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| Ricardo Darín y Peter Lanzani. |
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| Ricardo Darín y Peter Lanzani. |
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| ¿Llamada local o larga distancia? Ethan Hawke en modo "lobo feroz". |
Nunca vemos la cara de Ethan Hawke -al menos, no completamente-, y aunque todo el filme la mantiene oculta detrás de una máscara muy tétrica, no es impedimento para que ofrezca la que es quizás su actuación más espeluznante. Sin dicha máscara tal vez hubiera sido difícil creerle su papel de villano psicópata. Su trama está instalada más de la mitad del tiempo en un sótano, pero Scott Derrickson (Sinister) supo mantener mi interés hasta el final, ofreciéndome dosis suficientes de escalofríos y emoción. A la renta y en HBOMax.
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| Karla Souza. |
Bien intencionada, pero si acaso, muy suave y tibia en su objetivo de denunciar los abusos sexuales y la pedofilia del mundo del deporte. Aquí es el universo del clavadismo, y aunque correctamente dirigida, no se arriesga a ir uno o dos pasos más allá en su premisa, la cual acaba traicionando. El depredador sexual del filme, un histérico y bastante malhablado coach, acaba sin otro castigo más que un buen regaño y advertencia de por medio. Buenas actuaciones del reparto, eso sí, especialmente de KarlaSouza.
En PrimeVideo![]() |
| Alexander Skarsgard y Anya Taylor Joy. |
Pensaba que ya no hacían filmes como éste. Dejando de lado sus obvias referencias a Hamlet, Robert Eggers sabe moverse en este relato de vikingos entre lo alucinante y la historia de aventuras movida por la venganza, poblada de brujas, hechiceros, y guerreros resucitados. Alexander Skarsgard, como el héroe gritón que se desgarra las cuerdas vocales cada diez minutos, está estupendo, al igual que Anya Taylor Joy. Eggers no escatima en violencia gráfica en comparación a sus anteriores filmes. No apta para débiles de corazón.
A la renta y en HBOMax![]() |
| PEZ FUERA DE LA AGUA. Halle Bailey |
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| Muertos vivientes, demonios, y una niña huérfana. |
Ya nos provocó pesadillas antes de Navidad, nos llevó de viaje en un durazno gigante, y luego nos hizo vivir en el universo paralelo de una niña llamada Coraline. ¿A dónde nos llevará ahora Henry Selick, el maestro de la animación en stop motion? Nuevamente de viaje a otra fantasia gótica-infantil, pero no por eso menos terrorífica, en Wendell & Wild. Ah, olvidé decir que, además de gótico, su nuevo filme es sumamente demoniaco, ya que tanto el Wendell y el Wild del título son, literalmente, un par de demonios hijos del mismo diablo. Pero estos últimos no son exactamente los protagonistas, sino una niña, Kat (voz de Lyric Ross), quien después de un trágico y desafortunado accidente (causado por una ligera distracción, provocada por...un gusano dentro de una manzana acaramelada) pierde a su papá y mamá.
Acto seguido, Kat es enviada a un internado, en una casa de diseño muy gótico. El internado luce tan antiguo, que antes de que Kat ponga un pie adentro ya sentimos rechinar y crujir el suelo. Ahí conocerá al clásico grupo de "chicas malas", lidereadas por la infaltable niña rubia de cabello largo pero piel bronceada, Siobhan (voz de Tamara Smart). Aunque también encontrará personajes no tan cliché, como una niña latina, Raul (voz de Sam Zelaya) de apariencia rebelde y masculina, talentosa para diseñar y dibujar. Un incidente nos revela que Kat no es una niña común y corriente, y que tiene cierto don para predecir eventos del futuro.*
Mientras, el infierno en donde habitan Wendell (voz de Keegan-Michael Key) y Wild (voz de Jordan Peel, quien coescribió el guión junto a Selick) está lejos de ser el típico infierno cavernoso en llamas. Ambos viven sobre el cuerpo de su gigantezco padre, un diablo de nombre Buffalo Belzer (voz de Ving Rhames), sobre cuyo tórax se encuentra un parque de diversiones con juegos para torturar a las almas condenadas. Mientras, nuestros dos demonios hacen labores como estar en el cuero cabelludo de su papá, aplicando pomadas para hacer crecer su cabello, tal y como si fueran agricultores trabajando sobre un tractor (en realidad, un extraño animal, mezcla de hipopótamo con cerdo), en donde las cosas más surreales, bizarras y asquerosas ocurrirán. Su trabajo los llevará a descubrir que la pomada sirve para algo más que regenerar el diabólico pelo de papá: revivir a los muertos.
Sí, sí, ya se lo que están pensando, que todo este mundo gótico-fantástico, bajo y sobre tierra, parece otro más de esos universos concebidos por la cabeza con cabellos alborotados y enmarañados de Tim Burton, pero no es así. De hecho, no sería descabellado (perdón por el chiste involuntario) imaginar que Selick tomó como inspiración a Burton (con quien colaboró antes en Pesadilla antes de Navidad y Jim y el Durazno Gigante), pero la verdad es que esta historia salió de la no menos extraña y retorcida mente de Jordan Peele (exacto, el director de Get Out y Us), así como del mismo Selick. Luego de mucho deliberar, Netflix (plataforma en donde se encuentra disponible la peli) les dió luz verde a su proyecto.
Como de costumbre en el cine de Selick, tenemos un impecable stop motion, con su distintiva huella magistral. La peli está dirigida para niños, pero no por eso su historia deja de ser compleja. Lo mismo muestra demonios como muertos vivientes, y se adentra en el tema de la muerte con seriedad, pero también con humor negro. No es revelar mucho si menciono que la ecuación formada por la pomada, mas el trauma de una niña por haber sido la única en sobrevivir el accidente automovilístico, dará como resultado la tentación para esta última de usar aquel ungüento en sus padres, y traerlos de vuelta del más allá.
Y detrás de este dilema enfrentado por Kat, en el cual hay de por medio una especie de pacto mefistofélico que traerá consecuencias difíciles para ella, hay otro pequeño problemita: salvar el internado de las garras de un matrimonio codicioso, los Klaxon (voces de Maxine Peak y David Harewood), en donde el marido, un pelmazo cuyo diseño se nota inspirado en la facha de Donald Trump pero con piel obscura, y su esposa, buscan construir una penitenciaria en ese terreno, necesitando muchos votos para el proyecto (la manera en que se las ingenian para conseguirlos es delirante). El director del internado, un cura de no muy confiable apariencia (voz de James Hong) podría estar involucrado en este negocio.
La película tal vez tenga el punto en contra de poder llegar a ser demasiado sombría para los niños, y difícil de seguir, sin que capten algunas referencias, como la mencionada sobre el parecido del villano con Trump, o el notar que hay otro personaje que luce inspirado en la imagen de un maduro Marlon Brando (el de los 1970, para ser exactos) en silla de ruedas. Este brandonezco personaje, es el encargado de mantenimiento en la escuela, pero que se dedica secretamente a cazar y coleccionar---demonios. Pero confío en que el diseño de Wendell y Wild, y el de su inframundo, algo entre cubista y dark, así como el de los zombies, que es más caricaturezco, atrape su atención.
Lo que sucederá con toda probabilidad, es que Wendell y Wild termine siendo jugosamente más atractiva para los aficionados al cine animado de Selick, quienes, como yo, lo han venido siguiendo y admirando desde Pesadilla Antes de Navidad, de 1993. No será este el mejor trabajo de su filmografía, pero como enorme curiosidad sin duda destaca.
En Netflix
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| MIRA AL PAJARITO. Georgina Campbell y Mario Casas. |
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| SAY CHEESE!! Frankie Corio y Paul Mescal. |
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| CHUPA PHONE HOME. Evan Whitten y Chupa. |
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| Stephanie Hsu, Michelle Yeoh y Ke Huy Kwan. |
¿Hay algo de lo que no pueda haber multiversos? Hay Spiderversos, Dr.Strangeversos, y ahora, aunque no he visto la nueva película de Flash, creo que ya hay también flashversos y batmanversos. Como sea que uno quiera llamarles, los multiversos no dejan de poblar las recientes producciones, listos para doblar y desdoblar, duplicar y multiplicar la realidad hasta que nos hacen tomar una aspirina. Pero entre todos estos filmes de superhéroes multidimensionales, tenemos Everything Everywhere All at Once, esa peliculita que poco a poco, como bola de nieve, fue creciendo y creciendo durante la temporada de premios, ganando reconocimiento hasta llegar a la cima, ganando varios Óscares, incluyendo el de Mejor Película.
Y lo interesante, es que lo anterior lo hizo de una forma original, poniendo justo en el epicentro de su historia a una familia china viviendo en los E.U. Por si fuera poco, el filme ganó también el premio a Mejor Póster de cine en los Impawards. Nada mal para un filme que desafió la paciencia de muchos, con uno que otro que ni siquiera llegó al final del primer acto. Unos la vieron y terminaron odiándola o, por el contrario, con una extraña fascinación por la misma, como quien esto escribe.
Si bien no amé cada cosa del filme, como dos o tres chistes simplones y algo tontos, el filme, dirigido por Daniel Kwan y Daniel Scheinert (conocidos como los Daniels, responsables también de Swiss Army Man, un filme sobre un cadáver pedorro interpretado por Daniel Radcliffe), terminó quedándose conmigo debido a su irreverencia, locura, e innovadora forma de narrar y armar su historia, como en forma de muñecas rusas. Además, sólo aquí podrás ver a Jamie Lee Curtis (quien ganó el Óscar a Mejor Actriz Secundaria) en el papel de una burócrata, empleada de Hacienda, con una apariencia nada halagadora y sobrepeso. Curtis tiene un triple papel, en uno de ellos actuando como poseída por un Golem, todo con total humor involuntario.
La verdadera estrella es Michelle Yeoh, en un, literalmente, multipapel. Yeoh es Evelyn Wang, madre de familia, esposa, y dueña, junto a su inocentón-ñoño marido, Waymond (el espectacular regreso de Ke Huy Kwan, el niño que en Indiana Jones y el Templo de la Perdición me sorprendió en el cine viéndolo manejar un coche con latas amarradas en sus pies) de un negocio de lavandería. Lo sé, suena estereotípico, pero también Yeoh interpreta a una actriz de cine, una cantante, una chef (en una graciosa parodia de Ratatuille), y una peleadora de kung fu, este último en un claro homenaje a su carrera en la vida real como estrella de películas wuxia de artes marciales.
El filme, cuyo primer episodio es titulado, precisamente, "Everything", abre con Evelyn en su escritorio, sumergida en un papelerio infernal, a punto de presentar su declaración de impuestos. Para colmo, Waymond tiene planeado pedirle el divorcio, y mientras este encuentra el momento adecuado, aquella tiene problemas con su hija, con el irónico nombre de Joy (Stephanie Hsu), quien entiende chino pero apenas y lo habla, y tiene una relación con una chica mexicano-americana. Evelyn se rompe la cabeza tratando de explicar esta situación a su papá, Gong Gong (James Hong, infaltable en un reparto así).
El caos se desatará durante la reunión que Evelyn, Waymond, y Gong Gong tendrán con la trabajadora de Hacienda (de nombre Deirdre Beaubeirdre, pero esto último es poco relevante, no se molesten en tratar de pronunciarlo o recordarlo) para arreglar una que otra irregularidad en su declaración de impuestos, justo cuando la primera recibe, como por telepatía, un mensaje importante de nada menos que ¡Alpha Waymond!. Este es una versión alterna de su marido, completamente opuesta al que conoce, con aire de líder y en extremo seguro de sí mismo, proveniente del Alpha Verso. Lo que tiene que decirle es casi nada: Evelyn tiene la misión de acabar con la terrible amenaza de Jobu Tupaki, un malvado ente que amenaza con destruir el universo.
Fans de los cómics japoneses, tienen razón: todo suena muy manga. Y lo es en muchos sentidos, ya que la experiencia de ver la cinta es muy cercana a la de leer un cómic manga. Una película de este tipo es difícil, si no imposible, describirla con palabras y hacerle justicia. Es una experiencia mayormente visual, en donde su narrativa te lleva entre un universo y otro con la velocidad de un salto cuántico. Estos saltos se provocan en el filme por las cosas más ridículamente masoquistas, como cortándote la mano con el filo de un papel, golpeándote a ti mismo, haciéndote daño físico, etc.
Con cada salto entre un universo y otro, vemos diferentes versiones de Evelyn, de lo que pudo haber sido su vida de no haberse casado con Waymond. Cada universo es representado por alguna aspiración que tuvo, o sueño de ser alguien, como una actriz. Este es, sin duda, un aspecto brillante del guión (escrito también por los Daniels, ganadores del Óscar a Mejor Guión), con cada fragmento de la historia o viñeta conectados por una edición ágil, de ritmo casi imparable.
En ese sentido, la actuación de Michelle Yeoh es camaleónica, en un desfile de alter egos de los cuales destacan el de la actriz de cine. En un mini ejercicio de cine-dentro-del-cine, Waymond es un hombre de negocios, también marido de la Evelyn actriz, y la viñeta se transforma en una especie de cortometraje a lo Wong Kar-Wai (con todo y estilo ralenti). Mientras, Stephanie Hsu no se queda atrás, igualmente con un personaje que termina desdoblándose y desdoblándose hasta terminar siendo la reencarnación de algo que Evelyn tiene que enfrentar, en tanto descubre que el origen del universo es un--- bagel. En otra parte del filme, ambas terminan en un universo como---piedras con ojos saltarines, que dependiendo del humor de cada uno esto puede ser muy cómico o muy simplón.
Después de leer lo anterior, pensarán ¿Realmente quiero ver un filme así? ¿Es para mí, o no? La respuesta, como todo en este, ehem, universo (¿o multiverso?), es que Everything no será para muchos, pero fascinará a otros. El humor no hará click con otros tantos. Quién sabe. Quizás en otro universo a sus otros yo les gustará. En mi caso, hubo un par de cosas del humor del filme con las que no conecté, como el universo en donde Evelyn tiene dedos de salchicha, o la idea del dolor autoinflingido para pasarse de un universo a otro. Pero en general, Everything (por cierto, los siguientes episodios del filme se titulan, precisamente, "Everywhere" y "All at Once"), la película, en su derroche de originalidad, es un portento visual; su mezcla de géneros está bien lograda y es surreal (la experiencia de los Daniels dirigiendo videos musicales es notoria). Su mensaje sobre perder el miedo, de conexión -o re-conexión- entre madre e hija, y de que sea el bien lo que siempre predomine en nuestras vidas, se quedó conmigo las tres veces que vi el filme. Merecido su Oscar.
En PrimeVideo.
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| Michael ¿la quieres hawaiana o de pepperoni? Matt Damon. | |
Air es de esas pelis que gustarán más a los fans del deporte, pero mucho más a los fans del basketball, y ni se diga a los de Michael "Air" Jordan. Hablo de películas como Moneyball y Draftday, que hacen que se les haga agua la boca a los que saborean leer y enterarse sobre números, estadísticas, y todo sobre el muy lucrativo negocio del deporte. Amigos míos, Air es la película que deben ver. Que no los desmoralice el título en español, Air: La Historia detrás del Logo, que no podría ser más desacertado. Apenas y una pequeñisima parte del filme trata sobre la creación del logo que decora los tenis "Air" de Nike. Se menciona muy por encima, hasta el final, como un breviario cultural.
Originalmente producida para ser estrenada exclusivamente en Prime Video, Ben Affleck, su director y actor, así como los ejecutivos de Amazon, pensaron en darle un estreno en cine antes (¿para ser considerada en las nominaciones al Oscar, quizás?) Air trata más específicamente sobre la concepción y creación de la línea de tenis "Air" por Nike, en 1984, que ayudaron a consolidar más la carrera de Jordan como jugador de basket, literalmente, elevándolo por los aires "como águila".
Ah, y claro, los tenis volvieron millonario a Jordan, gracias a la visión que tuvieron dos figuras clave, Sonny Vaccaro (Matt Damon, estupendo), el ejecutivo de mercadotecnia de Nike, y Deloris Jordan (Viola Davis, excelente), madre de Michael. Air también podría llamarse "Hair", ya que muestra peinados y cabellos extraños, como los del del mismo Affleck, interpretando a Phil Knight, presidente de Nike, o los de Jason Bateman, quien interpreta a Rob Strasser, ejecutivo de Nike, fallecido en 1993. Por cierto, ninguno de estos actores se parecen a sus contrapartes de la vida real, pero eso no evita que Hair,-- perdón, Air,-- se consolide como un magnífico filme sobre cómo se hace una estrella deportiva, gracias a una cuidada mercadotecnia, jugosos contratos con poderosas marcas, y decisiones acertadas entre agentes deportivos y corporativos ambiciosos. Pero el ingrediente principal, según muestra la historia, es el riesgo detrás de esas cuidadas decisiones, en la que están en juego millones y millones de billetes verdes.
Además, como dice Deloris Jordan en una escena platicando con Vaccaro, y que de seguro lo dejó boquiabierto en la vida real: un zapato es sólo un zapato [Air Jordan] hasta que mi hijo se mete en él. Es verdad que la película termina siendo todo un comercial para Nike, y para la todavía existente linea de tenis, así como un tributo a Michael Jordan, reconocido como uno de los más grandes atletas de todos los tiempos (¿Hay un basquetbolista actualmente que logre saltar como él hacia el aro para encestar? No, nadie que yo sepa).
Pero el filme logra sobrepasar lo anterior, al contar una historia que me enganchó desde el momento en que Vaccaro, verdadero protagonista del filme, empieza a destacar como un nerd del basketball. Lo mismo puede charlar casualmente sobre estadísticas y jugadores con un simple vendedor en una tienda de conveniencia, como con otro de sus colegas en Nike. Me refiero a Howard White (Chris Tucker, en plan serio), con quien Vaccaro discute sobre quién es quién en el basquet actualmente. Es hora de que Nike adquiera a un nuevo talento para patrocinar, y que sea la nueva imagen de la marca.
La magia de Vaccaro empieza cuando, entre videocasseteras y un montón de videos Beta (¡Oh, dulces y nostálgicos recuerdos!), solitario en casa, analiza y observa partidos y partidos de basketball, oprimiendo botones de un control remoto ¡alámbrico!. De pronto, la imagen de un joven jugador universitario afroamericano, delineado y figurado nada más por los pixeles de la pantalla de TV, llama su atención. Es Jordan, un desconocido para muchos, pero no para Sonny, quien luego de verlo en un partido arriesgar un tiro de 3 puntos y encestarlo, sabe que ha encontrado a su candidato, a quien defenderá con todo. Vaccaro hará cosas no muy profesionales, romperá reglas con tal de conseguirlo, con tal de arrebatárselo nada menos que a otro monstruo que ya casi lo tiene en sus garras, Adidas. Knight ya lo hubiera podido despedir, pero cree ciegamente en él y le permite seguir (irónicamente, Vaccaro y Strasser se fueron a trabajar luego para Adidas, pero eso ya es otra historia).
El filme presenta a Vaccaro como un tipo que vive por y para el basketball, lo respira y consume. Asiste a cientos de partidos de basketball universitario como un cazatalentos. No hay nada ni nadie más en su vida, ni familia ni esposa. Aunque ama el basket, no se nota que lo practique mucho. Es más, no se nota que haga deporte alguno, ya que tiene un sobrepeso notorio. ¿A sus colegas les cae bien? Exceptuando White y Strasser, es posible que Vaccaro no sea del agrado de muchos, debido a una actitud que tiene de sabe-lo-todo. Sin embargo, no es insufrible, incluso cuando habla con el neurótico agente de Jordan, David Falk (Chris Messina), no pierde la oportunidad de ser bromista y hacerlo rabiar.
Air no tiene el mismo derroche en su diseño de producción que sí tuvo Argo, pero luce aceptablemente ambientada en 1984. Robert Richardson, el director de fotografía, le da a Air una apariencia retro y granulosa de película de los años 80, dejando entrever el cuidado de Ben Affleck para estos detalles de época y el realismo. Affleck perdió bastante peso para el papel, y Knight luce todo lo opuesto a un gran director corporativo de traje y corbata, yendo a su oficina en ropa deportiva y siempre proyectando el mantra de estar en total control de sí mismo. No pierde tanto los estribos frente a Vaccaro como uno esperaría, cuya estrategia es invertir hasta el último centavo en Jordan, de aplicar el "Just do it" (slogan oficial de Nike) de forma literal.
Me produjo sentimientos encontrados la escena en donde la familia Jordan tiene la reunión decisiva con Knight, Vaccaro, Strasser, y White. Michael está ahí (de hecho, la única escena en la que aparece), pero nunca vemos su cara, y nunca me creí el hecho de que éste no dijera en esa reunión tan importante una sola palabra. Affleck quiere darle a Jordan un aura como de Dios parcialmente visible. Pero, por otro lado, ese discurso que Vaccaro le dice a Jordan, casi profético, es fantástico. Revela algo de desesperación, disparando sus últimos cartuchos, tratando de convencer, no sólo a Jordan, sino también a Deloris. Esta última, más que una mamá, es su mejor agente y consejera. Al final, Deloris se muestra como toda una conocedora de la mercadotecnia y la económia. Según el filme, Deloris sentó precedentes para que los deportistas fueran mejor compensados por el uso de su imagen y nombre en productos deportivos.
Más que ser un filme sobre basketball, Air trata sobre el riesgoso negocio del deporte. En ese sentido, Affleck anota una canasta de 3 al saber contarlo todo de forma entretenida, ágil, sin tantas estadísticas, fechas, o datos pesados que le resten encanto.
En PrimeVideo.
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| ¿NOS DAS UN AVENTÓN? Regina Blandón y Manuel Vega. |
Lo sé, el título de este filme suena a título de canción. La verdad, no podría ser más desacertada la elección del título para la historia floja contada aquí, y no se confundan, no es la biopic de Chavela Vargas o algo por el estilo. Coproducción entre México y España, en el elenco tenemos una combinación de actores de ambas naciones. Y hablando de desaciertos, otro es la elección de Regina Blandón como la protagonista. Blandón nunca resulta convincente como inmigrante española, de nombre Macarena, viviendo en los E.U. Macarena llegó de niña a Los Ángeles en donde, según ella, perdió su acento viendo televisión mexicana. Ajá, claro. Es cierto que un acento puede perderse, pero ¿en su totalidad? Blandón no hace el mínimo intento por hacer un poco de acento español en el filme, sonando tan chilanga como en sus películas mexicanas.
El enfoque del guión es interesante, si bien a ratos extraño, teniendo la vida de inmigrantes españoles en Los Ángeles como punto de partida. Tan extraño como el ver a una chica española vendiendo en la calle comida mexicana. Como sea, la oportunidad del director y guionista Frank Ariza de explorar y profundizar más en el tema se pierde por completo, justo cuando la historia toma un giro de 180º y se transforma en una aburrida road movie por el desierto de California y Arizona.
Macarena lleva a cuestas un frustrado intento de convertirse en niña actriz, con su mamá (Estefania de los Santos) fungiendo como representante (de hecho, esa fue una de las principales razones de la familia para mudarse de España a California), y asesorarla en las audiciones. Sin embargo, la familia termina poniendo un negocio de churros (al que llaman "Churriwood"), y Macarena termina estudiando derecho, involucrándose en una relación romántica con una mujer policia (Aislinn Derbez), que la marcó para siempre.
La causa de su viaje en carretera será su papá (Paco Tous), quien debido a una relación extramarital con una prostituta de color más joven, se meterá en problemas con una especie de jefe mafioso (Enrique Villen, el inconfundible actor español de mirada, literalmente, camaleónica). Para ayudar al papá, Macarena deberá llevar una bolsa (podemos adivinar que lleva un contenido sospechoso) de Los Angeles a Sonora, alquilando un auto propiedad de un tipo español, Lu (Manuel Vega), quien fungirá de chofer.
Poco de interesante pasa durante este viaje. La trama es tan plana como la carretera recorrida por Macarena y Lu, quienes no tienen pizca de química. Durante el viaje, los recuerdos de Macarena intervendrán y cruzarán su memoria, mediante infinidad de flashbacks (la decepción que le provocó su papá, de su relación romántica malograda, etc.). Aunque la película está bien filmada, el guión termina siendo un desbarajuste total y sin una historia que tampoco me enganchó como melodrama familiar.
En #PrimeVideo
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| KENTUCKY RUN. Martha Higareda, sus "reinas", y... les faltó el pollo. |
Si al ver esta película (es más, incluso antes de verla), sintieron como un deja vú de "creo que ya he visto esto antes", no se equivocan. La total falta de originalidad en la premisa de este filme es tan evidente, que repele desde el primer minuto. Tenemos el viaje por carretera para esparcir las cenizas de algún fallecido y cumplirle su último deseo; el viaje planeado desde la escuela de unas amigas y que ahora se concreta; o la idea feminista de unas mujeres no muy felices con sus vidas actuales, que deciden huir y dejarlo todo atrás. Entre ellas se incluye una mamá que deja esposo e hijos atrás para, probablemente, encontrarse a sí misma.
Tenemos aquí Thelma & Louise (1991) multiplicada por dos, sólo que sin la inteligencia, sensibilidad, y estupendo guión del filme de Ridley Scott. Entiendo que Reinas... es una comedia,... o al menos eso intenta fallidamente, pero no por eso sus personajes tienen que ser irritantes, como el de Martha Higareda, quien en el camino adopta como mascota a un pollo al que bautiza como Kentucky, y sueña con ponerse unos implantes de silicón. Luego, una esposa (Paola Nuñez), quien tiene la sala de su casa convertida en un ridículo y desproporcionado altar dedicado a su mamá fallecida (hurna de cenizas incluída), infeliz porque su esposo no la toma en cuenta. Además de la madre de familia (Alejandra Ambrosi) que ya he mencionado arriba, tenemos a la infaltable chica regordeta y poco agraciada (Valeria Vela), quien pone el medio de transporte (un coche convertible rojo clásico al que apoda "corcholata"), de cabello rosado, y que presume ser el alma rebelde, libre, y me-importa-un-bledo-todo del grupo. 
CUANDO HARRY CONOCIÓ A FLORENCE. Harry Styles y Florence Pugh.
Me encantó Booksmart, una muestra de que la actriz Olivia Wilde también tiene madera como directora. Lo vuelve a demostrar aquí, en su versión particular de The Stepford Wives, a la que agrega un poco de Shutter Island (sin la isla, claro), impresionándome también con su habilidad para transmitir un estado gradual de pathos y paranoia. En su primera mitad, la historia no me estaba llevando mucho a algún lado, pero en la segunda mitad se va levantando, insertando interrogantes aquí y allá que no encuentran respuestas definitivas. La actuación de Florence Pugh es magnífica, incluyendo a un Harry Styles aceptable, quien dudo mucho haya escupido a Chris Pine durante la filmación, según rumores. Este último, por cierto, en clave ambiguamente siniestra, está muy bien. En #HBOMax
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| EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE...DE ACERO. | |
Crecí viendo una que otra película sobre Super Can, y eran divertidas. Con League of Super Pets batallé al tratar de ubicar en mi imaginario la idea de ver a Superman y un "super perro" como su mascota, con la cual llegó desde Kryptón a la Tierra. Pero me dejé llevar, y al final, terminé entretenido, ya que el super perro, junto a otro grupo de mascotas rechazadas, pudieron llevar el filme sin muchos problemas. Bueno, quizás ver a un conejillo de indias como el villano sea, tal vez, demasiado extraño.
A la renta y en #HBOMax