viernes, 18 de abril de 2008

DVD: MELINDA AND MELINDA * * * 1/2

Mucho detractores de Woody Allen dirán que ya no tiene nada que decir ni ofrecer cinematográficamente, pero con toda seguridad los fanáticos (como su servidor) siempre encontrarán algo nuevo en sus filmes, por pequeño que sea. Y es que Woody ha sido fiel a los mismos temas siempre (el retrato de las clases altas, la muerte, las relaciones tormentosas, las neurosis, el amor,...), pero ha sabido contarlos de manera diferente en cada película.

Además, Woody ha sabido introducir en sus filmes un acertado reparto. Y si hay un actor que siempre termine destacando, es aquel que interprete el “papel” de Woody Allen. En Melinda and Melinda (Estados Unidos, 2004) le ha tocado al comediante Will Ferrell y, contrario a lo que pueda pensarse, lo hace estupendamente.

A primera vista, Melinda and Melinda parece un filme pequeño y sencillo de Allen. Su inicio es sumamente atractivo: un grupo de amigos conversan acaloradamente sobre la filosofía de la vida, sus aspectos trágicos, cómicos y cómo la actitud que se tenga es lo que terminará matizando la existencia propia. A Sy (pequeñísima pero buena actuación de Wallace Shawn) se le ocurrirá contar la historia ficticia de la Melinda del título (magnífica doble actuación de Radha Mitchell), que de improviso llega a interrumpir la cena de unos amigos, desequilibrándolo todo por una fuerte crisis emocional. Luego, Sy tendrá la idea de contar la misma historia, pero de manera cómica.

Partiendo de esta premisa, Woody construirá un interesante ejercicio narrativo y dramático, en el que lo mismo caben sus obligadas referencias bergmanianas en la versión dramática de la historia de Melinda, depresiva y autodestructiva mujer, que pide a su amiga (Chloë Sevigny) pasar un tiempo en su casa, mientras encuentra un nuevo lugar donde vivir.

Conforme Allen nos vaya involucrando en el drama tanto de la Melinda emocionalmente inestable, como de la Melinda tranquila, sensible y apasionada de la versión cómica, su película parecerá una mezcla de Broadway Danny Rose (1984) y otro de sus grandes filmes, Crimes and Misdemeanors (1989). La historia narrada por terceros llega a sentirse más real que imaginaria, dos tramas relacionadas de alguna forma entre sí.

En ese sentido, Melinda and Melinda tiene un toque más experimental en su guión, en el que Woody juega a diestra y siniestra con sus personajes, todos -o casi todos- afectados por cierto fatalismo. Los problemas y dilemas de los personajes de la versión dramática, estarán presentes en la cómica, pero desarrollados de distinta forma. En una historia, Laurel (Sevigny), maestra de música, sufre las infidelidades de su pareja, pero en la otra, será el hombre, Hobie (Ferrell, en una excelente imitación de las inflexiones de voz, gestos y modismos de Allen), actor desempleado, el que padezca la falta de interés de su pareja, Susan (Amanda Peet), aspirante a ser directora de cine.

Por el lado formal, destaca el magnífico diseño de producción de Santo Loquasto, con su particular e inconfundible sello en los filmes de Allen. El fotógrafo Vilmos Zsigmond, logra darle al filme el obligado tono cálido de las películas de Allen.

Finalmente, llega a sentirse un poco disparejo el resultado. La historia dramática de Melinda está mejor actuada, escrita y dirigida, mientras que la cómica, a pesar de estar bien actuada, resulta más convencional y previsible. Pero el experimento de Woody es bien recibido, un intento por darle un giro innovador a su filmografía de los últimos diez años.

++ La edición en DVD no contiene extras a destacar.

jueves, 17 de abril de 2008

EL HOLLYWOOD DE AYER: ANGEL AND THE BADMAN * * *

Este western es uno de los más tranquilos de John Wayne, aunque su sola presencia bastaba para dotar de fuerza a la trama. Su personaje, Quirt Evans, perturbaba y hacía temblar al resto del reparto con tan sólo decir su nombre.

En efecto, el enigmático Evans en Angel and the Badman (E.U., 1947), hacia el final, nos dejaba con más preguntas que respuestas. ¿De dónde salió? ¿Porqué todos se quedaban de plástico al escuchar su nombre? Evans había sido un ladrón y pistolero junto a su pandilla, encabezada por Laredo Stevens (Bruce Cabot); quien les quedó mal en cierto trabajito, y se enfrentó a sangre fría con algún alguacil. Pero en el mismo misterio que Quirt Evans transmitía como personaje, radica todo el encanto de este filme, dirigido por el también guionista y novelista James Edward Grant (también trabajó con Wayne en Sands of Iwo Jima y The Alamo).

Cierto día, Quirt Evans llega malherido a la propiedad de la familia Worth, cuáqueros pacifistas y sumamente creyentes, quienes lo auxilian y hospedan en su casa hasta que se recupera. Evans permanece inconsciente, bajo los cuidados de la guapa Penélope (Gail Russell), hija mayor de los Worth y, como es de esperar, se enamora de Quirt.

La estancia de Quirt con la familia Worth, lo volverá bondadoso y hará que auxilie a la comunidad cercana, regresándoles el agua que un tacaño anciano les quitó. Gracias a los Worth y a las soñadoras miradas que Penélope le arroja a cada momento, Quirt terminará siendo un hombre bienhechor y estará del lado de la justicia. Sin embargo, la pandilla de Stevens le está siguiendo la pista y perturbará la idílica paz de los Worth.

James Edward Grant fue un gran guionista de westerns. Este fue uno de sus pocos guiones que dirigió y en él ejecuta bien varias escenas de acción (la persecución cuando la carreta cae al río, el robo del ganado), aunque no le interesaban mucho los tiroteos y muertes violentas. Angel and The Badman es un western con cierto tono de comedia, bien escrito, enfocado más a las emociones y los sentimientos de sus personajes.

La química entre Wayne y la bella actriz Gail Russell (famosa por su alcoholismo y su misteriosa muerte en su apartamento) está conseguido, así como los graciosos diálogos entre Quirt y los Worth, quienes por ser excesivamente creyentes hablan con un estilo de texto bíblico.

De hecho, la esencia del guión de Grant fue el aspecto religioso, lo que significa ser creyente, tener fe y, por otro lado, ser ateo, racional. Como diría el doctor en uno de los mejores diálogos a la señora Worth (Irene Rocho): “¡Ay, ustedes los creyentes!”.

Pues como diría el Duque: “¡Adiós, amigos!”

miércoles, 16 de abril de 2008

DVD: BOUDU * * *

Pocas veces el gran Gérard Depardieu ha explotado al máximo su físico con los propósitos cómicos de Boudu (Francia, 2005), comedia dirigida por Gérard Jugnot (Los Niños del Sr. Batignole, Los Coristas). Aquí, Depardieu es capaz de hacer reír tan sólo con el cabello alborotado, mostrar su gordura sin pudor y hablar como entre drogado y borracho.

Basada en la obra teatral de René Fauchois, Depardieu interpreta al Boudu del título, un vagabundo rescatado por Christian (el mismo Gérard Jugnot), dueño de una galería de arte, de morir ahogado en un canal. Christian decide llevárselo a su casa para que se recupere, pero acaba siendo tratado como rey al ganarse el aprecio de Yseult (Catherine Frot), esposa de Christian, a pesar de ser un apestoso, mal hablado y sin modales, a los ojos del desesperado galerista.

El problema es que Boudu llegó para quedarse. Christian intentará deshacerse de él, pero Boudu ya le ha caído bien a todos como para dejarlo ir tan fácilmente. Y es que Boudu será como un niño gigante, abusivo, descarado, pero inocente, para luego transformarse en una especie de adolescente calenturiento y vulgar. Christian funcionará como un padre tratando de disciplinar a un hijo fuera de control.

La comedia se sostiene gracias a lo bien que sabe manejar Jugnot la fórmula clásica de la pareja dispareja, es decir, la hollywoodense buddy-movie. Por su parte, Depardieu parece haberse divertido de lo lindo en su papel, mientras Jugnot interpreta el personaje que mejor sabe hacer: el pobre y buenazo tipo, de quien todos abusan, hacen sufrir y rabiar. En dicha confrontación de caracteres residirá el encanto del filme, incluyendo la inocente fanfarronería y cinismo del personaje de Depardieu.

Sin embargo, el encanto que Depardieu le imprime al filme llegará a un punto máximo, y se agotará hacia la segunda mitad, en una comedia pequeña pero efectiva, que si se va con el humor idóneo te hará pasar un buen rato.

++Disponible en DVD desde el 30 de agosto del 2007. Los extras incluyen ficha artística, ficha técnica, ficha de doblaje, trailer, filmografías.

martes, 15 de abril de 2008

DVD: CIDADE DE DEUS * * * * *


El realismo extremo en Ciudad de Dios (Cidade de Deus, Brasil, 2002), filme del director Fernando Meirelles (Sao Paulo, 1955), es una de sus características formales. La película describe la situación crítica de las favelas en Sao Paulo, caracterizadas como sitios sin ley y por la justicia por propia mano.

Productor de vídeos experimentales junto a sus amigos, Meirelles fundó la productora "Olhar Electrónico" y ha sido reconocido, más que nada, como director de anuncios comerciales. En la década pasada dirigió dos cortometrajes, E no Meio Passa um Trem (1998), codirigido junto a Nando Olival y Palace II (2001), cortometraje realizado en mancuerna con Kátia Lund. También dirigió dos largometrajes, junto a sus asociados en 02 Filmes, su compañía productora de reciente fundación: junto a Fabrizia Pinto, O Menino Maluquinho II (1996) y junto a Olival codirigió Domesticas o Filme (2001), un retrato en tono de comedia sobre seis trabajadoras domésticas y sus confesiones acerca de lo absurdo de su vida rutinaria. Y ahora Ciudad de Dios.

Meirelles, perteneciente a la misma generación de su compatriota Walter Salles Jr, director de la conmovedora Estación Central (1998), toma en sus manos un ambicioso proyecto. Tan sólo para seleccionar al elenco se tomó un año, buscando a sus jóvenes actores en las comunidades originales, con la finalidad de captar lo más fielmente posible el slang propio de la zona, las maneras de moverse y todo ese lenguaje no verbal.

La historia contada en Ciudad de Dios, nuevamente haciendo mancuerna junto a Kátia Lund (realizadora y escritora del documental Noticias de uma Guerra Particular), está basada en hechos reales, narrados originalmente en el libro homónimo de Paulo Lins. Los juveniles y adrenalínicos personajes llenan cada escena de una vitalidad salvaje, sedienta de poder y venganza, narrado con un ritmo que no decae un solo momento. La brillante secuencia inicial, abre una serie de acontecimientos dignos de The Godfather (Francis F. Coppola, 1972), Scarface (Brian De Palma 1983), alguno de los mejores trabajos de Tarantino (Reservoir Dogs/1992) o Natural Born Killers (Oliver Stone, 1994).

Una gallina escapa de una muerte segura, durante un banquete que ofrece a sus pequeños protegidos el sanguinario Ze Pequeno (Leandro Firmino da Hora), a manera de un sacrificio mágico-religioso, para iniciar a los niños en el mundo del crimen, a cuya corta edad presumen con orgullo el haberse manchado las manos de sangre. Buscape (Alexandre Rodrigues), joven fotoperiodista, nos narra su historia desde su niñez a finales de los 1960, en el nuevo conjunto habitacional “Ciudad de Dios”. Buscape será testigo de los delitos cometidos por sus hermanos mayores, a quienes la suerte no les sonreirá por mucho tiempo.

Resumiendo, los niños toman el lugar que los mayores van dejando en el sendero del crimen. Los compañeros de juegos de Buscape, el impetuoso y violento Dadinho (Douglas Silva) y Bene (Phelipe Haagensen), su mejor amigo, con el tiempo se convertirán en los gangsters de la zona, que pelearán contra la banda de Zanahoria (Matheus Nachtergaele, de Estación Central) para convertirse en los zares de la droga y las armas en Ciudad de Dios. A la par, un grupo de niños consumidores de mariguana, irán tratando de ocupar el lugar de los líderes, en una serie de escenas de suma crudeza, con niños que matan por matar, tomando como referencia el único ejemplo inmediato: sus mayores.

Lo sorprendente de esta obra maestra, que ha consagrado a Meirelles como uno de los más notables directores brasileños contemporáneos, con un sin número de premios alrededor del mundo (Selección Oficial en el Festival de Cannes 2002, Primer Premio Coral, entre otros), es su notable habilidad para la narración visual y un agudo sentido para la creación de ambientes asfixiantes, claustrofóbicos. Por otro lado, son evidentes los antecedentes documentales de Kátia Lund, destacando un exhaustivo trabajo de investigación para captar fielmente cómo sucedieron y fueron difundidos los sucesos reales de estas pandillas.

Meirelles nos lleva por los traumas emocionales y crisis de identidad de estos jóvenes delincuentes. Su vena experimental se nota en el magistral uso de tracking-shots digitales, virados en su fotografía, etc, situándose entre el realismo social y el documental puramente formalista. Los créditos finales muestran los rostros reales que inspiraron cada uno de los personajes, concluyendo la función testimonial de un filme que parece pertenecer más al mundo de la ficción que al de la realidad, por más violenta que pueda ser.

Este crudo relato de tonos épicos, sobre la honorabilidad, pero también sobre la traición, habla sobre la desesperanza del núcleo familiar y el recuerdo fraternal. Ciudad de Dios es una obra contundente, impactante, fuerte, en definitiva, una obra de arte, metafórica desde el personaje de Buscapé y su encarnación de todos los ideales de libertad juvenil.

++Ciudad de Dios se encuentra disponible en 3 ediciones en DVD, la primera, convencional con un sólo disco y pocos extras, la segunda una "Edición Especial" de dos discos, y la última, una "Edición Especial 5° Aniversario", con abundantes extras: el "Cómo se hizo", documental "Oficina de actores", escenas adicionales, videoclip, trailer original, animación, ficha técnica, fichas artísticas, ficha de doblaje, el director, premios y nominaciones, el rodaje y un Trailer más. Ideal para fans y coleccionistas.

lunes, 14 de abril de 2008

DVD: SCOOBY DOO 2: MONSTERS UNLEASHED * * (parte 1)

La saga detectivesca protagonizada por el gran danés Scooby Doo y su cobarde amigo Shaggy, llega en varias y atractivas presentaciones en DVD, al alcance de todos los bolsillos y preferencias para todos sus fans en España. Para empezar, la segunda parte, Scooby Doo 2: Monsters Unleashed (E.U., 2004) llega en una edición en DVD doblada al catalán (titulada como “Desbocat”). Aquí, la pandilla liderada por Fred (Freddy Prince Jr.), junto a Daphne (Sara Michelle Gellar), Vilma (Linda Cardellini) y Shaggy (Matthew Lillard) se enfrentarán con una extraña máquina que genera monstruos en serie, creada por un villano enmascarado que pretende apoderarse de la ciudad de Coolsville.

Para aquellos que quieran tener de una vez las dos películas, ha salido al mercado un paquete con los dos filmes, el primero conocido únicamente como Scooby Doo (2002). En esta primera parte, un regular filme que mezclaba la estética de los filmes camp de los 1950 y la serie B, la pandilla de Mistery Inc. deberá viajar a la isla Espectra y resolver los incidentes paranormales del club Spring Break, visitado por universitarios desmadrosos y ebrios. El propietario del club y la isla es Emile Mondavarious (Rowan “Mr. Bean” Atkinson), que teme porque su negocio quiebre ante la huída de sus jóvenes clientes.

++Entre los extras que incluye este paquete, se encuentran escenas inéditas, un documental: “Desenmascarando el Misterio de Scooby-Doo”, juegos interactivos, comentario del director Raja Gosnell y del elenco, el detrás de cámaras, los videos musicales, y mucho más.

Entrevista con Raja Gosnell en mi blog de Rotten Tomatoes. Próximamente reseña del filme.

EL HOLLYWOOD DE AYER: SOME LIKE IT HOT * * * * *


No sólo Some Like It Hot (E.U., 1959) es una de las mejores comedias de Billy Wilder, sino también es una de las mejores comedias de todos los tiempos, como muchas del realizador. Todo funciona a la perfección en ella, una inteligente y audaz mezcla de géneros en donde ningún engranaje se siente flojo o fuera de lugar. Wilder integraba sin problemas la trama de una clásica buddy-movie con las típicas situaciones de una cinta de suspenso gangsteril.

La pareja protagónica, formada por Jack Lemmon y Tony Curtis, interpretando a un par de músicos con un montón de sueños, funcionaba de maravilla, en especial, por la gran combinación de caracteres: Jerry (Lemmon), el parlanchín contrabajista de personalidad agitada y algo ansiosa, quien junto a Joe (Curtis), cerebral y hábil saxofonista, tenían la mala fortuna de estar en el momento y lugar inadecuados, al ser los testigos de un asesinato perpetrado por un grupo de mafiosos italianos en Chicago. La banda de gángsters era comandada por Spats Colombo (estupendo George Raft), quienes a su vez eran perseguidos por un persistente detective (Pat O’Brien).

Siguiendo un viejo sueño -de entre tantos que tienen-, Jerry y Joe, sin trabajo y perseguidos por la banda de Colombo, viajarán hasta Florida al integrarse a una orquesta de atractivas chicas (curiosamente todas ellas rubias) disfrazados de mujer, aprovechando la única oferta que su agente les ha podido conseguir. Entre ellas se encontrará la dulce, frágil y vulnerable Sugar Kane (Marylin Monroe, dulce, frágil y vulnerable como siempre), una bella chica que sueña con encontrarse a un millonario, dueño de un yate, con el cual casarse.

El gran logro de Wilder y de la dupla Lemmon-Curtis, es haber aprovechado de manera estupenda todas las situaciones que pudieron originar los travestidos Jerry y Joe, ahora llamados Daphne y Josephine: desde compartir los camarotes del tren con todas las chicas en cortas pijamas, que dará pie a una de las más graciosas e irreverentes escenas de la cinta (la incómoda pijamada), o los inevitables momentos de complicidad femenina cuando Sugar le cuente toda su vida y secretos al nada distraído de Joe-Josephine, quien luego se hará pasar por un millonario estilo Marcello Mastroianni para intentar conquistarla.

El corazón de esta comedia romántica es la manera en cómo Wilder juega con la tensión sexual de sus personajes; con el humor hacia el travestismo y hacia la homosexualidad, todo esto de una forma cuidada y sutil en el giro de 180 grados que toma la trama cuando Jerry-Daphne conozca a un desesperado y sexagenario millonario, Osgood Fielding III (Joe E. Brown), flechado accidentalmente por aquel y que no le despegara el ojo ni un minuto durante la desquiciada estancia en el hotel. Lo peor, es que Daphne quizás empiece a sentir algo por ese anciano en silla de ruedas.

Todos acabarán reunidos en el hotel, donde tendrá lugar un explosivo clímax con la persecución de los gángsters (todos ellos unas caricaturas de los conocidos en un clásico film-noir). El millonario pretendiente de Jerry-Daphne, hacia el final, le dirá en un bote una de las más famosas punch lines de la comedia hollywoodense, después de que aquel le confiesa que es un hombre: “Nadie es perfecto”, le contestará el contento, despreocupado y nada exigente Osgood.

sábado, 12 de abril de 2008

CINE ANIMADO: MADAGASCAR * * *

Madagascar (E.U., 2005), largometraje animado de la casa Dreamworks, apuesta por narrar las aventuras de cuatro simpáticos animales, todos ellos representativos de la fauna africana, en una historia que intenta tocar de manera sumamente humorística un tema socorrido en las buddy-movies: la amistad entre dos seres diametralmente opuestos.

Alex (voz de Ben Stiller), es un león vanidoso del zoológico Central de Nueva York y la atracción principal, la estrella del lugar. Su mejor amigo Marty (voz de Chris Rock), es una cebra que sueña con vivir en la jungla, el paraíso terrenal para él. El cuadro lo completan una hipopótamo, Gloria (voz de Jada Pinckett Smith) y una jirafa hipocondríaca, Melman (voz de David Schwimmer).

Los cuatro son grandes amigos y se preocupan por lo que les pasa entre sí. Sin embargo, la voz de alarma sonará cuando Marty decida escaparse una noche a conocer la ciudad, provocando que sus demás amigos se organicen para salir a buscarlo y que las autoridades de Nueva York se junten para atraparlos, y mandarlos de regreso a África. Unos temerarios y psicopáticos pingüinos desviarán el curso del barco, y los cuatro amigos acabarán de náufragos en la isla de Madagascar, donde tendrán que sobrevivir por primera vez fuera del cautiverio, sin ser alimentados por los humanos, y con el peligro de que sus instintos salvajes despierten.

Dirigida y escrita por Eric Dornell (Antz/1998), y Tom McGrath, (director de varios episodios de Ren & Stimpy), Madagascar es un filme animado que sorprende por su gran capacidad para mantener entretenida a la audiencia durante prácticamente toda la película, con el aire paródico tan clásico de la Dreamworks (las referencias a Saturday Night Fever o las de American Beauty, donde en lugar de pétalos, serán bisteces los que caigan sobre el hambriento Alex; Chariots of Fire, etc.). Pero si hay algo que se roba la película, serán esos cuatro pingüinos que en todas sus intervenciones se sentirán en algún filme de espías, tipo James Bond.

Al lado de toda esta parte graciosa de la película, se encuentra una seria en esa transformación que va experimentando el león ante la falta de comida, ante su necesidad de cazar, de seguir su propia naturaleza. Ese lado salvaje va despertando cómicamente en Alex cuando se saborea a su mejor amigo Marty, llegando un insoportable estado de locura del pobre felino bien reflejado por los realizadores.

Madagascar es una cinta entretenida, para pasar un buen rato riéndose de las “animaladas” que van sucediendo. Alex llega a ser una versión felina de Ben Stiller, al que le pasa todo como en sus filmes, junto a una impecable manufactura visual (la tormenta marina, la playa, sus olas, toda la jungla en su conjunto están logradas). Su final, por supuesto, deja las puertas abiertas para una futura secuela, programada tentativamente para este 2008.

jueves, 10 de abril de 2008

CINESPAÑA: DI QUE SÍ * 1/2

Di que sí (España, 2004), segundo largometraje del realizador Juan Calvo, es una comedia fallida, cuyo grave problema es su total falta de originalidad. El reparto no está mal, se nota el vigor y empeño con el que los actores dieron cuerpo a sus personajes, además de sacar partido a la belleza de su actriz principal, la ahora internacional Paz Vega.

La trama es una mezcla de la más convencional screwball-comedy (pareja-dispareja involucrada), con un inesperado giro de thriller, aunque Calvo (también autor del guión) no evidencia más que una total falta de ingenio para aprovechar todo lo que pudo darle esta fórmula.

Víctor (Santi Millán), es un tímido acomodador en una sala de cine venida a menos, en donde se exhiben grandes filmes clásicos, y que está a punto de ser derrumbada. Su madre (Chus Lampreave), con quien vive a sus 36 años, le aconseja buscar un mejor trabajo al tiempo que ruega a todos los santos para que su hijo encuentre una pareja. Por otro lado, Estrella (Paz Vega), es una aspirante a actriz a quien le cae la oportunidad de un director televisivo (Santiago Segura) para entrar al mundo del espectáculo.

Por azares del destino, Víctor y Estrella coincidirán en un pésimo programa de encuentros de parejas, convirtiéndose en candidatos para unirse en matrimonio y ganar un viaje todo pagado. Al edípico Victor -por increíble que parezca- no le gustará la idea de casarse con la guapa Estrella, y ante aquel bárbaro rechazo, la chica le propone que sigan el juego, para así obtener el cuantioso premio que los organizadores del programa dan a los concursantes.

No hace falta contar más ante la predecible trama. Lo que vendrá será la clásica historia de enredos y desacuerdos entre “la guapa” y “el feo”. Cuando ya no hay más tela de donde cortar, Calvo da un giro a su película que más que beneficiar perjudica a sus personajes principales, restándoles el poco carisma que tenían.

Es más que notoria la intención del director por hacer una “americanada”, por ejemplo, en su banda sonora, típica de una comedia de Hollywood, algo anticuada porque las actuales comedias norteamericanas dejaron de “escucharse” así desde hace mucho tiempo.

No estamos más que ante una comedia desechable, llena de plagios y clichés, un churro que ni la preciosa Paz Vega, ni la desperdiciada presencia de Santiago Segura, logran salvar del naufragio.

miércoles, 9 de abril de 2008

CINESPAÑA: LA ARDILLA ROJA * * * 1/2

Los terrenos en los que se mueve el realizador vasco Julio Medem en La Ardilla Roja (España, 1993), son los que le han servido para cimentar prácticamente toda su filmografía: los sueños, el delirio, el surrealismo y las historias tormentosas de amor. Todo aquello está presente en La Ardilla Roja, ganador en Cannes el premio al Premio de la Juventud, aunque irónicamente fue pobremente reconocido en los Goya (Ganador por Mejor Banda Sonora, dos nominaciones a Mejor Actriz y Mejor Actriz de Reparto). Su influencia en las delirantes historias de suspenso y estilo film-noir de David Lynch (Wild at Heart/1990, por ejemplo), son notorias aquí en Medem, aunque propone un lenguaje visual y narrativo propio.

La Ardilla Roja es todo un puzzle narrativo, que su puesta en imágenes es para el espectador un verdadero reto. La historia arranca con el encuentro de sus dos misteriosos protagonistas, Jota (Nacho Novo), y una amnésica chica (Emma Suárez), el primero a punto de suicidarse arrojándose de un puente. Sin embargo, ella es la que cae accidentalmente en su motocicleta y, medio inconsciente, es auxiliada por Jota, quien la bautizará como Lisa, título de una de sus canciones favoritas.

Poco a poco, iremos conociendo los antecedentes de los personajes. Jota, atraído por Lisa, le inventará que es su novio, y luego de sacarla del hospital emprenderán un viaje por carretera para llegar a un sitio de camping en el bosque, llamado “La Ardilla Roja”, donde se encontrarán con un grupo de no menos extraños personajes: unas gemelas que trabajan de camareras en el lugar, una familia citadina formada por un padre taxista, una esposa solidaria, un hijo aficionado al hipnotismo y su hermana, que fungirá como testigo lejano. El problema es que Jota y Lisa no sospechan que Félix (Carmelo Gómez), esposo de esta, se encuentra en su frenética búsqueda.

Para Medem no hay límites en su narración, ni de espacio ni de tiempo. Félix acechará a Lisa y Jota, incluso, en los sueños de ella. Jota, un antiguo músico de rock, del cual veremos fragmentos de su pasado musical en forma de una suerte de videoclips, poco o nada podrá hacer.

La mezcla de formatos es audaz, aunque la narración jamás pierde su coherencia, a pesar de los saltos entre lo real y lo alucinante, del sueño, de lo onírico. Al ser un filme de Medem, la película estará llena de referencias eróticas, más en sus diálogos que en lo visual, como una forma de conocimiento y descubrimiento entre la pareja protagónica. En ese sentido, La Ardilla Roja es la película más tranquila del realizador, si la comparamos con Lucía y el Sexo (2002) o incluso Caótica Ana (2007), su más reciente película.

Este juego visual de contrastantes imágenes, tan bellas (las del fondo del agua) como inquietantes, con alguna subtrama sale sobrando (el empleado de la gasolinera escuchando la radio), van encontrando un acomodo en el escenario, incluso en la mente de nuestros personajes. Llegará la sorpresiva resolución, en una vuelta de tuerca que se da con suma sutileza, luego del trepidante relato en el que lo mismo vemos a Elisa tomar el punto de vista de una ardilla y trepar árboles, que ver a Félix mutilarse gratuitamente una mejilla. Pero así es el mejor Medem, excesivo, inesperado, y que nunca caerá en lo cursi.

martes, 8 de abril de 2008

DVD: IDLEWILD * * * 1/2


El primer largometraje del videoclipero Bryan Barber, Idlewild (E.U., 2006), será tolerada por un sector de espectadores que gusten mucho del género musical, y en especial, de la música negra, como para perdonarle a esta extravagancia las licencias que se toma sin pudor de principio a fin.

Escrita por el mismo Barber, Idlewild es una mezcla de Chicago (Marshall, 2002), Moulin Rouge! (Luhrman, 2001), con una historia de film-noir inmersa en el mundo de los clubs musicales negros de los 1930. La película tiene un inicio portentoso, enérgico, sumamente original: una secuencia de créditos simpática, bien fotografiada, montada y retocada en los rostros de los actores, al compás de unos estridentes ritmos jazzísticos de fondo, que nos introduce en la historia de los dos protagonistas, Percival (André Benjamin), talentoso pianista que debe trabajar en la funeraria de su padre, y Rooster (Big Boi), un gángster traficante de alcohol y cantante en un club nocturno.

1935, algún lugar del sureño Estados Unidos. Amigos entrañables desde la infancia, Percival y Rooster, son artistas exclusivos del club administrado por un capo mafioso (Ving Rhames) y el vulgar gordazo Ace (Faizon Love). Las dificultades empiezan cuando llega una talentosa y atractiva cantante Angel (Paula Patton) a trabajar al club, y Rooster deba tomar la administración del club y tenga que lidiar con el conflictivo gángster Trumpy (Terrence Howard).

Barber presume maestría dirigiendo al grupo musical Outkast, con el que ha grabado varios videoclips. Por ello, la parte musical será irreprochable, respaldada por un gran trabajo de producción, empezando por los bien montados y coreografiados números musicales, su buena dirección y su banda sonora, en la que hay de todo: desde swing, big band y jazz, hasta soul, rythm & blues moderno y nada menos que... ¡¡rap!! Pero bueno, estamos en un musical que se mueve en todo momento por los mismos terrenos musicales de Moulin Rouge! y su ecléctica banda sonora. Luego, la magnífica fotografía de estilo expresionista, la ambientación y el diseño de producción (muy en deuda con Chicago) son notables.

Por desgracia, el gran y original musical que prometía ser Idlewild se va quedando en el camino, principalmente, por no sentirse más que como un largo vídeo musical para el lucimiento de sus dos protagonistas. El videoclipero Barber le gana al Barber cineasta, al no poder resistirse a los excesos visuales, por ejemplo, esa botella con el gallo parlanchín.

Afortunadamente tenemos una trama entretenida, con un reparto que se desempeña estupendamente. Quien esto escribe, amante irremediable del jazz y el blues, acabó disfrutando la cinta. Si usted (como yo) se resigna a verla entendiendo los antecedentes en el vídeoclip musical de Barber, no le dejará un mal sabor de boca.

lunes, 7 de abril de 2008

DVD: AUTO FOCUS * * * *

En una escena de Auto Focus (E.U., 2002), Bob Crane (Greg Kinnear), ex locutor y aspirante a actor, se da cuenta que las cosas han cambiado demasiado rápido en su vida y que, además, ha perdido el control de la misma, si es que alguna vez lo tuvo. Todo mientras actúa en un capítulo más de Hogan’s Heroes, serie televisiva que lanzó a Crane a la fama a mediados de los 1960, dirigida con maestría por Paul Schrader y que nos introduce de manera hipnótica en los recovecos mentales de Bob Crane.

De hecho, en Auto Focus la presencia de la televisión es constante. La radio es retratada como un medio inocente, limpio, alegre; incluso simpático y suave con las audiencias. Aquí, la tecnología del vídeo, con sus adelantos y artilugios, es la que amenaza esta situación pacífica transmitida por la radio.

Bob Crane ve cumplido su sueño de convertirse en actor de televisión, cuando su agente Lenny (Ron Leibman) le consigue el rol principal como el Coronel Hogan en el sitcom de la CBS Hogan's Heroes, que se transmitió por televisión de 1965 a 1971. La aparente vida ejemplar de Crane, con un matrimonio estable, se verá transformada al conocer en los sets televisivos a John Carpenter (excelente Willem Dafoe), ejecutivo de ventas de productos audiovisuales para la Sony, quien iniciará a Crane en todas las innovaciones tecnológicas del mercado.

Aficionado a la fotografía y la batería, Crane combina su trabajo de actor con la de músico de bandas de jazz en centros nocturnos de dudosa categoría. Acompañado por Carpenter y sus amigas desnudistas, Crane desarrollará una enfermiza afición por la producción de vídeos eróticos caseros, protagonizados por él mismo y por Carpenter, al grado de destruir su vida familiar y su carrera como actor.

Adaptación de “The Murder of Bob Crane” libro del escritor, caricaturista e ilustrador Robert Graysmith, hecha por el guionista Michael Gerbosi, tenemos un argumento sólido, narrado con solvencia y espléndidamente actuado. Auto Focus es el retrato de un Bob Crane en decadencia, afectado por su adicción al sexo, al éxito fácil y sin esfuerzo. El daltónico Carpenter conformará junto a Crane la mancuerna perfecta para dar salida a sus perversiones.

"Un día sin sexo, es un día perdido", es el lema que ambos usan hasta el desgaste, en una película que supera la típica biopic, para convertirse en una minuciosa revisión del ascenso y caída de una estrella de televisión venida a menos, con la ingenua pretensión de convertirse en el “nuevo Jack Lemmon”. Shrader hace del espectador, durante la primera mitad del filme, un vouyeur de todos los excesos de Crane, interpretado por un Greg Kinnear totalmente enfundado y a tono con su papel.

Antes de ser actor, Bob Crane fue DJ en la radio y, una vez concluido Hogan’s Heroes, se abocó a la conducción de programas de televisión. Su trágica muerte, al ser asesinado en su departamento de varios golpes en la cabeza con un trípode fotográfico, está perfectamente documentada y sigue sin resolverse.

Schrader, el otrora guionista de Taxi Driver (1976) y Raging Bull (1980), ambas dirigidas por Martin Scorsese, ha conseguido en Auto Focus un drama intenso, altamente crítico con las falsedades del star system de Hollywood, sobre dos seres, Crane y Carpenter, destinados a destruirse mutuamente.

viernes, 4 de abril de 2008

THE SAVAGES * * * *

Philip Seymour Hoffman y Laura Linney.
Una película como The Savages (E.U., 2007) llama la atención desde su cartel, una estilizada y colorida ilustración. La película es un trabajo independiente que lleva el inconfundible sello de Alexander Payne (quien funge como productor ejecutivo), es decir, un relato sobre los golpes de la vida y los vuelcos existenciales de personajes en crisis, o como dice su protagonista, Wendy Savage (Laura Linney, magnífica), la “crisis de la mediana edad”.

Wendy se encuentra en esa etapa difícil a sus 39 años. Aburrida de su trabajo como oficinista, Wendy escribe obras de teatro y espera conseguir la beca Guggenheim que logre consagrar su carrera como dramaturga. Atada a una relación con un hombre casado y mucho mayor, Wendy sentirá que el mundo se le viene encima cuando le avisen que su padre, Lenny (el actor televisivo Philip Bosco, notable), hace cosas extrañas, como escribir con su propio excremento en las paredes del baño.

Wendy y su hermano Jon (Philip Seymour Hoffman, magnífico como siempre), maestro de teatro, irán por su padre para llevárselo de la casa donde vivía junto a su fallecida novia, y el problema vendrá cuando no sepan qué hacer con él. Jon, indiferente y con un culposo sentido práctico, querrá ingresarlo en una clínica especializada para ancianos, mientras Wendy, más sensible con su padre, afectado con demencia senil. querrá una idílica casa para ancianos que acaba de descubrir.

Dirigida y escrita por Tamara Jenkins, The Savages es la gris crónica del reencuentro de Wendy y Jon; de su ajuste de cuentas emocional con el pasado y el presente, del acomodo que deberá hacer Wendy de las piezas de su vida, teniendo en medio a su padre, más ausente que presente, quien a ratos los mira y escucha pelearse a gritos como si fueran un par de desconocidos.

Pero no hay que irse por el lado equivocado. The Savages no es el melodrama familiar lacrimógeno que uno pudiera imaginar. Como sucedía en About Schmidt (2002), Sideways (2004), ambas de Alexander Payne, o The Squid and the Whale (Noah Baumbach, 2005), el trabajo de Jenkins es una ácida e irónica mirada, con cierta dosis de humor, a la vida de seres comunes y corrientes que de pronto ven sus vidas desestabilizadas (o más de lo que ya están) por problemas familiares, a un idílico y contrastado mundo de la senectud, siempre lo más realista posible

El camino seguido en The Savages es seguro, sabemos hacia donde nos dirigimos. Y si ese camino hacia la redención lo recorremos de la mano de un trío de actores extraordinarios, la resolución no podría ser más reconfortante, tanto para los personajes como para nosotros.

jueves, 3 de abril de 2008

CINESPAÑA: EL VIAJE DE CAROL * * *

Contados son los filmes que abordan el tema de la Guerra Civil Española desde el punto de vista infantil. Ejemplos recientes están en La Lengua de las Mariposas (Cuerda, 1999), El Espinazo del Diablo (2001) o El Laberinto del Fauno (2006), ambas de Guillermo del Toro.

En la misma línea se encuentra El Viaje de Carol (España, 2002), dirigida por el salvadoreño Imanol Uribe (productor precisamente de La Lengua de las Mariposas), realizador de filmes como La fuga de Segovia, La muerte de Mikel, El Rey Pasmado, etc. Carol (buen trabajo de Clara Lago), niña de 11 años, emprende un viaje de los Estados Unidos a España, país de origen de su madre, Aurora (María Barranco), para encontrarse por primera vez con su abuelo y sus tíos.

Durante su viaje conocerá a Tomiche (Juan José “El Bola” Ballesta), con quien, a pesar de las fricciones iniciales, terminará entablando una profunda amistad. Además de ayudarle a superar la difícil distancia que la separa de su padre (Ben Temple), aviador en las Brigadas Internacionales, Tomiche hará llegar las cartas que Carol le envía, a través de contactos especiales que permitían el flujo del correo por los territorios dominados por el ejército franquista.

Adaptación de la novela de Angel García Roldán (autor del guión), aunque la trama de El Viaje de Carol se encuentre ambientada dentro de la época de la Guerra Civil Española, Uribe decidió apartarse de un tratamiento histórico, para centrarse en sus personajes infantiles y sus problemas: el analfabetismo de Tomiche, quien recibe clases de una amable maestra, Maruja (Rosa María Sardà), y que tiene que soportar el acoso y los maltratos de un guardia civil. Mientras Carol, de carácter rebelde y caprichudo, deberá aceptar la nueva vida que tiene al lado de sus tíos y lograr entenderse con Amalio, su abuelo (Álvaro de Luna), quien prefiere jugar al dominó con sus amigos que la soledad de su espaciosa casa en el bosque.

Si bien el filme no carece de actuaciones infantiles destacables, una buena ambientación y que la idea argumental arranca bien desde el principio, el problema de El Viaje de Carol está en el pobre desarrollo de sus personajes, que parecen una calca de otras películas con la misma temática, como la mencionada La Lengua de las Mariposas. Es inevitable no pensar en el personaje del anciano profesor (magnífico Fernando Fernán Gómez) de aquella película, cuando vemos al abuelo Amalio, de ideas republicanas y comunistas, al que se le termina acusando de ocultar a un soldado estadounidense herido, enemigo del régimen.

El acierto de Uribe es su intento de plasmar una historia puramente infantil dentro del contexto de la Guerra Civil Española, por momentos entrañable y divertida, por ejemplo, en los enfrentamientos iniciales entre Carol y Tomiche, este último, robándole protagonismo a Carol, o las insinuaciones amorosas que Tomiche le hace a esta; y en otros momentos también inquietante, cruda, por ejemplo, en la golpiza que recibe Tomiche por parte del guardia civil, hacen de El Viaje de Carol una película rescatable.

miércoles, 2 de abril de 2008

EL HOLLYWOOD DE AYER: THE CATERED AFFAIR * * * 1/2

Bette Davis interpretaba con solemnidad a una madre de familia, preocupada porque su hija tuviera la boda de su vida en The Catered Affair (E.U., 1956), un melodrama familiar en el que también compartía pantalla con otro gran actor, Ernest Borgnine.

Tom Hurley (Borgnine), es un padre de familia con la ilusión de dejar su viejo taxi por uno más grande y más bonito, para el que lleva ahorrando casi 12 años. Su ilusión se vendrá abajo cuando Jane (Debbie Reynolds, también espléndida), su guapa hija, les llegue con la noticia de que se casará con su novio Ralph (Rod “The Birds” Taylor) dentro de una semana. Jane y Ralph quieren tener una boda sencilla y nada costosa, a la que asistan sólo un puñado de invitados.

El filme está basado en un drama televisivo escrito por Paddy Chayefsky. Para su adaptación cinematográfica, el mismo Chayefsky escribió el guión en colaboración con Gore Vidal. Muchas de las situaciones más intensas en The Catered Affair tienen lugar en la cocina de la familia. Ahí saldrán a la luz confesiones, frustraciones guardadas, discusiones que pondrán en entre dicho la supuesta felicidad de Tom y su esposa Agnes (Bette Davis). El hogar de los Hurley, en el barrio del Bronx en Nueva York, terminará siendo un caótico lugar en el que habitan el chantajista Jack (Barry Fitzgerald, simpaticón), hermano de Agnes, ambos de origen irlandés, y el hijo menor, Eddie (Ray Stricklyn), pronto a entar en el ejército.

Dirigida por Richard Brooks, The Catered Affair hacia un reflejo de los valores familiares de los 1950, evidentemente conservadores, por ejemplo, en esa escena en la que Jane y Ralph están a punto de tener relaciones, pero la recatada Jane le dice que mejor vayan al cine, mientras guardan una catre reclinable.

Parece que The Catered Affair es la versión melodramática de Father of the Bride (Vincente Minnelli, 1950), especialmente por esa figura paterna que intenta cuidar la economía familiar ante la inminente boda, tratando de ahorrar el mínimo centavo. Sin embargo, el padre encarnado por Borgnine está lejos de parecerse al de Spencer Tracy en aquella película. Tom se nos revelará como un hombre que toda la vida ha hecho sacrificios por su familia; que ha pasado por situaciones difíciles para darle siempre lo mejor a sus hijos y a su esposa, y de paso, manteniendo a otros miembros parientes en su casa. Esa discusión que Agnes y Tom tienen en su habitación, cuando la primera le reprocha el ser un egoísta por no querer pagar más por la boda de Jane. “¿Y quién ha pensado en lo que yo quiero?”, concluirá un dolido Tom.

Originalmente filmada en blanco y negro, siempre me ha tocado ver una mala versión colorizada por televisión, con los dientes de los actores en tono azulado. Como sea, The Catered Affair no esconde su condición de melodrama telenovelero por sus obvios orígenes televisivos, pero es de admirar lo excelente que está todo su reparto, empezando por los magníficos Bette Davis y Ernest Borgnine.

martes, 1 de abril de 2008

DVD: ABANDON * *


En Abandon (E.U., 2002), retrato de las presiones post-universitarias estudiantiles, Katie Burke (Katie Holmes), prometedora e intachable estudiante de comercio, se ve involucrada en una investigación policiaca para localizar el paradero de su antiguo novio, Embry Larkin (Charlie Hunnam), excéntrico maestro de teatro, incomprendido -según él- por todo el mundo, incluida la misma Katie. A Embry jamás se le volvió a ver, luego de irse a una especie de “encuentro consigo mismo”. La investigación ha quedado a cargo del agente Wade Handler (Benjamin Bratt), alcohólico trasnochador, que no tardará en interesarse demasiado por la guapa y angustiada Katie.

Dirigida por Stephen Gaghan, guionista de trabajos más eficientes como Traffic y Rules of Engagement, Abandon tiene toda la manufactura de una teleserie de horario nocturno, a medio camino entre el thriller juvenil y el suspenso policiaco. Sin embargo, no logra profundizar por ninguno de estos dos caminos, y desarrollar más su muy débil trama, preocupándose Gaghan, más que nada, en hacer un retrato del universitario estadounidense que titubea entre seguir divirtiéndose o enfrentar el mundo laboral.

El desarrollo de la investigación, complaciente y que avanza como maquinita de reloj, hacen ver el trabajo del agente Handler como el sueño de todo policía: cumplir la última misión con toda eficacia, para retirarse al merecido descanso sin mirar atrás. Si no se le consigue creer mucho a Benjamin Bratt en su "doloroso" drama de alcohólico, mucho menos a sus pesquisas, puestas como en “charola de plata”.

Por otro lado, el montaje es lamentable, de un inestable ritmo narrativo. Incluso el final se siente como una repentina inspiración argumental. Abandon se salva, si acaso, por algunas secuencias aceptables, como aquel baile de los alumnos embriagados en una cancha de fútbol, con un buen tratamiento visual del cinefotógrafo Matthew Libatique. Tal vez el asunto hubiera funcionado mejor de haberse ido el relato más por esa faceta oculta de Katie.

El problema es que nunca resulta creíble esa extraña condición mental de Katie. Con ese rostro de “niña buena”. ¡Por favor!

++Su edición en DVD es tan pobre como el filme mismo. Tan sólo incluye como extras las biografías del reparto y el cineasta.

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