martes, 29 de septiembre de 2015

MISSION: IMPOSSIBLE - ROGUE NATION * * * *

NO HAY IMPOSIBLES. Tom Cruise y Rebeca Ferguson.
La franquicia de Misión Imposible sigue en pie, se niega al paso del tiempo, de la misma forma que su protagonista estrella, Tom Cruise. En Rogue Nation, la última entrega de la saga, se mantiene intacta la tradición de verlo arriesgando su vida e integridad física realizando él mismo sus escenas de acción. "No dobles, nada de ayuda, yo puedo sólo", parece ser la regla a seguir. Dicho espectáculo,  lleno de atrevimiento y tenacidad, es el plato fuerte de las películas, la "cereza en el pastel". No importa si antes de entrar al cine, uno se pregunta: ¿Qué tiene de nuevo qué ofrecer una nueva película de Misión Imposible? ¿Y ahora qué se les ocurrió?. Siempre habrá acción sin parar garantizada, adrenalina fluyendo, pirotécnia visual, y explosiones al por mayor. 

En esta ocasión, el número -casi circense- que abre la película, es ver a Cruise agarrado de la puerta de un avión, ... en pleno vuelo. Sin efectos especiales de por medio, pantallas verdes, fotomontajes,...  ¡Nada! Es el mismo actor (seguramente agarrado de un arnés) volando encima del avión, con el aire cortándole la cara. Mientras, da órdenes al distraído pero siempre eficiente Benji (Simon Pegg, robándose cada escena en dónde sale, gracias a su calculada comicidad) en tierra, de abrir la puerta, en medio de una confusión comunicativa que no hace más que aumentar la dosis de emoción. Es la razón por la que las películas siguen atrayendo audiencias masivamente los fines de semana. La cosa es, simplemente, hacerlo todo en grande. 

Rogue Nation (la quinta película de la saga, basada en la famosa serie homónima de los 1960s), tiene momentos así de sobra. Tom Cruise demuestra que sigue en excelente forma y condición física para aceptar una nueva misión. El IMF (Impossible Mission Force) está al borde de ser desmantelada, debido a sus cada vez menos ortodoxos métodos. Recordando, por ejemplo, ciertos hechos que pusieron en riesgo las relaciones entre E.U. y Rusia, cuando una explosión voló en mil pedazos   medio Kremlin en la anterior película. William Brandt (Jeremy Renner) se encuentra dando la cara por todos ante un comité senatorial en Washington, en donde el jefe de la CIA (Alec Baldwin) propone la desaparición del IMF. En Londres, Ethan descubre la existencia de una organización terrorista, simplemente conocida como The Syndicate, formada por terroristas chechenos, cuyo objetivo es acabar con el IMF. 

El pretexto para juntar otra vez al equipo, que incluye, además de Benji, a  Luther, (Ving Rhames), es ir detrás  de la organización terrorista y acabarla, antes de que ésta acabe con ellos. Rebeca Ferguson, la nueva "chica imposible", es una agente especial británica del MI5; ambigua, impredecible, y que   decide echarle una mano a Ethan. Al menos cuando no parezca estar también del lado de los malos,   es decir, con el jefe de los terroristas (un Sean Harris de rostro frío e imperturbable). 

De los mejores momentos, es el homenaje a Hitchcock, en específico, a The Man Who Knew Too Much (1956), durante la escena de la ópera, con la nota musical crucial que específica cuándo se jalará el gatillo. Ethan se encuentra tras bambalinas, peleando con un tipo el doble de su tamaño, y al mismo tiempo en la mira de un tirador. Más adelante, hay secuencias de comerte-las-uñas, en donde Ethan tiene que lanzarse a una especie de remolino artificial de agua, antes de que el aire se le acabe, o una persecución en motocicletas, que valen el precio de la entrada. Es de reconocer que el realizador, Christopher McQuarrie (quien ya había dirigido a Cruise en Jack Reacher) ha conseguido  un emocionante y entretenido filme de acción y espionaje. Misión cumplida. 




jueves, 27 de agosto de 2015

ANTMAN * * * 1/2

HORMIGUEOS ESPECTACULARES.
Paul Rudd es Ant-Man.
No importa si su nivel de popularidad no es tan alto como el de otros superhéroes de mayor calibre, como Batman, Spiderman o Superman. Ant-Man tiene suficiente carisma y peso dramático para quedarse en la memoria de aquellos que no han escuchado nunca antes de este personaje. No estoy seguro si se le puede llamar superhéroe, pero sin duda es un personaje interesante. Su único "superpoder" o habilidad, es el reducirse al tamaño de una hormiga, y eso nada más gracias a un traje sofisticado inventado por un connotado científico. El personaje pertenece a la casa Marvel, creado por Stan Lee (y sí, aparece en uno de sus clásicos cameos), y es Paul Rudd quien viste el traje. Hay  escenas con dosis de espectacularidad, que llegan a recordar pelis como Honey I Shrunk the Kids, o también The Antbully.

Ant-Man comanda ejércitos de hormigas, por tierra y aire. No suena mal. Ant-Man tiene su debut en una película que no tiene las dimensiones de un enorme blockbuster veraniego, pero afortunadamente es entretenida y con cierto humor. Es difícil etiquetarla. Una mezcla de heist-movie, filme de ciencia ficción y súperheróes, cruzando caminos con otra saga de la Marvel, Avengers. Scott Lang (Rudd), es un tipo que se encuentra tratando de enderezar su vida y dejar atrás sus años como ladrón. Luego de salir de prisión, y andar de trabajo fallido en trabajo fallido (incluso es despedido como vendedor de helados en Baskin-Robbins por sus dudosos antecedentes, en un comercial de cerca de 5 minutos al inicio de la historia), Lang parece querer volver a las andadas criminales, impulsado por sus amigos (Michael Peña, David Dastmalchian y el rapero T.I.). El nuevo golpe criminal será introducirse en el hogar de un científico, el Dr. Hank Pym (Michael Douglas,  magnífico), el desarrollador del traje miniaturizador, y robar lo que sea que se encuentre en la caja fuerte.

Lo que Scott no sospecha, es que será elegido por el doctor para que sea su conejillo de indias en una misión peligrosa. Divorciado de su esposa (Judy Greer), y tan solo con una pequeña hija por la cual vivir, Scott no tiene mucho que perder, excepto tal vez su vida. Con todo, acepta la propuesta de Pym, quien a su vez, no desea acceder a la iniciativa de su propia hija (Evangeline Lilly) de llevar a cabo ella misma la encomienda, la cual consiste en detener los planes del antiguo protegido del doctor (Corey Stoll, con un look calvo muy a la Lex Luthor que no le va nada mal), resentido por haber sido puesto a un lado en las pruebas del traje. Sin embargo, este ya ha fabricado su propio traje, convirtiéndose en la némesis de nuestro héroe, Yellow Jacket.

Rudd es un actor con una buena vena cómica detrás de su facha de niño bueno. Siempre se siente esa  faceta  cómica queriendo salir (cosa que ya probó en Anchorman). Ant Man no es precisamente una comedia, pero Rudd sabe transmitir una actitud de encontrarse en una situación incómoda, riesgosa, que nadie quisiera aceptar, pero que no le queda otra sino aceptarla. Con el tiempo, poco a poco, va sintiéndose en su elemento, y lucirá como superhéroe, capaz de controlar hormigas con sus ondas cerebrales y convertirlas en sus aliadas. Hay una escena en verdad impresionante, en donde Scott comprueba el peligro de miniaturizarse en exceso, llegando a ser más pequeño que un átomo. Es un momento 2001 A Space Odyssey, pero instalado en el universo de los cómics. Lo bueno, es que los guionistas no se molestan en sumergirnos en explicaciones pseudocientíficas sobre lo que vemos. Simplemente, dejan que la diversión siga, y cumplen con su objetivo.

viernes, 14 de agosto de 2015

TERMINATOR GENISYS * * 1/2

I-AM-BACK. Sí, Arnold está de vuelta. 
Arnold está de vuelta en Terminator Genisys, para beneplácito de los fans de la saga futurista. Es la última entrega de la más icónica de las franquicias del cine de ciencia ficción. ¿Quién lo hubiera podido imaginar? El "governator" regresa a interpretar al famoso T-800, menos letal que antes, aunque más amigable, con las vibras protectoras a todo lo que dan, y sin que ningún engranaje le rechine. Arnold retoma el papel de una manera digna, en un lugar poco más que secundario en la película, pero plenamente consciente de su edad, y bromeando en muchos momentos  al respecto.

Para el evidente paso de los años del personaje, los realizadores dieron con una explicación no muy creativa: el tejido orgánico que le recubre ha envejecido y se ha deteriorado, pero por dentro sigue siendo la eficiente máquina robótica venida del futuro. Desafortunadamente, Genisys no aporta nada o gran cosa a la franquicia, la cual desde la última película, Salvation (2009), empezó a dar signos de desgaste, de falta de ideas nuevas, y de originalidad. La nueva película, dirigida por Alan Taylor,  es algo cercano a un remake de las dos primeras películas. Incluso, hay momentos en que parece que Taylor tenía la intención de reiniciar una nueva franquicia. 

La trama parece incluso tomar prestada la premisa de Back to the Future, acerca del viaje en el tiempo, jugando con diversas líneas temporales, y de cómo alterar el pasado cambia drásticamente el futuro. Hasta el hecho de que en 1984 Sarah Connor (Emilia "Games of Thrones" Clarke, luciendo como una versión rejuvenecida de Linda Hamilton) se encuentra construyendo una máquina del tiempo con el Terminator, parece sacada de la premisa de aquellas películas. Kyle Reese (Jai Courtney), el nuevo héroe, es rescatado y aceptado por John Connor (Jason Clarke, con enorme cicatriz en el rostro) como nuevo miembro de la rebelión contra la amenaza de Skynet en el año 2019.   Los numerosos flashbacks, de lo que parecen sueños -o recuerdos- de la niñez de Kyle, no ayudan a que la narración fluya sin problemas y a que sea menos confusa. 

No esta muy claro si esto es un filme que forma parte de la vieja franquicia, o el inicio de una nueva, o ambos. No siempre es claro lo que Alan Taylor quiso hacer. Son demasiados flashbacks, saltos hacia atrás y adelante en el tiempo, giros y vueltas de tuerca. Si bien el filme acaba siendo veraniegamente entretenido, te deja con ganas de haber visto algo mejor. Es una lástima también lo desperdiciado que resulta el siempre impresionante J.K. Simmons, en un papel de relleno más que nada. En las pocas escenas que le toca hacer, no deja de sentirse como queriendo hacer más pero sin mucho espacio para ello. Lo mucho que acaba complicándose a sí misma la historia ocasiona que el filme acabe siendo disparejo y sin mucha coherencia. 

Junto al Arnold original, de carne y hueso, hay en una escena una versión digital, rejuvenecida y no muy convincente de él mismo, además de un nuevo T-1000 abriéndose camino como la nueva amenaza. Pero quizás el mayor problema de todos, es que no hay un héroe -o heroína- lo suficientemente fuerte, sólido e interesante que sostenga el filme y lo haga memorable. Arnold se roba cada escena en la que aparece, pero no es suficiente. Es el clásico ejemplo del Hollywood con falta de ideas, de seguir explotando y exprimiendo una saga, más por razones contractuales que por otra cosa.  

La película resulta un entretenimiento dominguero, gracias a los impresionantes efectos especiales (vamos, el T-1000 sigue siendo un espectáculo digno de verse) y a que hay impresionantes y adrenalínicas escenas de acción. Pero al final, queda la sensación de que ya no hay nada nuevo que contar. 

viernes, 31 de julio de 2015

STILL ALICE * * * *

LA MEMORIA DEL OLVIDO.
Kristen Stewart y Julianne Moore.
Still Alice consolida a Julianne Moore como una magnífica actriz, una artista de alto calibre. Su actuación le valió el Oscar a Mejor Actriz este año. Al final de la película, no me quedó otra opción que quitarme el sombrero ante una actuación que resulta dolorosa, conmovedora y, sobretodo, impresionante. Sin duda, Julianne Moore es de esas actrices que simplemente respetas y punto. Still Alice narra cómo la Alice del título, una respetable doctora y académica de lingüística en la Universidad de Columbia, va perdiendo poco a poco la capacidad de recordar. Podemos sentir su frustración al no poder recordar palabras que antes parecían sencillas de recordar. Su memoria a corto plazo va disminuyendo. El diagnóstico: Mal de Alzheimer. Algo increíble para ella y su marido (Alec Baldwin), debido a su todavía joven edad. Este aspecto hace más desgarradora la experiencia de ver el deterioro por el que tiene que pasar Alice, y Julianne Moore consigue transmitirlo con total maestría.

Alice ya tiene planes para el futuro. Graba vídeos en su laptop, sobre cosas importantes que tiene que recordar para cuando ya no estén en su mente. Vemos momentos en los que la desesperación y la tristeza estén a punto de hundirla ("desearía tener cáncer,... al menos la gente se pone listones rosas y junta dinero por eso", dirá en alguna escena), pero lo que nos entregan los directores y guionistas Richard Glatzer (fallecido el pasado marzo, precisamente, por complicaciones debido al Alzheimer) y Wash Westmoreland, es un recuento sobre la lucha que lleva a cabo el personaje para sobrellevar la enfermedad. Como dice en un discurso, que valientemente dice frente a una audiencia, en el que intenta describir el mal que padece:  "es aprender el arte de perder: perder objetos, perder el dormir, pero sobretodo, el perder recuerdos. Seguramente mañana ya habré olvidado que estuve aquí".

Kristen Stewart interpreta a la hija bohemia de Alice, cuyo único objetivo es convertirse en actriz de teatro, quien se convertirá en la confidente de su madre. La hija tiene momentos tensos pero también sensibles. Stewart es una buena actriz, y aquí está mostrando su potencial al máximo. Siendo Glatzer alguien que sufrió esta enfermedad, el filme es un compendio de primera mano sobre lo que es, no nada más el experimentar la enfermedad físicamente, sino que nos adentra en lo que ocurre en la mente del enfermo. 

jueves, 23 de julio de 2015

THE BABADOOK * * * *

Noah Wiseman y Essie Davis. 
The Babadook es la respuesta australiana a filmes de terror paranormal, protagonizados por niños aterrorizados de irse a dormir con la luz apagada, la puerta cerrada, y sin revisar dos veces que todo esté en orden debajo de su cama. No vaya a ser que haya un monstruo oculto en el clóset, o una presencia fantasmagórica oculta debajo del colchón. No suena como algo de lo más original, pero qué importa.   La película dirigida y escrita por Jennifer Kent hace que nuestra sangre se congele y se nos erice el cabello la mayor parte del tiempo. ¿Qué puede ser más aterrador para un niño que ver a su mamá poseída por una fuerza demoniaca e intentar matarlo? Babadook es una reinvención del relato contado por Stephen King en "The Shining". 

No suena como tu primera elección para ver una película un domingo en la tarde, acompañado de tu familia. Pero dale una oportunidad. No es para los débiles de corazón, ni para los que hayan disfrutado de niños escuchar una melodiosa voz materna contarnos cuentos de hadas antes de dormir. Noah Wiseman es una revelación, quien interpreta al pequeño protagonista, Samuel.  El niño sabe cómo expresar verdadero y auténtico terror en su inocente rostro, al grado de resultar perturbador. Samuel es un niño tímido, que prefiere retraerse y perderse en su propio mundo, el de la magia. Su pasatiempo es practicar trucos y construir armas con todo lo que tenga a su alcance. Su mamá (Essie Davis, magnífica) sigue sobrellevando la muerte de su marido en un accidente automovilístico, justo cuando la llevaba al hospital para tener a Samuel. Tiene una difícil relación con su hermana, y no tiene idea de cómo lidiar con el comportamiento excéntrico del niño. 

Cuando pida a su mamá que le lea un macabro y extraño libro infantil sobre el Babadook del título,  Samuel dirá a adiós a sus noches tranquilas. Será el detonante para que un espíritu maligno sea invocado, y venga a atormentarlo día y noche. La película es de una simpleza sorprendente. Noah  Wiseman y Essie Davis acaban siendo las únicas dos fuerzas imparables en la historia, que aunque puede sonar como el clásico relato de el-coco-te-viene-a-comer, los niveles de tenebrosidad van creciendo, usando simples y efectivos sustos, entrelazando suspenso paranormal con horror, canalizando además una que otra historia sobre posesiones demoniacas. Samuel es el pequeño gran héroe en toda la película. La secuencia climática acaba siendo tan conmovedora, que no es de sorprender se te haga un nudo en la garganta. 

lunes, 20 de julio de 2015

BOYHOOD * * * * *


COMO AMIGOS ENTRAÑABLES
Ellar Coltrane y Ethan Hawke.
¡Ay, cómo duele crecer! Boyhood cuenta una historia que todos y cada uno de nosotros conocemos. ¿Por qué? Porque es una que trata sobre el difícil, arduo, y doloroso camino de madurar, por el que todos pasamos queramos o no. Pasamos de la niñez a la adolescencia de manera complicada, y una vez que sobrevivimos eso, nos convertimos en adultos, y tenemos que escoger un camino. Richard Linklater ha hecho la que es quizás su mejor película hasta el momento, precisamente, la más "madura" y más inteligente. Es un experimento fílmico que parece casi contado en tiempo real, una cruza entre un registro documental y una dramatización, filmada ambiciosamente durante 12 años. Boyhood es una disección de lo que es la infancia, sin las estupideces o medias tintas que puede haber en una típica película de Hollywood. El trabajo de edición no debió de ser cualquier cosa de hacer, el condensar 12 años de filmación en casi 3 horas de metraje. En dicho tiempo, atestiguamos de primera mano el crecimiento, la evolución y cambios físicos -kilos de más unos, kilos de menos otros- de todo su reparto principal. 

De principio a fin vemos a los mismos actores, nadie sustituye a alguno entre una etapa y otra. Ellar Coltrane interpreta a Mason, el protagonista principal. Por cierto, el chico será una cara no muy conocida -mucho mejor para los propósitos del filme- pero es toda una revelación. Mason es un  niño tranquilo, sensible, y con alma de artista. Vive con su inestable mamá (Patricia Arquette, resurgiendo con todo el potencial de una actriz que nos ha sorprendido en el pasado con excelentes actuaciones), y su hermana mayor (Lorelei Linklater, hija del mismo Richard Linklater, y de hecho, nacida en México). Por más que lo intenta, el pobre Mason no puede llevar una infancia normal, luchando contra la corriente mientras se muda de un lugar a otro, mirando cómo su mamá va de un matrimonio fracasado a otro. 

A pesar de vivir separado de la familia, el papá (Ethan Hawke, colaborador más que habitual de Linklater) tiene una relación estrecha con los chicos, casi de amigos, en donde ambas partes parecen hablar el mismo idioma. ¿Será porque el padre es como un alma errante adolescente, sin poder sentar cabeza? Como sea, padre y chicos tienen una sólida comunicación, la cual surge entre ellos de manera natural. La platica que el papá tiene con la hija sobre protegerse y prevenir un embarazo es única, graciosa, y de una espontaneidad impresionante. 

Luego, Mason se transforma en un adolescente, y en un rato en un joven a punto de irse a la universidad y perseguir su sueño de ser un artista. En  tanto, sufre y padece los errores de su madre. Pero también somos testigos de la evolución y maduración del papá, de la mamá y de la hermana. La maduración nunca termina para ninguno, es cíclica. En el filme de Linklater, a todos les toca su parte. Por eso, Boyhood es una de las películas más inteligentes del año pasado, sabe tratar los temas de la  niñez, la maternidad, y la paternidad, con sensibilidad, humor, sin velos y con una intención realista. La manera en que los personajes dialogan, es casi como un largo ejercicio de improvisación. Creemos en ellos, en la autenticidad que transmiten; nos interesan, nos importan, empatizamos con ellos. Nos  vemos reflejados de una u otra manera en sus rostros. El trabajo de Linklater es magnífico, no nada más por las increíbles actuaciones de su reparto, sino por la genialidad de su guión, el cual casi alcanza la perfección. 

sábado, 11 de julio de 2015

MR. TURNER * * * 1/2

ARTE ENSALIVADO.
Timothy Spall magistral como JMW Turner.
No es la biopic clásica sobre el artista atormentado y en crisis existencial. Mike Leigh, con una educación artística paralela a su carrera de director, se aproxima en Mr. Turner a la vida de J.M.W. Turner, uno de los pintores británicos modernos más importantes en la historia del arte. Específicamente, trata sobre los últimos 30 años de su vida. En esta   visualmente impresionante reimaginación de la vida de Turner, Timothy Spall está magistral, interpretando con gruñona y brutal convicción al pintor.  Prácticamente se enfunda en el papel, lo vive y exuda.

El Turner de Leigh y Spall, es una reinvención del pintor llena de pinceladas únicas, y guiños caricaturezcos, como esa forma que tiene de comunicarse con gruñidos y miradas enojadas, serias y entrecerradas. Se muestra al artista que sobresalió por sus magistrales escenas marinas, de atardeceres impresionantes ("El Sol es Dios", dice poco antes de morir), pero que tiene un comportamiento casi primitivo con las mujeres. La película es toda una experiencia de ver, bella en toda su concepción, con una dirección fotográfica magistral y apabullante de Dick Pope. 

Se muestra a Turner con todas sus peculiaridades y excentricidades (¿Qué genio del arte no lo es?), como el hecho de verlo (un aspecto verídico) escupir en sus pinturas mientras pintaba, algo que puede verse asqueroso, pero que seguramente dotaba de algún efecto especial al resultado final de sus cuadros. O cómo cuando un hombre adinerado se ofrece a comprar un enorme lote de cuadros, Turner simplemente declina la oferta, por considerar sus pinturas como "patrimonio nacional" de Gran Bretaña. Pero también se muestra a un artista de extremos, capaz de atarse al mástil de un barco para experimentar de primera mano una auténtica tormenta, para verla, sentirla, y saber plasmarla en el lienzo.

No nada más la película trata del Turner artista, sino de aquel que tendrá una evolución emocional, en especial en su trato con las mujeres. Merece una mención especial el formidable trabajo que hace Dorothy Atkinson, interpretando a la sirvienta de Turner (un personaje ficticio), quien juega un papel casi cómico, de testigo silencioso de lo que ocurre en el hogar del artista, y que tiene incluso sentimientos por él, pero que este ignora. Turner simplemente opta por tratarla como un objeto.  La usa en algún momento para saciar su apetito sexual, mientras la mujer sufre de una enfermedad de la piel que va avanzando en la historia, pero que Turner parece no notar, o más bien decide ignorar. 

Leigh muestra a un hombre en eterno conflicto con su parte sexual y sentimental, de una complejidad psicológica difícil de descifrar, incluso para la mismo realizador. Trata de hacerlo con escenas entre cómicas y desconcertantes, como aquella del burdel, en donde Turner le pide a una prostituta posar para él en la cama, hasta que de pronto el pintor rompe en un llanto horripilante, inexplicablemente, mientras dibuja. O cuando parece no saber cómo reaccionar ante el fallecimiento de una de sus hijas, cuando su exesposa (Ruth Sheen) le da la noticia. Es el retrato del genio artístico que es un total misterio y enigma, en camino por reencontrarse con esa parte emocional, aparentemente petrificada,  dentro de él.

Marion Bailey, como la casera de Turner durante su retiro a Margate (alejándose de la fama y celebridad, para quizás encontrar el amor)  merece otra gran mención por su notable actuación. Al final, la  película no tiene mucho éxito en ayudarnos a entender a Turner como personaje y artista. Leigh no se arriesga mucho en profundizar más en la psiqué emocional del pintor, así como tampoco en entender por qué escogía los temas que pintaba. 


domingo, 28 de junio de 2015

JURASSIC WORLD * * * 1/2


CAMBIO DE BANDO.
Chris Pratt y su equipo de velociraptores. 
Una de las imágenes más interesantes en Jurassic World (y que no precisamente involucra una estampida de velociraptors, o la corretiza de un TRex), muestra una escamosa pata con enormes garras, abarcando todo el cuadro, y con un fondo de nieve blanca. Posiblemente pertenezca a un dinosaurio, ya que pisa fuerte y sonoramente el suelo. Conforme la toma se abre, descubrimos que la pata pertenece a un ave, caminando frente a una casa. Es una imagen interesante, en la que Colin Trevorrow, el realizador, juega divertidamente con nuestra percepción y expectativas.

Trevorrow mantiene esa estrategia durante la mayor parte del filme, mostrar poco y sólo lo necesario de algunos de los dinosaurios, en esta nueva entrega de la jurásica franquicia inaugurada por Steven Spielberg en 1993. Una franquicia que ha avanzado a pasos lentos pero seguros, con la anterior película estrenada en el ya lejano 2001. Para los que creían que las películas habían quedado extintas y fosilizadas en el olvido, Jurassic World prueba que los dinosaurios todavía venden (el filme ha batido récords en taquilla desde su primer fin de semana), en una película que tiene como escenario un nuevo parque con nuevas atracciones; velociraptors amaestrados y más inteligentes, y un nuevo "villano", que ha venido a quitarle su lugar al TRex: el Indominus Rex.

Las películas cada vez más se alejan del espíritu científico que Michael Crichton, el autor de los dos novelas en las que están basadas las dos primeras películas, imprimió a la historia, acercándose más a la acción y la espectacularidad. Jurassic World es muy parecida a Jurassic Park, con temas incluso muy spielbergianos (Spielberg funge aquí como productor ejecutivo): niños en medio de un hogar fragmentado. Como siempre, algo saldrá mal en el parque.

Dos hermanos (Ty Simpkins y Nick Robinson), son enviados por sus padres (Judy Greer y Andy Buckley), quienes se encuentran pasando por una crisis matrimonial, a pasar el verano en Jurassic World, el parque de dinosaurios clonados más moderno e hipertecnologizado. El parque se encuentra  justo en Isla Nublar, a donde cualquiera en su sano juicio jamás regresaría, después de saber lo que pasó con el primer parque. Ahí son recibidos por su joven tía (Bryce Dallas Howard), la encargada de relaciones públicas, quien tendrá que echarles un ojo mientras se divierten en el parque, trabajo que no le saldrá muy bien. Cuando los chicos se pierdan por ahí, las cosas se pondrán feas y peligrosas, justo cuando el monstruoso y godzillesco Indominus Rex, un verdadero "frankensaurio", escape de su confinamiento.

El Indominus, creado por el Dr. Henry Wu (BD Wong, quien apareció en la primer película), haciendo un cóctel de genes de velociraptor y TRex, anda suelto comiendo gente e inofensivos "vegesaurios". Masrani (Irrfan "Slumdog Millionaire" Khan), uno de los inversionistas del parque, decidió darle al "público lo que pida", es decir, emociones más fuertes, con dinosaurios más excitantes y aberrantes. El inmenso Mosasaurus, por ejemplo, aquí es el equivalente al Shamu de Sea World, que en lugar de comer sardinas come tiburones.

Chris Pratt se lleva la película, al menos del lado humano, como el domador de velociraptors del parque. Quizás no le paguen mucho por tan peligroso trabajo, ya que vive a las afueras del parque en una casa rodante. Tiene una escena que causó controversia -y con mucha razón- al ser considerada sexista, aquella cuando se le insinúa sin mucho pudor y muy directamente a Bryce Dallas afuera del camper. Los hombres quizás reirán; las mujeres, quién sabe. Por otro lado, los raptores jamás se habían visto tan inteligentes y sagaces. Casi les falta hablar. Lucen escalofriantemente antropomórficos, y con una cocodrilesca mirada que mata. No hay duda que siguen siendo fascinantes. Juegan el papel más crucial que se les haya asignado en la saga, poniéndose del lado de los humanos en su lucha para detener al Indominus. Todo el asunto suena de lo más inverosímil, pero seguro los raptores redondean el espectáculo. No despegué los ojos de la pantalla cada vez que aparecían, te tienen paralizado en tu asiento.

Jurassic World tiene sus buenas dosis de violencia. Hay escenas perturbadoras, por ejemplo, la de los pterodáctilos cazando montones de gente aterrorizada, o la escena nocturna con el Indominus  neutralizando, en cuestión de segundos, a un escuadrón de guardias armados. No creo que sea la mejor película de la franquicia (mis favoritas siguen siendo la primera y la segunda), pero lo cierto es que Jurassic World tiene elevados niveles de espectacularidad y de entretenimiento asegurados, de impresionantes efectos especiales. Aunque ya el factor sorpresa se haya desvanecido con el paso de los años, los dinosaurios siguen siendo impresionantes, y siguen dejando boquiabierto al espectador. El problema, es que la película no tiene personajes memorables y que nos importen mucho, como un Dr. Ian Malcolm, por ejemplo. El clímax es emocionante, fuera de toda proporción, más cercano al de una monster movie japonesa, y que tiene la sorpresiva aparición de un viejo conocido de la saga, cuya identidad no se puede revelar.


sábado, 13 de junio de 2015

WHIPLASH * * * *

LA NOTA CON SANGRE ENTRA.
Miles Teller y J.K. Simmons.
Fletcher, maestro de música y director de una jazz band en el conservatorio de música Shaffer, tiene una obsesión por la batería inexplicable para quien esto escribe, como fan del jazz y de las big bands clásicas. Damien Chazelle es el director y escritor de este poderoso y enérgico tributo al jazz, (especialmente por las percusiones), en el que deja patente su reverencia por genios de la batería, como los legendarios Gene Kupra y Buddy Rich (a quien se hace constante referencia en el filme).   Whiplash pone a la batería en el lugar que le corresponde, un instrumento tan importante como el  saxo, el piano o la trompeta. Se requiere de una maestría brutal para ejecutarla, al igual que una fuerza y condición físicas descomunales. 

La película (que tiene su origen en un cortometraje dirigido en 2013 por el mismo Chazelle) es una dura lección de música, pero también una de disciplina, concentración y verdadera apreciación musical. Un joven aspirante a baterista, Andrew (¡Por Dios, que alguien le de un maldito premio a Miles Teller, la bataca de oro, o algo, por que el chico está impresionante en su interpretación!), quien pronto se dará cuenta que pasar de una banda musical de primerizos a una de avanzados no es cualquier tontería. Será una experiencia que irá más allá de lo que esperaría, una que le costará -literalmente- sangre, sudor y lágrimas.

Ver Whiplash, es comparable a la experiencia de ver a un boxeador subirse al ring (en este caso, sentarse frente a la batería), y enfrentarse a una fuerza desconocida. Fletcher está más cercano de ser un sargento en un cuartel, con ganas de comerte, masticarte y escupir en el suelo lo que quede de ti. No es el paciente y comprensivo profesor, dispuesto a sentarse contigo y practicar los casi imposibles swing dobles que el chico intenta sacar. Andrew pasa horas y horas rompiéndose el alma frente al instrumento, sumergiéndo las manos en hielo para calmar el dolor en las manos, mientras las observa sangrar. Hace que uno se pregunte si los grandes bateristas tienen que pasar por esto, pero también puede ser que no hayan tenido un maestro como Fletcher, el cual por cierto está interpretado por un magistral, monstruoso, gritón e intenso J.K. Simmons, quien merecidamente se llevó el Oscar a Mejor Actor de Reparto este año. 

Whiplash no está lejos de parecerse a una película deportiva sobre el triunfo del espíritu y el no rendirse para llegar a una meta. Los dos protagonistas transmiten una enorme fisicalidad en pantalla. Fletcher es despreciable de una forma fascinante. Ninguno de sus alumnos se atreve siquiera mirarle a la cara cuando este habla. Tiene incluso algo de bully, en su afán de querer hacerles la vida de cuadros. Es extraño el ver cómo no se concentra en otro instrumentista más, por ejemplo, el pianista, o por qué no, el clarinetista. Aunque en una escena crucial, no parece importarle sacar su cara más sensible, al mostrarle a sus alumnos la grabación de un antiguo alumno ejecutando el sax. Con lágrimas en los ojos les cuenta su historia, de cómo llego a ser seleccionado por Winton Marsalis para incorporarse al Lincoln Center.

Milles Teller (quien en la vida real es baterista) es la representación del aprendiz incansable, apasionado de la música, con destellos de genialidad, solitario, aunque no muy sensible a la hora de tratar a su chica. No dejará que ningún obstáculo se interponga en su camino para conseguir lo que quiere: sobresalir y ser el mejor.

Whiplash es una carta de amor al jazz, un tour de force impresionante, insano y cruel entre maestro y alumno. Haciendo un balance general, el filme acaba siendo más un espectáculo percusivo ideal para amantes del género, que una trama que intente profundizar en las complejidades de la narración, o en los mismos personajes que la conforman. J.K. Simmons se roba el número con su sádico y diabólico retrato de un maestro de música de matices encontrados y que siempre viste de negro. Sus métodos son cuestionables, y quien se acuerde de Mr. Holland Opus (1995),  entenderá por qué digo que Fletcher es como la  obscura versión del maestro de música interpretado por Richard Dreyfuss en dicho filme. Hay lagunas en la trama, cosas que no son creíbles. ¿Acaso no hay otros maestros en el conservatorio que se preocupen por lo que pasa en el salón de Fletcher, en donde grita, humilla y lanza objetos a sus alumnos? ¿No hay quejas de alumnos insultados, o un director preocupado y teniendo que tomar medidas? Pero la música te acaba enganchando, atrayendo, hipnotizando, distrayendo, y golpeándote el alma con cada gota de sudor y sangre que emana de Andrew.

sábado, 6 de junio de 2015

INTERSTELLAR * * * *

A TRAVÉS DEL TIEMPO Y EL ESPACIO
Anne Hathaway y Matthew McConaughey.
En cierto modo, en Interstellar Christopher Nolan quiso hacer su propia 2001: A Space Odissey (1968). Sea a manera de homenaje o simple experimento referencial, el resultado es una impresionante película de ciencia ficción,  el cual, de una manera tanto cerebral como creativa, narra un relato inteligente y espectacular que va más allá de lo pseudocientífico. Pero además de su carga científica, en la que teorías de astrofísica, astronomía y física cuántica entran en juego, el filme de Nolan es una historia de aventuras espaciales, que tiene circulando dentro de sí la savia de filmes serie B de los 1960. Filmes que trataban sobre descubrimientos de nuevos mundos, así como de explorar el espacio desconocido.

Matthew McConaughey  sigue manteniéndose invicto dentro de su impecable aplicación del "mcconaissance", con una gran actuación encarnando la figura del héroe, que dejará detrás a sus hijos para lanzarse a vivir la más arriesgada aventura de su vida.   Hay también en la película ecos a Contact (1997), adaptación de la novela de Carl Sagan, en la figura de la niña apasionada de la astronomía, y que al crecer se convierte en una exploradora espacial. Cooper (McConaughey) es el experto piloto que ha sido elegido por un astrofísico de la NASA (Michael Caine) para volar la nave que irá en búsqueda de un planeta en el cual la raza humana pueda continuar viviendo, ante el inminente peligro de acabar extinta en el planeta Tierra. Una plaga de polvo de dimensiones colosalmente bíblicas se encuentra invadiéndolo todo, y los recursos naturales se están agotando. 

Interstellar empieza en la forma de un falso documental (con varias personas dando testimonio de los hechos), y termina como un filme futurista visualmente intrigante. Teniendo como copilotos a la hija del astrofísico (Anne Hathaway), a un especialista en física cuántica (David Gyasi), y un robot de diseño minimalista y que parece una escultura andante, CASE (el equivalente al Hall de 2001, con voz de Josh Stewart), Cooper emprenderá un viaje que suena imposible: atravesar un "agujero de gusano" que se encuentra cerca de Saturno. Del otro lado, se encuentran 3 planetas, explorados por otros astronautas de manera fallida, por lo que ahora toca al nuevo equipo valorar las posibilidades de que puedan ser habitables. El único problema es que, como los hipotéticos "agujeros de gusano" sostienen la teoría de que el tiempo es relativo en el espacio, el peor enemigo de Cooper será precisamente el tiempo, ya que por cada hora que transcurra en el espacio en la Tierra habrán transcurrido siete años. 

Su hija (Mackenzie Foy de niña, Jessica Chastain de mujer), interesada en astronomía y física, sabe los riesgos que su padre corre. "Cuando vuelva, tendrás quizás la misma edad que yo tengo ahora", le dice Cooper, días antes de partir. Nada raro en un filme de Nolan, considerando que el tiempo, sus complejidades, y cómo afecta a los personajes, es uno de sus temas predilectos.  Interstellar no es la excepción. 

El filme no nada más contiene interesantes teorías científicas sobre la relatividad, los  universos paralelos, la existencia de otras dimensiones, etc., sino de imágenes del espacio sublimes. Interstellar es visualmente poderosa. Las imágenes del viaje a través del espacio tienen una cualidad casi onírica. Durante el viaje, los personajes siempre hablan de "ellos". ¿Se refieren a extraterrestres, o a seres de otra dimensión? Como si "ellos" estuvieran viéndolos, observándolos desde alguna parte. En el tercer acto, los giros del filme tienen un estilo M. Night Shyamalan, además de que los escenarios rurales del inicio recuerdan de inmediato a Signs (2002). Pero eso no quiere decir que el filme de Nolan, increíblemente musicalizado por Hans Zimmer, en un estilo menos estridente y más etéreo, no sea nada original. Interstellar acaba siendo un filme emocionante, sin tener necesariamente acción todo el tiempo, y sumamente emotivo. 

viernes, 29 de mayo de 2015

MAD MAX: FURY ROAD * * * *

IMPARABLES. Nicholas Hault y Charlize Theron. 
Mad Max: Fury Road es el renacimiento de un clásico del cine de aventuras, de aquella franquicia que iniciara con Mad Max, en 1979, que catapultó a Mel Gibson al firmamento del estrellato de manera instantánea. Su encarnación de Max, una especie de guerrero del camino, es icónica y definidora de una época. El australiano George Miller, precisamente el realizador de aquella primera película, quien se aboca a desempolvar aquella vieja historia para hacer una suerte de refrito con un marcado giro feminista. El mundo postapocalíptico y desértico de la película original vuelve con el mismo furor, en donde el agua es un bien preciado, muy escaso, y grupos tribales se dedican a pelear en el camino, usando autos reconstruidos de maneras delirantemente inconcebibles. 

No hay que espantarse, no es el desastre que fue Waterworld (1995), donde se hizo una versión de la historia ambientada en el océano. Fury Road tiene un tratamiento moderno y con una visión de Miller renovada y espectacular. Visualmente es impresionante, y no es de exagerar el decir que sus escenas de acción (que las tiene a montones) son para apreciarse en pantalla de cine. Tom Hardy es quien toma la estafeta de Mel Gibson, interpretando a nuestro héroe atormentado, el cual es acechado por   visiones de su  pequeña hija. El problema del guión, es que tiene espacios de la historia en blanco, que se nos quedan a nosotros el llenar. Podemos adivinar, por ejemplo, que la niña -y quizás hasta la esposa de Max- han tenido un destino trágico. Como sea, Max ha sido hecho prisionero por unas legiones de blancuzcos y pelones guerreros, seguidores de un lord del desierto, Immortan Joe (interpretado por Hugh Keays-Byrne, quien también interpretó al villano de la película original), el cual tiene esclavizados a hordas de personas como si fuera un faraón, y que les provee de agua casi a cuenta gotas. 

Lo curioso de esta nueva Mad Max, es el peso femenino que tiene. Esto debido a la fuerte presencia de Charlize Theron, encarnando a Imperator Furiosa, una especie de versión femenina de Max y con  toda la actitud necesaria para demostrar que es una amazona del volante. Furiosa es de armas tomar, y  manejando un trailer cargado de gasolina de contrabando, ha escapado de la fortaleza de Joe y liberado a sus cinco esposas (una de ellas interpretada por la hija de Lenny Kravitz, Zoë Kravitz). Una de las mujeres está embarazada del primogénito de Joe, y podría ser la excusa perfecta para una segunda película. Furiosa se dirige al lugar que la vio nacer, una especie de paraíso terrenal, en donde todo es verde y abunda el agua, uniéndosele en la aventura el prófugo Max, en tanto son perseguidos  por los War Boys de Joe (sí, suena como nombre de grupo de rock-pop).  Nux (Nicholas Hault irreconocible y con una actuación frenética, hilarante, y eufórica), es un War Boy que se comporta como si se hubiera tomado 50 latas de Red Bull y 30 tazas de café.

Las escenas de las persecuciones son la parte sustancial de la película. Aunque al final no hay suficientes diálogos entre los personajes, ni gran oportunidad de involucrarnos con ellos, todo queda compensado con acción sobre ruedas rápida y furiosa, genérica, emocionante e incansable. Hay impresionantes secuencias acrobáticas, ejecutadas por extras que parecen cirqueros del Cirque du Soleil, todo a más de 100 km por ahora. Advertencia: Fury Road no es de esas películas  en donde esperas encontrar un guión de profundidad intelectual, o dramáticamente interesante. Es para que te sientes cómodamente con palomas y nachos bañados en queso a disfrutar un show que  Miller ha orquestado con maestría. Es puro espectáculo con una heroína luchando por llevar la delantera en el camino  En efecto, si alguien se roba el número es Furiosa, con la cual no tardamos mucho en simpatizar, ya que es de quien sabemos más como personaje, y la falta de un brazo la resuelve con una prótesis mecánica. La acción  está  enmarcada con bellos paisajes desérticos, con una fotografía que contrapone tonos naranjas y azules. Y espera, porque la escena de la tormenta de arena, literalmente, hace sacudir la sala de cine. 


sábado, 23 de mayo de 2015

AVENGERS: AGE OF ULTRON * * * *

Chris Hemsworth, Robert Downer Jr. y Chris Evans.
Avengers: Age of Ultron, secuela de The Avengers (2012) es una fantástica y entretenida película de superhéroes. Ofrece el doble de acción, el doble de humor autoparódico, y el doble de efectos especiales, y espectacularidad con respecto a su antecesora. Al inicio del filme, vemos a nuestro grupo de héroes en plena forma, luchando contra una nueva amenaza, en algún lugar remoto de Europa oriental. Josh Whedon repite como realizador, yendo al grano y sin rodeos con pura acción adrenalínica, así como peleas cinemáticamente emocionantes. Robert Downey Jr. casi se lleva la película como Tony "Iron Man" Stark,  echando aquí y allá one-liners graciosas y luciéndose en cada escena. Tony se encuentra desarrollando una sofísticada arma para combatir el mal, usando nada menos que el cetro de Lucky.

La trama, tal vez demasiado intrincada, muy compleja y algo enredosa, pone a Tony y a Bruce "Hulk" Banner (Mark Ruffalo), desarrollando una especie de programa en estado "latente", para preservar la paz en el mundo. Sin embargo, el resultado es Ultron (voz de James Spader), una especie de entidad robótica, capaz de multiplicarse y regenerarse a sí mismo, que parece sacado de una película de los  Transformers. Ultron tiene otros planes: dominar la Tierra.

El problema con esta nueva entrega de Avengers, es que su trama acaba siendo demasiado densa para su propio beneficio. Es de esas tramas rompe-cocos, que obliga a ver una segunda o tercera vez la película para entenderla mejor. Escrita por el mismo Whedon, la historia llega a involucrarnos con los personajes en un plano más subconsciente, cuando vemos que el plan de Ultron tiene como punto de partida el tratar de infiltrarse (como si de un virus se tratara) en la mente de Tony, para tenerlo bajo su poder.

Lo que trata de hacer Whedon tiene su mérito: una película de superhéroes fuera de lo convencional, sesuda y con cierto aire de extravagancia. Hace que los personajes tengan un desarrollo emocional más profundo. En ese sentido, con todo y las grandes dosis de acción, no se descuida en ningún momento el desarrollo de los personajes, y que las interacciones entre los mismos avancen con respecto a la primer película. Por ejemplo, el amor platónico entre Black Widow (Scarlett Johansson) y Bruce Banner empieza a tomar profundidad, y llega a recordar algo cercano a la Bella y la Bestia o King Kong. 

Unos hermanos mutantes le agregan el toque "X-Men" al asunto, Quick Silver (Aaron Taylor Johnson), y Scarlett Witch (Elizabeth Olsen), quienes estarán del lado de Ultron. El primero, con la capacidad de moverse a supervelocidad, y la segunda, con una especie de superpoderes nucleares.  Thor (Chris Hemsworth) y Hawkeye (Jeremy Renner) siguen buscando su lugar en el grupo, pero el último tiene una oportunidad de mostrar un lado más humano. Paul Bettany encarna a Vision, superhéroe que, con un aire de deidad, hace su aparición para enfrentar a Ultron.  

Al final, la película se siente sobrecargada de acción y de efectos especiales, pero es lo de menos.  Como blockbuster preveraniego, Age of Ultron es una película totalmente cumplidora, aunque haya momentos en que, a diferencia de la primer película, se tome muy en serio a sí misma.  

jueves, 14 de mayo de 2015

CHILD 44 * * *

Tom Hardy y Noomi Rapace.
Adaptación de la novela Child 44 (de hecho, parte de una trilogía sobre Rusia), escrita por Tom Rob Smith, la historia narra la investigación de una serie de crímenes en la Rusia de la posguerra, durante el régimen de Stalin. Tiene un reparto lucidor e impresionante, formado en su mayoría por actores británicos, encabezados por un Tom Hardy impresionante, así como un magnífico Gary Oldman. Ambos están    estupendos en sus papeles. Pero conforme uno va viendo la película, surge una pregunta: ¿Por qué la desafortunada decisión del realizador sueco Daniel Espinosa de hacerlos a todos hablar con acentos rusos? Los acentos acaban siendo distractores, sonando además acartonados, forzados y no muy convincentes. ¿No hubiera sido mejor llamar a actores rusos, y que toda la película estuviera hablada en la lengua de Tolstoi? La idea no aporta realismo, nada en absoluto, y sólo hace que los actores suenen apagados.

Tom Hardy interpreta a Leo Demidov, soldado que estuvo presente durante la toma de Berlín en 1945. Años más tarde, Demidov se convierte en un miembro de la policía militar estalinista, en los 1950, involucrándose en la investigación de una serie de asesinatos de niños, a manos del que parece ser un asesino serial. Noomi Rapace interpreta a su esposa, una maestra de primaria con lealtades divididas hacia el gobierno, lo cual pondrá en serias dificultades a su marido.

Sin embargo, el eficiente, disciplinado y profesional Demidov, acaba siendo deportado y bajado de rango, lejos de San Petersburgo, debido a intrigas en el cuerpo de policia, y a que las investigaciones están tomando un giro de intereses políticos. Su jefe inmediato (Vincent Cassel), quiere ocultar los hechos ante la luz pública, con tal de mantener intacta la imagen del régimen. Cuando Demidov llega a una pequeña localidad en provincia a servir como simple policía, ni el intolerante general del lugar (Gary Oldman) ni otros obstáculos, lo detendrán en sus investigaciones, cuando la ola de violencia haya alcanzado aquel lugar.

Si tratamos de dejar de lado los innecesarios y falsos acentos rusos, la película tiene puntos a su favor, como el magnífico diseño de producción, el buen diseño de vestuario, así como un uso de locaciones conseguido. Desafortunadamente, la narración es algo accidentada, pero Child 44 acaba siendo visible, de esas películas pasables, pero que no alcanzan el nivel de memorables, a pesar de su atractivo reparto. Un thriller de época, con regusto a The Secret Agent (la novela de Joseph Conrad),  que pudo haber sido una gran película.

lunes, 4 de mayo de 2015

BIG HERO 6 * * * * *

CON HERÓICO SOBREPESO. Hiro y Baymax.
Big Hero 6 se desarrolla en la ficticia ciudad de San Fransokio (una mezcla de San Francisco y Tokyo). La genialidad de la Disney, es hacer creíble -e increíble- todo este universo, claramente deudor del anime japonés. de donde se percibe su principal inspiración. En San Fransokio  tienen lugar competencias clandestinas de robots manejados a control remoto. En una de esa competencias, es en donde conocemos a Hiro Hamada (Ryan Potter), un niño prodigio e ingenioso,  con una tremenda habilidad para inventar artilugios y construir robots. Su hermano, Tadashi (Daniel Henney), es un modelo a seguir para él, ya que trabaja para una prestigiosa empresa, que desarrolla alta tecnología e ingeniería robótica.

Dirigida por Don Hall y Chris Williams, Big Hero 6 es, a pesar de su hipertecnologizada historia poblada por robots, y de tocar el tema de la inteligencia artificial, una conmovedora historia sobre el amor entre dos hermanos. Sin embargo, aunque al final se corra el riesgo de derramar una o dos lágrimas (en especial quienes tenemos hermanos), Big Hero 6 es también entretenida, divertida y con mucho humor, el cual radica en el fantástico Baymax, la última maravilla robótica que Tadashi ha inventado. 

Gracias a la inspiración que Tadashi provoca en Hiro, el chico desarrolla un impresionante proyecto: numerosos microrobots que funcionan con ondas cerebrales humanas. La tragedia sobrevendrá durante la presentación de sus maravillosos robots en una feria de tecnología, cuando Tadashi muera en un incendio. Su legado será Baymax, un robot blanco inflable, de diseño minimalista, y voluminoso; cuya función principal es la de monitorear el estado de salud de su propietario, y brindar primeros auxilios.

Pero también logra colarse una pequeña película de superhéroes improvisados, que en la marcha descubren talentos ocultos que pensaban no tenían. Los amigos de Tadashi (voces de Maya Rudolph, Genesis Rodriguez, Damon Wayans Jr., Jamie Chung y T.J. Miller) forman un equipo de superhéroes equipados con inventos del propio Hiro, en un ejercicio de originalidad e improvisación. El propio Baymax se convierte en una máquina voladora y el chico su piloto. 

Baymax se roba completamente el show sin mucho esfuerzo, como el robot que es ternura y fortaleza al mismo tiempo, y que se convierte en el inseparable amigo de Hiro. Baymax es toda una creación en materia de animación, gracioso en cada movimiento y ruido que emana de él. Hiro y Baymax se darán a la tarea de encontrar al responsable de la muerte de Tadashi, un misterioso y silencioso villano, quien apoderándose del proyecto de Hiro, y usando una máscara de teatro kabuki, nos revela  la existencia de un proyecto que abre un portal a otras dimensiones.  Big Hero 6 es una obra maestra de la Disney, fantástica, divertida, y visualmente inventiva, que no falla en ser conmovedora e impresionante en partes iguales. Oscar bien merecido.  






jueves, 23 de abril de 2015

HOME * * *


NADA COMO EL HOGAR.
Rihanna y Jim Parsons como Tip y Oh.
Home nos cuenta una historia ya muy vista con anterioridad, es decir, la recurrente, socorrida, pero siempre funcional fórmula niño/niña-conoce-extraterrestre-perdido-en-la-Tierra. Con unos reajustes aquí y allá, la Dreamworks consigue una película animada pasable y familiar, un simple entretenimiento de fin  de semana. No tendrá mucho de admirarse en el departamento de la "originalidad", es cierto, pero la historia tiene su particular encanto. Gratuity "Tip" Tuci (dejémoslo simplemente en Tip), una niña diseñada a imagen y semejanza infantil de Rihanna (ella misma hace la voz del personaje), se encuentra viviendo en total desolación debido a que su mamá (Jennifer Lopez) ha estado perdida por mucho tiempo. Un extraterrestre con rostro de anfibio y de nombre Oh (Jim "The Big Bang Theory" Parsons), se ha mudado a la Tierra junto a sus coplanetarios, para ocupar el lugar de los humanos.

Oh cambia de color de acuerdo a su estado emocional, habla extraño, con faltas gramaticales, y tiene un talento peculiar para inventar y construir. Dichas características le dan a la criaturita cierto carisma, incluyendo cierta inocencia. Tim Johnson (Over the Edge), la da a una típica historia de "invasión extraterrestre", de regusto serie B en clave de buddy movie, un tratamiento de historia infantil colorida, y con dosis de humor suficientes para mantener a niños y adultos entretenidos. Aunque batallan al principio para llevarse bien, conectar y entenderse, Tip y Oh descubrirán que se necesitan mutuamente. La química no tardará en fluir entre ellos, y empezarán a desarrollar una extraña pero linda amistad. Tip necesita del ingenio de Oh en su aventura para encontrar a su mamá, y Oh, por su parte, tiene que arreglar el error de haber enviado un mensaje a una sumamente poderosa y destructible fuerza extraterrestre, dando a conocer la localización de sus colegas. Si hay una escena que vale la pena, es aquella en la que se muestra a la Torre Eiffel flotando en el aire dentro de una burbuja, causando caos y destrucción en París, incluyendo también un buen trabajo de voz por parte de Steve Martin como Smek, el líder de los pequeños y purpúreos aliens. 

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