jueves, 30 de junio de 2011

SYNECDOCHE, NEW YORK * * * 1/2

Philip Seymour Hoffman y Samantha Morton en "Synechdoque, New York".

Este es el gran salto a la dirección del consumado guionista Charlie Kaufman. Y como es costumbre, Synechdoque, New York (2008), su debut como realizador, es una historia que trata sobre la creatividad y el trabajo artístico. En esta ocasión, el protagonista es un director de teatro, interpretado brillantemente por Philip Seymour Hoffman, el cual ve su vida derrumbarse poco a poco, en parte debido a una extraña enfermedad. Su encarnación de Caden Cotard es magnífica, tanto, que incluso duele verlo. Caden está atrapado en una vida que siente no avanza creativamente, hasta que toma un giro cuando recibe la beca MacArthur.

En su primer filme, Kaufman es ambicioso, temáticamente hablando. Tratar de descifrar el obscuro título, tampoco es tarea fácil. Una sinecdoque es una forma figurativa de hablar, en donde un término, simbólicamente, se usa para referir un todo ¿Qué tiene que ver con la historia de un director teatral, enfrascado en un proyecto megalomaniaco y egocentrista de representar la ciudad de Nueva York en una bodega gigantezca? La película da para un ensayo al respecto, pero basta decir en este espacio que, narrativamente, Kaufman usa multiples sinecdoques para avanzar rápidamente en la vida de Caden, hasta llegar a su vejez.

En general, la película es una reflexión surrealista y existencial sobre el arte y la vida. En la segunda parte, vemos la caprichosa representación teatral de la vida de Cotard -que vimos previamente-, y el casting que lleva a cabo para elegir los actores no será tarea fácil. Ni para él, ni para nosotros. En este momento, es cuando sentí que Kaufman empezó a caer en lo pretencioso. La película pierde su genialidad, su brillo inicial, se estanca, cuando acabamos enfrascados en interminables castings, y en un ejercicio freudiano que no lleva a nada. Quiere ser cómico, pero acaba siendo tedioso.

Además de Phillip Seymour Hoffman, las actuaciones de Catherine Keener y Samantha Morton redondean el reparto. La primera como esposa de Cotard, y la segunda como su mejor amiga y potencial amante. Por cierto, el personaje de Morton vive en una casa en llamas, incendiándose. Sus habitantes parecen no reparar en ello. Es una imagen surrealista, simbólica y algo cómica a la vez. Al final, siento que Synechdoque no es la historia ingeniosa y tragicómica como las que el Kaufman guionista suele ofrecer, en colaboración con otros directores (Spike Jonze o Michel Gondry). Tal vez Kaufman deba seguir exclusivamente como escritor.

martes, 28 de junio de 2011

YES MAN * * 1/2

Zooey Deschanel y Jim Carrey en "Yes Man" (2008).

Jim Carrey interpreta el que es quizás su personaje menos creativo y demandante. Es decir, poca comedia física, poca improvisación, pocos gestos y rutinas locas. Es de nuevo Jim Carrey en su etapa medio seria-medio cómica. Sinceramente, no lo hace tan mal, y sigue sabiendo cómo sacar risas. Su solitario personaje, Carl, empleado en una empresa de préstamos, abandonado por su esposa y aficionado a quedarse en casa a ver películas, decide dar el paso a una nueva forma de vida: decir que sí a todo, según la filosofía de un gurú (Terence Stamp). Al hacerlo se abre una cadena de nuevas oportunidades. Por su puesto, suena absurdo, pero a Carl le funciona cuando una serie de circunstancias lo llevan a conocer a una vital y creativa chica (Zooey Deschanel, especialista en estos papeles). A pesar de la evidente diferencia de edad, Deschanel y Carrey tienen buena química. Hay uno que otro gag gracioso, y en general es una comedia romántica entretenida sin muchas pretensiones. ¿El mensaje? Simplemente saber decir que no de vez en cuando.

++ El DVD y Blu-ray incluyen "Momentos de descanso en el plató de Dí que Sí con Jim Carrey", "Las increíbles muecas de Jim Carrey", Sonidos del futuro: Munchausen by Proxy, 5 videos exclusivos de Munchausen by Proxy: - Uh-Huh. - Yes Man. - Star-Spangled Banner. - Sweet Ballad. - Keystar, tomas falsas, etc.

domingo, 26 de junio de 2011

ICHI THE KILLER * * * 1/2


Nao Ohmori como el antihéroe asesino "Ichi the Killer".

Es evidente la influencia de Quentin Tarantino en esta película sobre guerras y matanzas entre mafias japonesas. Por supuesto, los yakuza están en dicha guerra. Es más, uno podría apostar que Takashi Miike hizo esta película con la intención de llamar la intención de Tarantino. El mismo Miike cuenta que Tarantino lo llamó para felicitarlo, y que hasta le dio trabajo a uno de los actores secundarios del filme (seguro para “Kill Bill). Ichi the Killer (2001), basada en un comic manga de Hideo Yamamoto, es una colosal y, a ratos, irrespirable carnicería entre mafias, que no tiene problemas en exhibir su misoginia. Esa escena de la tortura de un tipo colgando de la piel, con ganchos por todo el cuerpo, se te impregna en la memoria, quieras o no.

Para los amantes de los filmes de gángsters (y claro, los comics manga), esta es una oportunidad de sumergirse en un mundo que parece una cruza de Martin Scorsese, Takeshi Kitano y el mismo Tarantino. Su historia tiene como centro a un antihéroe, Ichi (Nao Ohmori, con uniforme que esconde cuchillas), que lleva a cabo matanzas masivas como si se tratara de un asesino serial. Su objetivo: los criminales y villanos. Ichi se convierte en una máquina asesina cada vez que recuerda su traumática infancia escolar.

Ichi no está con los buenos, ni con los malos. El personaje es ambiguo, solitario, lleno de detalles contradictorios y con un aura espectral. Un mafioso sadomasoquista, con la cara perforada y el pelo teñido, Kakihara (Tadanobu Asano), se encuentra rastreando a Ichi, y busca ser el próximo líder de los yakuza. En su “director’s cut” el filme tiende al caos. Tiene demasiados personajes y subtramas, pero es entretenido (si soportas ver amputaciones, sangre, torturas y humor negro al por mayor), con ritmo frenético y un explosivo clímax final.


sábado, 25 de junio de 2011

PROSPERO'S BOOKS * * * *

Sir John Gielgud en "Prospero's Books".


Adaptación muy libre y personal de “The Tempest”, obra de Shakespeare. Peter Greenaway deja la historia original a un lado, para dar camino libre a su explosiva inventiva visual. Deja patente –como siempre- que antes de ser cineasta fue pintor.  Prospero’s Books (1991) cuenta la historia del anciano Próspero (magistral Sir John Gielgud), Duque de Milán, mago e inventor, exiliado por sus enemigos en una isla en las cercanías de Italia. Ahí llega junto a su hija Miranda (Isabelle Pasco), en donde descubre un mundo parte renacentista, parte barroco, de fantasía, habitado por ninfas y espíritus mágicos. Con la ayuda de 24 libros mágicos, que revelan los secretos del mundo (hay uno sobre arte, otro sobre botánica, anatomía, mecánica, etc.), planeará su venganza contra sus enemigos, hasta que Miranda acaba enamorándose del hijo del principal enemigo de Próspero.

Gran parte de la película está formada por tracking shots, en los que la cámara nos va revelando, lentamente, poderosas imágenes llenas de escenarios interminables y espectaculares, con bailarines ejecutando coreografías (desnudos y semidesnudos), música hipnótica, maravilloso diseño de producción  etc. Muchas secuencias, por igual, son collages cinemáticos, en el que se sobreponen páginas de los libros mágicos, muchos con geniales animaciones. El resultado es una visión surrealista, fantástica y estéticamente prodigiosa del libro de Shakespeare, plena de monólogos dichos incansablemente por Sir John Gielgud. 

jueves, 23 de junio de 2011

THE ART OF CRYING * * * *

Un niño hará todo por ayudar a su hermana en "The Art of Crying".


No es un melodrama familiar convencional. The Art of Crying (2006) parece  instalada en el movimiento “Dogma”, pero es apenas el primer –y hasta ahora único- largometraje de su realizador, Peter Shonau Fog. Juega con nuestras expectativas de principio a fin. Es la historia de Allan, (Jannik Lorensen) un niño al que la realidad de su disfuncional familia se abre ante sus ojos de golpe, a finales de los 1960. Su histérico, chantajista y melodramático padre (Jesper Asholt), lechero y comerciante, ha venido abusando de su única hija (Julie Kolbech). Cegado por su inocencia y el cariño a su padre, Allan ve como imperiosa necesidad que su hermana de 15 años esté siempre ahí, cada vez que  el tipo amenace con suicidarse. Es una película que detrás de su colorida y pintoresca apariencia, esconde una sombría y obscura naturaleza en cada uno de sus personajes, disfuncionales, pero auténticos. Dicha naturaleza se revela pero de manera sutil, casi con humor negro. Lo que prevalece, al final, es un entrañable relato sobre el amor de un pequeño a su hermana.

martes, 21 de junio de 2011

GYPSY * * * 1/2

Natalie Wood y Rosalind Russell en "Gypsy".

En este musical, dirigido por Mervyn LeRoy (Quo Vadis), prácticamente todas las canciones son interpretadas por la carismática Rosallind Russell. La actriz es una roba-escenas desde los primeros minutos. Russell encarna a Rose, madre de dos niñas artistas de vaudeville. Para Rose, el vaudeville es el máximo arte teatral que pueda existir, y hará todo por llevar a la fama a sus dos pequeñas (una más talentosa que la otra) en su pequeña compañía teatral ambulante.

Con letras de Stephen Sondheim y música de Jule Styne, estos dos aspectos son lo más rescatable y disfrutable en Gypsy (1962), basada en las memorias de Gypsy Rose Lee (Natalie Wood, con su característica inocencia y vulnerabilidad, en contrapunto con su magnífica voz). Aquí somos testigos del ascenso de Gypsy al estrellato, desde que es una niña tímida y con apariencia “masculina”, hasta convertirse en una bella cantante y actriz. Luchando –sin muchos problemas- por no acabar opacado por las fuertes presencias femeninas, el gran Karl Malden está brillante como el esposo de Rose, un hombre del espectáculo cuyo principal trabajo será aterrizar a Rose de sus sueños desbocados. Cada vez que Rose planea un nuevo número musical, es como sentir un torbellino.

Tanto el diseño de producción como la música son logrados. El trío que forman Russell, Malden y Natalie Wood es notable en todos los sentidos. El problema es que la historia no es tan memorable, ni hay números musicales tan rescatables. Acaso el de la vaca y los granjeros sea el único por su comicidad. Y de hecho el filme es gracioso la mayor parte del tiempo. En resumen, Gypsy musicalmente acaba siendo demasiado uniforme.

domingo, 19 de junio de 2011

X-MEN: FIRST CLASS * * * 1/2


Michael Fassbender y James McAvoy como los jóvenes
Magneto y Charles Xavier en "X-Men: First Class".

No estoy seguro si realmente sea necesaria una precuela para la digna franquicia sobre los X-Men, iniciada por Bryan Singer hace 10 años. Creo que para lo único que vale la pena X-Men: First Class (2011) entretenida niñería palomera dirigida por Matthew Vaughn, es para enterarnos cómo es que Charles Xavier y Erik Lehnsherr alias “Magneto”, acabaron siendo archienemigos. Es algo que siempre me intrigó desde las películas originales, el por qué detrás de los maduros líderes existía una especie de trasfondo amistoso, de admiración, resentimiento y odio al mismo tiempo, que acabó trágicamente en X-Men: The Last Stand.

Lo que logran tanto James McAvoy y Michael Fassbender, interpretando a los jóvenes Charles Xavier y “Magneto”, respectivamente, es una convincente química en pantalla. Siendo jóvenes construyen una fuerte amistad, basada en los traumas emocionales que comparten, donde Xavier fue mentor de Magneto. Este último, recordemos, fue un niño que creció en un campo de concentración (sí, los nazis vuelven en esta película). Mientras, Charles Xavier es una especie de niño genio superdotado, con poderes telepáticos y una relación romántica no muy bien resuelta con la atractiva chica azul-escamosa, Mystique, quien de adolescente fue conocida como Raven y estaba del lado de los buenos (interpretada por la guapa nominada al Oscar Jennifer Lawrence).

Me sorprendió ver que Vaughn, director de la genial, de humor negrísimo y políticamente incorrecta Kick-Ass, no haya dirigido una película de superhéroes algo más arriesgada. Para ser sincero, la película es una total niñería, claramente dirigida para un público preadolescente. Hay instantes espectaculares (las dos escenas con Magneto tratando de controlar un submarino), pero también otros de total parodia involuntaria. En serio, un poco más y el filme parecería Austin Powers en el mundo de los superhéroes. January “Mad Men” Jones parece una de las modelos rubias de la saga de Powers, Xavier diciendo “groovy”, etc.

En tanto, el villano caricaturesco interpretado por Kevin Bacon también parece como salido de los filmes de Austin Powers. De hecho, Bryan Singer funge como productor de la película, pero no se nota mucho su mano en ella. En general, la trama es una mezcla de hechos históricos con ficción. Ambientada en la Guerra Fría, a principios de los 1960, el caso es que los recién creados X-Men, fueron los que ayudaron al presidente Kennedy a resolver el conflicto de los misiles en Cuba y Rusia. Hay una escena de antología: las fuerzas navales norteamericanas y rusas acaban unidas para acabar con la amenaza mutante que representan los juveniles X-Men. Se puede ver, aunque no espere algo mejor que los filmes de Bryan Singer.

jueves, 16 de junio de 2011

MICMACS * * * *

El fantástico y ecléctico equipo de "Micmacs".

Jean Pierre Jeunet y Marc Caro son mis favoritos, dueños de una visión única, rica, imaginativa y sumamente audaz. En muchos casos, sus propuestas visuales y conceptuales superan totalmente sus historias. Mis filmes predilectos siempre han sido “Delicatessen” y “The City of Lost Children”, hasta que Jeunet empezó a suavizarse con “Amelie”, de todas formas un muy disfrutable filme (¿Tuvo que ver el hecho de que Caro ya no colaboró con Jeunet desde entonces?). Pasó un tiempo considerable (casi 5 años), entre “A Very Long Engangemente” y su más reciente película, Micmacs (2009), una formidable aproximación al género de las caper movies.

Bazil (Danny Boom, keatoniano y luciendo versátil), ex empleado de un video club, debe vivir con una bala alojada en su cabeza. Su infancia fue traumática, luego de haber perdido a su padre en la guerra. Por azares del destino, Bazil conoce a un ecléctico y versátil equipo estilo Mission Impossible, pero como concebidos por Terry Gilliam con una buena dosis de LSD. El reparto incluye a dos grandes veteranos del cine francés, Jean-Pierre Marielle y André Dussollier, este último como el villano de la historia, un fabricante de armas. De hecho, la misión del grupo será destruir a este y otro fabricante de armas, ambos competidores, quienes son los fabricantes de la mina que mató al padre de Bazil.

Otra de las cosas que sabe hacer bien Jeunet, es elegir a su reparto. Aunque aquí tenemos nuevamente a su actor fetiche, el “carilindo” Dominique Pinon, el resto del reparto tiene nuevas y frescas colaboraciones. Danny Boom es el protagonista, y su actuación es más física que otra cosa. Como en todos los filmes de Jeunet, cada plano está compuesto con sumo cuidado y lleno de detalles interesantes (texturas, iluminación, extraordinario diseño de arte, etc.). Micmacs no es visualmente tan espectacular como las anteriores películas de Jeunet, pero es creativa, imaginativa y divertida. Es un espectáculo circense lleno de personajes marginales. Parece una cruza entre el Cirque Du Soleil, las películas de Ocean’s Eleven y alguna caper movie de Jules Dassin, todo con un aire surrealista.

POSSESSED * * * * *


Joan Crawford y Van Heflin en "Possessed".


Possessed (1947) está considerada como una película clave del film-noir. Además, una película clave en la filmografía de Joan Crawford, en donde estuvo  dispuesta a “desglamorizarse” con tal de darle realismo a su personaje. La historia tiene un sabor a la literatura “pulp” de Raymond Chandler. La muerte “accidental” de un personaje, ahogado en un lago enmedio de la noche y en condiciones misteriosas, es chandleriano. ¿La muerte ha sido realmente accidental o provocada? Es el misterio de este filme dirigido con maestría por Curtis Bernhardt.

Las escenas que abren el filme son memorables. Crawford caminando en las calles desoladas de Los Angeles, con la mirada perdida, perturbada y tan solo diciendo el nombre de “David” obsesivamente, son la introducción de una historia de amor enfermiza. Desde un hospital psiquiátrico, con Louise (Crawford) en total estado catatónico, nos sumergimos en un flashback que nos lleva a ser testigos de cómo esta cuidadora de la esposa enferma de un hombre de negocios, es abandonada por David (Van Heflin). Este será el inicio de los problemas y de la enfermiza obsesión de Louise, la principal sospechosa de la muerte de la mujer enferma que cuidaba. Esto, al menos, a los ojos de la hija (Geraldine Brooks), quien ve con total recelo el que Louise se case con su ahora viudo padre.

Van Heflin interpreta lo que algunos críticos han llamado un “homme-fatale”. Este quintaescencial film-noir da la vuelta a la clásica formula del film-noir, en donde la mujer es la causante de las turbulencias en el personaje masculino protagónico. Su actuación es igual de excelente. Aquí, Joan Crawford hizo mancuerna nuevamente con el productor Jerry Wald, con quien ya había trabajado en “Mildred Pierce” (Ganadora del Oscar a “Mejor Actriz” 1945). Bernhardt consigue un inquietante estudio de una mente esquizofrénica y obsesiva, con escenas que están a mitad de la realidad y de las imágenes creadas por la mente de Louise. Estupenda e imprescindible. 

martes, 14 de junio de 2011

WHEN SATURDAY COMES * * * 1/2

Sean Bean en "When Saturday Comes" (1996)

Este es un típico melodrama futbolero británico, que nos presenta a Sean Bean como un aspirante a convertirse en jugador de primera división. Para ser exactos, su sueño es llegar a formar parte del Sheffield United (Sean Bean, de hecho, es originario de Sheffield), y en la película veremos el arduo camino que debe seguir para lograrlo. Curiosamente –bueno, no tanto- no es Sean Bean quien brilla en esta película, sino el recientemente fallecido Pete Postlethwaite. Bean (futuro actor secundario de Lord of the Rings), es cierto, tiene una aceptable actuación y realmente me hizo creer en su interpretación, en su torturante vida familiar junto a su padre que no cree en él, así como en los exhaustivos entrenamientos a los que se somete. Pero algo tiene Postlethwaite que siempre que interpreta a una figura de autoridad (un entrenador de futbol en este caso), siempre hace vibrar y temblar la tierra en cada escena. Es un maestro en esta clase de personajes, y quien salva este predecible pero visible filme.


domingo, 12 de junio de 2011

EL CARTEL

Cartel de "My Soul to Take" (2010)
My Soul to Take  * * * 1/2

La película según he escuchado está mala, pero el poster de My Soul to Take me ha parecido lo más interesante de lo estrenado en España esta semana. La imagen del grupo de actores se funde con el título de la película, lo que da un efecto gráfico atractivo. Luce como un mezcla de colores acuarelados, entre el color negro y el rojo. El efecto además es inquietante. Fusiona simbólicamente a los personajes con un destino fatal, que proviene precisamente del color rojo sangriento. Me parece acertado el uso de un fondo blanco. Es un gran soporte, para que cromáticamente resalte cada detalle y textura de este efecto pictórico en el cartel, incluídos esos rayones que rodean la imagen. No es el gran cartel que uno esperaría para una película de horror, especialmente una de Wes Craven, pero llama la atención el intento de sus diseñadores (el despacho Cold Open) por seguir más un camino artístico y minimalista, enfocado también a experimentar con la tipografía.

PEANUTS Y LOS MEDIOS.


En esta tira, Snoopy hace una interesante valoración de la televisión. Aparentemente, todo parece estar bien. La televisión es tan inofensiva para él, que incluso puede ser un "estimulante para la creatividad". Es cierto, tiene razón, la tele puede hacer eso. Sus problemas comienzan con lo más básico, el encenderla. Creo que el problema que plantea se acabaría teniendo a su disposición un control remoto. Aunque siento que si lo tuviera, querría que alguien se lo pasara o lo buscara por él. Uno de tantos problemas que plantea la tecnología a veces.

viernes, 10 de junio de 2011

THE SOUND OF MUSIC * * * 1/2


Julie Andrews en "The Sound of Music".

La historia narrada en The Sound of Music (1965) no podía ser más predecible. A pesar de todo, su tercer acto tiene un par de sorpresas que le quitan de encima un poco de miel y melcocha. Junto a Mary Poppins y Victor Victoria, The Sound of Music es de los mejores musicales protagonizados por Julie Andrews. Robert Wise hizo de esta historia (de casi 3 horas de duración), ambientada en Salzburgo, Austria, antes de la ocupación de Hitler, un disfrutable musical donde casi ningún personaje se queda sin la oportunidad de cantar. Julia Andrews no nada más dio voz sino personalidad a canciones pegajosas como “Do-Re-Mi” (la cual canté hasta al hartazgo en el colegio), “The Sound of Music” y “Edwelweiss”, con música de Richard Rodgers y letras de Oscar Hammerstein, las cuales eran o pretendían ser inspiracionales.

Se echa en falta coreografías más complejas y atractivas (Wise dirigió uno de los mejores musicales del cine, “West Side Story”). Pero eso no impidió que Wise se llevara el Oscar a Mejor Director. Como en Mary Poppins, Julie Andrews, una chica en proceso de convertirse en monja, llega a una residencia para ser la tutora de 7 niños con fama de problemáticos. Era difícil creer que la guapa Charmian Carr aparentara 16 años (en realidad tenía 23), pero en general el grupo de niños era carismático.

Lo que no es complicado predecir, es que la vocación religiosa de Maria, nuestra tutora en cuestión, se verá a prueba cuando conozca al padre de familia, el capitán Von Trapp (Christopher Plummer, con impecable acento británico y…cantando). Aunque su diseño de producción es algo pobre, el filme tiene pintorescos paisajes de la campiña austriaca, así como un simpático número musical protagonizado por marionetas. Un cuento de hadas -nazis incluídos- en toda la extensión de la palabra.

miércoles, 8 de junio de 2011

SWEET DREAMS * * * 1/2


Jessica Lange como Patsy Cline en "Sweet Dreams".


Esta biopic televisiva (producida por HBO nada menos) sobre la famosa cantante de country Patsy Cline, no podría ser más convencional. Esto al menos en su estructura, su producción y su narrativa. Lo que acaba ensalzándola es su edición musical, así como su par de actores principales. Jessica Lange está insuperable en su retrato de la cantante (sin duda es más atractiva que Patsy Cline), quien inició su carrera musical a mediados de los 1950. En tanto, Ed Harris (¿será su cabello o habrá usado peluquín?), está magnífico en su interpretación del segundo esposo de Cline, Charlie Dick. Lo que no es tan convencional, es la personalidad de la celebridad musical retratada. Cline, a diferencia de otros músicos, no padeció alguna adicción al alcohol o las drogas. Su problema fue vivir bajo el yugo del violento Charlie, un borracho, mujeriego y golpeador tipo, que se encargó de hacerle la vida miserable a la cantante. En ese sentido, con su facha adusta, Ed Harris está espléndido para el papel. Un aspecto inquietante de la vida de Cline, es cómo su vida estuvo al filo del peligro, la primera vez en un accidente automovilístico, y la segunda -esta sí trágica-, en un accidente de aviación en 1963, que le costó la vida. Karel Reisz (Saturday Night and Sunday Morning) dirige, y lo que más intriga es saber si Charlie siempre vivió celoso del éxito de su esposa, sintiéndose a la sombra de su fama.

lunes, 6 de junio de 2011

BEFORE THE DEVIL KNOWS YOU'RE DEAD * * * *

Ethan Hawke y Phillip Seymour Hoffman planearán un inusual robo
en "Before the Devil Knows You're Dead".

Todo empieza como un simple plan, aparentemente sencillo, rápido y sin complicaciones. Como casi todos los planes. A lo largo de la original narrativa de Before the Devil Knows You’re Dead (2007), nos iremos enterando qué pasó antes y después de un robo, desde el punto de vista de cada uno de sus personajes involucrados, directa o indirectamente. El último filme del recientemente fallecido Sidney Lumet, cuenta cómo dos hermanos, Andy y Hank (Philip Seymour Hoffman y Ethan Hawke, respectivamente) planean robar la joyería de sus padres, escapar con el botín y esperar que el seguro resuelva el problema después.

Este thriller es una diabólica inmersión en la parte más obscura de las enfermizas relaciones de una familia, cuyos lazos están destruídos desde hace mucho. El robar el negocio familiar es poco más que una travesura para Andy, el mayor y con más malicia, quien tratará de convencer, a como de lugar, a su más inocente hermano menor Hank, torpe, inseguro y fácilmente manipulable. Ethan Hawke interpreta brillantemente su personaje, capaz de transmitir todas y cada una de aquellas características con ese permanente estado de juvenil incertidumbre que siempre lo ha caracterizado.

Cada salto en la narración es revelador. Gracias a esta estrategia, podemos conocer más de cada personaje, en un remolino de hechos y circunstancias, que cuentan la historia casi en tiempo real. Before the Devil parece una película filmada hace 30 años o más, con su fotografía deslavada y que luce arcaíca. Es algo tarantinesca, escapa de lo lineal y convencional. De hecho, el reparto es de lujo. Phillip Seymour Hoffman es la “oveja negra”, casado con una atractiva mujer (Marisa Tomei). Como el gran actor que es, Hoffman consigue hacer de su personaje una conflictiva masa de emociones, que luce tan natural como siempre en las películas que protagoniza.

Lumet ha concebido una intrigante película. Sus raíces se encuentran en el film noir. Albert Finney tiene una soberbia actuación, al grado de robarse la película, especialmente, en el controversial final. Lo notable es ver cómo Lumet mantiene este rompecabezas narrativo de suspenso en completa coherencia. Cada punto de vista ofrece un detalle nuevo y diferente. El dilema moral del relato deja mucho que discutir. Hay un autor intelectual y otro material del crimen. ¿Es justo que sólo sea uno de los hijos el que pague caro por ello?

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