viernes, 25 de enero de 2008

CLÁSICOS DE CLÁSICOS: TO SIR, WITH LOVE * * * *

Sydney Poitier interpretó uno de los maestros más memorables del cine en To Sir with Love (Reino Unido, 1967). La importancia de esta película, es que sirvió como modelo para los melodramas escolares de las dos últimas décadas, como The Death Poets Society (Weir, 1989), Dangerous Minds (Smith, 1995), The Emperors Club (Hoffman, 2002), Los Coristas (2004), entre otras. Poitier llevó a cabo el reto de interpretar al maestro Mark Thackeray dignamente, en un trabajo que merecía, por lo menos, una nominación al Oscar, pero fue rotundamente ignorado, aunque no despreciado por la crítica. Incluso, en 1996 se produjo una secuela para televisión, también protagonizada por Poitier, que no he podido ver, pero que pasó sin pena ni gloria.

La trama de la primera película, dirigida por el australiano James Clavell, giraba en torno al desempleado Mark, un ingeniero negro proveniente de la Guyana Británica, que debe tomar por necesidad un puesto de maestro dentro de una escuela para estudiantes problema. Será mucho lo que Mark tenga que enfrentar, no nada más un grupo de jóvenes indisciplinados, groseros y rebeldes, sino comentarios racistas en torno al color de su piel, e indiscreciones de todo tipo. Sin embargo, lejos de usar la fuerza con sus conflictivos alumnos, el estoico Mark, sea por la necesidad de conservar su empleo, sea porque para él representa un reto tomar por las riendas al grupo, soportará todo apenas mostrando un gesto de incomodidad y enfado: ruidos, bromas escandalosas, faltas de respeto, etc. Hasta que Mark decide llevar a cabo un experimento.

Lejos de parecer que la novela de E.R. Braithwaite, libro en el que está basada la película, tenga un intencional discurso revolucionario, por el hecho de que Mark tire los libros a la basura y considere inútil la enseñanza académica a sus incorregibles estudiantes, el realizador intenta transmitir un mensaje de soberana paciencia, que la letra no entra con sangre, sino tratar de entender a fondo los problemas de cada uno de los chicos: hogares conflictivos, pobreza, el trabajo combinado con el estudio para ayudar a sus familias.

Así, Mark empezará por hacerse amigo de sus estudiantes, les propondrá que cada día se trate el tema que ellos quieran. Les hablará de la familia, del matrimonio, de sexo, de relaciones sentimentales. Mientras, los chicos bombardearán a Mark con preguntas sobre su vida personal y su pasado, armándose así una muy interesante interacción entre el improvisado maestro y su grupo. La actuación de los jóvenes actores resulta magnífica (la mayoría de ellos debutantes), y en ese sentido, destaca la actuación de Judy Geeson como la guapa rubia Pamela, que se enamora platónicamente de Mark, o Christopher Chittell como el “rebelde sin causa” Potter, que le pondrá las cosas difíciles a Mark desde el principio.

Después de titánicos esfuerzos para ganarse a sus estudiantes, Mark logra convertirse en su amigo, y lo más importante: enseñarles modales, darles bases para convertirse en adultos modelos en el futuro. La actuación de Poitier es de las mejores en su carrera, un papel interpretado con fuerza, en una película que, contrario a lo que pueda parecer, huye de los discursos moralizantes, aleccionadores y chantajistas, para ofrecer un sensible reflejo de problemáticas estudiantiles, que no cambian con el paso de los años.

DVD: WE ARE MARSHALL * * 1/2

La historia contada en We Are Marshall (E.U., 2006), tal vez sea conocida nada más entre los fanáticos al fútbol: la tragedia que el estado de Oregon vivió en 1971, cuando el avión en el que viajaba el equipo de fútbol colegial de la Universidad Marshall, con entrenadores, porristas y seguidores del equipo, cayó en las afueras del pueblo de Huntington, muriendo todos en un accidente que paralizó a la población entera y la sumió en duelo. La tragedia amenazó incluso con la desaparición de la práctica del fútbol en dicha localidad.

Dirigida por el realizador televisivo y ocasional churrero McG (responsable del par de filmes Charlie’s Angels/2000 y Charlie’s Angels: Full Throttle/2003), podría decirse que We Are Marshall es su primer intento por hacer un filme más o menos serio, dramático. Aunque no hay mucho por lo cual entusiasmase. En realidad, We Are Marshall está sólo un paso delante de ser el convencional telefilme de fin de semana con temática deportiva, respaldada por una decente producción, en la que si algo destaca es su buena ambientación, su disfrutable banda sonora, para aquellos que vivieron los 1970.

Estamos ante el clásico filme deportivo de trama edificante, en el que vemos durante toda su parte intermedia los esfuerzos del presidente del consejo (eficaz David Strathairm), convencido por el capitán del equipo y los pocos jugadores que quedan, para formar un nuevo equipo y que su otrora, no tanto gloria, sino dignidad, resurja de las cenizas. A pesar de la escasez de recursos económicos, el presidente accede, y encuentra a un improvisado y desaliñado coach sureño, Jack Lengyel (buena interpretación de Matthew McGounaghey), con el suficiente entusiasmo como para empezar a buscar jugadores hasta por debajo de las piedras y meter de todo, desde jugadores de soccer, algún beisbolista y hasta basquetbolistas. Nada importará, ni siquiera el hecho de que ninguno sepa ni jota de futbol, mientras tengan el espíritu en alto.

Jack convencerá a Red Dawson (Matthew Fox), quien fuera asistente del anterior coach (pequeño papel interpretado por Robert Patrick), para volver a su antiguo trabajo, con la suerte de seguir con vida gracias a que no tomó el avión el día del fatal accidente. Será difícil para ambos, ya que Red se encuentra afectado emocionalmente por el accidente, así como por el dolor de ver muertos a todos los chicos que tanto trabajo costo entrenar y ver crecer como deportistas.

El principal problema de la película, es que para ser un filme sobre fútbol, lo que menos tiene es eso, apenas y un solo partido al final y que pasa rápido. Los Marshall no habrán sido un gran equipo (antes del accidente, el antiguo equipo estaba pasando por una mala racha de varios partidos perdidos), pero si por algo vale la pena recordarlos en pantalla, además de su dimensión trágica por la forma en que perecieron, es ver cómo contra viento y marea, el equipo renació.

McG no se complicó la vida en la realización, y si el filme se salva, es por su buen reparto principal: Matthew McConaghey, David Strathaim y Matthew Fox, que logran inyectarle mucha vida a una historia ligera, más que sencilla y lineal, es decir, más un melodrama que un activo filme deportivo. McG y su guionista Jamie Linden (basándose en una historia escrita por Cory Helms), quisieron darle un giro dramático a la trama, con personajes en perpetuo duelo, pero el filme difícilmente será pasable o interesante para quienes no sean aficionados al fútbol.


++La película sólo tuvo estreno comercial en E.U., mientras que en el resto del mundo únicamente se lanzó en DVD. La edición española contiene extras como los documentales "Entrenadores legendarios", "La Universidad de Marshall en la actualidad" y el trailer cinematográfico. Disponible desde el 20 de noviembre del 2007.

jueves, 24 de enero de 2008

DVD: THE NEVERENDING STORY * * * * *

Incontables veces he visto The Neverending Story (Alemania-E.U., 1984), a mi parecer uno de los mejores filmes infantiles, y además, de mis favoritos durante mi infancia y hasta la fecha. Adaptación de la novela fantástica homónima del fallecido escritor germano Michael Ende, Die Unendliche Geschichte (publicada en 1979), la película es un inteligente relato para niños (y no tan niños), que combinaba excelentes efectos especiales y una galería de impresionantes criaturas, en una época en la que los seres animados digitalmente de ahora, eran todavía un sueño lejano para los realizadores. Por supuesto, los escenarios de la tierra de Fantasía, lugar donde se ambienta la historia, eran también un artesanal trabajo que mezclaba efectos fotográficos, una lograda ambientación y decoración de sets, al igual que una acertada selección de locaciones.

La película tuvo dos secuelas, The Neverending Story II: The Next Chapter (George Miller, 1990), y The Neverending Story III (Peter McDonald, 1994), e incluso un par de teleseries producidas en 1996 y el 2001, ninguna del todo logradas, y que no le llegaron a los talones al magnífico trabajo conseguido por el realizador alemán Wolfgang Petersen, que apenas y llegó a plasmar en pantalla una parte de la extensa novela de Ende, dejando en el tintero muchos personajes y aventuras de Bastián Baltasar Bux (Barret Oliver, por cierto ¿qué habrá sido de él?), un soñador chico aficionado a los libros de aventuras, cuya madre murió y lleva una distante convivencia con su padre.

El relato de Ende, es una metafórica reelaboración de un rito de iniciación masónico, traducido a una aventura infantil, que apelaba al cada vez más escaso poder de la imaginación de los humanos, ocasionando que el reino de Fantasía se fuera destruyendo bajo el poder de la simbólica “Nada”, un mundo gobernado por una hermosa niña emperatriz, quien se encontraba muriendo por una causa que nadie lograba precisar.

Luego de escapar de unos fanfarrones compañeros del colegio, Bastián encuentra refugio en la librería de un anciano, de donde “tomará prestado” un libro que, según le advierte el dueño, “no es un libro para ti, porque no es como los demás”. Encerrado en el sótano de su colegio, Bastián pasará horas leyendo el libro, precisamente, de The Neverending Story, sobre cómo un niño cazador de origen indio, Atreyu (Noah Hathaway), intentará llevar a cabo la peligrosa y nada sencilla misión de salvar a Fantasía, y de encontrar una cura para la emperatriz.

La película tiene una de las escenas más trágicas que un niño (y un adulto, ¿por qué no?) pueda haber visto antes, cuando Atreyu y su caballo blanco, Artax, intentan cruzar el “pantano de la tristeza”. Llámeme sentimental, pero aun ahora al ver esa escena no se puede evitar sentir, al menos, un nudo en la garganta, así como sentir emoción al ver al joven Atreyu surcar los cielos montado en su dragón blanco con rostro de cocker spaniel, Falkor, el “Dragón de la Suerte”, su principal aliado en la aventura, al ritmo de la estupenda banda sonora escrita por Klaus Doldinger y Giorgio Moroder (por cierto, el tema principal escrito y cantado por Limahl, era también magnífico). En su travesía, Atreyu conocerá a una gigantesca tortuga pesimista, a una pareja de simpáticos duendes ancianos, un duende que volaba en un murciélago dormilón, un caracol veloz, un noble monstruo “come rocas”, etc., todo en un viaje iniciático en el que Atreyu deberá superar sus miedos, dejar atrás su niñez y encontrar su fortaleza interna, al enfrentarse al guardián del umbral, el G’mork, un diabólico lobo con su propia misión: matar a Atreyu.

El mensaje de la película, que repito, lograba impresionar con los añejos recursos de unos convincentes animatronics, mucho maquillaje y caracterizaciones cuidadas, era una bienvenida invitación para los niños a leer, a descubrir otros mundos a través de los libros, justo y como lo hacía Bastián. Gracias a su inquieta imaginación, Bastián lograba ir más allá del texto impreso e involucrarse a tal grado en la historia de Fantasía, cuya salvación, tal vez, estaba en sus manos.

++Existe una edición en DVD sencilla, que incluye extras como sinopsis, ficha técnica, ficha artística, biofilmografías, trailer, premios de la película, y otra edición especial para coleccionistas por el "20 Aniversario", con un empaque de lujo y otros extras, como galería de fotos, trailer, documental detrás de cámaras, premios de la película y un juego titulado "El juego de los Oráculos".

miércoles, 23 de enero de 2008

CINE INÉDITO: THE BIG WHITE * * * 1/2

Luego de ver un filme como The Big White (E.U., 2006), se nota que la principal fuente de inspiración para su realización han sido los Hermanos Coen. Con esto, uno podría imaginarse que el filme carece de total originalidad, que nos enfrentaremos a una simple copia malhecha de X o Y trabajo de mis admirados hermanos Coen. Hay algo de cierto en ambas cosas. Sin embargo, el realizador televisivo Mark Mylod se las arregla para hacernos pasar un rato entretenido con una comedia de humor negro, no del todo perfecta en su guión, pero que se sostiene bastante gracias a que sabe aprovechar a todo su reparto.

La historia está ambientada en los amplios escenarios nevados de Alaska, lo cual, en primer lugar, nos trae a la mente Fargo (Hermanos Coen, 1996). Tendremos también a un par de criminales, parecidos a los que vimos en aquel filme de los Coen, aunque más torpes y menos violentos, intentando deshacerse de un cadáver que nunca sabremos bien quién fue, ni qué hizo para merecer tal destino, pero que será el detonante de todos los enredos, fraudes e intrigas que se desatarán en la trama.

Paul Barnell (Robin Williams), un pobrediablezco agente de viajes, tiene el plan de cobrar la póliza del seguro de su hermano, a quien no ha visto en varios años y ya da por muerto. Las leyes de Alaska establecen que han de pasar algunos años, para que una persona desaparecida se considere como muerta, plazo que todavía no se cumple para mayor desesperación de Paul. Cuando Paul se encuentre en su camino al mentado cadáver, Margaret (Holly Hunter, espléndida), su esposa, quien padece un síndrome que la hace decir palabrotas a diestra y siniestra, tendrá la descabellada idea de usar el cuerpo para hacerlo pasar por su hermano fallecido, y así cobrar la póliza por varios miles de dólares.

Un agente de seguros, Ted (buen trabajo de Giovanni Ribisi), empezará a sospechar de la farsa armada por Paul, y comenzará a investigar el caso para desenmascararlo, complicándose el asunto, primero, por las dificultades que Ted está pasando en su todavía joven matrimonio, con una chica que trabaja dando consejos astrológicos por teléfono, y por la aparición de un par de mafiosos, los “dueños” del cadáver (Tim Blake Nelson y Earl Brown). Aunque lo peor será cuando el hermano desaparecido de Paul (Woody Harrelson), un alcohólico expresidiario, aparezca en escena para desbaratar sus planes.

Entre lo más notable del filme, además del buen trabajo de Giovanni Ribisi, la divertida actuación de Holly Hunter, y en resumen, el buen desempeño de todo el reparto, es la magnífica fotografía de Jammes Glennon, y su habilidad para aprovechar los blancos y fríos escenarios de Alaska. No estamos ante una comedia menor, y la verdad, The Big White no le pide mucho al trabajo de los hermanos Coen, pero si en algo se ha quedado corto Mylod, es en el hecho de que sus personajes acaban siendo demasiado buenos y amables, sin esa naturaleza baja, obscura y humorística que sí tienen las creaciones de Joel e Ethan Coen.

martes, 22 de enero de 2008

EN CARTELERA: I AM LEGEND * * 1/2

I Am Legend (E.U., 2008), es la tercera adaptación cinematográfica de la novela homónima de ciencia ficción, escrita por Richard Matheson y publicada en 1954 (autor de The Incredible Shrinking Man, que también tuvo su adaptación fílmica). Aunque desconozco tanto la fuente literaria original, como las dos anteriores películas, The Last Man on Earth (Ragona-Salkow,1964), protagonizada por Vincent Price, y la posterior, The Omega Man (Boris Sagal, 1971), esta protagonizada por Charlton Heston, un buen amigo que sí leyó el libro, me hizo saber, luego de ver también el nuevo filme, que el guión nada más había conservado la premisa original, y que se habían hecho muchos cambios sustanciales a la historia del libro, en especial, el final. Vaya, tengo entendido que incluso hay una versión animada del libro.

Como me declaro ignorante en el tema I Am Legend, me limitaré a juzgar la nueva entrega, dirigida por el videoclipero musical Francis Lawrence (Constantine/2005), por sus propios méritos o deficiencias que tenga como el filme-palomero-de-fin-de-semana que es. En esencia, I Am Legend es una película más sobre catástrofes apocalípticas que hemos visto infinidad de veces, con todo y escenario urbano destruído, acerca de un hombre que se ha quedado sólo en la faz de la Tierra, el Teniente Coronel Robert Neville (un buen trabajo de Will Smith), luego de una catástrofe bioquímica a partir de unos experimentos para encontrar una cura para el cáncer. Es el año 2012, y algo salió mal con dichos experimentos tres años atrás, que causó una plaga que exterminó casi por completo a la raza humana, mientras los sobrevivientes quedaron convertidos en monstruosos zombies-vampiros, sedientos de sangre.

Acompañado por su perra pastor alemán, Robert se enfrentará al escenario de una Nueva York en ruinas, una especie de náufrago en su propia tierra, ocupado también por animales salvajes, pudiendo salir nada más durante el día, ya que en la noche los vampíricos humanoides salen a merodear por las calles, con el peligro de ser atacado y acabar infectado con el mismo virus que los dejó así. Atormentado por la culpa de no haber podido hacer nada al momento de la tragedia, cuyos antecedentes se nos presentan a manera de flash-backs algo rutinarios, que nos van informando lo que fue de la familia de Robert, su esposa y pequeño hijo (Willow Smith, el otro retoño de Will Smith que nos presenta en pantalla), el militar se encuentra buscando una cura que pueda regresar a los monstruos a su condición humana normal.

I Am Legend acaba siendo un filme de ciencia ficción entretenido, a pesar de sentirse derivativo y algo rutinario, en su reelaboración de la premisa del cine de terror de zombies, a causa de un virus, que al menos aquí sabemos bien de dónde y porqué vino. Además, la película de Lawrence es el perfecto vehículo de lucimiento para Will Smith, que tiene sus momentos inspirados, no en las poco logradas y escasas secuencias de acción, sino en la interacción con su perra, el único ser que le hace compañía, cuando no se encuentra hablando con maniquíes, que ha situado estratégicamente en un videoclub para saludarlos y que lo reciban cuando va por sus DVD.

Por lo demás, a pesar de los atractivos efectos visuales (hay animales y zombies creados digitalmente, aunque estos últimos a ratos lucen acartonados), siento que Lawrence se concentró demasiado en la parte visual de la película, para que centráramos toda nuestra atención en lo impresionante de ver una Nueva York vacía, ruinosa (que recuerda al Chicago de Twelve Monkeys/Terry Gilliam/1995), y en sus criaturas digitales, en lugar de tratar de hacer la historia más interesante y atractiva.

Lo que me dejó I Am Legend, es una tremenda curiosidad por ver de inmediato las antiguas versiones de la novela de Matheson (así como leer su libro), que con seguridad, están mucho mejor que el poco inspirado filme de Francis Lawrence.

lunes, 21 de enero de 2008

CINE INÉDITO: MEAN CREEK * * * 1/2

Las referencias más claras de un filme como Mean Creek (E.U., 2004), se pueden encontrar en ese relato clave de adolescentes de los 1980, que de alguna manera marcó a las generaciones de aquella época: Stand By Me (Reiner, 1986), historia sobre la travesía existencial-emocional-morbosa, que un grupo de adolescentes emprendía para encontrar el cadáver de un muchacho atropellado por un tren.

Partiendo de una premisa similar, el joven cineasta Jacob Aaron Estes da forma a un pequeño pero contundente relato, que se presenta como un acercamiento de corte realista al rostro más gris y desolador de la juventud. Desde el principio, Mean Creek se erige como una singular pieza independiente, que si bien recurre a temas comunes de las historias juveniles (el despertar hormonal, la atracción hacia el sexo opuesto, las travesuras inevitables, los abusos en la escuela de un compañero más fuerte,...), el tratamiento de los mismos se aleja de complacencias y convencionalismos, mostrando la maldad más oculta dentro de la supuesta “inocencia” juvenil.

Sam (Rory Culkin, el hermano menor de Macaulay Culkin), es un jovencito que sufre en la escuela los abusos del robusto George (Josh Peck), quien cada vez que puede le propina una que otra paliza. Harto de tal situación, Sam es aconsejado por su hermano mayor, Rocky (Trevor Morgan) de jugarle una broma bastante pesada a George, invitándolo a pasar el día a un lago y hacerle sentir que lo consideran como un buen amigo.

A la reunión acudirán los amigos de Rocky: Clyde (Ryan Kelley), Marty “Martini” Blank (Scott Mechlowicz) y Millie (Carly Shroeder), amiga de Sam, la única que no está enterada de la broma que le jugarán a George. Contra todas las expectativas, George empieza a caerle bien a los demás, a ser la buena persona que ninguno se esperaba, y cuando empiecen a desechar la idea de la broma, uno de los chicos no se quedará con las ganas de llevarla a cabo, alguien que no se acabará de convencer que George no es tan malo como parece.

De los aspectos destacables de Mean Creek, es la particular habilidad que el director tiene para dirigir a sus jóvenes actores y sacar lo mejor de ellos. Aaron Estes, autor también del guión, conoce bien a la juventud de esta época, sabe cómo hablan y se expresan, sabe profundizar y adentrarnos en la mente del fanfarrón George (la escena en que expresa ante su handy-cam la alegría de sentirse aceptado, gracias a la invitación que le hacen), lo comprendemos totalmente y acabamos involucrados en su soledad.

De hecho, una de las sutilezas estilísticas en la realización de Estes, radica en la manera de utilizar un pequeño artilugio como la handy-cam, para situarnos en el punto de vista de George. Gracias a estos simples hallazgos, producto de la destreza de un realizador que asume su tarea sin pretensiones ni mensajes aleccionadores, Mean Creek sale adelante y está por encima de cualquier teleserie juvenil.

Si final, aparentemente, resulta seco, emocionalmente contenido, pero lo cierto es que ninguno de los protagonistas acabará sin un mínimo de culpa por lo acontecido, en una premisa simple pero inteligente al mismo tiempo.

++ Mean Creek se presentó con éxito en el Festival de Sundance del 2004, y hasta ahora no ha tenido estreno comercial en España, ni existe editada en DVD.

domingo, 20 de enero de 2008

DVD: 1492, CONQUEST OF PARADISE * * * *

Con el quinto centenario del descubrimiento de América, en 1992, se estrenaron dos películas relacionadas con el tema, una de ellas (que hasta la fecha no he visto), protagonizada por Marlon Brando como Juan de Torquemada y Tom Selleck en el papel de Fernando el Católico, era Christopher Columbus: The Discovery (John Glen, 1992), con el actor galo Georges Corraface en el papel de Cristóbal Colón. A pesar de no haber visto el filme de Glen, siento que es menos logrado comparado con el otro filme, 1492, Conquest of Paradise (Reino Unido-E.U.-Francia-España, 1992), dirigida por Ridley Scott, una superproducción que tuvo un presupuesto de 47 millones de dólares, y que según las malas lenguas, nunca recuperó por los malos resultados que obtuvo en taquilla.

Scott, que ha demostrado una buena mano para los filmes de época como en The Duelists (1977), su primer largometraje, y últimamente con Gladiator (2000) o Kingdom of Heaven (2005), ofrece en 1492 una espectacular visión de la aventura que emprendió Colón (magnífico Gérard Depardieu), en su búsqueda por encontrar una nueva ruta a la India y que, como todos sabemos, lo llevó a descubrir un nuevo continente. La película contaba con un por demás atractivo reparto, junto al estupendo Depardieu estaban también el gran Fernando Rey, como un fraile que apoya a Colón en sus teorías y planes, Sigourney Weaver como una reina Isabel de look moderno, Armand Assante como el frío consejero real, Tchéky Kario interpretaba a Martín Alonso Pinzón, Frank Langella, la española Ángela Molina en el papel de la esposa de Colón, etc., junto a, en ese entonces, jóvenes promesas del cine español en papeles secundarios, como Juan Diego Botto y Achero Mañas, como Juanito, el marino de labio leporino.

Escrita por Roselyne Bosch, el filme no pretendía caer en didactismos chocantes, sino ser un filme de aventuras al estilo de Aguirre, La Ira de Dios (Werner Herzog, 1972), aunque el resultado con la crítica no fue favorable. Al fin y al cabo ¿a quién puede interesarle un filme sobre el descubrimiento de América? Aparentemente, no a muchos, de sólo escucharlo suena aburrido. Para quien esto escribe, 1492 fue una lograda película sobre el tema, maravillosamente ambientada al recurrir a fuertes recursos de producción (vestuario, caracterizaciones, una impresionante y fiel reconstrucción de las tres carabelas, la decoración de sets, etc.), con una bella fotografía del fallecido Adrian Biddle, que sacaba mucho partido a las locaciones originales (el monasterio de la Rabida, la Universidad de Salamanca, etc, en España), y escenas impactantes, como la ejecución inicial del Santo Oficio, o el desembarco en la Isla de San Salvador.

Desde el punto de vista formal, la realización de Scott era notable, con un inteligente y estético uso de los ralentis en varias partes de la película. Por si fuera poco, la intensa música electrónica de Vangelis y sus coros, añadía un bienvenido toque anacrónico a una película, en resumen, sumamente cuidada en toda su parte estética.

La historia es por todos conocida, es decir, la riesgosa aventura que desea emprender un navegante a finales del s. XV, estudioso experto en geografía antigua, dispuesto a romper con viejas y absurdas teorías medievales acerca de que más allá del horizonte no había más que un abismo, con riesgo de ser considerado hereje por la Inquisición. El Cristóbal Colón de Scott, es un hombre impulsivo, apasionado, de espíritu aventurero, de enorme fuerza física y carismático, pero que acabó cegado por esa misma pasión al no saber gobernar y administrar aquello por lo que siempre luchó, ni traer los tesoros que prometió a sus patrocinadores.

Si hay algún pero que le pondría al filme, es su duración algo excesiva, de dos horas y media, así como una aparente atracción entre Colón y la Reina Isabel, que siento estaba por demás, incluso, sugerir. En la película, el poder político fue más fuerte que Colón, en su afán de emprender una conquista pacífica en lo que al principio veía como un paraíso, una utopía que Scott y Bosch usan como discurso político para demostrar que tal cosa era irrealizable. Al final, empujado por el radical Moxica (el “carilindo” Michael Wincott), se tuvo que recurrir a la fuerza, a las armas, a la lucha contra los indígenas que opusieron resistencia, en un mundo desconocido para los recién llegados españoles.





viernes, 18 de enero de 2008

DVD: GOYA'S GHOSTS * * * *

Con Goya’s Ghosts (E.U.-España, 2006), el realizador checo Milos Forman regresa al cine de época al que tanto es afecto, como lo demostró en la que es (para quien esto escribe) su obra maestra, Amadeus (1984) y Valmont (1989), ahora con un acercamiento a uno de los pintores más importantes en la historia del arte español, Francisco de Goya y Lucientes, tan fantasiosa como lo fue en su momento Amadeus, aunque con bases históricas fuertes.

El tema de la película apenas y ofrece una visión del Goya pintor (interpretado por el actor sueco Stellan Skarsgard), un pretexto para ofrecer un retrato de la última época de la Inquisición (principios del s. XIX), junto a su corrupción y sus despiadados métodos de tortura, base para un relato imaginario sobre el injusto encarcelamiento de una de sus modelos, Inés (Natalie Portman, admirable), por haber evitado comer cerdo en una taberna, motivo suficiente para acusarla de judaizante, ser juzgada y torturada para que confesara su “culpa”.

“Señor, yo para librarme del sufrimiento, confesaría lo que sea...”, le dirá el padre de Inés al confiado hermano Lorenzo (el internacionalizado Javier Bardem), miembro del Santo Oficio, en una de las más intrigantes escenas, en la que hará pasar al religioso el mismo tormento que seguro sufrió su hija, y además firmar una humillante y ridícula confesión, que deja asentado el tono provocador y crítico que tendrá el filme a partir de ese instante.

En ese sentido, Goya’s Ghosts, escrita por Forman junto a su habitual colaborador, Jean-Claude Carrière, está lejos de ser una biopic del pintor, cuya figura irremediablemente queda minimizada por la fuerte presencia de Javier Bardem, que acaba robándose la película en su acostumbrado papel de villano, construyendo un personaje complejo, rico en matices y que no dejará de ser interesante, ni como el cínico inquisidor Lorenzo ni como el traidor a la patria en el que se convierte al pasarse a pelear por las ideas revolucionarias de Francia, y seguir las ideas de Voltaire que algún día condenó, poco antes de la invasión francesa en España.

La película está impecablemente ambientada en una impresionante producción, nada de extrañar tratándose de Milos Forman, cuidada en su vestuario, peinados, e incluso, en su cuadro variopinto de actores secundarios, y en el que vemos incluso a Randy Quaid haciendo el pequeño papel de Carlos IV. El dramático episodio histórico de la invasión napoleónica, será visto a través de las aguafuertes y pinturas de Goya (no podría faltar El 3 de Mayo: Los fusilamientos en la Montaña del Príncipe Pio), escenario para la incansable búsqueda que el pintor emprenderá de la hija que Inés concibió en la cárcel, una vez que pudo salir, afectada, maltrecha, acabada y casi enloquecida.

Por supuesto, el tema de la locura, favorito de Forman, está presente en el filme. Sin embargo, el personaje de Goya está muy desaprovechado para hacer un análisis más profundo de su torturada personalidad, afectado por la sordera que padeció, y que reflejó siempre en sus pinturas y grabados, que con muchos trabajos trata de hacer el guión. Pero bueno, filmes sobre Goya más apegados a su vida y obra los hay, como ese brillante ejercicio de estilo llamado Goya en Burdeos (Carlos Saura,1999), con el gran Paco Rabal haciendo un avejentado Goya (José Coronado en su etapa joven), que recordaba desde su exilio en Burdeos, Francia, los más importantes episodios de su vida.
++Disponible desde marzo del 2007, como extras incluye introducción, tráiler, clips, entrevistas con el realizador y el reparto, detrás de cámaras.

jueves, 17 de enero de 2008

DVD: DAREDEVIL * * 1/2

Matt Murdock (Ben Affleck) hará justicia por su propia mano dentro del barrio Hell's Kitchen, para completar por las noches, lo que durante el día como abogado no puede terminar dentro de los tribunales. En la noches se transforma en Daredevil, superhéroe creado por Stan Lee, que apareció por primera vez junto a Spiderman en uno de sus cómics, para luego tener de manera independiente su propio cómic. Como la justicia, Murdock quedó invidente desde su niñez, a causa de un desafortunado accidente, al caerle en los ojos un peligroso químico. A pesar de todo, Daredevil cuenta con una especie de visión extrasensorial nocturna.

Daredevil es un simple entretenimiento, con unos cuantos momentos rescatables. Pasados los primeros 30 minutos, el argumento se torna débil, sin el dramatismo necesario para mantener la atención del espectador a lo largo del filme. Dirigida y escrita por Mark Steven Johnson (guionista de Grumpy Old Men/1993 y secuela/1995, y de Jack Frost/1998), responsable recientemente de Ghost Rider, ese churro basado en otro cómic. Daredevil, por cierto, no era tan mala como Ghost Rider. Sin embargo, le faltó más acción, villanos más carismáticos. El filme pasó de manera tan desapercibida, que hasta ahora no se ha escuchado ningún rumor de alguna secuela.

De villanos tenemos a Kingpin (Michael Clarke Duncan), y a Bullseye (Collin Farrell, sobreactuado), que nunca logran darle cuerpo a la trama, manteniendo con el héroe una distancia fría e insalvable. Después de todo, si por algo recordamos a las películas de superhéroes, es por sus villanos y la química que establecen con los héroes. La versátil heroína Elektra (Jennifer Garner) es el interés amoroso de Daredevil, con menos química que nada, y que más tarde tendría su propia película, por cierto, producida y escrita por el mismo Johnson.

Por fortuna, el filme goza de un ritmo ágil, con una banda sonora heavy metalera, y la historia es casi la misma de siempre: de pequeño Matt sufría los abusos de otros chicos, preocupado por conectar y relacionarse con su hermético padre, quien se dedica a realizar trabajos para un mafioso adinerado. Una noche, Matt será testigo de la muerte de su padre, en pleno enfrentamiento con el mentado mafioso, quien depositará una rosa sobre el cadáver, señal suficiente para que el superhéroe cobre venganza en el futuro. Como sucedía con Peter Parker en Spiderman, Matt experimentará divertido con sus nuevos poderes.

No faltará el cameo de Stan Lee, como siempre en los filmes basados en sus cómics, y si hay que destaca en la película es el excelente trabajo fotográfico de Ericson Core, basado en una paleta de colores deslavados, así como en ángulos y composiciones inspiradas en viñetas de cómic. La propuesta visual es obscura y un poco gótica, a manera de otros cómics llevados a la pantalla, como The Crow y Batman, aspecto que hacen sentir a Daredevil más como un conjunto de referencias a otras películas de superhéroes, cuya historia pudo haber sido más aprovechada dentro de un mejor guión. Daredevil es como una gran introducción de 107 minutos para una secuela que, tal vez, nunca se realice.

miércoles, 16 de enero de 2008

DVD: AMADEUS * * * * *

Sin temor a exagerar, Amadeus (E.U., 1984) es una de las mejores películas de los 1980, y también la mejor del año de su estreno, en el que arrasó incluso con los Oscares al llevarse la nada despreciable cantidad de 8 estatuillas doradas, de las 11 nominaciones que obtuvo, de las que ganó Mejor Vestuario, Mejor Dirección de Arte, Mejor Maquillaje, Mejor Película, Mejor Sonido, Mejor Guión Adaptado, Mejor Director y Mejor Actor, este último para F. Murray Abraham (un magnífico actor que, desgraciadamente, ha estado algo desaparecido de la pantalla), gracias a su soberbia y magistral interpretación de Antonio Salieri (avejentado gracias a la maestría en el maquillaje de Dick Smith), compositor italiano del siglo XVIII. La fama de Salieri siempre ha estado ligada al nombre de Wolfgang Amadeus Mozart, debido a la supuesta rivalidad que existió entre ellos, un hecho no exento de mucha leyenda, y que creció más a raíz de la película, con el antecedente de la pequeña obra teatral de Pushkin, Mozart y Salieri, del siglo XIX, en la que el autor ruso imagina un encuentro casual y amistoso entre los dos músicos.

Amadeus es la obra maestra del realizador checo Milos Forman, uno más de sus estudios sobre la locura ligada siempre a seres excéntricos, genios y artistas, como lo ejemplifican muchas de sus películas, como One Flew Over the Cuckoo’s Nest (1975), The People vs Larry Flint (1996) Man on the Moon (1999), o la reciente Goyas’s Ghosts (2006). La película es una visión del compositor austriaco como el verdadero genio musical que fue, desde su niñez explotado por su estricto padre, Leopold (Roy Dotrice) en sus interminables giras por Europa, pero afectado por su propia genialidad, que lo llevó a estar al borde de la locura, por el alcohol, los excesos de juergas y de encargos musicales, que lo llegaron a sobrepasar. Es la visión de un Mozart inmaduro, juguetón, vulgar y escatológico (se afirma que el verdadero Mozart así fue), y que se caracterizaba por una chillante y estruendosa risa.

Por difícil que parezca, el verdadero protagonista de Amadeus no será Mozart (Tom Hulce, igual que Murray Abraham, muy desaparecido), sino Salieri, un complejo personaje que lleva con el primero una relación de admiración y odio, en esta primera adaptación de la obra teatral de Peter Schaffer al cine, realizada por él mismo y que ayudó a despertar una “mozartmania”, alimentada por una tendencia a mitificar la figura de Mozart. Estamos en los 1820, con un Salieri anciano e internado en un manicomio, luego de un intento fallido de suicidarse, atormentado por la culpa de, según afirma, haber asesinado a Mozart.

Frente a un sacerdote, Salieri nos relatará la historia de cómo su admiración-adoración por Mozart y su obra, por mediados del siglo XVIII, se convirtió en odio, envidia y celos, al ver cómo su gran y joven ídolo entró en escena para hacerlo a un lado, como favorito del Emperador Joseph II (Jeffrey Jones), con el encargo de la ópera el “Rapto del Serrallo”, minimizándolo con bromas y críticas, que el músico italiano se tomó muy a pecho. Un panorama que reflejaba la rivalidad entre las tradiciones musicales italianas y alemanas (Austria no era un país como tal en ese entonces). A partir de ahí, veremos la confesión de Salieri, de cómo se dedicó a obstaculizar y arruinar la carrera de Mozart, con una doble cara de amigo y colega que trataba de ayudarlo en la corte intercediendo ante el emperador. Salieri se sentía resentido contra Dios, por no haberlo convertido en el genio musical que siempre quiso ser, y por ello, para desquitarse, iba a arruinar a su “hijo favorito”.

La edición especial del director en DVD, con escenas inéditas que extienden el filme a casi 3 horas de duración, muestran a un Salieri más despiadado y malévolo del que conocíamos en la versión original. Algunas escenas amplían el retrato ebrio y decadente de Mozart. Filmada en Praga, que funcionó a la perfección para recrear la Viena dieciochesca, aunque causó no pocos inconvenientes al realizador al ser espiado constantemente por agentes del gobierno comunista, Amadeus es una atípica biopic de Mozart.

Salieri afirma haber matado a Mozart, pero nunca lo vemos en el filme ejecutar dicha acción. Todo queda insinuado (“¿Cómo matarlo?”, se pregunta), con el encargo que Salieri le hace del Réquiem, a través de un misterioso mensajero enmascarado, vestido de negro, para causarle una fatiga y locura al pedírselo como “una misa de muerte para alguien que nunca la tuvo”, refiriéndose al padre de Wolfgang, que murió, según el filme, abandonado por él.

Según afirman los biógrafos, Salieri y Mozart apenas y se conocieron un poco en la realidad, pero la secuencia de Salieri ayudando a un moribundo Mozart a concluir el Réquiem (algo fantasioso, ya que fue su asistente, Sussmayer, quien en realidad le ayudó a terminarlo bajo instrucciones precisas), es de las mejores de la película, montada con mucha fuerza a ritmo de la música del Réquiem, separando coros y varios instrumentos a detalle, mientras vemos a Constanze (Elizabeth Berridge), esposa de Mozart, tratar de llegar a tiempo a Viena, luego de separarse por un tiempo.

El filme se sostiene bajo muchos datos apegados a la realidad histórica, para dar forma a un retrato más fantasioso, sobre lo que más ha intrigado a los historiadores del compositor: la verdadera causa de su muerte, ambientado con una excelsa producción de época, en el que se incluyen magníficos vestuarios, sets, arias de opera montadas y dirigidas con maestría, a destacar Las Bodas de Figaro, Don Giovanni (filmado en el teatro original donde Mozart la estrenó en 1784, en Praga), y el aria de la Reina de la Noche de La Flauta Mágica, al igual que una musicalización de primer nivel, con extractos de sinfonías y conciertos de Mozart interpretados por la Academy of St. Martin-in-the-Fields, bajo la dirección de Neville Marriner.

++Incluye 2 discos, uno con la película y otro con extras interesantes, como entrevistas con el reparto original y Milos Forman, comentarios en audio, documental detrás de cámaras y el trailer cinematográfico .

martes, 15 de enero de 2008

DVD: CHICAGO * * * * *

Dirigida y coreografiada con maestría por Rob Marshall, Chicago (E.U.-Canadá, 2002), es un musical en la que no hay una sola nota falsa, en cada uno de los ingredientes que lo conforman: en su magnífica música, en sus actores derrochando profesionalismo y, lo mejor, en su gran integración del relato cinematográfico con los números musicales. Chicago es la adaptación del famoso musical de Broadway, escrito por Maurine Dallas Watkins, con libreto de Bob Fosse y Freb Ebb, que cuenta la desafortunada historia de Roxie Hart (Renée Zellweger, versátil y encantadora), una aspirante a convertirse en cantante de cabaret. La soñadora e inocente Roxie tendrá un enfrentamiento con la "ciega" justicia de Chicago, cuando caiga en prisión por haber asesinado a su amante. Su bienintencionado esposo, Amos Hart (John C. Reilly), hace todo lo posible por defender y ayudar a su querida Roxie, quien termina por recurrir al astuto abogado Billy Flinn (Richard Gere, sorprendiendo con sus dotes para el canto y baile), aconsejada por Big Mama Thorthon (Queen Latifah), líder de las presidiarias.

El nombre y rostro de Roxie inundarán las páginas de los diarios, gracias a las estrategias que Flinn lleva a cabo para conmover a la opinión pública, desbancando con eso a Velma Kelly (Catherine Zeta-Jones, brillante en toda la extensión de la palabra), bailarina y cantante profesional del cabaret donde trabajaba Roxie, de las preferencias de la opinión pública y que también se encuentra en prisión.

Adaptada por el guionista Bill Condon (su más reciente adaptación fue el musical Dream Girls), la estructura del musical no resulta nada convencional. A través de un montaje ágil, acorde a los ritmos jazzísticos, en Chicago los highlights musicales se combinan notablemente con una siempre interesante narración cinematográfica. Ambos lenguajes se integran de maravilla, quedando así el filme alejado de cualquier viso teatral.

En ese sentido, existe un derroche de destreza técnica en la dirección de cámaras, que logra capturar hasta el mínimo detalle las coreografías, dirigidas por el propio Marshall, sin que se pierda el espíritu de la obra original. Aunque Marshall no lo piensa dos veces, y le imprime su sello personal a los bailes, un poco de su propia cosecha, sin romper totalmente con las coreografías construidas por el multipremiado Fosse, quien ganara el Oscar a Mejor Director en 1972 por la dirección de Cabaret (1972).

Renée Zellweger (cuya actuación le valió una nominación al Oscar) ofrece una Roxie Hart dotada de un encanto único, tierno y carismático a la vez, una interpretación completa, de lo mejor que se puede apreciar en este ambicioso trabajo. De antología resulta el número, “Ambos forcejearon por la pistola”, cuando Roxie finge ser una marioneta en manos del cínico Billy Flinn. De más está mencionar todas las virtudes del diseño de arte, de la ambientación, los vestuarios e incluso, los peinados, etc., los recursos para unas estupendas caracterizaciones. Chicago es una amalgama divertida y vital, de otros subgéneros, como el cine carcelario, el de juzgado, todo con fuertes aires críticos hacia los medios de comunicación (la prensa amarillista, la voracidad de los paparazzi, el sensacionalismo), tratado con desenfado, humor y, por supuesto, mucha, mucha música.

lunes, 14 de enero de 2008

DVD: HALF NELSON * * * *

En cierta escena clave de Half Nelson (E.U., 2006), Dan, el decadente maestro de secundaria interpretado por Ryan Goslin (The Believer, The Notebook), es sorprendido en el baño escolar drogándose, apenas pudiendo mantenerse en pie, sin estar lo suficientemente consciente como para sentir vergüenza por el hecho. Drey (sorprendente Shareeka Epps), será la alumna que desde ese impactante y embarazoso hecho, se convierta en la portadora del secreto de Dan, un maestro que enseña Historia Contemporánea de los E.U. con métodos poco socorridos en las aulas: hacer pensar, razonar y juzgar a los alumnos por sí mismos, en lugar de aprenderse como recetas fechas, acontecimientos y personajes.

El tema que Dan enseña a sus alumnos en clase, será el de la lucha y sacrificio del ser humano por la libertad y sus derechos. Pero la lucha principal de la que somos testigos en Half Nelson, primer largometraje de ficción del californiano Ryan Fleck, es la que Dan lleva a cabo consigo mismo, con su personalidad autodestructiva; contra su adicción a las drogas, que lo ha llevado a perder a la novia y alejarse de su familia, en una gran actuación que le valió a Ryan Gosling una nominación a Mejor Actor, en la entrega de los Oscares del año 2007.

Es un giro argumental interesante el de una película como Half Nelson, dentro de las clásicas historias en la que un maestro o maestra, y sus alumnos problemáticos de clase social baja, alcanzan juntos la redención y resolución de sus problemas existenciales, donde el objetivo será escapar de las garras de las drogas. La madura Drey, chica negra de gesto serio, enfadado, retador, no tiene menos problemas que Dan. Su padre se encuentra en la cárcel acusado de tráfico y venta de drogas, mientras su madre tiene que cubrir turnos de noche en su trabajo como guardia de seguridad. Para colmo, Drey corre el peligro de seguir los mismos pasos que su padre, al juntarse con un amigo de éste metido en el “negocio”.

A lo largo de la película, Drey y Dan, en su relación de estira y afloja emocional, se necesitan mutuamente. Es la fuerza de su extraña y dependiente amistad, la que puede salvarlos de seguir por el camino equivocado. Ahí reside el alma de Half Nelson, filmada en formato digital, en la que no nada más hay alumnos problemáticos, sino también un maestro que está ahí para aprender unas cuantas lecciones vitales. El trabajo de Ryan Fleck, decorosamente realizado, es un sencillo filme que atrapa, en primer lugar, por sus magníficas actuaciones, sus intenciones realistas de drama social y, más tarde, por su mensaje directo en contra de las drogas.

++ Disponible desde el 20 de noviembre del 2007. Como extras incluye el trailer, tomas falsas, escenas eliminadas y extendidas, videoclip, audiocomentario de Ryan Fleck y Anna Boden

CINESPAÑA: LUCÍA Y EL SEXO * * * *

Lucía y el Sexo (España-Francia, 2001), del audaz realizador Julio Medem (La Ardilla Roja/1993, Los Amantes del Círculo Polar/1998, La Pelota Vasca/2003, y la más reciente, Caótica Ana/2007), es un relato erótico que se mueve, a través de bellas imágenes, dentro de lo onírico y lo real, lo poético y lo mundano. Valiéndose de un buen ritmo narrativo, Medem tiene en Lucía y el Sexo un filme complejo en su estructura, relatado a través de los ojos de un atormentado escritor, Lorenzo (Tristán Ulloa), lleno de culpas y cargas emocionales, que le impiden realizar su labor literaria, y llevar su relación con Lucía (Paz Vega, impresionante), su musa y, al mismo tiempo, su más ferviente admiradora.

El primer episodio, titulado “Lucía”, vemos a la atractiva chica desesperada por la desaparición de Lorenzo, quien tan sólo dejó detrás una llamada telefónica y una carta de despedida. Lorenzo huyó a una isla (a la cual nunca quiso llevar a Lucía), debido a que fue el escenario de un acto por el cual sigue lamentándose hasta ahora. “Sexo”, título del siguiente episodio, se conforma de los recuerdos de Lucía y su relación con Lorenzo, en su afán por tratar de descifrar el pasado que tanto sufrimiento le causa a este.

En el filme el sexo, aunque explícito, tiene una fuerte carga psicológica que poco a poco invade la mente y vida de todos sus personajes, que más que personas, son entes que se dejan llevar por el primer impulso. En las escenas eróticas, de hecho, Médem convierte a la luz natural en el principal elemento formal, que enfatiza la desnudez y las obsesiones emotivas de Lucía y Lorenzo, la manera intensa en que viven su relación, basada más que nada en el sexo y en los juegos eróticos, que no tienen problema en llevarlos más allá de la alcoba.

Entre el leiv motiv musical con la canción de “Un rayo de Sol”, y la magnífica banda sonora de Alberto Iglesias, tenemos un ejercicio de estilo llevado con mucha habilidad por Medem, en su intento de cruzar las vidas de su galería de personajes, la mayoría femeninos, con el sexo presente en sus vidas en un sin fin de formas, algunas torturantes, otras placenteras, pero también peligrosas. En ese sentido, Lucía y el Sexo es un melodrama erótico femenino, con destacables actuaciones de todas sus actrices, que incluye también a Najwa Nimri en el papel de Elena, la protagonista principal del pasado de Lorenzo y madre de su hija, y Elena Anaya como la hija ninfómana de una actriz pornográfica. Por ello, los hombres jugarán tan sólo una parte secundaria en el filme, casi desapercibida, con participaciones de Javier Cámara, interpretando a Pepe, el mejor amigo de Lorenzo.

Por el lado formal, el filme destaca por su notable montaje y una fotografía que luce por su juego de vistas forzadas, paisajes y paleta de colores luminosos, en un complicado y fascinante estudio sobre las relaciones, el amor y, claro, el sexo, armado dentro de la mente delirante de Lorenzo.

viernes, 11 de enero de 2008

DVD: CATCH ME IF YOU CAN * * * *

Catch Me If You Can (E.U., 2002), de Steven Spielberg, es la adaptación al cine de la fraudulenta vida juvenil de uno de los más famosos y buscados falsificadores por el FBI, Frank Abagnale Jr. (de las mejores actuaciones de Leonardo DiCaprio), quien llevó a cabo fraudes por medio territorio estadounidense. En el filme, todo empezó con “travesuras” como hacerse pasar en su adolescencia por su maestro de francés, luego fingió ser un piloto inexperto de Panam, un médico calificado y, además, un abogado, al tiempo que falsificaba todo tipo de documentos oficiales, para adornar un poco más sus múltiples trabajos.

Tenemos en el fondo el clásico retrato de Spielberg de una infancia traumatizada y triste. Abagnale era testigo de las infidelidades de su madre hacia su padre (Christopher Walken, eficaz y grande como siempre), que después de divorciarse, quedó arruinado para terminar como un empleado del servicio postal. Frank intenta sacarlo adelante con el dinero de sus fraudes, y su padre parece sentirse a gusto con las proezas delictivas de su hijo. “Mientras no te descubran, no hay de qué preocuparse", le dirá en algún momento.

Frank puso a trabajar a medio aparato jurídico estadounidense, convirtiéndose en uno de los hombres más buscados por allá de los 1960. Carl Hanratty (un eficaz Tom Hanks), agente del FBI, será quién cierra este juego del "gato y el ratón",convirtiéndose en una especie de Javert de los Miserables, y Frank un joven Jan Valjean, una presa dura de atrapar dada su aguda inteligencia para escapar, y que terminará siendo la obsesión y el dolor de cabeza de Hanratty.

Los alegres 1960 que ambientan el filme, son coloridos, muy groovies, en el magnífico diseño de producción de Jeannine Claudia Oppewall, cuando James Bond era reverenciado tanto por mujeres como por hombres, sacando a relucir la mayor parte, un tono socarrón, simpático y de una fina comicidad, en las jugadas tramadas por la inquieta mente de Abagnale, quien veía todo como eso, un juego de niños, fantasías infantiles influenciadas por series televisivas como El Avispón Verde, El Súper Agente 86. En ese sentido, la secuencia de créditos inicial, es un homenaje visual a grandes comedias de la época, como The Pink Panther (Blake Edwards, 1963).

Spielberg centra toda la carga dramática en la figura del padre de Frank, un hombre fuerte en sus convicciones, pero hundido en la tristeza por su soledad, una vida rutinaria, triste y gris, lejos de aquel padre seguro y carismático, que juró años atrás (según se lo cuenta a Frank) “casarse con esa mujer que le robó el corazón, en plena guerra”. La apuesta es por esa relación padre-hijo, muy emotiva, a la manera inversa de la francesa Tras los Pasos de Mi Padre, donde veíamos a un padre parásito y experto en cometer engaños y fraudes, que toma a su joven hijo como aprendiz, víctima al final de sus andanzas fraudulentas.

Fotografiada con la habitual maestría de Janusz Kaminski, cinefotógrafo de cabecera de Spielberg, Catch Me If You Can es un relato edificante que resulta conmovedor y humorístico al mismo tiempo, de los mejores trabajos realizados de Spielberg, con escenas magistrales como aquella del túnel interminable del aeropuerto, en la que Hanratty le dice al desaliñado y caradura de Abagnale: "Sé que regresarás, porque nadie te está persiguiendo".

jueves, 10 de enero de 2008

CLÁSICOS DE CLÁSICOS: VERTIGO * * * * *

Considerada como una de las más inquietantes películas de Alfred Hitchcock, e incluso, como una de las mejores películas de la historia del cine, Vertigo (E.U., 1958) sigue manteniendo intacto su lugar como una de las obras maestras de Hitch, junto a o North by Northwest (1959), Psyco (1960) o The Birds (1963). La fantasmagórica imagen de Kim Novak (quien interpretaba un doble personaje), apareciendo frente al detective Scottie Ferguson (James Stewart, inmejorable), a imagen y semejanza de su amada rubia, muerta trágicamente, es de antología y un gran logro del cinefotógrafo Robert Burks, logrando la luz y los efectos de color deseados por Hitch en aquella escena que tenía lugar en un cuarto de hotel; consiguiendo esa atmósfera etérea y misteriosa que recordaba elocuentemente el título de la fuente original del filme, es decir, la novela “De Entre los Muertos” (D’Entre les Morts), de Pierre Boileau y Thomas Narcejac.

La historia es una laberíntica trama de obsesiones, con detalles que tenían que ver con la reencarnación, en una misión que forzadamente debe tomar Scottie, retirado a causa del vértigo que padece, y carga para colmo con el sentimiento de culpa por no haber podido salvar a un policia de caer desde el techo de un edificio, donde perseguían a un criminal. La tarea de Scottie, encomendada por un acaudalado empresario y buen amigo, es en apariencia sencilla: seguir a la atractiva esposa de éste, Madeleine (Kim Novak), debido al comportamiento extraño que ha estado manifestando.

Scottie se verá atrapado en las empinadas calles de San Francisco, en una espiral de misteriosos hechos, cuando descubra que Madeleine vive obsesionada con el antiguo retrato de una mujer, al que va a observar día tras día al museo. Lo escalofriante es que la mujer de aquella pintura guarda un impresionante parecido con Madeleine. Luego de investigar en lugares clave de la ciudad, a los que Madeleine acude poseída por una extraña fuerza (dejar flores en la tumba de la mujer del retrato, ir a visitar el cuarto de un antiguo hotel, etc.), ayudado por su simpática amiga pintora, Midge (Barbara Bel Geddes), Scottie quedará prendado de Madeleine cuando tenga que salvarla de morir ahogada, cerca del puente Golden Gate.

A partir de este momento, Vertigo se convertirá en una de las más intrigantes historias románticas que se hayan visto en el cine, cuando Scottie y Madeleine inicien una relación que condenará al primero a vivir bajo una enfermiza obsesión, sin poder lidiar con las tendencias suicidas de ella y que tendrán su fin cuando se arroje desde el torreón de una iglesia colonial, en donde vemos unos geniales efectos ópticos para reflejar el vértigo de Scottie, mientras este sube las escaleras del torreón. Años después, la locura amenaza con apoderarse de Scottie, cuando en su camino se cruce una mujer morena (Kim Novak de nuevo, transformada por obra del maquillaje) con un enorme parecido a Madeleine.

Por supuesto, aquí el infaltable mcguffin de Hitch será la misteriosa mujer antigua por la que Madeleine se siente relacionada de alguna forma, el pretexto perfecto para que Scottie quede enredado, primero, en un trágico romance, y luego, en una investigación que lo llevará a descubrir que hay algo misterioso detrás del suicidio de Madeleine.

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