jueves, 19 de junio de 2014

SEARCHING FOR SUGAR MAN * * * * *


¡GRACIAS POR MANTENERME VIVO! Sixto Rodríguez, 
uno de los mayores misterios en el mundo de la música moderna. 
Un documental es irresistible cuando presenta historias sorprendentes, con personajes fascinantes. Searching for Sugar Man, ganador del Oscar a Mejor Documental del año 2013, es una película que nos introduce dentro del misterio alrededor de Sixto Rodríguez, un compositor chicano, del cual casi nadie sabía de su existencia - al menos en America. Resulta que Rodríguez, quien inició su corta y efímera carrera musical a finales de los 1960, es una leyenda musical nada menos que en Sudáfrica,  donde su fama es tal, que los habitantes de aquel país al final del mundo lo consideran incluso más famoso que Elvis. Para musicólogos y críticos, Rodríguez es un fenómeno, un objeto de estudio casi de "arqueología musical". A pesar de que en E.U. fue un fracaso en ventas, de que a nadie le importó un comino su música, muchos opinan que Rodríguez rivalizó -y hasta quizás fue mejor- en su momento que Bob Dylan. Sin embargo, el mito que rodea a Rodríguez es su extraña desaparición de la escena musical, con la creencia de que se suicidó en pleno escenario, prendiéndose fuego a sí mismo.

El sueco Malik Bendjelloul, quien irónica y trágicamente se suicidó el pasado mes de mayo, nos  presenta un misterio rodeado de un aura de melancolía. Las interrogantes de su película: ¿qué fue de Rodríguez? ¿Por qué fracasó en America y triunfó en Sudáfrica? El músico no murió, como muchos creían. Con esto último, no creo estar arruinando a nadie el documental, ya que el mismo Rodríguez estuvo presente durante la promoción y estrenos en festivales del documental, junto a Bendjelloul. Sugar Man -título de una de las canciones más famosas de Rodríguez- es uno de esos documentales que todo melómano debe ver, y que sin duda disfrutará. Rodríguez, quien en fotos luce como un tímido pero sonriente joven, luciendo siempre lentes obscuros y melena larga, es un personaje que de verlo te atrapa y despierta interés, sobre todo si ya has escuchado su música. Sus canciones están  llenas de dolor, sentimiento y poesía, al más puro estilo del género folk de los 1970. Rodríguez es como escuchar a José Feliciano en clave de blues.

Bendjelloul hace aquí de detective, y junto a otros especialistas, productores de los discos de Rodríguez, incluida gente común y corriente que se topó con él en algún momento, no parecen dar con la respuesta de su fracaso musical, teniéndolo todo para triunfar. Uno de sus productores ve como profética la frase de una de sus canciones: "perdí mi trabajo, dos semanas antes de Navidad" (la línea más triste que según él jamás haya escuchado en una canción), ya que en efecto, dos semanas antes de una Navidad, Rodríguez perdió su contrato con la disquera Sussex, luego del fracaso de su segundo disco en el mercado.

Stephen "Sugar" Segerman, es el segundo personaje interesante del filme, propietario de una tienda de discos en Sudáfrica (parece un pequeño museo dedicado a la música grabada), quien como verdadero fan de Rodríguez, al leer una frase en el booklet de un CD ("Sobre el músico de nombre Rodríguez no se sabe nada, ni en donde está ni qué fue de él. ¿Algún detective allá afuera?"), fue quien milagrosamente lo encontró, viviendo en la pobreza y humildad, en la misma casa que ha ocupado por 40 años. Bendjelloul hace de esta contradicción uno de los temas del filme: Si Rodríguez tuvo ventas millonarias en Sudáfrica ¿cómo es que vive en la pobreza? ¿quién se quedó con el dinero de las regalías? Lo cierto, es que estamos, probablemente, frente a uno de los más grandes fraudes que hayan sido descubiertos en la industria de la música. Un documental, sin duda, indispensable. 

miércoles, 18 de junio de 2014

THE GIRL WHO KICKED THE HORNET'S NEST * * *

La menos visible de las películas que forman la trilogía de "The Girl with the Dragon Tatoo" (basada en la serie de libros homónima escrita por Stieg Larson). Sin embargo, no quiere decir que hay que pasarla por alto completamente, en especial, para quienes después de la segunda película, The Girl who Played with Fire, quedaron con ganas de saber qué pasó con Lisbeth Salander (Noomi Rapace, en "neutral" y sin mucho qué hacer) luego de haber sido brutalmente golpeada por su gigante y  cavernario medio hermano y resultado con heridas de bala. No hay que esperar tampoco en The Girl who Kicked the Hornet's Nest mucha interacción entre Lisbeth, y Mikael (Michael Nyqvist, salvando un poco el filme), el editor y valiente periodista de la revista Millenium. Tan sólo se ven en un par de escenas al final. Ambos siguen lidiando con sus propios problemas por separado, sin olvidarse uno al otro. Lisbet se encuentra internada en el hospital, recuperándose de la cirugía que le extrajo una bala de su cabeza, aunque con el peligro de ser asesinada por la corporación secreta de espías políticos, que apoyaron y protegieron a su padre, Alexander Zalachenko, internado en el mismo hospital por las quemaduras que la chica le provocó. Nuestra hacker estrella, de muy pocas palabras, estará en comunicación con el mundo exterior gracias a gadgets que le hace llegar Mikael. Durante su convalecencia, Lisbeth escribe sus memorias, que servirán como confesión en contra del psiquiatra  que abuso de ella de niña, el Dr. Teleborian, quien la acusa de haber querido asesinar a su padre y de sufrir desordenes mentales.

BADASS LISBETH. Noomi Rapace como Lisbeth Salander, nuestra hacker número 1. 
Mientras, Mikael planea ventilar a la corporación y su corrupción al apoyar a Zalachenko para espiar al gobierno en los 1970s, así como de su conspiración para asesinar a Lisbeth. No nada más la revista corre peligro de desaparecer, sino las vidas de todo su equipo editorial, con las amenazas que su editora en jefe (Lena Endre) recibe de miembros de la corporación. Como conclusión de una trilogía que empezó prometedoramente, The Hornet's Nest es algo decepcionante, especialmente al final del filme, con Lisbeth y Mikael apenas intercambiando tres palabras en la última escena. El resto de la historia es apenas pasable. No conozco la versión televisiva, Millenium (de hecho, con el mismo reparto de las películas), pero la película tiene un aire de teleserie, que parece un reciclaje de las mejores escenas del programa. 



martes, 17 de junio de 2014

SUPER * * * 1/2

¡CÁLLATE, CRIMEN! Rainn Wilson como "The Crimson Bolt".
Quizás Super es otra película que agregar al puñado de películas sobre antihéroes que existen. Kick-Ass es la franquicia que hasta ahora se ha mantenido como la reina de las películas de este género. Super puede verse como la versión indie de Kick-Ass, pero lejos de ser un aspecto que ahuyente al espectador, es una película a la que recomendaría darle una oportunidad, ya que no decepciona, con todo y las similitudes entre ambas historias. James Gunn (guionista de Dawn of the Dead, director de Slither), el realizador, no se anda con tonterías ni niñerías. Super, con todo y ser una comedia con sus buenas dosis de humor y sátira, es una película violenta. Su violencia gráfica no es constante, pero está presente en momentos cruciales, y llega a  ser impactante. Rainn Wilson (The Office, Juno) está muy bien como el antihéroe protagónico. La creación de su alter-ego, The Crimson Bolt, es hilarante. Hace del arte del reciclaje una moda única, con su traje hecho a base de pedacería de telas y piel. Cuando su inestable y hermosa esposa (Liv Tyler), adicta a las drogas, lo deja por un traficante (Kevin Bacon, divirtiéndose a sus anchas), es cuando Frank (Wilson), decide convertirse en superhéroe y rescatarla de sus garras. De paso, también peleará contra el crimen, con mucha buena voluntad pero poco talento, teniendo como arma una llave de plomería, con la que saldrá a la calle a romper cráneos. 

Lo interesante de Frank como personaje, es que con todo y ser un acomplejado fanático religioso, una vez con su traje puesto no duda en salir a la calle y sacar su lado violento. Los escasos efectos especiales son decentes, para el bajo presupuesto que seguramente tiene la película. Hay escenas en que parece estamos viendo una película de Robert Rodríguez -o inspirada en su cine-, especialmente en el clímax final, por el tipo de violencia gráfica que muestra. La historia tiene un giro crucial y se torna más interesante, cuando Ellen Page entra a escena, interpretando a una empleada de una tienda de cómics, que acaba transformándose en la desquiciada compañera de nuestro héroe, para formar un dúo con ciertos problemas de compatibilidad. Es cierto, no será Kick Ass, pero Super es súper sorprendente y súper divertida. 

domingo, 15 de junio de 2014

PORCO ROSSO * * * *

UN CERDO DE ALTURA.
Un piloto y la maldición que transformó su rostro en el de un cerdo.
El más reciente filme animado de Hayao Miyazaki (el "Walt Disney japonés" para muchos), "The Winde Rises" (el último en su carreram antes de retirarse de manera definitiva, según afirma), trae a la memoria una de sus mejores películas, Porco Rosso. En ambos filmes está presente el tema favorito del realizador y animador, la aviación.  El fundador de los Estudios Ghibli parece sentirse en las nubes en esta película, y nos lleva junto con él a las mismas alturas. Una vez ahí, no quieres aterrizar, incluso después de finalizada la película. Su manera de hacerlo es fascinante y, al mismo tiempo, divertida. El héroe es el Porco Rosso del título (Shûichirô Moriyama), o el "Cerdo Escarlata", un piloto italiano caza recompensas, que se dedica a combatir piratas en el Mediterráneo. Su mayor peculiaridad es que, por obra de algún hechizo (del cual la historia no nos explica mucho), su cara se transformó en la de un cerdo. Por ello, ha dejado la fuerza área y decidido llevar una solitaria existencia, alejada de las personas, en un islote. La película es un cuento de hadas que tiene mucho de la Bella y la Bestia. Fio (Tokiko Katô), la infaltable y fuerte presencia femenina en el cine de Miyazaki, es una niña genio, que a sus escasos 17 años es una prodigiosa ingeniera de aviación. La oportunidad de su vida llega cuando tenga que diseñar el nuevo avión de Porco Rosso, destruido por un grupo de piratas, desarrollándose entre ella y Porco una especie de amor platónico. 

Hay cierta picardía al inicio, cuando Porco conoce a Fio. Pero de la extraña atracción física que el piloto parece sentir por la niña al principio, la relación se transforma en una relación más paterno-filial. Como en todo el cine de Miyazaki, estamos a medio camino entre la realidad y la fantasía. Si bien la historia está ambientada en 1929, durante entreguerras, el diseño de los aviones es fantástico y original, casi nada parecido a un avión real de aquellos años. La historia es tierna, conmovedora, emocionante, y también con destellos de humor. La secuencia de la historia que Porco cuenta a Fio (aquella de su ascenso y regreso del "cielo" de los pilotos muertos) es simplemente fantástica y delirante. Si alguien puede crear historias grandiosas como esta, con un buen balance de todos estos ingredientes, ese es el sensei Miyazaki. 

jueves, 12 de junio de 2014

SUPER 8 * * *

AMENAZA INVISIBLE. Unos jóvenes amantes del cine enfrentan una amenaza alienígena.

Super 8 es como el encuentro de E.T. con War of the Worlds. Al ser producida por Steven Spielberg, la influencia de este es notoria. Se nota que Spielberg es uno de los héroes cinematográficos de J. J. Abrams, director del filme. Super 8 puede verse como un homenaje al cine con el que Abrams (en el que ahora todos nosotros, fans de Star Wars, tenemos nuestra fe depositada en que rescatará la franquicia) creció en su infancia. Sin embargo, en toda esa admiración de Abrams al cine de Spielberg está el pie del cual cojea la película. Casi todo el tiempo sentí que esto ya lo había visto antes y mucho mejor llevado por Spielberg años atrás.

Un niño, Joe Lamb (Joel Courtney), vive en el núcleo de una familia fragmentada. Su padre es el sheriff del pueblo (Kyle Chandler), y su madre murió en un accidente. Joe tiene una especial habilidad para construir figuras de monstruos y para el maquillaje cinematográfico. Con su grupo de amigos, se encuentra en la filmación de una película en rudimentario formato súper 8 para un concurso, dirigida por su mejor amigo amante del cine (Riley Griffiths). El mejor momento de la película, ocurre cuando se encuentran filmando una escena en una estación de tren, en donde Abrams demuestra no nada más su gran habilidad para la espectacularidad en las escenas de acción, sino sensibilidad cinematográfica. De pronto, un aparatoso accidente de tren los sorprende, descarrilándose a toda velocidad. Los chicos, únicos testigos del suceso, corren a refugiarse, mientras su pequeña cámara de cine filma todo.

Fuera de la escena del accidente, ya no hay mucho de memorable en la película. Después de construir un buen suspenso durante la primera mitad, con las extrañas desapariciones de los habitantes del pueblo por una criatura extraterrestre, de la cual no vemos casi nada (al estilo Cloverfield), incluyendo la llegada de militares al lugar sin explicar lo que ocurre, todo se viene abajo casi al final. Abrams resuelve todo al estilo E.T., de una forma ni muy conmovedora ni muy climática.

La historia tiene su parte emotiva bien puesta. Nos lleva a 1979 con pequeños detalles en su diseño de arte (el cuarto de Joe, por ejemplo, lleno de pósters de cine y juguetes de aquel año) y las actuaciones son buenas. Pero Super 8 acaba centrándose más en el lado emocional-romántico de la historia, el del amor platónico entre Joe y su amiga, Alice (Elle Fanning), que nunca toma forma debido a circunstancias reveladas al final. Como película de ciencia ficción es algo decepcionante, resultando más pasable como nostálgica historia infantil de maduración. 



miércoles, 4 de junio de 2014

X-MEN: DAYS OF THE FUTURE PAST * * * *

ROMPIENDO LAS LEYES DEL TIEMPO.
Nicholas Hault, James McAvoy y Hugh Jackman

No es que la saga original de los X-Men corra el peligro de quedar desbancada del gusto de los fans, pero la nueva serie de precuelas del grupo de mutantes, comandados por el profesor Charles Xavier, son algo mejores. Y cada vez se ponen mejor. El hecho de estar instaladas en décadas pasadas, de saber adaptar a viejos escenarios las historias de mutantes, les da un  cierto valor agregado. Con todo y ser películas palomeras, plenas de efectos especiales, están pobladas por personajes que nos importan.

Me gustó más X-Men: Days of Future Past, que su antecesora, X-Men: First Class (2011). Aunque su planteamiento de un viaje en el tiempo al pasado (sin maquina del tiempo de por medio, sino energía) es de lo más serie B, como robada de Back to the Future, el resto de la película alcanza un nivel dramático inesperado. Es justo cuando los tres personajes que han sido eje central desde la película pasada: el Dr. Charles Xavier (James McAvoy, simplemente excelente), Erik/Magneto (Michael Fassbender) y Raven/Mystique (Jennifer Lawrence, más atlética que nunca), crucen sus caminos nuevamente, cada uno con llevando sus propias cargas emocionales, que la película empieza a tomar caminos interesantes, lejos de cualquier película convencional e infantil de superhéroes.

La película se desarrolla en dos épocas. Abre en un futuro -quizás no muy lejano-, con un escenario apocalíptico como sacado de alguna película de Terminator. Naves llegan justo cerca de la muralla China, descargando robots capaces de cambiar de forma, restaurarse y metamorfosearse sin problemas, arrasando todo a su paso. Mientras, el viejo profesor Xavier (Patrick Stewart), regresado de ultratumba por alguna razón inexplicable, y el viejo Magneto (Ian McKellen), han juntado fuerzas para combatir esta amenaza tecnológica. Wolverine (Hugh Jackman) Storm (Halle Berry), Kitty Pride (Ellen Page) y Ice Man (Bobby Pride), están ahí para echarles una mano.

Mientas nos preguntamos cómo es que, no nada más el profesor Xavier está vivo luego de haber sido prácticamente desintegrado en The Last Stand (2006), sino en buenos términos con su viejo amigo y rival, presenciamos una secuencia cargada de acción, emocionante, que no te deja parpadear un momento, ya que perderías detalle de lo que pasa. Los X Men se teletransportan por túneles de energía, de un lado a otro, mientras pelean con los enormes robots.

Wolverine será enviado en misión especial al año 1973, para que evite que Raven/Mystique cometa el asesinato de un científico (Peter Dinklage), que con todo y su diminuto tamaño odia con pasión a los mutantes. El científico se encuentra desarrollando una tecnología para exterminar a todos los mutantes de la faz de la Tierra. Con todo y ser una trama puramente de ciencia ficción serie B, Bryan Singer, quien retoma la dirección de las películas luego de que Matthew Vaughn dirigiera First Class, carga la historia de una increíble y solemne carga dramática. 

Uno acaba por tomarse el asunto en serio. Además, el resultado final acaba siendo plenamente entretenido, no exento de un tono paródico que no desentona. En esa reunión en la oficina oval,   vemos a un Richard Nixon (Mark Camacho) no muy convincente, al menos, en su apariencia física.  Su maquillaje es algo risible, lo hace ver caricaturizado. O cuando se nos revela cómo es que en el asesinato de Kennedy hubo un mutante involucrado.

Así como sucedía en First Class, ambientada durante la Guerra Fría y la amenaza de los misiles en Cuba en los 1960, Days of Future Past es un pastiche de ciencia ficción, filme de superhéroes y película de espías de los 1970. James McAvoy está mucho mejor que en First Class, ahora con Xavier pasando por una crisis emocional, enfundado totalmente en un look hippie, recobrando la movilidad de sus piernas, pero sacrificando sus poderes telequinéticos. Cuando Michael Fassbender  como Magneto entra a escena desatando caos en París, durante la firma de paz entre E.U. y Vietnam, con pedazos filmados en formato de 8 mm, te hace pensar que de haber filmado Costa Gavras un filme de mutantes, quizás se hubiera visto así. 




jueves, 29 de mayo de 2014

SHAME * * * 1/2

SEXO Y SUFRIMIENTO. Michael Fassbender en "Shame".

Después de Hunger (2008), en Shame Steve McQueen se adentra en la mente de un adicto al sexo, nuevamente a través del gran talento de su actor fetiche, Michael Fassbender. El actor vuelve a tener una actuación valiente y portentosa. Sin embargo, Shame es más un estudio de personaje, que una película dramáticamente interesante en cuanto a su trama se refiere. La historia gira en torno al tortuoso camino que debe seguir Brandon (Fassbender), para tocar fondo sobre el problema mental que tiene y, quizás, encontrar la salvación.

Brandon tiene una solitaria existencia. El sexo es una constante en su vida. Sus ratos libres los dedica a estar inmerso viendo pornografía por internet, e interactuando en sex cams. Además, contrata escorts para tener "sexo a domicilio". En su trabajo, cada vez que puede va al baño a masturbarse. El hombre no tiene contacto emocional alguno con otro ser humano, excepto cuando tiene que salir con su pretencioso e infiel jefe (James Badge Dale) de copas, donde este último intenta ligarse a toda mujer que se le pone enfrente. 

Su hermana, Sissy (Cary Mulligan), una cantante, siempre lo busca por teléfono infructuosamente, ya que el tipo no se digna a responder sus llamadas. Un buen día, Sissy cae en su casa, buscando más que un techo donde dormir, un refugio emocional. "No somos malas personas, sólo venimos de un lugar malo" le dice ella en cierta escena, en donde queda claro que ambos son dos criaturas emocionalmente vulnerables y desamparadas. 

McQueen busca impactar, casi de la misma manera que lo hizo en Hunger. Las escenas de sexo son explícitas, en ocasiones con full shots que dejan poco a la imaginación. Aunque  también hay escenas en donde el tratamiento llega a ser algo más disimulado y sutil. Pero lo importante de la película (filmada en tan solo 25 días), es que el tratamiento del tema es inteligente, y no hay escena que se sienta gratuita o excesiva.

Dentro de toda la simpleza estilística del realizador (incluyendo una narrativa que gusta de romper con lo lineal) es Fassbender quien resalta y acaba siendo impactante. Está convincente, creíble, sin temor a exponerse desnudo de pies a cabeza. Lejos de haber placer en todo lo que Brandon hace para dar rienda suelta a su adicción, hay más bien dolor. Creo que ese fue el principal objetivo de McQueen: canalizar a través de Brandon el dolor y sufrimiento de un ser humano atrapado en una adicción.

jueves, 22 de mayo de 2014

TO THE WONDER * * 1/2

AMOR SIN PALABRAS. Ben Affleck y Olga Kurylenko.

El siguiente largometraje de Terrence Malick, después de The Tree of Life (nominado al Oscar a Mejor Película en 2012), no puede presumir de colocarse a la altura de este. To The Wonder es un filme con menos ambiciones, en donde ahora el realizador nos cuenta la turbulenta relación sentimental de una pareja (Ben Affleck y Olga Kurylenko), y la crisis existencial de un sacerdote (Javier Bardem). En términos generales, el filme tiene su mayor fuerza en el aspecto visual (como es costumbre en el cine de Malick), con una atractiva dirección fotográfica, que le da a la película en su conjunto un tono lírico y poético. El filme está narrado en voz en off por Marina (Kurylenko, hablando en francés completamente), una mujer francesa divorciada y con una hija (Tatiana Chiline), contando en forma poética su historia junto a su prometido norteamericano, Neil (Ben Affleck).

La narración, aparentemente, es desde un punto en el futuro, por lo que podemos adivinar con anticipación que las cosas no fueron afortunadas para ellos. Lo intrigante e inexplicable, es que a Neil no se le da voz en toda la historia, dejando nada más al sacerdote la parte vocal masculina (narrada en español), quien servirá de consejero espiritual para Marina cuando ésta decida viajar a E.U. a vivir con Neil. La historia es el punto débil, una sucesión de previsibles acontecimientos, dentro del cual  tenemos que ir deduciendo qué es lo que va pasando, ya que los diálogos prácticamente son inexistentes. Nunca estamos seguros si Neil es capaz de hablar en francés con Marina, la cual apenas y pronuncia una que otra palabra en inglés. 

Mi problema con el filme, es que resulta excesivo el lirismo visual. La mayoría del tiempo, no vemos más que escenas de Ben Affleck y Olga Kurilenko jugando, paseando, o nada más abrazados, mirándose y tomándose de la mano. Cuando aparece en escena Rachel McAdams, interpretando a una vieja amiga de la infancia de Neil, será completamente lo mismo. De vez en cuando, el personaje de Bardem hará apariciones, sirviendo para ilustrar lo que es el amor en un aspecto más espiritual, paseándose con aire depresivo por las calles, de puerta en puerta. 

No es el filme más romántico ni emotivo que haya visto. Me tuvo preguntándome siempre qué diablos pasa entre los personajes. Además, el filme, en su intento de mezclar un tono de ficción y documental, no es muy afortunado. Este último aspecto, en donde vemos habitantes reales de la localidad de Bartlesville, Oklahoma, distrae mucho de la historia romántica principal. Creo, sin reservas, que este experimento del realizador hubiera funcionado mejor como un corto, más que como un largometraje. 


jueves, 15 de mayo de 2014

12 YEARS A SLAVE * * * * *


SOBREVIVIENTE. Chiwetel Ejiofor como Solomon Northup.

De ser un hombre negro libre en Nueva York, Solomon Northup se convirtió en esclavo de la noche a la mañana. 12 Years a Slave está basada en sus memorias homónimas, sobre una aventura que se volvió pesadilla. Vemos en imágenes los crudos testimonios de alguien que presenció y vivió en carne propia crueldades y abusos, a manos de quienes pueden considerarse los nazis de aquella época. El cine de Steve McQueen (quien dirigió también Hunger y Shame), no es un cine fácil de ver, tendiente a la controversia y a causar incomodidad. Esta película no es la excepción. 

Las escenas de tortura son impactantes, no aptas tal vez para ciertas sensibilidades. 12 Years a Slave se coloca en el polo opuesto a Django Unchained (con la cual pueden surgir comparaciones).  McQueen está dispuesto a poner de frente la crudeza y la triste realidad que vivieron los esclavos negros en las plantaciones de algodón, durante los 1840. El director trae de regreso a su actor fetiche, Michael Fassbender, como el racista, borracho, y cruel propietario de un plantío de algodón, volviendo a impresionar con una excelente actuación. No hay manera de simpatizar con su personaje, Edwin Epps, al cual odias desde el principio hasta el final.

Solomon es interpretado con impresionante talento, fuerza, y determinación por Chiwetel Ejiofor. No es cualquier esclavo, sino un talentoso violinista, culto y con una educada manera de hablar, que cae en el poder de una red de tráfico de esclavos durante una gira artística. El hombre vivirá 12 años de abusos y torturas en Louisiana, piscando algodón, lejos de su esposa e hijos.

La película fue la ganadora unánime al Oscar a Mejor Película este año. Mención aparte merece la actuación de Lupita Nyong'o (de origen africano nacida en México), quien es una total revelación. En su interpretación de una esclava en el mismo plantío de algodón, está simplemente impresionante, una actriz atractiva transformándose completamente para reflejar la total imagen del sufrimiento y martirio que sobrelleva en el lugar. No nada más su personaje padece a manos de Edwin, quien abusa sexualmente de ella, sino de la esposa (Sarah Paulson, fríamente repulsiva), quien la tortura de una manera atroz.

A lo largo del camino nos encontramos múltiples caras conocidas, como Benedict Cumberbatch (el predicador que adquiere a Solomon al principio), Paul Giamatti (como vendedor de esclavos), Paul Dano (igualmente despreciable) y Brad Pitt, quien con una imagen entre beatífica y casi crístíca, será la voz crítica y juiciosa en contra de la esclavitud. Si bien la presencia de todos ellos son cameos extendidos, no resultan distractores, llevando a cabo sus papeles de la mejor manera.

Si alguien sobresale es el gran Chiwetel Ejiofor, hasta ahora relegado a papeles de soporte, y que tiene su primer protagónico aquí. Ofrece una de las mejores actuaciones vistas el año pasado. Su trabajo es poderoso, electrizante, y al mismo tiempo, doloroso, en su interpretación de un héroe, sobreviviente de una historia escrita por él mismo. 






viernes, 9 de mayo de 2014

YOU WILL MEET A TALL DARK STRANGER * * * 1/2



FUTURO INCIERTO Y OBSCURO. Anthony Hopkins y Naomi Watts.

Es de reconocer que Woody Allen ha tenido una buena racha con su serie de películas inglesas. Sin ser las obras maestras del pasado ambientadas en Nueva York, han probado ser comedias y melodramas románticos aceptables, bien llevados, con humor y, por supuesto, con la sensibilidad alleniana bien puesta. You Will Meet a Tall Dark Stranger no es la excepción, otro  melodrama romántico instalado en Londres, muy visible, entretenido, y con las mismas preocupaciones temáticas de Allen: la insoportable levedad del ser artístico, el oficio del escritor lleno de dificultades, matrimonios emocionalmente disparejos, infidelidades, etc. No falta tampoco el inevitable personaje en donde Allen se ve reflejado a sí mismo, con el dilema del amor entre un hombre mucho mayor y una mujer considerablemente más joven.

El reparto se desempeña impecablemente. Naomi Watts y Josh Brolin interpretan un desdichado matrimonio, ella una graduada en arte, casada con un hombre que es doctor de carrera, pero que está en búsqueda de convertirse en un escritor profesional, aunque sin mucho éxito. La madre de ella (Gemma Jones, magnífica), abandonada por su septuagenario marido (Anthony Hopkins), con alma y energía de veinteañero, acaba obsesionada con las predicciones de una lectora de tarot (Pauline Collins). En tanto, su marido (con ayuda del viagra) ha reconstruido su vida junto a una considerablemente más joven call girl (Lucy Punch), a la cual dará una vida llena de lujos, con el peligro de acabar en la bancarrota.

Dark Stranger no es precisamente el tipo de comedia hilarante o sarcástica, típica de Woody Allen. Como en sus anteriores películas londinenses, es un melodrama agridulce, que si bien tiene ciertos momentos propensos a ser cómicos (incluso, el tono con el que está narrada en voz en off le da un sentimiento de comedia romántica), en general, el filme tiene un aura de amargura muy marcada. Al final, todos los personajes vislumbran un futuro tan obscuro como el sugerido en el título, sin muchas esperanzas. 

El camino de los artistas es amargo y desilusionante en esta película. En el caso de nuestro doctor, luego de haber publicado una sola novela, no ha tenido otro golpe de suerte. El personaje de Naomi Watts, sueña con abrir su propia galería de arte, y dejar de trabajar para su actual jefe (Antonio Banderas). Para fans de Woody Allen, esta película quizás se quede a medio camino de las ambiciones artísticas de un director de su calibre, haciéndolos sentir que pudo haber estado mucho mejor. Pequeña y todo, el filme es pasable y muy disfrutable. 



martes, 6 de mayo de 2014

THE MASTER * * 1/2

¡PREPÁRAME OTRO COCTEL! Joaquin Phoenix y Philip Seymour Hoffman.

The Master tiene una de las últimas y mejores actuaciones de Philip Seymour Hoffman (fallecido en febrero pasado), bajo la dirección de Paul Thomas Anderson. Irónicamente, estamos ante una de sus películas menos logradas. Es un pesado, tedioso, y al final, vacío relato, aparentemente inspirado en la vida del fundador de la cienciología, L. Ron Hubbard, a principios de los 1950. El reparto incluye a  Joaquin Phoenix, interpretando a un personaje alcohólico y con arranques de violencia. De ser un marino, Freddie (Phoenix) abandona el servicio y se convierte en un fotógrafo fallido. En su vagar por el mundo, se atraviesa en su camino Lancaster Dodd (Hoffman), una especie de gurú y terapista, que como líder de algo parecido a una secta, se dedica a divulgar la práctica del hipnotismo y regresiones a vidas pasadas, para curar enfermedades y padecimientos mentales. 

Joaquin Phoenix hace uso de esa cualidad que tiene para lucir disperso, como desconectado del mundo terrenal y encerrado en sus propios dramas. Paul Thomas Anderson explota bien esa cualidad. Lo malo, es que tanto Phoenix como Hoffman, ambos como siempre magníficos, están dentro de una historia que, simple y desafortunadamente, tiene poco o casi nada interesante que contar. El guión es flojo. No se toma mucho la molestia en explicar el por qué de esas extrañas, explosivas, y violentas reacciones que tiene el personaje de Phoenix. Freddie adopta el papel de "guardaespaldas" de Lancaster, cada vez que ve a su guía y mentor en una situación amenazante se lanzará como fiera encima de quien atente contra la integridad de su protector. Ni el mismo Hubbard sabe qué hacer en esos momentos, para controlar al que considera su "conejillo de indias" y, además, su bartender, ya que Freddie es genial preparando e improvisando cocteles. 

Freddie es como una bestia incontrolable, una fuerza animal inexplicable. Sin embargo, el más grave problema, es que esta película del también director de la mucho mejor There Will Be Blood (su anterior largometraje) es muy aburrida, con 3 cuartas partes de metraje invertidas en ver nada más terapias ridículas y absurdas. Y todo para que Freddie, al final, acabe igual o más perturbado y confundido que al principio. 


jueves, 1 de mayo de 2014

ONLY GOD FORGIVES * *

DE POCAS PALABRAS. Ryan Gosling como el silencioso y perturbado Julian.

El cine del danés Nicolas Winding Refn, es de una marcada tendencia de darle a historias característicamente pulp un tratamiento de cine de arte. Bronson y Drive -sus dos mejores películas-, son una clara muestra de ello. Pero algo ha pasado en Only God Forgives (la cual dedica a Alejandro Jodorowsky), en donde da un paso atrás y no queda a la altura de esos dos filmes. Para empezar, se siente como una suerte de secuela de Drive, trayendo de vuelta a Ryan Gosling (a quien parece estar en proceso de convertir en su actor fetiche), con un personaje que parece una calca del temerario conductor de autos que interpretó en aquella película. Es igualmente callado y silencioso, apenas y pronuncia unas cuantas lineas en toda la historia. Gosling es un buen actor, sabe cómo transmitir esa fría y nada emocional cualidad. Lo malo, es que el personaje resulta decepcionante, el propietario de un dojo de kick boxing en Bangkok, en donde además, se dedica a traficar drogas.

Desafortunadamente, el guión es plano, insípido, y sin mucha fuerza, con partes incluso aburridas. El reparto también tiene a una casi irreconocible Kristin Scott Thomas, con el look de una venenosa y muy atractiva mujer, madre del personaje de Gosling. Como si fuera una líder gangsteril, la mujer ordena a Julian (Gosling) que encuentre al asesino de su hermano y lo mate. Julian tiene ciertos problemas mentales, que nunca son explicados, pero sirven de pretexto para que Refn le de una cualidad onírica a la película, en esas alucinaciones que tiene el personaje de vez en cuando. Además, Julian gusta de pasar momentos "contemplativos" con una prostituta, sin tener contacto físico de ningún tipo con ella. 

Detrás de la investigación se encuentra el jefe de policía sanguinario, sádico, y sin escrúpulos, que no puede faltar en una historia de este tipo, Chang (Vithaya Pansringarm), de rostro pétreo y mirada fríamente aniquiladora. Chang no nada más es letal con el sable, sino que gusta de cantar canciones románticas en un centro nocturno, lo que da pretexto para escenas de un humor involuntario, que dan al filme un tono bizarro, ridículamente absurdo.

No hay duda que visualmente, la película es atractiva, muy lograda, especialmente en las atmósferas que consigue, gracias a la creativa y magnífica iluminación (excelente trabajo de Larry Smith). El diseño de arte, igualmente, es un trabajo rescatable. Refn presume de una estilizada dirección, usando muchos travelling shots, sólo que el final te deja rascándote la cabeza, sin entender pizca de que diablos está sucediendo. Sinceramente, para ser una especie de puesta al día de un filme de artes marciales, al más puro estilo 1980s y un tratamiento art house, al filme le faltó más acción, peleas y momentos emocionantes. 


domingo, 27 de abril de 2014

A SEPARATION * * * * *

HASTA QUE LA MUERTE LOS SEPARE. Leila Hatami y Peyman Moaadi.

Desde el inicio, Una Separación es un filme fascinante; atrayente e intrigante. No es una película que nos deje tomar descansos, de darnos un respiro en medio de los conflictos que se suscitan, uno tras otro. Uno queda atrapado en una espiral emocional, en un tornado de interrogantes y dilemas morales, emanados de un simple caso doméstico. Dicho caso, es capaz de revelar aspectos sobre la sociedad iraní, sus tradicionalismos, costumbres, etc, en una película magistral que presume, al mismo tiempo, de una simpleza en su ejecución, narración y dirección. 

Asghar Farhadi (ganador del Oscar por Mejor Filme en Lengua Extranjera en 2012) consigue un filme capaz de hablar sobre el orgullo, la dignidad y el honor. La pareja protagonista está formada por una guapa maestra, Simin (Leila Hatami), y Nader (Peyman Moaadi), empleado en un banco. Ambos están pasando por una separación, y posible divorcio. En medio de todo, se encuentran el padre de Nader, enfermo con Alzhaimer, y la única hija del matrimonio, Termeh (Sarina Farhadi, hija del realizador). El motivo de la demanda de divorcio: Simin desea salir de Irán con su hija  a vivir al extranjero. Nader se rehusa a irse con ella, debido a que no puede abandonar a su padre enfermo.

Cuando menos lo imaginamos, ya estamos completamente involucrados en la historia y con sus protagonistas. Una Separación es un melodrama familiar, que va tomando caminos diversos, justo cuando la muy religiosa mujer contratada para cuidar al padre (interpretada por Sareh Bayat) comete el descuido de dejar al anciano atado a la cama para salir. El hecho desatará un problema de grandes proporciones, cuando Nader decida despedirla y correrla de su casa, provocando que la mujer se accidente justo frente a su puerta y pierda al hijo que esperaba. Lo que viene, es una especie de  batalla campal entre Nader y el neurótico marido de la mujer (Shahab Hosseini), quién acusa al primero de asesinato.

Es una acalorada historia sobre quién es culpable, y quién es inocente en todo el caso. El caso tendrá varios interrogatorios y juicios, y en tanto, nos obliga en nuestras mentes a reconstruir todos los hechos. Un  minuto podemos estar del lado de Nader, y al rato del lado de la cuidadora y su esposo. Mientras, las verdades se van revelando, hay mentiras que salen a la luz, y la historia, poco a poco, va construyendo un suspenso que nada más un realizador con suficiente talento, habilidad, e inteligencia puede conseguir. 


miércoles, 23 de abril de 2014

BEASTS OF THE SOUTHERN WILD * * * *

MITOLOGÍA AL ESTILO SUREÑO. Quvenzhane Wallis frente a un "auroch".

Un cuento de hadas fuera de lo común y lo tradicional. Sus locaciones tampoco son muy normales que digamos: los desastres causados por el huracán Katrina en Nueva Orleans. El joven realizador Behn Zeitlin aprovechó -en el mejor sentido del término- estos escenarios, para ambientar el diluvio, de proporciones casi bíblicas, que amenaza el universo de los personajes que pueblan Beasts of the Southern Wild. La muy joven revelación, Quvenzhané Wallis (nominada al Oscar en 2013), con un nombre impronunciable, como extraído de un relato fantástico como este, interpreta a   Hushpuppy, la protagonista, cuyo nombre es una referencia a un platillo típico de las tierras sureñas de E.U. 

Las bestias a las que hace referencia el título, son unos monstruos llamados aurochs, liberados por obra del deshielo polar, y que lucen más bien como cerdos negros con cuernos. Los aurochs se encuentran en marcha hacia el lugar donde vive Hushpuppy, con un propósito no específico. Los monstruos podrán ser o no obra de la imaginación de la niña, pero el caso es que esta adorable y, al mismo tiempo, cruda fantasía escapista, no necesita de una multimillonaria superproducción veraniega, cargada de efectos especiales, para atrapar y conmover al espectador.

La aventura que emprende Hushpuppy junto a su papá (Dwight Henry, muy bien), y otro grupo de la  comunidad isleña en donde viven (simplemente llamada "La Tina"), es para tratar de encontrar a su mamá (a la cual nunca conoció, pero que, según el papá, era tan "ardiente", que podía encender la estufa con sólo pasar cerca) y, además, tratar de llegar a tierra firme luego de la tormenta, con el peligro de ser llevados a un refugio. Su papá, cuando le platica la pequeña historia de cómo fue concebida (una divertida parte, por la inocencia que envuelve al relato), afirma que "Tu mamá y yo éramos tan tímidos, que podíamos estar horas y horas nada más sonriéndonos el uno al otro". El papá tiene una extraña enfermedad terminal (podría ser leucemia), y está muriendo. Sin embargo, el hombre trata de mantener el espíritu en alto y oculta su enfermedad, para que su hija no desfallezca, ni se rinda, y aprenda a sobrevivir en la más difícil de las circunstancias. Incluso, le enseña la mejor y más eficiente manera de comer cangrejo (descuartiza y come todo lo masticable).

El tratamiento del filme, ocasionalmente, es como el de un documental. Zeitlin no pierde detalle de todo lo que se encuentra en su camino (incluídos animales muertos), y es interesante, por los pequeños apuntes que tiene aquí y allá sobre la forma de vivir de las comunidades bayou. Quizás ese haya sido uno de los propósitos del director, envolviéndolo todo en una fantasía surreal, con toques de realismo mágico. 


lunes, 21 de abril de 2014

THE AMAZING SPIDERMAN 2: RISE OF ELECTRO * * * 1/2



¡BONITO LOOK, JAMIE! Jamie Foxx y, bajo la máscara, Andrew Garfield. 

The Amazing Spider-Man 2, es dos grados mejor que la anterior entrega, a pesar de lo larga que puede sentirse y, en ocasiones, redundante. El papá de Peter Parker y las circunstancias de su muerte, siguen dando material por donde escarbar y explorar. Además, si se trata de espectacularidad y pirotecnica visual, este secuela la tiene y de sobra. Sigue siendo hipnóticamente entretenido ver a Spidey (interpretado nuevamente por un Andrew Garfield menos sombrío y con más chispa), colgarse y columpiarse de un edificio a otro. Es una especie de viaje acrofóbico por los rascacielos de Nueva York, en donde vamos casi colgados con él en la misma telaraña. Ya casi ni la necesita, debido a que parece poder volar. Hay minutos y minutos de metraje para apreciarlo en un millón de acrobáticas posiciones distintas.

El tono de la película se torna jocoso a ratos, cayendo en el humor simplón, quizás para que los peques también tengan chistes para reírse. Peter parece tener ahora una arácnida vena de comediante, sacándola a relucir en los momentos más peligrosos. Muchas escenas de acción se notan redundantes en su tratamiento, con esa cámara hiper-lenta estilo Matrix, congelando la acción y mostrándonos lo que ocurre en distintos ángulos. 

El nuevo filme de Spiderman puede resultar visualmente cargado, con toda la parafernalia de efectos especiales por encima del desarrollo y avance de la historia. Después del excitante inicio, con un irreconocible y frenético Paul Giamatti anunciando lo que podría ser un posible villano (en esta, o en la siguiente entrega), causando caos y destrucción, a la película le toma mucho tiempo despegar del letargo en el que cae. Marc Webb (repitiendo en la dirección), por alguna cursilona razón, decide darle muchas vueltas al dilema romántico entre Peter y Gwen Stacy (Emma Stone), entre si decide nuestro héroe seguir la promesa que hizo al padre de ella (Denis Leary) de mantenerse alejado, o seguir a su arácnido corazón.

En general, esta secuela es palomera, para pasar una entretenida tarde sabatina, no exenta de sus problemas. Por ejemplo, ahí también tenemos a un muy desperdiciado Jamie Foxx en plan nerd, como un irritante científico que trabaja para la OSCORP, en un experimento relacionado con electromagnetismo. El tipo acaba accidentalmente convertido en Electro, la nueva némesis de Spidey, un muy aburrido mutante con piel de neón y venas visibles, con problemas para controlar sus poderes eléctricos, y con la capacidad para causar apagones masivos en la ciudad.

Con excepción de unos cuantos minutos al final, el Duende Verde (Dane DeHaan), quien en su forma más humana es Harry Osborne, está prácticamente ausente durante el filme. ¿Por qué dedicarle más tiempo a Electro que al Duende Verde, el más famoso de los villanos en  la  historia de Spiderman? Es un misterio. Pero sin duda, de haber dedicado más tiempo al Duende, hubiera resultado una película más interesante debido a la complejidad del personaje. Para colmo, otro icónico personaje del cómic, Mr. J.J. Jameson, vuelve a brillar por su ausencia. Lo siento, pero  sigo prefiriendo las películas de Sam Raimi.

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