ex marine, de nombre JJ, quien luego de que una misión en Rusia se le sale de control, es obligado por su superior a trabajar como "espía de escritorio" junto a una compañera de trabajo hacker (Kristen Schaal), la cual sueña con ser una espía como él. Su trabajo será monitorear los movimientos de una mamá (Parisa Fitz-Henley), y su hija de 9 años, Sophie (Chloe Coleman), instalando cámaras en su departamento. La causa, es que el tío de Sophie es un criminal internacional, que se ha apoderado de un arma secreta y planea regresar a visitarlas.
Dirigida por Peter Segal, quien tiene en su haber algunas comedias protagonizadas por Adam Sandler (Anger Management, 50 First Dates), la película está muy alejada de aquel tipo de comedias en su filmografía. My Spy está más dentro de la comedia familiar, amigable, e inofensiva. No será precisamente hilarante ni para reír a carcajadas, pero My Spy se salva gracias a la buena química entre Sophie y JJ, luego de que la primera consigue tomar control de este último al descubrir, con toda la facilidad del mundo, la operación. La conexión entre ambos tomará más forma al descubrir JJ, por su parte, que Sophie es una niña triste, solitaria, y que sufre el rechazo de los niños en su escuela.
Durante su primer acto, My Spy podrá sentirse derivativa, como más de lo mismo, y sin mucha originalidad. Tal vez sea cierto. Pero el caso es que Segal termina consiguiendo un pasable entretenimiento familiar. Chloe Coleman se revela como una buena actriz, ya que está muy bien en su papel. No será del todo la niña frágil que se la pasará sufriendo toda la película. Revelará un lado inesperadamente duro, fuerte, y más inteligente de lo esperado, justo cuando el filme empiece a parecerse a The Professional (con Jean Reno y Natalie Portman). Al final, la fórmula del grandote musculoso, descubriendo su lado sensible gracias a su inesperada amistad con una niña de apariencia frágil, pero fría y calculadora por dentro, funciona bien, haciendo de My Spy un filme perfecto para una tarde ociosa de domingo y sin nada mejor qué hacer.
Disponible en Amazon Prime Video.  
⭐️⭐️1/2

DARK WATERS

 

AGUAS TURBIAS. Mark Ruffalo como un implacable abogado.

En Foxcatcher, el personaje interpretado por Mark Ruffalo tuvo algunos problemas con cierta familia de nombre du Pont. En Dark Waters, Ruffalo, por alguna extraña coincidencia, vuelve a tener pleitos con Du Pont, pero esta vez se trata de la prestigiosa marca de productos de cocina. Lo extraño también, es que un director como Todd Haynes, cuya filmografía se ha enfocado más en melodramas románticos (como Far From Heaven y Carol, excelentes filmes), así como biopics musicales (Velvet Underground, sobre David Bowie, o I'm not There, con una original interpretación de Cate Blanchet como Bob Dylan) haya tomado en sus manos una historia como la contada en Dark Waters. Ruffalo interpreta aquí a un sencillo abogado, quien decidió demandar al gigante corporativo Du Pont por, en resumen, envenenar a la mitad de la población de Estados Unidos.

El enfoque de Haynes no es precisamente el de la tradicional película de juicios y tribunales; de interminables interrogatorios y desfile de testigos, sino uno que se encuentra entre el melodrama y el de un filme de horror. Sí, un filme de horror, siendo este último enfoque al que Haynes decidió darle más énfasis. Dark Waters es un filme revelador, que desenmascara los horrores y atrocidades de una multinacional como Du Pont, que en la fabricación de, por ejemplo, sartenes de teflon, causó enfermedades y muerte de personas.
Ohio, E.U., mediados de los 1990s. Un granjero acude a la firma de abogados en donde trabaja Rob Bilott (Ruffalo, fabuloso) en búsqueda de ayuda, debido a que aquel tiene evidencia de que su ganado está siendo envenenado. Creyendo que se trata de un caso muy pequeño e "individual", Bilott se muestra renuente a tomarlo al inicio. "Yo soy un abogado corporativo, usted necesita ayuda de alguien más", le dice Bilott al granjero. No pasará mucho antes de que la curiosidad lleve al abogado a revisar la evidencia dejada por el hombre, y se decida a viajar a su granja a investigar más el caso, en donde quedará impresionado de ver la granja convertida, literalmente, en un "cementerio".
Bilott concluye que esto es más grande de lo que imaginaba, y que una gran fuente de contaminación está detrás, específicamente un químico, el C-8. Dark Waters se enfoca más en la exhaustiva investigación de Bilott, la cual será tanto fascinante como escalofriante, y que lo lleva a rastrear el origen del C-8 al "Proyecto Manhattan" y la creación de la bomba atómica en 1945, para luego tener otras aplicaciones militares. Sin detenerse a pensar en las consecuencias, Du Pont decidió aplicar el C-8 en sartenes anti adherentes y otros productos; en cosas que usamos cotidianamente y que tienen contacto con la comida que consumimos.
El caso termina siendo intrigante y terrorífico, el cual te mantiene durante toda la película con los ojos desorbitados, al ver detalle tras detalle de la investigación irse revelando; el ver cómo bebés han nacido deformes y mucha gente se ha enfermado de varios tipos de cánceres por culpa también de los desechos tóxicos que Du Pont, irresponsablemente, liberó en aguas de las cercanías de la granja y alrededor del área. Si hay algo sumamente rescatable de la película es, precisamente, la actuación de Mark Ruffalo (merecía una nominación al Oscar). Rob Bilott es un hombre ecuánime, calmado, y nada explosivo (considerando lo estresante del caso en sus manos). Bilott enfrenta muchos obstáculos, empezando por la negativa de su jefe (Tim Robbins canoso) para tomar el caso, por miedo de agitar los ánimos y enfrentar a una poderosa empresa.
Bilott está sólo en el caso contra Du Pont, sin mucho apoyo ni asistencia, trabajando en medio de cientos de cajas de archivo y miles de papeles. Ni su esposa (Anne Hathaway, igualmente magnífica), también abogada, le tenderá mucho apoyo emocional al inicio. Quien haya visto "Spotlight", en donde Ruffalo interpretó a un incansable reportero, podrá hacerse una idea de su interpretación en Dark Waters. La película termina siendo una historia de "David contra Goliat", no del todo concluyente ya que, aparentemente, Bilott sigue a la fecha trabajando en el caso contra Du Pont, y buscando justicia por las víctimas de su negligencia. Dentro de su aparente sencillez (sin exagerados repuntes melodramáticos), Dark Waters no te dejará indiferente en lo absoluto.
⭐️⭐️⭐️⭐️

FROZEN 2

 

NUEVAS AVENTURAS BAJO CERO. Olaf está de vuelta.

Lejano ha quedado aquel 2013 cuando Frozen fue estrenada. A pesar de que ha pasado mucho tiempo, todavía resuena en nuestra memoria la canción "Let it Go", con la poderosa voz de Idina Menzel, quien da voz a Elsa, la princesa de hielo. Llega ahora la secuela, Frozen 2, que por alguna razón -o por muchas- nos ha dejado a muchos helados. No quiero decir que esta segunda parte sea mala o decepcionante, nada más lejos de la realidad. Lo que sucede, es que teniendo como precedente una primera parte que es, simplemente, espectacular en todos los aspectos, tanto en el visual como en el de su historia (tiene como fuente de inspiración el cuento de Hans Christian Andersen, la "Reina de Nieve", que ya ha sido adaptado antes al cine), es normal que uno espere una segunda parte al mismo nivel, o incluso mejor.

Dirigida por Jennifer Lee y Chris Buck, la misma dupla que dirigió la primera parte, Frozen 2 se enfoca ahora en algunos misterios, por ejemplo, la muerte de los padres de Anna (voz de Kristen Bell), y de Elsa (voz de Idina Menzel), es decir, los reyes Runeard (voz de Jeremy Sisto), e Iduna (Evan Rachel Wood). Todo es paz y felicidad en el reino de Arendelle (no falta el número musical de rigor para acentuarlo), hasta que Elsa empieza a escuchar una voz misteriosa cantar desde lo profundo del bosque, que gracias a su magia y poderes sólo ella puede escuchar. Intrigada, Elsa se aventura al bosque junto a Anna, Kristoff (Jonathan Groff) y su reno, y claro, Olaf (voz de Josh Gad), el muñeco de nieve, de vuelta con su mismo encanto y gracia, para averiguar de dónde proviene la voz, la cual, sin duda, tiene algo qué comunicarle.
Frozen 2 cae fácilmente en la tentación de muchas secuelas de hacerlo todo más en grande que antes, visualmente más impresionante y mejorado; metiendo más canciones, personajes, subtramas, más renos (con todo y número musical en donde cantan), y ahora unos gigantes de piedra. Debo admitir que, por lo menos en el aspecto visual, Frozen 2 es realmente impresionante, con efectos visuales estupendos, y secuencias realmente bellas, como aquella de un caballo de agua cabalgando en las profundidades del océano, o algunas que tienen lugar en el otoñal y grisáceo bosque al que llegan Elsa y Anna, como el incendio del bosque. Pero es en la más dramática segunda mitad donde los animadores de la Disney se superan a sí mismos, con secuencias simplemente fabulosas, como una muy dramática, en donde, sin revelar mucho al respecto, un personaje se desvanece en una nube voladora, o aquella de la revelación que tiene lugar dentro de un barco naufragado, donde dos figuras de hielo se materializan frente a las hermanas, y es que "el hielo tiene memoria", según Elsa.
Frozen 2 cumple en el aspecto visual, y nos deja con nuestros ojos extasiados. En ese sentido es irreprochable. Sin embargo, lo que ofrece generosamente en términos visuales, le falta en cuanto a historia se refiere. Lo que hizo realmente memorable a la primera película fue, no nada más la canción "Let it Go", sino una buena historia, que tenia como centro el drama de Elsa al descubrir sus poderes, el no saber cómo lidiar con ellos, junto al sacrificio que termina haciendo por lo que más quiere. Frozen 2 tiene una historia pasable, pero creo que el haber puesto a dos grupos enfrentados en el bosque, en un conflicto que de todas formas no acaban desarrollando a fondo los guionistas, termina siendo algo estorboso y distractor. Hay comicidad, como ver a Kristoff intentar durante toda la película proponer matrimonio a Anna, mientras Olaf sigue igual de gracioso, pero sin el mismo peso que tuvo antes. En resumen, una secuela que, sin estar a la misma altura de su primera parte, pasa como un efectivo entretenimiento familiar de fin de semana, y se disfruta más si no se espera mucho de la misma.
🌟🌟🌟1/2



viernes, 23 de octubre de 2020

7500

CLAUSTROFOBIA EN LAS ALTURAS.  
Joseph Gordon-Levitt 
7500 quizás sea la película más claustrofóbica sobre secuestros de avión jamás hecha. Y digo esto poniendo a consideración incluso United 93, el filme de Paul Greengrass sobre el secuestro, precisamente, del vuelo del título, que durante el 9/11 se estrelló en los bosques de Pennsylvania en 2001. Aunque 7500 es, por el contrario, una historia de ficción (posiblemente inspirada en los hechos del vuelo 93), es inevitable que traiga a la mente dicho filme de Greengrass. Es oportuno decir, que las personas claustrofobias tal vez deban pasar por alto esta película. Pero será una lástima, ya que se estarán perdiendo los 90 minutos más tensos y angustiantes que se pueden experimentar al ver una película.

Dirigida por el alemán Patrick Vollrath, toda la trama de 7500 (el título refiere al código para notificar a la torre de control que un vuelo ha sido secuestrado) está instalada dentro de la cabina de mando de un avión, y pone a Joseph Gordon-Levitt, sencillamente tremendo y espectacular, en el "centro de la acción". Gordon-Levitt interpreta a un joven copiloto quien, durante un vuelo de Berlin a Paris, deberá enfrentar a unos terroristas, quienes luego de escasos minutos del despegue toman el control del avión. Los terroristas, bajo amenaza de matar a unos pasajeros, tratarán de ingresar a la cabina. Nada se puede agregar de más, sin el peligro de revelar detalles de la minimalista trama, la cual, con todo y estar cerca del 100 por ciento instalada dentro de la cabina, te tiene mordiéndote las uñas. Uno queda enganchado por saber qué va a pasar al siguiente segundo, preguntándote: ¿Cómo resolverá Tobias, nuestro piloto, esta situación? ¿Deberá anteponer lo que más ama por seguir al pie de la letra protocolos de aviación y seguridad? ¿Cómo hará para mantener el vuelo en el aire y seguro, considerando todo lo que está en juego?
Una parte de la mente de Tobias tiene que estar controlando el avión, y mantener al tanto a la torre de control de la situación, y al mismo tiempo cuidar que la puerta de la cabina (que aquí representa la enorme y valiosa barrera entre la seguridad de estar dentro de la cabina, contra los peligros del otro lado), no sea abierta. Una cosa se puede decir, y es que Tobias, contrario a otros pilotos que hemos visto recientemente retratados en cine, como en Sully, o Flight (con Tom Hanks y Denzel Washington interpretando a los pilotos en dichos filmes), será todo menos un héroe. Además de que el filme es impresionante en su muy realista representación del trabajo de un piloto, desde que despega el avión hasta que lo aterriza, incluyendo una cabina de avión que luce tan auténtica, que si no es una reconstrucción debe ser un avión real o un simulador, el principal mérito de Tobias como personaje es haberse mantenido -al menos, la mayor parte del tiempo- estoico, en extremo profesional, y siguiendo las reglas al pie de la letra. En el estira y afloja emocional, cambiante y fluctuante, del tercer acto, uno como espectador, a pesar de adivinar a estas alturas el desenlace, termina rendido frente a 7500 y la sobredosis de adrenalina que nos inyecta.
Disponible en Amazon Prime Video.
⭐️⭐️⭐️⭐️

TROOP ZERO


McKenna Grace (en medio) y su tropa.
Nunca antes había escuchado de Bert & Bertie. Pero lo que que me sonaba a una firma pastelera, o una marca de repostería, resulta ser una dupla de realizadoras con una interesante propuesta. En Troop Zero, su segundo largometraje, Bert y Bertie demuestran tener una visión propia, particular, y con sentido del humor. Troop Zero, producida por Amazon Studios, además de tener un sabor sureño, tiene una inspiración en las películas de Wes Anderson, que los aficionados a su cine encontraremos irresistible. La historia cuenta cómo un grupo de niñas están dispuestas a demostrar que, a pesar de ser fuera de lo convencional, y que encuentran complicado encajar en este mundo, valen por algo.

Georgia, 1977. Christmas Flint (McKenna Grace), una niña que ama mirar a las estrellas y preguntarse por los misterios del cosmos (por ejemplo, si puede haber vida en otros mundos), vive únicamente con su papá abogado, Ramsey (Jim Gaffigan), el cual tiene sus oficinas en una casa rodante. Sufriendo los abusos de las "chicas malas" en turno de su escuela, debido a su apariencia algo excéntrica, Christmas decide formar su propio grupo de chicas scouts. Esto, luego de que gente de la NASA visita el pueblito donde vive, para buscar, a través de un concurso, las voces que podrían ser enviadas al espacio, en un mensaje grabado en un disco de oro, para que alguna vida inteligente pueda recibirlo y escucharlo.
La historia es sencilla, y en ese sentido, el fuerte de Troop Zero no recaerá precisamente en una trama que depare muchas sorpresas, al menos la mayor parte del tiempo. Cada niña reclutada por Christmas, incluido un niño, Joseph (Charlie Shotwell), su mejor amigo, tendrá que demostrar sus talentos. Así, habrá una niña con mucho coraje, Hell-no Price (Milan Ray); o Smash (Johanna Colón), una niña regordeta y callada, pero con alma de ingeniera; así como una niña, Anne-Claire (Bella Higghinbotham), quien a pesar de tener un sólo ojo sano y funcional, es en extremo cristiana (antes de aceptar entrar al grupo, tuvo que consultarlo con Jesús) y está en búsqueda de encontrar el valor para enfrentar sus inseguridades. Viola Davis (quien también funge como productora del filme), luciendo un impresionante afro, interpreta a la secretaria del papá de Christmas, la cual decide aceptar ser la líder del grupo, y será quien se encargue de prepararlas para el concurso de talento en el que deberán participar.
Con un muy buen diseño de producción, vestuario, y una fotografía deslavada, para darle a la película la apariencia retro de un filme de los 1970s, Troop Zero, escrita por Lucy Alibar (guionista de Beasts of the Southern Wild, otra película con una niña como personaje principal), si bien no tiene nada particularmente extraordinario en sus dos primeros actos y que avanza a velocidad en neutral, tiene momentos graciosos, así como una estupenda banda sonora. Sus actuaciones son muy buenas, incluyendo a la siempre estupenda Alisson Janey, como una maestra de doble cara y líder del grupo rival. Sin embargo, es en su tercer acto cuando realmente el filme sorprende, consigue levantarse, logrando conmoverte y además ser enternecedoramente graciosa. Su homenaje musical a David Bowie, a través de "Starman", termina siendo genial.
Disponible en Amazon Prime Video
⭐️⭐️⭐️1/2

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