viernes, 14 de agosto de 2009

PUBLIC ENEMIES * * * *

Michael Mann retoma la historia de John Dillinger, logrando una fascinante película de policias y ladrones, con un toque anacrónico y filmada con tecnología digital.


En un momento sublime de Public Enemies (2009), el más reciente thriller dirigido por el especialista en el género Michael Mann, uno de los más famosos roba bancos en la historia de Estados Unidos, John Dillinger (magnífico Johnny Depp) observa una escena de Manhattan Melodrama (1934), en la que la bella Myna Loy le dice al gangster interpretado por Clark Gable: “Adiós ‘black bird’ ”. Dillinger observa casi en trance esta imagen, recordando a su amada Billie Frechette (Marion Cotillard), minutos antes de morir abatido por la policia afuera de ese cine.

En Public Enemies, Michael Mann regresa al formato digital, siendo este su tercer filme desde su experimento técnico en Collateral (2004). Siento que a Mann le falta todavía mucho por afinar y concretar dentro del formato digital. Para la filmación de esta película, Mann usó cámaras de alta definición Sony, combinando también celuloide tradicional. El resultado: una fascinante historia de gángsters, que nos lleva al Estados Unidos de la gran Depresión en los años 1930, para narrarnos nuevamente en cine la historia de John Dillinger, un roba bancos que fue el dolor de cabeza de la policia, debido a sus constantes fugaz de prisión.

Michael Mann consigue una película con un toque anacrónico, en especial por su banda sonora. Lo mismo tiene canciones antológicas de Billie Hollyday (Love Me or Leave Me, The Man I Love, Am I Blue?, por ejemplo), o a Diana Krall interpretando Bye Bye Black Bird con un estilo moderno, como un poco de rock, combinada con la portentosa banda sonora original escrita por Elliot Gondenthal.

Está fuera de discusión, que lo mejor en una película de Michael Mann siempre son las escenas de acción y tiroteos. En esta ocasión hay mucho plomo, persecuciones y violencia. La película abre con la adrenalínica fuga de Dillinger de prisión (rodada en el lugar original) junto a miembros de su banda, tan sólo una pequeña muestra de lo que vendrá después, es decir, suspenso bien construido y en estado puro. Hay momentos en que uno siente que la historia podría estar desarrollándose en la época actual, debido a que la película tiene una mínima ambientación de época, que se reduce a una buena cantidad de autos de época, un gran diseño de vestuario, peinados y pocos elementos más.

Lo que importa a Mann, es situarnos justo al lado de los gángsters y policias, en las fugaces escenas de los robos, donde lo más importante para Dillinger era recurrir a la violencia lo menos posible, y nunca matar a nadie. Estamos en medio del acecho de los policias a la banda de Dillinger, perseguido por el frío teniente Melvin Purvis (Christian Bale, estupendo), sentimos las balas pasar cerca de nosotros.

Public Enemies es una película, además, esencialmente masculina. Los personajes femeninos y su participación quedan reducidos a su mínima expresión. Es también el retrato de una época turbulenta, vista a través de la tecnología más moderna de principios de siglo XXI. La época de los primeros años del FBI, dirigida por su fundador (y uno de los más grandes ladrones que haya visto el gobierno estadounidense), Edgar G. Hoover (Billy Cudrup), iniciando, como dice en una escena, su “guerra contra el crimen organizado”.

El problema que sigo teniendo con Michael Mann, un director que, de todas formas, siempre me ha agradado, es que este cambio a la tecnología digital sigue arrastrando ciertos problemas en la narrativa de sus películas. No es que Public Enemies sea difícil de seguir, sino que su narración es rígida, poco inspirada. A veces sentía que el suspenso en lugar de crecer, iba más bien en declive. De hecho, es en el inicio y el final del filme, en donde está lo mejor, narrativamente hablando, de Public Enemies.

Y creo que no ayuda mucho la irregular fotografía digital y analógica empleada por Mann. Junto a impresionantes escenas de día, en las que realmente se nota la calidad digital y la alta definición que te deja sin aliento, las escenas nocturnas son las que siguen sin soportar bien el formato digital, con una baja calidad visual. Pero ya es un hecho que Michael Mann (junto a George Lucas), tiene su lugar como pionero en el uso de la tecnología digital en la filmación de sus películas, que según cuentan, es mucho más económica.

++Lo mejor: las escenas de persecuciones y tiroteos, como es costumbre en una película de Michael Mann.
++Lo peor: lo irregular de su fotografía digital.




jueves, 13 de agosto de 2009

PEANUTS, EL CINE Y LOS MEDIOS.


(Publicada originalmente el 15 de agosto de 1962)

Aquí tenemos a Charlie Brown escribiendo una carta más a su amigo por correspondencia. En esta ocasión, Charlie Brown le envía buenos deseos para este verano a su amigo y...un mensaje por adelantado para el próximo otoño.

EN EL MUSEO

Retrato del actor Dennis Hopper, realizado por Jérôme Bonnet, y que forma parte de la exposición World Press Photo 2009.






Se acaba de inaugurar el pasado 7 de agosto en el Museo Franz Mayer, en la Ciudad de México como cada año, la exposición del World Press Photo 2009, donde se exhibe lo mejor del fotoperiodismo mundial realizado durante el año 2008.

Si bien el tema cinematográfico no es el fuerte, cabe destacar un retrato del actor Dennis Hopper, realizado por el fotógrafo Jérôme Bonnet, para la agencia Corbis Outline, ganador del segundo lugar en la categoría de "Retratos Individuales". Fue publicado en el diario francés Liberation, y lo que me sorprendió es ver que Hopper, a sus 72 años, luce excelente, a pesar de sus problemas en el pasado con las drogas. El retrato es una obra minimalista, con apenas un par de elementos para escenifar la foto, una mesa y un sillón de tipo restaurante. El motivo del retrato, fue la visita de Hopper a París en octubre pasado, con motivo de una retrospectiva de su trabajo en la Cinémathèque Francaise. Lo mejor, es que la foto exhibe la vulnerabilidad de una gran figura del cine como lo es Dennis Hopper, quien trabajó junto a James Dean en Rebel without a Cause (1955), así como también dirigió y actuó una roadmovie icónica de los 1960, Easy Rider (1969).

Por otro lado, la exposición es bastante recomendable -como de costumbre-, con fotografías que impactan por su crudeza visual, como aquellas de los asesinatos en una estación de tren en la India, o imágenes de las víctimas del terremoto que asoló China el año pasado. Lo que más me gustó ahora, es que la exposición fue montada en los pasillos que se encuentran alrededor del área de la fuente, lo que hace más cómodo apreciar las fotos, sin que la gente se aglomere tanto, como sucedía en la sala principal.

Para más información, visitar la página del Museo Franz Mayer y la página oficial del World Press Photo.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Y... ¿CÓMO LE PONEMOS?

"Por fortuna no la titularon 'Tres Hombres y un bebé...aventuras en Las Vegas' "







En esta semana de escasos estrenos (tan sólo 4), comentaremos un par de títulos. De hecho, son dos comedias, que en esta ocasión no nos han dado tantos dolores de cabeza como en otras ocasiones. Primero, una película infantil, Aliens in the attic, que mezcla personajes animados con acción real. En español ha quedado como "Pequeños Invasores", un título que no me convence mucho. La palabra cliché “invasores” se ha utilizado en numerosas ocasiones en esta clase de películas. Es decir, siempre que haya extraterrestres de por medio, estos deben ser “invasores”. La traducción literal hubiera sonado bien, “Extraterrestres en el desván”. Si la palabra “desván” suena muy técnica, algo como “Extraterrestres en casa” hubiera sido otra buena opción. Como sea, la película ha tenido pésimas valoraciones. Aquí van algunos ejemplos de títulos en otros países. Por cierto, Brasil utilizará el mismo título español.

Пришельцы на чердаке - Rusia
De kom fra rommet Norway Exogiinoi sti sofita - Grecia
Les Zintrus - Francia
Ullakkojengi - Finlandia
Vreemde gasten - Holanda

Por último, la comedia de tema "Las Vegas", The Hangover, que en español ha quedado decentemente titulada “Resacón en las Vegas”. Me gusta lo de “resacón”, aunque siento que está de más agregar el lugar donde ocurre la trama. ¿Será que simplemente mencionar a Las Vegas siempre resulta atrayente en el cine, sea la película que sea? Con Ocean’s Eleven no hubo necesidad de agregar “Las Vegas” en los títulos en español, tanto en la original como en su remake, que quedaron como “La cuadrilla de los once” y “Hagan juego”, respectivamente. Sorprendentemente, he visto que la película tiene muy buenas valoraciones. Habrá que verla. Bueno, para no perder la costumbre, aquí van algunos títulos empleados en otros países:

Hangover - Alemania y Noruega
Мальчишник в Вегасе - Rusia
A Ressaca - Portugal
Baksmällan – Suecia
Felekten bir gece Turquía
Kac Vegas - Polonia
Kauhea kankkunen - Finlandia
Lendemain de veille - Canadá
Másnaposok - Hungría
Mamurluk - Croacia
Mamurluk u Vegasu - Serbia
Marea mahmureala - Rumania
Pagiras Latvia Pagirios Las Vegase - Lituania
Parba ve Vegas – República Checa
Se Beber Não Case - Brasil
Tømmermænd i Vegas – Dinamarca
The Hangover - Grecia
Una notte da leoni - Italia
Very Bad Trip - Francia (extraño título el que eligieron)
Vo stvorici po opici - Eslovaquia.

Terminamos con un par de películas que han quedado bien títuladas. Public Enemies, la más reciente película del especialista en thrillers adrenalínicos Michael Mann, ha quedado bien como “Enemigos Públicos”. Mientras, la producción brasileña O ano em que meus pais saíram de férias, ambientada durante el Mundial de Fútbol México 1970, ha quedado estupendamente como “El año en que mis padres se fueron de vacaciones”, que es, de hecho, la traducción exacta del título original.

KUNG FU PANDA * * * *

Kung Fu Panda, es una película animada de artes marciales que, sin tener nada que ver con el anime, logra una divertida adaptación de las clásicas películas chinas de kung fu.

Creo que no veía una película animada de la Dreamworks verdaderamente graciosa y conseguida desde el primer Shreck (2001). Me refiero a Kung Fu Panda (2008), una película animada de artes marciales, que no tiene nada que ver con el anime japonés, ni nada parecido. Sus pretensiones no son cien por ciento paródicas, sino tomar como primer punto de referencia películas de artes marciales chinas, para adaptarlas en una historia protagonizada por animales representativos de aquel país. Como su título indica, el protagonista principal es un panda, animal icónico de China.

La historia es una clásica trama en el género de las artes marciales: el inocente y torpe personaje, que por accidente llega a un templo kung fu, para luego mostrar un talento innato en esta disciplina y acabar siendo entrenado por un estricto maestro. Lo interesante en Kung Fu Panda, es ver el tortuoso camino que deberá recorrer Po (voz de Jack Black), un enorme y gordo panda, para que crean en él y, además, pueda creer en sí mismo. Po es un fan irredento de las historias de artes marciales y de las aventuras de un grupo de maestros de kung fu: una tigresa (voz de Angelina Jolie), un mono (voz de Jackie Chan), una mantis (voz de Seth Rogen) y una cobra (voz de Lucy Liu), a su vez entrenados por el estricto maestro Shifu (voz de Dustin Hoffman).

La película empezó a sorprenderme desde su secuencia inicial, cuando se nos muestra cómo Po sueña ser uno de estos héroes. La secuencia está brillantemente dirigida, y nos hace saber que una de las preocupaciones de sus realizadores, Mark Osborne y John Stevenson, ha sido la acción, las peleas y las coreografías. Kung Fu Panda es una película de ritmo ágil, no nada más por las acciones de sus personajes, sino por su brillante edición, en magníficas transiciones que, entre otras cosas, nos llevan de un bello paisaje a otro, inspirados en la pintura china.

“Nada es accidental” es la máxima del infaltable maestro sabio, representado aquí por una anciana tortuga (voz de Randall Duk Kim). Esta máxima oriental, servirá para que Po, hijo adoptivo de un ganso vendedor de tallarines, sea tomado en cuenta para ser entrenado por Shifu. Po nunca lo pidió, pero acaba aceptando su destino, para ser el poderoso guerrero que enfrente a Tai Lung (voz de Ian McShane) que amenaza la paz de la comarca. Antiguo alumno de Shifu, Tai Lung es un leopardo de las nieves tibetano, quien, por orgullo, decidió pasarse al “lado obscuro de la fuerza”.

Como decía, argumentalmente no estamos viendo nada nuevo, pero lo destacable en este trabajo de la Dreamworks, es cómo el relato ha sido adaptado notablemente a una historia infantil. No tiene otra pretensión que entretener y divertir por cerca de hora y 20 minutos de duración. Además, es magnífico el manejo del slapstick, en la obesa figura de Po. No hay escena en la que aparezca el panda que no haya robado mi atención; en la que Po no haga una tontería sin haberme hecho, al menos, esbozar una sonrisa. Mucho ayuda el gran trabajo que hace Jack Black al darle la voz al personaje.

Junto al gracioso panda, a las magníficas escenas de acción (la pelea del puente o el escape de Tai Lung de prisión, se cuentan entre lo mejor) y, en especial, el soberbio diseño visual de la película (artistas chinos tuvieron participación), lo mejor de Kung Fu Panda es lo bien que sus realizadores asimilaron las convenciones del cine de artes marciales, con guiños a Kill Bill o a Crouching Tiger, Hidden Dragon (¡Ése vuelo de nuestros héroes sobre los techos de las casas¡), sin necesidad de caer en parodias simples o malos gags.

lunes, 10 de agosto de 2009

QUOTES

¡Si te contara sobre esa hierba, guuuuuuuaaauuuu!




"Me topé con este negocio, no me entrené para esto. Grité '¡Acción!' en mis primeras dos películas antes de que la cámara estuviera encendida." El recientemente fallecido realizador John Hughes.

"Mi película y la original son diferentes. La original es un poco más graciosa, en especial por el personaje de Walter Matthau y sus diálogos. La mía es más violenta y despiadada." Tony Scott sobre su remake de The Taking of Pelham One Two Three (1974).

"Nunca ví la película original, no quería estar influenciado de alguna forma durante el rodaje. No me había dado cuenta que el nombre de mi personaje podría ser un homenaje a Walter Matthau." Denzel Washington, sobre su trabajo en The Taking of Pelham 1 2 3.

"Me gustaba estar todo el rato fumando un poco de hierba y me convertí en una persona introvertida. Asi que tenía que alejarme todo lo que pudiera de ello, y lo hice". Brad Pitt sobre su antigua afición a fumar marihuana.

"Creo que salimos muy sexys. Hay una relación entre mujeres en la película y hasta compartimos un beso", la preciosa Megan Fox, sobre su experiencia de haber besado a otra mujer en su nueva película Jennifer’s Body.

domingo, 9 de agosto de 2009

EL CARTEL (varios)

G.I.JOE: THE RISE OF COBRA * * 1/2
El cartel de G.I.Joe: The Rise of Cobra no podría ser más convencional. Como siempre en este tipo de películas, hubo varios carteles de personajes y teasers. Yo me limitaré a comentar el típico cartel grupal que se ha utilizado para promocionar el estreno. Al ser un cartel que aglomera lo mejor posible a los numerosos personajes dentro del formato, lo más destacable es la composición, montaje y poses de los personajes (sin comentarios para la espectacular pose de Sienna Miller como The Baroness), algunos más estáticos que otros. Los mejores son los personajes enmascarados portando sables, que añaden dinamismo y movimiento al conjunto. Fuera de eso, la idea no es más que la convencional división del formato en 2 partes, entre personajes “buenos” y “malos”. Lo que tienen en común, es una propuesta dramáticamente obscura, en especial, por ese paisaje de París de fondo en la parte inferior. Tampoco está mal ese fondo acuático, que sirve de escenario para los personajes en la parte superior, con su juego de luces y tonalidades azules. Para tratar de hacer más dinámico el cartel, está dividido en diagonal por una viñeta negra, que sirve de soporte al título, con un diseño de tipografías metálicas, que ha sacrificado la legiblidad de los créditos a pesar de su color blanco.


THE HAUNTING IN CONNECTICUT * * * 1/2
Me ha parecido interesante la propuesta cromática al sepia del cartel de The Haunting in Connecticut. Es un trabajo que se nota inspirado en el cuadro de Dalí "El Cristo de San Juan de la Cruz" (1951), con su vertiginoso punto de vista cenital desde la parte superior de la cruz. Aquí, el personaje simula estar en esa posición, clavado sobre un muro, mientras mira desde arriba una sesión espiritista en la imagen del centro. Toda la idea es simular una fotografía antigua, para darle así un toque realista, ya que como indica la línea textual en la parte superior, la película está basada en hechos reales. Pero lo mejor del cartel, además de retomar la idea de Dalí, es su juego de perspectivas y profundidades. Nos sentimos testigos, dentro de esa enorme habitación obscura, de la sesión que se lleva a cabo. La principal fuente de luz viene del personaje “clavado”, que da la ilusión de estar en el techo de esa habitación, al igual que de la vela que está en la mesa. Es un cartel interesante de observar, y además del juego de perspectivas, tenemos uno de texturas y tonalidades. El diseño tipográfico del título tiene también textura, sucia y áspera, como si fuera de una pared. Desafortunadamente, las tipografías de los créditos y del tagline han quedado ilegibles. (What if the only explanation for what you saw, was unbelievable?). De lo mejor esta semana.


MEIN FÜHRER * * * 1/2
El cartel de Mein Führer es otro trabajo destacable esta semana, que logra fusionar una propuesta artística original y el objetivo comercial de promocionar una parodia política. El cartel es un fotomontaje simpático, que emula las técnicas de los maestros del fotomontaje alemán de los años 1930, muchos de ellos dedicados a críticar, a través de sus carteles, el régimen de Adolf Hitler. Claro, el cartel no tiene la pretensión artística de llegar a la altura de maestros como John Heartfield, pero el diseñador de este cartel se nota que ha revisado varios de sus trabajos. La composición es bastante sencilla, teniendo como fondo una parte de la bandera nazi, de donde se asoma un personaje que abre la cabeza de Hitler, (en una referencia a la manipulación mental del Führer), con esos engranes que se asoman de su cabeza. La idea es jugar con escalas y el tamaño de los personajes. A los lados me ha gustado el perro observando el rostro de su amo en la parte derecha, mientras del otro lado una mujer también observa el rostro de Hitler. La actitud de Hitler y su gesto pensativo, es el punto fuerte del cartel. Con su mano parece juguetear con la diéresis de la palabra "Führer" en el título. Por cierto, el diseño tipografíco del título es magnífico, gracioso y original. Combina varios tamaños de letras, y la última “R” toma la forma del rostro de Hitler. Otro buen cartel para esta semana.


N (IO E NAPOLEONE)* * 1/2

Por último, el cartel de otra comedia, N (Io e Napoleone). No tiene la misma calidad del cartel de Mein Führer, pero hay unas cuantas ideas rescatables. La primera, es la de aumentar la escala de la “N” y convertirla en el asiento de Napoleón, interpretado por Daniel Auteuil. Los retratos y su montaje están logrados. Es mucho lo que se puede extraer de un rostro como el de Auteuil, pero aquí es de extrañar la seriedad que tiene, esbozando apenas una pequeña sonrisa. La idea para el fondo de los personajes, es la de un papel viejo y sucio. Los personajes se encuentran de pie en una carta (elemento importante en la trama, supongo yo), lo que consigue un efecto interesante que combina escalas y texturas. El único defecto que le encuentro, es que no resulta muy convincente el papel de asiento de la "N". La letra se ve plana al no tener volumen, a pesar de que se ha cuidado que la chaqueta fuera visible detrás . Siento que el efecto hubiera sido más convincente si la "N " hubiera tenido, al menos, algo de volumen.

sábado, 8 de agosto de 2009

WALS IM BASHIR * * * *

Wals im Bashir, es una portentosa película animada semidocumental, en el que el realizador urga en su memoria (y en la de otros), para intentar hacer catársis de los fantasmas y demonios de la guerra.


Richard Linklater realizó en Waking Life (2001) una mezcla de animación rotoscópica y documental surrealista, que con el paso del tiempo iba poniéndose más y más bizarro. Los caminos del director israelí Ari Folman en Vals con Bashir (2008) son muy distintos, una catarsis de sus traumas del pasado, al recordar sus días como soldado de infantería en el ejército israelí durante la guerra en Líbano, en 1982.

Si bien parece estar hecha con animación rotoscópica, Vals con Bashir es un impresionante trabajo de animación digital, realizada con recursos sencillos al estar completamente animada con el programa Flash y técnicas de animación tradicional. Lo que tienen en común ambas técnicas, es que antes hubo un trabajo de filmación tradicional con los protagonistas y entrevistados, para luego bosquejar en story boards y calcar todo en Flash.

La experiencia es muy cercana a ver un cómic animado (su fuente bien pudo haber sido una novela gráfica, pero de hecho, la película ha sido adaptada este año en novela gráfica). En la secuencia inicial, una jauría rabiosa corre por varias calles, un sueño traumático que abruma a uno de los personajes. Luego, el mismo Ari Folman nos lleva por un viaje semidocumental y dramatizado de momentos clave que recuerda de las batallas que libró en Líbano, con tan sólo 19 años. La mayor parte del tiempo, recuerda Folman, simplemente se dedicaba a disparar, disparar y disparar, dentro de un tanque o sobre tierra. No importa a quién o qué, lo que contaba era disparar a lo bestia.

En esta película sobre la locura de la guerra, representada de manera sublime en una escena en que se lleva a cabo el “vals” del título, Folman cuenta cómo uno de sus compañeros simplemente se puso a “bailar” mientras disparaba en todas direcciones contra unos francotiradores. De fondo, vemos el retrato de Bashir Gemayel, el presidente asesinado de Líbano.

La línea que sigue la película expone una hecho psicológico que explica en buena parte el problema de Folman: los recuerdos traumáticos y las imágenes de horror y crudeza se reprimen. Al ser testigos de este tipo de escenas, estas se miran a través de un “filtro”, como si se viera todo a través de una cámara y nos imagináramos como espectadores de una película. Lo que no deja dormir al realizador, es que no recuerda nada de la masacre llevada a cabo contra civiles en el campo de refugiados de Sabra y Shatila. Folman espera que entrevistando a algunos de sus compañeros de aquel entonces, a un periodista que registró y denunció el hecho, a sus excompañeros de tropa (muchos de ellos pasando por el mismo problema de las memorias traumáticas reprimidas), podrá recordar lo que pasó ese día.

Vals con Bashir es un portento visual, el primer largometraje animado israelí estrenado en cines. Sorprendentemente, no fue nominado a Mejor Filme de Animación en la pasada entrega de los Oscares, sino a Mejor Película en Lengua Extranjera. Las magníficas dramatizaciones que Folman y el ilustrador David Polonsky (creador de todo el concepto visual) hacen de las narraciones de los entrevistados, dan para una película bélica. Hay momentos delirantes, como la escena del aeropuerto, la del amigo empresario que alucinó a una hermosa mujer salír del mar y llevárselo navegando, o el de ese sueño constante del realizador, en el que se ve a sí mismo y otros compañeros flotar en la playa, luego levantarse y ver caer en la noche luces de bengala.

Pero lo importante, es que junto a las intenciones estéticas y estilísticas de Folman, se encuentra la intención de denunciar un hecho atroz. Podrá estar narrado con dibujos y animaciones, pero no por eso deja de sentirse la crudeza y terror vividos por sus protagonistas. Ahí reside la grandeza de esta película animada, de apenas hora y 20 minutos de duración: lograr transmitir los horrores de la guerra a través de una serie de impresionantes viñetas animadas.

++ Disponible en una "Edición de Coleccionista", con extras como trailer, el "Cómo se hizo", ficha artística, ficha técnica y el proceso de realización de varias escenas a través de story boards.

jueves, 6 de agosto de 2009

EL CARTEL...CLÁSICO

La imagen encantadora y optimista del cartel de "Story of G.I. Joe" (1945) pretendía símbolizar el lado emotivo y humano de los soldados, a finales de la Segunda Guerra Mundial.

Hasta ahora, los comentarios no han sido muy favorables para G.I. Joe: The Rise of the Cobra, y todo apunta a que se agrega a la lista de churros veraniegos. A pesar de que no tienen nada que ver una con la otra, no estaría mal hacer una pequeña revisión del cartel de la película que inspiró en parte la creación de los juguetes "G.I. Joe", Story of G.I.Joe (1945), dirigida por William A. Wellman.

Existen dos versiones de una misma idea, una horizontal y otra vertical. En la vertical, el diseñador se tomó demasiado en serio la solemnidad y rigidez que una película de tema militar podría sugerir. Hay carteles de películas bélicas que no por eso son tan lineales, como el de Sands of Iwo Jima (1949), formado por varias ilustraciones, atractivas e impactantes, al igual que su tipografía, coloreada con los colores de la bandera estadounidense.




Más efectivo comercialmente hablando, el cartel horizontal usaba la misma imagen del soldado y el perro, en una propuesta más dinámica y colorida.

En el cartel de "Story of G.I. Joe", tenemos una ilustración con el estilo artístico empleado en la mayoría de los carteles de los 1940. Contrario a las imágenes de acción que uno esperaría ver en el cartel de una película bélica, en este caso es una imagen simpática, con mucho encanto y más optimista: un soldado cargando un perro cocker. Y el perro no hace más que señalar el lado humano y emotivo del soldado. Es una ilustración realizada al óleo, y sería interesante saber el impacto que tuvo en los espectadores en la época de su estreno. Era el año 1945, la Segunda Guerra Mundial estaba terminando y el ejército estadounidense regresaba triunfante. La imagen muestra a un soldado, no sosteniendo un fusil (este descansa a sus espaldas), sino a un adorable cocker spaniel.

Ahora, en cuanto al diseño tipográfico, este no tiene el mismo peso ni impacto visual que la ilustración. Esta coloreado con un pesado y denso color negro, que no hace más que reafirmar la rigidez tipográfica. Caso contrario es el del cartel horizontal, que si bien la viñeta con el título de la película es similar, está más coloreada, usando los colores de la bandera norteamericana. En resumen, es evidente que el fuerte de este diseñador no era tanto el diseño tipográfico, sino la ilustración, y en el caso del segundo cartel se agregan dos imágenes más, una en la parte superior izquierda, del correponsal de guerra Ernie Pyle, con su máquina de escribir (narrador de la historia en el filme), y abajo, la imagen de un grupo de soldados caminando, pero insisto, es una actitud pasiva la que caracteriza a los dos carteles.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Y... ¿CÓMO LE PONEMOS?


















"Grrrrr, tengo que hacer esto o no me da de comer."



Llega por fin esta semana a las pantallas G.I. Joe: The Rise of Cobra, primera adaptación al cine de la línea de juguetes y “figuras de acción”, creadas en 1964 por Hasbro. En los 1980 hubo una teleserie animada e, incluso, adaptaciones a comics. En España simplemente se titulará "G.I. Joe" (al igual que en México), y si bien se ha quedado sin la traducción al español de The Rise of Cobra, ("El resurgir de Cobra"), en referencia al archienemigo de estos héroes, los juguetes son tan famosos que no existe mayor problema en este aspecto. Como breviario cultural, G.I., son las iniciales de "Government Issue", y es la forma como se le conocen a las fuerzas de infantería del ejército estadounidense. Además, el nombre de los juguetes está inspirado en el título de la película Story of G.I. Joe (1945), dirigida por William A. Wellman. Como sea, muchos países eligieron traducir la segunda parte del título, y estos son algunos ejemplos:

Бросок кобры - Rusia
G.I. Joe - Japón
G.I. Joe - A Origem de Cobra - Brasil
G.I. Joe - Czas kobry – Polonia
G.I. Joe - Geheimakte Cobra – Alemania
G.I. Joe - La nascita dei Cobra - Italia
G.I. Joe - Le réveil du Cobra - Francia

Otra película que se nos ha quedado sin título en español, es la comedia alemana Mein Führer, una parodía política cuyo título nos dice todo sobre quién es el personaje principal. La distribuidora supuso que, por deducción, la gente sabría el significado completo del título, y en realidad no es tan complicado. Es conocido por gente interesada en el tema "Segunda Guerra Mundial" -y poco más-, que el "führer" (que en alemán significa “líder” o “comandante”) más famoso de la Historia Universal es Adolf Hitler, el objeto de esta parodia. Donde tenemos algo de problemas es con "Mein", que en alemán quiere decir “Mi”. Haberla titulado “Mi Comandante” o “Mi Líder”, hubiera sonado extraño y, honestamente, es un título que no vende. Algo como “El Führer”, “Mi Führer” o incluso “Nuestro Führer”, hubiera funcionado bien. De hecho, el título completo de la película es Mein Führer-Die wirklich wahrste Wahrheit übre Adolf Hitler, es decir, "La verdaderamente más verdadera verdad sobre Adolf Hitler". ¿Por qué los distribuidores habrán prescindido de la segunda parte del título? ¡Es gracioso, suena atractivo para una comedia!

Vamos con The Haunting in Connecticut, otra película sobre fenómenos sobrenaturales, espíritus demoniacos y casas embrujadas, al estilo de The Amityville Horror o Poltergeist, que ha sido titulada “Exorcismo en Connecticut”. Está lejos de ser una traducción exacta del original, y al que se le ocurrió se quedó con lo más fácil que pudo haber pensado. No he visto la película, pero parece que no trata mucho sobre exorcismos, por lo que titularla así suena a que los distribuidores no saben lo que están titulando. No existe una traducción exacta para “haunting” en español, y se refiere al fenómeno sobrenatural en el que espíritus se aparecen continuamente en una casa. "Maldición en Connecticut” hubiera sido una buena opción, tal y como lo hicieron en Canadá. En Portugal y Brasil escogieron títulos muy parecidos, sin necesidad de ser una traducción del original: "O Mensageiro dos Espíritos" y "Evocando Espíritos, respectivamente, ya que en la trama aparece un niño con la capacidad para comunicarse con el más allá. Se dice que la película está basada en hechos reales.

La producción francesa Le bruit des gens autour es un caso desafortunado, incluso para su título internacional en inglés. En español ha quedado como “Hechizo de Verano”, una traducción más o menos exacta del titulo internacional, “Sunny Spell”. Ambos títulos toman el camino fácil (sobre todo el español), de titular una comedia romántica con palabras trilladas y que, comercialmente, han probado ser seguras: “hechizo” y “verano” (¿Esta última será para que vaya más acorde con la época del año de su estreno?). El título internacional muestra un poco de imaginación, ya que podría traducirse como “Hechizo de Sol”, o mejor aún, “Hechizo Solar”. Incluso, un significado alternativo podría ser “Hechizo de Alegría” o “Hechizo Alegre”. Pero bueno, el título original en realidad se traduce como “El ruido de la gente cercana”. Parece que a nuestros distribuidores no les ha parecido muy comercial.

Terminamos con la producción italo-hispano-francesa N (Io e Napoleone), protagonizada por la bellísima Monica Bellucci (¡Que llegue a México!), la única película que ha quedado bien titulada al español como “N, Napoleón y yo”.

martes, 4 de agosto de 2009

HAPPY-GO-LUCKY * * * 1/2

Happy-Go-Lucky se aleja del melodrama social característico de Mike Leigh, para inclinarse por una entretenida comedia sobre la felicidad.




Era difícil creerlo, pero es posible que exista mucho humor en una película del realizador británico Mike Leigh. Happy-Go-Lucky (2008), es una película diametralmente opuesta al fuerte melodrama social que ha definido la carrera de Leigh, como “All or Nothing” o “Vera Drake”. Es una película sobre la felicidad y el significado de ser feliz, incluso en un barrio humilde de Londres, donde vive Poppy, su protagonista, una chica que, por donde quiera que va, trata de contagiar un poco de su alegría.

A sus 30 años, Poppy es como una niña, bromea con todo y con todos. Su instructor de conducción (intepretado por Eddie Marsan, actor fetiche de Leigh), un serio y malhumorado tipo, no sabe qué hacer para que Poppy ponga atención. No es gratuito el hecho de que su trabajo sea de maestra en un jardín de niños, y se sienta como pez en el agua desempeñando su trabajo. Tampoco lo es el hecho de que los mejores momentos de la película sean las clases de conducción, en esos enfrentamientos de caracteres entre Poppy y el instructor. Leigh combina la amargura de un hombre por la pésima situación social y económica que vive y le rodea, con la inmadura, alegre y despreocupada personalidad de la chica. Hay una escena en donde el instructor, al ver pasar a un grupo de chicos negros cruzar la calle, le pide a Poppy subir rápido la ventanilla y asegurar la puerta. En medio, ambos tienen una “bomba” que no tardará en explotar. Son lo mejor en una película que, como siempre en el trabajo de Mike Leigh, depende de la fuerza de sus actores.

De lo que he podido ver de Mike Leigh, nada me ha desagradado hasta ahora, aunque siento que Happy-Go-Lucky es su película más relajada y, quizás, menos ambiciosa. Sally Hawkins, quien interpreta a Poppy, ya había trabajado antes como actriz secundaria en Vera Drake y All or Nothing, y debo aplaudir la decisión del realizador de darle su primer protagónico. En su papel de la chiflada Poppy, la Hawkins es todo un deleite, no nada más por su gran carisma en pantalla, sino por su gran naturalidad. Es una suerte de alegre feminista, a la que no le preocupan las presiones de su hermana por “sentar cabeza” y casarse. Lo importante para Poppy es lo feliz que es con su vida, y “disfrutar de su libertad”.

Dentro de esta visión optimista de la vida que representa Poppy, no dejan de haber apuntes sociales, infaltables en una película de Mike Leigh. Por ejemplo, la violencia intrafamiliar en el caso de uno de sus alumnos, tema que no alcanza a desarrollarse, ni tiene cabida en la historia. En ese sentido, es notoria la intención de Leigh por alejarse lo más posible del melodrama, y conseguir, por el contrario, una sencilla y graciosa comedia urbana.

++Terriblemente titulada en España "Happy, un cuento sobre la felicidad", la película se encuentra disponible en una edición austera y otra especial de 2 discos. Esta última contiene de extras: entrevistas, el "Cómo se hizo", algunos clips, ficha técnica, ficha artística, trailer y filmografías.

lunes, 3 de agosto de 2009

DETRÁS DE LAS CÁMARAS

"Una película es un acto de fe, un acto de fe de los actores hacia tí, de ti con los actores, del público hacia la película. Y, desde el momento en que ví a Sarah, a esa chica medio rubia, minúscula, frágil, con aspecto de no haber roto un plato (luego supe que había roto unos cuantos), tuve una fe absoluta en que ella era Ann. Sé que debería explicarlo, pero es como intentar explicar porqué hay personas que detestan los dulces o porqué salimos sin paraguas los días que llueve.

[...] Sarah se transformó en Ann hasta tal punto que, cuando la veía con las niñas que hacen de sus hijas en el filme, me olvidaba de que no era su verdadera madre. El día en que tenía que morir en la película, por un momento creí que había muerto y casi me da un síncope. Aún ahora, me siento tan cerca de ella que me es muy difícil definirla. La recuerdo hablando apasionadamente de política con los eléctricos del rodaje, bebiendo ginger ale sin parar, aprendiendo a decir en castellano "vas a tu puta bola", jugando en la arena en Sitges el verano pasado. Es una tía cojonuda, una actriz formidable y algún día dirigirá películas buenísimas. Al tiempo."


Extractos de una entrevista realizada por la periodista Beatrice Sartori, para el diario El Mundo, a la directora catalana Isabel Coixet, con motivo del estreno de su película My Life Without Me (2003).

domingo, 2 de agosto de 2009

SABIAS QUE...

Eso sí, Dan nunca mencionó nada sobre acabar cubierto de baba y malvavisco.






El personaje de Blanche DuBois creado por Tennesee Williams para su obra A Streetcar Named Desire, es una mezcla de su madre, Edwina, y su hermana, Rose. Stanley Kowalski, otro de los personajes, probablemente está basado en el padre del dramaturgo, Cornelious Coffin Williams, un alcohólico con esporádicos arranques de violencia.

Quentin Tarantino tomó la idea de nombrar a sus personajes Mr. Brown, Mr. Orange, Mr. Blue, etc. en su película Reservoir Dogs, de The Taking of Pelham One Two Three (1974), en donde los secuestradores del metro se llamaban también Blue, Gray, Brown, etc.

El personaje del Dr. Peter Venkman en la película Ghost Busters (1984), originalmente estaba escrito para ser interpretado por John Belushi. Al conocerse la noticia de su muerte, Dan Aykroyd, guionista del filme, dio el papel (por fortuna) a Bill Murray.

El famoso asalta bancos John Dillinger, fue jugador profesional de baseball.

sábado, 1 de agosto de 2009

EL CARTEL (varios)

UP * * *
Hasta ahora, y según muchas críticas, es de las mejores películas del verano, por lo que pasar por alto su cartel sería una injusticia. Como es costumbre, hubo carteles de personajes teasers, y el cartel principal. Todos tienen en común el tener como escenario principal el cielo y nubes, y a los personajes en poses graciosas, haciendo malabares para mantener el equilibrio mientras vuelan colgados de la casa con globos. Una composición común en "S" sirve como base principal para este cartel, y su lectura es muy sencilla, con los personajes siendo jalados hacia arriba por la casa. Si bien es muy sencillo, con esta composición los diseñadores consiguieron reflejar bien la acción de arrastrar a los personajes hacia las alturas. El diseño tipográfico del título, ondulado e irregular, parece querer emular la forma de una nube, tomando como punto de apoyo a los globos. No pasará a la historia como el mejor cartel de una película de la Pixar, pero es agradable y gracioso, en especial por las expresiones de los personajes.





DISGRACE * * * 1/2
De Disgrace se produjeron buenos carteles. Incluso , hay uno polaco con el retrato de John Malkovich dividido por unas persianas muy interesante. El cartel original norteamericano es también una buena fotografía, que muestra a John Malkovich sentado bajo una sombrilla, acompañado por un perro, teniendo de fondo un inmenso paisaje montañoso. Malkovich tiene un aura de misterio, al estar envuelto bajo esa densa sombra, pero toda la imagen es irónicamente humorística, con todo y su plano punto de vista, sin profundidad de campo. Es una escena relajada, el hombre toca la guitarra tranquilamente, mientras el perro escucha con atención, pero ese muro es lo que imprime tensión a la fotografía, con ese alambrado de púas. Sucio, con la sombra serpenteante del alambrado cubriendo una parte, el muro da una sensación de opresión y de encierro, teniendo esas montañas inmensas del otro lado, como una poética imagen de la libertad. Por otro lado, el diseño tipográfico del título es bueno, en color azul y una textura pedregosa, y con la impresión de estar siendo atravezado por las nubes.


DRAG ME TO HELL * * * 1/2
El cartel de Drag me to Hell se encuentra dentro de la mejor tradición de carteles de terror de los 1970 y 1980, está última, por cierto, década en la que Sam Raimi produjo sus mejores filmes de terror, como Evil Dead. Su regreso al género con Drag me to Hell, está enmarcado por un cartel del cual llama la atención, en primer lugar, esas manos demoniacas que salen de las llamas, para tratar de llevarse a la guapa Alison Lohman. De hecho, es toda la actitud de la escena la que llama la atención, ambigua y contradictoria. Es terrorífica, pero también tiene un aire sensual. El fotomontaje digital me parece conseguido, las llamas se funden bien con la fotografía de Lohman, aunque el punto débil son esas casas que se ven en el fondo. Hubiera quedado mejor un fondo obscuro uniforme, sobre todo para que esa neblina que parece emanar de la cabeza de Lohman, y esa luz teatral y efectista que ilumina su rostro, resaltaran más. Con todo, es un cartel atractivo. Como nota aparte, es sorprendente ver la legibilidad de los créditos, bajó un título de tipografía sencilla y elegante, gracias a un color amarillo encendido, que combina bien con el color anaranjado de las llamas.


ANTICHRIST * * * *
Por último, no podría dejar de reseñar, aunque sea un poco tarde, el cartel de la controversial Antichrist, la más reciente “provocación” de Lars Von Trier. Es un cartel aún más inquietante que el de Drag me to Hell, y al igual que la película en sí, resulta provocador por esa imagen erótica que presenta. Lo meritorio de este cartel, es que no necesita de fotomontajes digitales para conseguir el cometido de perturbar al espectador, con esas manos que salen de entre las raíces del árbol, este último cumpliendo una función simbólica. Es una fotografía con un punto de vista frontal y directo, que si bien deja algo a la imaginación en la acción que muestra, cumple su cometido de atraer poderosamente la atención del observador más desprevenido. La fotografía transmite una emoción seca y fría. Su obscura escena es surrealista, en la que los protagonistas parecen estar hundiéndose en una sofocante pesadilla. La tipografía es tema aparte, puesta sobre un fondo negro degradado hacia abajo, cuyo diseño está entre un estilo de graffiti callejero y letras infantiles, que provoca contrastes y más emociones encontradas. Los créditos están completamente ilegibles y puestos en la parte superior, aspecto que acaba por redondear un cartel tan controversial como la película misma, fascinante y original al mismo tiempo.

viernes, 31 de julio de 2009

THE PRESTIGE * * * *

Christopher Nolan consigue en The Prestige (2006), un complejo y entretenido filme de magia y misterio, con su acostumbrado toque gótico y obscuro.

Las comparaciones fueron inevitables entre el filme de Christopher Nolan, The Prestige y The Illusionist, ambas producidas en 2006. Sus puntos en común: ambas están ambientadas a finales del siglo XIX, involucran magos atormentados por la pérdida de la mujer amada, y la práctica de la magia se vuelve una peligrosa arma para ellos mismos. Sus diferencias: The Illusionist está más enfocada al espiritismo, y The Prestige se inclina por el escapismo.

Pero la diferencia más evidente, es la fuerte producción que respalda a The Prestige, basada en la novela de Christopher Priest. The Prestige es un relato fantástico, con el mismo tratamiento obscuro que Nolan diera a su reinvención del “hombre murciélago” en Batman Begins (2005), mezclando ciencia ficción estilo H.G. Wells, dentro de una compleja y, por momentos difícil de seguir, narrativa fragmentada. Si uno se distrae, aunque sea un poco, corre el peligro de perderse en medio de las delirantes confrontaciones de dos magos escapistas.

“Todo gran truco de magia está conformado por 3 partes: la garantía, la conversión y el prestigio”, sentenciará con cierto tono de sabiduría Cutter (Michael Caine), el artífice de los trucos de la espectacular mancuerna que forman dos magos, Angier (Hugh Jackman) y Borden (Christian Bale). Su mejor número es el escape de un gran tanque de agua, hasta que un día sale mal y la esposa de Angier muere ahogada, supuestamente por un mal nudo hecho por Borden.

Angier culpará a Borden por la tragedia, por lo que veremos, en una de las líneas narrativas alternas, la batalla entre ambos magos, separados por la tragedia y llevando sus carreras cada uno por su lado. Angier y Borden se declaran la guerra, se sabotean trucos, se espían, y la mayor ambición de Angier será el saber cómo hace su colega un truco de teletransportación, utilizando a su atractiva asistente (Scarlett Johansson).

La película abre con el juicio y encarcelamiento de Borden, aparentemente por la muerte imprudencial de la mujer, o… ¿será por otro crimen? Describir un filme como The Prestige es una tarea por demás complicada. Habrá un momento en que uno diga “basta”, en esta batalla campal de trampas y sabotajes entre ambos magos. Sin embargo, la confrontación entre estos bien estructurados personajes llega a ser tan emocionante, los números de ilusionismo impecablemente dirigidos y la fotografía cuidada, elegante, que desearemos llegar hasta el final para saber si la obsesión de Angier tendrá éxito. Y si eres fan de David Bowie, tienes que verlo como Nikola Tesla, el excéntrico inventor de una futurista máquina teletransportadora.

En el fondo, The Prestige es un entretenido relato de misterio con un final sorpresivo. A pesar de su enredoso puzzle narrativo, el centro argumental y sus temas se mantienen intactos: la competitividad empujada por la ambición, el enfermizo uso de la tecnología para lograr propósitos obsesivos de superación y la venganza.

++Disponible en Blu-ray, HD-DVD y en tradicional DVD. Este último contiene atractivos extras como notas del director: “Cómo se hizo la película”, 5 documentales, el arte de "El Truco Final": galería de fotografías de la producción, vestuario y decorados, y fotografías: "Detrás de las escenas".

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