jueves, 14 de mayo de 2015

CHILD 44 * * *

Tom Hardy y Noomi Rapace.
Adaptación de la novela Child 44 (de hecho, parte de una trilogía sobre Rusia), escrita por Tom Rob Smith, la historia narra la investigación de una serie de crímenes en la Rusia de la posguerra, durante el régimen de Stalin. Tiene un reparto lucidor e impresionante, formado en su mayoría por actores británicos, encabezados por un Tom Hardy impresionante, así como un magnífico Gary Oldman. Ambos están    estupendos en sus papeles. Pero conforme uno va viendo la película, surge una pregunta: ¿Por qué la desafortunada decisión del realizador sueco Daniel Espinosa de hacerlos a todos hablar con acentos rusos? Los acentos acaban siendo distractores, sonando además acartonados, forzados y no muy convincentes. ¿No hubiera sido mejor llamar a actores rusos, y que toda la película estuviera hablada en la lengua de Tolstoi? La idea no aporta realismo, nada en absoluto, y sólo hace que los actores suenen apagados.

Tom Hardy interpreta a Leo Demidov, soldado que estuvo presente durante la toma de Berlín en 1945. Años más tarde, Demidov se convierte en un miembro de la policía militar estalinista, en los 1950, involucrándose en la investigación de una serie de asesinatos de niños, a manos del que parece ser un asesino serial. Noomi Rapace interpreta a su esposa, una maestra de primaria con lealtades divididas hacia el gobierno, lo cual pondrá en serias dificultades a su marido.

Sin embargo, el eficiente, disciplinado y profesional Demidov, acaba siendo deportado y bajado de rango, lejos de San Petersburgo, debido a intrigas en el cuerpo de policia, y a que las investigaciones están tomando un giro de intereses políticos. Su jefe inmediato (Vincent Cassel), quiere ocultar los hechos ante la luz pública, con tal de mantener intacta la imagen del régimen. Cuando Demidov llega a una pequeña localidad en provincia a servir como simple policía, ni el intolerante general del lugar (Gary Oldman) ni otros obstáculos, lo detendrán en sus investigaciones, cuando la ola de violencia haya alcanzado aquel lugar.

Si tratamos de dejar de lado los innecesarios y falsos acentos rusos, la película tiene puntos a su favor, como el magnífico diseño de producción, el buen diseño de vestuario, así como un uso de locaciones conseguido. Desafortunadamente, la narración es algo accidentada, pero Child 44 acaba siendo visible, de esas películas pasables, pero que no alcanzan el nivel de memorables, a pesar de su atractivo reparto. Un thriller de época, con regusto a The Secret Agent (la novela de Joseph Conrad),  que pudo haber sido una gran película.

lunes, 4 de mayo de 2015

BIG HERO 6 * * * * *

CON HERÓICO SOBREPESO. Hiro y Baymax.
Big Hero 6 se desarrolla en la ficticia ciudad de San Fransokio (una mezcla de San Francisco y Tokyo). La genialidad de la Disney, es hacer creíble -e increíble- todo este universo, claramente deudor del anime japonés. de donde se percibe su principal inspiración. En San Fransokio  tienen lugar competencias clandestinas de robots manejados a control remoto. En una de esa competencias, es en donde conocemos a Hiro Hamada (Ryan Potter), un niño prodigio e ingenioso,  con una tremenda habilidad para inventar artilugios y construir robots. Su hermano, Tadashi (Daniel Henney), es un modelo a seguir para él, ya que trabaja para una prestigiosa empresa, que desarrolla alta tecnología e ingeniería robótica.

Dirigida por Don Hall y Chris Williams, Big Hero 6 es, a pesar de su hipertecnologizada historia poblada por robots, y de tocar el tema de la inteligencia artificial, una conmovedora historia sobre el amor entre dos hermanos. Sin embargo, aunque al final se corra el riesgo de derramar una o dos lágrimas (en especial quienes tenemos hermanos), Big Hero 6 es también entretenida, divertida y con mucho humor, el cual radica en el fantástico Baymax, la última maravilla robótica que Tadashi ha inventado. 

Gracias a la inspiración que Tadashi provoca en Hiro, el chico desarrolla un impresionante proyecto: numerosos microrobots que funcionan con ondas cerebrales humanas. La tragedia sobrevendrá durante la presentación de sus maravillosos robots en una feria de tecnología, cuando Tadashi muera en un incendio. Su legado será Baymax, un robot blanco inflable, de diseño minimalista, y voluminoso; cuya función principal es la de monitorear el estado de salud de su propietario, y brindar primeros auxilios.

Pero también logra colarse una pequeña película de superhéroes improvisados, que en la marcha descubren talentos ocultos que pensaban no tenían. Los amigos de Tadashi (voces de Maya Rudolph, Genesis Rodriguez, Damon Wayans Jr., Jamie Chung y T.J. Miller) forman un equipo de superhéroes equipados con inventos del propio Hiro, en un ejercicio de originalidad e improvisación. El propio Baymax se convierte en una máquina voladora y el chico su piloto. 

Baymax se roba completamente el show sin mucho esfuerzo, como el robot que es ternura y fortaleza al mismo tiempo, y que se convierte en el inseparable amigo de Hiro. Baymax es toda una creación en materia de animación, gracioso en cada movimiento y ruido que emana de él. Hiro y Baymax se darán a la tarea de encontrar al responsable de la muerte de Tadashi, un misterioso y silencioso villano, quien apoderándose del proyecto de Hiro, y usando una máscara de teatro kabuki, nos revela  la existencia de un proyecto que abre un portal a otras dimensiones.  Big Hero 6 es una obra maestra de la Disney, fantástica, divertida, y visualmente inventiva, que no falla en ser conmovedora e impresionante en partes iguales. Oscar bien merecido.  






jueves, 23 de abril de 2015

HOME * * *


NADA COMO EL HOGAR.
Rihanna y Jim Parsons como Tip y Oh.
Home nos cuenta una historia ya muy vista con anterioridad, es decir, la recurrente, socorrida, pero siempre funcional fórmula niño/niña-conoce-extraterrestre-perdido-en-la-Tierra. Con unos reajustes aquí y allá, la Dreamworks consigue una película animada pasable y familiar, un simple entretenimiento de fin  de semana. No tendrá mucho de admirarse en el departamento de la "originalidad", es cierto, pero la historia tiene su particular encanto. Gratuity "Tip" Tuci (dejémoslo simplemente en Tip), una niña diseñada a imagen y semejanza infantil de Rihanna (ella misma hace la voz del personaje), se encuentra viviendo en total desolación debido a que su mamá (Jennifer Lopez) ha estado perdida por mucho tiempo. Un extraterrestre con rostro de anfibio y de nombre Oh (Jim "The Big Bang Theory" Parsons), se ha mudado a la Tierra junto a sus coplanetarios, para ocupar el lugar de los humanos.

Oh cambia de color de acuerdo a su estado emocional, habla extraño, con faltas gramaticales, y tiene un talento peculiar para inventar y construir. Dichas características le dan a la criaturita cierto carisma, incluyendo cierta inocencia. Tim Johnson (Over the Edge), la da a una típica historia de "invasión extraterrestre", de regusto serie B en clave de buddy movie, un tratamiento de historia infantil colorida, y con dosis de humor suficientes para mantener a niños y adultos entretenidos. Aunque batallan al principio para llevarse bien, conectar y entenderse, Tip y Oh descubrirán que se necesitan mutuamente. La química no tardará en fluir entre ellos, y empezarán a desarrollar una extraña pero linda amistad. Tip necesita del ingenio de Oh en su aventura para encontrar a su mamá, y Oh, por su parte, tiene que arreglar el error de haber enviado un mensaje a una sumamente poderosa y destructible fuerza extraterrestre, dando a conocer la localización de sus colegas. Si hay una escena que vale la pena, es aquella en la que se muestra a la Torre Eiffel flotando en el aire dentro de una burbuja, causando caos y destrucción en París, incluyendo también un buen trabajo de voz por parte de Steve Martin como Smek, el líder de los pequeños y purpúreos aliens. 

viernes, 17 de abril de 2015

CINDERELLA * * * *

BIBBIDIBOBBIDI-TÁSTICA. Lily James como
Cenicienta. 
Las adaptaciones al cine del clásico cuento infantil de Cenicienta han sido incontables. La más reciente, dirigida por el shakespereano realizador hollywoodizado Kenneth Branagh,  es digna de revisarse y no pasarla por alto como otra más del montón. La Disney gusta de regresar una y otra vez a sus clásicos del pasado, y casi nadie puede discutir que su versión animada de 1950,  es uno de sus clásicos inmortales. Esta nueva adaptación de Cenicienta, podría parecer una simple traducción de dicho filme animado con actores de carne y hueso. Pero hay más que eso en esta ocasión. 

En el primer acto, vemos el casi lacrimógeno drama sobre cómo Ella (Lily James), acaba huerfana siendo adolescente, luego de la muerte de su madre y padre. Su mamá le aconsejó siempre "ser amable y valiente". La trágica pérdida de su padre (Ben Chaplin), la llevarán a una vida infeliz, llena de abusos y a vivir prácticamente como esclava bajo el tiránico brazo de su madrastra, interpretada con malévola genialidad y mala leche por Cate Blanchett. La oportunista e interesada mujer, ha llegado a la vida de Ella para hacerla una pesadilla, junto a sus dos hijas, Drisella (Sophie McShera, la encantadora ayudante de cocina en Downton Abbey), y Anastasia (Holliday Grainger), las cuales acabarán apodando a Ella, Cinder-Ella, haciéndo burla de verla cubierta de cenizas de chimenea.

Esta nueva película de Cenicienta funciona para audiencias infantiles, que están por descubrir el cuento, y para las más adultas, que ya conocen la historia, su desarrollo y desenlace. Se redescubre     con efectos digitales, que hacen que la famosa transformación de la calabaza en el carruaje tenga un toque de espectacularidad y comicidad, incluyendo ratones generados digitalmente (no cantan ni hablan). Además, el diseño de producción es ecléctico, con una mezcla de varias épocas. El filme a ratos está ambientado en la Inglaterra Victoriana, pero en otro parece más inmerso en los años 1920s-1930s (la decoración de la casa de Cenicienta, y el vestuario de Cate Blanchett). También hay partes con un sabor a la Nanny McPhee (¿A qué hora aparecerá la Nanny McPhee para ayudar a Cenicienta?), especialmente por el vestuario colorido de las hermanastras.

Aunque con una aparición corta, Helena Bonham Carter está memorable como el hada madrina. Mantiene aquí intacto su lugar como el personaje icónico del cuento, la causa por la que está grabado en nuestra mente. El hada madrina hace su única aparición para concederle a Ella su deseo de acudir al baile real, en donde el príncipe (Richard Madden) espera reencontrarla,  y quizás contravenir los deseos de su padre, el rey (Derek Jacobi), de casarse con una mujer de la realeza. La magia tiene como límite la media noche, en donde todo vuelve a la normalidad, pero lo cierto es que la película cumple con todo lo que una película de Disney debe ofrecer, magia, entretenimiento, y humor en buenas dosis. 

sábado, 11 de abril de 2015

INSURGENT * *

Shailene Woodley
Siguiendo la misma fórmula de filmes como The Hunger Games, The Maze Runner, etc., es decir, historias de grupos de jóvenes en plena lucha por sobrevivir en mundos distópicos, matándose unos a otros de ser necesario (al estilo de Lord of the Flies), Insurgent (secuela de Divergent, adaptación de los bestsellers escritos por Veronica Roth) se agrega a la lista. Aquí puede aplicarse el dicho "si has visto una, ya has visto todas". Y es que ha llegado un momento en que todas estas películas se parecen tanto unas a otras, que es difícil  distinguirlas entre sí. Insurgent cuenta la huída de los jóvenes insurgentes Tris (Shailene Woodley) y Four (Theo James), quienes han escapado de una futurística y ruinosa Chicago, gobernada bajo el fascistoide régimen de Jeanine (Kate Winslet). La policía les está pisando los talones, y los han rastreado hasta una especie de comuna, en medio del bosque, en donde han encontrado refugio. Todo remite a un clásico escenario orwelliano, a lo 1984, con la pareja de enamorados que no puede ver el día en que puedan vivir en paz. Miles Teller (Whiplash), agrega a la historia ambigüedad moral e intenciones dudosas a la mezcla, como Andrew, el tipo que les hace la vida de cuadros a la pareja protagónica. 

El "mcguffin" de la historia es una misteriosa caja, de la cual Jeanine quiere apoderarse debido a los secretos que tiene guardados sobre los orígenes de la civilización. La película echa a la sartén elementos de filmes como Matrix o The Fifth Element, cuando un "elegido" sea necesitado para poder abrir dicha caja. Dirigida por Robert Schwentke, la película es una fallida película juvenil futurista, que en general acaba siendo desabrida, gris, plana, y cuya historia romántica es fría y sin mucha "candela".  El diseño de producción es de nula inspiración. Tanto  Shailene Woodley como Kate Winslet ofrecen unas actuaciones aceptables (esta última en un  plan fascista apenas creíble), y de no ser por ellas, incluyendo Naomi Watts, en un papel no muy lucidor como la líder de un grupo de "insurgentes" revolucionarios, Insurgent hubiera terminado como estreno directo en DVD. 

martes, 7 de abril de 2015

BIRDMAN * * * * *

MÁS QUE UN SUPERHÉROE.
Michael Keaton y su "alter ego". 
Birdman es de las películas más ambiciosas del realizador mexicano Alejandro González Iñárritu, quien impresionó a la crítica internacional con su opera prima, Amores Perros (2000). Su intención, ha sido filmar toda la película en un sólo plano secuencia, o al menos, dar la ilusión de haber sido así (tal y como Hitchcock lo hizo en The Rope). Varios planos secuencia han sido armados, consiguiendo un  resultado impresionante técnicamente hablando. La ilusión se complementa con una banda sonora  formada por solos de batería jazzística, que suena sin muchas interrupciones, y que puede ser el deleite de muchos amantes del jazz (como quien esto escribe), o la total crispación de nervios para otros. Desde el punto de vista actoral hay mucho que admirar también. Iñarritu ha redescubierto a un Michael Keaton sorprendente, genial, y lleno todavía de energía. Un actor que parecía ya desde principios de la década pasada destinado a papeles secundarios, desechables y nada memorables, en churros palomeros de ínfima calidad. 

Con un título engañoso, que puede remitir fácilmente a un filme de superhéroes, Birdman es una película delirante, con destellos surrealistas y algunos de total parodia. Una película que trata sobre el arte y la creación artística, las segundas oportunidades en la vida de un artista, la trascendencia, etc. Lo más interesante, es que todo es manejado con un humor nunca antes visto en el realizador.

Michael Keaton confirma que tiene un endemoniado talento, que puede ser versátil y derrochar talento en una película más de autor. Keaton interpreta a un maduro actor, Riggan, cuya glorias pasadas residen en haber interpretado a un superhéroe en cine (el Birdman del título). Iñárritu tal vez pensó que darle el papel a Keaton, habiendo interpretado a Batman en dos películas para Tim Burton, podría ser un experimento interesante. No se equivocó. Con la franquicia de Birdman enlatada, pero muchos fans en su haber, Riggan busca seguir en el showbusiness de una forma que pocos actores se atreven, demostrando que puede ser un actor serio en una obra de teatro en Broadway, que él mismo ha adaptado, y se encuentra produciendo y dirigiendo. La obra es real, titulada  "What We Talk About When We Talk About Love", de Raymond Carver. 

Riggan, de una manera esquizofrénica, escucha dentro de su cabeza la voz de Birdman, grave, sarcástica, y a veces insultante. Además, se imagina que tiene poderes telequinéticos, haciendo levitar y mover objetos a su alcance. Dentro de todo lo absurdo que pueda sonar -y que no haya mucha  explicación de por medio-, Riggan es la representación del artista incomprendido, al borde de la locura, luchando por no caer en el olvido, y al mismo tiempo, por mantenerse al margen de la prensa sensacionalista.

Riggan es un personaje fascinante, configurado con ironía, humor y fuerza. Los guionistas (escrita por el mismo Iñárritu, en colaboración con Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris, y Armando Bo), lo presentan además como un fallido esposo y padre de familia. Ahora divorciado, Riggan no ha sabido superar del todo sus errores y adicciones del pasado (hay un alcoholismo sugerido), y trata de reconectar con su hija drogadicta (Emma Stone), en etapa de rehabilitación. Edward Norton tiene igualmente una poderosa actuación, interpretando a Mike, un actor engreído y poco profesional, pero con una genialidad histriónica que impresiona a Riggan desde el inicio. Norton tiene instantes de    comicidad hilarante, por ejemplo, cuando poco antes de salir a escena junto a su compañera de reparto, Lesley (Naomi Watts), en una escena de cama en un motel, éste le sugiere que tengan realmente sexo (por aquello del realismo). 

En cine, por irónico que pueda parecer, un teatro puede ser el lugar más intrigante, misterioso, acogedor y fascinante, especialmente tras bambalinas. En Birdman no es la excepción. En buena medida, la película es un viaje incansable por los pasillos laberínticos del teatro, todo filmado e iluminado con la maestría de Emmanuel Chivo Lubezki, quien tuvo la exhaustiva tarea de filmar todo con cámara portátil. Las criaturas que pueblan este melodrama, que pasa de la comedia al delirio surreal, y de ahí, nuevamente a la comedia sin problemas, son personajes disfuncionales que tratan de encontrar en el teatro su lugar en el mundo, así como cierta estabilidad y sentido a sus vidas. Hay una escena de antología, en donde Riggan, por una u otra razón, acaba en la calle y Times Square  semidesnudo, en medio de cientos de personas y fans que captan todo con sus celulares. Pero en lugar de burlarse, lo alaban por su valentía, y ven todo como una especie de acto subversivo y artístico. Lo mismo hice yo al acabar de ver la película.

viernes, 27 de marzo de 2015

CHAPPIE * * 1/2

UN ROBOT CON MUCHO CORAZÓN.
Dave Patel como el creador de Chappie.
Todo es muy confuso en la reciente película del sudafricano Neill Blomkamp, empezando por su título. Chappie nos suena de inmediato a película infantil, que tal vez nos contará la historia de un robot perdido en el mundo de los humanos, y que se vuelve el mejor amigo de un niño. Nada más lejos de la realidad. A estas alturas, está claro lo mucho que le interesa al realizador la ciencia ficción, con historias que tengan ideas interesantes, llevadas con cierta inteligencia, y que funcionen como blockbusters palomeros. La fórmula es simple: toma todas las referencias que puedas de clásicos y reinventa todo, aderezando la cosa con impresionantes efectos especiales. Le funcionó muy bien en District 9 (su mejor película al momento), aunque no mucho en la, de todas formas, entretenida Elysium, y para nada en Chappie.

En algo no falla: en ser un simplón entretenimiento para chicos y grandes, sin muchas pretensiones. Su gran problema es que, en general, es un desastre, debido a su desbalance tonal, y que no se atreve a llevar más allá su premisa: la inmortalidad, a través de la posibilidad de transplantar la consciencia a un robot. La trama habla sobre inteligencia artificial, así como de robots queriendo ser humanos. Es algo aburrida en su primera mitad, en donde el realizador saca a relucir su niño interior, y -tal y como lo hizo Spielberg en A.I.- darle una repasada al cuento de Pinocho. El Chappie del título, es un robot con orejas de conejo, que es parte de un proyecto sofisticado de robots policía (llamados scouts), diseñados para combatir el crimen. Durante un operativo, Chappie es "herido", y en resumen,  queda inservible para lo que fue hecho. Dos criminales estilo Bonnie y Clyde, Ninja y Yo-Landi (raperos sudafricanos interpretándose a sí mismos), se roban lo que queda del robot, para que les ayude en la guerra que tienen con una banda de traficantes, que parecen sacados de alguna película de Mad Max.

Sharlto Copley hace un buen trabajo dando voz y movimientos al impresionantemente realista robot. Le provee de varios matices y una robótica personalidad, con carisma y encanto. Deon (Dave Patel) es el nerdezco genio que desarrolla un chip, capaz de dar al robot sensibilidad y emociones humanas. Como en Distric 9, la historia se desarrolla en los suburbios y las afueras de una Johannesburgo infectada de violencia e inseguridad, pero bien podría haber sido ambientada en Nueva York o Los Angeles. La fuente del filme, es un cortometraje que Blomkamp realizó en 2003, Tetra Vaal (como lo hizo para District 9), protagonizado por un robot orejón (como Chappie) dedicado a combatir el crimen.

La película toma un giro autoparódico, justo cuando Ninja y Yolandi se conviertan en los "padres adoptivos" del robot. Ridículo tal vez para los adultos, pero para la audiencia infantil puede funcionar.  Ella se encargará de despertar los circuitos y engranajes más azucarados, sensibles y edulcorados del robot (¡le enseñará a jugar con muñecas!), mientras que el otro sacará a la luz su lado más duro, gangsteril y criminal, enseñándole a usar armas. 

Es evidente que Blomkamp no se decidió muy bien si irse por el lado de un entretenimiento familiar (como en la primera hora y media), o por uno más adulto, con violencia, explosiones, muertes y balaceras, como en la última media hora. La película parece un remake de Robocop en sus últimos minutos. Hugh Jackman (más australiano que nunca) interpreta al villano en turno, haciéndole la vida de cuadros a Deon, dentro de la compañía armamentista para la que trabajan. El personaje de Jackman se encuentra desarrollando un mega robot, cargado de misiles y, aparentemente,  indestructible. Su jefa (Sigourney Weaver) se niega a seguir financiándolo y darle luz verde, lo que dará pie a una pelea que proveerá los momentos más adrenalínicos y emocionantes del filme en su parte final.

jueves, 12 de marzo de 2015

GONE GIRL * * * *

NI ADIÓS DIJO. Rosamund Pike y Ben Affleck. 
Casi todo filme de David Fincher es un viaje que acaba mostrando el lado salvaje, violento y físicamente brutal de la naturaleza humana. Se7en, The Fight Club, y más recientemente, Zodiac, The Girl with the Dragon Tattoo y Gone Girl, son varios ejemplos. Adaptación de la novela de Gillian Flynn (adaptada, de hecho,  por ella misma), Gone Girl convierte un simple misterio policiaco, que podría haber sido sacado de cualquier serie televisiva, en un rompecabezas narrativo intenso, absorbente,  lleno de suspenso, y mordazmente original. Fincher es un especialista en crear expectativas en el espectador, en jugar con el factor sorpresa, y dar la estocada final con una vuelta de tuerca inesperada. Es el moderno maestro del suspenso, cosa que pocos podrían negar. Lo que parece un simple "misterio por resolver", la desaparición de una famosa escritora de cuentos infantiles (Rosamund Pike, magnífica), dejando detrás una serie de pistas que podrían revelar qué ha pasado con ella, y sobretodo, si sigue viva, se convierte en un juego que revela las amarguras y tristezas dentro de su matrimonio. Su marido (Ben Affleck), un maestro de escritura creativa, es el único sospechoso en todo el caso y el último en haberla visto. 

A todo este clásico relato de misterio, se agrega una detective tenaz (Kim Dickens, estupenda) quien  se encuentra investigando el caso, y vigilando de cerca al marido abandonado. Lo problemático en la historia, que pretende también explorar en un tono crítico y casi paródico los alcances del sensacionalismo mediático estadounidense (la historia de la desaparición se convierte, en cuestión de horas, en uno de los temas más polémicos del país), es quizás un desbalance moral en el peso dramático de los personajes. El personaje femenino no sale nada bien librado en todo este desbarajuste emocional y conflicto matrimonial. Amy (el personaje de Rosamund Pike), acaba siendo la más desequilibrada, lunática y psicópata en todo el asunto, mientras que Nick (personaje de Affleck), acaba simplemente sacando a relucir uno que otro pecadillo, que una inocente disculpa por televisión, asesorado por el mejor abogado en el área (Tyler Perry), puede arreglar. Este aspecto algo misógino, junto a un final poco satisfactorio, acaban dejando un sabor decepcionante al salir de la sala de cine. 

Ver también: reseña de The Social Network. secuencia de créditos de Se7en.

jueves, 5 de marzo de 2015

AMERICAN SNIPER * * * *

EN LA MIRA. Bradley Cooper.
Chris Kyle era el mejor en lo suyo, ser un francotirador. No pudo haber sido más profesional en ello. En su haber, tuvo alrededor de 160 muertes confirmadas (se afirma que fueron 255, en total) en campos de guerra. No por nada se le considera el francotirador más letal en la historia militar de los E.U. No hacía distinciones de sexo o edad, ya que tenía un sólo objetivo: cubrir la espalda de sus compañeros. En la escena que abre el filme,  Clint Eastwood establece el suspenso que prevalecerá en toda la película. Kyle (sorprendente Bradley Cooper, con una transformación física de evidentes horas en el gimnasio, y carbohidratos al por mayor) tiene que tomar la crucial y demoledora decisión de jalar o no el gatillo. Ninguno quisiera estar en su lugar, haciendo un trabajo que requiere la mayor destreza para usar el rifle, sangre fría, imperturbable concentración, vista privilegiada, pasar horas y horas en una azotea, y lo principal, tener nervios de acero. Basada en la autobiografía de Kyle, American Sniper, en la película Eastwood le rinde tributo, con un cierto regusto patriotero que no cae en el descaro o la exageración. 

Kyle murió trágicamente a los 39 años, asesinado durante una práctica de tiro por un soldado mentalmente inestable (quien sigue esperando juicio por el hecho), durante el trabajo que realizó en clínicas de rehabilitación psicológica para soldados retirados. El mismo Kyle sufrió de estrés postraumático, después de regresar de cuatro misiones especiales en Irak. En ese sentido, American Sniper, más que una típica película de guerra,  es un estudio de personaje en el cual Eastwood no pretende sacar conclusiones o juzgar a su personaje principal. Lo que le interesa es mostrar a Kyle en acción, con una excepcional precisión para el detalle, movimientos, posiciones, etc.

El filme recuerda a Enemy at the Gates (2001), en la manera de contar la guerra personal entre dos francotiradores.  Kyle (a quien los insurgentes iraquíes llamaban "El Diablo de Ramadi") se pone como objetivo eliminar a  "El Carnicero", un francotirador iraquí, quien está causando bajas al ejercito americano. Es un buen balance entre película de guerra reflexiva y thriller bélico que entretiene, gracias al buen suspenso que Eastwood inyecta a la historia. Además, hay una parte de melodrama familiar, cuando Kyle empieza a tener problemas domésticos con su esposa (Sienna Miller), debido a su obsesión de estar lejos de casa y de sus hijos recién nacidos (se nota que usaron muñecos en vez de bebés reales), sin dejar de lado los momentos traumáticos, al no saber ella si regresaría vivo o muerto. En casa, Kyle extrañaba la adrenalina, deseaba regresar a la guerra. Eran dos frentes en los que tenía que luchar

sábado, 14 de febrero de 2015

THE BOXTROLLS * * * 1/2

TARZAN ¿DE LOS TROLLS? Eggs y su enorme familia de
trolls.
The Boxtrolls es el cuarto largometraje producido por los estudios de animación Laika. Junto a otras casas productoras especializadas en animación (como Ardman), Laika sigue manteniendo viva y brillante la clásica técnica de animación en stop motion. La gran competencia representada por la animación digital, no ha opacado en absoluto joyas como Corpse Bride, Coraline (adaptación de la novela homónima de Neil Gaiman), cuento de hadas mezclado con historia de horror gótico y pesadilla surrealista para niños, o Paranorman, otro relato infantil de corte paranormal, con un niño -sí, otro niño- que puede ver "gente muerta". En The Boxtrolls (adaptación de la novela "Here be Monsters", de Alan Snow), era de esperarse, tarde que temprano, que los de Laika empezaran a caer un poco en clichés y extraños pastiches, que resultan más extraños que encantadores. No quiero ser malinterpretado. The Boxtrolls (dirigida por Graham Annable y Anthony Stacchi) tiene su particular encanto. Está realizada con una impecable y bellamente artesanal técnica de animación, y su elenco de voces es fenomenal. Pero al final, Boxtrolls no es más que otra historia sobre criaturas   horripilantes, odiadas por medio mundo, y que viven debajo de una ciudad, en su muy particular y autosuficiente mundo. Los boxtrolls han tomado bajo su resguardo a un niño, Eggs (Isaac Hempstead Wright), quien como en Tarzan y los simios, se considera a sí mismo como uno de ellos. Nunca ha tenido contacto con otros humanos, por lo que cuando Eggs tenga oportunidad de echar una mirada a la sociedad civilizada, todo acabará siendo un caos traumático para el chico.

Por una extraña razón, que nunca es explicada, los boxtrolls gustan -o necesitan, más bien- vestirse con cajas que recogen de los basureros. Cada uno se bautiza con la palabra que tenga impresa la caja, de ahí que Eggs se llame así, o que su "padre adoptivo" sea un troll de nombre "Fish". La vida de estas criaturas se ve amenazada por una especie de exterminadores, encabezados por el villano de la historia, Archibald Snatcher (Ben Kingsley, con una voz distorsionada que suena más bien como a Michael Gambon), el cual se ha encargado de diseminar mala fama a los boxtrolls entre los habitantes de la ciudad, y junto a sus secuaces se ha dado a la tarea de tratar de borrarlos del panorama, como si fueran una plaga. 

Los boxtrolls parecen inspirados en los minions de Despicable Me. Se dedican a estar inventando y construyendo cosas, aparentemente no hay figuras femeninas entre ellos, hablan con una voz de helio similar, y su lenguaje es a base de gruñidos y otros ruidos.  Tienen cierta comicidad, son chistosones, pero desafortunadamente no acaban siendo lo suficientemente memorables como sus contrapartes amarillos. En medio de la historia tenemos a una niña, Winnie (Elle Fanning), quien al descubrir a Eggs intentará (como la Jane de Tarzán) de integrarlo a la sociedad. 

Esa especie de sociedad-fraternidad secreta de amantes de los quesos, encabezada por el aristocrático padre de Winnie, Lord Portley Rind (Jared Harris), cuyos miembros se reúnen secretamente a degustar quesos, como si fueran catadores de vinos. Lo intrigante y sin mucho sentido (diría sin mucho motivo), es que para Archibald, además de tener una propensión a disfrazarse de mujer, parece algo imprescindible, casi de vida o muerte, el pertenecer a la sociedad y apoderarse del sombrero de Portley. El elenco se redondea con las voces de la dupla Nick Frost y Simon Pegg. Al final, la película tendrá sus puntos débiles, pero tiene un diseño de producción fascinante, como la concepción del mundo subterráneo de los boxtrolls, con caprichosos detalles en cada rincón, o las máquinas móviles diseñadas por Archibald, con sabor surrealista. Su historia, que en esencia trata sobre figuras paternas ausentes o, en su caso, no muy responsables, tiene el corazón bien puesto, pero The Boxtrolls estuvo a dos o tres pasos de alcanzar el status de memorable. 

viernes, 6 de febrero de 2015

GUARDIANS OF THE GALAXY * * * * *

RESGUARDANDO EL UNIVERSO.
Chris Pratt, Dave Batista y Zoe Saldana. 
Guardians of the Galaxy es la película de aventuras espaciales más originales y divertidas que he visto. No es demasiado obvia en sus fuentes de inspiración (Star Wars,  Star Treck, e incluso se le ha calificado como "Indiana Jones en el Espacio"). En realidad, Guardians es la adaptación del comic de la Marvel (publicado en 1969, y con una nueva versión en 2008), creado  por Dan Abnett y Andy Lanning. Narra la historia de Peter, un niño terrícola secuestrado por piratas espaciales, justo la noche en que su madre murió. Años después, Peter (Chris Pratt), se apodera de una misteriosa esfera (escena que recuerda a Indiana Jones en Raiders of the Lost Ark, robándose el ídolo de oro en la cueva), tan valiosa que pronto se convierte en objeto de una cacería por parte del villano darth-vaderezco en turno, Ronan (Lee Pace). Sin saber que tiene en sus manos una poderosa arma, que podría destruir una galaxia entera, Peter, ahora con un precio por su cabeza, es perseguido por cazarecompensas, entre ellos, Rocket (voz de Bradley Cooper), un mapache parlante, que es una mutación producto de un experimento, y su amigo, Groot (voz de Vin Diesel), una criatura alienígena hecha de pura corteza, raíces y ramas, con una fuerza descomunal, la inocencia del monstruo Frankenstein, y que sólo sabe decir: "Soy Groot". 

Zoe Saldana interpreta a Gamora (con la misma bravura y atletismo que mostró en Colombiana), la hija de piel verde del Emperador, quien la envía para recuperar la esfera. Sin embargo, las cosas salen mal para todos, y en prisión formarán un disparejo grupo de mercenarios del espacio, que tratará de salvar el universo de los malévolos planes de Ronan. Dave Bautista interpreta a Drax, un presidiario de ojos amarillentos, piel rojiza, y cuerpo de luchador, quien se agrega a la pandilla para pelear contra Ronan. Como el Maximus de Gladiator (2000), Drax tiene cuentas que ajustar con el tiránico Ronan, por haber matado a su esposa e hijo años atrás. La película acaba siendo divertida de principio a fin. Guardians es una comedia espacial redonda y que funciona a la perfección. James Gunn (quien me sorprendió con el humor negro que supo inyectar a Super), sabe cómo retroalimentarse de fuentes del cine de ciencia ficción más clásico. Nos da algo completamente único, con toda la parafernalia obligada de efectos especiales. Guardians está entre la parodia y el homenaje referencial al cine de George Lucas, a programas cómo Battle Stargalactica, y ejemplos más recientes, como Serenity o The Chronicles of Riddick. Su humor, incluso, recuerda en muchos momentos a Futurama.  De hecho, el toque mágico de Gunn, es agregar un humor inteligentemente llevado, que sus antecesoras tal vez fueron más tímidas en exhibir.  

sábado, 24 de enero de 2015

ALBERT NOBBS * * * 1/2


IDENTIDAD SECRETA. Glenn Close y Mia Wasikowska.
Glenn Close repite en Albert Nobbs el trabajo que hizo Off broadway en 1982, precisamente, en la adaptación del libro The Singular Life of Albert Nobbs. Su transformación física es tan impresionante cómo sutil, digna de una actriz de su calibre (nominaciones a Mejor Actriz y Mejor Maquillaje en los Oscares 2012). El rango de expresiones faciales que la actriz despliega en pantalla, pasan frente a nosotros con una naturalidad singular, casi sin mostrar esfuerzo alguno. Con todo y maquillaje, (incluyendo nariz prostética), el trabajo de Glenn Close es una obra maestra. Es lo mejor en la película, incluyendo la notable cinematografía de Michael McDonough, con una exquisita iluminación en casi todas las escenas de interiores. Albert Nobbs es una pequeña, agradable de ver y pasable película de época, bien ambientada, dirigida por Rodrígo García, quien ha convertido a Glenn Close en su actriz de cabecera y musa. La historia habla sobre el lesbianismo durante la era victoriana, en la Irlanda de finales del siglo XIX. Una historia sobre identidad sexual, amor platónico homosexual y el matrimonio entre mujeres, en una época donde esto era inimaginable. Albert Nobbs, (Glenn Close), es una mujer que tuvo que ocultar su verdadera identidad, haciéndose pasar por hombre para poder sobrevivir (siendo su voz quizás lo más difícil de ocultar) y así conseguir trabajo de mayordomo en un hotel de cierto nivel. Su plan es ahorrar, poner una tienda de puros, y lograr independizarse. Mia Wasikowska interpreta a una chica que llega a trabajar al hotel de mucama, y amenaza con desviar de camino a Albert y sus planes. El resto del reparto ofrece excelentes actuaciones, especialmente Janet McTeer, quien está fenomenal como una mujer, quien como Nobbs, ha tenido que hacerse pasar por hombre para poder trabajar y casarse con otra mujer. Brendan Gleeson ofrece una pequeña, pero memorable actuación, como un doctor instalado en el hotel, y Aaron Taylor Johnson está bien como el oportunista que tratará de sacar provecho de Albert. Con todo, y es una lástima que la historia no sea tan arriesgada como debería, sin llevar sus interesantes temas un poco más lejos, pero ¡qué actuación de Glenn Close!

sábado, 17 de enero de 2015

FURY * * 1/2

LLENOS DE FURIA. Brad Pitt y su pandilla salvaje. 
Fury parecería, en muchos sentidos, una reelaboración de Inglorious Basterds, de Quentin Tarantino. Brad Pitt, el productor ejecutivo y coprotagonista de Fury, se ve y habla aquí de una forma muy similar que en la película bélica de Tarantino. Sin embargo, Fury no es tan buena ni original como Inglorious, con todo y ser un entretenimiento palomero pasable. No hay muchos peros que ponerle en cuanto a acción y escenas de batalla, la cuales son emocionantes. Parecen como extraídas de algún filme de Star Wars. El realizador, David Ayer (quién dirigió End of Watch, un muy buen filme policiaco protagonizado por Jake Gyllenhaal), hace que los disparos y proyectiles de los tanques se vean como rayos láser, que cruzan de un lado a otro de la pantalla.

Dentro del "departamento" de originalidad no hay mucho que digamos. La premisa parece haber sido tomada de una subtrama de Saving Private Ryan (1998): aquella del chico mecanógrafo, flaquito, enclenque, que es forzado a ir al campo de batalla en una misión peligrosa, sirviendo de traductor. La diferencia es que el personaje de Private Ryan era más interesante que esta floja versión de Fury. Logan Lerman (Percy Jackson and the Lightning Thief) interpreta a un vulnerable y sensible joven, que es forzado por el sargento de un tanque Sherman (Brad Pitt) a acompañar a su variopinto batallón a pelear y matar nazis. La única misión del chico, durante su odisea en la que descubrirá los horrores de la guerra, es sobrevivir, y quizás tener que matar, cosa traumatizante que se verá forzado a hacer sin pensarlo dos veces.  En un momento dado, el chico se verá a sí mismo como el héroe de un cuento de hadas, que tenga que salvar a una "princesa" alemana de la humillación y maltrato de uno de sus compañeros, Grady (Jon Bernthal, al que parecen quedarle como anillo al dedo estos personajes despreciables), quien se convierte en el villano -al menos por algunos minutos- durante una de las escenas más ambiguas, extrañas, asquerosas (esto por involucrar unos huevos fritos ensalivados),  misóginas y no muy logradas de la película. 

Si por algo vale la pena Fury, es más por sus escenas de acción y batallas. Las peleas tienen su dosis de emoción. La idea del realizador parece haber sido trasladar una historia de batallas submarinas adentro de un tanque, incluyendo sensaciones claustrofóbicas, camaradería, enfrentamientos entre personajes, y hasta una sensación de estar dentro de un videojuego bélico. Los escritores del guión no pudieron evitar el dibujo fácil, esquematizado, y hasta algo estereotípico en los personajes. Michael Peña interpreta al soldado mexicano bonachón, regordete, con el chiste siempre en la boca, y malhablado; mientras, Shia LaBeouf (buena actuación, por cierto),  es el tranquilo, religioso, de buenas maneras, de bigote afrancesado, y casi refinado soldado. El guión no profundiza ni ofrece muchas reflexiones sobre la guerra o los conflictos del personaje principal, pero te da esa clase de entretenimiento de filmes bélicos de los 1970s, como Kelly's Heroes (1970). 

viernes, 2 de enero de 2015

THE HOBBIT: THE BATTLE OF THE FIVE ARMIES * * * * 1/2

EL DESTINO DE LA TIERRA MEDIA  EN SUS MANOS.
Martin Freeman como Bilbo Baggins 

Ahora que se ha estrenado The Hobbit: The Battle of the Five Armies, me inclino a considerarla como una saga entera de 9 horas (no tanto como filmes separados en una trilogía), de la cual su tercera parte es la mejor. En Battle of the Five Armies habrá una conflagración entre todos los ejércitos de la Tierra Media. Es donde empieza verdaderamente la lucha entre el bien y el mal que vimos en la saga de Lord of the Rings. El dragón Smaug (Benedict Cumberbatch) ha muerto, dejando  detrás el cuantioso tesoro que una vez perteneció al reino de los enanos. Nuestro grupo de enanos aventureros, incluido el hobbit Bilbo (Martin Freeman), y comandados por Thorin (Richard Armitage), futuro rey de los enanos, ha tomado posesión del tesoro. Las cosas han tomado un giro inesperado, y lo que veníamos temiendo desde la anterior película ha sucedido: Thorin ha mostrado su lado obscuro. Como recreando una tradición Shakespereana, Thorin es la viva representación del monarca que ha perdido la razón, quien se niega a respetar un trato que hizo con los habitantes del pueblo del Lago. Su portavoz, Bard (Luke Evans), convertido en el héroe que dio muerte al dragón, ha ido a recordarles a Thorin y compañía,  acuartelados en la Montaña Solitaria, que una parte del tesoro les pertenece, y que no les vendría nada mal el oro para reconstruir su ciudad.

La verdad, es que en esta última película no es tanto Bilbo quien robe nuestra atención como el héroe que salvará al mundo de las siniestras fuerzas del Nigromante (Cumberbatch también), sino el ambicioso Thorin. Richard Armitage hace un gran trabajo en esta ocasión. Transmite complejidad y conflicto, fuerza y determinación, siendo afectado por el llamado "mal del dragón". Sus compañeros  tratarán de sacarlo de la locura de tener que enfrentarse al inmenso y poderoso ejército de los elfos, incluyendo a todos los inconformes y enfadados habitantes del lago. Gandalf (Ian McKellen) trata de hacerlo entrar en razón, y todo podría depender de una misteriosa y poderosa piedra el que estalle o no algo parecido a la Tercera Guerra Mundial en el universo creado por Tolkien. En tanto, siguen las dificultades para que la elfa Tauriel (Evangeline Lily) y el enano Kili (Aidan Turner) puedan dar rienda suelta a su relación romántica, en especial, por la presión que ejerce sobre ella el líder   Thranduil (Lee Pace). Legolas (Orlando Bloom) sigue defendiendo su lugar como el héroe de acción que ha sido siempre, diestro con el arco y la flecha, letal e indestructible.

Parece que Peter Jackson se tomó en serio las críticas sobre la larga duración de los anteriores filmes.  Decidió acortar la duración de la película a sólo 2 horas y media, las cuales no se sienten en lo absoluto. La película está llena de acción, batallas y peleas excitantes. Jackson cierra la saga con altas cotas de espectacularidad y sofisticación visual, con impresionantes efectos especiales que siguen siendo una herramienta más de la narración, no un elemento distractor, o que sobresalga por encima   de la historia. Los personajes siguen evolucionando, aunque me quedé con ganas de ver más de Galadriel (Cate Blanchett), Saruman (Christopher Lee) y Elrond (Hugo Weaving), quienes dejan en puntos suspensivos una pelea contra las fuerzas obscuras del nigromante. Quizás Jackson lo dejé para las versiones extendidas, que seguramente acabará re estrenando.

sábado, 20 de diciembre de 2014

THE WIND RISES * * * * *

 CON EL VIENTO A SU FAVOR. Hayao Miyazaki
dedica su última película a su padre y a los aviones.
Al ver The Wind Rises, hay que hacerlo con plena conciencia de que estamos presenciando la última obra del genio de la animación japonesa, Hayao Miyazaki. El sensei ha anunciado su retiro, y no es fácil dejarlo ir. El tema de la película no podría ser otro sino el que siempre le ha apasionado: la aviación. Puede considerarse su mejor oda a los aviones, mostrándolos como maravillas de la ingeniería y mecánica, para la cual tomó como inspiración a su padre, quien fuera ingeniero aeronáutico. La película me recordó mucho a Porco Rosso (1992), otra de sus obras dedicada a los aviones, en específico, por el personaje de la chica diseñadora de aviones que aparecía en dicho filme. 

The Wind Rises también muestra a un joven ingeniero, un genio del diseño de aviones, Jiro (Hideaki Anno), quien poco antes de la Segunda Guerra Mundial diseñara el mejor avión de combate japonés. Es una de las mejores películas del director -la más madura, dicen muchos-, quizás incluso de las más románticas. Aunque prefiero al Miyazaki más surrealista y con historias más que rayan en lo fantástico, su última película es fenomenal, con la que cierra con broche de oro e invicto una admirable carrera en el cine animado.

Si bien está inspirada en hechos reales, Miyazaki no resistió la tentación de darle a la película un toque ligeramente onírico, como en la escena del gran terremoto en Kanto, ocurrido en 1923. Los  ruidos del cataclismo, más que naturales, parecen provenir como de dioses enfurecidos. En ese sentido, el rugido de los motores de los aviones son hechos con ruidos vocales. Es un diseño de sonido logrado de una forma muy original. Además, Jiro es un chico soñador, que se mueve entre la realidad y sus fantasias. Por sus problemas en la vista no puede ser piloto, por lo que enfoca sus energías creativas en diseñar aviones. En sus sueños se ve a sí mismo conviviendo e intercambiando ideas con el mayor de sus ídolos, Giovanni Batista Caproni (Mansai Nomura), un diseñador de aviones italiano, quien durante la Primera Guerra Mundial tuvo la ambición de diseñar el mejor avión de su tiempo. Miyazaki agrega también un toque fantástico en el diseño de algunos aviones.

La historia muestra la rivalidad entre Japón y Alemania en materia aeronáutica. Cuando Jiro viaja a este país para observar lo último en la tecnología de la aviación, parece que la película se convertirá   en un thriller de espionaje. Pero el realizador no quiere distraerse mucho del tema principal. Wind Rises es un canto de amor a los aviones. Como le dice Caprioni en alguna escena "los aviones no deben ser unas armas o máquinas de destrucción, sino objetos mágicos que no tienen límites". Y en el filme se muestran, inevitablemente, bellos y poderosos al mismo tiempo.

Jiro conocerá a una chica, Naoko (Miori Takimoto), aficionada a la pintura, y a la que había conocido años atrás siendo una niña, durante el terremoto. Más adelante, establecerá amistad con un misterioso alemán en Japón, Castorp (Werner Herzog en la versión en inglés), quien a primera vista parece un espía. Tenemos una tierna historia de amor entre Jiro y Naoko, desarrollándose en medio de una terrible epidemia de tuberculosis, con la guerra a punto de estallar, mientras el primero tiene sobre sí la gran responsabilidad de desarrollar el mejor avión de guerra, y poner a Japón en la cima de la modernidad. 

Aunque la película recibió una que otra crítica, específicamente, sobre el hecho de que pudiera enaltecer a Japón desde un enfoque armamentista, creo que Miyazaki tiene una intención opuesta. No nada más  muestra una visión completamente romántica sobre la aviación, sino que, como lo muestra la escena final, con ese escenario de guerra devastador, los aviones acaban caídos en el campo de batalla, como soldados, destruidos, sin importar lo bellos que puedan ser.


Vistas de página en total