jueves, 22 de mayo de 2014

TO THE WONDER * * 1/2

AMOR SIN PALABRAS. Ben Affleck y Olga Kurylenko.

El siguiente largometraje de Terrence Malick, después de The Tree of Life (nominado al Oscar a Mejor Película en 2012), no puede presumir de colocarse a la altura de este. To The Wonder es un filme con menos ambiciones, en donde ahora el realizador nos cuenta la turbulenta relación sentimental de una pareja (Ben Affleck y Olga Kurylenko), y la crisis existencial de un sacerdote (Javier Bardem). En términos generales, el filme tiene su mayor fuerza en el aspecto visual (como es costumbre en el cine de Malick), con una atractiva dirección fotográfica, que le da a la película en su conjunto un tono lírico y poético. El filme está narrado en voz en off por Marina (Kurylenko, hablando en francés completamente), una mujer francesa divorciada y con una hija (Tatiana Chiline), contando en forma poética su historia junto a su prometido norteamericano, Neil (Ben Affleck).

La narración, aparentemente, es desde un punto en el futuro, por lo que podemos adivinar con anticipación que las cosas no fueron afortunadas para ellos. Lo intrigante e inexplicable, es que a Neil no se le da voz en toda la historia, dejando nada más al sacerdote la parte vocal masculina (narrada en español), quien servirá de consejero espiritual para Marina cuando ésta decida viajar a E.U. a vivir con Neil. La historia es el punto débil, una sucesión de previsibles acontecimientos, dentro del cual  tenemos que ir deduciendo qué es lo que va pasando, ya que los diálogos prácticamente son inexistentes. Nunca estamos seguros si Neil es capaz de hablar en francés con Marina, la cual apenas y pronuncia una que otra palabra en inglés. 

Mi problema con el filme, es que resulta excesivo el lirismo visual. La mayoría del tiempo, no vemos más que escenas de Ben Affleck y Olga Kurilenko jugando, paseando, o nada más abrazados, mirándose y tomándose de la mano. Cuando aparece en escena Rachel McAdams, interpretando a una vieja amiga de la infancia de Neil, será completamente lo mismo. De vez en cuando, el personaje de Bardem hará apariciones, sirviendo para ilustrar lo que es el amor en un aspecto más espiritual, paseándose con aire depresivo por las calles, de puerta en puerta. 

No es el filme más romántico ni emotivo que haya visto. Me tuvo preguntándome siempre qué diablos pasa entre los personajes. Además, el filme, en su intento de mezclar un tono de ficción y documental, no es muy afortunado. Este último aspecto, en donde vemos habitantes reales de la localidad de Bartlesville, Oklahoma, distrae mucho de la historia romántica principal. Creo, sin reservas, que este experimento del realizador hubiera funcionado mejor como un corto, más que como un largometraje. 


jueves, 15 de mayo de 2014

12 YEARS A SLAVE * * * * *


SOBREVIVIENTE. Chiwetel Ejiofor como Solomon Northup.

De ser un hombre negro libre en Nueva York, Solomon Northup se convirtió en esclavo de la noche a la mañana. 12 Years a Slave está basada en sus memorias homónimas, sobre una aventura que se volvió pesadilla. Vemos en imágenes los crudos testimonios de alguien que presenció y vivió en carne propia crueldades y abusos, a manos de quienes pueden considerarse los nazis de aquella época. El cine de Steve McQueen (quien dirigió también Hunger y Shame), no es un cine fácil de ver, tendiente a la controversia y a causar incomodidad. Esta película no es la excepción. 

Las escenas de tortura son impactantes, no aptas tal vez para ciertas sensibilidades. 12 Years a Slave se coloca en el polo opuesto a Django Unchained (con la cual pueden surgir comparaciones).  McQueen está dispuesto a poner de frente la crudeza y la triste realidad que vivieron los esclavos negros en las plantaciones de algodón, durante los 1840. El director trae de regreso a su actor fetiche, Michael Fassbender, como el racista, borracho, y cruel propietario de un plantío de algodón, volviendo a impresionar con una excelente actuación. No hay manera de simpatizar con su personaje, Edwin Epps, al cual odias desde el principio hasta el final.

Solomon es interpretado con impresionante talento, fuerza, y determinación por Chiwetel Ejiofor. No es cualquier esclavo, sino un talentoso violinista, culto y con una educada manera de hablar, que cae en el poder de una red de tráfico de esclavos durante una gira artística. El hombre vivirá 12 años de abusos y torturas en Louisiana, piscando algodón, lejos de su esposa e hijos.

La película fue la ganadora unánime al Oscar a Mejor Película este año. Mención aparte merece la actuación de Lupita Nyong'o (de origen africano nacida en México), quien es una total revelación. En su interpretación de una esclava en el mismo plantío de algodón, está simplemente impresionante, una actriz atractiva transformándose completamente para reflejar la total imagen del sufrimiento y martirio que sobrelleva en el lugar. No nada más su personaje padece a manos de Edwin, quien abusa sexualmente de ella, sino de la esposa (Sarah Paulson, fríamente repulsiva), quien la tortura de una manera atroz.

A lo largo del camino nos encontramos múltiples caras conocidas, como Benedict Cumberbatch (el predicador que adquiere a Solomon al principio), Paul Giamatti (como vendedor de esclavos), Paul Dano (igualmente despreciable) y Brad Pitt, quien con una imagen entre beatífica y casi crístíca, será la voz crítica y juiciosa en contra de la esclavitud. Si bien la presencia de todos ellos son cameos extendidos, no resultan distractores, llevando a cabo sus papeles de la mejor manera.

Si alguien sobresale es el gran Chiwetel Ejiofor, hasta ahora relegado a papeles de soporte, y que tiene su primer protagónico aquí. Ofrece una de las mejores actuaciones vistas el año pasado. Su trabajo es poderoso, electrizante, y al mismo tiempo, doloroso, en su interpretación de un héroe, sobreviviente de una historia escrita por él mismo. 






viernes, 9 de mayo de 2014

YOU WILL MEET A TALL DARK STRANGER * * * 1/2



FUTURO INCIERTO Y OBSCURO. Anthony Hopkins y Naomi Watts.

Es de reconocer que Woody Allen ha tenido una buena racha con su serie de películas inglesas. Sin ser las obras maestras del pasado ambientadas en Nueva York, han probado ser comedias y melodramas románticos aceptables, bien llevados, con humor y, por supuesto, con la sensibilidad alleniana bien puesta. You Will Meet a Tall Dark Stranger no es la excepción, otro  melodrama romántico instalado en Londres, muy visible, entretenido, y con las mismas preocupaciones temáticas de Allen: la insoportable levedad del ser artístico, el oficio del escritor lleno de dificultades, matrimonios emocionalmente disparejos, infidelidades, etc. No falta tampoco el inevitable personaje en donde Allen se ve reflejado a sí mismo, con el dilema del amor entre un hombre mucho mayor y una mujer considerablemente más joven.

El reparto se desempeña impecablemente. Naomi Watts y Josh Brolin interpretan un desdichado matrimonio, ella una graduada en arte, casada con un hombre que es doctor de carrera, pero que está en búsqueda de convertirse en un escritor profesional, aunque sin mucho éxito. La madre de ella (Gemma Jones, magnífica), abandonada por su septuagenario marido (Anthony Hopkins), con alma y energía de veinteañero, acaba obsesionada con las predicciones de una lectora de tarot (Pauline Collins). En tanto, su marido (con ayuda del viagra) ha reconstruido su vida junto a una considerablemente más joven call girl (Lucy Punch), a la cual dará una vida llena de lujos, con el peligro de acabar en la bancarrota.

Dark Stranger no es precisamente el tipo de comedia hilarante o sarcástica, típica de Woody Allen. Como en sus anteriores películas londinenses, es un melodrama agridulce, que si bien tiene ciertos momentos propensos a ser cómicos (incluso, el tono con el que está narrada en voz en off le da un sentimiento de comedia romántica), en general, el filme tiene un aura de amargura muy marcada. Al final, todos los personajes vislumbran un futuro tan obscuro como el sugerido en el título, sin muchas esperanzas. 

El camino de los artistas es amargo y desilusionante en esta película. En el caso de nuestro doctor, luego de haber publicado una sola novela, no ha tenido otro golpe de suerte. El personaje de Naomi Watts, sueña con abrir su propia galería de arte, y dejar de trabajar para su actual jefe (Antonio Banderas). Para fans de Woody Allen, esta película quizás se quede a medio camino de las ambiciones artísticas de un director de su calibre, haciéndolos sentir que pudo haber estado mucho mejor. Pequeña y todo, el filme es pasable y muy disfrutable. 



martes, 6 de mayo de 2014

THE MASTER * * 1/2

¡PREPÁRAME OTRO COCTEL! Joaquin Phoenix y Philip Seymour Hoffman.

The Master tiene una de las últimas y mejores actuaciones de Philip Seymour Hoffman (fallecido en febrero pasado), bajo la dirección de Paul Thomas Anderson. Irónicamente, estamos ante una de sus películas menos logradas. Es un pesado, tedioso, y al final, vacío relato, aparentemente inspirado en la vida del fundador de la cienciología, L. Ron Hubbard, a principios de los 1950. El reparto incluye a  Joaquin Phoenix, interpretando a un personaje alcohólico y con arranques de violencia. De ser un marino, Freddie (Phoenix) abandona el servicio y se convierte en un fotógrafo fallido. En su vagar por el mundo, se atraviesa en su camino Lancaster Dodd (Hoffman), una especie de gurú y terapista, que como líder de algo parecido a una secta, se dedica a divulgar la práctica del hipnotismo y regresiones a vidas pasadas, para curar enfermedades y padecimientos mentales. 

Joaquin Phoenix hace uso de esa cualidad que tiene para lucir disperso, como desconectado del mundo terrenal y encerrado en sus propios dramas. Paul Thomas Anderson explota bien esa cualidad. Lo malo, es que tanto Phoenix como Hoffman, ambos como siempre magníficos, están dentro de una historia que, simple y desafortunadamente, tiene poco o casi nada interesante que contar. El guión es flojo. No se toma mucho la molestia en explicar el por qué de esas extrañas, explosivas, y violentas reacciones que tiene el personaje de Phoenix. Freddie adopta el papel de "guardaespaldas" de Lancaster, cada vez que ve a su guía y mentor en una situación amenazante se lanzará como fiera encima de quien atente contra la integridad de su protector. Ni el mismo Hubbard sabe qué hacer en esos momentos, para controlar al que considera su "conejillo de indias" y, además, su bartender, ya que Freddie es genial preparando e improvisando cocteles. 

Freddie es como una bestia incontrolable, una fuerza animal inexplicable. Sin embargo, el más grave problema, es que esta película del también director de la mucho mejor There Will Be Blood (su anterior largometraje) es muy aburrida, con 3 cuartas partes de metraje invertidas en ver nada más terapias ridículas y absurdas. Y todo para que Freddie, al final, acabe igual o más perturbado y confundido que al principio. 


jueves, 1 de mayo de 2014

ONLY GOD FORGIVES * *

DE POCAS PALABRAS. Ryan Gosling como el silencioso y perturbado Julian.

El cine del danés Nicolas Winding Refn, es de una marcada tendencia de darle a historias característicamente pulp un tratamiento de cine de arte. Bronson y Drive -sus dos mejores películas-, son una clara muestra de ello. Pero algo ha pasado en Only God Forgives (la cual dedica a Alejandro Jodorowsky), en donde da un paso atrás y no queda a la altura de esos dos filmes. Para empezar, se siente como una suerte de secuela de Drive, trayendo de vuelta a Ryan Gosling (a quien parece estar en proceso de convertir en su actor fetiche), con un personaje que parece una calca del temerario conductor de autos que interpretó en aquella película. Es igualmente callado y silencioso, apenas y pronuncia unas cuantas lineas en toda la historia. Gosling es un buen actor, sabe cómo transmitir esa fría y nada emocional cualidad. Lo malo, es que el personaje resulta decepcionante, el propietario de un dojo de kick boxing en Bangkok, en donde además, se dedica a traficar drogas.

Desafortunadamente, el guión es plano, insípido, y sin mucha fuerza, con partes incluso aburridas. El reparto también tiene a una casi irreconocible Kristin Scott Thomas, con el look de una venenosa y muy atractiva mujer, madre del personaje de Gosling. Como si fuera una líder gangsteril, la mujer ordena a Julian (Gosling) que encuentre al asesino de su hermano y lo mate. Julian tiene ciertos problemas mentales, que nunca son explicados, pero sirven de pretexto para que Refn le de una cualidad onírica a la película, en esas alucinaciones que tiene el personaje de vez en cuando. Además, Julian gusta de pasar momentos "contemplativos" con una prostituta, sin tener contacto físico de ningún tipo con ella. 

Detrás de la investigación se encuentra el jefe de policía sanguinario, sádico, y sin escrúpulos, que no puede faltar en una historia de este tipo, Chang (Vithaya Pansringarm), de rostro pétreo y mirada fríamente aniquiladora. Chang no nada más es letal con el sable, sino que gusta de cantar canciones románticas en un centro nocturno, lo que da pretexto para escenas de un humor involuntario, que dan al filme un tono bizarro, ridículamente absurdo.

No hay duda que visualmente, la película es atractiva, muy lograda, especialmente en las atmósferas que consigue, gracias a la creativa y magnífica iluminación (excelente trabajo de Larry Smith). El diseño de arte, igualmente, es un trabajo rescatable. Refn presume de una estilizada dirección, usando muchos travelling shots, sólo que el final te deja rascándote la cabeza, sin entender pizca de que diablos está sucediendo. Sinceramente, para ser una especie de puesta al día de un filme de artes marciales, al más puro estilo 1980s y un tratamiento art house, al filme le faltó más acción, peleas y momentos emocionantes. 


domingo, 27 de abril de 2014

A SEPARATION * * * * *

HASTA QUE LA MUERTE LOS SEPARE. Leila Hatami y Peyman Moaadi.

Desde el inicio, Una Separación es un filme fascinante; atrayente e intrigante. No es una película que nos deje tomar descansos, de darnos un respiro en medio de los conflictos que se suscitan, uno tras otro. Uno queda atrapado en una espiral emocional, en un tornado de interrogantes y dilemas morales, emanados de un simple caso doméstico. Dicho caso, es capaz de revelar aspectos sobre la sociedad iraní, sus tradicionalismos, costumbres, etc, en una película magistral que presume, al mismo tiempo, de una simpleza en su ejecución, narración y dirección. 

Asghar Farhadi (ganador del Oscar por Mejor Filme en Lengua Extranjera en 2012) consigue un filme capaz de hablar sobre el orgullo, la dignidad y el honor. La pareja protagonista está formada por una guapa maestra, Simin (Leila Hatami), y Nader (Peyman Moaadi), empleado en un banco. Ambos están pasando por una separación, y posible divorcio. En medio de todo, se encuentran el padre de Nader, enfermo con Alzhaimer, y la única hija del matrimonio, Termeh (Sarina Farhadi, hija del realizador). El motivo de la demanda de divorcio: Simin desea salir de Irán con su hija  a vivir al extranjero. Nader se rehusa a irse con ella, debido a que no puede abandonar a su padre enfermo.

Cuando menos lo imaginamos, ya estamos completamente involucrados en la historia y con sus protagonistas. Una Separación es un melodrama familiar, que va tomando caminos diversos, justo cuando la muy religiosa mujer contratada para cuidar al padre (interpretada por Sareh Bayat) comete el descuido de dejar al anciano atado a la cama para salir. El hecho desatará un problema de grandes proporciones, cuando Nader decida despedirla y correrla de su casa, provocando que la mujer se accidente justo frente a su puerta y pierda al hijo que esperaba. Lo que viene, es una especie de  batalla campal entre Nader y el neurótico marido de la mujer (Shahab Hosseini), quién acusa al primero de asesinato.

Es una acalorada historia sobre quién es culpable, y quién es inocente en todo el caso. El caso tendrá varios interrogatorios y juicios, y en tanto, nos obliga en nuestras mentes a reconstruir todos los hechos. Un  minuto podemos estar del lado de Nader, y al rato del lado de la cuidadora y su esposo. Mientras, las verdades se van revelando, hay mentiras que salen a la luz, y la historia, poco a poco, va construyendo un suspenso que nada más un realizador con suficiente talento, habilidad, e inteligencia puede conseguir. 


miércoles, 23 de abril de 2014

BEASTS OF THE SOUTHERN WILD * * * *

MITOLOGÍA AL ESTILO SUREÑO. Quvenzhane Wallis frente a un "auroch".

Un cuento de hadas fuera de lo común y lo tradicional. Sus locaciones tampoco son muy normales que digamos: los desastres causados por el huracán Katrina en Nueva Orleans. El joven realizador Behn Zeitlin aprovechó -en el mejor sentido del término- estos escenarios, para ambientar el diluvio, de proporciones casi bíblicas, que amenaza el universo de los personajes que pueblan Beasts of the Southern Wild. La muy joven revelación, Quvenzhané Wallis (nominada al Oscar en 2013), con un nombre impronunciable, como extraído de un relato fantástico como este, interpreta a   Hushpuppy, la protagonista, cuyo nombre es una referencia a un platillo típico de las tierras sureñas de E.U. 

Las bestias a las que hace referencia el título, son unos monstruos llamados aurochs, liberados por obra del deshielo polar, y que lucen más bien como cerdos negros con cuernos. Los aurochs se encuentran en marcha hacia el lugar donde vive Hushpuppy, con un propósito no específico. Los monstruos podrán ser o no obra de la imaginación de la niña, pero el caso es que esta adorable y, al mismo tiempo, cruda fantasía escapista, no necesita de una multimillonaria superproducción veraniega, cargada de efectos especiales, para atrapar y conmover al espectador.

La aventura que emprende Hushpuppy junto a su papá (Dwight Henry, muy bien), y otro grupo de la  comunidad isleña en donde viven (simplemente llamada "La Tina"), es para tratar de encontrar a su mamá (a la cual nunca conoció, pero que, según el papá, era tan "ardiente", que podía encender la estufa con sólo pasar cerca) y, además, tratar de llegar a tierra firme luego de la tormenta, con el peligro de ser llevados a un refugio. Su papá, cuando le platica la pequeña historia de cómo fue concebida (una divertida parte, por la inocencia que envuelve al relato), afirma que "Tu mamá y yo éramos tan tímidos, que podíamos estar horas y horas nada más sonriéndonos el uno al otro". El papá tiene una extraña enfermedad terminal (podría ser leucemia), y está muriendo. Sin embargo, el hombre trata de mantener el espíritu en alto y oculta su enfermedad, para que su hija no desfallezca, ni se rinda, y aprenda a sobrevivir en la más difícil de las circunstancias. Incluso, le enseña la mejor y más eficiente manera de comer cangrejo (descuartiza y come todo lo masticable).

El tratamiento del filme, ocasionalmente, es como el de un documental. Zeitlin no pierde detalle de todo lo que se encuentra en su camino (incluídos animales muertos), y es interesante, por los pequeños apuntes que tiene aquí y allá sobre la forma de vivir de las comunidades bayou. Quizás ese haya sido uno de los propósitos del director, envolviéndolo todo en una fantasía surreal, con toques de realismo mágico. 


lunes, 21 de abril de 2014

THE AMAZING SPIDERMAN 2: RISE OF ELECTRO * * * 1/2



¡BONITO LOOK, JAMIE! Jamie Foxx y, bajo la máscara, Andrew Garfield. 

The Amazing Spider-Man 2, es dos grados mejor que la anterior entrega, a pesar de lo larga que puede sentirse y, en ocasiones, redundante. El papá de Peter Parker y las circunstancias de su muerte, siguen dando material por donde escarbar y explorar. Además, si se trata de espectacularidad y pirotecnica visual, este secuela la tiene y de sobra. Sigue siendo hipnóticamente entretenido ver a Spidey (interpretado nuevamente por un Andrew Garfield menos sombrío y con más chispa), colgarse y columpiarse de un edificio a otro. Es una especie de viaje acrofóbico por los rascacielos de Nueva York, en donde vamos casi colgados con él en la misma telaraña. Ya casi ni la necesita, debido a que parece poder volar. Hay minutos y minutos de metraje para apreciarlo en un millón de acrobáticas posiciones distintas.

El tono de la película se torna jocoso a ratos, cayendo en el humor simplón, quizás para que los peques también tengan chistes para reírse. Peter parece tener ahora una arácnida vena de comediante, sacándola a relucir en los momentos más peligrosos. Muchas escenas de acción se notan redundantes en su tratamiento, con esa cámara hiper-lenta estilo Matrix, congelando la acción y mostrándonos lo que ocurre en distintos ángulos. 

El nuevo filme de Spiderman puede resultar visualmente cargado, con toda la parafernalia de efectos especiales por encima del desarrollo y avance de la historia. Después del excitante inicio, con un irreconocible y frenético Paul Giamatti anunciando lo que podría ser un posible villano (en esta, o en la siguiente entrega), causando caos y destrucción, a la película le toma mucho tiempo despegar del letargo en el que cae. Marc Webb (repitiendo en la dirección), por alguna cursilona razón, decide darle muchas vueltas al dilema romántico entre Peter y Gwen Stacy (Emma Stone), entre si decide nuestro héroe seguir la promesa que hizo al padre de ella (Denis Leary) de mantenerse alejado, o seguir a su arácnido corazón.

En general, esta secuela es palomera, para pasar una entretenida tarde sabatina, no exenta de sus problemas. Por ejemplo, ahí también tenemos a un muy desperdiciado Jamie Foxx en plan nerd, como un irritante científico que trabaja para la OSCORP, en un experimento relacionado con electromagnetismo. El tipo acaba accidentalmente convertido en Electro, la nueva némesis de Spidey, un muy aburrido mutante con piel de neón y venas visibles, con problemas para controlar sus poderes eléctricos, y con la capacidad para causar apagones masivos en la ciudad.

Con excepción de unos cuantos minutos al final, el Duende Verde (Dane DeHaan), quien en su forma más humana es Harry Osborne, está prácticamente ausente durante el filme. ¿Por qué dedicarle más tiempo a Electro que al Duende Verde, el más famoso de los villanos en  la  historia de Spiderman? Es un misterio. Pero sin duda, de haber dedicado más tiempo al Duende, hubiera resultado una película más interesante debido a la complejidad del personaje. Para colmo, otro icónico personaje del cómic, Mr. J.J. Jameson, vuelve a brillar por su ausencia. Lo siento, pero  sigo prefiriendo las películas de Sam Raimi.

sábado, 19 de abril de 2014

ZERO DARK THIRTY * * * *

BELLA E IMPLACABLE. Jessica Chastain como Maya, investigadora de la CIA.

"E.U. no tortura", dice el presidente Obama durante el fragmento de una entrevista, en una escena de Zero Dark Thirty, el más reciente filme de Kathryn Bigelow. En ese sentido, el filme es revelador y propenso a causar polémica. Desde el inicio, vemos a un agente de la CIA torturar a un hombre sospechoso de estar vinculado con el grupo saudi de Al-Qaeda. Pone en evidencia a una agencia de investigaciones, con una ascética imagen en contra de la tortura. Aquí, vemos la crónica de las investigaciones que, después del 9/11, se llevaron a cabo para dar con el "enemigo número 1", Osama Bin Laden, que finalmente llevaron a su captura y ejecución el 6 de mayo del 2011, exactamente 10 años después.

Jessica Chastain interpreta magníficamente a Maya, una agente investigadora de la CIA con temple de acero y persistencia infatigable ("es ella contra el mundo"), personaje en parte real, en parte ficticio (Bigelow ha afirmado que es una construcción basada en 2 o 3 personajes reales, que llevaron a cabo la investigación, y cuya identidad ha mantenido protegida frente a los medios). Maya tendrá un sólo    objetivo: encontrar a Bin Laden. Sus investigaciones están enfocadas en dar, primero, con un mensajero y colaborador de Osama, Abdu Ahmed. 

La película pudo haber sido un interesante estudio de personaje, de no ser porque la narración, con grandes saltos de tiempo, pasando por importantes sucesos y atentados que ocurrieron durante la investigación, se mantiene como un frío recuento de los hechos. Su forma está entre un filme de espionaje y un thriller político, que va tomando varios caminos y direcciones. Técnicamente, la película luce impecable en su ejecución y reconstrucción de los hechos, quedando patente en la excitante parte final, cuando el grupo de SEALS irrumpe en la casa donde se esconde Osama, donde limpia y eficazmente cumplen con su misión, casi en total obscuridad.  

Mi problema con el filme, es que no hay una mínima reflexión sobre el tema de la tortura. Maya se nota al principio incómoda al presenciar las torturas; más adelante, parece incluso involucrada en el proceso. Ella es como un tornado, dispuesta a que nada la detenga, a demostrar que sus investigaciones y teorías son correctas. El filme tiene un subtexto feminista, en el propósito de Maya de sobresalir en una institución dominada por los hombres. Hay una escena en donde trata de demostrarle al grupo de SEALS que no se equivoca en su teoría sobre el escondite ("quiero que lo maten por mí"), horas antes de la operación.

A pesar de todo, la película (con sus enormes elipsis narrativas), es una buena película de espionaje, con sus momentos emocionantes (la localización, rastreo y persecución de Ahmed), y mucho suspenso (el largo proceso para que se apruebe la misión). En su narración, casi en tiempo real, a contra reloj, no hay muchos diálogos, ni mucho tiempo para involucrarse emocionalmente con Maya, ni con algún otro personaje. Ni siquiera cuando, durante una cena en un restaurante, su amiga y colega (Jennifer Ehle), le pregunta "¿Tienes algún amigo?". Ahí es cuando el guión intenta involucrarnos más emocionalmente con el personaje, aunque sin mucho éxito. 


viernes, 11 de abril de 2014

BRAVE * * * *


CABELLO DE FUEGO. Merida demuestra sus habilidades con el arco y flecha. 

Dentro del canon Pixar, Brave puede estar algo por debajo de obras maestras como Toy Story, Up, o incluso Monsters Inc., pero no hay duda que puede ubicarse dentro de lo mejor de la casa de animación. La película ganó en 2013 el Oscar a Mejor Filme Animado. Un relato sencillo sobre una princesa con cabellos color de fuego, Merida (voz de Kelly Mcdonald), dispuesta a ser un espíritu libre. El nivel visual es supremo -no podría ser de otra manera-,  donde se puede observar el sumo cuidado y estudio que los realizadores tuvieron que hacer, para recrear los paisajes escoceses en los que se ubica la trama. Nuestra heroína es una experta en el arco y cabalgando su caballo percherón. Su padre (voz de Billy Connolly, excelente), es un rey que ha perdido una pierna peleando con un oso gigantesco. Mientras, su madre (extraordinario trabajo vocal de Emma Thompson, incluyendo un convincente acento escocés), vive en extremo preocupada por que su hija reciba una educación digna de una princesa. Merida, quien no se ve a sí misma cumpliendo con toda la etiqueta de una casa real, y su mamá, serán las dos fuerzas opuestas, luchando constantemente en el filme.

La realizadora y guionista Brenda Chapman (primera mujer en ganar un Oscar en esta categoría), quizás haya tomado la idea para Brave directamente de Brother Bear (2003). Merida, obligada a tener que unirse en matrimonio con algún "digno" miembro de los otros tres clanes, decide adquirir un conjuro de una bruja (voz de Julie Walters), para hacer cambiar a su mamá de parecer respecto a la boda. El conjuro acaba convirtiendo a la reina en un oso, y aquí la maestría de los animadores queda patente. Madre e hija tendrán que huir y esconderse en el bosque, la reina para no ser cazada por el marido, y Merida para encontrar a la bruja y deshacer el hechizo.

La lección de vida para ambas es clara: la reina aprenderá que su hija tiene algo que enseñarle sobre la vida (en especial, cuando se trata de sobrevivir en el bosque), en tanto, Merida renovará el complicado   lazo emocional que tiene con su madre. Suena previsible, pero la historia tiene su encanto. Tiene sus   momentos divertidos y conmovedores. La reina, por ejemplo, corre el peligro de quedar convertida en oso no nada más en cuerpo, sino también en alma. 

Es increíble el hiperrealismo a nivel visual conseguido en el cabello de Merida, resultando incluso algo  distractor su roja y rizada melena. En general, Brave es entretenida y con buenas dosis de humor, basado en cierta medida en su estereotípica caricatura de los highlanders. Más allá de eso, es un cuento de hadas con el corazón puesto en el lugar correcto. 

jueves, 10 de abril de 2014

WASTE LAND * * * * *

Cuando vi por primera vez una exposición del artista visual brasileño Vik Muniz, lo primero que me llamó la atención, fue su capacidad para darle un sentido plástico a cosas inusuales, como basura y otros elementos, como sus famosos retratos hechos a partir de cabello. Este documental de Lucy Walker, Karen Harley y Joao Jardim (con la participación de Fernando Meirelles como productor), muestra a este artista de renombre internacional trabajando en uno de sus más recientes proyectos, Waste Land. Muniz se adentró en los oceánicos tiraderos de basura en Rio de Janeiro, en donde se dedicó a entrevistar a recolectores de basura, recopilando testimonios con historias tristes e edificantes, algunas inspiradoras, pero todas con algo en común: el deseo de una vida mejor. Muniz tomó retratos de algunos de ellos, luego de conocer a fondo sus historias, ampliando luego dichas fotos para rehacerlas  con basura recolectada de estos tiraderos. El resultado, es un documental interesante para los amantes del arte, resultando conmovedor y, al mismo tiempo, revelando un contundente mensaje ecologista (los escenarios de los basureros son impresionantes). Muestra el lado altruista-activista de Muniz, rescatando la dignidad y el espíritu de estos recolectores-recicladores de basura que, sin más remedio, han hecho de eso un medio de vida.

ARTE CON BASURA. El artista Vik Muniz. 

miércoles, 9 de abril de 2014

HUGO * * * * *


EL VERDADERO MAGO DEL CINE.
Ben Kingsley como George Méliès, y Asa Butterfield como Hugo Cabret.

Martin Scorsese trajo dos sorpresas al filmar Hugo: primero, el proyecto de adaptar un libro infantil (The Invention of Hugo Cabret, escrito por Brian Selznick); luego, que este sería en 3D. Los críticos y seguidores de sus filmes quedamos perplejos. Scorsese confesó que esto último no tenía nada de extraño, ya que el 3D (o mejor dicho, la estereoscopia) existe desde los inicios del cine mismo. Además, el libro le ofreció una excusa para dedicarle un magno homenaje a Georges Méliès (Ben Kingsley, portentoso), aficionado a la magia y genio de los efectos especiales, que hizo del cine, desde sus orígenes, una herramienta para crear un mundo de -literalmente- magia y fantasía (podría decirse que fue el creador de dicho género en el cine).

Hugo es una carta de amor de Martin Scorsese al cine. En ese sentido, el realizador nos hace redescubrir  el cine a través de los ojos del niño protagonista, el Hugo del título (Asa Butterfield), un niño huérfano que vive en los rincones ocultos de una estación de tren, en el París de los años 1930. Su padre (Jude Law), encargado de mantener el reloj de la estación, le ha dejado como herencia un  "automaton" (vamos, un robot), el cual nunca pudo ver funcionar, debido a que la llave para darle cuerda se encuentra perdida. 

La historia tiene un sabor dickensiano, y si a eso se le agrega un giro fantástico sorprendente (de un realizador caracterizado más por historias de gángsters que otra cosa), el filme no nada más es capaz de entusiasmar hasta las entrañas a cualquier ferviente cinéfilo (como quien esto escribe), sino que también tiene todo para mantener fascinado a audiencias adultas e infantiles. Scorsese nos sumerge en un bullicioso microuniverso, representado en la estación de tren. Recrea maravillosamente cada detalle de una estación de esa época, en donde encontramos, en ese guardia de la estación interpretado por Sacha Baron Cohen, la representación de la intolerante y abusiva autoridad. En sus últimos años de vida, el viejo Méliès, pobre y olvidado, tuvo un negocio de juguetes. En el filme, dicho negocio está ubicado en la estación. 

Tanto Hugo como su amiga, Isabelle (Chloë Grace Moretz, con acento británico), ahijada de Mélies, en una encantadora licencia artística, se dan a la tarea de traer al cineasta del olvido, al tiempo que nos llevan por un viaje por la historia del cine, espectacular visualmente, brillante cinematográficamente,  y   didáctico al mismo tiempo. La historia acaba resultando un cuento de hadas moderno, ambientado en la época de entreguerras: un rey caído (el padre de Hugo), un príncipe (el mismo Hugo), una princesa (Isabelle), un villano (el guardia), y un mago (Méliès).

Mención aparte merece el diseño de arte. Además de la referida estación de tren (en donde se desarrolla la mayor parte de la historia), vemos en la segunda mitad una magnífica reconstrucción de los sets que usó Méliès en muchos de sus cortos (sus adaptaciones de clásicos de Verne, "Viaje a la Luna", "20,000  Leguas de Viaje Submarino", etc.), mientras este rememora sus pasadas glorias. Parece que estamos en el "detrás de cámaras" de estas primitivas producciones, con todo y el viejo arte de los primeros efectos especiales, en un ejercicio de cine dentro del cine ambientado genialmente. Su riqueza visual merece verse no una, sino dos o hasta tres veces.



viernes, 4 de abril de 2014

THE WOLF OF WALL STREET * * * *



QUE LLUEVA EL DINERO. Leonardo DiCaprio como Jordan "El Lobo" Belfort. 

¿Existe una mancuerna más sólida en el cine norteamericano actual, que la formada por Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio? Ninguna que me venga a la memoria ahora. Cada vez que el actor es dirigido por Scorsese, derrama hasta la última gota de su talento. No ha habido filme en donde Scorse no haya sabido extraer toda la magia histriónica que DiCaprio posee. The Wolf of Wall Street es la enorme biopic (3 horas de duración) de Jordan Belfort, un sujeto que a finales de los 1980, principios de los 1990, sacudió el mundo de las finanzas con su emporio de asesoría bursátil y de valores. Inmediatamente me vino a la memoria Boiler Room (2000),  filme pequeño en comparación, pero que trata el mismo tema de la corrupción e ilegalidad dentro del mundo de las finanzas y capitalismo en Norteamérica; así como el rápido enriquecimiento a través del camino de la ilegalidad, en jóvenes que sueñan con ascenso inmediato en la escalera profesional.

Es evidente por qué a Scorsese le ha interesado el tema: una buena excusa para mostrar un mundo de decadencia y perdición. El filme está basado en el libro homónimo escrito por el mismo Belfort, en donde cuenta su rápido asenso en el mundo de las finanzas, justo cuando empezó como un inocente e inexperto vendedor de acciones, bajo el cobijo de su jefe (Matthew McConaughey), quien le enseñó todos los trucos y secretos para tener éxito y ser el mejor vendedor ("Lo único que debe importarte, es tener su dinero en tu bolsillo). Al mismo tiempo, se inició en el consumo de cocaína ("Te mantendrá enfocado, y tecleando el teléfono como loco"), y en una ridícula costumbre de golpearse el pecho como si tuviera algo atorado, mientras murmura una tonada. 

Vemos cómo Belfort llegó a convertirse en una especie de gurú de la mercadotecnia y las ventas (con el ejemplo de saber cómo vender una simple pluma), ganándose el apodo de "El Lobo de Wall Street". Su libro, aparentemente, es como una especie de "biblia" para mercadólogos y estudiantes de finanzas.

En ese sentido, es el clásico retrato del personaje decadente y autodestructivo, hundido en la adicción a las drogas y al sexo. Belford es como una estrella de rock del mundo bursátil, con una vida llena de excesos, orgías, escándalos, consumo de todo tipo de drogas, etc. Belford narra la historia en muchos instantes hablando hacia la cámara, con un cinismo y desfachatez impresionantes, consagrándose así como el personaje -tal vez- menos carismático que jamás se haya visto en un filme de Scorsese. No hay mucho de admirable o interesante en Belford como personaje, acaso un típico caso de genialidad mal encausada, con un éxito fundado totalmente en la ilegalidad y el crimen.

Podrá parecer la menos "scorsesiana" de las películas de Scorsese. A pesar de ser una película con una historia poblada de total insanidad y demencia, hay una banda sonora ecléctica y fabulosa, una interesante -si bien no extraordinaria- edición de Thelma Schoonmaker, incluyendo algo singular: escenas de sexo explícitas, como nunca antes se habían visto en un filme de Scorsese.

"The Wolf of Wall Street" no es la mejor película de Scorsese, pero es un buen trabajo del realizador. Si no me equivoco, es también su película más larga (10 minutos más larga que The Aviator).  Solamente fans de Scorsese tendrán la paciencia de aguantar las 3 horas seguidas, llenas de cameos y pequeñas participaciones de "caras conocidas" (Spike Jonze, Matthew McConaughey, Jon Favreau, Rob Reiner). La actuación de DiCaprio es genial. Es uno de sus trabajos más valientes a la fecha. Recuerda su retrato de Howard Hugues en The Aviator. En tanto, Jonah Hill, como el mejor amigo de Belford, Donnie Azoff, un insufrible drogadicto, está ganándose a pulso su credibilidad como actor. 


miércoles, 2 de abril de 2014

FROZEN * * * * *


LA REINA DE LA NIEVE. Elsa tiene en sus manos el poder de producir frío. 

La adaptación de Disney del clásico cuento infantil de Hans Christian Andersen, The Snow Queen, ha resultado en una de sus mejores películas animadas a la fecha. Su revisión de una historia sobre la relación de dos hermanas, una de ellas nacida con gélidos superpoderes para producir nieve, hielo y todo un clima invernal a su alrededor, recuerda los conflictos de los mutantes de los X-Men. Pero estamos en otros terrenos, en los nórdicos territorios de Noruega. Luego de, accidentalmente, herir a su hermana menor mientras jugaban, Elsa (Idina Menzel) decide encerrarse y mantenerse alejada de ella.  Anna (Kristen Bell) no entenderá mucho el por qué, ya que la magia de unos trolls de piedra, ha borrado todo indicio del accidente de su memoria.

Frozen tiene una ambición visual suprema, además de ese toque Pixar. No nada más se nota en el  cuidado visual de cada mínimo detalle, sino en su preocupación por narrar un verdadero melodrama dirigido a los niños, en donde el ritmo no decae. Más que un don, para Elsa sus poderes son como una maldición. Nada es de extrañar, teniendo a John Lasseter como productor. El vestuario, en especial, tiene detalles visuales interesantes, y además los efectos especiales son impresionantes, siempre que Elsa usa sus poderes para producir frío. El drama llega cuando, luego de ser coronada reina, Elsa huye justo cuando todos han descubierto que tiene poderes ocultos. En su autodestierro, la  ahora joven reina se va a vivir a la cima de la montaña más alta, encerrándose dentro de un castillo de hielo que ella misma construye. Ahí, como lo dice en la oscarizada canción original, "Let it go", Elsa  será más feliz, sin el peligro de lastimar a alguien. 

Preocupada, Anna irá en su búsqueda, y contará con los servicios como guía de un recolector y comerciante de hielo, Kristoff (Jonathan Groff), viajando en un trineo tirado por un reno. El número musical que abre el filme es bastante bueno (Vuelie), mostrando rítmicamente el trabajo de unos recolectores de hielo, serruchando y levantando enormes bloques. Tiene un tratamiento a la musical antiguo de la Metro Goldwyn Mayer.

La película tiene esa magia propia de la Disney en lo que siempre ha sido su especialidad: los cuentos de hadas y princesas. No hay un villano propiamente dicho (un personaje dará la sorpresa al final con ciertos planes maquiavélicos). Si acaso, el antagonista es el eterno clima invernal provocado por Elsa  sobre su reino. Pero si hay algo por lo que el filme sobresale, es por la gran dirección de Chris Buck y Jennifer Lee, al conseguir una historia tierna y conmovedora sobre el amor entre hermanos (o hermanas, como en este caso). 

No se roba el filme, pero afortunadamente Olaf (Josh Gad), un muñeco de nieve, no es el molesto e irritante patiño que puede parecer. Su presencia es discreta, graciosa y encantadora, como el inocente ser mágico que desea conocer el calor del verano, sin imaginar los peligros que esto representa para él.





viernes, 28 de marzo de 2014

DESPICABLE ME 2 * * * * *



AMOR A LA VISTA.  Gru podría encontrar a su otra mitad en
Despicable Me 2. 

Con Despicable Me 2 vino lo inevitable. Su protagonista, el otrora megalomaniaco villano de facha tétrica, Gru (Steve Carrell) encuentra el amor, muy a su pesar. De todas formas, en eso consistía la premisa de la primer película (2010), el ver cómo el despreciable, obscuro, amargado y traumatizado Gru escondía indicios de humanidad y bondad. Esta segunda parte es mucho más divertida y encantadora que la primera, gracias a que los geniales, amarillentos y enfundados en oberoles minions, están ahí nuevamente para salvar el show. No por ello Gru es menos interesante. Ahora tiene nuevos dilemas relacionados con la paternidad, y otros más románticos. 

Por primera vez veremos si el calvo personaje es capaz de lidiar con el hecho de que Margo (Miranda Cosgrove) ya no es una niña y le están empezando a gustar los chicos. Edith (Dana Gaier), la de "enmedio", sigue siendo la misma niña "ruda" de siempre, en tanto, la pequeña roba-corazones Agnes (Elsie Fisher) siente la ausencia de una figura materna en su vida. El proceso es de una comicidad que alcanza cotas extraordinarias. Steve Carrell vuelve a hacer una trabajo de voz fenomenal, con ese indefinido y extraño acento como de Europa del Este con el que dota a Gru. 

Sin embargo, son los minions (especialmente el trío formado por Kevin, Bob y Stuart) los que, irremediablemente, se acaban robando toda la película (voces realizadas por los mismos directores Pierre Cofin y Chris Renaud). Gru, retirado de su carrera como villano, se encuentra dedicado completamente a una relajada y pacífica vida como dueño de un negocio de mermeladas. Esto no durará mucho. El Dr. Nefario (Russell Brand) extraña planear las fechorías del pasado, y al mismo tiempo, Gru será violentamente reclutado por una extraña mujer pelirroja, Lucy  (Kristen Wiig), quien trabaja para una corporación secreta dedicada a combatir villanos. Gru tiene una misión: encontrar al inventor de una substancia que transforma, a lo Jekyll y Mr. Hide, en mutantes a todo aquel inyectado con la misma.

El villano con el que Gru tendrá que enfrentarse, es una creación estereotipada pero graciosa y funcional, por lo satiríca que resulta: El Macho (voz de Benjamin Bratt), disfrazado como luchador enmascarado mexicano. Gru tiene cuentas pendientes del pasado con El Macho. En ese sentido, el filme encuentra el lado cómico a elementos típicamente mexicanos, como la fiesta de "Cinco de Mayo", donde habrá sombreros de nacho rellenos de guacamole, o el hijo adolescente de El Macho, un chico que es el prototipo del latin lover, entre otros. 

Los directores, inteligentemente, les permitieron más espacio y tiempo a los minions para lucirse a sus anchas. Su humor slapstick, su lenguaje como alienígena (que suena como mezcla de japonés, italiano y francés), los hace imparables e incansables. Te estás riendo desde que aparecen en escena. No es exagerado afirmar que Despicable Me 2 es la mejor comedia animada de la que tenga memoria reciente. 


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