viernes, 18 de enero de 2008

DVD: GOYA'S GHOSTS * * * *

Con Goya’s Ghosts (E.U.-España, 2006), el realizador checo Milos Forman regresa al cine de época al que tanto es afecto, como lo demostró en la que es (para quien esto escribe) su obra maestra, Amadeus (1984) y Valmont (1989), ahora con un acercamiento a uno de los pintores más importantes en la historia del arte español, Francisco de Goya y Lucientes, tan fantasiosa como lo fue en su momento Amadeus, aunque con bases históricas fuertes.

El tema de la película apenas y ofrece una visión del Goya pintor (interpretado por el actor sueco Stellan Skarsgard), un pretexto para ofrecer un retrato de la última época de la Inquisición (principios del s. XIX), junto a su corrupción y sus despiadados métodos de tortura, base para un relato imaginario sobre el injusto encarcelamiento de una de sus modelos, Inés (Natalie Portman, admirable), por haber evitado comer cerdo en una taberna, motivo suficiente para acusarla de judaizante, ser juzgada y torturada para que confesara su “culpa”.

“Señor, yo para librarme del sufrimiento, confesaría lo que sea...”, le dirá el padre de Inés al confiado hermano Lorenzo (el internacionalizado Javier Bardem), miembro del Santo Oficio, en una de las más intrigantes escenas, en la que hará pasar al religioso el mismo tormento que seguro sufrió su hija, y además firmar una humillante y ridícula confesión, que deja asentado el tono provocador y crítico que tendrá el filme a partir de ese instante.

En ese sentido, Goya’s Ghosts, escrita por Forman junto a su habitual colaborador, Jean-Claude Carrière, está lejos de ser una biopic del pintor, cuya figura irremediablemente queda minimizada por la fuerte presencia de Javier Bardem, que acaba robándose la película en su acostumbrado papel de villano, construyendo un personaje complejo, rico en matices y que no dejará de ser interesante, ni como el cínico inquisidor Lorenzo ni como el traidor a la patria en el que se convierte al pasarse a pelear por las ideas revolucionarias de Francia, y seguir las ideas de Voltaire que algún día condenó, poco antes de la invasión francesa en España.

La película está impecablemente ambientada en una impresionante producción, nada de extrañar tratándose de Milos Forman, cuidada en su vestuario, peinados, e incluso, en su cuadro variopinto de actores secundarios, y en el que vemos incluso a Randy Quaid haciendo el pequeño papel de Carlos IV. El dramático episodio histórico de la invasión napoleónica, será visto a través de las aguafuertes y pinturas de Goya (no podría faltar El 3 de Mayo: Los fusilamientos en la Montaña del Príncipe Pio), escenario para la incansable búsqueda que el pintor emprenderá de la hija que Inés concibió en la cárcel, una vez que pudo salir, afectada, maltrecha, acabada y casi enloquecida.

Por supuesto, el tema de la locura, favorito de Forman, está presente en el filme. Sin embargo, el personaje de Goya está muy desaprovechado para hacer un análisis más profundo de su torturada personalidad, afectado por la sordera que padeció, y que reflejó siempre en sus pinturas y grabados, que con muchos trabajos trata de hacer el guión. Pero bueno, filmes sobre Goya más apegados a su vida y obra los hay, como ese brillante ejercicio de estilo llamado Goya en Burdeos (Carlos Saura,1999), con el gran Paco Rabal haciendo un avejentado Goya (José Coronado en su etapa joven), que recordaba desde su exilio en Burdeos, Francia, los más importantes episodios de su vida.
++Disponible desde marzo del 2007, como extras incluye introducción, tráiler, clips, entrevistas con el realizador y el reparto, detrás de cámaras.

jueves, 17 de enero de 2008

DVD: DAREDEVIL * * 1/2

Matt Murdock (Ben Affleck) hará justicia por su propia mano dentro del barrio Hell's Kitchen, para completar por las noches, lo que durante el día como abogado no puede terminar dentro de los tribunales. En la noches se transforma en Daredevil, superhéroe creado por Stan Lee, que apareció por primera vez junto a Spiderman en uno de sus cómics, para luego tener de manera independiente su propio cómic. Como la justicia, Murdock quedó invidente desde su niñez, a causa de un desafortunado accidente, al caerle en los ojos un peligroso químico. A pesar de todo, Daredevil cuenta con una especie de visión extrasensorial nocturna.

Daredevil es un simple entretenimiento, con unos cuantos momentos rescatables. Pasados los primeros 30 minutos, el argumento se torna débil, sin el dramatismo necesario para mantener la atención del espectador a lo largo del filme. Dirigida y escrita por Mark Steven Johnson (guionista de Grumpy Old Men/1993 y secuela/1995, y de Jack Frost/1998), responsable recientemente de Ghost Rider, ese churro basado en otro cómic. Daredevil, por cierto, no era tan mala como Ghost Rider. Sin embargo, le faltó más acción, villanos más carismáticos. El filme pasó de manera tan desapercibida, que hasta ahora no se ha escuchado ningún rumor de alguna secuela.

De villanos tenemos a Kingpin (Michael Clarke Duncan), y a Bullseye (Collin Farrell, sobreactuado), que nunca logran darle cuerpo a la trama, manteniendo con el héroe una distancia fría e insalvable. Después de todo, si por algo recordamos a las películas de superhéroes, es por sus villanos y la química que establecen con los héroes. La versátil heroína Elektra (Jennifer Garner) es el interés amoroso de Daredevil, con menos química que nada, y que más tarde tendría su propia película, por cierto, producida y escrita por el mismo Johnson.

Por fortuna, el filme goza de un ritmo ágil, con una banda sonora heavy metalera, y la historia es casi la misma de siempre: de pequeño Matt sufría los abusos de otros chicos, preocupado por conectar y relacionarse con su hermético padre, quien se dedica a realizar trabajos para un mafioso adinerado. Una noche, Matt será testigo de la muerte de su padre, en pleno enfrentamiento con el mentado mafioso, quien depositará una rosa sobre el cadáver, señal suficiente para que el superhéroe cobre venganza en el futuro. Como sucedía con Peter Parker en Spiderman, Matt experimentará divertido con sus nuevos poderes.

No faltará el cameo de Stan Lee, como siempre en los filmes basados en sus cómics, y si hay que destaca en la película es el excelente trabajo fotográfico de Ericson Core, basado en una paleta de colores deslavados, así como en ángulos y composiciones inspiradas en viñetas de cómic. La propuesta visual es obscura y un poco gótica, a manera de otros cómics llevados a la pantalla, como The Crow y Batman, aspecto que hacen sentir a Daredevil más como un conjunto de referencias a otras películas de superhéroes, cuya historia pudo haber sido más aprovechada dentro de un mejor guión. Daredevil es como una gran introducción de 107 minutos para una secuela que, tal vez, nunca se realice.

miércoles, 16 de enero de 2008

DVD: AMADEUS * * * * *

Sin temor a exagerar, Amadeus (E.U., 1984) es una de las mejores películas de los 1980, y también la mejor del año de su estreno, en el que arrasó incluso con los Oscares al llevarse la nada despreciable cantidad de 8 estatuillas doradas, de las 11 nominaciones que obtuvo, de las que ganó Mejor Vestuario, Mejor Dirección de Arte, Mejor Maquillaje, Mejor Película, Mejor Sonido, Mejor Guión Adaptado, Mejor Director y Mejor Actor, este último para F. Murray Abraham (un magnífico actor que, desgraciadamente, ha estado algo desaparecido de la pantalla), gracias a su soberbia y magistral interpretación de Antonio Salieri (avejentado gracias a la maestría en el maquillaje de Dick Smith), compositor italiano del siglo XVIII. La fama de Salieri siempre ha estado ligada al nombre de Wolfgang Amadeus Mozart, debido a la supuesta rivalidad que existió entre ellos, un hecho no exento de mucha leyenda, y que creció más a raíz de la película, con el antecedente de la pequeña obra teatral de Pushkin, Mozart y Salieri, del siglo XIX, en la que el autor ruso imagina un encuentro casual y amistoso entre los dos músicos.

Amadeus es la obra maestra del realizador checo Milos Forman, uno más de sus estudios sobre la locura ligada siempre a seres excéntricos, genios y artistas, como lo ejemplifican muchas de sus películas, como One Flew Over the Cuckoo’s Nest (1975), The People vs Larry Flint (1996) Man on the Moon (1999), o la reciente Goyas’s Ghosts (2006). La película es una visión del compositor austriaco como el verdadero genio musical que fue, desde su niñez explotado por su estricto padre, Leopold (Roy Dotrice) en sus interminables giras por Europa, pero afectado por su propia genialidad, que lo llevó a estar al borde de la locura, por el alcohol, los excesos de juergas y de encargos musicales, que lo llegaron a sobrepasar. Es la visión de un Mozart inmaduro, juguetón, vulgar y escatológico (se afirma que el verdadero Mozart así fue), y que se caracterizaba por una chillante y estruendosa risa.

Por difícil que parezca, el verdadero protagonista de Amadeus no será Mozart (Tom Hulce, igual que Murray Abraham, muy desaparecido), sino Salieri, un complejo personaje que lleva con el primero una relación de admiración y odio, en esta primera adaptación de la obra teatral de Peter Schaffer al cine, realizada por él mismo y que ayudó a despertar una “mozartmania”, alimentada por una tendencia a mitificar la figura de Mozart. Estamos en los 1820, con un Salieri anciano e internado en un manicomio, luego de un intento fallido de suicidarse, atormentado por la culpa de, según afirma, haber asesinado a Mozart.

Frente a un sacerdote, Salieri nos relatará la historia de cómo su admiración-adoración por Mozart y su obra, por mediados del siglo XVIII, se convirtió en odio, envidia y celos, al ver cómo su gran y joven ídolo entró en escena para hacerlo a un lado, como favorito del Emperador Joseph II (Jeffrey Jones), con el encargo de la ópera el “Rapto del Serrallo”, minimizándolo con bromas y críticas, que el músico italiano se tomó muy a pecho. Un panorama que reflejaba la rivalidad entre las tradiciones musicales italianas y alemanas (Austria no era un país como tal en ese entonces). A partir de ahí, veremos la confesión de Salieri, de cómo se dedicó a obstaculizar y arruinar la carrera de Mozart, con una doble cara de amigo y colega que trataba de ayudarlo en la corte intercediendo ante el emperador. Salieri se sentía resentido contra Dios, por no haberlo convertido en el genio musical que siempre quiso ser, y por ello, para desquitarse, iba a arruinar a su “hijo favorito”.

La edición especial del director en DVD, con escenas inéditas que extienden el filme a casi 3 horas de duración, muestran a un Salieri más despiadado y malévolo del que conocíamos en la versión original. Algunas escenas amplían el retrato ebrio y decadente de Mozart. Filmada en Praga, que funcionó a la perfección para recrear la Viena dieciochesca, aunque causó no pocos inconvenientes al realizador al ser espiado constantemente por agentes del gobierno comunista, Amadeus es una atípica biopic de Mozart.

Salieri afirma haber matado a Mozart, pero nunca lo vemos en el filme ejecutar dicha acción. Todo queda insinuado (“¿Cómo matarlo?”, se pregunta), con el encargo que Salieri le hace del Réquiem, a través de un misterioso mensajero enmascarado, vestido de negro, para causarle una fatiga y locura al pedírselo como “una misa de muerte para alguien que nunca la tuvo”, refiriéndose al padre de Wolfgang, que murió, según el filme, abandonado por él.

Según afirman los biógrafos, Salieri y Mozart apenas y se conocieron un poco en la realidad, pero la secuencia de Salieri ayudando a un moribundo Mozart a concluir el Réquiem (algo fantasioso, ya que fue su asistente, Sussmayer, quien en realidad le ayudó a terminarlo bajo instrucciones precisas), es de las mejores de la película, montada con mucha fuerza a ritmo de la música del Réquiem, separando coros y varios instrumentos a detalle, mientras vemos a Constanze (Elizabeth Berridge), esposa de Mozart, tratar de llegar a tiempo a Viena, luego de separarse por un tiempo.

El filme se sostiene bajo muchos datos apegados a la realidad histórica, para dar forma a un retrato más fantasioso, sobre lo que más ha intrigado a los historiadores del compositor: la verdadera causa de su muerte, ambientado con una excelsa producción de época, en el que se incluyen magníficos vestuarios, sets, arias de opera montadas y dirigidas con maestría, a destacar Las Bodas de Figaro, Don Giovanni (filmado en el teatro original donde Mozart la estrenó en 1784, en Praga), y el aria de la Reina de la Noche de La Flauta Mágica, al igual que una musicalización de primer nivel, con extractos de sinfonías y conciertos de Mozart interpretados por la Academy of St. Martin-in-the-Fields, bajo la dirección de Neville Marriner.

++Incluye 2 discos, uno con la película y otro con extras interesantes, como entrevistas con el reparto original y Milos Forman, comentarios en audio, documental detrás de cámaras y el trailer cinematográfico .

martes, 15 de enero de 2008

DVD: CHICAGO * * * * *

Dirigida y coreografiada con maestría por Rob Marshall, Chicago (E.U.-Canadá, 2002), es un musical en la que no hay una sola nota falsa, en cada uno de los ingredientes que lo conforman: en su magnífica música, en sus actores derrochando profesionalismo y, lo mejor, en su gran integración del relato cinematográfico con los números musicales. Chicago es la adaptación del famoso musical de Broadway, escrito por Maurine Dallas Watkins, con libreto de Bob Fosse y Freb Ebb, que cuenta la desafortunada historia de Roxie Hart (Renée Zellweger, versátil y encantadora), una aspirante a convertirse en cantante de cabaret. La soñadora e inocente Roxie tendrá un enfrentamiento con la "ciega" justicia de Chicago, cuando caiga en prisión por haber asesinado a su amante. Su bienintencionado esposo, Amos Hart (John C. Reilly), hace todo lo posible por defender y ayudar a su querida Roxie, quien termina por recurrir al astuto abogado Billy Flinn (Richard Gere, sorprendiendo con sus dotes para el canto y baile), aconsejada por Big Mama Thorthon (Queen Latifah), líder de las presidiarias.

El nombre y rostro de Roxie inundarán las páginas de los diarios, gracias a las estrategias que Flinn lleva a cabo para conmover a la opinión pública, desbancando con eso a Velma Kelly (Catherine Zeta-Jones, brillante en toda la extensión de la palabra), bailarina y cantante profesional del cabaret donde trabajaba Roxie, de las preferencias de la opinión pública y que también se encuentra en prisión.

Adaptada por el guionista Bill Condon (su más reciente adaptación fue el musical Dream Girls), la estructura del musical no resulta nada convencional. A través de un montaje ágil, acorde a los ritmos jazzísticos, en Chicago los highlights musicales se combinan notablemente con una siempre interesante narración cinematográfica. Ambos lenguajes se integran de maravilla, quedando así el filme alejado de cualquier viso teatral.

En ese sentido, existe un derroche de destreza técnica en la dirección de cámaras, que logra capturar hasta el mínimo detalle las coreografías, dirigidas por el propio Marshall, sin que se pierda el espíritu de la obra original. Aunque Marshall no lo piensa dos veces, y le imprime su sello personal a los bailes, un poco de su propia cosecha, sin romper totalmente con las coreografías construidas por el multipremiado Fosse, quien ganara el Oscar a Mejor Director en 1972 por la dirección de Cabaret (1972).

Renée Zellweger (cuya actuación le valió una nominación al Oscar) ofrece una Roxie Hart dotada de un encanto único, tierno y carismático a la vez, una interpretación completa, de lo mejor que se puede apreciar en este ambicioso trabajo. De antología resulta el número, “Ambos forcejearon por la pistola”, cuando Roxie finge ser una marioneta en manos del cínico Billy Flinn. De más está mencionar todas las virtudes del diseño de arte, de la ambientación, los vestuarios e incluso, los peinados, etc., los recursos para unas estupendas caracterizaciones. Chicago es una amalgama divertida y vital, de otros subgéneros, como el cine carcelario, el de juzgado, todo con fuertes aires críticos hacia los medios de comunicación (la prensa amarillista, la voracidad de los paparazzi, el sensacionalismo), tratado con desenfado, humor y, por supuesto, mucha, mucha música.

lunes, 14 de enero de 2008

DVD: HALF NELSON * * * *

En cierta escena clave de Half Nelson (E.U., 2006), Dan, el decadente maestro de secundaria interpretado por Ryan Goslin (The Believer, The Notebook), es sorprendido en el baño escolar drogándose, apenas pudiendo mantenerse en pie, sin estar lo suficientemente consciente como para sentir vergüenza por el hecho. Drey (sorprendente Shareeka Epps), será la alumna que desde ese impactante y embarazoso hecho, se convierta en la portadora del secreto de Dan, un maestro que enseña Historia Contemporánea de los E.U. con métodos poco socorridos en las aulas: hacer pensar, razonar y juzgar a los alumnos por sí mismos, en lugar de aprenderse como recetas fechas, acontecimientos y personajes.

El tema que Dan enseña a sus alumnos en clase, será el de la lucha y sacrificio del ser humano por la libertad y sus derechos. Pero la lucha principal de la que somos testigos en Half Nelson, primer largometraje de ficción del californiano Ryan Fleck, es la que Dan lleva a cabo consigo mismo, con su personalidad autodestructiva; contra su adicción a las drogas, que lo ha llevado a perder a la novia y alejarse de su familia, en una gran actuación que le valió a Ryan Gosling una nominación a Mejor Actor, en la entrega de los Oscares del año 2007.

Es un giro argumental interesante el de una película como Half Nelson, dentro de las clásicas historias en la que un maestro o maestra, y sus alumnos problemáticos de clase social baja, alcanzan juntos la redención y resolución de sus problemas existenciales, donde el objetivo será escapar de las garras de las drogas. La madura Drey, chica negra de gesto serio, enfadado, retador, no tiene menos problemas que Dan. Su padre se encuentra en la cárcel acusado de tráfico y venta de drogas, mientras su madre tiene que cubrir turnos de noche en su trabajo como guardia de seguridad. Para colmo, Drey corre el peligro de seguir los mismos pasos que su padre, al juntarse con un amigo de éste metido en el “negocio”.

A lo largo de la película, Drey y Dan, en su relación de estira y afloja emocional, se necesitan mutuamente. Es la fuerza de su extraña y dependiente amistad, la que puede salvarlos de seguir por el camino equivocado. Ahí reside el alma de Half Nelson, filmada en formato digital, en la que no nada más hay alumnos problemáticos, sino también un maestro que está ahí para aprender unas cuantas lecciones vitales. El trabajo de Ryan Fleck, decorosamente realizado, es un sencillo filme que atrapa, en primer lugar, por sus magníficas actuaciones, sus intenciones realistas de drama social y, más tarde, por su mensaje directo en contra de las drogas.

++ Disponible desde el 20 de noviembre del 2007. Como extras incluye el trailer, tomas falsas, escenas eliminadas y extendidas, videoclip, audiocomentario de Ryan Fleck y Anna Boden

CINESPAÑA: LUCÍA Y EL SEXO * * * *

Lucía y el Sexo (España-Francia, 2001), del audaz realizador Julio Medem (La Ardilla Roja/1993, Los Amantes del Círculo Polar/1998, La Pelota Vasca/2003, y la más reciente, Caótica Ana/2007), es un relato erótico que se mueve, a través de bellas imágenes, dentro de lo onírico y lo real, lo poético y lo mundano. Valiéndose de un buen ritmo narrativo, Medem tiene en Lucía y el Sexo un filme complejo en su estructura, relatado a través de los ojos de un atormentado escritor, Lorenzo (Tristán Ulloa), lleno de culpas y cargas emocionales, que le impiden realizar su labor literaria, y llevar su relación con Lucía (Paz Vega, impresionante), su musa y, al mismo tiempo, su más ferviente admiradora.

El primer episodio, titulado “Lucía”, vemos a la atractiva chica desesperada por la desaparición de Lorenzo, quien tan sólo dejó detrás una llamada telefónica y una carta de despedida. Lorenzo huyó a una isla (a la cual nunca quiso llevar a Lucía), debido a que fue el escenario de un acto por el cual sigue lamentándose hasta ahora. “Sexo”, título del siguiente episodio, se conforma de los recuerdos de Lucía y su relación con Lorenzo, en su afán por tratar de descifrar el pasado que tanto sufrimiento le causa a este.

En el filme el sexo, aunque explícito, tiene una fuerte carga psicológica que poco a poco invade la mente y vida de todos sus personajes, que más que personas, son entes que se dejan llevar por el primer impulso. En las escenas eróticas, de hecho, Médem convierte a la luz natural en el principal elemento formal, que enfatiza la desnudez y las obsesiones emotivas de Lucía y Lorenzo, la manera intensa en que viven su relación, basada más que nada en el sexo y en los juegos eróticos, que no tienen problema en llevarlos más allá de la alcoba.

Entre el leiv motiv musical con la canción de “Un rayo de Sol”, y la magnífica banda sonora de Alberto Iglesias, tenemos un ejercicio de estilo llevado con mucha habilidad por Medem, en su intento de cruzar las vidas de su galería de personajes, la mayoría femeninos, con el sexo presente en sus vidas en un sin fin de formas, algunas torturantes, otras placenteras, pero también peligrosas. En ese sentido, Lucía y el Sexo es un melodrama erótico femenino, con destacables actuaciones de todas sus actrices, que incluye también a Najwa Nimri en el papel de Elena, la protagonista principal del pasado de Lorenzo y madre de su hija, y Elena Anaya como la hija ninfómana de una actriz pornográfica. Por ello, los hombres jugarán tan sólo una parte secundaria en el filme, casi desapercibida, con participaciones de Javier Cámara, interpretando a Pepe, el mejor amigo de Lorenzo.

Por el lado formal, el filme destaca por su notable montaje y una fotografía que luce por su juego de vistas forzadas, paisajes y paleta de colores luminosos, en un complicado y fascinante estudio sobre las relaciones, el amor y, claro, el sexo, armado dentro de la mente delirante de Lorenzo.

viernes, 11 de enero de 2008

DVD: CATCH ME IF YOU CAN * * * *

Catch Me If You Can (E.U., 2002), de Steven Spielberg, es la adaptación al cine de la fraudulenta vida juvenil de uno de los más famosos y buscados falsificadores por el FBI, Frank Abagnale Jr. (de las mejores actuaciones de Leonardo DiCaprio), quien llevó a cabo fraudes por medio territorio estadounidense. En el filme, todo empezó con “travesuras” como hacerse pasar en su adolescencia por su maestro de francés, luego fingió ser un piloto inexperto de Panam, un médico calificado y, además, un abogado, al tiempo que falsificaba todo tipo de documentos oficiales, para adornar un poco más sus múltiples trabajos.

Tenemos en el fondo el clásico retrato de Spielberg de una infancia traumatizada y triste. Abagnale era testigo de las infidelidades de su madre hacia su padre (Christopher Walken, eficaz y grande como siempre), que después de divorciarse, quedó arruinado para terminar como un empleado del servicio postal. Frank intenta sacarlo adelante con el dinero de sus fraudes, y su padre parece sentirse a gusto con las proezas delictivas de su hijo. “Mientras no te descubran, no hay de qué preocuparse", le dirá en algún momento.

Frank puso a trabajar a medio aparato jurídico estadounidense, convirtiéndose en uno de los hombres más buscados por allá de los 1960. Carl Hanratty (un eficaz Tom Hanks), agente del FBI, será quién cierra este juego del "gato y el ratón",convirtiéndose en una especie de Javert de los Miserables, y Frank un joven Jan Valjean, una presa dura de atrapar dada su aguda inteligencia para escapar, y que terminará siendo la obsesión y el dolor de cabeza de Hanratty.

Los alegres 1960 que ambientan el filme, son coloridos, muy groovies, en el magnífico diseño de producción de Jeannine Claudia Oppewall, cuando James Bond era reverenciado tanto por mujeres como por hombres, sacando a relucir la mayor parte, un tono socarrón, simpático y de una fina comicidad, en las jugadas tramadas por la inquieta mente de Abagnale, quien veía todo como eso, un juego de niños, fantasías infantiles influenciadas por series televisivas como El Avispón Verde, El Súper Agente 86. En ese sentido, la secuencia de créditos inicial, es un homenaje visual a grandes comedias de la época, como The Pink Panther (Blake Edwards, 1963).

Spielberg centra toda la carga dramática en la figura del padre de Frank, un hombre fuerte en sus convicciones, pero hundido en la tristeza por su soledad, una vida rutinaria, triste y gris, lejos de aquel padre seguro y carismático, que juró años atrás (según se lo cuenta a Frank) “casarse con esa mujer que le robó el corazón, en plena guerra”. La apuesta es por esa relación padre-hijo, muy emotiva, a la manera inversa de la francesa Tras los Pasos de Mi Padre, donde veíamos a un padre parásito y experto en cometer engaños y fraudes, que toma a su joven hijo como aprendiz, víctima al final de sus andanzas fraudulentas.

Fotografiada con la habitual maestría de Janusz Kaminski, cinefotógrafo de cabecera de Spielberg, Catch Me If You Can es un relato edificante que resulta conmovedor y humorístico al mismo tiempo, de los mejores trabajos realizados de Spielberg, con escenas magistrales como aquella del túnel interminable del aeropuerto, en la que Hanratty le dice al desaliñado y caradura de Abagnale: "Sé que regresarás, porque nadie te está persiguiendo".

jueves, 10 de enero de 2008

CLÁSICOS DE CLÁSICOS: VERTIGO * * * * *

Considerada como una de las más inquietantes películas de Alfred Hitchcock, e incluso, como una de las mejores películas de la historia del cine, Vertigo (E.U., 1958) sigue manteniendo intacto su lugar como una de las obras maestras de Hitch, junto a o North by Northwest (1959), Psyco (1960) o The Birds (1963). La fantasmagórica imagen de Kim Novak (quien interpretaba un doble personaje), apareciendo frente al detective Scottie Ferguson (James Stewart, inmejorable), a imagen y semejanza de su amada rubia, muerta trágicamente, es de antología y un gran logro del cinefotógrafo Robert Burks, logrando la luz y los efectos de color deseados por Hitch en aquella escena que tenía lugar en un cuarto de hotel; consiguiendo esa atmósfera etérea y misteriosa que recordaba elocuentemente el título de la fuente original del filme, es decir, la novela “De Entre los Muertos” (D’Entre les Morts), de Pierre Boileau y Thomas Narcejac.

La historia es una laberíntica trama de obsesiones, con detalles que tenían que ver con la reencarnación, en una misión que forzadamente debe tomar Scottie, retirado a causa del vértigo que padece, y carga para colmo con el sentimiento de culpa por no haber podido salvar a un policia de caer desde el techo de un edificio, donde perseguían a un criminal. La tarea de Scottie, encomendada por un acaudalado empresario y buen amigo, es en apariencia sencilla: seguir a la atractiva esposa de éste, Madeleine (Kim Novak), debido al comportamiento extraño que ha estado manifestando.

Scottie se verá atrapado en las empinadas calles de San Francisco, en una espiral de misteriosos hechos, cuando descubra que Madeleine vive obsesionada con el antiguo retrato de una mujer, al que va a observar día tras día al museo. Lo escalofriante es que la mujer de aquella pintura guarda un impresionante parecido con Madeleine. Luego de investigar en lugares clave de la ciudad, a los que Madeleine acude poseída por una extraña fuerza (dejar flores en la tumba de la mujer del retrato, ir a visitar el cuarto de un antiguo hotel, etc.), ayudado por su simpática amiga pintora, Midge (Barbara Bel Geddes), Scottie quedará prendado de Madeleine cuando tenga que salvarla de morir ahogada, cerca del puente Golden Gate.

A partir de este momento, Vertigo se convertirá en una de las más intrigantes historias románticas que se hayan visto en el cine, cuando Scottie y Madeleine inicien una relación que condenará al primero a vivir bajo una enfermiza obsesión, sin poder lidiar con las tendencias suicidas de ella y que tendrán su fin cuando se arroje desde el torreón de una iglesia colonial, en donde vemos unos geniales efectos ópticos para reflejar el vértigo de Scottie, mientras este sube las escaleras del torreón. Años después, la locura amenaza con apoderarse de Scottie, cuando en su camino se cruce una mujer morena (Kim Novak de nuevo, transformada por obra del maquillaje) con un enorme parecido a Madeleine.

Por supuesto, aquí el infaltable mcguffin de Hitch será la misteriosa mujer antigua por la que Madeleine se siente relacionada de alguna forma, el pretexto perfecto para que Scottie quede enredado, primero, en un trágico romance, y luego, en una investigación que lo llevará a descubrir que hay algo misterioso detrás del suicidio de Madeleine.

lunes, 7 de enero de 2008

CINESPAÑA: LA NIÑA DE TUS OJOS * * * *

Si hay un filme ambicioso en la carrera del realizador Fernando Trueba, ese es La Niña de tus Ojos (España, 1998), en una filmografía que se ha caracterizado por su buen ojo para las historias de época, ambientadas en la Guerra Civil Española, su tema favorito por excelencia, un escenario idóneo para sus historias románticas, nunca edulcoradas, ni cursis, ni sentimentales, y que rehuyen siempre el happy-end.

Protagonizada por un amplio reparto, en el que se incluyen muchas de sus acostumbradas estrellas, como Penélope Cruz o Jorge Sanz, La Niña de tus Ojos es un relato satírico en el que el cine mismo es el tema principal, con sus fuertes implicaciones políticas en la primera época del franquismo, y sus lazos con el Tercer Reich de Hitler. El centro de la trama es el atropellado rodaje de un filme que se antoja imposible. Blas Fontiveros (el siempre efectivo Antonio Resines), director de cine, llega con todo su equipo técnico a Alemania para llevar a cabo, por encargo del gobierno de Franco, el remake alemán de una de sus mejores películas, un drama musical folklórico titulado “La Niña de tus Ojos”. Para que todo salga lo más cercano posible a la fuente original, Fontiveros se llevará al mismo director de fotografía y de diseño de producción originales (este último interpretado por un Santiago Segura muy en su papel).

Los obstáculos serán enormes, en especial, el idioma, donde el motor humorístico de la película serán las cómicas situaciones que vayan surgiendo por las barreras del lenguaje, solventadas tan sólo por un tímido intérprete, que trabajará para que todo el equipo técnico español y alemán se entienda durante la filmación, así como también para la guapa Macarena Granada (muy bella Penélope Cruz, premiada con el Goya), la actriz principal, luego de que el ministro de propaganda de Hitler, Goebbels (Johannes Silberschneider), quedé prendado de ella e intente todo para conquistarla.

Macarena lleva una fría relación romántica con Fontiveros, cosa que complicará las cosas para ella, al ser utilizada por el oportunista realizador para que ayude con Goebbels a facilitar la filmación y agilizar las cosas.

Como es costumbre en el cine de Trueba, el atractivo principal de la película es la impecable ambientación, a la que se añade una magnífica dirección fotográfica de Javier Aguirresarobe, una gran dirección de todo el reparto y una notable habilidad para mezclar varios géneros, el melodrama romántico, la comedia de situaciones, algo de sátira política. No habrá nada más absurdo, que hacer la versión alemana de un drama puramente español, aunque el atractivo de Macarena será suficiente para que sea visible, por ejemplo, un número de baile y música flamenca cantado en alemán. Ahí radica también el humor de Trueba: en el choque cultural de dos países gobernados por el fascismo, pero que lucen ridículamente incompatibles en todo momento.

Hacia el final, con su homenaje a Casablanca (Michael Curtiz, 1942) y su famosa despedida entre Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, parece inevitable a pesar de estar algo apresurado, aunque nada de qué lamentarse después de ver una entretenida historia sobre las locuras y ambiciones por las que todo realizador ha pasado alguna vez, y que además deba sacrificar un gran proyecto por amor; al tiempo que una actriz descubre su verdadero talento, cuando se aparezca en escena un prisionero ruso, en un rodaje tal vez imposible de concluir para Fontiveros, pero que es usado por Trueba para reflejar varias situaciones políticas de la época.

DVD: BOWLING FOR COLUMBINE * * * * 1/2

“Señor Bush, los americanos no apoyaremos una guerra impulsada por un presidente ficticio, con motivos ficticios,...”, fueron algunas palabras que el polémico escritor, documentalista y activista político Michael Moore, dirigió a George Bush al recibir su Óscar por el documental Bowling for Columbine (E.U., 2002), mientras las tropas comandadas por el presidente norteamericano bombardeaban la ciudad de Bagdad.

Aplaudido por algunos presentes aquella noche, abucheado por la mayoría, Michael Moore, director de otros documentales que denuncian diversos aspectos de la vida, sociedad y gobierno norteamericano, como Roger & Me (1989) o The Big One (1997), en Bowling for Columbine Moore toma como referencia la tragedia ocurrida en la preparatoria Columbine, el día 20 de abril de 1999, cuando dos perturbados estudiantes, Eric Harris y Dylan Klebold, fuertemente armados incluso con bombas de fabricación casera, llegaron al colegio y asesinaron a sangre fría a 13 estudiantes y 2 maestros, dejando muchos heridos en el camino, para luego suicidarse, todo después de haber tomado un curso de boliche cerca de ahí.

El suceso puso en cuestión el fácil acceso de los jóvenes a las armas de fuego. Moore realiza un profundo e interesante estudio sobre la violencia y la degradación social en su documental, para desentrañar las posibles causas que impulsan a los ciudadanos estadounidenses a fabricarse una afición por las armas.

Moore, quien como es habitual es participante activo de sus filmes, entrevistando y confrontando a la gente, no sólo se ocupa del caso Columbine, sino que aprovecha para adentrarse en otros crímenes de años recientes y que han indignado a la sociedad estadounidense, como el atentado con bomba hacia el edificio Dakota, cuyas víctimas fueron en su mayoría niños, y el asesinato de una pequeña de apenas 5 años, cuando otro niño de la misma edad le disparó en su escuela, con el arma que extrajo de los armarios de la casa de su tío. Se sumerge en temas, directa o indirectamente, relacionados con esas tragedias, como el hecho de que la mamá de aquel niño sufriera abuso laboral en el restaurante donde trabajaba, una cadena perteneciente a un reconocido conductor de televisión que, ante la cámara de Moore, se niega a dar declaraciones.

El culto a las armas, según la acertada hipótesis del liberal Moore, radica en la fobia que los medios de comunicación (sobretodo los noticieros), crean en los televidentes, que termina cosechando otros miedos, como los raciales, haciendo una crítica a programas sensacionalistas (como el desaparecido “Cops”), donde las persecuciones de ladrones y asaltantes (casi todos negros o latinos) en barrios pobres de los Ángeles, es lo que, en palabras de uno de los productores del programa, “vende y genera audiencia”. Moore, incluso, cuestiona la Constitución de su país, que le otorga derecho a los ciudadanos a portar armas para su seguridad. El asunto lleva a Moore a realizar un retrato caricaturesco del actor Charlton Heston, presidente de la Asociación Nacional del Rifle, y su falta de sensibilidad durante discursos y manifestaciones a favor de poseer armas, días después de los crímenes en la escuela Columbine o del asesinato de la niña.

Ni el gótico rockero Marilyn Manson (favorito de los estudiantes asesinos de Columbine), personaje también entrevistado, ni los videojuegos violentos (la mayoría viene de Japón y se juegan allá, pero nunca ha sucedido una tragedia de este tipo en el país nipón), parecen ser la causa de la locura que poseyó a Harris y a Kelbold, aunque es alarmante ver en el filme cómo en las gigantes tiendas K-Mart se venden municiones sin limite ni restricciones a cualquier persona que lo solicite, o que los Estados Unidos sea el país con mayor número de muertes por arma de fuego.

Como un respiro a toda esta información, el documental hace una humorística mirada retrospectiva a la “violenta historia” de E.U., a través de una genial secuencia de animación dirigida por los creadores del programa animado South Park, Matt Stone (de hecho, ex alumno de la preparatoria Columbine) y Trey Parker, en medio de lo que es un logradísimo retrato de la mediatizada sociedad estadounidense de principios de siglo, en paralelo al creciente estado de violencia, paranoia y alarma social en los ciudadanos en la sociedad post 11-S.

++Entre los extras del DVD se incluyen el trailer, videoclip Marilyn Mason, la conferencia de prensa en Londres, premios, ficha técnica, documental "Michael Moore: El autor".

viernes, 4 de enero de 2008

EN CARTELERA: THE DARJEELING LIMITED * * * *

Al inicio de The Darjeeling Limited (E.U., 2007), la más reciente extravagancia de Wes Anderson, veremos un cortometraje bajo la advertencia de ser necesario antes de que inicie el filme. Dicho corto, titulado Hotel Chevalier, sirve para presentarnos al personaje principal, Jack (Jason Schwartzman), de viaje por París en donde se reencontrará con su ex novia (Natalie Portman, guapa y luciendo cuerpo en un desnudo parcial), así como para irnos introduciendo en el colorido, complejo y cargado universo visual de Anderson. Aquí tenemos de nuevo una familia disfuncional, como aquella de The Royal Tenenbaums (2001), o de The Life Aquatic of Steve Zissou (2004). El corto da para una reseña aparte, pero baste decir que es un relato dirigido con el original y atractivo estilo de Anderson, caracterizado por esos largos travellings exploratorios, y una sencilla historia romántica, bien actuada por Schwartzman y Portman.

Las sorpresas no acabarán aquí. Luego de esta introducción, un personaje que no tendrá nada que ver con la historia principal: un hombre de negocios (Bill Murray, actor fetiche de Anderson), que va por las calles de Nueva Delhi dentro de un pequeño taxi, para tratar de alcanzar el mismo tren en el que nuestros tres protagonistas vivirán una serie de aventuras, tan conmovedoras, como surrealistas. Jack y sus hermanos Peter (Adrian Brody), con intenciones de divorciarse de su esposa y a punto de tener un bebé, y Francis (Owen Wilson, actor fetiche y compañero creativo de Anderson), su guía turístico-espiritual, con la cara golpeada a causa de un accidente, tan lastimado y herido que nos recuerda sin remedio su reciente intento de suicidio.

“Nuestro problema, es que no confiamos el uno en el otro”, les dirá Francis a sus dos hermanos, al inicio del viaje espiritual que organizó para recuperar sus lazos familiares perdidos, en un tren rudimentario pero colorido de la Darjeeling Limited, irradiando una magia propia de alguna mente psicodélica y hippie de los 1960. Ni Jack ni Peter muestran el más mínimo entusiasmo o interés por el viaje, no entienden bien el porqué están dentro del tren, encerrados en un pequeño compartimiento, peleando y discutiendo, tomando una medicina ilegal, ligándose a la atractiva azafata, quejándose, pero es claro que nos encontramos en un “viaje mágico y misterioso” como el de The Beatles en su telefilme homónimo de 1967, destinado a unirlos y acercarlos más, a rescatar la familia que eran antes, por más difícil que pueda parecer.

Sin embargo, las cosas no saldrán como planeaba Francis, y de un momento a otro se encontrarán rumbo al Tibet para encontrar a su madre (Angelica Huston), que se ha convertido al budismo en un retiro que ha durado años, sin aparecerse en el funeral de su esposo.

Podría parecer que estamos ante un cursi y sentimental melodrama familiar, pero si algo ha demostrado Anderson en sus nada convencionales historias familiares, es el estar siempre alejado de todo aquello. The Darjeeling Limited es otro de sus retratos de familias disfuncionales, que tanto gusta diseccionar en sus películas, y en esta ocasión es uno de los más tranquilos que Anderson ha llevado a cabo.

Anderson deja de lado, incluso, el humor irreverente y excéntrico, para ofrecer un sensible y antropológico análisis de la muerte y la vida (esa secuencia, por ejemplo, del niño fallecido en el río y su largo funeral en una pequeña aldea), con ese toque de cine independiente que le ha caracterizado siempre, y su estilo maravilloso en esos clásicos travellings que exploran el tren a todo lo largo de sus vagones, esos ralentis mientras nuestros viajeros tratan de alcanzar el tren, y ese estupendo diseño de arte que obliga a revisar sus películas una y otra vez.

EN CARTELERA: ACROSS THE UNIVERSE * * * 1/2

Antes de ver Across the Universe (E.U., 2007), tercer largometraje de la realizadora Julie Taymor, traté de dejar de lado la gran afición que profeso hacia The Beatles, para evitar que este gusto por la música del cuarteto de Liverpool influyera en mi opinión respecto al filme. Algo complicado, por cierto, debido a que el protagonista principal de la película es la música de The Beatles, y si a usted no le gustan, aunque sea un poco, las canciones que inmortalizaron a John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, será un poco difícil que disfrute la película de principio a fin, que incluye cerca de treinta canciones, todas adaptadas y con arreglos especiales de Elliot Goldenthal, esposo y músico de cabecera de Julie Taymor.

La historia de amor narrada en el filme es archiconvencional, con el acostumbrado espectáculo visual, delirante y surrealista de Taymor, su marca de autor en toda su filmografía. Los personajes principales encarnan los ideales, sueños, frustraciones y desilusiones de la década de los 1960, década en la que The Beatles se desarrollaron como grupo musical, de 1962 a 1970. Tenemos al chico sensible y bohemio, con alma de artista, Jude (Jim Sturgess), originario de Liverpool y soldador de barcos, que decide dejar atrás novia, hogar, madre y su gris realidad laboral, para viajar a Nueva York en busca de nuevos horizontes. Luego estará la chica linda y guapa, de buena familia, Lucy (muy guapa Evan Rachel Wood), neoyorquina con un novio militar que es enviado a Vietnam, y Maxwell (Joe Anderson), hermano de Lucy, aficionado a la mariguana y a la juerga, que se convertirá en el mejor amigo de Jude. Cada uno lleva el nombre de una canción famosa de The Beatles (Hey Jude, Lucy in the Sky with Diamonds, Maxwell’s Silver Hammer,...), y juntos formarán un ecléctico grupo de amigos bohemios, artistas y músicos, teniendo como escenario una Nueva York caótica y mágica al mismo tiempo.

Con el tiempo, Lucy se unirá a un grupo de pacifistas, y Maxwell decidirá enrolarse en el ejército, en uno de los mejores números musicales, donde se nota la inspiración del musical de Alan Parker, Pink Floyd The Wall (1982).

La musica del filme es su punto fuerte, y si Taymor no se distingue por ser una gran narradora, esta debilidad la sabe compensar a través de una alucinante puesta en imágenes (cosa que demostró magníficamente en Frida/2002), creatividad e imaginación desbordada, para ofrecer su visión sobre las canciones de Lennon/McCartney, como en el número musical de “For the Benefit of Mr. Kite”, o en el psicodélico número de “I’m the Walrus” (cantado nada menos que por Bono), donde Taymor luce inspirada en los retratos-solarizaciones que Richard Avedon hizo del grupo en 1967.

La idea de Across the Universe se nota inspirada en Moulin Rouge (Bahz Lurmann/2001), es decir, contar una historia de amor (escrita por Taymor junto a Dick Clement e Ian La Frenais) a través de canciones populares, aunque su gran defecto es lo corta que se queda la historia de Jude y Lucy, que provoca que la película se sienta como un largo y disparejo vídeo musical, ya que unos números musicales son algo flojos y no muy logrados. Como decía, la Taymor no será una gran contadora de historias, pero sus armas son un lenguaje visual propio, original y atractivo.

EN CARTELERA: THE LAST MIMZY * * 1/2

Estamos en la época en que los filmes de género fantástico empiezan a estrenarse, la mayoría cintas familiares. Junto a superproducciones como The Golden Compass (Chris Weitz, 2007), en la cartelera encuentran cabida también cintas pequeñas de bajo presupuesto, como The Last Mimzy (E.U., 2007) del actor, productor e irregular realizador Robert Shaye, quien tiene en su haber un carrera más prolífica como productor ejecutivo de cintas fantásticas, como la trilogía de The Lord of the Rings (enfrascado hace poco en un pleito por regalías con Peter Jackson) o incluso, la recién estrenada The Golden Compass.

Basada en un relato corto escrito por Henry Kuttner y C. L. Moore, este relato de ciencia ficción tiene su mayor atractivo en el encanto que Shaye sabe extraer a su par de protagonistas infantiles, sin esconder su evidente inspiración en E.T. (Steven Spielberg, 1982), entremezclando elementos de filosofía budista, algún toque new age y otro tanto de metafísica, que la alejan un poco del público infantil, ansioso por encontrar una historia más entrañable, como la de aquel extraterrestre que quería “telefonear a casa.”

De hecho, el protagonista, Noah (Chris O’Neil), es como el Elliot de E.T., pero con gafas y apariencia de niño estudioso, aunque lo que más disfrute es jugar videojuegos y estar con su hermanita Emma (Rhiannon Leigh Wryn, encantadora). Noah y Emma tendrán un encuentro con otros mundos cuando, durante un viaje a su casa en la playa junto a sus padres (Joely Richardson y Timothy Hutton), se topen con un extraño artefacto traído por el mar, junto a otros objetos, como unas piedras voladoras que giran en espirales luminosas, un caracol que permite escuchar los ruidos de los insectos y, lo mejor, un conejo de peluche de nombre Mimzy, que emite un extraño lenguaje que nada más Emma entiende.

Los niños empezarán a demostrar capacidades especiales. Noah mostrará en la escuela una genialidad repentina y sorprenderá a su maestro (Rainn Wilson) con dibujos de mandalas tibetanos. Mientras, Emma predecirá acontecimientos del futuro, será capaz de hacer telequinesis (mover objetos con su mente), flotará por los aires, hará “trucos” con las piedras voladoras, que abren un portal hacia un mundo que sólo ella podrá ver, siempre por intercesión del extraño conejo de peluche, que ha venido del futuro a revelar un secreto: la raza humana se extinguirá y quiere prevenir a la gente del incipiente siglo XXI sobre esta catástrofe.

Siento que a los niños les costará trabajo conectar con esta historia, no porque no la vayan a entender, sino porque hace falta algo más que un conejo de peluche para lograr un filme infantil memorable y llamar la atención de los pequeños. A pesar del buen desempeño de todo el reparto, de unos aceptables efectos especiales (el diseño de las figuras geométricas que se forman en el aire es admirable) y una primera parte interesante, creo que al filme le falta más fuerza y, en especial, coherencia. Esa parte futurista, que se nos va revelando tímidamente en pequeñas escenas desde la introducción, nunca logra ser ni suficiente ni clara, como para entender a fondo lo que está sucediendo con nuestros niños superdotados, ni con todo lo que está pasando.

El problema principal, es que The Last Mimzy empieza, con todo y sus fallas, como un entretenido filme infantil, que desafortunadamente acaba por ponerse demasiado complejo, justo cuando el FBI entra en escena, y se empiezan a meter cosas sobre nanotecnología, quiromancia tibetana, catástrofes futuristas, etc, como para que los niños sigan interesados. Y algo que debieron aprender de E.T. los guionistas de esta película, es que el filme de Spielberg lograba ser complejo sin necesidad de ponerse tan denso.

THE MAGDALENE SISTERS * * * 1/2

SUFRIENDO SILENCIOSAMENTE. Abusos, humillaciones
e injusticias dentro de un convento de monjas.
Bernadette (Nora-Jane Noone), una de las jóvenes internadas en el Convento de las Magdalenas, termina concluyendo que todas están ahí “para hacer penitencia de todos nuestros pecados”. The Magdalene Sisters es el relato brutal sobre uno de los periodos de abuso y crueldad que se vivieron dentro del internado de las Magdalenas. Ahí, cientos de mujeres eran recluidas por supuestos “pecados”, que la sociedad machista de los 1960 les imponía.

Peter Mullan dirige y hace un pequeño personaje dentro del filme, como el padre golpeador que regresa a su hija al internado por haberse fugado. Creo que este es uno de sus filmes más arriesgados en su todavía corta filmografía. La historia empieza con la violación que sufre Margaret (Anne-Marie Duff) por parte de su primo, durante la celebración de una boda. Es una inquietante secuencia, en donde mientras se ve la desesperación de la joven por buscar ayuda no existirá diálogo alguno, sino una música religiosa que enmarca la acción en conjunto.

Margaret terminará siendo internada en el convento de las Magdalenas, en un intento de su familia por silenciar el asunto. Ahí conocerá a Bernadette (Nora-Jane Noone), una chica coqueta y muy relajada con los chicos, y a Rose (Dorothy Duffy), a quien le es arrebatado su bebé por la Iglesia debido a su condición de madre soltera, sin contar con el apoyo de sus padres.

La madre superiora (interpretada soberbiamente por Geraldine McEwan), es quien impone la férrea disciplina en el internado, lugar en donde conviven recluidas chicas y mujeres maduras. Mullan consigue, a lo largo de numerosas secuencias dentro del dormitorio, situaciones y ambientes claustrofóbicos. Sin embargo, entre ninguna de las chicas surge una relación sólida que nos atrape  salvo hasta el final, con dos de ellas dispuestas a huir.

El filme de Mullan se incluye en ese cine que tiene una intención de denunciar los abusos del clero católico (por ejemplo, Song for a Raggy Boy, sobre los abusos de un sacerdote contra sus estudiantes en un internado). Mullan es directo en su denuncia, a través de escenas que despiertan indignación, como aquella en la que las monjas humillan a varias jóvenes, obligándolas a desnudarse y haciendo comentarios irónicos respecto a sus cuerpos; el abuso sexual del sacerdote hacia la devota pero inocente Crispina (Eileen Walsh), la golpiza que la hermana Bridget propina a Rose, etc. Es cierto,  nos llevan a un final predecible desde la mitad del filme, pero al leer las notas finales ("Los internados funcionaron hasta 1996"), las intenciones de Mullan terminan siendo bienvenidas.


CINESPAÑA: LA BUENA ESTRELLA * * * 1/2

Acaso una de las mejores actuaciones de Maribel Verdú, es en La Buena Estrella (España, 1997). En una de las mejores escenas, su personaje, Marina, golpeada, sucia, maltratada y con un ojo de vidrio, le pregunta a su héroe-salvador, Rafael (interpretado por Antonio Resines), si quiere subir a su cuarto para “pagarle” el favor de haberla rescatado de la golpiza que le propinaba su novio, Daniel (Jordi Mollá). Son unos cuantos minutos en los que Maribel Verdú sacrifica su atractivo por una soberbia actuación.

Con la ayuda de Rafael, quien la lleva a su casa para ayudarla a recuperarse. El escenario planteado, dará pie a lo que podemos imaginar desde el principio, es decir, el inicio de una dispareja pero pasional relación entre Marina y Rafael, este último resistiéndose a la franca y desinhibida entrega seductora de aquella, debido a su impotencia sexual. La mayor parte de la historia se desarrollará dentro de la casa de Rafael, donde, por un lado, atestiguaremos el que podría decirse será su “despertar sexual”, con la ayuda de la experimentada chica, que encuentra en el tranquilo hombre, dedicado por completo a su negocio de carnicería en Madrid, la paz y serenidad que llevaba buscando por mucho tiempo.

Dirigida por el fallecido realizador y guionista Ricardo Franco (moriría de un infarto un año después de la producción), la película es un torcido relato romántico, en el que no nada más vemos la enésima muestra de la sensualidad de Maribel Verdú como actriz, sino que aquí será el objeto en discordia entre el impasible Rafael y el vulgar y bueno para nada de Daniel, que aparece tiempo después decidido a recuperar a Marina. La cosa se pondrá difícil, cuando esta empiece a mostrarse confusa con lo que todavía son sentimientos hacia Daniel. “No me dejes sola con él, no respondo de lo que pueda pasar”, le advertirá Marina al no menos confundido Rafael.

La realización de Franco es de lo más sencilla, tanto en su puesta en escena como en la fotografía, basada mucho en la luz natural, que ilumina por completo el interior del hogar de Rafael, la víctima que ha quedado en medio de todo este embrollo amoroso y que, además, se echará encima la responsabilidad, por pura voluntad propia, de cuidar al bebé que espera Marina, producto de su relación con Daniel. La sobreactuación de Jordi Mollá interpretando al patanazo de Daniel, resulta más que apropiada, al saber imprimirle algo de humor a la historia del dejado de Rafael, que lo verá meterse hasta el último rincón de su casa, instalarse a sus anchas y, en pocas palabras, que le “vean la cara” sin que este mueva un dedo.

El mayor acierto del realizador, es saberse concentrar en las actuaciones de sus tres protagonistas. Antonio Resines destaca en el papel de un hombre que se pone en contacto de nuevo con su lado humano, olvidado y enterrado, justo cuando llega a su vida Estrella, la hija recién nacida de Marina. Tendremos a tres seres inadaptados compartiendo un solo espacio, una mujer inestable y ninfómana, un hombre trabajador que se pasa de bueno y confunde amor con conformismo, y uno que es la representación perfecta de todos los defectos masculinos (flojo, descarado, violento golpeador de mujeres, libidinoso). Lo intrigante será ver qué ocurrirá con los tres compartiendo la misma casa.

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