martes, 3 de julio de 2012

THE FINAL DESTINATION * 1/2

La franquicia comienza a ir a pique, a tambalear y trastabillar. Es la cuarta película y se títula The Final Destination (2009). Era inevitable, tenía que ser en 3D. Ahora el espectador puede experimentar las premoniciones del psíquico en turno en 3 dimensiones, todas en forma de animaciones digitales. Esta es la segunda película que dirige David R. Ellis para la saga y es peor que la primera que dirigió. Ya no se trata más que de cambiar a los actores y, por supuesto, el trágico accidente, de donde -como todos sabemos- escapará un grupo de personas, gracias a las visiones proféticas de uno de ellos. En esta ocasión es un aparatoso accidente en una pista de autos, en donde un grupo de espectadores, incluyendo un empleado de seguridad, logran escapar. La Muerte no se quedará con los brazos cruzados, e irá a cobrarse cada una de esas vidas. Las circunstancias en las que irá muriendo cada uno de ellos, son ya ridículas, nada creíbles (vamos, la escena del lavacoches y la de la alberca, son ridículamente absurdas) y todas ellas a merced del formato 3D. A leguas se nota la sangre digital y los efectos creados digitalmente, para que todo sobresalga más puntiagudamente impactante de la pantalla. Lo peor, es que no hay ni personajes ni una trama interesante, alguna excusa decente para esta basura gore para adolescentes.

El profeta y su novia en peligro. 

FINAL DESTINATION * * *

La película que dio origen a la cada vez más decadente franquicia de Final Destination, cuyas dos últimas entregas fueron estrenadas en formato 3D. En lo personal, la primera y Final Destination 3 (ambas dirigidas por James Wong), son las mejores. Las siguientes películas, no han hecho más que explotar una premisa que, básicamente, ya no ofrece nada nuevo. Final Destination (2000) narra la historia de cómo un grupo de jóvenes pasajeros se salvan de morir en un vuelo fatídico a París, gracias a que uno de ellos, Alex (Devon Sawa) tiene un sueño profético. En el sueño, el chico ve cómo el avión estalla en el aire, pocos minutos después de despegar. Junto a Alex, otros compañeros y una maestra bajan del avión a tiempo. Unos están agradecidos con él, otros están en estado de shock y un par de ellos lo odian por el simple hecho de haberlos hecho bajar de la nave y, aparentemente, no dejarles compartir el mismo destino de las víctimas. Entre los agradecidos se encuentra una bella pero misteriosa chica (Ali Larter), quien parece entender las capacidades psíquicas de Alex.

James Wong (realizador de esta y la tercer película) logra una película de horror paranormal con un suspenso construído de manera muy efectiva. El grupo de sobrevivientes irá muriendo sistemáticamente, en circunstancias misteriosas, pero que Alex consigue descrifrar casi de inmediato. Todo estaba escrito, hasta en la asignación de asientos que tuvo cada uno. No es muy creíble lo espontáneo de sus conclusiones, aunque tal vez nada más alguién como él puede descrifrar. La muerte (único y verdadero antagonista en la historia) tenía un plan para cada uno de ellos y él se puso en medio, cambiándolo todo. Es una premisa interesante, con mucha tela escalofriante de dónde cortar. Cada "accidente" que cobra la vida de los personajes, está construído de una manera sádicamente ingeniosa. La misión de Alex, con la ayuda de la preciosa Clear, la chica que lo sigue para todos lados, será entender a tiempo las señales que ve en su mente para así prevenir a los demás de morir. Eso si el FBI no interfiere en su camino primero.       

Ver también reseña de "Final Destination 2".

Un chico desafia a la muerte por un sueño profético.

lunes, 2 de julio de 2012

THE HANGOVER * * * 1/2


Tres idiotas y un bebé.

La historia narrada en The Hangover (2009) arranca con la premisa más simple y vista hasta el momento: un grupo de amigos idiotas se aventuran a Las Vegas, para celebrar la despedida de soltero de uno de ellos, el cual se casa en un par de días. Sin embargo, en esta aventura de excesos, alcohol, drogas y hasta un tigre encerrado en un baño, el giro que tiene la trama es original: los amigos se despiertan al siguiente día con la peor resaca del mundo, sin tener memoria de lo que pasó la noche anterior. Su cuarto de hotel está de cabeza, aunque lleno de muchas pistas sobre lo que pudo haber pasado. Lo que los motivará a indagar más al respecto, es que uno de ellos (para colmo, el que se va a casar) ha desaparecido.  Además del tigre encerrado en el baño (tamaña sorpresa se llevarán cuando se enteren quién es el dueño), otra de las pistas que tendrán a su disposición es un bebé, que aparece en un rincón del cuarto.

Es algo vulgar, tal vez con demasiadas tomas  que incluyen el trasero desnudo de Zack Galifianackis (el más idiota del grupo), pero la película acaba siendo graciosa. Es una comedia de esas que pueden caer dentro del subgénero de las "locas vacaciones en Las Vegas". No faltarán situaciones predecibles, como la típica boda en estado de ebriedad, en donde el personaje de Ed Helms (el cual es dentista y amanece con un diente menos en la boca) se casa con una stripper de muy buen ver (Heather Graham, nada menos), o estereotipos que de lo desgastados que están no funcionan del todo (los mafiosos asiáticos). 

El reparto se completa con Justin Bartha, como el desaparecido que corre el peligro de perderse su propia boda, y Bradley Cooper, interpretando a un maestro de primaria. El grupo, por una u otra razón, acaba teniendo un extraña química, una muy tensa de hecho, pero que funciona. No es el grupo de los amigos entrañables, sino uno que parece no tener otra opción que permanecer unido, apoyarse y encontrar a su amigo perdido. Lo bueno, es que el filme (la dirección es de Todd Phillips) tiene partes y gags rescatables, como esa sádica estancia en la estación de policia, el tigre y cómo solucionan sacarlo de la habitación, así como la pequeña participación del bebé. Hay un gag, de un cruel humor negro,  pero del cual no pude evitar reír aunque sea un poco, donde el bebé recibe un portazo en la cara. Pero que bien hubiera sido que los realizadores prolongaran más la presencia del bebé con el grupo de dopados y amnésicos. Hubiera dado lugar a situaciones interesantes. 

jueves, 28 de junio de 2012

ALIEN VS PREDATOR 2 REQUIEM * * 1/2


Los aliens siguen sembrando terror en la Tierra en AVP 2.

Mientras cada saga ha seguido por su lado: la de "Alien" con el reciente estreno de Prometheus, y la de "Predator" con el estreno -sin pena ni gloria- de Predators (2010), ambas criaturas siguen enfrentándose en la "subfranquicia" de "Alien vs Predator" (también conocida como "AVPR"). Tres años después del estreno de la primera Alien vs Predator (2004), llegó la secuela (o como quiera llamársele), Aliens vs Predator 2 Requiem (2007), con un elenco de perfectos desconocidos y dirigida por otra de esas estrambóticas mancuernas de hermanos realizadores (que llaman más la atención por el apellido que por su trabajo), los "hermanos Strause" (responsables de Skyline), tampoco muy conocidos. La nueva película tiene un pedigree más bajo que su antecesora. Es decir, a pesar de cumplir como lo que es, una simple película serie B, de alienígenas peleándose a muerte en la Tierra con los humanos en medio, es de esas películas que se sienten  debieron saltarse la pantalla del cine y estrenarse directamente en DVD.

El problema, es que los Strause no consiguen una historia en lo mínimo interesante, mucho menos personajes que nos importen. Un depredador llega a un tranquilo pueblo, persiguiendo a un alien que, al parecer, mató a uno o dos de sus compañeros dentro de la nave nodriza.  La "reina" alien se encuentra matando a medio mundo, usando mujeres para depositar sus embriones. Mientras, el depredador rastrea cada uno de sus pasos, víctimas y sus crías, elimando toda señal con un líquido flourescente y viscoso. Pero el protagonista será un chico, Dallas (Johnny Lewis), quien trabaja entregando pizzas, que sigue enamorado de su amiga de la secundaria (Kristen Hager). Junto a otros personajes que no vale la pena ni mencionar, ambos tendrán que sobrevivir la lucha de las criaturas; el caos, muerte y destrucción que están causando.

No hay nada extraordinario en la película. Es una película palomera de fin de semana, nada más. Los Strause tienen momentos de genuino horror en ciertas partes (la escena en la sala del hospital no está mal hecha), hay por igual un par de enfrentamientos conseguidos entre el depredador y los aliens (incluyendo el enfrentamiento con la "madre alien" al final). Pero en general, tenemos un guión mediocre y desechable. Está franquicia empieza a languidecer.

lunes, 25 de junio de 2012

MOBSTERS * * * *


Christian Slater y Patrick Dempsey interpretan a los célebres
mafiosos Lucky Luciano y Meyer Lansky.

Cualquiera podría decir desde el primer minuto que inicia Mobsters (1991): "¡Sacrilegio! ¡Quisieron copiar a The Godfather!" Tal vez tengan razón. Aunque para ser honestos, Michael Karbelnikoff (su primer largometraje, para luego caer en el olvido desde 1994), si bien tomó como principal referencia, de manera descarada, la obra maestra de Coppolla, al menos puede presumir de haberlo hecho bien, sin tantas pretensiones narrativas de por medio. El escenario es Nueva York, los 1910, en el barrio italiano que parece como sacado de The Godfather II. Un joven Vito Corleonne podría andar vagando por esas calles. En dicho barrio, pandillas de italianos se encuentran peleando con pandillas de judios. En resumen, es la historia de cómo Charlie "Lucky" Luciano (Christian Slater) y Meyer Lansky (Patrick Dempsey), el primero italiano, el segundo judío, se conocieron y, casi de la noche a la mañana, formaron una de las mancuernas mafiosas más célebres de los 1920 y 1930.

La producción y ambientación son de primera categoria. El reparto juvenil se completa con un par de actores ahora muy desaparecidos del panorama cinematográfico: Costas Mandylor, quien interpreta a Frank Costello, y Richard Grieco, como Bugsy Siegel. Los cuatro forman un grupo que tratará de entrar al tráfico de alcohol y las apuestas, con la nada realista ambición de permanecer independientes de los "dons" y capos más poderosos. Algo sumamente complicado, que les costará mucho llevar a cabo. Anthony Quinn encarna a un "padrino", más una caricatura de un capo italiano que otra cosa, el obeso glotón Don Giusseppe Masseria "Joe the Boss". En tanto, Michael Gambon es otro "padrino", Don Salvatore Franzano, en guerra con Don Giusseppe. Luciano jugará arriesgadamente con los dos bandos, con un pie adentro y otro afuera, sin sucumbir del todo al dominio de ambos jefes. Por su parte, Lansky deposita su lealtad en Arnold Rothstein (F. Murray Abraham), su mentor en el mundo de las apuestas y casinos.

Es cierto, la película de Karbelnikoff no es una obra maestra, ni siquiera intenta serlo. Pero es una magnífica película de gangsters. Se siente como un homenaje a verdaderas obras maestras del género, como The Godfather o, incluso, Once Upon a Time in America. Para quienes no la hayan visto, simplemente basta imaginar una cruza de ambas. Los protagonistas son jóvenes, pero totalmente eficientes y metidos en sus personajes. Christian Slater, con todo y su esforzado acento italo-americano, voz de garganta irritada y sus eternos manierismos copiados de Jack Nicholson, está estupendo, creíble, como el mafioso en ascenso. Patrick Dempsey es su contraparte, más tranquilo, de facha inocente, igualmente adecuado para interpretar al famoso Lansky. Es una película que no puede pasar desapercibida para los amantes del género gangsteril.  

jueves, 21 de junio de 2012

PLAYING FOR CHANGE * * * 1/2

Granpa Elliot y otros músicos cantan por la paz y la música.
La música es un lenguaje universal.  Los realizadores de este documental usan esta premisa simple, directa y llena de verdad. Sirve, además, para llevarnos por un viaje pacifista y musical alrededor del mundo, desde Nueva Orleans hasta Sudáfrica; de la Habana a Barcelona. El documental es también acerca de la música callejera, de la que ejecutan músicos anónimos al aire libre, frente a curiosos que gustan detenerse por unos minutos a disfrutarla y, quizás, a bailar. Mark Johnson y Jonathan Walls entrevistan a estos músicos, todos coinciden en una sola cosa: la música, sin importar el idioma, influye en todos; toca la vena emocional de cualquiera. Los realizadores no descriminan. Aparecen en el documental desde el más humilde compositor urbano (ese cantante de blues de barba blanca en Nueva Orleans, llamado simplemente "Grandpa Elliot") hasta músicos profesionales (colaboraciones de Bono, David Brock, etc.). Sin los testimonios de cada uno de los músicos, tal vez el documental parecería un montón de videoclips musicales sobre "world music". Afortunadamente, no es así. Si algo vale la pena ver, es cómo Johnson y Walls editan y arman la interpretación que hacen varios grupos de un par de canciones (Stand by Me, así como War No More Trouble, en homenaje a Bob Marley) alrededor del mundo. 

martes, 19 de junio de 2012

THE STING * * * *

Un golpe a ritmo de ragtime. Paul Newman y Robert Redford.

Revisar The Sting (1973) es reafirmar en la memoria la gran pareja que formaban en pantalla Paul Newman y Robert Redford. Luego de Butch Cassidy and the Sundance Kid (1969), Newman y Redford se reunieron nuevamente en The Sting, una de las mejores caper movies de todos los tiempos. La historia cuenta el plan para espectacular estafar a un millonario, interpretado con sumo temple por el británico Robert Shaw, y de paso, a un estorboso y corrupto detective (Charles Durning). Henry Gondorff (Newman), es un experimentado apostador y jugador de poker, experto en trampas y trucos, que ha sido golpeado por la Gran Depresión. Henry se encuentra atrapado en la monotonía de   hacer funcionar un carrusel. Mientras, Johnny Hooker (Redford), ha caído en la quiebra debido a un incontrolable impulso de apostar en la ruleta, lo que le ha dejado sin chica y sin dinero.

La película está contada por episodios, separados por intertítulos, a ritmo sincopado gracias a la gran música de Scott Joplin. Su más famoso ragtime, "The Entertainer", sirve para sumergirnos en un mundo de barajas, ruletas, humo de cigarro y alcohol, apuestas de carreras de caballos, reales y ficticias. En ese sentido, el plan para defraudar a Doyle Lonegan (Shaw) consiste en montar todo un teatro que sobrepasaba los límites del artificio y engaño. El motivo: Hooker busca vengar a su viejo amigo asesinado, con quien engañaba a transeúntes en la calle fingiendo robos. Es Chicago, década de los 1930. Hooker y Gondorff planearán dejar en la ruina a Lonegan, montando una ficticia pero lujosa casa de apuestas de carreras de caballo, cuidando hasta el más mínimo detalle. Vamos, hasta habrá un hombre oculto, de profunda voz, narrando las carreras como si fueran transmitidas por radio.

Se ha estrenado recientemente la edición en Blu-ray. Puedo imaginar lo impresionante que debe ser apreciar, en este formato, el de por sí magistral diseño de arte (ganador del Oscar), sin mencionar la música (otro Oscar para Marvin Hamlish). El equipo que forman Gondorff y Hooker es fenomenal. Lo mejor, es cómo, de una manera calculada y precisa, consiguen arrastrar poco a poco a Lonegan a la casa de apuestas. Gondorff es la mente, mientras Hooker es el carismático corredor de apuestas. Su transformación, de ser un simple hampón callejero a un refinado corredor de apuestas, es su mayor trabajo, además del saber persuadir y ganarse la confianza del millonario. Un clásico imprescindible. 

jueves, 14 de junio de 2012

PROMETHEUS * * * 1/2

Logan Marshall, Noomi Rapace y Michael Fassbender.


Ridley Scott ha afirmado que en lo que menos estaba pensando al filmar Prometheus (2012) era en Alien (1979), la película con la que el realizador británico dio origen a la saga de ciencia ficción y horror en el espacio. Es posible que tenga algo de razón. Prometheus, aunque es muy visible, no alcanza la genialidad de aquella película seminal, una de las mejores en su filmografía y que provocó en sus primeros espectadores no pocos sobresaltos. Prometheus es la precuela -o semi precuela- de la saga, una película conformada por un competente reparto, mucho más tranquila tanto en su narración como en su historia. Se toma su tiempo para plantear situaciones, presentar personajes y conducirnos hacia un muy efectivo clímax en donde, para los que recuerden un poco "Alien", dará respuestas sobre esa nave en ruinas que Ripley y la tripulación encuentran en cierta parte de la primer película. 

Michael Fassbender es quien se roba la película, con su fría y robótica interpretación de David, un androide. David construye toda su personalidad en base al T.E. Lawrence de "Lawrence of Arabia" (1962), mientras ve fragmentos de la película de David Lean y repite diálogos de la misma. Fassbender no está nada lejos de lucir como el Peter O'Toole de aquellos años. A lo largo del filme, David se caracteriza por ser una presencia ambigua. No sabemos sus verdaderas intenciones, buenas o malas, como el fiel "mayordomo" futurista de la bella líder y dueña de la nave "Prometheus", interpretada por una más fría y calculadora Charlize Theron. Es el año 2093. Una arqueóloga (Noomi Rapace) y su pareja (Logan "me-parezco-a-Tom Hardy" Marshall Green) encuentran unas pinturas rupestres en una isla escocesa, en donde descubren la pista sobre el origen de los seres humanos. Aparentemente, las culturas más importantes del mundo ofrecen la misma pista: el género humano tiene un origen extraterrestre. Una teoría también conocida como panspermia, o algo parecido. Pero no estamos aquí para discutir eso.

Nuestros arqueólogos, junto a un equipo de especialistas, viajarán en la nave hasta el planeta de donde creen pudo haber provenido la semilla de la vida humana en la Tierra. El viaje está patrocinado por un misterioso anciano millonario (Guy Pearce, con kilos de maquillaje encima), quien les ha dejado un testimonio videograbado. Junto al suspenso creado por el androide y su guapa ama, está el del misterioso planeta por explorar. H.R. Giger, diseñador de los aliens y de todo el concepto visual de los filmes, no participa directamente en la nueva película, pero el diseño de producción está inspirado en su visión original. Hay un contraste marcado entre la impecable limpieza de los interiores de la nave, con el claustrofóbico, obscuro y opresivo ambiente que se respira en las cavernas, donde se internan nuestros exploradores.

El filme es bueno, puedo colocarlo como de los mejores de la saga. Junto a Michael Fassbender, Noomi Rapace ofrece igualmente una notable actuación. Hay una escena, justo cuando las cosas empiezan a calentarse y ponerse emocionantes en la película, de verdadero horror, opresiva, de pesadilla. Noomi Rapace me recordó al John Hurt de la película original, con esa escena antológica del alien bebé saliendo disparado de su abdómen. Aunque eso sí, la arqueóloga se queda lejos de ser una nueva Ripley. Extrañé la acción de las películas anteriores, el horror constante de las primeras películas, pero es un buen filme de ciencia ficción. Especial mención merecen Idris "Luther" Elba, interpretando al piloto de la nave, y Rafe Spall, ambos muy bien en sus papeles. La desventaja de Prometheus es la gran distancia que la separa de la última película (Alien: Resurrection, 1997). ¿El "culto" hacia Alien resurgirá? Por cierto, pude ver el filme en 3D y, sinceramente, no siento que tenga ventaja alguna sobre la versión en 2D. 

martes, 12 de junio de 2012

HOME * * * * *


Impresionantes imágenes aéreas pueden verse en  "Home".

Home (2009) es un magnífico documental, fuera de lo común, sobre el planeta Tierra. Como su título indica, la aproximación es la Tierra como el "hogar" de los seres humanos. Crea consciencia sobre los problemas que enfrentan sus habitantes para sobrevivir, así como los daños que el hombre ha causado a los ecosistemas debido al acelerado crecimiento industrial. Ofrece un punto de vista inusual en esta clase de documentales: el de la vista aérea. Yann Arthus Berthrand, el realizador (Luc Besson produce), no nada más decidió poner una cámara en un avión o helicóptero y ponerse a filmar. Las imágenes que consigue son estéticamente maravillosas, tomadas a una gran altura. Es de esos documentales para verse, incluso, en pantalla IMAX. Las imágenes desafian, en muchas ocasiones, la percepción del espectador. La narración en inglés es de de Glenn Close (Berthrand narra en la versión original), y en ella se explican datos críticos sobre la sobrevivencia de la vida en el planeta en los próximos años, cómo está amenazada, por ejemplo, por el calentamiento global (el posible derretimiento de los polos dentro de los próximos 40 años). Aunque también se ofrecen datos más alentadores, como las grandes estrategias para reutilizar energias naturales, (la solar y eólica) en muchos países. Un bello documental, un viaje por la tierra a niveles estratosféricos.  

jueves, 7 de junio de 2012

10,000 BC * *

Un cavernario demostrará que matar mamuts es cosa de niños.

Definitivamente, está a 10,000 años luz de ser Quest of Fire, o incluso The Clan of the Cave Bear. 10,000 BC (2008) está más cercana a una épica serie B de matineé, con una producción de buen nivel. Es decir, tenemos mamuts generados digitalmente, pollos gigantes acechando como velociraptors del jurásico a unos cavernícolas, tigres diente de sable digitales (tan amigables como los que aparecen en la adaptación al cine de The Flinstones) y, lo más descabellado, las piramides de Egipto en plena construcción. Desde este momento, es claro que a Roland Emmerich lo que menos le importó fue una mínima exactitud histórica en todo lo que vemos. Vemos cromagnones conviviendo con tribus africanas, una shamana esquimal y sacedotes egipcios, ademas de otros animales (como caballos) que no se ven muy prehistóricos que digamos. Según la película, los egipcios se sirvieron de los mamuts para arrastrar las gigantescas piedras y poder construir las piramides. Ya sabía que no habían sido extraterrestres de otro mundo.

10,000 BC es pura y llana serie B, en toda la extensión de la palabra, instalada quizás entre la Era de Hielo y la construcción de las grandes piramides. Un cromagnon, D'Leh (Steven Strait), debe demostrarle a su tribu que es un verdadero cazador de mamuts y no un simple tipo con suerte, que dio muerte a uno de estos animales de manera poco menos que accidental (la escena es buena, tiene lo suyo, con la estampida de mamuts revolcando a unos asustados cavernícolas). Con esto, D'Leh intenta ganarse también la admiración y amor de Evolet, una preciosa homo sapiens (digo, eso parece) de brillantes pupilentes azules (Camilla Belle), a quien conoce desde niña. Un grupo de villanos, que parecen piratas sarracenos a caballo en el desierto y con voces aguardientosas, han secuestrado a Evolet, por lo que nuestro héroe viajará hasta el mismo Egipto para rescatarla. En muchas ocasiones puedo disfrutar un buen filme serie B palomero, siempre y cuando sea entretenido y divertido. El problema, es que esta película es todo lo opuesto, aburrida y con una historia poco o nada interesante, incluyendo personajes que me importaron un bledo.  

lunes, 4 de junio de 2012

WE WERE HERE * * * 1/2

Un convencional pero revelador documental sobre el descubrimiento del virus del SIDA en E.U. Convencional en el sentido de que está formado, principalmente, por "cabezas parlantes" dando testimonios sobre el hecho, gente perteneciente a la comunidad homosexual en San Francisco a principios de los 1980. El documental está redondeado con fotos e imágenes de archivo. Es la época de las protestas del activista homosexual Harvey Milk, de la liberación sexual gay. La mayor parte de los testimonios son tristes recuerdos sobre la muerte de las primeras víctimas, mayormente masculinas. Sus parejas hablan sobre cómo empezó todo, con extrañas manchas obscuras en todo el cuerpo (interior de la boca incluído) y pérdida de peso. Lo primero, fue llamar a la enfermedad como el "cáncer gay". En lo que coinciden muchos de los entrevistados, es que la principal causa del brote epidémico fue la tremenda promiscuidad imperante. Los doctores fueron tomados desprevenidos por una enfermedad que iba acabando con la vida de las personas en poco tiempo, sin saber la causa, el origen y, mucho menos, una cura. Hay imágenes donde puede verse cómo muchos médicos no tomaban un mínimo de medidas de higiene, como usar guantes durante las consultas a enfermos. A pesar de lo televisivo de su formato, muchas imágenes llegan a ser impactantes. Mientras, los entrevistados sorprenden por la solemnidad, casi inquebrantable, con la que comparten sus anécdotas.  


miércoles, 30 de mayo de 2012

HUNGER * * * 1/2

Michael Fassbender antes de bajar drásticamente de peso.

Steve Mcqueen se ve en camino a formar una trilogía, teniendo todas las películas que la formen algo en común: impactantes y polémicas actuaciones del cada vez más sorprendente Michael Fassbender. Hunger y Shame (todavía no he visto esta última) han dado muestra del sobrado talento del actor irlandés de origen alemán, arriesgado y dispuesto a llegar al límite. En tanto puedo ver Shame, donde según sé Fassbender interpreta a un adicto sexual que no deja mucho a la imaginación en pantalla, Hunger (2008) es el primer largometraje de McQueen, una película que trata sobre las protestas y encarcelamientos de miembros del IRA (o ERI, en español) a principios de los 1980. A pesar de su rotunda sencillez narrativa, es una película que explica poco o casi nada sobre el trasfondo político de la historia. Al inicio de la película y al final, sólo se nos da brevemente, en unas cuantas líneas, una explicación de los hechos alrededor de los cuales giran los acontecimientos de la trama, casi toda  desarrollada dentro de una prisión en Irlanda del Norte.

La película sigue tres líneas narrativas. Primero, vemos a un guardia de seguridad de la prisión (Stuart Graham) prepararse para ir a su trabajo. Una escena nos muestra sus nudillos ensangrentados (más adelante sabremos por qué), para luego verlo arreglarse, desayunar y salir. Antes revisa su auto, temeroso de que tal vez haya una bomba oculta debajo y que al encenderlo pueda explotar. Su esposa lo observa nerviosa desde la ventana. Luego, un joven miembro del IRA (Brian Milligan) llega a la prisión, rehusándose en protesta a vestir el uniforme reglamentario. Los uniformes son para los criminales y él no se considera uno. Es registrado como "no cooperativo". El pobre sufrirá un calvario, encerrado en una prisión con otro miembro del IRA que nada más le habla en gaélico, además de encontrarse en medio de la protesta "No Wash". De tal modo, la celda se encuentra hecha una verdadera pocilga, con las paredes cubiertas de excremento y comida podrida y agusanada en un rincón. Parte de la protesta está encumbrada con la negación a bañarse y, de vez en cuando, regar orina por debajo de la puerta. Los guardias no sufren menos. Hay una escena en donde vemos la tortura que es para ellos bañar a uno de los prisioneros, entre golpes y jaloneos. Casi como tratar de bañar a un perro rabioso. Este prisionero es Bobby Sands, interpretado por Michael Fassbender.

Por otro lado, Bobby, luego de ser golpeado hasta la pulpa en el baño, tendrá planeado llevar a cabo otra huelga de hambre. Todo lo confiesa en un largo diálogo, el único dentro de la película, a  un amigo suyo sacerdote (Liam Cunningham), afirmando que esta huelga será mejor planeada que la última, donde otros prisioneros perdieron la vida. Ahora está dispuesto a llevarla hasta sus últimas consecuencias. Antes, Bobby sufriá golpizas y llevará a cabo disturbios, como aquella en la que los guardias les proporcionan ropa a los prisioneros y que no sigan desnudos. Se desata una batalla campal entre guardias y prisioneras. ¿Se puede culpar a los guardias de toda la violencia que tienen que llevar a cabo en prisión?

McQueen intenta en su película hacer un relato universal sobre los sufrimientos en prisión, los abusos (¿quién abusa de quién?), la guerra entre los terroristas y los guardias no nada más dentro sino fuera de la cárcel. Un discurso de Margaret Thatcher se escucha de fondo un par de veces, afirmando que los crimenes llevados a cabo por los terroristas seguirían siendo eso, crímenes, sin el carácter o etiqueta de actos puramente políticos. Tal era el motivo de las protestas en prisión, de la huelga de hambre llevada a cabo por Bobby Sands. 

En el intento de McQueen por tratar de darle a lo que vemos un caracter universal, resulta dificil conectar con todo lo que vemos si no se cuenta con más información sobre los hechos, algo más que unas pocas lineas al principio y al final. Sin embargo, la película es impactante visualmente en muchas ocasiones,  bien dirigida y su narración elíptica sumamente eficiente. Esto es una fortuna, ya que la actuación de Fassbender es por igual espectacular, su transformación física llevada al máximo (¡llegó a pesar sólo 58 kilos!), algo parecido a lo que hizo Christian Bale en "The Machinist", pero a su máxima expresión. Habrá que confirmar datos, ya que se dice que Bale llegó a pesar en esa ocasión 110 libras (unos 49 kilos). No acaba siendo un peligroso distractor para un sutil trabajo cinematográfico como este.

lunes, 28 de mayo de 2012

THE RAVEN * * * 1/2

John Cusack como Edgar Allan Poe.

En The Raven (2012), John Cusack está de vuelta en su elemento, con una actuación que, si bien no es sorprendente, es una muestra más de su eficiencia en pantalla y talento histriónico. Cusack interpreta en este experimento postmoderno, donde la realidad y la ficción se mezclan, a quien puede ser considerado como uno de los mejores escritores norteamericanos del siglo XIX, Edgar Allan Poe. Es una gran caracterización. Cusack realmente alcanza un parecido con el escritor más influyente en la literatura de horror y misterio, en una película con una historia original e interesante. No está lejos de relacionarse con películas que toman como fuente de inspiración novelas gráficas (From Hell), o que toman referencias visuales de estas (el nuevo Sherlock Holmes de Robert Downey Jr.). The Raven no está producida por alguna de las majors de Hollywood, pero a pesar de ser una película más pequeña en ese sentido (coproducción de E.U., Hungria y España), se apoya en una sorprendente producción, que incluye una gran ambientación de época, así como un sólido trabajo de maquillaje y fotografía.

La idea es concebir un thriller instalado en el Baltimore de 1849, año en el que el escritor fue encontrado sin vida en la banca de un parque. Las causas de su muerte siguen siendo un misterio, pero los realizadores deciden aventurar una fantástica hipótesis sobre cómo el autor pudo haber muerto. Un  asesino serial ha decidido tomar como inspiración las historias de horror de Poe. Un detective de policia (Luke "Immortals" Evans), investigando los feminicidios, descubre la conexión entre las muertes y las historias de Poe, a quien recurre para pedirle ayuda en su búsqueda del asesino. Por su parte, Poe,  conocido también por su alcoholismo (igual y pudo haber muerto de cirrosis), en constante conflicto con sus editores tratando de que su talento sea reconcoido, se encuentra sumergido en sus propias crisis personales. No será hasta que su novia (Alice Eve) sea secuestrada por el villano (un tipo con todas las señales de ser un fan irredento del escritor), cuando el autor de las "Narraciones Extraordinarias" se involucre a fondo en la investigación con la policia.

James McTiegue, con su experiencia previa dirigiendo un relato basado en una novela gráfica, V for Vendetta, consigue aquí un gran trabajo dando a la película una densa atmósfera gótica y gore. La elección del título fue tal vez caprichosa. Hay alguna mención a The Raven, el poema más famoso de Poe, al igual que vemos un cuervo darle un sobresalto a unos médicos forenses. Pero el asesino toma como inspiración relatos como La Máscara de la Muerte Roja, La Novia Emparedada, etc. Pero uno como fan del también inventor del género detectivesco, extraña menciones a otros relatos indispensables, como Los Asesinatos de la Calle Morgue. No se puede todo. De todas maneras, las actuaciones del reparto son muy buenas, incluyendo Brendan Gleeson, como el violento y explosivo padre de la novia de Poe, que ni en sueños aceptaria ver a su hija casada con un miserable escritor adicto a la botella.

Sin embargo, lo interesante es ver lo que John Cusack alcanza a hacer con el personaje. Si algo sabe explotar McTiegue en el actor, es su tendencia a la languidez, que sabe transmitir con suma habilidad. Poe no es un héroe de acción, con trabajos sabe montar a caballo. Es el motor emocional e intelectual de la película. Lo que sí me hubiera gustado, es ver un poco más de química entre Poe y el detective Fields. Bueno, tal vez sea algo difícil encontrar en Poe, como personaje, un viso amigable de camaradería, en medio de toda su conflictiva y alcohólica personalidad.

martes, 22 de mayo de 2012

THE GAME PLAN * *

¿A dónde irá a parar la Disney con películas protagonizadas por The Rock? No a buen puerto, de eso puedo estar seguro. Parece que a los ejecutivos y productores les gusta la fórmula de poner al musculoso luchador en historias donde tenga que lidiar con niños. Race to Witch Mountain (2009), con todo y tener a Ciaran Hinds y a Carla Gugino en el reparto, no funcionó en lo absoluto, con una fallida historia sobre dos niños extraterrestres buscando ayuda para llegar a su nave espacial (¡qué original!). ¿Quién les ayudará? Sí, adivinaron, The Rock. ¿El problema? Los niños son oscos, secos, sin carisma ni química con The Rock. Dwayne "The Rock" Johnson interpreta en The Game Plan (2007) a un jugador profesional de futbol americano. ¿Su reto? Encontrar su lado sensible y paternal gracias a una niña (Maddison Pettis). La niña, un buen día, llega a tocar a la puerta de Joe (The Rock), afirmando ser su hija. El tipo -muy astuto- fingirá demencia. Luego de hacer memoria, con muchos esfuerzos Joe se acordará de la relación que dio fruto a esta niña. 

La niña, lejos de ser adorable, acaba siendo insufrible, con todo y vocecita de pulga. En cine a los niños acabas odiándolos o amándolos. En este caso, la balanza se inclina hacia el otro lado. A los 5-10 minutos no soportas a la niña. Fanático de Elvis, viviendo en un penthouse lleno de lujos y preocupado por su constante imagen ante los medios, Joe verá su vida de cabeza cuando la pequeñita no se ocupe de otra cosa más que de hacerle la existencia de cuadros. El quarterback será tolerante, a pesar de los desastres que cause su hija y de ganarse al bulldog con el que el deportista comparte su vida.

No me cae mal The Rock, siempre y cuando esté debajo del ring de la WWF. En su carrera cinematográfica ha tenido solamente dos personajes: el héroe de acción y el héroe infantil. Ha estado dispuesto a todo, por más humillante que pueda ser (por ejemplo, interpretar al "hada de los dientes" en Tooth Fairy). Aquí es el mismo caso. Los gags no son otra cosa más que ver a Joe sufriendo las travesuras de la chiquilla. Un par de travesuras me lograron sacar alguna risa (la alergia de la canela y la  la espuma de la tina). Sin embargo, son escasos momentos en una película que no es otra cosa más que... una película de The Rock. Un vehículo para que veamos qué tanto puede tolerar, como ponerse mallones y someterse a interpretar a un espíritu del bosque en un espectáculo de ballet. 

Dwayne "The Rock" Johnson jugará al té, peinará muñecas
y soportará mucho más en "The Game Plan".
  

lunes, 21 de mayo de 2012

THE DESCENDANTS * * * * *

George Clooney y Shailene Woodley.

Más allá de sus nominaciones al Oscar y de tener a una estrella de peso como George Clooney (nominado al Oscar como Mejor Actor) en el papel principal, lo más interesante de The Descendants (2011) es que rescata a Hawaii como escenario para su historia. Y no cualquier historia. Hawaii luce fotogénica, casi paradisiaca (notable trabajo de Phedon Papamichael), no importa lo que Matt (Clooney) nos diga al principio, en su mónologo introductorio: "Todos en el continente creen que vivo en el paraíso por estar en Hawaii. Se equivocan. Aquí la gente sufre y se enferma igual". Palabras más, palabras menos, así inicia este filme de Alexander Payne, experto en melodramas masculinos (con excepción de Election y Citizen Ruth, donde el papel principal lo ocupan personajes femeninos), quizás su película más "amable" y ligera, sin mucho del humor sardónico que suele caracterizarlo. Es la primera adaptación que hace de una novela (escrita por Kaui Hart Hemmings), en donde consigue agregar ese toque "Payne" inconfundible. Su objeto de estudio es, nuevamente, el hombre de la mediana edad enfrascado en una crisis emocional, en busca por reencontrarse a sí mismo por medio de una travesía simbólica. 

George Clooney hace un gran trabajo interpretando al abogado workaholic, padre de dos hijas conflictivas, quien ha necesitado el accidente de su esposa (Patricia Hastie) para despertar en muchos sentidos. Su mujer se encuentra en coma en el hospital, luego de un accidente que tuvo yendo en bote a gran velocidad. "Si estás haciendo esto para llamar mi atención, lo estás logrando. Estoy listo para cambiar y ser un buen esposo", le dice Matt a su esposa inconsciente. Por las venas de Matt corre sangre hawaiiana. Se encuentra además lidiando con el problema de vender o no un gran pedazo de tierra, heredada de sus ancestros, para que sea explotada como punto turístico en la playa. Alexandra (Shailene Woodley), su hija de 17 años, y Scottie (Amara Miller), su hija de 10 años, no le ponen las cosas más fáciles, con problemas en la escuela y de actitud. Sin embargo, el mundo de Matt se pondrá  de cabeza cuando se entere que su convaleciente esposa estaba teniendo una relación con otro hombre, y que planeaba pedirle el divorcio.

Clooney, vistiendo destellantes camisas floreadas y coloridas, no muy preocupado por su apariencia, sabe reflejar una calma constante en Matt, a pesar de los problemas que le aquejan. Siempre está al borde de la desesperación, pero es de los tipos que saben mantener el control. Alexander Payne decide basar el humor de la película en esos aspectos sutiles de la personalidad de Matt, en su controlada desesperación por no saber cómo lidiar con sus hijas y lo que hará cuando encuentre al ex amante de su mujer. Es indulgente con sus hijas y lo gracioso es ver cómo lo toman desprevenido con las cosas más inesperadas (Scottie diciendole a su padre que su amiga ve pornografía), las más insignificantes (Alexandra tocando el ojo negro e  hinchado de su novio estúpido), o las más graciosas (Scottie poniéndose arena debajo del traje de baño). Es la fórmula del padre soltero, con el trabajo de educar a sus hijas.

The Descendants no será la mejor película de Alexander Payne, pero es un muy buen filme. Alexander Payne es un gran director de actores. Matthew Lillard, interpretando al amante en cuestión, saca ese buen actor que hay dentro de él (al menos yo no sabía que lo tenía), y Robert Forster está simplemente odioso como el suegro que vive culpando a Matt por el accidente. Ni el suegro, ni las hijas logran sacarlo de sus casillas. Hawaii es un personaje más en la película. Phedon Papamichael consigue bellos y fotogénicos paisajes, mientras que la banda sonora es la menos melodramática que se pueda esperar, con agradables baladas hawaiianas. Así es The Descendants, sutil, cómica cuando debe serlo y que rehuye al melodrama.

  

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