viernes, 9 de mayo de 2008

DVD: PUNCH-DRUNK LOVE * * * *


El depresivo, inestable y violento Barry Egan (Adam Sandler, en su primer papel “serio”), se encuentra obsesionado por descubrir un supuesto fraude en el concurso organizado por una marca de budines de chocolate: prometen miles de millas de viaje, por consumir un producto demasiado barato. Empresario en la industria de los “destapacaños”, Barry además tiene que lidiar con sus manipuladoras hermanas y la urgencia de éstas por conseguirle una pareja, para así terminar con su soledad.

Pero antes, Barry se encuentra en la calle un órgano, por obra de una coincidencia celestial, segundos después de haber presenciado un aparatoso choque. Su vida tomará un giro inesperado, cuando decida conservar el pequeño instrumento dentro de su oficina, al sentir que le proporciona una protección de todo su entorno conflictivo, incluso de sus hostigadoras hermanas.

Dirigida por el californiano Paul Thomas Anderson, Punch-Drunk Love (E.U., 2002), responsable de esa intrigante e inclasificable obrita maestra titulada Magnolia (1999), duro retrato de la sociedad consumista de finales de siglo XX que cerraba con una hipnótica secuencia de una lluvia de ranas, cual plaga que llegaba a castigar a una sociedad sin valores y en decadencia.

Una llamada telefónica de Barry a una línea “erótica”, para calmar y distraer su soledad, lo meterá en un aprieto con una mafia de chantajistas, propietaria del servicio. Barry resulta chantajeado por la chica con la que habló, y además golpeado al negarse a obedecer las órdenes, hasta ser amenazado de muerte por el dueño del negocio (escondido en una tienda de colchones), interpretado por el actor fetiche de Anderson: Philip Seymour Hoffman.

El guión es sencillo, narra una historia romántica minimalista, justo cuando Barry conozca a Lena (Emily Watson), para tocar fondo en su conflictivo estado mental y, probablemente, abrir paso a una nueva etapa en su vida.

La película muestra una faceta considerablemente distinta de Sandler. Los personajes parecen extraídos de alguna comedia romántica-musical de la época dorada de Hollywood. Sandler, en algún momento, parece estar ejecutando alguna rutina de slapstick o algún número musical (la escena del supermercado).

Anderson hace gala de cierto artificio, a través de imágenes multicromáticas, difusas, deformes, para reflejar el estado mental de Barry, sus crisis y arrebatos emocionales, junto a una serie de efectos de sonido perfectamente editados. Barry es un personaje cargado de sorpresas, carismático y concebido desde las entrañas. Es una suerte de “Popeye”, que en lugar de espinacas prefiere el budín de chocolate.

Punch-Drunk Love acaba siendo conmovedora y se puede tomar equivocadamente como un filme “menor” de Anderson. Es la aventura de cómo Barry despide sus depresiones, con sólo ver a Lena, con sólo comer budín y calmar ese monstruo que lleva dentro, algo parecido a su personaje de la más reciente Reign Over Me (Mike Binder, 2007).

jueves, 8 de mayo de 2008

CINESPAÑA: FRANKY BANDERAS * * *

El guionista Rafael Azcona, fallecido en marzo de este año, ofrece en Franky Banderas (España, 2004) una comedia más sobre los perdedores en búsqueda de un lugar en el mundo. En este caso, el mundo del espectáculo. Dirigida por José Luis García Sánchez (fallidísima Siempre hay un camino a la derecha/1997, el homenaje a Maria Zambrano en María Querida/2004, reseñada en este blog) el tema intenta combinar, con gracia y habilidad, la comedia con la crítica hacia el mundo de las estrellas infantiles, su explotación por adultos oportunistas y frustrados, sin oficio ni beneficio.

Lo que resulta gracioso, es que la historia escrita por Azcona tiene como centro a un niño, Paquito (el debutante niño Raulito), sin pizca de talento y a merced de Avelino Lechuga (Juan Luis Gallardo), un patético payasito de fiestas infantiles odiado por su público principal, es decir, los niños. Abelino descubre a Paquito durante un fallido casting, nada menos que vestido de mariachi e intentando cantar unas “rancheras”.

La aventura narrada en Franky Banderas, será la de ver cómo Paquito pasará de ser “El Jilguero de Madrid”, a tener el nombre artístico que da título al filme, “Franky” por Sinatra, y “Banderas” por... Antonio, según la “inteligente” estrategia de unos ejecutivos. Apenas y Paquito empiece a llamar la atención, con actuaciones callejeras, entrevistas de radio, etc., aparecerán en escena personajes no menos extraños, directa o indirectamente relacionados con el chico, queriendo sacar provecho económico de su rotundo éxito.

Es el ascenso y descenso de una “estrellita”, que quiere ser una mezcla de Ricky Martin y Michael Jackson (como afirma en su canción). En ese sentido, la actuación de Raulito involuntariamente llama nuestra atención sin mucho esfuerzo, simplemente colocándose frente a la cámara, haciendo gracias, sonriendo,... en pocas palabras, siendo él mismo. Sin hacer gran cosa, Paquito imprime un toque inocente y vulnerable al filme, más bien gracioso, ya que en verdad se cree cantante y bailarín consumado. Avelino será el iluso y farsante de la historia, sueña con el éxito internacional del niño, cuando la madre de “Franky” es una prostituta masajista, y uno de sus clientes es un anciano (Manuel Alexandre en un cameo extendido). Lo difícil será encontrar la salvación que el niño necesita, cuando todos no ven más que su propio beneficio.

El problema del filme, a pesar de ser entretenido gracias a su galería de insanos personajes, es que en su virtud lleva el pecado: no pretende ser más que una comedia sin mucho en qué profundizar y reflexionar sobre su tema, de ahí hasta un final abrupto, apresurado.

martes, 6 de mayo de 2008

EL HOLLYWOOD DE AYER: ALL THAT HEAVEN ALLOWS * * * *


El realizador Douglas Sirk ha pasado a la historia como gran artífice de melodramas románticos en Hollywood. El más famoso de ellos, con toda seguridad, es All That Heaven Allows (E.U., 1955), un relato que por debajo de su colorida fotografía en Technicolor, gran manufactura visual y clásica banda sonora, llevaba un fuerte subtexto sobre los prejuicios y la discriminación sociales.

No resulta exagerado afirmar que una de las fuentes principales de inspiración del trabajo de Sirk, a partir de una historia escrita por Edna y Harry Lee, es la obra de Jane Austin y sus capciosos análisis sobre el comportamiento social y de clase. Incluso, Todd Haynes hizo una especie de remake en Far from Heaven (2002), magistral ejercicio de estilo que emulaba precisamente la visión romántica de Sirk, la fotografía en Technicolor, la música, las actuaciones, e incluso, el tipo de créditos iniciales. La única variante, era que Haynes introducía un subtexto racial y homosexual en su relato, como crítica hacia los prejuicios, intolerancia e ignorancia que persistían durante la conservadora década de los 1950.

La historia era muy sencilla en su forma: una viuda de clase acomodada, Cary (la recientemente fallecida Jane Wyman), con dos hijos jóvenes, encuentra la posibilidad de rehacer su vida al enamorarse de un humilde pero apuesto jardinero, Ron (Rock Hudson). Sin embargo, Cary tiene otro pretendiente de su mismo círculo social, y los problemas vendrán cuando sus amigos sepan sobre la relación que lleva con Ron. Para colmo, los chantajes sentimentales de sus hijos no se dejarán esperar.

Sirk era un detallista sin medida. All that Heaven Allows (como muchos otros de sus filmes), estaba cuidada en toda su producción, desde una magnífica fotografía de Russell Metty, hasta el diseño de producción de Alexander Golitzen. Por ejemplo, el cambio de estaciones indicaba el avance de la narración y reflejaba el estado de ánimo de Cary: la soleada y colorida primavera durante su enamoramiento, el otoño para su crisis familiar y social, hasta llegar al nevado invierno, cuando la presión de todos es tal que amenaza con finalizar el romance entre Cary y el mucho más joven Ron.

A pesar de la sencillez del relato, la narración de Sirk imprimía emoción y suspenso a la historia, en esa notable secuencia del accidente final, montada de manera eficaz y que basaba su intriga en la manera de distanciar a los personajes. Por supuesto, la voz de la razón venía del personaje del médico, quien en una escena clave hacia ver a Cary que no importaba lo que dijeran los demás, o lo conflictivo de su entorno familiar-social, la respuesta para su felicidad la tenía ella misma.

El escenario de la resolución era idílico, romántico, ensoñador, como instalado en otro mundo, uno en donde Cary y Ron puedan encontrar su añorada felicidad.

lunes, 5 de mayo de 2008

DVD: EL LABERINTO DEL FAUNO * * * * *


Guillermo del Toro es uno de los contados realizadores que hoy en día están interesados en mantener vigente el género fantástico en el cine. El realizador, originario de Guadalajara México, confirma el hecho con su próximo trabajo, la realización de El Hobbit en dos partes, adaptación del libro de J.R. Tolkien, una especie de introducción a la saga de The Lord of the Rings y que producirá Peter Jackson.

El Laberinto del Fauno (México-España-E.U., 2006), su octavo largometraje, estuvo nominada a la Palma de Oro en Cannes, una historia fantástica de altos vuelos, fiel a sus obsesiones temático-visuales (relojes, insectos y criaturas fantásticas) para reinventarlas dentro de un contexto histórico, la Guerra Civil Española, no muy lejos de lo surreal y lo gótico de todas maneras.

Del Toro demostró lo bien que podía desenvolverse en este escenario histórico con El Espinazo del Diablo (2001), una historia de fantasmas que se desarrollaba dentro de un internado para chicos. El realizador encuentra en esta época histórica, un espacio idóneo para situar historias fantásticas sobre la clásica lucha entre el bien y el mal. En El Laberinto del Fauno, será el ejército franquista la representación del mal, en un relato situado años después de su triunfo sobre las huestes republicanas. Su despotismo, tiranía y crueldad estarán representados en la férrea y poderosa presencia del actor catalán Sergi López, interpretando al capitán Vidal, jefe de un cuartel instalado en algún bosque del norte de España.

Escrita por el mismo Del Toro, el relato es un fascinante cuento de hadas terrorífico, que exhibe una violencia gráfica sin tapujos, llena de metáforas sobre el bien, el mal y que se mueve sin problemas dentro de una dimensión alterna de fantasía, llena de criaturas como hadas, sapos gigantes, mutantes devora-niños y, el mejor de todos, un maravilloso fauno, quien fungirá como el guía de una niña, Ofelia (Ivana Baquero, estupenda), en su viaje por este universo.

Ofelia llega con su madre (Ariadna Gil) al cuartel de Vidal, con quien está casada en segundas nupcias y en espera de un bebé. Estamos en el año 1945, con el régimen franquista en efervescencia. La trama narrará la turbulenta estancia de Ofelia en el cuartel, viendo cómo su madre está al borde de la muerte por un embarazo riesgoso y sufriendo los violentos tratos de Vidal, huyendo hacia un mundo de fantasía donde deberá pasar una serie de pruebas al estilo de Alicia en el País de las Maravillas, para probar ante el fauno (Doug Jones, el hombre pez de Hellboy) que es digna de un título de princesa de este mundo milenario, pudiendo ser todo producto de su imaginación o una intrigante realidad.

Este mundo fantástico, creado con un magistral trabajo de maquillaje y efectos digitales (nada más el fauno es una combinación de ambas técnicas) servirá de sostén para desarrollar el dramático relato de la guerra civil, algo así como una cruza de Ernest Hemingway con Lewis Carroll, cuya violencia quedará encapsulada en el pequeño espacio del cuartel.

Además de la magnífica actuación como villano de Sergi López, destacará Maribel Verdú, como la melancólica ama de llaves del cuartel. Al final, es bueno ver que todavía hay realizadores que se preocupen por mantener vigente el género fantástico hecho “a la antigua”, como del Toro: sin que los efectos digitales se “coman” a la trama. ¿Será Hellboy 2, su próximo filme a estrenarse este año, la excepción a la regla?

++La película puede encontrarse en varias ediciones, desde la sencilla con un sólo disco, pasando por una especial de 2 discos, otra con estuche metálico y una edición especial para coleccionistas. Esta última contiene extras estupendos: galería fotográfica, decorados: Molino. Laberinto, Árbol. Salón Hombre Pálido. Mundo Fantástico. El Tren; bonus track (Extra escondido), personajes, campaña publicitaria, autores: director (Guillermo del Toro). Fotografía (Guillermo Navarro). Director de Arte (el mexicano ganador del Oscar Eugenio Caballero) y música (Javier Navarrete), audio comentario y audio descripción para ciegos; ficha técnica, ficha artística y por si fuera poco el libro "El Cuaderno del Director", edición facsimilar del cuaderno de notas y bocetos de Guillermo del Toro. Para auténticos fans.

domingo, 4 de mayo de 2008

DVD: THE SINGING DETECTIVE * * * 1/2


Resulta curioso, pero después de que pasan los primeros minutos de The Singing Detective (E.U., 2003), extravagancia dirigida por el actor y realizador televisivo Keith Gordon, lo primero que viene a la mente son los problemas que el actor Robert Downey Jr. tuvo con las drogas, el alcohol y las rehabilitaciones clínicas por las que ha pasado.

Basada en la teleserie de la BBC creada por Dennis Potter en 1986, quien también firma el guión, el personaje principal, el sexualmente reprimido Dan Dark (Downey Jr.), escritor de relatos policíaco-detectivescos o "hard-boiled", a simple vista parece ser un alter ego del joven actor neoyorkino, y a quien podemos ver ahora en Iron Man (2008) interpretando a Tony Stark.

De entrada, The Singing Detective es una “terapia psiquiátrica” a ritmo de baladas románticas y rock de los 1950, que narra en la forma de un atípico musical la rehabilitación por la que tendrá que pasar Dark, usando la freudiana técnica de ir hacia atrás en el recuerdo de sus propias vivencias, las cuales plasmó inconscientemente en su más reciente novela, The Singing Detective.

Un irreconocible Mel Gibson, en una suerte de cameo extendido, interpreta al Dr. Gibbon, quien hará uso de la novela de Dark para investigar dentro de sus recuerdos de la infancia, e intentar encontrar la solución a su bloqueo mental, y además poder sanarle una enfermedad psicosomática en la piel, que lo obliga a estar hospitalizado.

La película tiene unos buenos números musicales, bien ejecutados y montados, y los actores muestran un gran desempeño intentando bailar y cantar. Sin embargo, no será la parte musical por la que el filme valga, sino por la eficaz mezcla de géneros entre el film-noir y el musical, la impecable factura visual y pulidísima fotografía de Tom Richmond, el diseño de producción de Patricia Norris y la solvencia de Gordon para dirigir a todo su reparto, empezando por la buena actuación de Robert Downey Jr., acompañado por Robin Wright Penn, Katie Holmes, Adrien Brody y Jeremy Northam.

++Los extras: trailer cinematográfico, entrevistas con el realizador y el reparto, e imágenes de rodaje.

viernes, 2 de mayo de 2008

DVD: RIPLEY'S GAME * * *

El personaje de Tom Ripley, creado por la escritora estadounidense Patricia Highsmith, ha sido llevado al cine en varias ocasiones. En su serie de novelas, que iniciara con El Juego de Ripley (1974), narra las aventuras de Tom Ripley, un hombre de suma inteligencia, culto y refinado, talentoso para la ejecución de fraudes complicados, pero que ocultaba alteraciones en su estado mental, canalizado a través de arranques de ira y un instinto asesino.

Wim Wenders adaptó por primera vez al cine la novela de Highsmith en The American Friend (1977), con Dennis Hooper en el papel de Ripley, un negociante de arte que termina tomando ventaja de un restaurador (Bruno Ganz), para llevar a cabo trabajos sucios. Una segunda adaptación vino mucho tiempo después con un Ripley rejuvenecido y una homosexualidad latente, interpretado por Matt Dammon, obsesionado con sumergirse por completo en la vida de un joven adinerado y aficionado a la bateria y el jazz (Jude Law) en The Talented Mr. Ripley (1999), dirigida por el fallecido Anthony Minghella.

La realizadora italiana Liliana Cavani (Galileo, El Caníbal, Il Portieri di Notte) trae nuevamente a la vida el personaje de Tom Ripley en Ripley’s Game (Italia-Reino Unido-E.U., 2002), una película con manufactura de telefilme, y con el excelente actor estadounidense John Malkovich en el papel de Ripley. En general, es un buen thriller que se sumerge en la problemática de un matrimonio inglés, afincado en el norte de Italia.

Durante una comida que organiza el matrimonio Trevanny, en su hogar de la campiña, Tom Rypley alcanza a escuchar las críticas sobre su modo de vida y supuesto “buen gusto” de parte de Jonathan Trevanny (Dougray Scott). Las críticas no le caen muy bien a Ripley, por lo que urdirá un plan junto a Reeves (Ray Winstone), su mano derecha en los negocios, para vengarse de Trevanny. El plan consistirá en contratar a Jonathan, un enmarcador de cuadros, como asesino a sueldo. Jonathan padece leucemia y le queda poco tiempo de vida, por lo que verá sus problemas económicos resueltos cuando Reeves le encomiende la misión de ejecutar a varios capos de la mafia del oriente de Europa.

Las cosas se pondrán difíciles cuando su esposa, Sarah (Lena Headey) comience a dudar del dinero que recibe Jonathan, mientras los miembros de la mafia ucraniana comienzan una persecución que pondrá en peligro a su familia. Ripley terminará involucrándose en los asesinatos, cuando intente ayudar a Jonathan a quitarse de encima a los mafiosos, haciendo uso del principal recurso a su alcance: una mentalidad fría y calculadora.

Esta nueva adaptación da un singular giro al convertir a Ripley en un personaje más complejo, intrigante en cada una de sus decisiones y arranques de ira. Es refinado, aficionado a los instrumentos antiguos y la música barroca. John Malkovich se posesiona completamente de la acción y de nuestra atención como espectadores.

Cavani dirige con precisión, consigue equilibrar eficazmente las acciones de la ciudad y el campo (donde tiene lugar la mayor parte de la historia), además de combinar eficazmente el drama familiar y el thriller, y una banda sonora con pequeñas intervenciones de clavicordio por parte de la esposa de Ripley, Luisa (Chiara Caselli). El diseño de arte integra elementos neoclásicos, como en la majestuosa residencia de Ripley.

Sin embargo, el filme tiende a irse hacia caminos fuera de lugar, con personajes que aparecen en la trama de manera forzada, como la amante de Reeves, la misma Luisa, mafiosos que aluden a situaciones morales-políticas que poco o nada tienen que ver con las inquietudes de un Ripley aficionado al arte y a la música.

El trabajo de Cavani se salva gracias al magistral trabajo de John Malkovich, dejando ver una inusual energía física, como en la ejecución del guardaespaldas o el asesinato dentro del ferrocarril, robándose la película en ese enfrentamiento final contra los mafiosos ucranianos dentro de su palaciega residencia. Musicalizada por Ennio Morricone, el filme de Cavani destaca por su soberbio acercamiento a un personaje que, a pesar de todo, ha quedado enriquecido en manos de John Malkovich.

++ La edición en DVD únicamente incluye como extra el trailer del filme.

miércoles, 30 de abril de 2008

ESTRENO: IRON MAN * * * 1/2


Empieza la temporada cinematográfica veraniega por adelantado. Los primeros blockbusters empiezan a llegar con Iron Man (E.U., 2008), nueva adaptación de un cómic concebido por Stan Lee y la pluma de Jack Kirby. Iron Man resultó mejor de lo que su poco atractivo trailer anunciaba, lejos de la niñería que ha sido hasta ahora el díptico Fantastic 4, adaptación de otro cómic de la Marvel. Además, no deja de ser interesante ver a un actor como Robert Downey Jr., arrastrando pesadamente una mala fama por su pasado con las drogas y el alcohol, en un papel de superhéroe.

Dirigida por el realizador y actor Jon Favreau, afecto al género fantástico de acción (Zathura), la película es más que una simple introducción de un nuevo superhéroe a la pantalla grande. Robert Downey Jr. no podría estar mejor en su interpretación de Tony Stark, un solitario y excéntrico millonario, genio de la mecánica y dueño de una gran empresa dedicada a la fabricación de armamento. La escena inicial muestra a un Downey Jr. parlanchín y... con un vaso de whisky en la mano.

Tony es el clásico niño sin padres, encerrado en su propio mundo y una gran residencia en la costa de Malibú. Luego de ser secuestrado por unos terroristas en el Medio Oriente, y apenas sobreviviendo gracias a una suerte de marcapaso insertado en su pecho, Tony trabajará en el prototipo de una sofisticada armadura ultra-tecnológica, apoyado por su atractiva asistente Pepper (Gwyneth Paltrow, pelirroja y guapa), la “voz de su conciencia”, y por el mejor amigo de su padre, Obadiah (Jeff Bridges rapado), cada vez más interesado en tomar el poder de la empresa y vender armamento al gobierno.

Si bien se lleva mucho en la transformación de Tony en Iron Man, la película acaba siendo entretenida y palomera, sin exigirle al espectador muchos conocimientos sobre el cómic. El guión está adaptado a la política estadounidense actual, su discurso está dirigido al mensaje antibelicista y a una crítica hacia la política armamentista. Cuando Tony se da cuenta que lo que una vez cimentó su padre (involucrado en el proyecto Manhattan de la bomba atómica) está siendo usado para matar y destruir, se encargará de intentar darle un giro a esa tecnología hacia la defensa de los débiles.

Los mejores momentos de la película, están en todo el proceso de Tony para fabricar y probar su invento: sus caídas, sus tropiezos, la vulnerabilidad ante un marcapaso al que hay que cambiarle batería continuamente, más que la convencional batalla final entre él y su némesis. Es verdad, el filme tiene sus peros y le faltó concretar mucho, por ejemplo, esa atracción pasiva entre Tony y Pepper. Pero bueno, supongo que hay que dejar algo para las secuelas.

++Entrevista con Jon Favreau
++Entrevista con Robert Downey Jr.

martes, 29 de abril de 2008

CINE INÉDITO: THE MAGNIFICENT AMBERSONS * * *

“Los tiempos cambian, debemos aceptarlo”, concluye sentenciante el Mayor Amberson (James Cromwell), en medio de una cena familiar, que se frustra gracias a los humillantes comentarios del engreído hijo, George (Jonathan Rhys Davies), relacionados con ese milagroso para unos, diabólico para otros), invento llamado “automóvil”, en The Magnificent Ambersons (E.U., 2002), adaptación de la novela escrita por Booth Tarkington.

El realizador mexicano Alfonso Arau (Como Agua para Chocolate, Un Paseo Por las Nubes), dirige esta suerte de “remake televisivo” de la adaptación dirigida por Orson Welles en 1942, su siguiente largometraje después del Ciudadano Kane (1941), que desafortunadamente para el gran Welles no tuvo la aceptación que se esperaba en sus proyecciones previas al estreno. El filme fue reeditado varias veces hasta quedar en una desangelada versión, que de todas formas conservó el sello artístico de Welles.

Engalanada con una gran producción, el trabajo de Arau durante cerca de 2 horas y media de duración, hace olvidar que estamos frente a un modesto telefilme. Esta nueva adaptación de la novela de Tarkington, es una pequeña pero interesante alegoría sobre las relaciones materno-filiales, con guiños al incesto en una trama que avanza, más que nada, gracias al amor y cariño edípicos que el estirado George demuestra hacia su madre, Isabel (Madeline Stowe).

Ambientada en la Indianápolis de 1904, los celos inmaduros del mimado George arrancan con la llegada sorpresiva de Eugene Morgan (Bruce Greenwood), antiguo pretendiente de Isabel e inventor de los llamados “carruajes sin caballos”, es decir los automóviles, con su guapa hija, Lucy (Gretchen Mol), amiga de la infancia de George.

George empezará a mostrar un posesivo y desmedido interés sentimental hacia Lucy, mientras verá con celosa furia el interés que Eugene comienza a tener en su madre, casada con un adinerado empresario, Wilbur Minafer (David Gilliam).

Aunque la interpretación de Johanthan Rhys Davies tiende a caer en la sobreactuación, lo meritorio será que este defecto estará a su favor. Su George Amberson nos caerá mal desde el principio, en su engreída presencia en pantalla, en sus berrinches de niño rico, en su carácter intolerante hacia los automóviles, invento que será todo lo detestable que Eugene representa para él. Sin embargo, será Lucy, junto a Isabel, la tía Fanny (Jennifer Tilly) y el buenazo tío George (William Hotkins), los únicos que soporten los desplantes de “Georgie”.

A diferencia del filme de Welles, Arau quiso hacer una adaptación todavía más completa de la novela. En un largo flash-back muestra los antecedentes de la relación entre Eugene e Isabel, un poco del nacimiento y niñez de George. El punto a favor de Arau en su realización, es haber logrado algo más que un convencional telefilme de época, jugando un poco con el artificio y el delirio (esa forma de filmar el nacimiento de George, como desde dentro del vientre de Isabel), lo mismo para esa forma gradual de ir hundiendo a George en sus obsesiones y locura, en esa sobreprotección que demuestra hacia su madre al querer alejarla de Eugene.

El problema es que ya al final Arau parece descuidar el filme, mostrándose indeciso en el final adecuado para el relato. No es que sea malo el final (ese close-up al también poeta Eugene, mientras se despide de Isabel), el problema es cómo ha dudado Arau en ese trayecto, sin darle mejor a Georgie la última y decisiva escena.

lunes, 28 de abril de 2008

CINESPAÑA: LOS PEORES AÑOS DE NUESTRA VIDA * * * 1/2

Desde que escuchamos al “carilindo” Gabino Diego decir sus primeras líneas en Los Peores Años de Nuestras Vidas (España, 1994), sabemos que estamos entrando en territorios “woodyallenescos”. Gabino Diego, especialista en comedias, tiene todo lo que esperaríamos en una buena copia-imitación de Woody: poco agraciado, mala suerte con las mujeres, sueños frustrados, algo neurótico, humor intelectual, etc.

Dirigida por Emilio Martínez Lázaro, especialista en comedias románticas (El Otro lado de la Cama y secuela, etc.) y escrita nada menos que por David Trueba, guionista también afecto a historias románticas, la comedia no podría decepcionarnos en este rubro. Si bien es un ejercicio de estilo derivativo de lo mejor de Allen: sucesión de fragmentos delirantes fuera de la trama, para dar forma a las ilusiones de Alberto, personaje interpretado por Gabino Diego, el hecho es que la película logra tener personalidad propia, con un particular estilo fotográfico de José Luis López Linares y, al final, la historia no es tan predecible como uno creería al inicio.

Alberto es un joven veinteañero, quien vive lamentándose de su mala suerte con las chicas y cambiando de vocación (un día quiere ser escritor, al otro músico callejero). En resumen, se queja de lo deprimente que es su vida. Su hermano Roberto (Jorge Sanz), es todo lo contrario: tipo agraciado físicamente, hábil y experimentado con el sexo femenino y oficinista. Su padre (Agustín Gozález muy divertido) es un aficionado a criar gallinas y no duda en aconsejarle a Alberto que, antes que nada, lo importante es trabajar y ganar dinero. Para Roberto, el problema de Alberto es que es un enamoradizo.

El problema vendrá cuando llegue a la vida de ambos María (Ariadna Gil), una estudiante de arte de la cual Alberto quedará prendado. La situación no tardará en convertirse en un conflictivo y complicado triángulo amoroso, ya que, mientras Alberto vive enamorado de María, ésta se sentirá atraída por Roberto, ...y quizás este también tenga interés en ella.

El desempeño de Gabino Diego es notable. Sus diálogos son vivaces, su manera de decirlos atractiva y todo él es el arquetipo del tipo sentimental, torpe, de buen corazón, capaz de humillarse frente a una adolescente quien le hace una propuesta “indecorosa”. Como todo buen personaje de perdedor, Alberto va en camino hacia su redención, hacia la madurez y, en el trayecto, encontrará el significado del verdadero amor.

El viaje será a ratos doloroso, a ratos delirante y surrealista (esa escena del guitarrista), pero de eso se trata la historia de Alberto, de los golpes del amor y de la búsqueda del mismo para los que no son precisamente muy atractivos.

viernes, 25 de abril de 2008

THINGS WE LOST IN THE FIRE * * * *




El primer filme de la realizadora Susanne Bier fuera de su natal Dinamarca, Things We Lost In the Fire (E.U.-Reino Unido, 2007) no podría estar más alejado de los preceptos estilísticos del movimiento Dogma, del cual es miembro desde que Lars von Trier y Thomas Vinterberg lo fundaran en la segunda mitad de los 1990. Es una película mucho más cercana a las inquietudes temáticas de Bier, especialista en melodramas femeninos protagonizados por un amplio elenco y siempre teniendo como detonante un accidente, como en A Corazón Abierto (2002).

Este trabajo de Sussane Bier es un ejercicio estilístico más cercano al cine de Alejandro González Iñárritu y las historias fragmentadas de su otrora colaborador, Guillermo Arriaga, en específico, 21 Grams (2002). No nada más tenemos como protagonista a Benicio del Toro (actor de aquel filme de Iñárritu), sino que nos enfrentamos a una historia compleja y, al inicio, difícil de seguir, narrada en forma de rompecabezas narrativo.

La historia arranca con un funeral. Los primeros 30 minutos de la película, escrita por el guionista debutante Allan Loeb, son demandantes para el espectador, debido a que Bier nos lleva entre un tiempo pasado y presente para contarnos la cruda y complicada vida de Jerry (Benicio del Toro), adicto a las drogas y que vive en un pequeño apartamento tan sólo con un colchón.

Steven (David Duchovny), el mejor y único amigo de Jerry, es un arquitecto que lleva una vida familiar acomodada y feliz con su atractiva mujer, Audrey (Halle Berry), y su par de niños. Steven siempre está tratando de ayudar a Jerry, le compra víveres, lo invita a tomar una cerveza y, en general, cuidándolo de que no esté intoxicado. Sin embargo, este cuadro se verá alterado cuando Steve muera trágicamente al querer defender a una mujer en la calle. La vida de todos cambiará, empezando por Jerry, que a petición de Audrey se irá a vivir a su casa, sea por soledad, sea por los recuerdos de su marido fallecido, sea por querer ayudarlo.

Viendo la anterior, uno podría predecir cuál será el desarrollo de los hechos: una viuda atractiva busca llenar su vacío emocional con el mejor amigo de su marido muerto. En realidad, la historia se irá por otros caminos, para dar lugar a un fuerte, exhaustivo y emocional melodrama edificante. Es la lucha de dos seres contra sus propios fantasmas, vicios, traumas y monstruos internos: Jerry con su adicción a las drogas, y Audrey por el duelo e inestabilidad debido a la muerte de Steven.

La visión de Bier (contrario a la de Iñárritu-Arriaga) es optimista, esperanzadora. Si bien tiene momentos duros (esa larga secuencia de Jerry intoxicado por días y días), la película también apuesta por momentos de humor y calidez, como la relación que Jerry va construyendo con los hijos de Steven, en especial la jovencita Harper (notable Alexis Llewellyn).

Desde Monster’s Ball (Marc Foster, 2001) no había visto una actuación tan intensa por parte de Halle Berry, al igual que de Benicio del Toro. La puesta en imágenes de Bier es notable, sigue con su estilo de acercarse a los rostros de sus personajes, de esos extreme close-up de un ojo, una oreja, etc., elementos importantes en las emociones de sus criaturas dramáticas.

La película no deja ver temas nuevos (la drogadicción, los traumas por la pérdida de un ser querido), pero el estilo visual de Bier, así como la naturalidad que consigue de todos sus actores, marcan la diferencia.

CINESPAÑA: CRIMEN FERPECTO * * * 1/2

El ya considerado director de culto Alex de la Iglesia, ofrece en su séptimo largometraje, Crimen Ferpecto (España, 2004) una divertida historia de humor negro, que tiene lugar dentro de una tienda departamental con apenas un puñado de personajes.

Escrita junto a su habitual colaborador, Jorge Guerricaechevarría (con quien también escribiera el guión de El Día de la Bestia, La Comunidad o Perdita Durango), en Crimen Ferpecto tenemos una historia de suspenso pasada por un filtro surrealista y disparatado, en la que resultan evidentes ciertas influencias visuales de Marc Caro y Jean-Pierre Jeunet, en específico, Delicatessen (1991), una de sus obras maestras.

Aunque la historia empieza a decaer hacía la mitad, para ese entonces uno ya está involucrado en el grave problema de Rafael (estupendo Guillermo Toledo), un eficiente pero poco escrupuloso vendedor, aficionado a conquistar a sus bellas compañeras de trabajo. Rafael tiene como rival a su colega, Don Antonio (el veterano Luis Varela), del departamento de deportes.

Cuando Don Antonio sea ascendido como jefe de departamento, y luego de tener una fuerte discusión con Rafael, el primero acabará muerto accidentalmente en los probadores. Con lo que no cuenta Rafael, es de que otra persona ha sido testigo de lo ocurrido, Lourdes (Leonor Varela, excelente), poco agraciada empleada de la tienda y enamorada de Rafael, quien querrá sacar provecho de la situación: tímida, pero posesiva y astuta, denunciará a Rafael si este no cede a sus deseos, que no serán pocos. Para colmo, un detective (Enrique Villén) se encuentra investigando el homicidio de Don Alonso.

La facilidad con que Alex de la Iglesia sostiene este chantaje romántico es fenomenal, partiendo de la clásica premisa de un film noir, y pasando lista a referencias-homenajes a Buñuel y su Ensayo de un Crimen (1955), en la quema de los maniquíes, o delirantes guiños al cine fantástico en esas divertidas apariciones del fantasma de Don Alonso, haciéndole imposible la existencia a Rafael.

Crimen Ferpecto conjunta, de una manera diabólicamente divertida, una serie de referencias y elementos clásicos. En tanto, irán desfilando una galería de personajes graciosos y extraños, en lo que será para Rafael un viaje hacia su propio infierno: un mundo poblado de mujeres feas, al menos, a sus ojos. En ese sentido, el filme funciona también como una entretenido estudio sobre la estética femenina en dos sentidos, el de la belleza y el de la fealdad, y si bien se descarrila un poco durante el clímax, Alex de la Iglesia sigue dejando constancia, al menos para quien esto escribe, de que es uno de los realizadores españoles más capaces de los últimos años.

jueves, 24 de abril de 2008

DVD: BREAKING AND ENTERING * * * 1/2

El último largometraje estrenado del fallecido Anthony Minghella, Breaking and Entering (Reino Unido-E.U., 2006) podrá parecer un filme menor en su filmografía, junto a otras de sus películas que han tenido nominaciones y premios de la Academia, como The Talented Mr. Ripley (1999) y Cold Mountain (2003). El caso es que Breaking and Entering, escrita por el mismo Minghella, a pesar del optimismo con el que trata al final a todos sus personajes, es un melodrama bien llevado, realizado con suma funcionalidad y, lo mejor, estupendamente actuado por todo su reparto.

La seguridad que demuestra Minghella, se debe en buena medida a que se ha rodeado de algunos de sus habituales actores, como Jude Law, interpretando aquí a un arquitecto, Will, quien tiene el encargo más ambicioso de su carrera: transformar al pobre y peligroso barrio londinense del King’s Cross, en un moderno complejo arquitectónico, que él mismo califica como un trabajo esencialmente “decorativo”.

La película recibió algunas nominaciones en los Premios del Cine Independiente Británico, una al trabajo de la actriz francesa Juliette Binoche, quien ofrece una estupenda interpretación como Amira, inmigrante de Bosnia y madre de un problemático adolescente, Miro (Rafi Gavron), que trabaja en un lavacoches.

Sin embargo, Miro forma parte de una pandilla de ladrones encabezada por su tío. El tío de Miro lo mandará a entrar por el techo del gran despacho de Will y su socio (Martin Freeman), instalado en una bodega del King’s Cross, y robará junto a sus secuaces ordenadores, monitores, archivos, etc.

Will decidirá vigilar el lugar y la experiencia le servirá para viajar de su vida acomodada junto a su novia Liv (Robin Whright Penn), a los bajos fondos de este barrio, de los más inseguros de Londres, cuando una noche descubra a Miro y decida perseguirlo hasta el conjunto habitacional en el que vive.

El plan de Will será desenmascarar y denunciar a Miro a la policia, hasta que todo se convierte en una aventura amorosa, cuando quede prendado de la atractiva madre del chico, que se gana la vida como sastre. Su aventura le llevará a conocer la complicada vida de una de tantas familias con problemas en el King’s Cross, antes de empezar a transformarlo drásticamente. Los dolores de cabeza que pasa Amira con su hijo, no son muy lejanos a los que él vive junto a Liv, con quien trata de criar a la hija de ésta, una talentosa gimnasta adolescente, con una especie de autismo y comportamientos obsesivos.

Minghella está lejos de hacer un registro social de los inmigrantes o de la complicada existencia en los barrios bajos londinenses. Los elementos que hubieran dado para un estudio de esas características están ahí, pero su apuesta es por un melodrama romántico más amable y sencillo. Hay humor irónico, en esa amistad que Will traba con una prostituta (Vera Farmiga) durante sus noches vigilando el despacho.

La magnífica banda sonora está a cargo del compositor Gabriel Yared (autor de la música de The English Patient, Mr. Rypley y Cold Mountain), en colaboración junto al grupo Underworld. Breaking and Entering no es un trabajo decepcionante de Minghella (vale además mencionar el gran trabajo fotográfico de Benoît Delhomme), pero será de esos filmes complacientes de los que se acaba esperando un poco más, debido a su irremediable tibieza.

++Los extras incluyen comentario del director Anthony Minghela, cómo se hizo: Breaking and Entering, escenas eliminadas y trailer. También disponible en edición Blu-Ray.

miércoles, 23 de abril de 2008

FINAL DESTINATION 2 * * 1/2

Secuela del filme dirigido por James Wong (2000), en donde se narra la historia de cómo un jóven predice el trágico accidente de un avión, dónde él y otros amigos iban a viajar a Francia. Sin embargo, los pasajeros que logran escapar de la tragedia comienzan a morir de forma violenta y misteriosa, ya que la muerte tenía un plan para ellos y los que murieron en el accidente. El pretexto para desarrollar la historia es Clear (Ali Larter), una de las sobrevivientes en la primera película, quien se encuentra encerrada en una institución mental, temerosa de que la muerte llegue a saldar cuentas con ella.

Tenemos una nueva tragedia. Kim (A. J. Cook) y su grupo amigos, salen de viaje por carretera. Sólo que el chico tiene un sueño, en el que una carga de troncos, que se desprende de un camión, provoca la colisión de todos los autos que transitan por esa área. Kim logra salvar a sus amigos y algunos automovilistas al detener el tránsito, aunque, como sucedía en la primera parte, la Muerte regresará a cobrar lo que es suyo. Ante esta situación, Kim recurrirá a Clear para pedirle ayuda, la única que sabe cómo descifrar las señales para poder burlar a la Muerte.

El elenco está extraído de teleseries, pero Final Destination 2 (2003) sigue presumiendo unas escenas de los accidentes editadas con suma eficiencia. Sin embargo, todo el asunto se sentirá algo previsible para los que ya vieron la película anterior. No importan los nuevos rostros, los cambios de escenarios o lo atractivas que sean las nuevas actrices. Si hay un problema en esta película, es que la premisa de la muerte causada por fenómenos sobrenaturales, es de lo más inútil. Las víctimas mueren aquí más por su propia culpa que por otra cosa, causando ellos mismos sus propias tragedias. La dirección de David R. Ellis resulta eficaz en la primera parte, luego la película avanza a paso lento. Final Destination 3 (2006) será dirigida nuevamente por James Wong, seguramente al ver el no muy eficiente trabajo de Ellis.


FINAL DESTINATION 2. Una nueva profecía provoca otro disgusto a la muerte.


martes, 22 de abril de 2008

ROBOTS * * * 1/2




La Twenty Century Fox, responsable de Ice Age y secuela (ya viene la tercera parte), produjo el filme animado Robots (E.U., 2005), dirigida por Chris Wedge y Carlos Saldhana, precisamente realizadores de Ice Age.

Lo que presentan Wedge y Saldaña es un mundo fantástico y atemporal poblado por robots, sin alguna presencia humana en él, aspectos que los guionistas Lowell Ganz, David Lindsay-Abaire y Babaloo Mandel (con experiencia televisiva previa) aprovechan al máximo para esparcir aquí y allá referencias cinematográficas (la escena inspirada en Singing in the Rain, The Wizard of Oz, incluso un homenaje muy oculto a Orson...Wheels, etc).

La manufactura visual resulta espectacular. Esa “Ciudad Robot”, construida como si fuera una máquina de pin-ball, con las clásicas influencias estéticas de Metropolis (Fritz Lang, 1927) y Blade Runner (Ridley Scott, 1982). Por lo mismo, la conceptualización de cada uno de los robots es notable, donde cada uno tendrá una construcción única y distinta con piezas de chatarra, desperdicio industrial y un sin fin de cosas inservibles.

Robots no parece destinada específicamente a un público infantil, debido a una serie de gags en doble sentido (ese nacimiento del bebé robot al principio), mucho lenguaje coloquial y un poco de escatología. Pero eso no quiere decir que un niño no alcanzará a divertirse, gracias a lo simpáticos que terminan siendo los robots.

La trama edificante cuenta cómo un joven robot, Rodney (voz de Ewan McGregor) vive con su familia en “Ciudad Remache”. Rodney es talentoso inventando cualquier artilugio y es admirador del Gran Soldador (voz de Mel Brooks), suerte de semi dios a quien los robots deben todo su “metálico” bienestar. Rodney trabaja junto a su padre (voz de Stanley Tucci) lavando platos en un restaurante, hasta que un día decide volar del nido e intentar trabajar para el Gran Soldador.

Sin embargo, Rodney se encontrará con que Ciudad Robot está dominada por Crank (voz de Drew Carey), quien pretende instalar una política de “cero-reciclaje” y modernizar totalmente a los robots, con actualizaciones inaccesibles para la mayoría de la población.

No faltará el personaje patiño, en este caso Fender (voz de Robin Williams), por momentos tan insoportable como el Jar-Jar Blinks de Star Wars. Fender, junto a una pandilla de robots y la guapa robotina Cappy (voz de Halle Berry), ayudarán a que Gran Soldador salve Ciudad Robot y a miles de robots a punto de oxidarse y desarmarse.

Con todo lo espectacular que pueda ser visualmente, divertidas sus referencias satíricas, contar con un reparto atractivo (Paul Giamatti, Greg Kinnear, James Earl Jones, Amanda Byrne, Dianne Wiest) y un bienvenido discurso a favor del reciclaje, Robots quizás no acabe de atrapar completamente a los niños, debido a su complejidad visual, a los chistes algo subidos de tono y a un personaje principal con problemas y conflictos de adolescente.

lunes, 21 de abril de 2008

CINESPAÑA: EL ROBO MÁS GRANDE JAMÁS CONTADO * * * 1/2

La fórmula de la heist movie más típica del cine hollywoodense se encuentra en El Robo Más Grande Jamás Contado (España, 2002), del realizador Daniel Monzón. No será lo más original del condado, pero la estrategia de Monzón en su segundo largometraje (El Corazón del Guerrero/2000, La Caja Kovak/2006) es muy simple y efectiva: la parodia del equipo formado por miembros con talentos diversos y comandados por una mente “maestra”.

El equipo de perdedores y freaks, al estilo de Ocean’s Eleven (Lewis Milestone,1960) incluyendo remakes y secuelas, será presentado de una forma irreverente. Uno de los puntos a favor de Monzón y su coguionista Jorque Guerricaechevarría, es que consiguen interesarnos de manera auténtica en cada uno de los personajes. Quizás cambiaría el título por “El Robo Más Estúpido Jamás Contado”, ya que el líder del equipo, Santos (Antonio Resines, fenomenal), desea llevar a cabo un golpe tan descabellado como inverosímil: el robo de El Guernica, de Pablo Picasso, del Museo Reina Sofía de Madrid.

Santos lo planea todo, convencido de logrará su objetivo, deseoso además de ser un ladrón popular y acaparador de medios, luego de una serie de robos fallidos y risibles. Casado con una stripper (Neus Asensi), Santos conocerá en prisión a Windows (Jaime Barnatán), un hacker y diseñador de videojuegos, capaz de dejar sin luz a media Madrid; Zorba “El Greco” (Manuel Manquiña), llamado así en honor al de la película homónima, un intelectual conocedor de casi todo tema, y finalmente Pinito (Javier Aller), un enano cirquero capaz de entrar y caber en cualquier rincón, por pequeño que sea.

La película es una desternillante y cómica crónica de los contratiempos, problemas y dificultades que tendrán durante la planeación del robo, con ideas tan absurdas (pintar una réplica de la pintura para sustituir al original), o ridículas (ese operativo final en el aeropuerto de Barajas, con Zorba disfrazado de mariachi), que van dejando a este descabellado plan cada vez más lejos del tan ansiado éxito para el ambicioso Santos.

El Robo Más Grande.... tiene muchos aspectos cinematográficos rescatables, como el diseño de arte de Antón Laguna, mientras el manejo del reparto es seguro, sin desaprovechar a cada uno de sus actores, incluyendo una pequeña participación de Sancho Gracia como “Garganta Profunda”, el contacto de Santos en el mercado negro del arte.

La comicidad del trabajo de Monzón reside en la mofa a los marginales e inadaptados sociales, donde habrá un poco de todo, desde humor vulgar (ese gigante homosexual en la cárcel), misoginia (las dos únicas mujeres de la historia son una stripper y una mamá tonta) y escenas que rozan el delirio, al estilo de Alex de la Iglesia (el sueño de Santos donde los elementos del Guernica cobran vida). El resultado es divertido, entretenido y, como en todas las historias redentoras de fracasados y perdedores, estos acabarán obteniendo su recompensa.

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