miércoles, 9 de julio de 2014

HOW TO TRAIN YOUR DRAGON 2 * * * * *

ACES DEL CIELO.
Hiccup y Toothless pasarán una dura prueba en esta secuela.
Hiccup (Jay Baruchel) y su temible y mítico dragón negro, Toothless, lucen invencibles y más entrañables que nunca en How to Train Your Dragon 2. Tan entrañables como un niño con su adorada mascota. Pero también tienen un aire de superhéroes en esta secuela. El lazo que los une ha sido doblemente reforzado, y hay escenas que quitan el aliento. Aquellas en las que ambos están volando a gran velocidad entre las nubes, ya que nuestro protagonista (el cual, debemos recordar, es un talentoso inventor y diseñador de artilugios) ha creado un traje especial con el que puede volar. El número de dragones ha aumentado y, para ser sinceros, son más extraños en su concepción y diseño. Hay algunos que parecen una cruza de reptiles con aves, mientras otros parecen alebrijes (esas criaturas fantásticas que son creadas en México de manera artesanal). 

El viaje de maduración vikinga de Hiccup no ha terminado, compitiendo junto con Toothless en carreras de dragones para ver quién atrapa más ovejas. Hiccup se encuentra con dos problemas: unos caza-dragones han llegado a perturbar la paz de la isla vikinga de Berk, y segundo, su encuentro accidental de una caverna de hielo. La caverna es como un portal hacia un nuevo mundo, poblado de dragones de todo tipo, que se nota muy inspirado en Avatar. En dicho lugar, se encontrará con un misterioso personaje, una especie de "guardiana de los dragones". No diré más, tan sólo que este personaje es importante en el pasado de Hiccup, que ha llegado a mover sentimientos y emociones encontrados en su corazón, y que Cate Blanchett le da voz. 

Es justo cuando la historia toma un giro ambientalista. Este universo es un santuario para dragones en donde pueden vivir a salvo y sin ser cazados, bajo el resguardo y protección de un gigantesco dragón-deidad, de color blanco, apariencia "krakenezca", y en lugar de fuego exhala hielo. Drago (Djimon Hounsou), el villano, parece una versión animada de Mickey Rourke, un vikingo cruzado con cavernícola de la era de hielo. Es temible y escabroso, cada vez que emite un grito de guerra para llamar a otro monstruoso "Kraken", que tiene el poder de hipnotizar a todos los dragones y tenerlos bajo su poder. La carga dramática del filme toma proporciones de dicho tamaño durante el clímax, épica diría yo, y a muchos se les hará un nudo en la garganta en el tercer acto. Llevar pañuelos desechables para los pequeños.

miércoles, 2 de julio de 2014

ANGÈLE ET TONY * 1/2



LADRONA DE BICICLETAS.  Clotilde Hesme. 
Melodrama francés lleno de buenas intenciones y una idea argumental medianamente interesante, pero que resulta completamente plana y débil en toda su concepción. Ha sido comparada con el estilo de los hermanos Dardenne, pero para ser honestos, este primer largometraje de Alix Delaporte está años luz de siquiera emular la cinematografía de aquellos hermanos belgas. Instalada en las costas de Normandia, el filme cuenta una historia que quizás en papel lucía atractiva. Sin embargo, en pantalla, los personajes se sienten vacíos, y lo peor, es que apenas y se nos da algo de información de fondo sobre Angèle (Clotilde Hesme), una atractiva chica de Paris, que    estuvo en la cárcel debido a un crimen que jamás sabemos de qué trata, y se encuentra en libertad provisional. A escena entra Tony (Grégory Gadebois), pescador y habitante de un pueblito en la costa,  quien dará hospedaje a Angèle y le conseguirá un trabajo vendiendo y empacando pescado. Mientras, Angèle trata de recuperar la custodia de su pequeño hijo, quien vive con sus abuelos. Tenemos la clásica premisa romántica de la pareja-dispareja, descubriendo que tienen más en común de lo que imaginan y conjurando una química extraña. Desafortunadamente, la película se siente escrita y dirigida con mucha flojera. 

lunes, 30 de junio de 2014

BURIED * * * *



ENTERRADO VIVO. Ryan Reynolds atrapado en un ataúd
y bajo tierra.
Buried me reveló una cosa: Ryan Reynolds sabe actuar. Te hace olvidar películas en donde interpreta al simple tipo cari-lindo, con actitud de caigo bien a todos, sin mucho que hacer histriónicamente hablando. Aquí el tipo está simplemente genial, fabuloso, en una actuación que debió haber sido demandante, tanto mental como físicamente. Esto último tal vez no lo parezca en primera instancia, ya que toda la película Reynolds permanece encerrado dentro de un ataúd. Con todo y tener una premisa en extremo sencilla, la sensación de ansiedad y claustrofobia que te produce este estupendo filme, dirigido por el realizador gallego Rodrigo Cortés, es totalmente palpable. Durante todo el filme (de apenas hora y media de duración) Cortés te tiene dentro de ese ataúd junto a Reynolds, con tan sólo una pregunta en la cabeza: ¿El personaje podrá salir de este aprieto? ¿Cómo lo hará? ¿Sobrevivirá? ¿Qué hubiera hecho Houdini?

Todo lo que sabemos es que Paul Conroy (Reynolds), un conductor que trabaja para el ejército de marines en Irak, ha sido secuestrado por unos terroristas. En el ataúd los terroristas le han dejado únicamente un teléfono celular y un encendedor. Lo ingenioso de la historia, es ver cómo Paul, pasando por toda una gama diversa de emociones (de un estado de furia a uno de calma, luego a uno de frustración y ansiedad, de ira), tendrá que idear la manera de resolver la situación con los escasos recursos a su alcance. En todo ese recorrido, conocemos mucho del personaje sin necesidad de que se mueva de donde está. Hay momentos desesperantes -especialmente aquellos de total obscuridad- terroríficos, e inquietantes. No por situar al filme dentro de un ataúd, Cortés se ve limitado en movimientos de cámara y emplazamientos. El director, con un limitado número de tomas, nos da una idea de las dimensiones y espacios en los que el personaje se encuentra atrapado. Buried es un filme que demuestra cómo es posible hacer una película de puro suspenso, con un mínimo presupuesto, sin explosiones, persecuciones y balazos. 

jueves, 26 de junio de 2014

BRIDESMAIDS * *




CON AMIGAS COMO ESTAS. Kristen Wiig y Rose Byrne.
Bridesmaids, dirigida por Paul Feig, no es más que otra comedieta del montón, de tantas que se han hecho del subgénero de bodas con damas de compañía que amenazan con  arruinarla. No hay mucho de nuevo en la historia, que tiene en su centro dramático -como de costumbre- a un grupo de amigas, en este caso, dos amigas que compiten  estúpidamente por ver quién ha tenido la mejor amistad del mundo con la novia próxima a casarse. Maya Rudolph interpreta a dicha novia. Para hacer las cosas más interesantes, sus dos amigas pertenecen a diferentes clases sociales, tan diferentes como el día y la noche (para empezar, una es nada más linda y la otra es muy guapa), interpretadas por Kristen Wiig (coautora del guión) y Rose Byrne. La premisa suena prometedora, y aunque debo admitir que hay momentos en que uno se ríe un poquito, en general, la película acaba siendo un irremediable churro.  Hay muchos gags pésimos. Para empezar, una de las cosas que arruina la película, es esa larga secuencia de la tienda de vestidos (que recuerda una escena similar en White Chicks, esa basura  actuada y dirigida por los hermanos Wayans), que pone a nuestras futuras damas de compañía en una situación comprometedoramente indigesta, ya que involucra vómito, pedos y diarreas.  En su huída a buscar un baño, Maya Rudolph termina en medio de la calle, con el vestido de novia puesto, y un accidente intestinal a plena luz de día. ¿Qué habrán dicho a Feig, tanto Wiig como  Annie Mumolo, la otra guionista, para convencerlo de incluir eso en la película? La escena parece haber sido escrita bajo los efectos de una borrachera.

No me cae mal Kristen Wiig. Si me animé a ver Bridesmaids, es porque la también comediante me parece graciosa en el programa Saturday Night Live. Supongo que a la hora de pasar al cine las cosas cambian. Su personaje, Annie Walker, está estancada en un trabajo en una joyería para el cual no sirve, su negocio de cupcakes fracasó, y se encuentra en una relación puramente sexual y sin significado con un hombre al que apenas ve (Jon Hamm). Cuando aparece en escena un oficial de policía (Chris O'Dowd), con el cual parece tener algo de química, las cosas empiezan a ponerse predecibles. Melissa McCarthy interpreta a una gordita machona simpaticona, la cual tiene sus  momentos graciosos. Lo cierto, es que Bridesmaids no es más que eso, una comedia "de momentos", y muy contados. Hay otros que, sinceramente, debieron haber quedado para las "escenas eliminadas" del DVD y Blu-ray. 

martes, 24 de junio de 2014

GREEN LANTERN * * 1/2

Con todo y que debe tener su circulo exclusivo de fans y seguidores, que han leído religiosamente todos sus cómics, es poco el revuelo que ha causado Green Lantern, primera -y quizás última- adaptación al cine de la historia de este superhéroe. La película es una apenas pasable, aunque algo bizarra, historia de superhéroes, a la que se agregó un tratamiento de ciencia ficción serie B. El verde domina -por obvias razones- el filme, el color que han elegido los miembros de una especie de "orden secreta" espacial, formada por habitantes de todos los planetas, y regida por un consejo de extraterrestres con enormes cabezas. Ryan Reynolds es quien interpreta al superhéroe, y siendo honestos, no lo hace tan mal. Sin embargo, no deja de sentirse que tenemos una buena elección del protagonista, en una película que pudo haber estado mejor. El tratamiento que Martin Campbell (Golden Eye, The Mask of Zorro, Casino Royale) le da a la película, es como de serie animada,  dirigida principalmente a niños y preadolescentes. El filme está en la línea de esas películas de superhéroes familiares, del tipo de Fantastic Four o Daredevil. Lo peor, es que la historia no es lo suficientemente buena.

NO ILUMINA LO SUFICIENTE. Ryan Reynolds como Green Lantern. 
Hal Jordan (Reynolds), un talentoso pero traumatizado piloto de la fuerza área, es elegido como el representante de la Tierra por la fuerza espacial "Green Lantern", para adquirir los superpoderes conferidos por un anillo. Mark Strong está ridículamente irreconocible, bajo un maquillaje estilo Star Treck que lo convierte en una especie de marciano de piel roja encendida, orejas puntiagudas y bigote a la Errol Flynn. Tim Robbins está ahí simplemente cumpliendo y nada más, en su papel de padre del villano, un Peter Sarsgaard canalizando al Hombre Elefante. Su maquillaje recuerda al John Merrick de aquel filme homónimo, y su personaje es el clásico científico loco a lo Dr. Jekyll y Mister Hide, transformado en un mutante debido a una fuerza extraterrestre, diabólica y destructiva, que amenaza  con destruir el mundo. Los efectos especiales son buenos y aceptables. Pero en general, todo el aspecto visual le queda demasiado grande a una película que difícilmente se queda contigo al terminar. 


sábado, 21 de junio de 2014

THIS IS NOT A BALL * * * *

ARTE EMPELOTADO. Vik Muniz y su más reciente
proyecto artístico-futbolístico.  
El artista visual brasileño Vik Muniz, convertido en documentalista desde su debut con el magnífico documental de corte ambientalista Waste Land (2010), se aboca ahora en This is not a Ball a realizar una travesía global sobre la historia del futebol. Aquí también la excusa es un proyecto artístico  (quizás no tan trascendental como el de su anterior documental), pero sin duda ambicioso: conformar la enorme figura de una esfera (de hecho, un diseño esférico concebido por Da Vinci, que encuentra paralelos con el diseño de un balón de fútbol), usando cerca de 10 mil balones, fabricados por la marca Voit. Como soporte, Muniz se vale de la cancha del Estadio Azteca en la Ciudad de México, y como es usual en su trabajo artístico, intentará tomar una fotografía aérea del resultado final desde un helicóptero. El documental ha sido blanco de muchas críticas: calificar a Muniz de pretencioso por el proyecto (el cual le llevó varias noches hacer y rehacer, debido a correcciones de cálculo), que es un enorme comercial para Voit, y que su único objetivo es promocionar su trabajo y a su país, como anfitrión de la Copa del Mundo 2014. 

Lo cierto, es que el documental es un trabajo bien realizado y documentado, que no únicamente habla sobre el fútbol, sino sobre la base fundamental de un balón: la esfera. Hay entrevistas con puntos de vista de astrofísicos, psicólogos, artistas, deportistas, etc. El filme se convierte a ratos en una especie  de "diario de viaje", en donde Muniz, viajando por varios países (México, Japón, etc.) encuentra paralelos de otros juegos con el también conocido como soccer. El formato, sostenido con animaciones divertidas y atractivas, podrá sentirse en ciertos momentos algo televisivo, pero en general, el documental consigue amalgamar todos estos temas, aproximaciones y visiones, que de lejos parecerían no tener conexión alguna, en un todo coherente. Sin tomarse mucho en serio, el documental resulta entretenido, conmovedor e impresionante (el equipo de jugadores discapacitados en África). Gente interesada en arte, aunque no mucho en fútbol, y viceversa, seguro encontrarán el filme difícil de dejarlo pasar.  

viernes, 20 de junio de 2014

THE GREY * * * 1/2

SUÉLTENME AL LOBO. Liam Neeson demuestra su lado salvaje. 
The Grey no es exactamente un thriller de acción, pero le da la oportunidad a Liam Neeson (convertido en un total héroe de acción en el cine) no nada más de interpretar, como pocas veces, un personaje puramente irlandés y dar rienda suelta a su acento original, sino también de interpretar un papel con algo de profundidad dramática y emocional. Además, tiene una pelea a puñetazo limpio  con un lobo. Joe Carnahan (en su segundo filme con Neeson, luego de The A-Team), sabe que en Neeson tiene un actor con una imponente presencia física en pantalla, al igual que con una gran capacidad de expresión emocional, como lo demuestra en esta historia de aventuras, camaradería y supervivencia. Con todo y ser pasablemente entretenida, bien actuada y con partes escalofriantes que ponen los cabellos de punta, el único problema es que el filme es como un remake de Alive (1993),  con lobos hambrientos incluidos. Cuando su avión se estrella en Alaska (muy buena escena, por cierto), un grupo de empleados de una refinería tendrán la dura prueba de sobrevivir en medio de un escenario boscoso, montañoso, con tormentas de nieve, y lobos digitales que se encuentran acechándolos. Liam Neeson será el líder moral del grupo, quien al defenderse un poco con sus conocimientos sobre lobos, será el guía en la expedición para encontrar ayuda. Los lobos digitales  (y uno que otro animatrónico) lucen convincentes, exageradamente feroces, y la escalofriante inteligencia que les es conferida aquí es por demás intrigante. Durante las noches, en las que nuestros expedicionarios tengan que montar guardia y cuidarse las espaldas, con los aullidos y gruñidos de la jauría rodeándolos y sin saber en dónde atacarán, es cuando sentimos miedo a través de los personajes. Momentos en que se darán cuenta de que la unión hace la fuerza a la hora de sobrevivir. 

jueves, 19 de junio de 2014

SEARCHING FOR SUGAR MAN * * * * *


¡GRACIAS POR MANTENERME VIVO! Sixto Rodríguez, 
uno de los mayores misterios en el mundo de la música moderna. 
Un documental es irresistible cuando presenta historias sorprendentes, con personajes fascinantes. Searching for Sugar Man, ganador del Oscar a Mejor Documental del año 2013, es una película que nos introduce dentro del misterio alrededor de Sixto Rodríguez, un compositor chicano, del cual casi nadie sabía de su existencia - al menos en America. Resulta que Rodríguez, quien inició su corta y efímera carrera musical a finales de los 1960, es una leyenda musical nada menos que en Sudáfrica,  donde su fama es tal, que los habitantes de aquel país al final del mundo lo consideran incluso más famoso que Elvis. Para musicólogos y críticos, Rodríguez es un fenómeno, un objeto de estudio casi de "arqueología musical". A pesar de que en E.U. fue un fracaso en ventas, de que a nadie le importó un comino su música, muchos opinan que Rodríguez rivalizó -y hasta quizás fue mejor- en su momento que Bob Dylan. Sin embargo, el mito que rodea a Rodríguez es su extraña desaparición de la escena musical, con la creencia de que se suicidó en pleno escenario, prendiéndose fuego a sí mismo.

El sueco Malik Bendjelloul, quien irónica y trágicamente se suicidó el pasado mes de mayo, nos  presenta un misterio rodeado de un aura de melancolía. Las interrogantes de su película: ¿qué fue de Rodríguez? ¿Por qué fracasó en America y triunfó en Sudáfrica? El músico no murió, como muchos creían. Con esto último, no creo estar arruinando a nadie el documental, ya que el mismo Rodríguez estuvo presente durante la promoción y estrenos en festivales del documental, junto a Bendjelloul. Sugar Man -título de una de las canciones más famosas de Rodríguez- es uno de esos documentales que todo melómano debe ver, y que sin duda disfrutará. Rodríguez, quien en fotos luce como un tímido pero sonriente joven, luciendo siempre lentes obscuros y melena larga, es un personaje que de verlo te atrapa y despierta interés, sobre todo si ya has escuchado su música. Sus canciones están  llenas de dolor, sentimiento y poesía, al más puro estilo del género folk de los 1970. Rodríguez es como escuchar a José Feliciano en clave de blues.

Bendjelloul hace aquí de detective, y junto a otros especialistas, productores de los discos de Rodríguez, incluida gente común y corriente que se topó con él en algún momento, no parecen dar con la respuesta de su fracaso musical, teniéndolo todo para triunfar. Uno de sus productores ve como profética la frase de una de sus canciones: "perdí mi trabajo, dos semanas antes de Navidad" (la línea más triste que según él jamás haya escuchado en una canción), ya que en efecto, dos semanas antes de una Navidad, Rodríguez perdió su contrato con la disquera Sussex, luego del fracaso de su segundo disco en el mercado.

Stephen "Sugar" Segerman, es el segundo personaje interesante del filme, propietario de una tienda de discos en Sudáfrica (parece un pequeño museo dedicado a la música grabada), quien como verdadero fan de Rodríguez, al leer una frase en el booklet de un CD ("Sobre el músico de nombre Rodríguez no se sabe nada, ni en donde está ni qué fue de él. ¿Algún detective allá afuera?"), fue quien milagrosamente lo encontró, viviendo en la pobreza y humildad, en la misma casa que ha ocupado por 40 años. Bendjelloul hace de esta contradicción uno de los temas del filme: Si Rodríguez tuvo ventas millonarias en Sudáfrica ¿cómo es que vive en la pobreza? ¿quién se quedó con el dinero de las regalías? Lo cierto, es que estamos, probablemente, frente a uno de los más grandes fraudes que hayan sido descubiertos en la industria de la música. Un documental, sin duda, indispensable. 

miércoles, 18 de junio de 2014

THE GIRL WHO KICKED THE HORNET'S NEST * * *

La menos visible de las películas que forman la trilogía de "The Girl with the Dragon Tatoo" (basada en la serie de libros homónima escrita por Stieg Larson). Sin embargo, no quiere decir que hay que pasarla por alto completamente, en especial, para quienes después de la segunda película, The Girl who Played with Fire, quedaron con ganas de saber qué pasó con Lisbeth Salander (Noomi Rapace, en "neutral" y sin mucho qué hacer) luego de haber sido brutalmente golpeada por su gigante y  cavernario medio hermano y resultado con heridas de bala. No hay que esperar tampoco en The Girl who Kicked the Hornet's Nest mucha interacción entre Lisbeth, y Mikael (Michael Nyqvist, salvando un poco el filme), el editor y valiente periodista de la revista Millenium. Tan sólo se ven en un par de escenas al final. Ambos siguen lidiando con sus propios problemas por separado, sin olvidarse uno al otro. Lisbet se encuentra internada en el hospital, recuperándose de la cirugía que le extrajo una bala de su cabeza, aunque con el peligro de ser asesinada por la corporación secreta de espías políticos, que apoyaron y protegieron a su padre, Alexander Zalachenko, internado en el mismo hospital por las quemaduras que la chica le provocó. Nuestra hacker estrella, de muy pocas palabras, estará en comunicación con el mundo exterior gracias a gadgets que le hace llegar Mikael. Durante su convalecencia, Lisbeth escribe sus memorias, que servirán como confesión en contra del psiquiatra  que abuso de ella de niña, el Dr. Teleborian, quien la acusa de haber querido asesinar a su padre y de sufrir desordenes mentales.

BADASS LISBETH. Noomi Rapace como Lisbeth Salander, nuestra hacker número 1. 
Mientras, Mikael planea ventilar a la corporación y su corrupción al apoyar a Zalachenko para espiar al gobierno en los 1970s, así como de su conspiración para asesinar a Lisbeth. No nada más la revista corre peligro de desaparecer, sino las vidas de todo su equipo editorial, con las amenazas que su editora en jefe (Lena Endre) recibe de miembros de la corporación. Como conclusión de una trilogía que empezó prometedoramente, The Hornet's Nest es algo decepcionante, especialmente al final del filme, con Lisbeth y Mikael apenas intercambiando tres palabras en la última escena. El resto de la historia es apenas pasable. No conozco la versión televisiva, Millenium (de hecho, con el mismo reparto de las películas), pero la película tiene un aire de teleserie, que parece un reciclaje de las mejores escenas del programa. 



martes, 17 de junio de 2014

SUPER * * * 1/2

¡CÁLLATE, CRIMEN! Rainn Wilson como "The Crimson Bolt".
Quizás Super es otra película que agregar al puñado de películas sobre antihéroes que existen. Kick-Ass es la franquicia que hasta ahora se ha mantenido como la reina de las películas de este género. Super puede verse como la versión indie de Kick-Ass, pero lejos de ser un aspecto que ahuyente al espectador, es una película a la que recomendaría darle una oportunidad, ya que no decepciona, con todo y las similitudes entre ambas historias. James Gunn (guionista de Dawn of the Dead, director de Slither), el realizador, no se anda con tonterías ni niñerías. Super, con todo y ser una comedia con sus buenas dosis de humor y sátira, es una película violenta. Su violencia gráfica no es constante, pero está presente en momentos cruciales, y llega a  ser impactante. Rainn Wilson (The Office, Juno) está muy bien como el antihéroe protagónico. La creación de su alter-ego, The Crimson Bolt, es hilarante. Hace del arte del reciclaje una moda única, con su traje hecho a base de pedacería de telas y piel. Cuando su inestable y hermosa esposa (Liv Tyler), adicta a las drogas, lo deja por un traficante (Kevin Bacon, divirtiéndose a sus anchas), es cuando Frank (Wilson), decide convertirse en superhéroe y rescatarla de sus garras. De paso, también peleará contra el crimen, con mucha buena voluntad pero poco talento, teniendo como arma una llave de plomería, con la que saldrá a la calle a romper cráneos. 

Lo interesante de Frank como personaje, es que con todo y ser un acomplejado fanático religioso, una vez con su traje puesto no duda en salir a la calle y sacar su lado violento. Los escasos efectos especiales son decentes, para el bajo presupuesto que seguramente tiene la película. Hay escenas en que parece estamos viendo una película de Robert Rodríguez -o inspirada en su cine-, especialmente en el clímax final, por el tipo de violencia gráfica que muestra. La historia tiene un giro crucial y se torna más interesante, cuando Ellen Page entra a escena, interpretando a una empleada de una tienda de cómics, que acaba transformándose en la desquiciada compañera de nuestro héroe, para formar un dúo con ciertos problemas de compatibilidad. Es cierto, no será Kick Ass, pero Super es súper sorprendente y súper divertida. 

domingo, 15 de junio de 2014

PORCO ROSSO * * * *

UN CERDO DE ALTURA.
Un piloto y la maldición que transformó su rostro en el de un cerdo.
El más reciente filme animado de Hayao Miyazaki (el "Walt Disney japonés" para muchos), "The Winde Rises" (el último en su carreram antes de retirarse de manera definitiva, según afirma), trae a la memoria una de sus mejores películas, Porco Rosso. En ambos filmes está presente el tema favorito del realizador y animador, la aviación.  El fundador de los Estudios Ghibli parece sentirse en las nubes en esta película, y nos lleva junto con él a las mismas alturas. Una vez ahí, no quieres aterrizar, incluso después de finalizada la película. Su manera de hacerlo es fascinante y, al mismo tiempo, divertida. El héroe es el Porco Rosso del título (Shûichirô Moriyama), o el "Cerdo Escarlata", un piloto italiano caza recompensas, que se dedica a combatir piratas en el Mediterráneo. Su mayor peculiaridad es que, por obra de algún hechizo (del cual la historia no nos explica mucho), su cara se transformó en la de un cerdo. Por ello, ha dejado la fuerza área y decidido llevar una solitaria existencia, alejada de las personas, en un islote. La película es un cuento de hadas que tiene mucho de la Bella y la Bestia. Fio (Tokiko Katô), la infaltable y fuerte presencia femenina en el cine de Miyazaki, es una niña genio, que a sus escasos 17 años es una prodigiosa ingeniera de aviación. La oportunidad de su vida llega cuando tenga que diseñar el nuevo avión de Porco Rosso, destruido por un grupo de piratas, desarrollándose entre ella y Porco una especie de amor platónico. 

Hay cierta picardía al inicio, cuando Porco conoce a Fio. Pero de la extraña atracción física que el piloto parece sentir por la niña al principio, la relación se transforma en una relación más paterno-filial. Como en todo el cine de Miyazaki, estamos a medio camino entre la realidad y la fantasía. Si bien la historia está ambientada en 1929, durante entreguerras, el diseño de los aviones es fantástico y original, casi nada parecido a un avión real de aquellos años. La historia es tierna, conmovedora, emocionante, y también con destellos de humor. La secuencia de la historia que Porco cuenta a Fio (aquella de su ascenso y regreso del "cielo" de los pilotos muertos) es simplemente fantástica y delirante. Si alguien puede crear historias grandiosas como esta, con un buen balance de todos estos ingredientes, ese es el sensei Miyazaki. 

jueves, 12 de junio de 2014

SUPER 8 * * *

AMENAZA INVISIBLE. Unos jóvenes amantes del cine enfrentan una amenaza alienígena.

Super 8 es como el encuentro de E.T. con War of the Worlds. Al ser producida por Steven Spielberg, la influencia de este es notoria. Se nota que Spielberg es uno de los héroes cinematográficos de J. J. Abrams, director del filme. Super 8 puede verse como un homenaje al cine con el que Abrams (en el que ahora todos nosotros, fans de Star Wars, tenemos nuestra fe depositada en que rescatará la franquicia) creció en su infancia. Sin embargo, en toda esa admiración de Abrams al cine de Spielberg está el pie del cual cojea la película. Casi todo el tiempo sentí que esto ya lo había visto antes y mucho mejor llevado por Spielberg años atrás.

Un niño, Joe Lamb (Joel Courtney), vive en el núcleo de una familia fragmentada. Su padre es el sheriff del pueblo (Kyle Chandler), y su madre murió en un accidente. Joe tiene una especial habilidad para construir figuras de monstruos y para el maquillaje cinematográfico. Con su grupo de amigos, se encuentra en la filmación de una película en rudimentario formato súper 8 para un concurso, dirigida por su mejor amigo amante del cine (Riley Griffiths). El mejor momento de la película, ocurre cuando se encuentran filmando una escena en una estación de tren, en donde Abrams demuestra no nada más su gran habilidad para la espectacularidad en las escenas de acción, sino sensibilidad cinematográfica. De pronto, un aparatoso accidente de tren los sorprende, descarrilándose a toda velocidad. Los chicos, únicos testigos del suceso, corren a refugiarse, mientras su pequeña cámara de cine filma todo.

Fuera de la escena del accidente, ya no hay mucho de memorable en la película. Después de construir un buen suspenso durante la primera mitad, con las extrañas desapariciones de los habitantes del pueblo por una criatura extraterrestre, de la cual no vemos casi nada (al estilo Cloverfield), incluyendo la llegada de militares al lugar sin explicar lo que ocurre, todo se viene abajo casi al final. Abrams resuelve todo al estilo E.T., de una forma ni muy conmovedora ni muy climática.

La historia tiene su parte emotiva bien puesta. Nos lleva a 1979 con pequeños detalles en su diseño de arte (el cuarto de Joe, por ejemplo, lleno de pósters de cine y juguetes de aquel año) y las actuaciones son buenas. Pero Super 8 acaba centrándose más en el lado emocional-romántico de la historia, el del amor platónico entre Joe y su amiga, Alice (Elle Fanning), que nunca toma forma debido a circunstancias reveladas al final. Como película de ciencia ficción es algo decepcionante, resultando más pasable como nostálgica historia infantil de maduración. 



miércoles, 4 de junio de 2014

X-MEN: DAYS OF THE FUTURE PAST * * * *

ROMPIENDO LAS LEYES DEL TIEMPO.
Nicholas Hault, James McAvoy y Hugh Jackman

No es que la saga original de los X-Men corra el peligro de quedar desbancada del gusto de los fans, pero la nueva serie de precuelas del grupo de mutantes, comandados por el profesor Charles Xavier, son algo mejores. Y cada vez se ponen mejor. El hecho de estar instaladas en décadas pasadas, de saber adaptar a viejos escenarios las historias de mutantes, les da un  cierto valor agregado. Con todo y ser películas palomeras, plenas de efectos especiales, están pobladas por personajes que nos importan.

Me gustó más X-Men: Days of Future Past, que su antecesora, X-Men: First Class (2011). Aunque su planteamiento de un viaje en el tiempo al pasado (sin maquina del tiempo de por medio, sino energía) es de lo más serie B, como robada de Back to the Future, el resto de la película alcanza un nivel dramático inesperado. Es justo cuando los tres personajes que han sido eje central desde la película pasada: el Dr. Charles Xavier (James McAvoy, simplemente excelente), Erik/Magneto (Michael Fassbender) y Raven/Mystique (Jennifer Lawrence, más atlética que nunca), crucen sus caminos nuevamente, cada uno con llevando sus propias cargas emocionales, que la película empieza a tomar caminos interesantes, lejos de cualquier película convencional e infantil de superhéroes.

La película se desarrolla en dos épocas. Abre en un futuro -quizás no muy lejano-, con un escenario apocalíptico como sacado de alguna película de Terminator. Naves llegan justo cerca de la muralla China, descargando robots capaces de cambiar de forma, restaurarse y metamorfosearse sin problemas, arrasando todo a su paso. Mientras, el viejo profesor Xavier (Patrick Stewart), regresado de ultratumba por alguna razón inexplicable, y el viejo Magneto (Ian McKellen), han juntado fuerzas para combatir esta amenaza tecnológica. Wolverine (Hugh Jackman) Storm (Halle Berry), Kitty Pride (Ellen Page) y Ice Man (Bobby Pride), están ahí para echarles una mano.

Mientas nos preguntamos cómo es que, no nada más el profesor Xavier está vivo luego de haber sido prácticamente desintegrado en The Last Stand (2006), sino en buenos términos con su viejo amigo y rival, presenciamos una secuencia cargada de acción, emocionante, que no te deja parpadear un momento, ya que perderías detalle de lo que pasa. Los X Men se teletransportan por túneles de energía, de un lado a otro, mientras pelean con los enormes robots.

Wolverine será enviado en misión especial al año 1973, para que evite que Raven/Mystique cometa el asesinato de un científico (Peter Dinklage), que con todo y su diminuto tamaño odia con pasión a los mutantes. El científico se encuentra desarrollando una tecnología para exterminar a todos los mutantes de la faz de la Tierra. Con todo y ser una trama puramente de ciencia ficción serie B, Bryan Singer, quien retoma la dirección de las películas luego de que Matthew Vaughn dirigiera First Class, carga la historia de una increíble y solemne carga dramática. 

Uno acaba por tomarse el asunto en serio. Además, el resultado final acaba siendo plenamente entretenido, no exento de un tono paródico que no desentona. En esa reunión en la oficina oval,   vemos a un Richard Nixon (Mark Camacho) no muy convincente, al menos, en su apariencia física.  Su maquillaje es algo risible, lo hace ver caricaturizado. O cuando se nos revela cómo es que en el asesinato de Kennedy hubo un mutante involucrado.

Así como sucedía en First Class, ambientada durante la Guerra Fría y la amenaza de los misiles en Cuba en los 1960, Days of Future Past es un pastiche de ciencia ficción, filme de superhéroes y película de espías de los 1970. James McAvoy está mucho mejor que en First Class, ahora con Xavier pasando por una crisis emocional, enfundado totalmente en un look hippie, recobrando la movilidad de sus piernas, pero sacrificando sus poderes telequinéticos. Cuando Michael Fassbender  como Magneto entra a escena desatando caos en París, durante la firma de paz entre E.U. y Vietnam, con pedazos filmados en formato de 8 mm, te hace pensar que de haber filmado Costa Gavras un filme de mutantes, quizás se hubiera visto así. 




jueves, 29 de mayo de 2014

SHAME * * * 1/2

SEXO Y SUFRIMIENTO. Michael Fassbender en "Shame".

Después de Hunger (2008), en Shame Steve McQueen se adentra en la mente de un adicto al sexo, nuevamente a través del gran talento de su actor fetiche, Michael Fassbender. El actor vuelve a tener una actuación valiente y portentosa. Sin embargo, Shame es más un estudio de personaje, que una película dramáticamente interesante en cuanto a su trama se refiere. La historia gira en torno al tortuoso camino que debe seguir Brandon (Fassbender), para tocar fondo sobre el problema mental que tiene y, quizás, encontrar la salvación.

Brandon tiene una solitaria existencia. El sexo es una constante en su vida. Sus ratos libres los dedica a estar inmerso viendo pornografía por internet, e interactuando en sex cams. Además, contrata escorts para tener "sexo a domicilio". En su trabajo, cada vez que puede va al baño a masturbarse. El hombre no tiene contacto emocional alguno con otro ser humano, excepto cuando tiene que salir con su pretencioso e infiel jefe (James Badge Dale) de copas, donde este último intenta ligarse a toda mujer que se le pone enfrente. 

Su hermana, Sissy (Cary Mulligan), una cantante, siempre lo busca por teléfono infructuosamente, ya que el tipo no se digna a responder sus llamadas. Un buen día, Sissy cae en su casa, buscando más que un techo donde dormir, un refugio emocional. "No somos malas personas, sólo venimos de un lugar malo" le dice ella en cierta escena, en donde queda claro que ambos son dos criaturas emocionalmente vulnerables y desamparadas. 

McQueen busca impactar, casi de la misma manera que lo hizo en Hunger. Las escenas de sexo son explícitas, en ocasiones con full shots que dejan poco a la imaginación. Aunque  también hay escenas en donde el tratamiento llega a ser algo más disimulado y sutil. Pero lo importante de la película (filmada en tan solo 25 días), es que el tratamiento del tema es inteligente, y no hay escena que se sienta gratuita o excesiva.

Dentro de toda la simpleza estilística del realizador (incluyendo una narrativa que gusta de romper con lo lineal) es Fassbender quien resalta y acaba siendo impactante. Está convincente, creíble, sin temor a exponerse desnudo de pies a cabeza. Lejos de haber placer en todo lo que Brandon hace para dar rienda suelta a su adicción, hay más bien dolor. Creo que ese fue el principal objetivo de McQueen: canalizar a través de Brandon el dolor y sufrimiento de un ser humano atrapado en una adicción.

jueves, 22 de mayo de 2014

TO THE WONDER * * 1/2

AMOR SIN PALABRAS. Ben Affleck y Olga Kurylenko.

El siguiente largometraje de Terrence Malick, después de The Tree of Life (nominado al Oscar a Mejor Película en 2012), no puede presumir de colocarse a la altura de este. To The Wonder es un filme con menos ambiciones, en donde ahora el realizador nos cuenta la turbulenta relación sentimental de una pareja (Ben Affleck y Olga Kurylenko), y la crisis existencial de un sacerdote (Javier Bardem). En términos generales, el filme tiene su mayor fuerza en el aspecto visual (como es costumbre en el cine de Malick), con una atractiva dirección fotográfica, que le da a la película en su conjunto un tono lírico y poético. El filme está narrado en voz en off por Marina (Kurylenko, hablando en francés completamente), una mujer francesa divorciada y con una hija (Tatiana Chiline), contando en forma poética su historia junto a su prometido norteamericano, Neil (Ben Affleck).

La narración, aparentemente, es desde un punto en el futuro, por lo que podemos adivinar con anticipación que las cosas no fueron afortunadas para ellos. Lo intrigante e inexplicable, es que a Neil no se le da voz en toda la historia, dejando nada más al sacerdote la parte vocal masculina (narrada en español), quien servirá de consejero espiritual para Marina cuando ésta decida viajar a E.U. a vivir con Neil. La historia es el punto débil, una sucesión de previsibles acontecimientos, dentro del cual  tenemos que ir deduciendo qué es lo que va pasando, ya que los diálogos prácticamente son inexistentes. Nunca estamos seguros si Neil es capaz de hablar en francés con Marina, la cual apenas y pronuncia una que otra palabra en inglés. 

Mi problema con el filme, es que resulta excesivo el lirismo visual. La mayoría del tiempo, no vemos más que escenas de Ben Affleck y Olga Kurilenko jugando, paseando, o nada más abrazados, mirándose y tomándose de la mano. Cuando aparece en escena Rachel McAdams, interpretando a una vieja amiga de la infancia de Neil, será completamente lo mismo. De vez en cuando, el personaje de Bardem hará apariciones, sirviendo para ilustrar lo que es el amor en un aspecto más espiritual, paseándose con aire depresivo por las calles, de puerta en puerta. 

No es el filme más romántico ni emotivo que haya visto. Me tuvo preguntándome siempre qué diablos pasa entre los personajes. Además, el filme, en su intento de mezclar un tono de ficción y documental, no es muy afortunado. Este último aspecto, en donde vemos habitantes reales de la localidad de Bartlesville, Oklahoma, distrae mucho de la historia romántica principal. Creo, sin reservas, que este experimento del realizador hubiera funcionado mejor como un corto, más que como un largometraje. 


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