martes, 15 de mayo de 2012

BOLT * * * 1/2



También a los animales se les puede subir a la cabeza la fama, el estrellato y, por qué no, delirios sobre el mundo de la ficción. La casa Disney narra en Bolt (2008), su más reciente digimation (o película totalmente animada digitalmente), la historia de un perro actor, que vive su personaje tanto delante como detrás de las cámaras. La premisa es interesante, desde un punto de vista dramático y psicológico. No pocos actores en la vida real se habrán visto envueltos en dichos dilemas histriónicos. Es como si nuestro perrito protagonista, el Bolt del título (voz de John Travolta), fuero uno de los más apasionados estudiantes del Actor's Studio de Lee Strasberg. Vale decir que Bolt, además, no necesita de entrenadores que anden diciéndole en el set lo que tiene que hacer. Sería la envidia de Rin tin tin o Lassie. Jamás se ha visto perro más avanzado en las artes escénicas que Bolt.

Bolt es el protagonista estrella de un programa de acción. Tiene una fuerza perruna inmensa y es capaz de lanzar rayos láser de sus ojos.  Penny (voz de Miley Cirus), es su fiel compañera en la ficción y su incondicional amiga y dueña en la vida real, desde que Bolt era un cachorro juguetón. Pero como decía, el problema de Bolt es que se lleva su "trabajo a casa", sigue "en personaje" con Penny en la vida real, creyendo que la niña está en constante peligro de ser atrapada por el villano del programa (voz de Malcolm McDowell). Ni su juguete favorito es capaz de distraerlo o un plato de croquetas. Los problemas de nuestro súper perro comienzan cuando, por accidente, acabe dentro de una caja y sea transportado de Hollywood a Nueva York, dejando a Penny desconsolada y a la producción del programa sin saber qué hacer.

El filme está dirigido por directores de filmes animados previos de la Disney (Byron Howard y Chris Williams). Un perro con encanto y carisma; una niña tierna con el corazón partido, una gata callejera (voz de Sussie Essman) y un hamster regordete (voz de Mark Walton), estos dos últimos compañeros de Bolt, que lo ayudarán en su aventura para regresar a Hollywood, nos dan una fórmula que no puede fallar. Bolt como película es entretenida, cumple con su objetivo hasta el final, sin tener grandes pretensiones a-la-Pixar. La animación es decente, conseguida y, con todo y ser completamente digital, los personajes tienen el toque tradicional de la Disney. Especialmente Bolt. De cachorro, parece haber sido animado por viejos animadores de la Disney en los 1940-1950, y sus expresiones faciales deben mucho a los primitivos personajes caninos de estas vieja animaciones. 

Si hay algo interesante para los adultos, aquellos espectadores que busquen algo más que aventuras animadas, es lo bien escrito que está el guión. Mittens, la gata, no podría ser mejor psicóloga, la encargada de "aterrizar" a Bolt, de ayudarlo a que de superhéroe se convierta en un perro normal. Esa es la substancia de la historia, el presenciar el auto descubrimiento de nuestro amigo como un simple mortal. 

lunes, 14 de mayo de 2012

SLACKER * * * 1/2



Slacker (1991) no está muy lejos de parecerse a Waking Life (2001), ambos filmes del siempre experimental Richard Linklater. Slacker fue de sus primeras películas, de bajísimo presupuesto, en donde un montón de personajes anónimos tienen encuentros y desencuentros, así como diálogos sobre casi todo tipo de temas. Richard Linklater es el primero en aparecer, que tiene un monólogo explicando, con lujo de detalle, la premisa de la película: ¿Qué pasaría si yo hubiera tomado otro camino en lugar de este? Luego de bajarse de un autobus, toma un taxi y recita su diálogo a un taxista, el cual no dice nada ni parece importarle mucho de lo que habla su pasajero. Pocos minutos después, Linklater se baja del taxi y es testigo de cómo una mujer es atropellada. Sin saber qué hacer, la examina, mientras una mujer trotando le aconseja no moverla. Otras personas pasan, no hacen nada. Todo está envuelto con la total indiferencia ante el hecho.

A lo largo de hora y media que dura el filme, vemos lo que podría clasificarse como un conjunto de minihistorias y viñetas, que a raíz del atropellamiento se van desarrollando. No parecen tener una conexión entre sí, pero de alguna forma se relacionan. No hay personajes principales ni secundarios, ni una trama. La idea básica, es que un personaje tras otro nos vayan conduciendo por caminos inesperados, encuentros furtivos, escenarios distintos, todo en un sólo día, recorriendo los barrios marginales de Austin, Texas.

Un personaje que presenció el accidente, nos conduce a su casa, en donde tiene un altar donde, al parecer, practica brujería. Corta fotos de un anuario y las coloca ahí. Segundos después, es arrestado y dos peatones que lo ven, nos llevan ahora por otro camino y escucharemos su diálogo sobre lo que ven. Hay episodios interesantes. Los mejores y más entretenidos, son los del tipo "freakie" que habla sobre ovnis, extraterrestres, ciencia ficción, afirmando que el hombre llegó a la Luna desde los 1950, a un chico que se encuentra en la calle; aquel del ladrón que se mete en la casa de un viejo anarquista que, recordando a George Orwell y Ernest Hemingway, estuvo en Barcelona para pelear en la Guerra Civil Española ("La pasión por la destrucción es también una pasión creativa").

También es memorable el nerd obsesionado con el asesinato de John F. Kennedy, que ha leído toda la bibliografía habida y por haber al respecto, o el de los dos sujetos del auto convertible. No es lo mejor en la filmografía de Linklater, pero si de lo más interesante, que sentó las bases para sus futuras películas y temas. Nada más faltó ver a Ethan Hawke y Julie Delpi aparecer filosofando sobre la vida.

martes, 8 de mayo de 2012

ONE-EYED JACKS * * * *

La única película que Marlon Brando dirigíó en su carrera. Curiosamente, no fue una adaptación de alguna obra de Shakespeare (como la que protagonizó magistralmente en Julio César), de una obra de teatro moderno (como la que lo catapultó a la fama en A Street Car Name Desired) o algo por el estilo. One Eyed Jacks (1961) es un western, de más de 2 horas de duración pero entretenido, ambientado en dos escenarios: el estado mexicano de Sonora y un pueblo en la costa de California. En esta adaptación de la novela The Authentic Dead of Henry Jones,  Brando está detrás y frente a las cámaras, interpretando a un asalta bancos con el enigmático nombre de Río. Con seguridad, Brando quería demostrar dos cosas: que sabría cómo dirigir un western palomero con un enorme enorme (incluía actores americanos y mexicanos), y que podría llevar su versatilidad a límites insospechados, interpretando lo que puede verse como una versión western de su personaje icónico en  The Wild One (1953), que anda a caballo en lugar de motocicleta. 

Como compañero de reparto, Karl Malden (con quien Brando ya había trabajado en On the Water Front) interpreta a Dad, el amigo que traiciona a Rio y lo deja a su suerte en el desierto, luego de robar un banco en Sonora, siendo perseguidos por la policia. Río purga sus 5 años de condena en la cárcel, mientras Dad disfrutará del botín y reformará su vida como sheriff en California. El reencuentro llegará y lo mejor es cómo Brando logra construir una evidente tensión amistosa entre los dos ex bandidos, sin aparentes rencores. Una bomba emocional que no tardará en estallar. Katy Jurado encarna a la esposa mexicana de Dad, la cual tiene una guapa hija, interpretada por Pina Pellicer. La chica se enamora de Río, quienes inician un riesgoso romance que no será bien visto por Dad. Por otro lado, Río se encuentra organizando un robo con un amigo mexicano y otros dos bandoleros "gringos" en el pueblo, cosa que no hará más que poner más tensas y complicadas las cosas.

Brando consigue sacar el personaje de tipo duro, impenetrable, de contadas y balbuceantes palabras y que oculta más de lo que aparenta. No es difícil adivinar el camino que sigue Río hacía una posible reformación gracias al amor de la frágil y vulnerable Luisa. Una fórmula muy conocida en el género, nada nuevo que no se haya visto antes, es cierto, pero la película se levanta gracias a su gran reparto. Karl Malden, como el hipócrita sheriff narigón, está soberbio. Dad es un personaje ambiguo, complejo, bien construído, casi se roba la película. Río representa todo ese pasado que Dad quiere olvidar y borrar de su mente. Nuestro sheriff tendrá oportunidad de hacerlo, literalmente. Brando supo cómo sacar lo mejor de sus actores, de las locaciones, en general, de la buena producción que sostiene a la película (decente edición, vestuario, diseño de producción). Consigue momentos inspirados, como ese escape de la cárcel y el enfrentamiento en medio de la fuente, entre los dos viejos amigos.

Karl Malden y Marlon Brando.





   

jueves, 3 de mayo de 2012

THE TREE OF LIFE * * * * *

Brad Pitt y Laramie Eppler.

A 6 años de haber estrenado The New World (2005), Terrence Malick regresa al cine con The Tree of Life (2011). Malick no es un director prolífico, pero cada uno de sus filmes es un logro en uno u otro aspecto. En general, no tiene una película mala, sino una menos buena que la otra. The Tree of Life es como un resumen de lo que constituye su filmografía, cine en su más pura expresión. Total poesía visual, imagenes poderosas, con música y sonido igual de portentosos. Es una película que pudo haber caído en lo pretensioso, pero no es así. Es una obra de arte, que se adentra en temas de suma complejidad pero que acaban sintiéndose accesibles: Dios, la creación, el orígen del universo y el inicio de la vida en la Tierra. Luego, es una suerte de revisión del relato bíblico de Adán y Eva, y sus hijos, Caín y Abel, adaptado a la vida familiar de una modesta familia de Texas, en la década de los 1950.

La estructura de la película es igual de compleja. La narración está armada como un collage de imágenes, de escenas construídas a base de cortes continuos. Es la historia de la familia O'Brien, desde la niñez de la madre de familia (Jessica Chastain), hasta el duro golpe que reciben cuando se enteran de la muerte del hijo intermedio (Laramie Eppler), teniendo tan sólo 19 años. En el tiempo presente, el hijo mayor, Jack (Sean Penn), se encuentra deprimido, agobiado por culpas del pasado y dilemas existenciales, mientras recuerda su niñez junto a R.L., el hermano fallecido, y su hermano menor (Tye Sheridan). Brad Pitt, tiene una notable actuación como el padre de familia (no sabremos el nombre del padre ni de la madre), un severo hombre que sigue una rígida y disciplinada educación con sus hijos. Siendo estos bebés, la madre siembra un árbol en el jardín, el cual crecerá junto con ellos.

Jack (interpretado de niño por Hunter McCraken), tiene una difícil relación con su padre. En sí, la historia narra la rivalidad entre Jack y R.L. A pesar de lo unidos que son, Jack guardó celos y envidia hacia R.L., al ser este el favorito del padre. Es un hombre que ama la música clásica y es talentoso para tocar el piano y el órgano. R.L., siendo el chico con alma sensible y artística en la familia, recibe más afecto y admiración del padre. Precisamente, las imágenes del orígen del universo, un magistral trabajo del genio de los efectos especiales Douglas Trumbull (creador de efectos especiales en nada menos que 2001: A space Odyssey, Silent Running, Close Encounters of the Third Kind, Blade Runner, etc.), junto con otras imágenes documentales asombrosas de la naturaleza, estilo documental de la BBC, sirven para establecer una comparación entre la naturaleza tanto del padre como de la madre. El primero más intenso, violento, físico, como la misma naturaleza; mientras la madre, es más tranquila, callada, alegre y vital.

La imaginería del filme es un prodigio. La cortas escenas de los dinosaurios, tienen a su vez una parte sensible. Un depredador, a punto de matar a un moribundo hervíboro, le perdona la vida siguiendo su camino. ¿Qué hay detrás de esta extraña pero sensible escena? Seguro algo sobre los extraños caminos que puede seguir la naturaleza. Además, es una imagen que juega con nuestras expectativas.  Lo que esperaríamos es una escena como salida de Jurassic Park, con un velociraptor destazando a su víctima. Vemos el meteorito que acabó con los dinosaurios impactar en la Tierra. Junto a las imágenes documentales y al artesanal trabajo de Trumbull (algunas escenas las creó simplemente mezclando substancias, luego sobreponiendo una imagen con otra), hay unas más sobre el origen de la vida en la Tierra, con celulas uniéndose y separándose, creadas con más convencionales efectos digitales.

Los tres niños hacen un buen trabajo. No son actores profesionales y gracias a eso lucen completamente naturales, en las escenas donde los vemos jugar y convivir. La ambientación es simple y efectiva al mismo tiempo (un buen trabajo de diseño de arte, vestuario y autos de época), en tanto el trabajo del mexicano Emmanuel Lubezki en la fotografía es igual de sencillo, con mucho uso de cámara portátil. Su limpia iluminación está basada en combinar luces naturales y artificiales, de manera casi imperceptible. 

Lo más curioso, es que estamos ante una película que te habla mucho sobre Dios, sobre el poder de la naturaleza y los misterios de la vida, sin necesidad de meterse en religiones. Es un melodrama familiar contado sin exageraciones melodramáticas. Las imágenes de Trumbull logran darte una idea de lo que es estar en presencia del poder de la creación. A pesar de tener sus pequeñas imperfecciones (siento que me salen sobrando muchas imágenes finales con la gente en la playa, expresandose perdón y amor unos a otros), no importa mucho, es una gran obra que debió haber ganado el Oscar a Mejor Película este año. No es suficiente con verla una vez, son necesarias dos o incluso tres revisiones. No importa en lo que crea, esta es una película que usted no debería perderse.


martes, 1 de mayo de 2012

HORTON HEARS A WHO! * * * *

El destino de millones de microscópicos seres
estará en la trompa de un elefante.

Dr. Seuss, el famoso escritor de cuentos infantiles, popular entre grandes y chicos, creó en sus libros a los Who, unos personajes que lucen como animales, pero difíciles de clasificar. Parecen una cruza de perro con gato, y viven en Whoville. Horton Hears a Who! (2008), es la adaptación animada del libro homónimo, un filme inteligente que no ha sido producido ni por Pixar o Dreamworks, sino por la factoría Twenty Century Fox Animation (los creadores de Robots y la franquicia de Ice Age). La respalda una historia bien concebida, que sabe conciliar comicidad y una premisa que, si bien toca aspectos algo metafísicos sobre la existencia de algo "más allá", de una fuerza exterior que lo mueve y rige todo, no se mete en asuntos sobre religión ni nada parecido. La fuerza de la que dependerá el destino de los Who no es precisamente divina, sino la paquidérmica inocencia de un elefante, el Horton del título, con todo y voz de Jim Carrey. ¿Será coincidencia o Carrey habrá sido elegido por haber protagonizado "The Truman Show", una película cuya historia parece prima-hermana de "Horton"? Como haya sido, lo cierto es que Jim Carrey hace un trabajo excelente moldeando, al menos vocalmente, la personalidad de Horton. El elefante, famoso por otras historias del Dr. Seuss, vive en una jungla colorida, poblada de animales que parecen venidos de otro mundo o dimensión paralela.

El destino de Horton cambiará completamente, cuando encuentre una diminuta partícula de polvo en una extraña flor (parece un diente de león). Desde dicha partícula, Horton escuchará la voz del gobernador de Whoville (voz de Steve Carrell), quien se encuentra lidiando con sus propios problemas, como criar a las más de noventa hijas que tiene y un sólo hijo, de apariencia emo, con quien no tiene comunicación. El mayor problema será cuando el gobernador proponga cancelar las fiestas del centenario de la ciudad, debido a que Horton se encuentra en la peligrosa misión de proteger la pequeña particula de polvo y a sus microscópicos habitantes, para colocarla en un lugar seguro. Cambios de clima y temblores en la ciudad, serán ocasionados por todo lo que Horton se encuentra viviendo allá afuera. No le ayudará mucho en su misión el tener en su contra a una intolerante y fascistoide madre canguro (voz de Carol Burnette), quien cree que el pobre elefante está loco y es un peligro para su pequeño hijo y toda la jungla. 

Los habitantes de Whoville también creerán que su gobernador está loco, al admitir este que habla con un ser que vive allá arriba, en lo que para ellos vendría siendo el cielo o el espacio. Los realizadores, el animador Jimmy Hayward y el director de arte en animaciones Steve Martino, saben equilibrar las dos historias paralelas. Ambas acaban siendo entretenidas, con buenos gags, dosis de emoción y comicidad. La película tiene un diseño visual muy inspirado, como ese campo lleno de violáceos dientes de león, y en sí toda la jungla es una explosión de colores en completa armonía. No es de sorprender, teniendo como director a un director de arte. Aunque ambas historias están logradas, el verdadero héroe, quien acaba robándose la película, es Horton, conmovedor y divertido al mismo tiempo, pudiendo dar su vida incluso por esa pequeña partícula de polvo y sus habitantes. Aunque su moraleja es el clásico aprender a perdonar, el clímax es emocionante, bien editado y con cada segundo lleno de suspenso. 




lunes, 30 de abril de 2012

HANNA * * * *

Saoirse Ronan como Hanna.

Saoirse Ronan, esa chica de nombre extraño que pudimos ver en Atonement y The Lovely Bones, es una gran actriz. Apenas tiene 18 años y todavía mucho camino por recorrer. Si bien hay dudas sobre cómo se pronuncia su nombre (según he escuchado, suena algo así como "shorshe"), no las hay sobre su talento. De profundos y celestiales ojos azules, Saoirse tiene otra gran actuación en Hanna (2011), su segunda colaboración con el británico Joe Wright (la primera fue, justamente, en Atonement), una película con mucho regusto "pulp" y relatos de espionaje. La premisa no está muy alejada de lo que Luc Besson rodó en Leon: The Professional, sólo que va más lejos de lo que Natalie Portman hizo en dicho filme. La Hanna del título (Ronan), ha sido entrenada por su padre (Eric Bana) para ser una peligrosa máquina de matar y una wikipedia ambulante. La niña, de cabello y cejas rubios casi platinados, no nada más puede sostener luchas cuerpo a cuerpo con cualquiera que se le ponga en frente, sin importar su género o tamaño, sino de recitar datos precisos y enciclopédicos sobre países, ciudades, y casi cualquier otra cosa. Es poliglota, amiga de los lobos y, nunca antes ha escuchado música, por lo que siente una fascinación por la misma.

Hanna ha vivido oculta con su padre en el bosque desde bebé. Jamás ha visto la civilización moderna. En su primer contacto con el mundo, será como ver a Tarzán enfrentarse por primera vez con la sociedad y sus lujos. Hanna no es la obra maestra que fue Atonement (aunque sí es mucho mejor que The Soloist, el filme que menos me ha gustado de Wright), pero resulta entretenida y visualmente intensa, hipnotizante, con el notable sello artístico que caracteriza a Wright en el diseño de producción. Lo que pudo haber sido un thriller convencional, una simple historia de persecución entre "el gato y el ratón", del "cazador cazado", tiene un giro impresionante en las manos de un director como Wright. Con esa visión extravagante, dotado para el artificio, Wright crea una especie de violento cuento de hadas (no es exactamente para niños, aunque el director cuidó mucho este asunto por cuestiones de clasificación) sobre una niña extraña, bella, de fuerza descomunal y fascinante, descubriendo el mundo, a sí misma y, además, sobrevivir la persecución de una psicópata agente secreta. Existe un equilibrio entre lo artísticamente visual y la adrenalina de cualquier thriller convencional.

La villana es Marissa, interpretada por Cate Blanchet, una agente americana (buen acento, por cierto), quien se encuentra persiguiendo a Hanna y a su padre por lugares como Marruecos, España y Alemania. Todos estos lugares los recorre nuestra protagonista en un abrir y cerrar  de ojos (con todo y recital de baile y música flamenca en Sevilla). Marissa busca obsesivamente aniquilar a Hanna, ayudada por el dueño de un centro nocturno alemán (Tom Hollander, con cabello teñido y esa mirada y actitud de frío reptil que caracterizan a sus villanos). Basta decir que Marissa es la asesina de la madre de Hanna. Cuando la chica sepa la verdad sobre su pasado y sus orígenes, de ser perseguida se convertirá en la "cazadora". No tienen grandes papeles en la película, pero Olivia Williams y Jason Flemyng están muy bien (especialmente la primera, como siempre) como la familia que, en algún momento de la película, ayudan a Hanna en su viaje. Mientras, Jessica Barden está simpática como la única amiga de Hanna. Por último, la música de The Chemical Brothers (hacen un cameo), agrega un ambiente enfermizamente mágico, etéreo y atmósférico a la historia, con el estilo tecno de su música.

jueves, 26 de abril de 2012

UNDERWORLD: RISE OF THE LYCANS * * 1/2

Rhona Mitra como una princesa vampiro.

Underworld me parece una de las mejores franquicias fílmicas sobre vampiros contra hombres lobo. Con todo y que suena muy serie B, estas películas se han mantenido a flote gracias a su envoltura épica: una mítica pelea entre chupasangres y licántropos, que se remonta a la Edad Media y que ha continuado hasta el presente. Rise of the Lycans (2009), tercera película de la franquicia, está concebida como una precuela. Se toca una de las tantas historias que se han venido contando desde las dos primeras películas, sobre cómo empezó la guerra entre las dos razas de monstruos. Michael Sheen, que interpreta al poderoso hombre lobo Lucian, inicia la rebelión de su especie oprimida por los tiránicos vampiros, comandados por el draculesco Victor (Bill Nighy). Hasta el momento (todavía tengo que ver Underworld: Awakening, la cuarta y última película) me parece que Rise of the Lycans es la película más floja de la saga, sin que por ella deje de ser un simple entretenimiento palomero de fin de semana. Su principal problema es no tener ya a Len Wiseman en la dirección. 

El lugar de Kate Beckinsale es ocupado por Rhona Mitra, quien interpreta a Sonja, la primogénita de Victor. En un muy shakespereano toque, Sonja tiene un tórrido romance con Lucian, prisionero en el castillo de Victor. Es el perfecto escenario para desatar una tragedia romántica. Aunque para ser honestos, a Patrick Tatopoulos, director del filme, le falta mucho camino por recorrer para ser un narrador que involucre al espectador con la trama y, especialmente, con los personajes.  Si bien es una buena idea argumental, no acaba siendo lo suficientemente interesante en su desarrollo. Si por algo se sostiene la película, es más por el trabajo del equipo de producción (el diseño de arte y los efectos especiales siguen siendo buenos) y las buenas actuaciones del reparto. Bill Nighy sigue genial como el explosivo líder vampiro, Michael Sheen sigue impresionando con su enérgica y muy física encarnación de Lucian, en tanto, Rhona Mitra se desempeña aceptablemente como la atractiva y sexy Sonja. Desafortunadamente, Tatopoulos no supo imprimir la emoción de las dos películas anteriores, ni el cinético entretenimiento de  las sangrientas peleas, que Len Wiseman dirigió con maestría.

martes, 24 de abril de 2012

TILL HUMAN VOICES WAKE US * *

Normalmente, una buena película romántica que deambule por los temas de la memoria y los recuerdos de amores perdidos, de alguna forma se las arregla para conmovernos. Un ejemplo de esto puede ser The Notebook. Till Human Voices Wake Us (2002) no lo consigue del todo. Se queda a un tramo de llegar a ese objetivo. Uno de sus problemas, es que Michael Petroni, realizador y escritor del filme, cree que nos revela una gran sorpresa al final. Tenemos dos tramas: una instalada en el pasado, durante la adolescencia de un psicólogo (Guy Pierce, tan serio y solemne que hasta duele), y la principal en el presente, en donde el viaje al pasado de dicho psicólogo empieza con la muerte de su padre. Durante este largo flashback, narrado de manera intercalada y pausada, somos testigos de la entrañable relación que el personaje entabla con una chica (Brooke Harman), quien sufre cierta discapacidad en las piernas (tiene que usar aparatos ortopédicos como los de Forrest Gump). Ambos son sensibles, gustan de ver el cielo estrellado en un lago, leer y escuchar poesía. Mientras, el Dr. Sam Franks (Pierce), en camino a Victoria, Australia, conoce a una misteriosa mujer, perturbada y confundida, la cual no podría estar  mejor interpretada por Helena Bonham Carter. Sam la rescata luego de que esta intenta quitarse la vida, la lleva a su casa. La mujer sufre amnesia, no recuerda su nombre, de dónde proviene, hacia dónde va. Nada.

No estaría arruinando nada, ni soltando spoilers ni nada extraordinario, si dijera que, conforme los recuerdos del pasado adolescente de Sam avanzan, confirmamos que la misteriosa mujer es Silvy, su amor de aquella época. Es decir ¿cuál sorpresa? No es absolutamente difícil adivinarlo. Petroni nos lo revela al final como una gran vuelta de tuerca, como algo que debe dejarnos boquiabiertos. Sin embargo, si por algo vale la pena ver este, de todas formas, lento, cansado y algo aburrido melodrama romántico, es justamente por la historia de amor de los dos jóvenes. Es todo un rompecabezas que se va armando en la cabeza de Sam, el cual también sufre de lagunas mentales, de recuerdos "reprimidos". Lo verdaderamente interesante, será saber qué fue de la relación, por qué acabó, qué llevó a Silvy a acabar en estas condiciones. Lo malo, es que no todo acaba por se respondido satisfactoriamente, debido a un final poético y metafórico que me dejó poco satisfecho. Sospecho que en el cuarto de edición muchas escenas importantes acabaron en el suelo. Que bien hubiera sido haber visto mejor una película únicamente sobre el amor juvenil de Sam. 

Helena Bonham Carter y Guy Pierce.

martes, 17 de abril de 2012

THE HUNGER GAMES * * 1/2


Jennifer Lawrence como Katniss Everdeen. 
No me entusiasmó tanto como a muchos. Sin duda, a The Hunger Games, basada en una   popular serie de novelas escrita por Suzanne Collins, mucho le ha ayudado la polémica  publicidad respecto a la violencia exhibida en la historia. Tanto en E.U. como en el Reino Unido, hubo polémica respecto a sus clasificaciones y ediciones censuradas para ganar más taquilla. El filme exhibe violencia extrema, en donde niños y adolescentes aparecen matándose entre sí (algo parecido a lo que sucede en Lord of the Flies). La premisa es interesante: en un reality show futurista, un grupo de jóvenes son puestos en un bosque, con el único objetivo de aniquilarse, sobrevivir, y ganar. Hay varios equipos, cada uno proveniente de distintos estratos sociales. Katniss (la oscarizada Jennifer Lawrence, en gran forma) viene de una comunidad rural pobre, como estancada en el siglo XIX. Diestra con el arco y la flecha, Katniss se ofrece a concursar en nombre de su hermana menor, salvándola de una muerte segura, aventurándose en un juego arreglado y manipulado por los propios organizadores. Todo instalado en un mundo fascistoide gobernado por el presidente Snow (Donald Sutherland).

Dirigida por Gary Ross (cuyas películas Pleasantville y Seabiscuit me gustaron), The Hunger Games  es como una mezcla de The Truman Show, Lord of the Flies, y The Running Man. Los organizadores del juego pondrán toda clase de trampas, desafios y obstáculos a los chicos (bolas de fuego, perros mutantes, etc.). El problema con The Hunger Games, es que su crítica a la violencia mediática, el sensacionalismo, y especialmente, los reality shows, no te deja reflexionando mucho sobre el tema al salir del cine. Su mensaje no resuena, ni quiere ser más profundo.

¿Están lo suficientemente afectados Katniss y Peeta (Josh Hutcherson), su interés romántico, por toda la violencia vivída? No mucho. The Hunger Games no es más que un palomero entretenimiento desechable de fin de semana. Adolece el no tener personajes más interesante. ¿Su violencia realmente afectará a niños y adolescentes del siglo XXI, quienes se encuentran todo el tiempo viendo violencia más sangrienta en videojuegos?

Por otro lado, el diseño de producción es fatal, rayando en lo ridículo y risible. Es como ver a los diseñadores de vestuario de The Fifth Element trabajando con un presupuesto más bajo.  Nota aparte merecen los peinados, de risa loca (Toby Jones y Stanley Tucci se llevan la palma al respecto). Donald Sutherland y Woody Harrelson apenas y tienen algo que hacer en la historia, en tanto que Lenny Kravitz está de adorno completando el excéntrico cuadro.  

lunes, 16 de abril de 2012

RIO BRAVO * * * *



Dean Martin como un alcohólico en el lejano Oeste.

Es extraño, pero bienvenido, el hecho de que John Wayne no sea del todo la estrella en Rio Bravo (1959),  sino Dean Martin. Dino interpreta un alcohólico luchando por regenerarse, asistiendo al sheriff en turno (Wayne). Es de los mejores trabajos en la filmografía de Dino, y la elección de Howard Hawks para que encarne al conflictivo personaje no podía haber sido más apropiada. Como audiencia merece toda nuestra atención. Y no es por demeritar el trabajo de Wayne. Sobra decir lo bien que está en su icónica figura de autoridad como sheriff, en todo western por el que haya pasado, sea por quien sea dirigido (Howard Hawks, John Ford, etc.) Es más ¿El Duke necesitaba ser dirigido en los westerns? Casi nunca. Pero de todas formas, siempre es un deleite observarlo enfrentar al crimen, disparar en coreografiados movimientos, mientras su imponente figura ocupa todo el cuadro. Si en algo se mantendrá Wayne ocupado en este western, ambientado en algún pueblo fronterizo de Texas, será en mantener constante vigilancia, no nada más de un asesino (Claude Akins, de voz imponente), a quien a puesto en prisión, sino de una atractiva chica (Angie Dickinson), que ha llegado a perturbar la rutinaria calma de un hotel y de las hormonas del mucho mayor cheriff.

Es notorio lo bien preparado que Dean Martin llegó al proyecto. Su estudiado retrato de un alcohólico era, incluso, digno de una nominación al Oscar (cosa que no sucedió). El personaje de Dean, "Dude", no se cree ya capaz de llevar a cabo su trabajo eficientemente. Lucha por demostrar cómo todavía puede disparar con precisión y observar bandidos sospechosos a distancia. Los mexicanos lo llaman "borrachín", mientras soporta humillaciones, burlas y provocaciones de los demás. Por su parte, el parlanchín Walter Brennan, con su personaje del anciano cojo Stumpy, pone la nota cómica, mientras que Ricky Nelson llega más tarde para unirse al equipo del sheriff y así vengar el asesinato de su jefe ganadero. De no ser por el cliché del mexicano bajito, que habla hasta por los codos, que suena como Speedy González y que sigue a Wayne para todos lados (interpretado por Carlos Arredondo), así como del anacrónico número musical, en donde Nelson canta una "balada-rock", este western hubiera terminado por alcanzar la suma perfección.

jueves, 12 de abril de 2012

EVEN COWGIRLS GET THE BLUES * 1/2


Uma Thurman con pulgares prostéticos.

Una película, sin duda, un poco más visible que Last Days, pero que de todas formas se incluye dentro de lo peor en la filmografía de Gus Van Sant. Si es más visible, es nada más por que Uma Thurman luce aquí preciosa, casi divina (¿Hay otra época mejor que los 1990 en su carrera?). Tengo la impresión de que si Uma participó en esta película (accediendo incluso a tener escénas lésbicas, las primeras y únicas en su carrera como actriz), es por que tal vez Van Sant le prometió estar en la película más artística y arriesgada en la que jamás haya estado. Puede ser que Uma se haya imaginado algo mucho mejor luego de leer el guión. O puede ser que Van Sant, a veces, puede ser el director más absurdo y aburrido. Afortunadamente, Uma Thurman hizo al año siguiente Pulp Fiction (1994), una película que la rescató luego de haber protagonizado este bodriesco western lésbico pseudo ecologista. Es evidente que la fábula no es un género que se le de mucho al director, quien adapta aquí la novela de Tom Robbins y, para colmo, dedica la película a River Phoenix, quien había fallecido ese mismo año, 1993. Dudo mucho que a Phoenix le hubiera gustado mucho la película.

No nada más dedica la película a River Phoenix (su actor en My Own Private Idaho), sino que al realizador se le ocurrió meter al reparto a la menos talentosa hermana, Rain Phoenix. Para quien no la conozcan, es como ver a Joaquin Phoenix (su otro hermano) pero en versión mujer. Como sea, Rain, a diferencia de sus hermanos, no tiene un ápice de talento para actuar. Todo es un amasijo de historias y personajes, tonos y géneros, que nunca encajan uno con otro. Uma interpreta a una modelo, cuyo único defecto es tener unos enormes pulgares. La chica tiene el don de detener autos y conseguir viajes en la carretera, con sólo mover sus pulgares con ondulantes movimientos. Su estrafalario agente (pobre John Hurt, de pena ajena), que como personaje no es más que un risíble cliché gay, envía a nuestra modelo a filmar un comercial cerca de un spa, en medio del desierto de Oregon. Junto al spa se encuentra un rancho, en el que vive un grupo de chicas vaqueras (cada una con su propia historia), encabezadas por Bonanza Jelly Bean (Rain Phoenix), quien es como la nieta de Calamity Jane. Las vaqueras declaran la guerra contra los dueños del spa y los productores del comercial por invadir el sitio en donde llegan a aparearse un grupo de aves. Sissy, la modelo, también se les unirá y, con suerte, descubrirá lo que de niña una gitana le predijo: que en su vida habría muchas mujeres.

Una advertencia. Si uno quiere evitarse el trauma de ver a Uma tener una escena romántica nada menos que con Noriyuki Pat Morita (Mr. Miyagi, para quienes no les suene el nombre), pase por alto esta película. Pat Morita encarna a una especie de shamán mongólico, que todo el tiempo está haciendo payasadas y ruídos extraños como si estuviera bajo los efectos del peyote. No es broma, hay peyote en esta película. Mi pregunta es ¿Gus Van Sant habrá estado también bajo los efectos del peyote y otras drogas alucinógenas mientras dirigía este ridículo e incoherente mamotreto? Yo creo que sí.   


martes, 10 de abril de 2012

ORPHAN * * * *

Orphan es una película incómoda, perturbadora y políticamente incorrecta de principio a fin. Tal vez algo racista, xenófoba en el peor de los casos. La huérfana del título (interpretada genialmente por la no muy conocida Isabelle Fuhrman), es una niña de 10-11 años proveniente de Rusia (o de algún país de Europa Oriental). Ha llegado a la casa de una ya de por sí atormentada familia, con el propósito de lastimar, torturar, sembrar odio y matar. La película está dirigida por Jaume Collet Serra, un catalán quien, junto con Juan Antonio Bayona (El Orfanato), también catalán, y Rodrigo Cortés, forma parte del grupo de realizadores ibéricos que están dando mucho qué hablar en Hollywood.

La niña se gana de inmediato el corazón del padre (Peter Sarsgaard), quien junto a su esposa (Vera Farmiga, magnífica), de profunda mirada azul y afligida por pesadillas por el bebé que perdió en el quirófano, han llegado al orfanato para adoptarla. No es para menos. Esther tiene grandes capacidades artísticas (es talentosa para pintar, tocar el piano y aprender idiomas) y será bienvenida al hogar, en donde también habitan los dos hijos del matrimonio (Aryanna Engineer y Jimmy Bennet), uno de ellos una niña sordo muda, con encanto y que se roba casi todas las escenas donde sale.

No es apta para públicos sensibles. Durante más de la mitad de la película vemos como Esther, una verdadera sociópata, realiza toda clase de actos sádicos, piromaniácos, malignos y sangrientos. Pero si se tiene una mente lo suficientemente abierta y afinidad para una historia de este tipo, la película acaba siendo entretenida. Tiene momentos de suma tensión y su trasfondo psicológico (celos edípicos, rivalidades entre el niño y la huérfana "intrusa"), están bien planteados y reflejados en la historia. Todos los actores están magníficos, intensos, especialmente Vera Farmiga. La actriz consigue trasmitir, además de una fragilidad y vulnerabilidad física, todo un cúmulo emociones hasta una explosiva desesperación, cuando descubre que Esther, con esas coletas, acento exótico y que gusta usar obscuros vestidos, no es la linda niña que su marido cree. Esta niña, como cualquiera podrá adivinar, esconde más que un secreto. El giro final será de esos que te dejan boquiabierto.  

Isabelle Fuhrman.

viernes, 6 de abril de 2012

WRATH OF THE TITANS * * 1/2

Sam Worthington repite como Perseo.

La leyenda de los titanes se ha convertido en franquicia. Luego de no haber sido bien recibido el remake de "Clash of the Titans" (2010), llega ahora su secuela, "Wrath of the Titans", ligeramente mejor que la primer película. En primer lugar, Sam Worthington, interpretando nuevamente a Perseo, se nota más en personaje. El tipo ha madurado como actor entre una película y otra. Perseo ahora tiene un hijo, Helius (John Bell). A grandes rasgos, el semidios, quien sigue siendo pescador, se debate entre ser un padre dedicado a educar y cuidar a su hijo, o tomar la armadura y espada, para aventurarse en otra misión: rescatar a Zeus (Liam Neeson), su padre, quien se encuentra prisionero por Hades (Ralph Fiennes), su hermano, en el inframundo. 

Luego de enfrentarse a un monstruo bicéfalo en su pacífico pueblo pesquero (porque hay nuevas criaturas, por cierto), Perseo formará el equipo que lo acompañará en su travesía: Agenor (Toby Kebbell), hijo de Poseidón, y Andromeda (Rosamund Pike), la amazónica y atractiva líder del ejército griego. La película es mejor también en su intento por ofrecer una propuesta visual más interesante. Es más dinámica y cinemática en sus escenas de acción (y que deben hacerla impactante en su versión 3D), algo más fotogénica (las primeras escenas del pueblo, las del vuelo de Pegaso) y, en general, su concepción visual es menos kitsch (recordar el diseño de producción  y el vestuario de los Dioses de la primer película).  No es muy original el diseño de la película (es como ver una amalgama de Lord of the Rings con The Mummy) pero los efectos especiales son impactantes. Esos cíclopes y el gigantesco, infernal, despiadado e impresionante dios Cronos, padre de Zeus y Hades, durante el casi apocalíptico clímax, valen mucho la entrada al cine.

La película, para ser honesto, está bien actuada, en especial por ese "mano a mano" histriónico (más solemne y teatral) entre Liam Neeson y Ralph Fiennes, cuyos mitológicos personajes siguen envueltos en un conflicto shakespereano de celos entre hermanos, el cual ahora se extrapola a Perseo y su hermano Ares (Edgar Ramirez). Mi mayor problema con el filme es lo pobre que acaba siendo el guión. Los guionistas y el realizador (Jonathan Liebesman) quedan debiendo mucho en ese sentido. Lástima  por la falta de química entre Sam Worthington y Rosamund Pike (sin importar el besito final de rigor), lástima por la falta de química, incluso, entre Perseo y su hijo, lástima de que Agenor no sea lo suficientemente útil y gracioso como personaje, y qué lástima por ese ejército tan estático. Aquí, las verdaderas estrellas son Neeson y Fiennes. 

martes, 3 de abril de 2012

TORN CURTAIN * * * *

Julie Andrews y Paul Newman.

La segunda película de Hitchcock con el tema de la Guerra Fría (luego de North by Northwest, 1959) y la primera -y única- en donde Paul Newman trabajó con el maestro del suspenso. Si bien nunca se consagró una mancuerna como la de Hitch con Jimmy Stewart o Cary Grant, es un trabajo de Newman digno de verse. En este intrigante relato de espionaje, Newman interpreta, de esa manera relajada, nada forzada, natural y fría tan suya, a un científico americano, a punto de venderse al gobierno de la Alemania comunista. 

Como su pareja sentimental en la película, Julie Andrews (ya con dos éxitos detrás, Mary Poppins y The Sound of Music), podría parecer de lo más improbable en un principio. Andrews es de las actrices que uno menos esperaría ver en un relato de estas características, con esa aura inocente, ojos de perrito triste y rostro, si bien atractivo, vulnerable. Uno tal vez pensaría "¿En qué momento va a empezar a cantarle a Paul Newman?" Sin embargo, Julie Andrews sorprende en su actuación como la dolida asistente y prometida de nuestro científico, la cual pasa toda la primera mitad de la película sin saber por qué este ha roto su compromiso con ella y la ha mandado de regreso a Estados Unidos, casi a punto de llegar a Alemania. Algo como lo que uno puede pensar de Doris Day en su participación en el remake que Hitch hizo de su propia película, The Man Who Knew to Much (1956), la cual también logró adaptarse magníficamente a trabajar con un maestro del nivel de Hitchcock.

A pesar de todo, la chica decide seguir a Michael Armstrong, el científico en cuestión, y averiguar por qué la ha dejado. Sin duda, es una película menor en la filmografía de Hitchcock.  No hay nada particularmente notable en lo visual o en lo técnico. Su propósito es, simplemente, construir un filme palomero, entretenido y cargado con buenas dosis de emoción y adrenalina. Los personajes, quienes deparan sorpresas, van creciendo gradualmente junto a la narración, junto al mismo relato. Michael  es un personaje cargado de dilemas, tanto en lo profesional como en lo sentimental, sin dejar de lado lo moral. Está a punto de traicionar a su país, perder a la mujer que ama, pero nada lo detiene. La estrategia de Hitch es hacer que Michael esconda su secreto lo más que pueda, y no revelarlo hasta el momento adecuado, o hasta que ya sabe lo desesperados que podemos estar por saberlo. 

Hitchcock crea expectativas sobre este personaje durante la primera mitad, hasta que un magistral giro en la historia tiene lugar al final del segundo acto. Es donde lo verdaderamente interesante comienza, luego de esa escena dentro de un salón de clases, en donde Michael tendrá un debate en el pizarrón con otro eminente científico alemán (Ludwig Donath), arrojándose uno a otro fórmulas jeroglíficas. Michael se encuentra en una misión secreta, en donde tendrá que, no nada más infiltrarse en Alemania Oriental y soportar la constante vigilancia y acoso de un agente, sino extraer un importante secreto científico a aquel eminente profesor alemán. Un secreto nuclear. De las mejores escenas es, precisamente, el enfrentamiento de Michael con este agente en una pequeña casa en el campo, en donde, inesperadamente, ante su sorpresa -y la de nosotros espectadores- es ayudado por una humilde granjera para matarlo. Y si Hitchcock gusta de escenas climáticas dentro de teatros, esta película no será la excepción. Otra escena construida con precisión y claustrofóbica ansiedad. 

lunes, 2 de abril de 2012

INVOLUNTARY * 1/2

El rostro de la adolescencia alcoholizada en la Suecia de hoy.

Una película de historias paralelas, donde tan sólo un par de ellas tiene sentido y vale la pena seguir. Involuntary (2008) recuerda mucho a Du Levande (reseñada en este blog), ambas producciones suecas, en las que, después de media hora, sentimos que nos están tomando el pelo y haciendo perder nuestro valioso tiempo. El avance -si se le puede llamar así- de la película, es desesperantemente lento. Si bien ocurren cosas, la mayoría de ellas no son interesantes en lo más mínimo. Es un gris, plano e insípido recopilado de historias sobre personajes que, tal vez, intenta hacer un retrato general de la sociedad sueca de hoy. Aunque, para ser sincero, no estoy completamente seguro sobre dicho juicio y afirmación.

La historia que abre la película es la de una familia adinerada que tiene una fiesta en su residencia. Ahí ocurrirá un accidente con fuegos artificiales, que dejará a todos alarmados. Luego, un par de amigas rubias "oxigenadas" hacen tontería y media (tomarse fotos "sugerentes", bailar ebrias con sus amigas, burlarse borrachas en el metro de un chico tímido, etc), y acabarán teniendo un susto por andar payaseando en la calle. Un grupo de gays se divierte, igualmente, haciendo pura estupidez, cuya historia acabará con un, según el guionista y director del filme, Ruben Ostlund, una muy intrigante revelación de uno de los personajes. 

Sólo dos historias me parecieron mínimamente interesantes (que ya es un decir): un grupo de turistas que viajan en autobús, verán su viaje truncado debido a las obsesiones moralistas del conductor. El tipo se  niega a seguir hasta que el culpable de romper un pequeño cortinero en el baño confiese su culpa. Un niño dará la sorpresa, pero no precisamente por ser el culpable. La segunda, narra cómo una maestra de primaria atestigua el maltrato de un alumno por parte de otro maestro, en tanto, trata de hacer ver al resto de sus indiferentes colegas -incluyendo al abusador- la gravedad del problema. Quisiera decir más de esta película, filmada con nula inspiración y monótonos planos fijos con cámara digital, pero no hay más que decir sobre historias que se quedan a medias, en su mayoría aburridas.  

Vistas de página en total