viernes, 14 de noviembre de 2008

BAD GIRL * * *


Maggie Hunt (Jane Horrocks) es una joven mujer que hará hasta lo imposible por recuperar la custodia de su bebé. Bad Girl (1992), es un telefilme que cuenta la lucha de Maggie por demostrarle a las autoridades que ella es una buena madre, capaz de darle una buena vida a su hijo. Dirigida por George Case, Bad Girl es un clásico melodrama inglés de corte social, que trata de arrojar una denuncia hacia la burocracia del sistema judicial inglés, y una crítica sutil hacia el machismo, oculto en las resoluciones que se toman en los tribunales.

El drama de Maggie arranca con el maltrato a su bebé de dos años por parte de su pareja. Cuando las autoridades sociales le quiten a su bebé, Maggie tendrá el apoyo de una trabajadora social (Lesley Manville), para intentar que se lo devuelvan. Esto no será más que el comienzo de una pesadilla para Maggie, el inicio de una época dura para ella, pero a la vez edificante, donde deberá sentar cabeza para aspirar a un mejor futuro.

La actuación de Jane Horrocks es magnífica, sobre todo en los momentos en que la lucha de Maggie se convierte en una necedad amorosa e inocente, en ese desesperado hostigamiento que hace a un trabajador social para que le diga lo que debe hacer para recuperar pronto a su hijo.

La película de Case es pequeña pero contundente en los temas que plantea. No llega al extremo de satanizar a las autoridades sociales, pero sí muestra su rostro más deshumanizado, en la forma en que, aún viendo las mejoras que presenta Maggie en su vida (una cheff profesional buscando abrirse camino), persisten en su decisión de alejarla de su bebé. La resolución es desoladora. Mientras escuchamos la voz en off de Maggie, relatando cómo ante los tribunales ella quedó como “una bruja”, el espectador se queda con una historia sobre la discriminación en el sistema judicial británico, con un peculiar tratamiento sobre el tema de la maternidad, sentimiento que nace también ante las situaciones más adversas y críticas.

jueves, 13 de noviembre de 2008

DU POIL SOUS LES ROSES * * * 1/2

El despertar sexual durante la adolescencia, tomando como referencia dos puntos de vista muy dispares, es el eje principal de Du Poil Sour Les Roses (2000), dirigido por la actriz y directora Agnès Obadia y el debutante Jean-Julian Chervier.

En primera instancia, el trabajo de Obadia y Chervier es un singular y sencillo ejercicio de estilo, sin muchas pretensiones ni con la intención de abordar el tema del sexo juvenil con solemnidad. Simplemente, es una aproximación auténtica hacia las problemáticas actuales sobre la sexualidad, en una época tan conflictiva como lo es la adolescencia.

Roudoudou (simpática Julie Durand) es una chica de quince años, viviendo un complicado despertar hormonal. Inquieta, extrovertida, Roudoudou carga sus fantasías y anhelos en un joven de 30 años, de quien está perdidamente enamorada. Su mayor atractivo como personaje -cosa que Julie Durand sabe reflejar maravillosamente-, es que dentro de su inocencia, carisma y su poco cuidado arreglo personal, es una niña anhelando convertirse en mujer.

Los sueños de Roudoudou, están resueltos como animaciones en forma de collages, en donde refleja sus miedos (una mañana despierta creyendo que le ha crecido de más un pecho) y sus fantasías. Además, en su hogar se vive de manera abierta y sin mucho pudor la desnudez, visto en esa escena en la que comparten el baño, al mismo tiempo, la mamá mientras se ducha, el papá rasurándose desnudo y el hijo sentado en el retrete. Mientras, Roudoudou intenta documentar en el lugar, con una handy-cam, información sobre la vida sexual de sus padres, preguntándoles sobre sus posturas sexuales y la frecuencia con que lo experimentan. Un punto técnico que se extiende hasta la misma realización, en el que igualmente se intenta dar a la película un tono documental.

La intención de ofrecer tanto el punto de vista femenino como el masculino, lleva a desviar momentáneamente la historia hacia otro adolescente, Romain (Alexis Roucout), un chico solitario a quien igualmente las hormonas le están haciendo estragos, sólo que para él es una experiencia más traumática y torturante: Creerá que su madre vive una relación lésbica con la madre de su mejor amigo.

Los personajes tienen su principal virtud en la ingenuidad con la que están envueltos, en las reacciones casi infantiles a todo lo que viven. Al final, es claro que aquí el papel de los adultos en la orientación de los más jóvenes en cuestiones sexuales, es inútil e irrelevante, y que el mejor descubrimiento de la sexualidad es el que hacen dos adolescentes enamorados, por más frustrante que su “primera vez “ pueda ser.

++ La película nunca tuvo estreno comercial en España, y tampoco está disponible en DVD. Si le interesa, está disponible en edición francesa.

martes, 11 de noviembre de 2008

NOVOCAINE * * *


Algo comprobamos en Novocaine (2001), y es que Steve Martin no está hecho para escenas eróticas, sea en la cama con la magnífica actriz Laura Dern, o en un sillón de dentista con la británica Helena Bonham Carter, quien intenta llevarlo por terrenos eróticos espinosos. Creo que lo mismo sucederá si alguna vez le dan a Martin un personaje de malo o villano.

De hecho, Steve Martín ya había hecho un buen personaje de dentista en Little Shop of Horrors (1986). El papel de dentista en Novocaine, dirigida por David Atkins (coguionista junto a Kusturica de “Arizona Dreams”), no pudo haber caído en mejores manos que en las del actor de cabello blanco. Quizás el desacierto de Atkins, fue precisamente poner a Steve en situaciones “eróticas” que, sencillamente, no son para un actor de su perfil. Pero, como decía, el verlo así es toda una curiosidad.

Novocaine es un thriller satírico, con tintes de film noir y ciertas referencias a Barton Fink de los hermanos Cohen. Un dentista exitoso y con una, aparentemente, feliz relación sentimental con su asistente, Jean (Laura Dern), verá totalmente arruinada su carrera por un ocasional arranque de pasión con una misteriosa chica, Susan (Helena Bonham Carter), una junkie dedicada a robar drogas de hospitales y consultorios médicos.

“La mentira es como una caries, en cuanto infecta al diente se expande, hasta tener que sacarlo”, dirá filosóficamente Sangster en su narración en off, presente en toda la película. La metáfora es muy original, no exenta de comicidad e ironía, en el guión escrito también por Atkins y Paul Felopulos, evidente en esa excesiva y delirante escena final, como consecuencia de la moralidad de Sangster (incapaz de decir una mentira), mientras su consultorio arde en llamas.

Steve Martin está gracioso, pero su dentista dista mucho de ser su habitual personaje cómico, siendo aquí más bien metódico, perfeccionista, serio al inicio, hasta que la desgarbada y marginal Susan llega para alterar esa personalidad. Sangster es un amante de los paisajes idílicos (como el protagonista de Barton Fink) de la campiña francesa, a donde anhela irse a vivir algún día. Si lo logra, está por verse.

++ El DVD contiene como extras fichas técnicas, fichas artísticas, ficha de doblaje, tráiler, spot EE.UU, "Cómo se hizo", secuencias inéditas, storyboard, "Mordido: Intoducción a la Odontología Forense", biofilmografía del director y de los principales intérpretes.

lunes, 10 de noviembre de 2008

EN VERDEN TIL FORSKEL * * *

El primer largometraje del actor y guionista sueco Leif Magnusson (ex asistente de Lars Von Trier), es la historia de un niño en la búsqueda de su propia identidad, y de su padre y madre, viajando en tren por media Europa. En Un Mundo Diferente (En Verden Til Forskel, 1989) Jens (Adam Kozlowski) se enfrenta con un entorno urbano en el que nunca puede adaptarse, viniendo de un internado instalado en la tranquila campiña yugoslava.

Jens es un niño de origen polaco (pero su nombre es danés), y en el internado lleva una vida difícil. Tan sólo tiene un amigo, Hassec (Mirek Dymitrow), con quien pasa la mayor parte del tiempo construyendo castillos de arena. Sus demás compañeros lo molestan, se burlan por el simple hecho de ser polaco. Cuando logre su cometido, se sorprenderá cuando descubra que su idealizado padre, Daniel (Boguslaw Linda) está muy lejos de ser lo que él pensaba.

El rasgo más atractivo del personaje de Jens, es su impresionante madurez, notable en los diálogos que sostiene con su padre. Es un niño frágil en apariencia, pero su fortaleza de carácter es sorprendente, que se complementa en su amistad con una guapa chica, Vikki (Hilde Jensen), independiente, fumadora y que tendrá el relevante papel de animar a Jens a tomar las decisiones más importantes y, de alguna manera, a abrirle los ojos a la realidad que vive.

A pesar de su corta carrera, Magnusson demuestra en su debut un buen ojo y talento para resolver con maestría una de las mejores escenas de la película: Jens y su padre tienen una fuerte discusión por la pérdida de todo el dinero en una apuesta, en un largo pasillo, negro y apenas iluminado, para representar la irreparable distancia emocional entre ellos, crucial en el humillante castigo que el niño dará a Daniel, hincado y ebrio.

Con una muy buena fotografía de Steen Veileborg, Un Mundo Diferente adolece de actuaciones algo flojas, para el nivel de la historia que los actores protagonizan. Tal vez esto se deba a la excesiva dedicación que Magnusson da al acabado visual de su película: ese marcado contraste entre una campiña idílica, bella, asoleada, con una ciudad de Copenhagen gris y obscura, deprimente en muchas ocasiones.

Como dato curioso, Lars Von Trier hace un cameo como taxista, cosa que invita a pensar que el director danés le habrá dado algunos consejos a Magnusson.

++ En Verden til Forskel nunca tuvo estreno comercial en España, tan sólo se exhibió en Dinamarca, Suecia, Francia, Finlandia y Alemania. La película ganó en el Festival de Berlín el premio a "Mejor filme de niños y jóvenes".

viernes, 7 de noviembre de 2008

IN UNA NOTTE DI CHIARO DI LUNA * * 1/2

Rutger Hauer encarna a un reportero que se ha dado a la tarea de hacer un reportaje sobre el SIDA. En una Noche de Claro de Luna (1989), de la italiana Lina Wertmüller, tuvo su producción en una época en que la sociedad ya tenía muy asimiladas las fatales consecuencias del SIDA.

Dentro de su poético título, la película encuentra una actualidad arrolladora, a casi veinte años de haber sido realizada. John Knot (Hauer) toma como “conejillos de indias” para su reportaje-experimento a empleados de restaurantes de lujo, para documentar así el proceso discriminatorio que un portador del VIH debe enfrentar. Como un juego travieso, Knot finge tener SIDA y les dice a los camareros en voz alta que es seropositivo, para que el gerente del lugar le pida que baje la voz y que abandone el lugar. Registrándolo todo con una grabadora de voz, en una iglesia recoge las “recomendaciones” que un sacerdote le da, luego de confesarle que tiene SIDA: “Vive junto a tu esposa, pero no tengas relaciones con ella”, le aconsejará el padre.

En su aventura periodística, Knot se reencuentra con una antigua novia, Joëlle (la bellísima Nastassja Kinski), fotógrafa de un periódico francés, y con su pequeña hija. Un especialista en el tema del SIDA (pequeña actuación de Peter O’Toole), le proporcionará a Knot información valiosa, hasta que en su trayecto descubra una verdad que dará un giro descomunal a su vida.

La película está lejos de ser un drama panfletario estilo Philadelphia (1993). Como contraparte al personaje encarnado por Tom Hanks en esta última, Hauer interpreta un personaje más vital, dedicado a viajar y emprender proyectos a base de iniciativas poco éticas, como chantajes a una empresaria rica (Faye Dunaway, magnífica), con tal de luchar contra la enfermedad.

El doblaje al italiano le resta mucha fuerza a las interpretaciones de su muy competente reparto, y la trama tiene vueltas de tuerca excesivas y pretenciosas. Aunque también es cierto que Wertmüller (ex asistente de Fellini), es una realizadora con mucho oficio, a pesar de que la buena historia que plantea aquí se le va de las manos, debido al artificio en varios momentos de la película y a su débil historia romántica. Con todo, Wertmüller supo aprovechar la expresiva mirada azul de Hauer, la belleza de la Kinski y darle a la Dunaway un aire glamoroso.

jueves, 6 de noviembre de 2008

LA LETTRE * * *

Manoel De Oliveira adapta en La Lettre (1999) la novela francesa “La Princesse de Cleves”, escrita por Madame de Lafayette en el siglo XVII. Al personaje de Mademoiselle de Cleves le ha puesto el melancólico rostro de Chiara Mastroianni (hija de Marcello Mastroianni) y de Catherine Deneuve. De hecho, De Oliveira centra toda su atención en el rostro de Chiara, y logra que dentro de su tranquila y mesurada actuación su rostro adquiera una gama de matices, desde el de una sofisticada y refinada chica que se enamora a primera vista en una joyería, hasta el de una santa religiosa, que sacrifica su felicidad personal por sus principios morales.

Ganadora del Premio del Jurado en Cannes 1999, La Lettre, es un drama femenino sumamente contenido, sobre una chica apasionada que tiene una tendencia a dejarse llevar impulsivamente por sus sentimientos, como con su matrimonio con un médico, Jaques De Cleves (Antoine Chappey).

De Oliveira estructura la narración a partir de intertítulos, que van contando los detalles de la historia. Madame de Cleves se enfrentará a una encrucijada emocional, un dilema entre su romance con un cantante portugués (Pedro Abrunhosa) y el apoyo espiritual que le brinda una monja (Leonor Silveira).

El filme de Oliveira descansa sobre un discurso religioso –como mucha de su filmografía-. La amiga monja en cierto momento le llega a plantear a la señora de Cleves la posibilidad de convertirse en religiosa, ante su dilema moral y ético. Los momentos en que ambas se reúnen para discutir sobre la institución del matrimonio y su validez, tanto religiosa como sentimental, además de servirle a Oliveira para demostrar su maestría en el manejo del encuadre y el montaje, sirve también para que en ese claustro surjan las líneas más sugerentes del personaje de Chiara Mastroianni.

Si bien parece que el cantante Pedro Abrunhosa está en el filme más para lucirse cantando en sus conciertos (que ocupan una parte considerable de la película), es en las canciones que interpreta donde se encuentran las claves para entenderlo a él y a la señora de Cleves como personajes. Así, La Carta se revela como un drama romántico introspectivo, que inteligentemente deja los desplantes pasionales de sus personajes por un análisis más psicológico del amor y las emociones, desde un punto de vista femenino.

La Carta también es un estudio sobre las transformaciones que el amor puede tener, y en el caso de la señora De Cleves, pasa de uno erótico a uno religioso, basado este último más en la caridad y la compasión, revelado en la confesión que derrama en esa carta, que desde su exilio en tierras africanas, le escribe a su amiga.

++ La Lettre tuvo estreno en cines en España y estuvo disponible en DVD. Ahora se encuentra descatalogado.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

UNE NOUVELLE VIE * * *

Lo que queda claro al ver Une Nouvelle Vie (1993), melodrama dirigido por el respetado director parisino Olivier Assayas, es su verdadera maestría para la dirección de actores y la fuerza que dota a cada escena. En “Una Nueva Vida”, Assayas estructura las escenas con un minucioso cuidado en el montaje, colocando a sus personajes dentro de espacios, en apariencia, pequeños.

La historia (escrita por el mismo Assayas), narra el anhelo de una chica, Tina (Sophie Aubry) por conocer a su padre, Ludovic (Bernard Verley), de quien tan sólo conserva una foto como referencia. La vida de Tina toma un giro crucial cuando se entera que tiene una media hermana, Lise (Judith Godrëche), a la que quiere conocer para ponerse al corriente en sus vidas.

La trama, básicamente, cuenta los esfuerzos de Tina y Lise por estar juntas, y contiene detalles que van dando a la historia giros eróticos inusitados. El promiscuo abogado encarnado por Bernard Giraudeau es el detonante, una especie de “abogado del diablo” que opera en las hermanas dos comportamientos distintos, pero guiados igualmente por una sexualidad desbocada: Lise lleva a cabo juegos sadomasoquistas con él, mientras Tina, por el contrario, tomará un papel más sumiso.

Como fondo a estos desconcertantes giros dramáticos, está la impecable realización de Assayas en la notable fotografía de Denis Lenoir y en la magnífica edición de Luc Barnier. En cuanto a Bernard Giraudeau, está genial en este tipo de personajes constantes en su filmografía, en tanto Sophie Aubry y Judith Godrëche, están espléndidas.

Lejos de ser el trabajo más logrado de Assayas, la ambigüedad es lo que mueve la mayor parte del tiempo a sus personajes. Un filme con un claro discurso machista desde cualquier punto de vista: el familiar (esa violento comportamiento tan contenido de Ludovic) hasta el sexual, por supuesto, encarnado por la figura obscura del abogado. Assayas salva la película en la resolución, un final abierto en el que Tina y Lise superan de alguna manera a esa figura machista que representa el abogado; así como los yugos del pasado, para así iniciar el proceso de conocerse y comenzar a entenderse una a otra.

martes, 4 de noviembre de 2008

LA MIRADA DEL OTRO * *

Hay una promesa que Begoña (la actriz italiana Laura Morante) jura que cumplirá al momento de retomar su diario: acostarse con todos los hombres que pueda, y tener la mayor cantidad de experiencias sexuales posible. Todo es parte de un instructivo, y por momentos, tormentoso trayecto, en el que la atractiva mujer iniciará un repaso por su vida sexual del pasado, al lado de su amante algo torpe y borracho, Elio (José Coronado), y para vivir nuevas experiencias con Daniel (Miguel Ángel García), un hombre mucho menor que ella, a quien apoda el “caballerito” o “mi perro guardián”.

La Mirada del Otro (1998), realizada por Vicente Aranda, es un melodrama erótico con tintes de thriller psicológico, aunque, infructuosamente, parece que pretende ser mucho más que eso. Para ser justos, la puesta en escena de Aranda es lograda, en el equilibrio que logra entre el artificio y los escenarios urbanos en los que ambienta la aventura sexual de su protagonista.

Es la época navideña y Begoña, doctora en Estadística y consultora en una empresa, intentará reencontrarse con su familia, a pesar de los enfrentamientos con su madre (María Jesús Valdés). Es evidente que, a los ojos de su madre, Begoña es la “oveja negra” de la familia.

Basada en la premiada novela de Fernando Delgado, la trama seguirá hasta el Año Nuevo y así, en adelante, la sexualidad de Begoña servirá de arranque para que inicie un estudio psicológico y existencial de sí misma, registrando todas sus reflexiones en un aparatejo japonés, capaz de traducir los pensamientos en palabras escritas, visible en una gran pantalla.

El filme apenas y tiene poco más que contar, incluyendo las funestas consecuencias físicas que tendrá el comportamiento de la ninfómana Begoña. Los graves problemas de la película de Aranda, no radican en su realización técnica, y aquí es oportuno mencionar la buena fotografía de Flavio M. LaBiano, y la interesante banda sonora de José Nieto, sino a lo poco creíble de su personaje: una mujer de aire intelectual que no resulta creíble, debido a sus pobres bases dramáticas. En ese aspecto, al asunto se le perciben aires poéticos pretenciosos, sin que a la mujer se le pueda creer nunca lo que profesa: entender el amor a partir del sexo desenfrenado.

Morante y el resto del reparto dan lo mejor para sacar adelante sus personajes. A lo que se enfrentan los histriones, es a un guión con una propuesta interesante pero malograda, debido también a ese intento de darle al filme un toque de ciencia ficción poco congruente y que nunca encaja del todo con la trama.

lunes, 3 de noviembre de 2008

I SHOT ANDY WARHOL * * * 1/2


Lili Taylor es una de esas actrices que rara vez (o casi nunca) veremos en una película comercial. Es una actriz nacida por y para el cine independiente, y en prácticamente todas sus películas ofrece notables actuaciones. Si acaso su participación en el sitcom Mad About You, interpretando a una cuidadora de bebés, sea uno de sus escasos deslices en su carrera cinematográfica. ¡Pero hasta esa vez supo hacerlo bien!

En I Shot Andy Warhol (1996), la actuación de la Taylor es una soberbia disección de la enfermiza personalidad de Valerie Jean Solanas, una chica lesbiana y obsesionada por ver producido su guión cinematográfico nada menos que por Andy Warhol. ¡Casi no pedía nada! Solanas hizo hasta lo imposible por dar a conocer sus manifiestos feministas, desde prostituirse hasta regalarlos en la calle, y pasó a ser una figura destacada dentro del feminismo gracias a sus ensayos que proclamaban la inutilidad, desaparición y destrucción del género masculino. Esta es la crónica de cómo ese desequilibrio mental llevó a Valerie Solanas, irremediablemente, a lo que el título del filme nos anuncia.

Andy Warhol (Jared Harris) apenas es un pretexto para configurar el retrato de Solanas. Warhol es casi una fantasmal presencia, expuesto como era en la vida real: tímido, retraído y parco en las entrevistas. Su famoso estudio, “Factory”, es el escenario principal durante buena parte de la película.

No estamos ante una biopic sobre Warhol, que pretenda instruirnos sobre el pop-art, pero sí llega a ser un pequeño retrato cultural y artístico de mediados de los 1960. A pesar del evidente bajo presupuesto de la película, el filme de la canadiense Mary Harron (responsable de un mucho mejor filme sobre la pin-up Betty Page en “The Notorious Betty Page”), acaba siendo una gran exhibición del talento de Lily Taylor en su encarnación de Valerie Solanas, quien intentó asesinar a Andy Warhol, luego de ser ignorada en todos sus intentos por llamar su atención.

Solanas acaba siendo un personaje interesante. Trascendió como un símbolo del feminismo radical, aunque el guión no acaba teniendo las suficientes bases que nos ayuden a entender los orígenes de ese radicalismo. El asunto pisa más los terrenos del telefilme, es cierto, pero de una forma intensa y experimental, gracias a la fuerza histriónica de Lili Taylor.

++ El DVD está disponible en una versión austera, nada más con el trailer cinematográfico como extra.

viernes, 31 de octubre de 2008

OLIVIER, OLIVIER * * *

El frágil equilibrio y alegría que se vive dentro del entorno familiar de los Duval, se verá roto con la desaparición del pequeño Olivier (Emmanuel Morozof), luego de ser enviado por su madre a dejarle comida a su abuela. No lo volvieron a ver durante muchos años. Olivier, Olivier (1992), de la guionista y realizadora polaca Agnieszka Holland (consultora de Krzysztof Kieslowski en “Rojo” y coguionista en “Azul”), es la crónica de la desintegración de una familia. La desaparición del pequeño Olivier será el detonante para que aparezcan reproches ocultos, fantasmas y culpas del pasado, en el matrimonio formado por el Dr. Serge Duval (gran actuación de Francois Cluzet), veterinario, y su esposa Elisabeth (Briggitte Roüan magnífica).

Nadine (Faye Gatteau), hermana mayor de Olivier, quedará en medio de las peleas de sus padres y entrará en una fuerte etapa de depresión. Holland deja patente su habilidad para dirigir relatos juveniles, en trabajos destacables como Europa, Europa (1991), The Secret Garden (1993), cuento infantil visualmente atractivo, Total Eclipse (1995), con Leonardo DiCaprio y David Thwelis, acerca de la relación sentimental surgida entre los poetas Rimbaud y Baudelaire, y más recientemente Copying Beethoven (2006), sobre el ficticio amor platónico entre Beethoven y una bella copista.

La colorida fotografía de Bernard Zitzermann, logra unos bellos paisajes en los que destacan los verdes y amarillos del campo, y le da al filme un acabado de película infantil, aunque, contra las apariencias, no lo es. La película de Holland se transformará en una especie de reelaboración de El Regreso de Martin Guerre (1982), a una historia familiar cuando Elisabeth y Serge acepten a un reaparecido Olivier (Grégoire Colin, de “Nénnette et Boni” y “La Vida Soñada de los Ángeles”, de los mejores actores jóvenes del cine francés moderno), seis años después, mientras Nadine (ahora interpretada por Marina Golovine) tendrá sus dudas respecto a si este precoz chico es realmente su entrañable hermano.

Por desgracia, creo que este giro trae muchos problemas a la película, que goza de un dejo de fantasía infantil en esas historias de extraterrestres que daban pie a los juegos infantiles entre Olivier y Nadine. Las dificultades vienen del hecho de que nunca se nos explica cómo es que este reaparecido Olivier sabe tanto de su pasado, o el porqué de ese extraño poder paranormal que de pronto se despierta en Nadine. Con todo, el filme tiene el suficiente encanto, gracias a su buen reparto, como para acabar despreciándolo. A pesar de sus defectos, es una interesante reelaboración de la antigua historia de Martin Guerre, que extiende todavía más el relato original de la novela escrita por Janet Lewis.

++ Olivier, Olivier tuvo estreno comercial en España en 1992, pero no se encuentra disponible una edición española en DVD. Se puede encontrar en edición francesa.

jueves, 30 de octubre de 2008

MÒN PÈRE, MA MÈRE, MES FRÈRES ET MES SOEURS *

Por más que lo intentó, la guapa Victoria Abril no logró convencer en su papel de mamá cariñosa, pero emocionalmente confundida, en Mòn Père, Ma Mère, Mes Frères et Mes Soeurs (1999), fallido largometraje debut de la actriz y guionista francesa Charlotte de Turckheim, quien también participa en esta lamentable aventura con un pequeño personaje.

En su primer largometraje, Turckheim pudo haber conseguido una entretenida, sencilla y medianamente visible comedia familiar, pero todo queda arruinado por un guión inexplicablemente enredoso y que se acaba perdiendo pasada la primera media hora. La intención, al parecer, fue hacer una especie de melodrama femenino “almodovariano”, sin acercarse un poco a la audacia estilística y comicidad del realizador manchego.

De la ciudad de Paris, donde arranca la historia, con un niño de once años (Pierre-Jean Cherit) anhelando conocer a su verdadero padre, la trama se traslada hasta alguna playa del Caribe mexicano, lugar en donde puede ser que viva el padre del niño.

¿Para qué hasta México?. El espectador mexicano (o cualquier turista que conozca estas playas) se lo preguntará al ver que no se aprovecha ningún paisaje o locación para adornar el seco tono romántico del filme, además de que apenas salen uno o dos personajes mexicanos. Uno de ellos, el gerente del hotel, está interpretado por Antonio Valero,... ¡un actor español!. Por si fuera poco y por alguna extraña razón, en el hotel y sus alrededores parece haber exclusivamente turistas franceses.

Victor, el niño con crisis existencial, consigue viajar a México gracias a la generosidad de su abuela (Pilar Bardem), quién le hará creer a su hija Anne (Abril) que ha ganado un sorteo. Al viaje se agregará la tía, Jeanne (la misma Turckheim), mujer solterona y depresiva, un personaje sin la menor importancia en la trama. Por alguna casualidad, tal vez “astrológica”, Anne, madre soltera, se reencontrará no nada más con el padre de Victor, sino con todos sus ex novios, es decir, los padres de cada uno de sus otros hijos. Es como ver Mamma Mia! pero...¿al revés?

El desastroso guión, escrito por Philippe Giangreco y la Turckheim, no es ni divertido, ni desarrolla satisfactoriamente ninguna de las subtramas que van surgiendo, con tres personajes insoportables que quieren ser graciosos molestando a Anne. Por la mitad de la película, uno acaba confundido al no saber quién es padre de tal o cual hijo o hija, ni con cuál Anne vivió tal o cual aventura romántica.

Para ser justos, la Turckheim es guapa, y lo mejor para ella es quizás seguir por la vía de la actuación, porque su primer filme es un enorme tropiezo.

++ La película se estreno en España con el título "Mamá, preséntame a papá!". Disponible en una edición en DVD austera y sin extras.

martes, 28 de octubre de 2008

THE WHOLE TEN YARDS * *

No es un requisito indispensable ver The Whole Nine Yards (2000) para enfrentarse a su secuela, The Whole Ten Yards (2004), que tiene prácticamente el mismo reparto. El rapport del triángulo Bruce Willis-Matthew Perry-Amanda Peet sigue funcionando bien. Jimmy “Tulipán” Tudeski (Bruce Willis) regresa como un hogareño hombre, obsesivo con la limpieza, aficionado a la cocina y amante de las gallinas, viviendo oculto en un poblado de México llamado “Ejutla”.

Jill (Amanda Peet), esposa de Jimmy, ahora involucrada en el mundo del hampa, intentará hacer que Jimmy vuelva a ser el mismo matón de antes. Será el secuestro de Cinthya (Natasha Henstridge) a manos del mafioso Laszlo (Kevin Pollack), lo que obligue a Jimmy a regresar a las andadas, ya que Oz (muy desenvuelto Matthew Perry, en su papel de dentista inútil), el paranoico y asustadizo esposo de Cinthya, recurrirá a él para que le ayude a salvarla.

Lo que salva en buena parte a esta secuela, dirigida por Howard Deutch, es la pareja cómica que forman Bruce Willis y Mathew Perry, luego de una primera parte floja. Bruce Willis sigue luciendo un odio y aborrecimiento convincente hacia Oz. Lo peor es que el humor negro al que, por momentos, quieren recurrir Deutch y el guionista George Gallo, no se lleva al límite, en una medianamente visible combinación de cine de gángsters y comedia de enredos. Esperemos que ya no haya otra secuela.

++ El DVD incluye de extras trailer, escenas de rodaje, entrevistas, fichas artísticas, fichas técnicas y filmografías selectas.

lunes, 27 de octubre de 2008

MONSTERS, INC. * * * *

La casa Pixar nos ha entregado aventuras protagonizadas por juguetes, peces en el mar, una familia de superhéroes, coches de carreras, y no podían faltar monstruos en Monsters, Inc. (2001), uno de los trabajos más creativos de la Pixar. No son los monstruos clásicos, como Drácula, Frankenstein, el Hombre Lobo, etc. (sin duda hubiera sido interesante tener una visión de la Pixar sobre estos), sino una original galería de monstruos que habitan en una dimensión alterna, donde es capaz de ocurrir una crisis energética.

Su genialidad empieza desde su secuencia de créditos animada, muy groovie y de espíritu sesentero, un juego cromático muy ágil que tiene como base una gran variedad de puertas. Dirigida por Pete Docter, David Silverman y Lee Unkrich, la película cuenta entre sus guionistas a Andrew Stanton (Finding Nemo, WALL-E), y el relato toma como punto de partida el clásico miedo de los niños a los “monstruos” que habitan en los armarios, y salen en las noches a asustarlos. De los gritos que emiten los niños asustados, se extrae la energía eléctrica de la ciudad de los monstruos.

El proceso es como producción en serie: los monstruos acceden por todas las puertas de los armarios del mundo, para asustar a los niños y recolectar la energía. La crisis llega cuando una traviesa niñita se queda por accidente en el mundo de los monstruos, por lo que el enorme monstruo Zully (voz de John Goodman), el mejor asustando niños, y su amigo, Mike Wazowski (voz de Billy Cristal) tendrán la misión de regresarla a su habitación.

Monsters, Inc. sigue las convenciones de las buddy movies: Zully es la fuerza, mientras Mike es el cerebro (o algo así), y pasarán un sin fin de aventuras para también tratar de desenmascarar una conspiración en la planta, perpetrada por el villano de la historia, Randal (voz de Steve Buscemi), una especie de serpiente con patas, capaz de mimetizarse con su entorno.

Monsters Inc. es la historia de cómo un enorme y peludo monstruo azul, verá su corazón ennoblecido por una pequeña niña, a la que promete ayudar y proteger por encima de todo. La película es un relato conmovedor y, como siempre en los filmes de la Pixar, el mensaje es el valor de la amistad y la importancia de trabajar en equipo. Al final, estos monstruos lo son de nombre nada más, porque son capaces de tener un gran corazón y, claro, mucho sentido del humor. ¿Para qué seguir asustando niños si se les puede hacer reír?

domingo, 26 de octubre de 2008

MAX PAYNE * *


Me declaro analfabeta en cuestiones de videojuegos. Ha sido un amigo, más versado en estas cuestiones, quien me ha orientado al enfrentarme a la primera adaptación cinematográfica de Max Payne (2008), un famoso videojuego que, según él, ya ha pasado algo de moda. La película, como el videojuego, sigue una estética de film noir, mezclado con toques de fantasía y thriller.

Con esta película, Mark Wahlberg quiere seguir consolidándose como una estrella de peso en el cine de acción, al encarnar a Max Payne, un detective sin nada que no hayamos visto antes: un hombre torturado en busca de venganza, por el asesinato no esclarecido de su esposa y bebé. Aunque no hace falta ser un experto en videojuegos, para comprobar que Max Payne no ofrece nada nuevo. Visualmente, es un nuevo retorno al estilo Matrix, con escenas de acción que desafían la gravedad, y caprichosamente nos muestran a detalle el volar de las balas y los movimientos de los actores. Además, la película, dirigida por John Moore, no está nada lejos del plagio estético, al hacernos sentir en un mundo urbano decadente y obscuro estilo Sin City, sin llegar nunca a la maestría visual lograda por Robert Rodríguez en este último filme.

Las vueltas de tuerca son predecibles, y hay escenas de acción tan inverosímiles como las de cualquier filme palomero de acción hollywoodense. Payne es el clásico detective solitario que parece poder arreglárselas sólo en su pelea contra los villanos, una banda de traficantes de una droga que al tomarla hace alucinar un infernal entorno, habitado por seres demoníacos. Bueno, Payne no está tan sólo, ya que lo acompañará en ocasiones una chica rusa (Mila Kunis, guapísima), en busca como él de venganza. El final deja espacio para una secuela. Ante el resultado de esta primera película, creo que tardará mucho en llegar. Lo que sí me sorprendió es ver de regreso a Chris O’Donnell, en un papel tan blando para lo buen actor que es.

En fin, mi amigo experto en videojuegos me dijo que, a pesar de que el filme sigue al pie de la letra muchos elementos originales del videojuego, como las alucinaciones de Payne cuando está bajo los efectos de la droga, que en el videojuego es algo que te hace dudar si lo que el personaje (y el jugador) mira es real o producto de sus alucinaciones. Como sea, no le convenció mucho el filme, y a mí tampoco.

viernes, 24 de octubre de 2008

NIGHTS IN RODANTE * * 1/2


Lo que consiguió The Notebook (2000), un drama romántico notablemente contado y con una buena historia, no lo ha logrado Nights in Rodante (2008), la más reciente adaptación de una novela del escritor de bestsellers Nicholas Sparks. The Notebook se centraba en los recuerdos de unos nostálgicos ancianos residentes en un asilo. Aunque no sé qué tan bueno o malo sea, en comparación, el libro Nights in Rodante, al menos el filme denota una historia de lo más convencional, sobre la crisis de la mediana edad de una madre de familia en sus cuarenta y tantos años, interpretada por una estupenda Diane Lane.

El argumento pertenece más a un telefilme de fin de semana, ambientado en un idílico escenario: una playa solitaria, donde se ubica una antigua casa de huéspedes, justo en la costa sur de los Estados Unidos. Increíblemente, no hay un solo huésped en la casa, tan sólo un malhumorado médico (Richard Gere, en su tercer película junto a Diane Lane), que ha llegado al pueblito sureño de Rodante debido a una demanda que lleva encima, por la muerte de una paciente en el quirófano. Tanto Adrienne (Diane Lane), con una hija problemática y separada de su esposo infiel, quien se encuentra a cargo de la casa durante ese fin de semana, como el médico, coincidirán en la casa y, por supuesto, sucederá lo inevitable: se enamorarán, encontrando en su relación un refugio y consuelo a sus problemas.

Así de predecible es la película. Desde el encuentro entre Adrienne y Paul, el médico en cuestión, uno podrá adivinar los acontecimientos que irán sucediendo, sabremos hacia dónde se dirige todo el asunto, incluyendo esa trágica vuelta de tuerca final. Pero la película resulta visible si se va con la disposición adecuada, en especial por la buena actuación de Diane Lane, cosa que no se puede decir del siempre tieso Richard Gere. Por más que se esfuerce, Gere no puede transmitir una mínima emoción, ni teniendo enfrente a una mujer como Diane Lane. Con todo, si le gusta el género romántico no le hará daño echarle un vistazo.

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