miércoles, 15 de enero de 2020

TOD@S CAEN


Cuando ves a Martha Higareda y a Omar Chaparro en uno de sus incontables posters juntos, ya no sabes si estás viendo el de "No Manches Frida 1", "No Manches Frida 2", o en este caso, "Tod@s Caen". Esta última, es una más que se agrega a su catálogo de colaboraciones juntos, que ya empiezan a sentirse repetitivas y desgastadas--- a más "pan con lo mismo". "Tod@s Caen" es una historia que ya hemos visto hasta el cansancio antes y nos sabemos de memoria. Lo peor, es que además resulta predecible desde el primer momento, y todavía peor aún, es que a la mitad, su premisa feminista se va por el caño, apostando por lo más cliché en esta clase de rom-coms de fórmula. Dirigida por el argentino Ariel Winograd, la película trata sobre una chica, Mia (Higareda), la cual quiere producir su programa de T.V. femenino, sobre cómo decir "hasta aquí" a los hombres que tratan a las mujeres como objetos desechables en las relaciones románticas, usando a Adán (¡la originalidad con los nombres!), interpretado por Omar Chaparro, el mejor ejemplo de aquella especie, para experimentar, y así le den luz verde a su proyecto. Personajes que apenas nos importan, actuaciones poco destacables, y no muy graciosa, otra película más para mi lista de lo peor del 2019.
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THE LIGHTHOUSE

Willem Dafoe y Robert Pattinson
Muchos todavía tenemos en la memoria La Bruja (2015), anterior filme de Robert Eggers, un filme, irónicamente, sobre una bruja que nunca se ve (o apenas y vemos algo de la misma); y sobre un horror también no visible, pero sí evidente, que rodea a sus personajes. Un horror que apuesta por tomar el camino de lo poco convencional por uno más psicológico. ¿Quién hubiera imaginado que su siguiente filme, El Faro, iba a ser uno en blanco y negro, con tan sólo dos personajes, y una historia instalada en, precisamente, un faro? Es como si la predilección del director por reducirlo todo a su mínima expresión tuviera en esta película su punto culminante. ¡Y qué película!
En El Faro, Eggers trae de regreso el tema del horror palpitante e invisible, que en lugar de ser externo, vive adentro de sus personajes, creciendo y creciendo silencioso, hasta llegar a su punto de ebullición.
Es una isla de Nueva Inglaterra, en los 1890. Dos guarda faros, Thomas (Willem Dafoe, fantástico), y otro más joven, también de nombre Thomas (Robert Pattinson, no menos genial), llegan a la isla en un día lleno de neblina. Durante las siguientes cuatro semanas deberán trabajar juntos, cuidando y manteniendo el faro funcionando. Suena a un trabajo aburrido, algo que nadie quisiera hacer, pero el viejo y pedorro Thomas, cual viejo lobo de mar al mando de una embarcación, se encargará de mantener ocupado al joven con todo tipo de tareas, como pintar el faro, o dejar el suelo brillante de limpio ---no importa las veces que sea necesario limpiarlo para dejarlo como espejo.

Desde el inicio, su relación será difícil, con personalidades distintas que no tardan en colisionar. El viejo, más parlanchín, gusta de una buena plática, con todo y acento de pirata inglés, bien rebozado en ron (excelente acento de Dafoe), durante obscuras cenas, iluminadas sólo con una lámpara en la mesa; el joven, de contadas palabras, no es muy amigable, y tiene poca paciencia ante la verborrea de su jefe y su flatulenta compañía. No será por mucho tiempo así, ya que por obra y gracia de una extraña química, ambos empezarán a compartir anécdotas, y a entender que si quieren sobrevivir durante un mes y poco más juntos, lo mejor es bajar la guardia y ser amigos.
Sin embargo, el viejo Thomas pronto empezará a revelarse como un ser misterioso, que cada noche se escapa a la punta del faro para encerrarse ahí. "¡¡La luz es mía, mía!!", es todo lo que grita desde ahí. ¿Está simplemente loco? ¿Qué oculta ahí? ¿Quién, o más bien, qué es Thomas?
Lo brillante del filme de Eggers, es su manera de reflejar la locura en la que, poco a poco, van cayendo ambos personajes, debido al encierro y al tedio, así como de reflejar la obsesión del joven por saber el misterio del faro. Lo mejor, es ver cómo la historia se divide entre la realidad y la fantasía, en esos sueños y alucinaciones que van afectando al joven, al creer que una sirena (Valeriia Karaman) ha llegado a la costa por él y lo ha embrujado (resulta gracioso pensar en un giro de horror sobrenatural del relato de La Sirenita, pero la cosa no va por ahí). Mientras, el sádico viejo disfruta haciéndolo sufrir, con su abuso de autoridad y supersticiones sobre gaviotas (si en La Bruja una cabra tomaba tintes diabólicos, aquí será una gaviota la que tome un protagonismo especial), cómodamente viéndolo de lejos romperse el lomo. El viejo llega a transformarse en una especie de figura paterna, yendo su relación por toda clase de altibajos, hasta llegar a un tono homosexual que empezará a ser incómodo entre ambos.
También es a través de una narración fragmentada el cómo Eggers refleja el resquebrajamiento de sus personalidades, sin saber nunca a ciencia cierta si el joven Thomas está alucinando, o si sus pesadillas se están materializando. El sonido juega un papel crucial, con esa alarma del faro sonando constantemente, o el sonido del mar tempestuoso, que acentúan más el estado mental de los dos personajes. Mención especial merece la hermosa dirección de fotografía, a cargo de Jarin Blaschke (por favor, para "su consideración", una nominación a Mejor Fotografía en los Oscares), llena de muchos contrastes, y sin temor a hundir a los personajes en una casi total obscuridad, como cuando cenan. Se cuece a fuego lento, pero El Faro es una pequeña joya, imperdible.
⭐️⭐️⭐️⭐️

THE TWO POPES


DOS PAPAS MUY GALESES Anthony Hopkins y Jonathan Price
Hay una ligera línea entre la realidad y la ficción, apenas perceptible, que nunca se rompe en The Two Popes. Tal es uno de los aspectos más brillantes en el más reciente filme del director brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios), sobre cómo el ex papa Joseph Ratzinger (el segundo papa en renunciar al puesto desde Celestino V, en 1294), y tal vez de los menos carismáticos que haya habido (fue llamado "nazi" por muchos), y su sucesor, el cardenal Jorge Bergoglio, quien se convertiría en el actual papa Francisco I (primer papa proveniente de Latinoamérica), se volvieron muy buenos amigos.
Hay una extraña fascinación en ver a dos grandes actores ingleses, Anthony Hopkins y Jonathan Pryce, interpretar a dos personalidades que todavía viven, el primero a Ratzinger, y el segundo a Bergoglio. Es fascinante, no únicamente por el tremendo parecido físico (de esos que apenas requieren algo de maquillaje) que los actores tienen con los pontífices, sino por lo reciente de los hechos que presenta.
La película presenta charlas imaginadas que pudieron haber tenido Ratzinger y Bergoglio en la residencia del Vaticano, justo cuando aquel decidió renunciar al papado, mientras el último, todavía cardenal, había decidido retirarse de la vida religiosa y volver a su natal Buenos Aires. Durante los primeros minutos del encuentro, en los muy amplios jardines de la residencia, la tensión que establece Meirelles entre ambos personajes es el punto más fuerte de su futura relación. Ratzinger, un ultraconservador papa, empieza pidiendo a Bergoglio (hablándole en latín ocasionalmente) que le rinda cuentas sobre sus declaraciones "fuera de lo ordinario" sobre temas muy delicados, por ejemplo, la aceptación y visión de la homosexualidad por parte de la Iglesia Católica; mientras que el cardenal, de mente y costumbres más liberales (más revolucionarias, podría decirse), no tan versado en latín como su interlocutor germano, trata de conseguir que el papa Benedicto XVI firme su petición de renuncia, dándole éste sólo evasivas y excusas. Hasta que, en uno de los mejores momentos del filme, algo rompe completamente con esa incómoda y tensa barrera de hielo: la música. Ratzinger intenta tocar un par de canciones populares alemanas en el piano, cosa que lleva a Bergoglio a recordar su afición por el tango y sus años juveniles en Argentina (interpretado de joven por Juan Minujín).
A pesar del título, el balance de la historia se inclina más hacia el futuro papa Francisco. De hecho, la película (escrita por Anthony McCarten) termina siendo una biopic de Jorge Bergoglio, abarcando desde que "escuchó el llamado de Dios" y decidió convertirse en sacerdote, hasta los duros años durante los 1970s, con la dictadura, y la persecución religiosa. Todo es contando durante la extensa conversación que tiene lugar en la Capilla Sixtina, con los frescos de Miguel Ángel como únicos testigos de su confesión.
Para los diálogos en español que tiene que decir Jonathan Pryce, se decidió doblarlo con la voz de un actor argentino, cosa que resulta convincente hasta cierta medida, ya que su voz y la del actor no terminan siendo muy parecidas del todo. Sin embargo, dejando de lado esos detalles técnicos, "Los Dos Papas" es un extraordinario filme. Su edición es excelente (en especial, en esas escenas en la Capilla Sixtina), escapando de ser una convencional biopic televisiva. Por otro lado, está por demás decir que las actuaciones de Hopkins y Pryce son fenomenales, creando ambos una verdadera "magia papal". Así como hay tensión al principio, a la mitad del filme termina habiendo una buena química entre ambos. Las imágenes de antología en el filme se dejan para el final (la broma que muestra a Bergoglio intentando reservar un vuelo por teléfono), en donde se rompen protocolos y formalidades, dejo al espectador descubrirlas. Y es que, en resumen, lo que ofrecen Hopkins y Pryce son los retratos más humanos de dos papas, con sus flaquezas, debilidades, traumas, errores del pasado, y sus propios pecados. Nominaciones y premios les esperan.
⭐️⭐️⭐️⭐️

STAR WARS: EPISODE IX - RISE OF SKYWALKER


Daisy Ridley y Adam Driver.
¿Será este realmente el final? ¿Es posible que la saga original de Star Wars pueda llegar a su fin? Aunque todo apunta a que sí, al menos yo tengo mis dudas. Creo que soy uno de los pocos que cree que habrá más trilogías, y que la Disney (poseedora de todos los derechos de Star Wars) encontrará un pretexto para darnos, quizás en unos 10 o 20 años, otra trilogía. En tanto, con Star Wars: Episode IX - Rise of Skywalker, el último episodio, se cierra un ciclo y termina una era.
Iniciada en 2015 con el Episodio VII, The Force Awakens, esta nueva trilogía ha sido odiada por muchos debido a, según ellos, no haber aportado nada y no ser más que una serie de películas hechas para complacer a los fans; o también de ser simples remedos de la trilogía original. Quien esto escribe, cree que este episodio es el mejor de la trilogía, con todo y las reservas que esta aseveración merece. Para empezar, no se siente mucho como una clásica película de Star Wars, como un reciclaje de fórmulas trabajadas en películas pasadas. Rise of Skywalker es una de las películas más obscuras de la saga, más incluso que Revenge of the Sith (2005), y que incluye un momento muy similar al de The Empire Strikes Back (1980). Rey (Daisy Ridley) se verá esta vez tentada y confrontada (como alguna vez lo fue Luke Skywalker) por el lado obscuro.
Y no quiero decir que Rise of Skywalker sea tan buena como The Empire Strikes Back, pero se nota que J.J. Abrams (ocupando la silla de director que había cedido a Rian Johnson en The Last Jedi, la película pasada), quiso hacer algo muy cercano a aquella película ya clásica de Star Wars, con todo y una gran revelación inesperada (que tuvo a muchos fanboys especulando estos últimos años), que te deja boquiabierto a mitad del filme.
Lo que hicieron con Carrie Fisher es impresionante. Gracias a la magia de los muy avanzados efectos especiales, lograron traer de vuelta a la fallecida actriz vía escenas filmadas y desechadas de The Force Awakens, y situarla en varias escenas, ya sea dirigiendo las nuevas misiones de la rebelión o dialogando con Rey, por que hay que mencionar que Leia es ahora su maestra y mentora, en su camino para convertirse ser una jedi -- o algo cercano a ello.
El Emperador Palpatine (Ian McDiarmid, en su enésima interpretación del personaje) está de regreso, y lo mejor de ver este nuevo episodio será enterarse cómo lo ha conseguido. Otro que regresa es Lando Calrisian (Billy Dee Williams), algo desperdiciado, de cuyo regreso esperaba algo más.
La trama es muy sencilla. La rebelión sigue luchando contra la Primera Orden, la cual sigue intentando dominar el universo destruyéndolo todo a su paso, incluyendo planetas. La nueva víctima que Palpatine tiene en la mira es Rey, para tratar de hacer lo que Vader no pudo hacer con Luke: tentarla al lado obscuro. Sin un Yoda o Luke que puedan guiarla, Rey irá por el camino luchando contra el poder obscuro de Palpatine, incluyendo la persecución que Kylo Ren (Adam Driver) continua para dar con ella y capturarla.
Aunque la historia no es digna de ser premiada por su nivel de imaginación o creatividad, en especial por que sigue faltando esa carga mística y profunda que la filosofía jedi daba a los filmes de la trilogía original, Rise of Skywalker vale la pena por varias cosas. En primera, de una vez por todas sabremos quién es realmente Rey, y qué significan las pesadillas y recuerdos de su infancia que la han venido atormentando. Además, el filme está cargado de acción y espectacularidad en muchas secuencias, como esa pelea entre Rey y Kylo Ren en medio del mar, con olas gigantescas de fondo, y como escenario los restos de la última Estrella de la Muerte; vemos a Lando pilotear el Halcón Milenario junto a Chewi (Joonas Suotamo) como en los viejos tiempos, tenemos las clásicas peleas entre las naves del imperio y los rebeldes, hay reapariciones que te toman desprevenido, y la muerte de rigor de un personaje clave. Pero si hay alguien que casi se roba el filme es Palpatine, quien es todo un espectáculo de ver, más terrorífico que nunca. No exagero si digo que muchos irán a ver el filme nada más para averiguar cómo es que está de regreso. Al final, Rise of Skywalker no es perfecta, pero sí muy satisfactoria.
⭐️⭐️⭐️⭐️

KNIVES OUT


¿FUE EL MAYORDOMO? Daniel Craig en modo Sherlock Holmes.
El viejo género en el cine del crimen misterioso en mansiones lujosas sigue vigente. Aquel que pensaba que era cosa del pasado, estaba muy equivocado. No es raro que Hollywood nos tome por sorpresa resucitando géneros de antaño, como es el caso de Knives Out, una clásica whodunnit en el más amplio sentido de la palabra, que trae de vuelta exitosamente estas historias al cine.
Afortunadamente, Knives Out, dirigida por Rian Johnson (director del episodio VIII de Star Wars, The Last Jedi, del 2017) logra su cometido, una excelente película de crimen y misterio en la vieja tradición de las novelas escritas por Agatha Christie, o las novelas de Sherlock Holmes, escritas por Sir Arthur Conan Doyle (los aficionados a estos libros se deleitaran con el filme), y tal vez, una de las películas mejor tramadas, escritas, y casi perfectas de este año. Es una película redonda, con un amplio reparto (que incluye a Jamie Lee Curtis, Don Johnson, Toni Collete, Michael Shannon, y Chris Evans), en donde todos y cada uno de los actores se desempeñan de forma estupenda. Su guión es inteligente, y no pierde la oportunidad de meter, sin dificultades, un tema sensible y de actualidad: la inmigración. Y claro, es también un guión con detalles graciosos y uno que otro---asqueroso.
Knives Out traerá a la mente de los cinéfilos, además de las innumerables adaptaciones de novelas de Agatha Christie al cine, filmes como Clue (de 1985, basado en el juego de mesa del mismo nombre), y más recientemente, Gosford Park (2001) de Robert Altman, y Murder on The Orient Express (2017). Hay un pequeño homenaje al programa de los 1980s Murder She Wrote, protagonizado por Angela Lansbury.
La película arranca con varios interrogatorios, que un par de detectives de policia (Lakeith Stanfield y Noah Segan), junto a un detective privado, Benoit Blanc (de las mejores actuaciones de Daniel Craig, aunque me pregunto qué acento habrá intentado hacer ¿sureño tal vez?), debido a la misteriosa muerte de un famoso escritor de novelas de misterio, Harlan Thrombey (Christopher Plummer, como siempre excelente). Marta Cabrera (Ana de Armas), su enfermera, inmigrante latinoamericana con una extraña compulsión de vomitar cuando dice mentiras, es la principal sospechosa. ¿Asesinato o suicidio? Tal será el misterio que deberá resolver Benoit, que si bien en la primera mitad no nos sorprenderá mucho con habilidades deductivas a la Sherlock Holmes, o con la elegancia bigotuda del analítico Hercule Poirot, será en el tercer acto cuando, poco a poco, sus talentos se irán revelando. Benoit tiene un poco de aquellos personajes clásicos, además de cierta capacidad para el sarcasmo, sentido del humor, y buen observador.
Difícil resultará describir una historia tan laberíntica y compleja, que va tomando caminos inesperados; que juega con nuestras expectativas y está llena de flashbacks. Si bien nosotros tenemos la ventaja de saber, alrededor de la mitad del filme, qué fue lo que pasó con el escritor en su pequeño pero fascinante estudio (un gabinete de curiosidades, un pequeño museo, como toda la mansión en sí, en donde no hay rincón que no atrape nuestra mirada), esto no quiere decir que sea aquí cuando al filme se le acabe el combustible. Al contrario. Johnson (también escritor del guión) apenas está calentando motores, para llevarnos hacia una segunda mitad muy disfrutable y magnífica, llena de giros inesperados, y que te tendrá atrapado en la butaca.
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️

MARRIAGE STORY



Scarlett Johansson y Adam Driver.
Marriage Story, el más reciente filme de Noah Baumbach, empieza contando los tiempos felices de un matrimonio al borde de la destrucción. Más adelante, descubrimos que las visitas de la pareja a un terapeuta matrimonial no están funcionando del todo bien. Y no pasará mucho tiempo antes de que queramos embarcarnos con ellos en este amargo viaje y hacer algo por ellos.
De lejos, parece que tenemos a la pareja perfecta, hechos el uno para el otro. Nicole (Scarlett Johansson), una actriz y mamá con todo el carisma del mundo, que irradia alegría hasta por los codos, y que es además una buena peluquera, se encuentra en un punto crucial de su carrera: la filmación de una serie de ciencia ficción; Charlie (Adam Driver), su marido, es un director de teatro con su propia compañía teatral con oficinas en Nueva York, por lo que todos sus proyectos tienen lugar en esa ciudad. El problema -al menos uno de ellos-, es que el trabajo de Nicole está en Los Angeles, por lo que las dificultades de su vida matrimonial, así como las decisiones que tengan que ver con la crianza de su único niño (Azhy Robertson), tendrán mucho que ver con el factor geográfico de "costa a costa".
Con Noah Baumbach sucede algo muy parecido como cuando uno ve una película de Woody Allen, adivinas inmediatamente que estás viendo una película de ellos. La dirección de fotografía (Robbie Ryan, director de fotografía en Marriage Story), de colores suaves y deslavados, es inconfundible en el cine de Baumbach. Su diseño de producción también es magnífico, y todo se conjunta para crear una película indie que te lleva de inmediato a recordar otra película, que toca también el tema del divorcio de forma devastadora y que destaca por su apabullante autenticidad, Kramer vs. Kramer (1979). No sería descabellado pensar que Baumbach pudo haberla tomado como principal fuente de inspiración. Adam Driver luce como un joven Dustin Hoffman, y además el peso en la trama de Marriage Story se centra principalmente en la historia de Charlie, en su lucha por llevar todo el proceso, junto a Nicole, lo más pacíficamente posible, sin afectarse mutuamente.
La película toma un sorpresivo giro cuando Nicole consiga a una excelente abogada (Laura Dern, genial) para llevar el caso, irradiando seguridad, fuerza, y total profesionalismo desde que aparece en pantalla. Mientras, para Charlie las cosas irán de un color algo más gris, debido a las dificultades económicas para poder pagar un buen abogado (Ray Liotta), teniendo que recurrir a uno más acorde a su bolsillo, interpretado por Alan Alda. El abogado encarnado por Alda, de más edad, y que en comparación parece más humano y terrenal al hablar de todo menos de números y tarifas, termina convirtiéndose más en una figura paterna para Charlie que otra cosa. Pero es una lástima que Alda desaparezca muy pronto de la historia en la segunda mitad, y no volvamos a saber de él.
El propósito de llevar todo de la manera más amistosa será algo imposible, acabando todo convertido en algo cercano a una guerra, llena de ataques mutuos, golpes bajos, lágrimas y dolor. La escena en la nueva casa de Charlie, en donde ambos tienen su mayor discusión, es excelente, tanto por su economía de medios y minimalismo (al tener lugar todo en un sólo espacio), como por las excelentes actuaciones de Driver y Johansson.
Lo curioso, es como Baumbach trata de que Marriage Story no termine siendo un drama tan amargo y doloroso al mismo nivel de Kramer vs. Kramer, a pesar de que su intención es, como en aquel filme, alcanzar un gran nivel de autenticidad y realismo. Hay tintes de comedia esparcidos aquí y allá (Julie Hagerty, como la mamá de Nicole, está fabulosa), y muy lejos, en el fondo, los abogados están llevando la verdadera guerra por Nicole y Charlie. Ellos, con todo y saber que su matrimonio es insalvable, siguen demostrándose afecto y cariño la mayor parte del tiempo. De los mejores filmes del año.
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️

martes, 17 de diciembre de 2019

KLAUS

Los orígenes de Santa como nunca te los han contado antes.
Cada vez más las películas navideñas se alejan de la tradicional imagen del Santa Claus bonachón y gordinflón, de grandes mejillas rosadas y panza temblorosa, así como de las clásicas tramas en dónde el buen Santa siempre están en peligro y hay que salvarlo, incluyendo a la Navidad. Klaus rompe completamente con esas fórmulas desgastadas, primer largometraje animado producido por Netflix, junto a la casa de animación española "Sergio Pablos" (de hecho, el nombre del director del filme).
Klaus se erige como el filme navideño del año, no únicamente por la calidad de su animación (sin ser precisamente Pixar o Disney, es de primer nivel), que si bien es digital, tiene ese toque retro de la animación tradicional dibujada a mano, cuadro por cuadro, de los 1960s, 1970s y 1980s, sino ademas, porque su historia en sí es sumamente original y está bien escrita.
Jesper (voz de Jason Schwartzman), hijo del jefe de la oficina postal de algún país imaginario del norte de Europa, es enviado por éste a Smeerensburg, un lugar recóndito y lejano a trabajar como cartero, para que se le quite lo flojo y siente cabeza. Para regresar a casa, Jesper debe hacer el envío de un determinado número de cartas (alrededor de 6,000) y así cumplir con el acuerdo que tiene con su papá. Ahí, Jesper conocerá al señor Klaus (voz de J.K. Simmons), un viejo leñador y ex fabricante de juguetes, el cual aquel se dará cuenta que podría serle de utilidad para salir pronto de aquel pueblo gris y triste; con niños analfabetas, una guerra entre dos familias, una maestra que no desea seguir enseñando (voz de Rashida Jones), y en general, con una total falta de vida, y lo peor ---sin espíritu navideño.
Lo mejor de Klaus, es que en medio de este ambiente la historia poco a poco va creando una magia muy particular e irresistible, que va creciendo como bola de nieve hasta que, al final, te termina atrapando. Klaus, como personaje, es un misterio que irá revelándose a sí mismo gradualmente. Al final, una historia sobre los orígenes de Santa Claus como nunca antes te los habían contado, y lo mejor es que, gracias a que resulta graciosa y conmovedora a la vez, termina tocando tu corazón.
⭐️⭐️⭐️⭐️

THE IRISHMAN


Robert De Niro, Al Pacino y Ray Romano
Martin Scorsese ha recomendado una cosa para ver The Irishman, su más reciente película en coproducción con Netflix: "Por favor, no la vean en sus teléfonos. Al menos, véanla en una Ipad, con pantalla de buen tamaño". Y se recomienda suficiente batería, ya que el filme tiene una duración de tres horas y media. Scorsese ofrece en The Irishman su particular versión sobre la historia del líder sindical Jimmy Hoffa, y aventurar una teoría sobre lo que pudo haber sucedido con él (Hoffa desapareció del panorama, y su cuerpo nunca fue encontrado).
Basado en el libro escrito por Charles Brandt, The Irishman es una épica de dimensiones mastodónticas, narrada en tres tiempos simultáneos. La historia de Hoffa es contada a través de los ojos de Frank Sheeran (Robert De Niro, simplemente supremo), desde su incursión dentro del mundo de la mafia como matón y chofer, pasando por el nacimiento de su gran amistad con Hoffa (Al Pacino, fenomenal). Todo es narrado en un estilo a la Goodfellas (una de las mejores películas de Scorsese), y mucho también del estilo de Los Soprano. Como si de una "muñeca rusa" se tratara, la estructura de la narración es de "flashbacks dentro de flashbacks", recuerdos dentro de otros recuerdos. Un anciano Frank nos cuenta, desde su silla de ruedas en un asilo, todo lo que su memoria le permite, desde sus días como soldado durante la Segunda Guerra Mundial, hasta que, más tarde, se convirtió en conductor de camión, en donde empezó a cometer sus primeros crímenes.
En el primer flashback, Frank recuerda el viaje por carretera que hizo, a mediados de los 1970, junto a su jefe, Russell Bufalino (Joe Pesci, genial), un líder mafioso con quien también Frank desarrollará una amistad cercana. De ahí, nos iremos unos veinte años atrás, justo cuando hagan una parada en una estación de gasolina, en donde se conocieron por los años 1950. ¿El destino hacia dónde se dirigen? Decirlo sería revelar mucho en esta reseña, algo de todas formas imposible de describir, considerando que nos enfrentamos a una historia que abarca casi 3 décadas. Baste decir, que uno de los puntos en la historia que sacudirá las vidas de los 3 personajes, es el asesinato de John F. Kennedy, con la insinuación de que este llegó al poder con un empujón de la mafia.
Tal vez muchos se desanimen de sólo escuchar la duración de la cinta; tal vez suene también como un filme apto nada más para fans del cine de Scorsese. Nada más lejos de ser así. Scorsese sabe cómo engancharte en una historia fascinante, que tiene casi de todo: intriga política, melodrama de juicios en la corte, historias de la mafia (los fans de Scorsese, simplemente, se deleitarán), etc. Parece el mismo Scorsese, y no Frank, sentado en la comodidad de su casa, quien nos cuenta estas historias. The Irishman se siente parte ficción, parte un falso documental. La envoltura del filme es el de una suculenta banda sonora, llena de "oldies" y grandes éxitos.
Pero si hay algo verdaderamente interesante, es ver a Scorsese jugar con tecnologías digitales. No es que no lo haya hecho antes (The Aviator, Gangs of New York). Aquí, el director juega con el ya muy socorrido "botox digital", la tecnología para "rejuvenecer" actores. Aquí se usa para quitarle unos 20 o 25 años de encima a de De Niro. Lo mejor, es que luce aceptable y convincente, al menos la mayor parte del tiempo, cuando no le hacen close-ups. Cuando los hay, su rostro se ve extraño, algo en la mirada que se nota artificial, con los ojos de un rostro amuñecado o de cera. Pero es algo que, en lo personal, prefiero, a que hubieran escogido a otro actor para interpretarlo de joven.
Lo cierto, es que la actuación de De Niro es tan poderosa, que este aspecto visual de los efectos especiales, por fortuna, no termina siendo tan distractor. Es más lo que dice con su sola presencia y fisicalidad, que con palabras. Frank es un ser silencioso, de pocos diálogos. En ese sentido, el verdadero espectáculo de The Irishman, por encima de todo, termina siendo ver por primera vez en un filme a tres actores icónicos compartiendo pantalla. De Niro y Pesci juntos otra vez desde Goodfellas; Al Pacino en su primer filme colaborando con Scorsese. En lo personal, me gustó más el Jimmy Hoffa interpretado por Jack Nicholson en Hoffa (1992), de Danny DeVito. El parecido era impresionante. Pero Pacino también resulta espectacular, hace suyo el personaje, te atrapa en cada escena. Nada más en esa escena en donde todos están viendo por tele la noticia del asesinato de Kennedy, Pacino, con una mirada perdida, lo dice todo. Podemos sentir lo que piensa, preocupado por lo que vendrá después, por lo que dirá a la prensa. Hay culpa en su mirada, mezclada con consternación ¿Tuvo algo que ver en el asesinato?
Mención aparte merece la edición de la eterna colaboradora de Scorsese, Thelma Schoonmaker, así como la dirección de fotografía del mexicano Rodrigo Prieto. Schoonmaker hace un trabajo admirable, en su manera de armar esta inmensa historia en 3 narraciones paralelas, sin que el resultado se sienta muy saturado; considerando la complejidad de la historia, con saltos continuos de un tiempo a otro. Hay fluidez en la narración y sin que se pierda el hilo. Mientras, la dirección de fotografía de Prieto es eficiente, un notable trabajo al saber reflejar cada época sin ser llamativa en exceso, funcional sin ser demasiado atmosférica, o con demasiadas diferencias entre una década y otra.
Si tengo un pero, es que la duración del filme, al final, termina jugando en su contra. Pocos serán los que la vean toda en una sola sentada, y muchos quienes la vean en dos, o hasta tres partes (quienes la vean en Netflix cómodamente en sus casas). Mucho le hubiera convenido a Scorsese un formato de miniserie en 3 episodios. Como sea, The Irishman es uno de los mejores filmes del año (contendiente al Oscar, ya que tuvo estreno en cines en E.U. e Inglaterra), y uno de los mejores en la filmografía de Scorsese. 
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️

MIRREYES CONTRA GODÍNEZ


LO SIENTO, MIRREY.
No hay nada que perderse en este bodrio, que por razones difíciles de creer pasó por las salas de cine este año (esa clase de películas que en Estados Unidos, por ejemplo, son estrenos directos en DVD y Blue-Ray, sin siquiera tocar las pantallas de cine). Digo que no hay nada de qué perderse, porque luego de ver los primeros 15-20 minutos ya sabes de qué irá la historia y cómo terminará. Chava Cartas, su director (responsable de "Treintona, Soltera y Fantástica", otro bodrio), no hace mas que recurrir a la ya muy oxidada y desgastada fórmula de "los polos opuestos se atraen", forzados a juntarse y hacer equipo les guste o no, para salvar una empresa fabricante de zapatos.



El resultado, es como ver un sitcom telenovelezco sacado de la televisión abierta, con una floja dirección de actores (actuaciones grises y blandas), personajes que rozan el cliché (por ejemplo, del lado de los "niños ricos" el infaltable amigo judío, susceptible de ser ridiculizado, la recepcionista gordita simpaticona, la secretaria curvilínea y buena, etc), con una química entre sus personajes que se siente forzada. Y no por llevar a cuestas el mensaje positivo de "la unión hace la fuerza", o de "la importancia del trabajo en equipo", Mirreyes contra Godínez vale la pena. Nada más lejos de ser así. El problema, es que toda su trama es tan difícil de creer y de tragarse, que termina siendo un cuento de hadas romántico (subido de tono y no muy sutil en sus escenas del parque acuático) sobre el derrumbe de la barrera de clases; concebido sin ingenio, originalidad, creatividad, y lo peor, sin ser gracioso. Una más a mi lista de lo peor del 2019.
1/2

DOCTOR SLEEP

¿EN DÓNDE ESTÁ JOHNNY? Ewan McGregor.
¿Ha quedado lejos el impacto que causó The Shining en su momento, como para que una secuela resuene del mismo modo en el público de hoy? Un poco. Pero habrá muchos que hicieron su tarea, y antes del estreno de Doctor Sleep fueron a revisar -o tal vez ver por primera vez- The Shining, de Stanley Kubrick (por cierto, odiada por Stephen King debido a que no era nada fiel a su novela), en su muy oportuno reestreno en cines recientemente; para ver en toda su gloria y en pantalla grande a Jack Nicholson gritar "Here's Johnny!!"
Doctor Sleep, secuela de The Shining, es el regreso de Stephen King al universo de la familia Torrance, específicamente, del hijo, Danny Torrance, luego de la traumática experiencia que de niño vivió en el Hotel Overlook, 36 años atrás.

Aunque considero a The Shining un excelente filme (clave en el cine de Kubrick), nunca he sido -como el mismo Stephen King- fan del mismo. Creo que la novela es superior al filme, el cual dejó mucho del elemento sobrenatural del libro fuera. Esto último no sucede en Doctor Sleep, dirigida por Mike Flanagan (quien dirigió Gerald's Game, también basada en un libro de King) y coescrita por el mismo Stephen King. Tal vez no sea indispensable ver primero The Shining, pero sí es recomendable. Al inicio, Doctor Sleep es un gran tributo a Kubrick, recreando con una fidelidad sorprendente una escena clave: el pequeño Danny recorriendo en su triciclo los pasillos del hotel, poniéndonos a su misma altura como espectadores, viendo desfilar las grecas de la colorida alfombra de naranja brillante. No tendremos a Shelley Duval ni a Danny Loyd (quien hace un cameo), quienes interpretaron a la mamá y a Danny en el primer filme, pero con todo y tener actores distintos interpretándolos, la conexión entre el primer filme y este se hace de inmediato.
Después de haber vivido en el Overlook, el Danny adulto (Ewan McGregor) sigue teniendo el "resplandor", el don psíquico de ver fantasmas y espectros malignos, además del poder de leer mentes. El problema de Dan es su alcoholismo, el cual ha decidido afrontar, ingresando a un grupo de Alcohólicos Anónimos gracias a un amigo (Cliff Curtis). Pero también, el filme nos cuenta el poco convencional encuentro entre Dan y Abra (Kyliegh Curran, estupenda), una niña que también posee el "resplandor", pero a su corta edad aún más poderoso, y que los lleva a establecer una conexión telepática.
¿Por qué Dan es apodado Doctor Sleep en su trabajo en un asilo de ancianos? Dejo al espectador descubrirlo. La historia se estanca un poco entre este ir y venir psíquico entre ambos personajes al inicio, con Dan tratando de superar su problema con el alcohol. La historia verdaderamente arranca cuando ambos deciden tomar un caso en sus manos: un niño superdotado y también "resplandeciente", que ha sido raptado por una banda formada por una especie de "vampiros" ermitaños, dirigidos por una atractiva líder, Rose the Hat (Rebecca Ferguson). Para sobrevivir, sus miembros necesitan absorber el alma y energía de niños con dotes psíquicas.
Doctor Sleep es un filme algo largo (dos horas y media de duración), pero lo mejor y más interesante es que, con todo y sus conexiones-tributo al primer filme de 1980, Flanagan sabe cómo hacer un filme único y original, que sabe nadar por sí mismo. Se podrían prescindir de esas "ataduras", y tener un muy buen filme de suspenso psicológico-paranormal, que se sostiene por sí mismo. Es excelente su forma de contar las historias de ambos personajes y de saberlas ligar. Dan no tardará en darse cuenta que, aunque más poderosa que él, Abra es un reflejo de su propia niñez, a quien siente la necesidad de ayudar y proteger. Flanagan sabe construir de inmediato una conexión paterno-filial en la trama que nos engancha, y que termina siendo el alma del filme.
Quienes hayan visto en Netflix la excelente The Haunting of Hill House (del cual Flanagan es creador y guionista) sabrán la clase de horror de la que hablo, y sentirán similitudes entre ambos trabajos. Especialmente, por que tanto la serie como la película apuestan por un horror más psicológico, de más impacto emocional (una escena en particular a mitad del filme es difícil de ver por su crudeza). Los fans de la cinta de Kubrick y los cinéfilos vibrarán con el regreso al Hotel Overlook, con toda su fiel recreación y con lujo de detalle (incluyendo el laberinto en el jardín). Y si el único pero de Doctor Sleep es cierta falta de solidez, estamos ante uno de los filmes más terroríficos del año.
⭐️⭐️⭐️⭐️

TERMINATOR: DARK FATE


ESTÁ DE VUELTA, BABY
Mackenzie Davies y Linda Hamilton.
No es difícil adivinar la estrategia usada por los productores para intentar resucitar la ya desgastada saga de Terminator: "¡Rápido, llamen a Linda Hamilton!" Y he aquí a Linda Hamilton en Terminator: Dark Fate, sacada del olvido, algo apolillada tal vez, pero con todas las ganas del mundo para interpretar nuevamente a la ya muy avejentada Sara Connor. Algo podía presentirse al respecto desde el anterior filme, Terminator Genisys (2015), en donde el personaje estuvo de vuelta en versión juvenil, interpretada por Emilia Clarke (Game of Thrones).
Para quienes hayan estado siguiendo la serie de filmes, una o dos cosas no tendrán mucho sentido en Genisys luego de ver Dark Fate. Por ejemplo -y sin revelar mucho de la trama- ¿cómo es que John Connor aparece en aquel filme (intepretado por Jason Clarke), considerando lo que vemos al inicio de Dark Fate? Coherencia y lógica no tienen mucha importancia en estas grandes franquicias, siempre y cuando se vea potencial monetario y el signo de dólares en la taquilla. Aunque está por verse el éxito que pueda tener Dark Fate, ya que la película, en general, no es otra cosa que maaás de lo mismo. Podría decirse también, que la nueva película parece más un remake de Terminator 2: Judgement Day (de 1991, e infinitamente mejor para ser honestos), sólo que con sus dos estrellas, Hamilton y Arnold Schwarzenneger, ahora con muchos años encima. Ambos esta vez son más "secundarios", frente a sus más jóvenes coestrellas. La historia, en comparación, es más descafeinada, derivativa, y sin la misma emoción y adrenalina.
Toca ahora a Mackenzie Davis (The Martian, Blade Runner 2049) llevar las riendas en cuanto a acción se refiere y patear uno que otro culo robótico. Davis es la heroína, Grace, mitad humana y mitad máquina, enviada desde el apocalíptico futuro que ya nos sabemos (en donde la rebelión contra el cataclismo provocado por Skynet continua), para (sí, adivinaron) llevar a cabo una misión: proteger con su vida a una chica mexicana, Daniela (Natalia Reyes). ¿Defenderla de quién? De una nueva amenaza, el REV-9 (Gabriel Reyes), una máquina doblemente letal, ya que es capaz de autoclonarse y, como el T-1000 de Judgement Day, de copiar la forma de quien tenga enfrente. ¿Por qué es tan especial Daniela? Suficiente será decir que su vida es decisiva para la lucha que en unos 20 años se llevará a cabo contra las máquinas.
Los fans adivinarán de inmediato hacia dónde va todo, y llenarán fácilmente los espacios que faltan. Aunque Dark Fate es más pan con lo mismo, al estar dirigida por Tim Miller (director de Deadpool), y escrita por James Cameron, es de esperarse que el punto fuerte del filme (por cierto, con mucho sabor mexicano) son las escenas de acción. Un par de secuencias tienen adrenalina de sobra, aquellas en las que "Anold", de regreso como el T-800, se deberá enfrentar al REV-9, demostrando que podrá ser un viejo robot asesino, pero todavía no está obsoleto y tiene carga para rato. Linda Hamilton no se queda atrás, demostrando que sigue en plena forma, gruñendo sus líneas con mucho regusto serie B, y que su reencuentro con el viejo T-800 no será en términos muy amistosos. Si por algo vale la pena Dark Fate, no nada más es por la adrenalínica y palomera acción, sino por la emoción cinéfila de ver a Hamilton y a Arnold juntos nuevamente en pantalla, repitiendo sus papeles para un posible ajuste de cuentas, mientras que este último intenta demostrar que, debajo de sus cables, circuitos, y tornillos, puede haber un corazón. Y seguro... esta historia continuará.
⭐️⭐️1/2

miércoles, 30 de octubre de 2019

HUSTLERS


Jennifer López y Constance Wu planeando una
redituable venganza.
Por difícil que sea de creer, los eventos reflejados en Hustlers están basados en hechos de la vida real, específicamente, durante la crisis financiera de Wall Street, en 2008. Hustlers, dirigida por Lorene Scafaria (Seeking a Friend for the End of the World), usa el tema de la crisis como telón de fondo, para contar cómo un grupo de bailarinas exóticas (vamos "strippers") deciden llevar a cabo una venganza en contra de sus muy adinerados clientes, principalmente, profesionistas de las finanzas y corredores de bolsa. Dichos clientes, si bien han dejado muchos miles de dólares en el club nocturno, tal vez no han tratado con el respeto que merecen a sus empleadas.
Jennifer Lopez (J-Lo para los fans) interpreta a Ramona, la estrella del strip club, así como la mente maestra detrás de un plan-sin-fallas, que junto a Destiny (Constance Wu), una chica apenas empezando en el negocio, llevará a cabo. Destiny ha sido deslumbrada por las actuaciones de Ramona en el escenario, desde el primer momento que la vio bailar. Pero pronto descubrirá que no todo es baile, luces, y música, ya que, luego de recibir consejos y tips de Ramona sobre cómo triunfar en este trabajo, verá que muchas veces habrá que hacer "cosas extra" con los clientes en privado. Cuando surgen las noticias de la crisis, Ramona y Destiny decidirán llevar a cabo una venganza en contra de, citando a aquella, "todos aquellos hijos de p*** que trabajan en la bolsa, que provocaron esta crisis y nos robaron nuestro dinero". La mecánica es muy simple: ir a bares, cazar a sus víctimas junto a otras dos amigas, Anabelle (Lily Reinhart) y Mercedes (Keke Palmer), drogarlos, y llevarlos al club, para robarles lo que puedan y drenar sus cuentas bancarias.
Destiny le cuenta toda su historia, años después, a una periodista (Julia Stiles), mientras vemos episodios de toda la historia en flashbacks. El relato no deja de ser polémico, al igual que discutible. Con un enorme signo de interrogación en nuestros rostros, nos preguntamos ¿Al urdir su plan, no son Ramona y compañía iguales o peores que sus víctimas? Sin duda. Pero el problema principal del filme, es lo mucho que un relato precautorio como este, con todo y el clásico mensaje de "el crimen no paga", tiende a caer en lo superficial. Su guión, si bien entretenido gracias a sus momentos y diálogos graciosos, no tiene un buen balance entre este aspecto y el profundizar más sobre el tema. No es que el filme no valga la pena. Jennifer Lopez y Constance Wu ofrecen buenas actuaciones, especialmente esta última, quien es la que provee el lado vulnerable y emocional a la historia. Su abuela (Wai Ching Ho) se roba algunas escenas, pero su personaje decidió hacer oídos sordos y aparentar indiferencia, mientras su nieta le daba fajos y fajos de dólares, así como regalos caros, sin nunca preguntar de dónde provenía todo.
Hay algo de irresponsable en mostrar a Ramona y sus amigas en algo cercano a unas heroínas. No lo son, por supuesto, y tampoco son versiones femeninas de Robin Hood. Para haber sido producida por Adam Mckay, a la película le falta mucho del tratamiento irreverente y estilo rompe-esquemas de sus películas (Hustlers podría ser una buena pieza de acompañamiento para The Big Short, de Mckay, que trata mejor y más a fondo el tema de la crisis del 2008). Si por algo se salva la película, es por tener el corazón bien puesto en la fuerte amistad entre Ramona y Destiny, en tanto, la mejor línea es dejada para el final, en boca de Ramona: "esta ciudad, este país, es un enorme strip club; tienes a gente arrojando el dinero, y a gente haciendo el baile".
⭐️⭐️⭐️

MALEFICENT: MISTRESS OF EVIL

Angelina Jolie regresa como Maleficent.
¿Era necesario ampliar y complicar un cuento de hadas que ya había sido contado por la Disney de una manera simple y sencilla en su versión animada de 1959? No, por supuesto que no lo era. Sin embargo, Maleficent (2014), la primera cinta de esta saga "corregida y aumentada" de la "Bella Durmiente", no dejó de despertar cierta fascinación gracias al giro y aproximación tomado, una película en "acción viva" sobre los orígenes de su villana de enormes pómulos (algo que casi no está de moda actualmente ¿cierto?), Maléfica, con el rostro de Angelina Jolie. La idea, fue contarnos que Maléfica no siempre fue la bruja diabólica y malvada que todos creíamos, sino una especie de "ángel caído"; un ser fantástico y alado con una infancia feliz, pero que durante su juventud tuvo la mala fortuna de involucrarse con el hombre equivocado.
Advertencia: es necesario haber visto la primer película para poder entender y seguir el hilo de la recientemente estrenada secuela, Maleficent: Mistress of Evil. Desafortunadamente, esta segunda parte no es tan buena como la primer película (dirigida por el especialista en efectos especiales Robert Stromberg, que de hecho, fue su película debut como director). Al menos, el primer filme acabó funcionando, gracias a que te conseguía enganchar en todo el entramado dramático conjurado por sus escritores, con todo y lo saturado que estuvo de criaturitas mágicas y escenarios fantásticos (te transporta eficientemente al universo de Maléfica, una cruza de un mundo medieval con el de Narnia, y el Señor de los Anillos). El cuento clásico en su versión con actores de carne y hueso, es más una historia sobre la verdadera maternidad-paternidad (no siempre exclusivo de los madres y padres naturales), que otra cosa.
El problema, es que casi no hay nada en esta secuela de lo que sí ofreció la anterior cinta, empezando por un buen arranque. Aurora (Elle Fanning, nuestra otrora "bella durmiente") está buscando poder casarse con su "príncipe azul" (Harris Dickinson), cosa que Maléfica no ve con buenos ojos. En resumen, cree que el matrimonio con un príncipe de otro reino distraerá a Aurora de sus deberes como reina del bosque mágico. Baste decir -sin contar mucho-, que la primer reunión entre los futuros suegros, es decir, los reyes interpretados por Michelle Pfeiffer y Robert Lindsay, no resultará como se esperaría en un cuento de hadas, yéndose más hacía un melodrama de "guerra entre consuegras", con otro personaje condenado a un profundo sueño.
Una pregunta muy existencial sí termina surgiendo con esta segunda parte: ¿Maléfica está sola en este mundo? Es decir ¿Hay otros seres de su misma especie en algún lugar? La respuesta es sí. Ella no se hará a sí misma esa pregunta, sino que el descubrimiento de sus congéneres será puramente accidental. Este nuevo filme, dirigido por Joaquim Ronning hubiera tomado caminos más interesantes si sus guionistas hubieran desarrollado más esa parte de la historia. Por otro lado, es una pena que Imelda Staunton, Lesley Manville, y Juno Temple, quienes interpretan a las hadas protectoras de Aurora, y que en el primer filme agregaron un buen toque de comicidad, ahora no aparecen en carne y hueso, sino completamente en digital y no tan graciosas como antes. Sin embargo, Sam Riley, como el cuervo convertido en humano, sigue agregando su toque de trágica inocencia como fiel servidor de Maléfica.
Lo que sí es interesante, es ver el toque de diversidad racial en el reparto, con los miembros de la especie de Maléfica siendo interpretados por actores asiáticos, afroamericanos, hindúes, etc. En ese sentido, sobresale Chiwetel Ejiofor, interpretando al líder y gurú de un clan, que encabezará una rebelión contra la reina Ingrith (Pfeiffer). Si bien la imponente y bella presencia de Angelina Jolie sigue dominando la pantalla, la película desperdicia lo que hubiera sido una excusa mejor para regresar a este universo: ahondar más en la complejidad de maléfica; en su dicotomía de bondad y maldad, teniendo, por el contrario, una especie de Game of Thrones para niños.
⭐️⭐️1/2

JOKER



EL QUE RÍE AL ÚLTIMO... Joaquín Phoenix en una nueva encarnación
de The Joker.
Si tuviera que contar la cantidad de Jokers que ha habido en cine y tele (desde el interpretado por César Romero en la serie de Batman de los 1960, pasando por el de la serie animada al cual Mark Hamill dio voz), estaría perdido. La verdad, ya he perdido la cuenta. De todas formas, cada uno de nosotros tenemos nuestro favorito (para mí, sería el de Jack Nicholson en el Batman de Tim Burton). Tal vez ahora incluya en mi lista el de Joaquin Phoenix en Joker, filme que se centra por primera vez en los orígenes del archivillano más icónico y complejo que haya tenido Batman. Y vaya Joker (o Guasón en estas latitudes), muy parecido al interpretado por el fallecido Heath Ledger en The Dark Knight. Aún así, Phoenix ha sabido imprimirle un pathos original. Además, el actor del labio leporino no podría haber estado más que perfecto para este trabajo. La historia de este filme, dirigida por Todd Philipps, más especializado en comedias que en otra cosa (para empezar, dirigió toda la trilogía de The Hangover) tiene extrañas similitudes con la reciente historia del actor, a quien, por inicios de esta década, le dio por querer dejar la actuación para iniciar una fallida carrera como rapero-hip-hopero (todo está en el documental I'm Still Here).
Es impresionante el peso que Phoenix perdió para interpretar al Guasón, aquí alter ego de Arthur Fleck, un pobrediablezco tipo que trabaja como payaso, ya sea haciendo malabares con un letrero para publicitar un negocio en las calles de Ciudad Gótica, o para entretener a niños enfermos en el hospital. Ambientada a inicios de los 1980, el relato nos cuenta cómo Fleck luchará por alcanzar su sueño de convertirse en un exitoso comediante. Algo que resulta interesante, es el hecho de ver durante la primera mitad que la memorable carcajada del villano se debe a una enfermedad compulsiva incontrolable. Aunque resulta por momentos irritante ver y oír en muchas escenas a Phoenix carcajearse incontrolablemente hasta echar las anginas (la risa loca del Mozart de Tom Hulce en Amadeus es graciosa y dulce en comparación), al final, este aspecto pasa a segundo plano. Uno acaba sucumbiendo en total empatia hacia un tipo patético, que recibe palizas casi a diario; al que todo le pasa y nada le funciona. Lo que mejor sabe hacer Arthur no es precisamente contar buenos chistes y ser gracioso (para lo cual, por cierto, es terrible), sino cuidar a su mamá (Frances Conroy, de American Horror Story), con quien vive.
Lo admirable de la dirección de Phillips, es que no tarda en sumergirnos en un mundo sofocante, obscuro, y violento, que más que lucir como las recientes adaptaciones de cómics de la DC, está más aterrizada en las calles nocturnas de Mean Streets o Taxi Driver, de Scorsese. No es extraño que Arthur termine recordándonos a los cinéfilos al Travis Bickle de Taxi Driver, entrada la segunda mitad de la película (¡Y sorpresa, sorpresa! Robert DeNiro aparece aquí haciendo un pequeño papel, como el anfitrión de un talk show), o al aspirante a comediante de The King of Comedy (también de Scorsese).
Pero se supone que estamos en Ciudad Gótica, no en Nueva York. Y entre que si estamos ante un plagio o un "filme inspirado en...", el verdadero deleite es ver la actuación de Joaquin Phoenix y su gradual transformación en el villano. Cierto incidente en el metro, no nada más detonarán en él las psicosis que acabarán moldeándolo, sino en toda la ciudad, con una plaga de violencia que pondrán difícil a Thomas Wayne (Brett Cullen) su elección como gobernador de la ciudad; el papá de cierto niño de nombre Bruce, quien más adelante se convertirá en el vigilante nocturno que todos conocemos.
Lo scorsesiano no nada más está en lugares, atmósferas, y personajes, sino también en el uso de la música. Hay una selección de canciones estupenda, con insistencia en el tema de los payasos y lo tragicómico de su profesión (otro tema del filme), especialmente en la canción "That's Life", clásica interpretada por Frank Sinatra. Y hablando de musicalidad, quizás este sea también el primer Joker con cierto sentido del ritmo en todos sus movimientos, cosa que Phoenix sabe imprimir con algunos pequeños bailes y contorsiones, que logran también acentuar sus cualidades enfermizas, que incluyen delirios y alucinaciones, que dan a este Guasón dimensiones nunca antes exploradas. ¿La venganza de un comediante, abusado y fracasado, contra su público y la sociedad?
Este filme sobre el Guasón tal vez no vaya a ser para todos, especialmente fan boys que seguramente estarán buscando más acción y efectos especiales, o sea, el factor entretenimiento y espectáculo, que incluso los filmes de Batman de Christopher Nolan sí tienen. Lo que tenemos aquí es algo completamente alejado de todo eso, un verdadero estudio de personaje, muy psicológico, que toma su tiempo para incubarse y desarrollarse; para diseccionarlo y observarlo, pero que con seguridad los amantes de los cómics encontrarán intrigante y fascinante.
⭐️⭐️⭐️⭐️

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