sábado, 13 de septiembre de 2014

THE MUPPETS * * * *

MUPPET REVIVAL. Amy Adams, Jason Segel y el resto de la
pandilla muppet. 
Nos llega un filme de los Muppets con cierta frecuencia, sobretodo, en la forma de telefilmes. Considerando la antigüedad del show que los vio nacer (creado por el genial Jim Henson a mediados de los 1970s), esto es un hecho de admirarse, especialmente en esta era digital, de filmes animados tridimensionales computarizados. La Disney (poseedora de los derechos de los personajes) ha decidido apostarle fuerte a los personajes (que no son exactamente marionetas, pero tampoco títeres, sino un poco de ambos) con The Muppets, su primer largometraje para cine de este siglo. Más que nada, es un homenaje nostálgico al programa (transmitido por primera vez en 1976), apto para los fans que crecieron con el show (como quien esto escribe), pero también pensado para ganar nuevos adeptos entre las audiencias infantiles. 

El resultado es como una vuelta atrás en el tiempo, en la forma de un musical con canciones pegajosas (típico en una película de The Muppets), con un sentimiento retro y un dejo de suma inocencia. La historia es una total fantasía muppet, concebible en el contexto de su universo, y que parece como un sketch extendido del programa. Podrá no tener la más mínima lógica ni sentido, pero Jason Segel (coescritor del filme), quien interpreta a Gary, un tipo que creció viendo el show desde niño, consigue que nos creamos la entrañable y cariñosa relación que tiene con su hermano, Walter. Nada raro hasta ahora, pero hay que mencionar que Walter es un "muppet" (voz de Peter Linz). Al  inicio, grabaciones caseras los muestra jugar e ir a la escuela juntos, crecer en el mismo hogar, dormir en la misma habitación, hasta que finalmente, los vemos descubrir  el famoso "The Muppet Show", y compartir su pasión por el programa.

La historia no será tanto sobre lo difícil que es ser "diferente" para Walter en un entorno humano. El  problema existencial de Walter, de tratar de encontrar su lugar en el mundo, tomará forma cuando tenga la oportunidad de viajar a Hollywood para conocer el viejo teatro en donde se producía el show, y conocer a su conductor estrella, la rana Kermit. Sin embargo, Walter, Gary y la novia de este, Mary (Amy Adams, dulce y encantadora como siempre en los filmes de la Disney) se encontrarán con la desgarradora realidad de que el lugar se encuentra en completo abandono, casi cayéndose, y sin la espectacularidad y glamour que esperaban. Un despiadado empresario petrolero, Tex Richman (Chris Cooper, divirtiéndose en plan de villano caricaturesco) quiere adquirir la propiedad y destruirla. 

Walter logrará lo que parecería imposible para cualquier productor o agente artístico: reunir a todos los muppets, empezando por Kermit, a quien le propone salir en búsqueda de Fozzie, Gonzo, Animal, y el resto de la pandilla, para revivir por una noche el programa. Para Walter, es como reencontrarse con su propia especie, y vendrá un momento crucial, tanto para él como para Gary. Una crisis de identidad plasmada en el mejor número musical del filme, "Man or Muppet". Sus mundos se dividen,  cada uno entra en sus muy personales dilemas psicológicos: Gary si es más un hombre o un muppet,  Walter si es más un muppet o un hombre.

Si hay otra excusa para esta reunión muppet, que mejor que resucitar el viejo idilio entre Kermit y Miss Piggy (ahora una editora de "cierta" famosa revista de moda), la diva del show, y ver que nuevos rumbos puede tomar (¿podrían llegan al altar?). Además de Segel, Adams y Copper, hay cameos extendidos de Alan Arkin, Rashida Jones, Emily Blunt (como la secretaria de Miss Piggy, en una paródica referencia a "The Devil Wears Prada) y Jack Black, interpretándose a sí mismo. Black tiene su vehículo de lucimiento en su accidental elección como el anfitrión del programa, convertido en un "muppeton" para recaudar el dinero que podría salvar el show. Esta segunda parte del filme es  una casi fiel y completa recreación del programa original, con sketches, números musicales, las situaciones tras bambalinas clásicas, etc. James Bobin, el director, ha revivido fantásticamente dentro del largometraje a un clásico televisivo. Y eso, ni los viejos aguadores del palco, Statler y Waldorf, lo pueden negar.

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