miércoles, 15 de enero de 2020

KNIVES OUT


¿FUE EL MAYORDOMO? Daniel Craig en modo Sherlock Holmes.
El viejo género en el cine del crimen misterioso en mansiones lujosas sigue vigente. Aquel que pensaba que era cosa del pasado, estaba muy equivocado. No es raro que Hollywood nos tome por sorpresa resucitando géneros de antaño, como es el caso de Knives Out, una clásica whodunnit en el más amplio sentido de la palabra, que trae de vuelta exitosamente estas historias al cine.
Afortunadamente, Knives Out, dirigida por Rian Johnson (director del episodio VIII de Star Wars, The Last Jedi, del 2017) logra su cometido, una excelente película de crimen y misterio en la vieja tradición de las novelas escritas por Agatha Christie, o las novelas de Sherlock Holmes, escritas por Sir Arthur Conan Doyle (los aficionados a estos libros se deleitaran con el filme), y tal vez, una de las películas mejor tramadas, escritas, y casi perfectas de este año. Es una película redonda, con un amplio reparto (que incluye a Jamie Lee Curtis, Don Johnson, Toni Collete, Michael Shannon, y Chris Evans), en donde todos y cada uno de los actores se desempeñan de forma estupenda. Su guión es inteligente, y no pierde la oportunidad de meter, sin dificultades, un tema sensible y de actualidad: la inmigración. Y claro, es también un guión con detalles graciosos y uno que otro---asqueroso.
Knives Out traerá a la mente de los cinéfilos, además de las innumerables adaptaciones de novelas de Agatha Christie al cine, filmes como Clue (de 1985, basado en el juego de mesa del mismo nombre), y más recientemente, Gosford Park (2001) de Robert Altman, y Murder on The Orient Express (2017). Hay un pequeño homenaje al programa de los 1980s Murder She Wrote, protagonizado por Angela Lansbury.
La película arranca con varios interrogatorios, que un par de detectives de policia (Lakeith Stanfield y Noah Segan), junto a un detective privado, Benoit Blanc (de las mejores actuaciones de Daniel Craig, aunque me pregunto qué acento habrá intentado hacer ¿sureño tal vez?), debido a la misteriosa muerte de un famoso escritor de novelas de misterio, Harlan Thrombey (Christopher Plummer, como siempre excelente). Marta Cabrera (Ana de Armas), su enfermera, inmigrante latinoamericana con una extraña compulsión de vomitar cuando dice mentiras, es la principal sospechosa. ¿Asesinato o suicidio? Tal será el misterio que deberá resolver Benoit, que si bien en la primera mitad no nos sorprenderá mucho con habilidades deductivas a la Sherlock Holmes, o con la elegancia bigotuda del analítico Hercule Poirot, será en el tercer acto cuando, poco a poco, sus talentos se irán revelando. Benoit tiene un poco de aquellos personajes clásicos, además de cierta capacidad para el sarcasmo, sentido del humor, y buen observador.
Difícil resultará describir una historia tan laberíntica y compleja, que va tomando caminos inesperados; que juega con nuestras expectativas y está llena de flashbacks. Si bien nosotros tenemos la ventaja de saber, alrededor de la mitad del filme, qué fue lo que pasó con el escritor en su pequeño pero fascinante estudio (un gabinete de curiosidades, un pequeño museo, como toda la mansión en sí, en donde no hay rincón que no atrape nuestra mirada), esto no quiere decir que sea aquí cuando al filme se le acabe el combustible. Al contrario. Johnson (también escritor del guión) apenas está calentando motores, para llevarnos hacia una segunda mitad muy disfrutable y magnífica, llena de giros inesperados, y que te tendrá atrapado en la butaca.
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️

MARRIAGE STORY



Scarlett Johansson y Adam Driver.
Marriage Story, el más reciente filme de Noah Baumbach, empieza contando los tiempos felices de un matrimonio al borde de la destrucción. Más adelante, descubrimos que las visitas de la pareja a un terapeuta matrimonial no están funcionando del todo bien. Y no pasará mucho tiempo antes de que queramos embarcarnos con ellos en este amargo viaje y hacer algo por ellos.
De lejos, parece que tenemos a la pareja perfecta, hechos el uno para el otro. Nicole (Scarlett Johansson), una actriz y mamá con todo el carisma del mundo, que irradia alegría hasta por los codos, y que es además una buena peluquera, se encuentra en un punto crucial de su carrera: la filmación de una serie de ciencia ficción; Charlie (Adam Driver), su marido, es un director de teatro con su propia compañía teatral con oficinas en Nueva York, por lo que todos sus proyectos tienen lugar en esa ciudad. El problema -al menos uno de ellos-, es que el trabajo de Nicole está en Los Angeles, por lo que las dificultades de su vida matrimonial, así como las decisiones que tengan que ver con la crianza de su único niño (Azhy Robertson), tendrán mucho que ver con el factor geográfico de "costa a costa".
Con Noah Baumbach sucede algo muy parecido como cuando uno ve una película de Woody Allen, adivinas inmediatamente que estás viendo una película de ellos. La dirección de fotografía (Robbie Ryan, director de fotografía en Marriage Story), de colores suaves y deslavados, es inconfundible en el cine de Baumbach. Su diseño de producción también es magnífico, y todo se conjunta para crear una película indie que te lleva de inmediato a recordar otra película, que toca también el tema del divorcio de forma devastadora y que destaca por su apabullante autenticidad, Kramer vs. Kramer (1979). No sería descabellado pensar que Baumbach pudo haberla tomado como principal fuente de inspiración. Adam Driver luce como un joven Dustin Hoffman, y además el peso en la trama de Marriage Story se centra principalmente en la historia de Charlie, en su lucha por llevar todo el proceso, junto a Nicole, lo más pacíficamente posible, sin afectarse mutuamente.
La película toma un sorpresivo giro cuando Nicole consiga a una excelente abogada (Laura Dern, genial) para llevar el caso, irradiando seguridad, fuerza, y total profesionalismo desde que aparece en pantalla. Mientras, para Charlie las cosas irán de un color algo más gris, debido a las dificultades económicas para poder pagar un buen abogado (Ray Liotta), teniendo que recurrir a uno más acorde a su bolsillo, interpretado por Alan Alda. El abogado encarnado por Alda, de más edad, y que en comparación parece más humano y terrenal al hablar de todo menos de números y tarifas, termina convirtiéndose más en una figura paterna para Charlie que otra cosa. Pero es una lástima que Alda desaparezca muy pronto de la historia en la segunda mitad, y no volvamos a saber de él.
El propósito de llevar todo de la manera más amistosa será algo imposible, acabando todo convertido en algo cercano a una guerra, llena de ataques mutuos, golpes bajos, lágrimas y dolor. La escena en la nueva casa de Charlie, en donde ambos tienen su mayor discusión, es excelente, tanto por su economía de medios y minimalismo (al tener lugar todo en un sólo espacio), como por las excelentes actuaciones de Driver y Johansson.
Lo curioso, es como Baumbach trata de que Marriage Story no termine siendo un drama tan amargo y doloroso al mismo nivel de Kramer vs. Kramer, a pesar de que su intención es, como en aquel filme, alcanzar un gran nivel de autenticidad y realismo. Hay tintes de comedia esparcidos aquí y allá (Julie Hagerty, como la mamá de Nicole, está fabulosa), y muy lejos, en el fondo, los abogados están llevando la verdadera guerra por Nicole y Charlie. Ellos, con todo y saber que su matrimonio es insalvable, siguen demostrándose afecto y cariño la mayor parte del tiempo. De los mejores filmes del año.
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️

martes, 17 de diciembre de 2019

KLAUS

Los orígenes de Santa como nunca te los han contado antes.
Cada vez más las películas navideñas se alejan de la tradicional imagen del Santa Claus bonachón y gordinflón, de grandes mejillas rosadas y panza temblorosa, así como de las clásicas tramas en dónde el buen Santa siempre están en peligro y hay que salvarlo, incluyendo a la Navidad. Klaus rompe completamente con esas fórmulas desgastadas, primer largometraje animado producido por Netflix, junto a la casa de animación española "Sergio Pablos" (de hecho, el nombre del director del filme).
Klaus se erige como el filme navideño del año, no únicamente por la calidad de su animación (sin ser precisamente Pixar o Disney, es de primer nivel), que si bien es digital, tiene ese toque retro de la animación tradicional dibujada a mano, cuadro por cuadro, de los 1960s, 1970s y 1980s, sino ademas, porque su historia en sí es sumamente original y está bien escrita.
Jesper (voz de Jason Schwartzman), hijo del jefe de la oficina postal de algún país imaginario del norte de Europa, es enviado por éste a Smeerensburg, un lugar recóndito y lejano a trabajar como cartero, para que se le quite lo flojo y siente cabeza. Para regresar a casa, Jesper debe hacer el envío de un determinado número de cartas (alrededor de 6,000) y así cumplir con el acuerdo que tiene con su papá. Ahí, Jesper conocerá al señor Klaus (voz de J.K. Simmons), un viejo leñador y ex fabricante de juguetes, el cual aquel se dará cuenta que podría serle de utilidad para salir pronto de aquel pueblo gris y triste; con niños analfabetas, una guerra entre dos familias, una maestra que no desea seguir enseñando (voz de Rashida Jones), y en general, con una total falta de vida, y lo peor ---sin espíritu navideño.
Lo mejor de Klaus, es que en medio de este ambiente la historia poco a poco va creando una magia muy particular e irresistible, que va creciendo como bola de nieve hasta que, al final, te termina atrapando. Klaus, como personaje, es un misterio que irá revelándose a sí mismo gradualmente. Al final, una historia sobre los orígenes de Santa Claus como nunca antes te los habían contado, y lo mejor es que, gracias a que resulta graciosa y conmovedora a la vez, termina tocando tu corazón.
⭐️⭐️⭐️⭐️

THE IRISHMAN


Robert De Niro, Al Pacino y Ray Romano
Martin Scorsese ha recomendado una cosa para ver The Irishman, su más reciente película en coproducción con Netflix: "Por favor, no la vean en sus teléfonos. Al menos, véanla en una Ipad, con pantalla de buen tamaño". Y se recomienda suficiente batería, ya que el filme tiene una duración de tres horas y media. Scorsese ofrece en The Irishman su particular versión sobre la historia del líder sindical Jimmy Hoffa, y aventurar una teoría sobre lo que pudo haber sucedido con él (Hoffa desapareció del panorama, y su cuerpo nunca fue encontrado).
Basado en el libro escrito por Charles Brandt, The Irishman es una épica de dimensiones mastodónticas, narrada en tres tiempos simultáneos. La historia de Hoffa es contada a través de los ojos de Frank Sheeran (Robert De Niro, simplemente supremo), desde su incursión dentro del mundo de la mafia como matón y chofer, pasando por el nacimiento de su gran amistad con Hoffa (Al Pacino, fenomenal). Todo es narrado en un estilo a la Goodfellas (una de las mejores películas de Scorsese), y mucho también del estilo de Los Soprano. Como si de una "muñeca rusa" se tratara, la estructura de la narración es de "flashbacks dentro de flashbacks", recuerdos dentro de otros recuerdos. Un anciano Frank nos cuenta, desde su silla de ruedas en un asilo, todo lo que su memoria le permite, desde sus días como soldado durante la Segunda Guerra Mundial, hasta que, más tarde, se convirtió en conductor de camión, en donde empezó a cometer sus primeros crímenes.
En el primer flashback, Frank recuerda el viaje por carretera que hizo, a mediados de los 1970, junto a su jefe, Russell Bufalino (Joe Pesci, genial), un líder mafioso con quien también Frank desarrollará una amistad cercana. De ahí, nos iremos unos veinte años atrás, justo cuando hagan una parada en una estación de gasolina, en donde se conocieron por los años 1950. ¿El destino hacia dónde se dirigen? Decirlo sería revelar mucho en esta reseña, algo de todas formas imposible de describir, considerando que nos enfrentamos a una historia que abarca casi 3 décadas. Baste decir, que uno de los puntos en la historia que sacudirá las vidas de los 3 personajes, es el asesinato de John F. Kennedy, con la insinuación de que este llegó al poder con un empujón de la mafia.
Tal vez muchos se desanimen de sólo escuchar la duración de la cinta; tal vez suene también como un filme apto nada más para fans del cine de Scorsese. Nada más lejos de ser así. Scorsese sabe cómo engancharte en una historia fascinante, que tiene casi de todo: intriga política, melodrama de juicios en la corte, historias de la mafia (los fans de Scorsese, simplemente, se deleitarán), etc. Parece el mismo Scorsese, y no Frank, sentado en la comodidad de su casa, quien nos cuenta estas historias. The Irishman se siente parte ficción, parte un falso documental. La envoltura del filme es el de una suculenta banda sonora, llena de "oldies" y grandes éxitos.
Pero si hay algo verdaderamente interesante, es ver a Scorsese jugar con tecnologías digitales. No es que no lo haya hecho antes (The Aviator, Gangs of New York). Aquí, el director juega con el ya muy socorrido "botox digital", la tecnología para "rejuvenecer" actores. Aquí se usa para quitarle unos 20 o 25 años de encima a de De Niro. Lo mejor, es que luce aceptable y convincente, al menos la mayor parte del tiempo, cuando no le hacen close-ups. Cuando los hay, su rostro se ve extraño, algo en la mirada que se nota artificial, con los ojos de un rostro amuñecado o de cera. Pero es algo que, en lo personal, prefiero, a que hubieran escogido a otro actor para interpretarlo de joven.
Lo cierto, es que la actuación de De Niro es tan poderosa, que este aspecto visual de los efectos especiales, por fortuna, no termina siendo tan distractor. Es más lo que dice con su sola presencia y fisicalidad, que con palabras. Frank es un ser silencioso, de pocos diálogos. En ese sentido, el verdadero espectáculo de The Irishman, por encima de todo, termina siendo ver por primera vez en un filme a tres actores icónicos compartiendo pantalla. De Niro y Pesci juntos otra vez desde Goodfellas; Al Pacino en su primer filme colaborando con Scorsese. En lo personal, me gustó más el Jimmy Hoffa interpretado por Jack Nicholson en Hoffa (1992), de Danny DeVito. El parecido era impresionante. Pero Pacino también resulta espectacular, hace suyo el personaje, te atrapa en cada escena. Nada más en esa escena en donde todos están viendo por tele la noticia del asesinato de Kennedy, Pacino, con una mirada perdida, lo dice todo. Podemos sentir lo que piensa, preocupado por lo que vendrá después, por lo que dirá a la prensa. Hay culpa en su mirada, mezclada con consternación ¿Tuvo algo que ver en el asesinato?
Mención aparte merece la edición de la eterna colaboradora de Scorsese, Thelma Schoonmaker, así como la dirección de fotografía del mexicano Rodrigo Prieto. Schoonmaker hace un trabajo admirable, en su manera de armar esta inmensa historia en 3 narraciones paralelas, sin que el resultado se sienta muy saturado; considerando la complejidad de la historia, con saltos continuos de un tiempo a otro. Hay fluidez en la narración y sin que se pierda el hilo. Mientras, la dirección de fotografía de Prieto es eficiente, un notable trabajo al saber reflejar cada época sin ser llamativa en exceso, funcional sin ser demasiado atmosférica, o con demasiadas diferencias entre una década y otra.
Si tengo un pero, es que la duración del filme, al final, termina jugando en su contra. Pocos serán los que la vean toda en una sola sentada, y muchos quienes la vean en dos, o hasta tres partes (quienes la vean en Netflix cómodamente en sus casas). Mucho le hubiera convenido a Scorsese un formato de miniserie en 3 episodios. Como sea, The Irishman es uno de los mejores filmes del año (contendiente al Oscar, ya que tuvo estreno en cines en E.U. e Inglaterra), y uno de los mejores en la filmografía de Scorsese. 
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️

MIRREYES CONTRA GODÍNEZ


LO SIENTO, MIRREY.
No hay nada que perderse en este bodrio, que por razones difíciles de creer pasó por las salas de cine este año (esa clase de películas que en Estados Unidos, por ejemplo, son estrenos directos en DVD y Blue-Ray, sin siquiera tocar las pantallas de cine). Digo que no hay nada de qué perderse, porque luego de ver los primeros 15-20 minutos ya sabes de qué irá la historia y cómo terminará. Chava Cartas, su director (responsable de "Treintona, Soltera y Fantástica", otro bodrio), no hace mas que recurrir a la ya muy oxidada y desgastada fórmula de "los polos opuestos se atraen", forzados a juntarse y hacer equipo les guste o no, para salvar una empresa fabricante de zapatos.



El resultado, es como ver un sitcom telenovelezco sacado de la televisión abierta, con una floja dirección de actores (actuaciones grises y blandas), personajes que rozan el cliché (por ejemplo, del lado de los "niños ricos" el infaltable amigo judío, susceptible de ser ridiculizado, la recepcionista gordita simpaticona, la secretaria curvilínea y buena, etc), con una química entre sus personajes que se siente forzada. Y no por llevar a cuestas el mensaje positivo de "la unión hace la fuerza", o de "la importancia del trabajo en equipo", Mirreyes contra Godínez vale la pena. Nada más lejos de ser así. El problema, es que toda su trama es tan difícil de creer y de tragarse, que termina siendo un cuento de hadas romántico (subido de tono y no muy sutil en sus escenas del parque acuático) sobre el derrumbe de la barrera de clases; concebido sin ingenio, originalidad, creatividad, y lo peor, sin ser gracioso. Una más a mi lista de lo peor del 2019.
1/2

DOCTOR SLEEP

¿EN DÓNDE ESTÁ JOHNNY? Ewan McGregor.
¿Ha quedado lejos el impacto que causó The Shining en su momento, como para que una secuela resuene del mismo modo en el público de hoy? Un poco. Pero habrá muchos que hicieron su tarea, y antes del estreno de Doctor Sleep fueron a revisar -o tal vez ver por primera vez- The Shining, de Stanley Kubrick (por cierto, odiada por Stephen King debido a que no era nada fiel a su novela), en su muy oportuno reestreno en cines recientemente; para ver en toda su gloria y en pantalla grande a Jack Nicholson gritar "Here's Johnny!!"
Doctor Sleep, secuela de The Shining, es el regreso de Stephen King al universo de la familia Torrance, específicamente, del hijo, Danny Torrance, luego de la traumática experiencia que de niño vivió en el Hotel Overlook, 36 años atrás.

Aunque considero a The Shining un excelente filme (clave en el cine de Kubrick), nunca he sido -como el mismo Stephen King- fan del mismo. Creo que la novela es superior al filme, el cual dejó mucho del elemento sobrenatural del libro fuera. Esto último no sucede en Doctor Sleep, dirigida por Mike Flanagan (quien dirigió Gerald's Game, también basada en un libro de King) y coescrita por el mismo Stephen King. Tal vez no sea indispensable ver primero The Shining, pero sí es recomendable. Al inicio, Doctor Sleep es un gran tributo a Kubrick, recreando con una fidelidad sorprendente una escena clave: el pequeño Danny recorriendo en su triciclo los pasillos del hotel, poniéndonos a su misma altura como espectadores, viendo desfilar las grecas de la colorida alfombra de naranja brillante. No tendremos a Shelley Duval ni a Danny Loyd (quien hace un cameo), quienes interpretaron a la mamá y a Danny en el primer filme, pero con todo y tener actores distintos interpretándolos, la conexión entre el primer filme y este se hace de inmediato.
Después de haber vivido en el Overlook, el Danny adulto (Ewan McGregor) sigue teniendo el "resplandor", el don psíquico de ver fantasmas y espectros malignos, además del poder de leer mentes. El problema de Dan es su alcoholismo, el cual ha decidido afrontar, ingresando a un grupo de Alcohólicos Anónimos gracias a un amigo (Cliff Curtis). Pero también, el filme nos cuenta el poco convencional encuentro entre Dan y Abra (Kyliegh Curran, estupenda), una niña que también posee el "resplandor", pero a su corta edad aún más poderoso, y que los lleva a establecer una conexión telepática.
¿Por qué Dan es apodado Doctor Sleep en su trabajo en un asilo de ancianos? Dejo al espectador descubrirlo. La historia se estanca un poco entre este ir y venir psíquico entre ambos personajes al inicio, con Dan tratando de superar su problema con el alcohol. La historia verdaderamente arranca cuando ambos deciden tomar un caso en sus manos: un niño superdotado y también "resplandeciente", que ha sido raptado por una banda formada por una especie de "vampiros" ermitaños, dirigidos por una atractiva líder, Rose the Hat (Rebecca Ferguson). Para sobrevivir, sus miembros necesitan absorber el alma y energía de niños con dotes psíquicas.
Doctor Sleep es un filme algo largo (dos horas y media de duración), pero lo mejor y más interesante es que, con todo y sus conexiones-tributo al primer filme de 1980, Flanagan sabe cómo hacer un filme único y original, que sabe nadar por sí mismo. Se podrían prescindir de esas "ataduras", y tener un muy buen filme de suspenso psicológico-paranormal, que se sostiene por sí mismo. Es excelente su forma de contar las historias de ambos personajes y de saberlas ligar. Dan no tardará en darse cuenta que, aunque más poderosa que él, Abra es un reflejo de su propia niñez, a quien siente la necesidad de ayudar y proteger. Flanagan sabe construir de inmediato una conexión paterno-filial en la trama que nos engancha, y que termina siendo el alma del filme.
Quienes hayan visto en Netflix la excelente The Haunting of Hill House (del cual Flanagan es creador y guionista) sabrán la clase de horror de la que hablo, y sentirán similitudes entre ambos trabajos. Especialmente, por que tanto la serie como la película apuestan por un horror más psicológico, de más impacto emocional (una escena en particular a mitad del filme es difícil de ver por su crudeza). Los fans de la cinta de Kubrick y los cinéfilos vibrarán con el regreso al Hotel Overlook, con toda su fiel recreación y con lujo de detalle (incluyendo el laberinto en el jardín). Y si el único pero de Doctor Sleep es cierta falta de solidez, estamos ante uno de los filmes más terroríficos del año.
⭐️⭐️⭐️⭐️

TERMINATOR: DARK FATE


ESTÁ DE VUELTA, BABY
Mackenzie Davies y Linda Hamilton.
No es difícil adivinar la estrategia usada por los productores para intentar resucitar la ya desgastada saga de Terminator: "¡Rápido, llamen a Linda Hamilton!" Y he aquí a Linda Hamilton en Terminator: Dark Fate, sacada del olvido, algo apolillada tal vez, pero con todas las ganas del mundo para interpretar nuevamente a la ya muy avejentada Sara Connor. Algo podía presentirse al respecto desde el anterior filme, Terminator Genisys (2015), en donde el personaje estuvo de vuelta en versión juvenil, interpretada por Emilia Clarke (Game of Thrones).
Para quienes hayan estado siguiendo la serie de filmes, una o dos cosas no tendrán mucho sentido en Genisys luego de ver Dark Fate. Por ejemplo -y sin revelar mucho de la trama- ¿cómo es que John Connor aparece en aquel filme (intepretado por Jason Clarke), considerando lo que vemos al inicio de Dark Fate? Coherencia y lógica no tienen mucha importancia en estas grandes franquicias, siempre y cuando se vea potencial monetario y el signo de dólares en la taquilla. Aunque está por verse el éxito que pueda tener Dark Fate, ya que la película, en general, no es otra cosa que maaás de lo mismo. Podría decirse también, que la nueva película parece más un remake de Terminator 2: Judgement Day (de 1991, e infinitamente mejor para ser honestos), sólo que con sus dos estrellas, Hamilton y Arnold Schwarzenneger, ahora con muchos años encima. Ambos esta vez son más "secundarios", frente a sus más jóvenes coestrellas. La historia, en comparación, es más descafeinada, derivativa, y sin la misma emoción y adrenalina.
Toca ahora a Mackenzie Davis (The Martian, Blade Runner 2049) llevar las riendas en cuanto a acción se refiere y patear uno que otro culo robótico. Davis es la heroína, Grace, mitad humana y mitad máquina, enviada desde el apocalíptico futuro que ya nos sabemos (en donde la rebelión contra el cataclismo provocado por Skynet continua), para (sí, adivinaron) llevar a cabo una misión: proteger con su vida a una chica mexicana, Daniela (Natalia Reyes). ¿Defenderla de quién? De una nueva amenaza, el REV-9 (Gabriel Reyes), una máquina doblemente letal, ya que es capaz de autoclonarse y, como el T-1000 de Judgement Day, de copiar la forma de quien tenga enfrente. ¿Por qué es tan especial Daniela? Suficiente será decir que su vida es decisiva para la lucha que en unos 20 años se llevará a cabo contra las máquinas.
Los fans adivinarán de inmediato hacia dónde va todo, y llenarán fácilmente los espacios que faltan. Aunque Dark Fate es más pan con lo mismo, al estar dirigida por Tim Miller (director de Deadpool), y escrita por James Cameron, es de esperarse que el punto fuerte del filme (por cierto, con mucho sabor mexicano) son las escenas de acción. Un par de secuencias tienen adrenalina de sobra, aquellas en las que "Anold", de regreso como el T-800, se deberá enfrentar al REV-9, demostrando que podrá ser un viejo robot asesino, pero todavía no está obsoleto y tiene carga para rato. Linda Hamilton no se queda atrás, demostrando que sigue en plena forma, gruñendo sus líneas con mucho regusto serie B, y que su reencuentro con el viejo T-800 no será en términos muy amistosos. Si por algo vale la pena Dark Fate, no nada más es por la adrenalínica y palomera acción, sino por la emoción cinéfila de ver a Hamilton y a Arnold juntos nuevamente en pantalla, repitiendo sus papeles para un posible ajuste de cuentas, mientras que este último intenta demostrar que, debajo de sus cables, circuitos, y tornillos, puede haber un corazón. Y seguro... esta historia continuará.
⭐️⭐️1/2

miércoles, 30 de octubre de 2019

HUSTLERS


Jennifer López y Constance Wu planeando una
redituable venganza.
Por difícil que sea de creer, los eventos reflejados en Hustlers están basados en hechos de la vida real, específicamente, durante la crisis financiera de Wall Street, en 2008. Hustlers, dirigida por Lorene Scafaria (Seeking a Friend for the End of the World), usa el tema de la crisis como telón de fondo, para contar cómo un grupo de bailarinas exóticas (vamos "strippers") deciden llevar a cabo una venganza en contra de sus muy adinerados clientes, principalmente, profesionistas de las finanzas y corredores de bolsa. Dichos clientes, si bien han dejado muchos miles de dólares en el club nocturno, tal vez no han tratado con el respeto que merecen a sus empleadas.
Jennifer Lopez (J-Lo para los fans) interpreta a Ramona, la estrella del strip club, así como la mente maestra detrás de un plan-sin-fallas, que junto a Destiny (Constance Wu), una chica apenas empezando en el negocio, llevará a cabo. Destiny ha sido deslumbrada por las actuaciones de Ramona en el escenario, desde el primer momento que la vio bailar. Pero pronto descubrirá que no todo es baile, luces, y música, ya que, luego de recibir consejos y tips de Ramona sobre cómo triunfar en este trabajo, verá que muchas veces habrá que hacer "cosas extra" con los clientes en privado. Cuando surgen las noticias de la crisis, Ramona y Destiny decidirán llevar a cabo una venganza en contra de, citando a aquella, "todos aquellos hijos de p*** que trabajan en la bolsa, que provocaron esta crisis y nos robaron nuestro dinero". La mecánica es muy simple: ir a bares, cazar a sus víctimas junto a otras dos amigas, Anabelle (Lily Reinhart) y Mercedes (Keke Palmer), drogarlos, y llevarlos al club, para robarles lo que puedan y drenar sus cuentas bancarias.
Destiny le cuenta toda su historia, años después, a una periodista (Julia Stiles), mientras vemos episodios de toda la historia en flashbacks. El relato no deja de ser polémico, al igual que discutible. Con un enorme signo de interrogación en nuestros rostros, nos preguntamos ¿Al urdir su plan, no son Ramona y compañía iguales o peores que sus víctimas? Sin duda. Pero el problema principal del filme, es lo mucho que un relato precautorio como este, con todo y el clásico mensaje de "el crimen no paga", tiende a caer en lo superficial. Su guión, si bien entretenido gracias a sus momentos y diálogos graciosos, no tiene un buen balance entre este aspecto y el profundizar más sobre el tema. No es que el filme no valga la pena. Jennifer Lopez y Constance Wu ofrecen buenas actuaciones, especialmente esta última, quien es la que provee el lado vulnerable y emocional a la historia. Su abuela (Wai Ching Ho) se roba algunas escenas, pero su personaje decidió hacer oídos sordos y aparentar indiferencia, mientras su nieta le daba fajos y fajos de dólares, así como regalos caros, sin nunca preguntar de dónde provenía todo.
Hay algo de irresponsable en mostrar a Ramona y sus amigas en algo cercano a unas heroínas. No lo son, por supuesto, y tampoco son versiones femeninas de Robin Hood. Para haber sido producida por Adam Mckay, a la película le falta mucho del tratamiento irreverente y estilo rompe-esquemas de sus películas (Hustlers podría ser una buena pieza de acompañamiento para The Big Short, de Mckay, que trata mejor y más a fondo el tema de la crisis del 2008). Si por algo se salva la película, es por tener el corazón bien puesto en la fuerte amistad entre Ramona y Destiny, en tanto, la mejor línea es dejada para el final, en boca de Ramona: "esta ciudad, este país, es un enorme strip club; tienes a gente arrojando el dinero, y a gente haciendo el baile".
⭐️⭐️⭐️

MALEFICENT: MISTRESS OF EVIL

Angelina Jolie regresa como Maleficent.
¿Era necesario ampliar y complicar un cuento de hadas que ya había sido contado por la Disney de una manera simple y sencilla en su versión animada de 1959? No, por supuesto que no lo era. Sin embargo, Maleficent (2014), la primera cinta de esta saga "corregida y aumentada" de la "Bella Durmiente", no dejó de despertar cierta fascinación gracias al giro y aproximación tomado, una película en "acción viva" sobre los orígenes de su villana de enormes pómulos (algo que casi no está de moda actualmente ¿cierto?), Maléfica, con el rostro de Angelina Jolie. La idea, fue contarnos que Maléfica no siempre fue la bruja diabólica y malvada que todos creíamos, sino una especie de "ángel caído"; un ser fantástico y alado con una infancia feliz, pero que durante su juventud tuvo la mala fortuna de involucrarse con el hombre equivocado.
Advertencia: es necesario haber visto la primer película para poder entender y seguir el hilo de la recientemente estrenada secuela, Maleficent: Mistress of Evil. Desafortunadamente, esta segunda parte no es tan buena como la primer película (dirigida por el especialista en efectos especiales Robert Stromberg, que de hecho, fue su película debut como director). Al menos, el primer filme acabó funcionando, gracias a que te conseguía enganchar en todo el entramado dramático conjurado por sus escritores, con todo y lo saturado que estuvo de criaturitas mágicas y escenarios fantásticos (te transporta eficientemente al universo de Maléfica, una cruza de un mundo medieval con el de Narnia, y el Señor de los Anillos). El cuento clásico en su versión con actores de carne y hueso, es más una historia sobre la verdadera maternidad-paternidad (no siempre exclusivo de los madres y padres naturales), que otra cosa.
El problema, es que casi no hay nada en esta secuela de lo que sí ofreció la anterior cinta, empezando por un buen arranque. Aurora (Elle Fanning, nuestra otrora "bella durmiente") está buscando poder casarse con su "príncipe azul" (Harris Dickinson), cosa que Maléfica no ve con buenos ojos. En resumen, cree que el matrimonio con un príncipe de otro reino distraerá a Aurora de sus deberes como reina del bosque mágico. Baste decir -sin contar mucho-, que la primer reunión entre los futuros suegros, es decir, los reyes interpretados por Michelle Pfeiffer y Robert Lindsay, no resultará como se esperaría en un cuento de hadas, yéndose más hacía un melodrama de "guerra entre consuegras", con otro personaje condenado a un profundo sueño.
Una pregunta muy existencial sí termina surgiendo con esta segunda parte: ¿Maléfica está sola en este mundo? Es decir ¿Hay otros seres de su misma especie en algún lugar? La respuesta es sí. Ella no se hará a sí misma esa pregunta, sino que el descubrimiento de sus congéneres será puramente accidental. Este nuevo filme, dirigido por Joaquim Ronning hubiera tomado caminos más interesantes si sus guionistas hubieran desarrollado más esa parte de la historia. Por otro lado, es una pena que Imelda Staunton, Lesley Manville, y Juno Temple, quienes interpretan a las hadas protectoras de Aurora, y que en el primer filme agregaron un buen toque de comicidad, ahora no aparecen en carne y hueso, sino completamente en digital y no tan graciosas como antes. Sin embargo, Sam Riley, como el cuervo convertido en humano, sigue agregando su toque de trágica inocencia como fiel servidor de Maléfica.
Lo que sí es interesante, es ver el toque de diversidad racial en el reparto, con los miembros de la especie de Maléfica siendo interpretados por actores asiáticos, afroamericanos, hindúes, etc. En ese sentido, sobresale Chiwetel Ejiofor, interpretando al líder y gurú de un clan, que encabezará una rebelión contra la reina Ingrith (Pfeiffer). Si bien la imponente y bella presencia de Angelina Jolie sigue dominando la pantalla, la película desperdicia lo que hubiera sido una excusa mejor para regresar a este universo: ahondar más en la complejidad de maléfica; en su dicotomía de bondad y maldad, teniendo, por el contrario, una especie de Game of Thrones para niños.
⭐️⭐️1/2

JOKER



EL QUE RÍE AL ÚLTIMO... Joaquín Phoenix en una nueva encarnación
de The Joker.
Si tuviera que contar la cantidad de Jokers que ha habido en cine y tele (desde el interpretado por César Romero en la serie de Batman de los 1960, pasando por el de la serie animada al cual Mark Hamill dio voz), estaría perdido. La verdad, ya he perdido la cuenta. De todas formas, cada uno de nosotros tenemos nuestro favorito (para mí, sería el de Jack Nicholson en el Batman de Tim Burton). Tal vez ahora incluya en mi lista el de Joaquin Phoenix en Joker, filme que se centra por primera vez en los orígenes del archivillano más icónico y complejo que haya tenido Batman. Y vaya Joker (o Guasón en estas latitudes), muy parecido al interpretado por el fallecido Heath Ledger en The Dark Knight. Aún así, Phoenix ha sabido imprimirle un pathos original. Además, el actor del labio leporino no podría haber estado más que perfecto para este trabajo. La historia de este filme, dirigida por Todd Philipps, más especializado en comedias que en otra cosa (para empezar, dirigió toda la trilogía de The Hangover) tiene extrañas similitudes con la reciente historia del actor, a quien, por inicios de esta década, le dio por querer dejar la actuación para iniciar una fallida carrera como rapero-hip-hopero (todo está en el documental I'm Still Here).
Es impresionante el peso que Phoenix perdió para interpretar al Guasón, aquí alter ego de Arthur Fleck, un pobrediablezco tipo que trabaja como payaso, ya sea haciendo malabares con un letrero para publicitar un negocio en las calles de Ciudad Gótica, o para entretener a niños enfermos en el hospital. Ambientada a inicios de los 1980, el relato nos cuenta cómo Fleck luchará por alcanzar su sueño de convertirse en un exitoso comediante. Algo que resulta interesante, es el hecho de ver durante la primera mitad que la memorable carcajada del villano se debe a una enfermedad compulsiva incontrolable. Aunque resulta por momentos irritante ver y oír en muchas escenas a Phoenix carcajearse incontrolablemente hasta echar las anginas (la risa loca del Mozart de Tom Hulce en Amadeus es graciosa y dulce en comparación), al final, este aspecto pasa a segundo plano. Uno acaba sucumbiendo en total empatia hacia un tipo patético, que recibe palizas casi a diario; al que todo le pasa y nada le funciona. Lo que mejor sabe hacer Arthur no es precisamente contar buenos chistes y ser gracioso (para lo cual, por cierto, es terrible), sino cuidar a su mamá (Frances Conroy, de American Horror Story), con quien vive.
Lo admirable de la dirección de Phillips, es que no tarda en sumergirnos en un mundo sofocante, obscuro, y violento, que más que lucir como las recientes adaptaciones de cómics de la DC, está más aterrizada en las calles nocturnas de Mean Streets o Taxi Driver, de Scorsese. No es extraño que Arthur termine recordándonos a los cinéfilos al Travis Bickle de Taxi Driver, entrada la segunda mitad de la película (¡Y sorpresa, sorpresa! Robert DeNiro aparece aquí haciendo un pequeño papel, como el anfitrión de un talk show), o al aspirante a comediante de The King of Comedy (también de Scorsese).
Pero se supone que estamos en Ciudad Gótica, no en Nueva York. Y entre que si estamos ante un plagio o un "filme inspirado en...", el verdadero deleite es ver la actuación de Joaquin Phoenix y su gradual transformación en el villano. Cierto incidente en el metro, no nada más detonarán en él las psicosis que acabarán moldeándolo, sino en toda la ciudad, con una plaga de violencia que pondrán difícil a Thomas Wayne (Brett Cullen) su elección como gobernador de la ciudad; el papá de cierto niño de nombre Bruce, quien más adelante se convertirá en el vigilante nocturno que todos conocemos.
Lo scorsesiano no nada más está en lugares, atmósferas, y personajes, sino también en el uso de la música. Hay una selección de canciones estupenda, con insistencia en el tema de los payasos y lo tragicómico de su profesión (otro tema del filme), especialmente en la canción "That's Life", clásica interpretada por Frank Sinatra. Y hablando de musicalidad, quizás este sea también el primer Joker con cierto sentido del ritmo en todos sus movimientos, cosa que Phoenix sabe imprimir con algunos pequeños bailes y contorsiones, que logran también acentuar sus cualidades enfermizas, que incluyen delirios y alucinaciones, que dan a este Guasón dimensiones nunca antes exploradas. ¿La venganza de un comediante, abusado y fracasado, contra su público y la sociedad?
Este filme sobre el Guasón tal vez no vaya a ser para todos, especialmente fan boys que seguramente estarán buscando más acción y efectos especiales, o sea, el factor entretenimiento y espectáculo, que incluso los filmes de Batman de Christopher Nolan sí tienen. Lo que tenemos aquí es algo completamente alejado de todo eso, un verdadero estudio de personaje, muy psicológico, que toma su tiempo para incubarse y desarrollarse; para diseccionarlo y observarlo, pero que con seguridad los amantes de los cómics encontrarán intrigante y fascinante.
⭐️⭐️⭐️⭐️

lunes, 7 de octubre de 2019

AD ASTRA


ÚLTIMA PARADA: NEPTUNO. Brad Pitt cruzará el Sistema Solar para
encontrar a su padre. 
En ocasiones, nos toma por sorpresa una buena actuación de Brad Pitt. Y si su actuación en la recientemente estrenada One Upon a Time... in Hollywood no me impresionó mucho al no hacer gran cosa más que ser el viejo Brad haciendo lo suyo, danzando al ritmo de la batuta de Tarantino, Ad Astra, dirigida por James Gray (The Immigrant, Two Lovers), es arena de otro costal. Tal vez no hay mucho de qué sorprendernos, ya que el mismo Pitt es el productor ejecutivo del filme, así como el protagonista, teniendo nombres de peso a su lado, como Tommy Lee Jones y Donald Sutherland, en papeles secundarios.
El póster de la película, un enorme retrato de Brad Pitt, puede llevarnos a pensar que Ad Astra es uno de los últimos blockbusters del verano, el thriller espacial del mes. Lo cierto, es que estamos ante algo completamente diferente, una película más en la línea de First Man o Interstellar, que Armageddon o Space Cowboys. Es verdad, Ad Astra cuenta con algunos momentos emocionantes, por ejemplo, una persecución en la Luna con sabor a Mad Max (y que lucen impresionantemente realistas), o una vertiginosa caída desde lo alto de una torre --- que se alza desde la Tierra hasta el espacio exterior. Sin embargo, durante la trama no hay momento en que la película no nos traiga a la memoria "2001: A Space Odyssey", o incluso "Solaris". De hecho, me atrevo a pensar que Ad Astra (frase que en latín significa "a las estrellas"), es el particular homenaje de James Gray al clásico de Kubrick.
Pero lo genial de Ad Astra es toda su sencillez, en la historia de un astronauta, Roy McBride (Brad Pitt), quien, como si fuera una versión futurista (la historia se ambienta en un "futuro cercano") del Neil Amstrong que vimos en First Man, emprende una aventura existencial al espacio, en una misión secreta para encontrar a su padre (Tommy Lee Jones), un renombrado astronauta, quien se cree está vivo en Neptuno. El padre de Roy forma parte de un proyecto científico, del cual no se habían tenido noticias en 30 años. McBride deberá emprender una misión de carácter militar a través del sistema solar para encontrarlo, con escalas en la Luna y Marte.
Lo que llama más la atención, es que el personaje de Pitt no está dentro de la línea del clásico astronauta con mentalidad científica, ni busca sacrificarse para salvar a la humanidad y el universo entero. McBride acaba exudando una tremenda humanidad todo el tiempo, el cual tiene que someterse a pruebas psicológicas constantemente, frente a una computadora, para comprobar que sigue teniendo la sanidad mental requerida para llevar a cabo la misión. La verdad, no es mucho lo que pasa en Ad Astra, y muchos tal vez la encontrarán aburrida (quizás aquellos que estén buscando más un filme dominguero de acción para pasar la tarde). Pero tenemos una buena actuación de Brad Pitt, quien dota al personaje de una gran carga humana, a pesar de que, junto al tema de las relaciones "padre-hijo", también esté presente el típico tema de la ciencia ficción espacial, la búsqueda de vida inteligente en el espacio. La odisea espacial que emprende McBride es intrigante, y sin duda te mantiene con la pregunta ¿Estará vivo o muerto su padre?
McBride está cercano a ser la versión masculina de Sandra Bullock en Gravity (película con la que Ad Astra guarda similitudes), en especial, cuando todo se torna en una historia de sobrevivencia y la película empieza a tocar el clásico tema de la soledad en el espacio (los terrenos de Solaris), aunque también en la Tierra. Es un mínimo lo que se ambienta la historia en la Tierra, y lo poco que vemos son flashbacks de la vida de McBride junto a su esposa (Liv Tyler, en algo que es poco más que un cameo). Gray (quien coescribió la película junto a Ethan Gross, guionista de "Fringe", serie de ciencia ficción) le da a la historia un giro sensible al final, sin caer mucho en lo lacrimógeno. Ad Astra es esa clase de cine de ciencia ficción con algo que decir, uno más inclinado a lo artístico, y no dudo que su formato IMAX agrega un toque más espectacular al asunto.
⭐️⭐️⭐️⭐️

IT CHAPTER TWO

¿Y...QUÉ ES ESO? Bill Skarsgard regresa como Pennywise.
Una de las cosas que hacen a Stephen King un gran escritor, es su enorme capacidad para narrar historias desde el punto de vista de entrañables grupos de amigos. Ahí está, por ejemplo, Stand by Me. Sin embargo, en este segundo capitulo de la saga de It, no puede dejar de sentirse que una buena historia ha sido truncada e interrumpida abruptamente. A diferencia de la novela original (cuya historia se desarrollaba entre 1958 y 1985) esta nueva adaptación está instalada nostálgicamente en 1989, año en donde nuestros niños protagonistas forman el "Loser's Club". Hay mucho que se ha perdido entre el primer filme (2017) y esta nueva entrega, la cual no es tan emocionante como aquella.
Ahora adultos, nuestros "losers" se encuentran viviendo muy lejos del pueblito de Derry, Maine, con excepción de Mike (Isaiah Mustafa), quien se encargará de reunirlos a todos (con una excepción, trágica e irreparable), debido a que Pennywise (Bill Skarsgard), el payaso diabólico de los ojos desviados y terror de las alcantarillas, ha regresado. Todos ellos llevan sus traumas a cuestas desde su niñez, y no están muy deseosos de volver en lo absoluto al pueblo que los vio nacer.
Luego de ver el filme, no evite el preguntame ¿no hubiera sido mejor que la novela fuera adaptada en forma de miniserie, en dos temporadas, tal y como se hizo por primera vez en 1990, con Tim Curry interpretando a Pennywise? Yo creo que sí. Andy Muschietti regresa en la dirección, con una segunda parte, para empezar, con media hora de duración de más en comparación al primer filme. Desafortunadamente, el resultado termina sintiéndose innecesariamente largo, y con la sensación de ya haber pasado por este camino antes. La película abre con un caso de homofobia, que lo único que tendrá que ver con la historia principal será que Pennywise se encargará de darle al brutal caso un característico toque festivo (un mar de globos rojos inunda la escena del crimen) y un final sangriento. Esto pondrá en alerta a Mike (cuya profesión no es muy clara, pero creo que es una especie de antropólogo-investigador-de-lo-paranormal y "shamán" aficionado), el cual no tardará en ponerse en contacto con todos y cada uno de sus antiguos amigos: Bill (James McAvoy), ahora un escritor, quien se encuentra trabajando en la adaptación de uno de sus libros al cine (¿alguna referencia a Stephen King y su carrera alterna en cine?), Beverly (Jessica Chastain), sobrellevando un matrimonio violento y no muy feliz; Richie (Bill "Saturday Night Live" Hader, en constante modo de comedia tendiente a lo irritante), el chico de anteojos de fondo de botella, ahora convertido en un nervioso comediante; Ben (Jay Ryan), el otrora niño regordete con alma de poeta, enamorado secretamente de Beverly, y Eddie (James Ransone), quien fuera el niño bajito, parlanchín y pesado. ¿Para qué reunirse exactamente? Por un antiguo pacto, sellado casi con sangre, 27 años atrás. Ah sí, y de paso, enfrentar -y, con suerte, vencer- al payaso tenebroso. Buena suerte con eso chicos.
El problema de esta segunda parte, no es únicamente que resulte demasiado larga, sino que, simplemente, no es tan buena como su antecesora. No hay duda que el reparto es atractivo, sobresaliendo las actuaciones de James McAvoy y Jessica Chastain, quienes formarán un complicado triángulo amoroso con Ben (el cual, por cierto, de ser gordito y cachetón, se ha convertido en algo cercano a un super modelo tipo Ricky Martin. En fin, la "magia" del cine). Lo malo, es que dicho triángulo no irá a ningún lado durante la trama.
Mientras el filme anterior se sentía con más cohesión y unidad, en especial, por que las historias de los chicos nos interesaban y mantenían atentos, la segunda película, a pesar de tener buenos momentos de horror surreal (estilo "A Nightmare on Elm Street", y otros más inclinados hacia "The Conjuring" o "Evil Dead"), todo salpicado con nostálgicas referencias cinéfilas (aunque nunca me quedó claro ese póster destruido de "You've got Mail"), se siente en todo su segundo acto desarticulada, con las subtramas de los personajes yendo cada una por su lado y sin un verdadero punto de interés que las una. Al principio, está extrañamente dirigida y sobreactuada (la secuencia en el restaurante chino está dirigida sin proporción y sin mucha credibilidad). Toda su estructura es tan derivativa, que hasta su clímax final es un dèja vu de algo que ya vimos hace 2 años, con el mismo tema de enfrentar tus miedos más profundos como símbolo de crecimiento.
En ese sentido, lo que acaba salvando este segundo capítulo de It (y no es el cameo de Stephen King como vendedor de antigüedades) son sus flashbacks a 1989; ese insistente regreso de ver a la pandilla nuevamente como niños, con toda su inocencia y vulnerabilidad, viendo algunos cabos sueltos atándose y fortaleciéndose. Con sus fallas y desaciertos, It 2 pasa nada más como un entretenimiento para una tarde de domingo ociosa. Excepto para aquellos con "payaso-fobias".
⭐️⭐️⭐️

viernes, 6 de septiembre de 2019

ONCE UPON A TIME...IN HOLLYWOOD


¿Otro Oscar para Leonardo DiCaprio ?
Quentin Tarantino siempre acaba saliéndose con la suya. Pase lo que pase, siempre consigue presentar en la pantalla, frente a nuestros ojos, la película que él quiere, sin filtros -ni demandas de productores- de por medio. Se dice, incluso, que Once Upon a Time In... Hollywood, su más reciente filme, terminó presentándose tarde en Cannes, debido a que el director todavía estaba haciendo "ajustes de último minuto", y afinando detalles. Lo que podemos atestiguar en Once Upon... es la gran libertad que el "chico malo de Hollywood" disfruta, no nada más dirigiendo y escribiendo, sino produciendo su propio cine.
A pesar de lo indisciplinada y tendiente a lo caótico que pueda ser Once Upon..., Tarantino hace de su muy particular épica sobre la transición del Hollywood de finales de los 1960s a los inicios de los 1970s, una verdaderamente única, particular, y fascinante experiencia cinéfila. Cualquier enamorado del cine no podrá dejar de sentirse atraído hacia ella, dejando pasar por alto sus huecos argumentales, o lo no muy sólida ni tan fuerte historia que nos cuenta. Su versión sobre la "familia Manson" y sus crímenes en Hollywood, es una muy personal y peculiar. Quienes busquen exactitud y precisión milimétrica de historiador, no la encontrarán aquí. Tal y como sucedió con Inglourious Basterds, nuevamente Tarantino juega con el "Y qué tal si...", dándole una vuelta de 180° a los hechos que conocemos sobre Charles Manson y el asesinato de Sharon Tate (Margot Robbie, con todo el candor que la caracteriza, y siendo lo más "Margot Robbie" que puede ser), esposa en aquel entonces de Roman Polanski. Aquí, el realizador polaco es vecino de un ficticio actor de cine y televisión, Rick Dalton (Leonardo DiCaprio, espectacular), quien luego de tener éxito en una serie de televisión a finales de los 1950s (estilo Gunsmoke), su agente (Al Pacino, en una muy breve participación) lo hace reflexionar seriamente sobre su carrera, y del peligro que corre de estancarse y no evolucionar. No es para menos. Rick últimamente se la ha pasado haciendo películas serie B sobre soldados americanos rostizando nazis con un lanza llamas (¿a alguien le suena conocida alguna película así?), comerciales, y apariciones televisivas cantando y bailando a ritmo a go-go.
El soporte moral de Rick será Cliff Booth (Brad Bitt, simplemente siendo "Brad Pitt" ), su otrora doble y buen amigo. Cliff es una mezcla de Robert Redford a la "Sundance Kid" y Peter Fonda a la "Easy Rider", y que ahora trabaja como chofer y asistente de Rick. Hay tres narrativas paralelas en el filme: la de Rick, luchando por superar su afición a la bebida y por encontrar ese giro que necesita su carrera durante la filmación de un western (formado por múltiples viñetas y escenas, que parecen ideas encajonadas de Django Unchained y The Hateful 8); la de Cliff, sin mucho que hacer más que demostrar la dura vida de los dobles de cine, viviendo solo en un remolque junto a su perro pitbull, comiendo tan sólo sopas Ramen, y recordando cómo alguna vez le pateó el culo a Bruce Lee en un set de cine frente a muchos testigos (una escena hilarante); y la de Sharon Tate, igualmente, sin gran cosa por hacer más que lucir rostro y belleza en Hollywood Boulevard, asistir a fiestas en la mansión Playboy, y entrar gratis al cine a ver sus propias películas.
Durante la primera mitad, la película parece seguir los pasos de "American Crime Story" y que nos llevará por un recuento de los hechos de uno de los crímenes más famosos cometidos en Hollywood. Pero no es así, y no hay que desilusionarse mucho al respecto. Lo que tenemos, es la muy particular épica de Tarantino sobre esos hechos, y por otro lado, su visión del Hollywood de aquella época; la otra cara del showbusiness; la menos glamorosa y más escandalosa, encarnado en la figura de Rick. La épica del personaje tiene tintes a la Forrest Gump (hay escenas con el truco usado en dicho filme, insertando a DiCaprio en filmes y programas originales, como "The Great Escape" y "FBI"), y durante el algo accidentado relato de su historia se dedicará a demostrar que detrás de su rostro de estrella hay un verdadero actor (¿de hecho, no ha sido esta la historia del mismo DiCaprio hasta este año, en el que ganó su primer Oscar?).
No se necesita tanto ser fan de Tarantino para ver y disfrutar Once Upon a Time In... Hollywood (de casi tres horas de duración), sino contar con un buen sentido del humor para tomar el tercer acto de la película con la mejor actitud, y dejarse llevar por la misma borrachera cinéfila de Tarantino. No nada más tenemos también a un puñado de los actores que regularmente aparecen en sus filmes (Kurt Russell y Michael Madsen), sino una magistral ambientación (un diseño de arte digno de ser premiado, con esos increíbles pósters falsos de películas de Rick), y homenajes a "Érase una vez en el Oeste" y "Érase una vez en América (varios movimientos de cámara emulan estos filmes de Sergio Leone). Y también tenemos al Tarantino "curador de música", que nos da esa experiencia única de sentir que estamos entrando, no al cine, sino a una rockolla llena de oldies clásicos. Ah, y claro, también de ver a un Leonardo DiCaprio en todo su elemento, versátil, en un vehículo de lucimiento único que seguramente le dará su segunda nominación al Oscar. ⭐️⭐️⭐️⭐️

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