martes, 24 de abril de 2012

TILL HUMAN VOICES WAKE US * *

Normalmente, una buena película romántica que deambule por los temas de la memoria y los recuerdos de amores perdidos, de alguna forma se las arregla para conmovernos. Un ejemplo de esto puede ser The Notebook. Till Human Voices Wake Us (2002) no lo consigue del todo. Se queda a un tramo de llegar a ese objetivo. Uno de sus problemas, es que Michael Petroni, realizador y escritor del filme, cree que nos revela una gran sorpresa al final. Tenemos dos tramas: una instalada en el pasado, durante la adolescencia de un psicólogo (Guy Pierce, tan serio y solemne que hasta duele), y la principal en el presente, en donde el viaje al pasado de dicho psicólogo empieza con la muerte de su padre. Durante este largo flashback, narrado de manera intercalada y pausada, somos testigos de la entrañable relación que el personaje entabla con una chica (Brooke Harman), quien sufre cierta discapacidad en las piernas (tiene que usar aparatos ortopédicos como los de Forrest Gump). Ambos son sensibles, gustan de ver el cielo estrellado en un lago, leer y escuchar poesía. Mientras, el Dr. Sam Franks (Pierce), en camino a Victoria, Australia, conoce a una misteriosa mujer, perturbada y confundida, la cual no podría estar  mejor interpretada por Helena Bonham Carter. Sam la rescata luego de que esta intenta quitarse la vida, la lleva a su casa. La mujer sufre amnesia, no recuerda su nombre, de dónde proviene, hacia dónde va. Nada.

No estaría arruinando nada, ni soltando spoilers ni nada extraordinario, si dijera que, conforme los recuerdos del pasado adolescente de Sam avanzan, confirmamos que la misteriosa mujer es Silvy, su amor de aquella época. Es decir ¿cuál sorpresa? No es absolutamente difícil adivinarlo. Petroni nos lo revela al final como una gran vuelta de tuerca, como algo que debe dejarnos boquiabiertos. Sin embargo, si por algo vale la pena ver este, de todas formas, lento, cansado y algo aburrido melodrama romántico, es justamente por la historia de amor de los dos jóvenes. Es todo un rompecabezas que se va armando en la cabeza de Sam, el cual también sufre de lagunas mentales, de recuerdos "reprimidos". Lo verdaderamente interesante, será saber qué fue de la relación, por qué acabó, qué llevó a Silvy a acabar en estas condiciones. Lo malo, es que no todo acaba por se respondido satisfactoriamente, debido a un final poético y metafórico que me dejó poco satisfecho. Sospecho que en el cuarto de edición muchas escenas importantes acabaron en el suelo. Que bien hubiera sido haber visto mejor una película únicamente sobre el amor juvenil de Sam. 

Helena Bonham Carter y Guy Pierce.

martes, 17 de abril de 2012

THE HUNGER GAMES * * 1/2


Jennifer Lawrence como Katniss Everdeen. 
No me entusiasmó tanto como a muchos. Sin duda, a The Hunger Games, basada en una   popular serie de novelas escrita por Suzanne Collins, mucho le ha ayudado la polémica  publicidad respecto a la violencia exhibida en la historia. Tanto en E.U. como en el Reino Unido, hubo polémica respecto a sus clasificaciones y ediciones censuradas para ganar más taquilla. El filme exhibe violencia extrema, en donde niños y adolescentes aparecen matándose entre sí (algo parecido a lo que sucede en Lord of the Flies). La premisa es interesante: en un reality show futurista, un grupo de jóvenes son puestos en un bosque, con el único objetivo de aniquilarse, sobrevivir, y ganar. Hay varios equipos, cada uno proveniente de distintos estratos sociales. Katniss (la oscarizada Jennifer Lawrence, en gran forma) viene de una comunidad rural pobre, como estancada en el siglo XIX. Diestra con el arco y la flecha, Katniss se ofrece a concursar en nombre de su hermana menor, salvándola de una muerte segura, aventurándose en un juego arreglado y manipulado por los propios organizadores. Todo instalado en un mundo fascistoide gobernado por el presidente Snow (Donald Sutherland).

Dirigida por Gary Ross (cuyas películas Pleasantville y Seabiscuit me gustaron), The Hunger Games  es como una mezcla de The Truman Show, Lord of the Flies, y The Running Man. Los organizadores del juego pondrán toda clase de trampas, desafios y obstáculos a los chicos (bolas de fuego, perros mutantes, etc.). El problema con The Hunger Games, es que su crítica a la violencia mediática, el sensacionalismo, y especialmente, los reality shows, no te deja reflexionando mucho sobre el tema al salir del cine. Su mensaje no resuena, ni quiere ser más profundo.

¿Están lo suficientemente afectados Katniss y Peeta (Josh Hutcherson), su interés romántico, por toda la violencia vivída? No mucho. The Hunger Games no es más que un palomero entretenimiento desechable de fin de semana. Adolece el no tener personajes más interesante. ¿Su violencia realmente afectará a niños y adolescentes del siglo XXI, quienes se encuentran todo el tiempo viendo violencia más sangrienta en videojuegos?

Por otro lado, el diseño de producción es fatal, rayando en lo ridículo y risible. Es como ver a los diseñadores de vestuario de The Fifth Element trabajando con un presupuesto más bajo.  Nota aparte merecen los peinados, de risa loca (Toby Jones y Stanley Tucci se llevan la palma al respecto). Donald Sutherland y Woody Harrelson apenas y tienen algo que hacer en la historia, en tanto que Lenny Kravitz está de adorno completando el excéntrico cuadro.  

lunes, 16 de abril de 2012

RIO BRAVO * * * *



Dean Martin como un alcohólico en el lejano Oeste.

Es extraño, pero bienvenido, el hecho de que John Wayne no sea del todo la estrella en Rio Bravo (1959),  sino Dean Martin. Dino interpreta un alcohólico luchando por regenerarse, asistiendo al sheriff en turno (Wayne). Es de los mejores trabajos en la filmografía de Dino, y la elección de Howard Hawks para que encarne al conflictivo personaje no podía haber sido más apropiada. Como audiencia merece toda nuestra atención. Y no es por demeritar el trabajo de Wayne. Sobra decir lo bien que está en su icónica figura de autoridad como sheriff, en todo western por el que haya pasado, sea por quien sea dirigido (Howard Hawks, John Ford, etc.) Es más ¿El Duke necesitaba ser dirigido en los westerns? Casi nunca. Pero de todas formas, siempre es un deleite observarlo enfrentar al crimen, disparar en coreografiados movimientos, mientras su imponente figura ocupa todo el cuadro. Si en algo se mantendrá Wayne ocupado en este western, ambientado en algún pueblo fronterizo de Texas, será en mantener constante vigilancia, no nada más de un asesino (Claude Akins, de voz imponente), a quien a puesto en prisión, sino de una atractiva chica (Angie Dickinson), que ha llegado a perturbar la rutinaria calma de un hotel y de las hormonas del mucho mayor cheriff.

Es notorio lo bien preparado que Dean Martin llegó al proyecto. Su estudiado retrato de un alcohólico era, incluso, digno de una nominación al Oscar (cosa que no sucedió). El personaje de Dean, "Dude", no se cree ya capaz de llevar a cabo su trabajo eficientemente. Lucha por demostrar cómo todavía puede disparar con precisión y observar bandidos sospechosos a distancia. Los mexicanos lo llaman "borrachín", mientras soporta humillaciones, burlas y provocaciones de los demás. Por su parte, el parlanchín Walter Brennan, con su personaje del anciano cojo Stumpy, pone la nota cómica, mientras que Ricky Nelson llega más tarde para unirse al equipo del sheriff y así vengar el asesinato de su jefe ganadero. De no ser por el cliché del mexicano bajito, que habla hasta por los codos, que suena como Speedy González y que sigue a Wayne para todos lados (interpretado por Carlos Arredondo), así como del anacrónico número musical, en donde Nelson canta una "balada-rock", este western hubiera terminado por alcanzar la suma perfección.

jueves, 12 de abril de 2012

EVEN COWGIRLS GET THE BLUES * 1/2


Uma Thurman con pulgares prostéticos.

Una película, sin duda, un poco más visible que Last Days, pero que de todas formas se incluye dentro de lo peor en la filmografía de Gus Van Sant. Si es más visible, es nada más por que Uma Thurman luce aquí preciosa, casi divina (¿Hay otra época mejor que los 1990 en su carrera?). Tengo la impresión de que si Uma participó en esta película (accediendo incluso a tener escénas lésbicas, las primeras y únicas en su carrera como actriz), es por que tal vez Van Sant le prometió estar en la película más artística y arriesgada en la que jamás haya estado. Puede ser que Uma se haya imaginado algo mucho mejor luego de leer el guión. O puede ser que Van Sant, a veces, puede ser el director más absurdo y aburrido. Afortunadamente, Uma Thurman hizo al año siguiente Pulp Fiction (1994), una película que la rescató luego de haber protagonizado este bodriesco western lésbico pseudo ecologista. Es evidente que la fábula no es un género que se le de mucho al director, quien adapta aquí la novela de Tom Robbins y, para colmo, dedica la película a River Phoenix, quien había fallecido ese mismo año, 1993. Dudo mucho que a Phoenix le hubiera gustado mucho la película.

No nada más dedica la película a River Phoenix (su actor en My Own Private Idaho), sino que al realizador se le ocurrió meter al reparto a la menos talentosa hermana, Rain Phoenix. Para quien no la conozcan, es como ver a Joaquin Phoenix (su otro hermano) pero en versión mujer. Como sea, Rain, a diferencia de sus hermanos, no tiene un ápice de talento para actuar. Todo es un amasijo de historias y personajes, tonos y géneros, que nunca encajan uno con otro. Uma interpreta a una modelo, cuyo único defecto es tener unos enormes pulgares. La chica tiene el don de detener autos y conseguir viajes en la carretera, con sólo mover sus pulgares con ondulantes movimientos. Su estrafalario agente (pobre John Hurt, de pena ajena), que como personaje no es más que un risíble cliché gay, envía a nuestra modelo a filmar un comercial cerca de un spa, en medio del desierto de Oregon. Junto al spa se encuentra un rancho, en el que vive un grupo de chicas vaqueras (cada una con su propia historia), encabezadas por Bonanza Jelly Bean (Rain Phoenix), quien es como la nieta de Calamity Jane. Las vaqueras declaran la guerra contra los dueños del spa y los productores del comercial por invadir el sitio en donde llegan a aparearse un grupo de aves. Sissy, la modelo, también se les unirá y, con suerte, descubrirá lo que de niña una gitana le predijo: que en su vida habría muchas mujeres.

Una advertencia. Si uno quiere evitarse el trauma de ver a Uma tener una escena romántica nada menos que con Noriyuki Pat Morita (Mr. Miyagi, para quienes no les suene el nombre), pase por alto esta película. Pat Morita encarna a una especie de shamán mongólico, que todo el tiempo está haciendo payasadas y ruídos extraños como si estuviera bajo los efectos del peyote. No es broma, hay peyote en esta película. Mi pregunta es ¿Gus Van Sant habrá estado también bajo los efectos del peyote y otras drogas alucinógenas mientras dirigía este ridículo e incoherente mamotreto? Yo creo que sí.   


martes, 10 de abril de 2012

ORPHAN * * * *

Orphan es una película incómoda, perturbadora y políticamente incorrecta de principio a fin. Tal vez algo racista, xenófoba en el peor de los casos. La huérfana del título (interpretada genialmente por la no muy conocida Isabelle Fuhrman), es una niña de 10-11 años proveniente de Rusia (o de algún país de Europa Oriental). Ha llegado a la casa de una ya de por sí atormentada familia, con el propósito de lastimar, torturar, sembrar odio y matar. La película está dirigida por Jaume Collet Serra, un catalán quien, junto con Juan Antonio Bayona (El Orfanato), también catalán, y Rodrigo Cortés, forma parte del grupo de realizadores ibéricos que están dando mucho qué hablar en Hollywood.

La niña se gana de inmediato el corazón del padre (Peter Sarsgaard), quien junto a su esposa (Vera Farmiga, magnífica), de profunda mirada azul y afligida por pesadillas por el bebé que perdió en el quirófano, han llegado al orfanato para adoptarla. No es para menos. Esther tiene grandes capacidades artísticas (es talentosa para pintar, tocar el piano y aprender idiomas) y será bienvenida al hogar, en donde también habitan los dos hijos del matrimonio (Aryanna Engineer y Jimmy Bennet), uno de ellos una niña sordo muda, con encanto y que se roba casi todas las escenas donde sale.

No es apta para públicos sensibles. Durante más de la mitad de la película vemos como Esther, una verdadera sociópata, realiza toda clase de actos sádicos, piromaniácos, malignos y sangrientos. Pero si se tiene una mente lo suficientemente abierta y afinidad para una historia de este tipo, la película acaba siendo entretenida. Tiene momentos de suma tensión y su trasfondo psicológico (celos edípicos, rivalidades entre el niño y la huérfana "intrusa"), están bien planteados y reflejados en la historia. Todos los actores están magníficos, intensos, especialmente Vera Farmiga. La actriz consigue trasmitir, además de una fragilidad y vulnerabilidad física, todo un cúmulo emociones hasta una explosiva desesperación, cuando descubre que Esther, con esas coletas, acento exótico y que gusta usar obscuros vestidos, no es la linda niña que su marido cree. Esta niña, como cualquiera podrá adivinar, esconde más que un secreto. El giro final será de esos que te dejan boquiabierto.  

Isabelle Fuhrman.

viernes, 6 de abril de 2012

WRATH OF THE TITANS * * 1/2

Sam Worthington repite como Perseo.

La leyenda de los titanes se ha convertido en franquicia. Luego de no haber sido bien recibido el remake de "Clash of the Titans" (2010), llega ahora su secuela, "Wrath of the Titans", ligeramente mejor que la primer película. En primer lugar, Sam Worthington, interpretando nuevamente a Perseo, se nota más en personaje. El tipo ha madurado como actor entre una película y otra. Perseo ahora tiene un hijo, Helius (John Bell). A grandes rasgos, el semidios, quien sigue siendo pescador, se debate entre ser un padre dedicado a educar y cuidar a su hijo, o tomar la armadura y espada, para aventurarse en otra misión: rescatar a Zeus (Liam Neeson), su padre, quien se encuentra prisionero por Hades (Ralph Fiennes), su hermano, en el inframundo. 

Luego de enfrentarse a un monstruo bicéfalo en su pacífico pueblo pesquero (porque hay nuevas criaturas, por cierto), Perseo formará el equipo que lo acompañará en su travesía: Agenor (Toby Kebbell), hijo de Poseidón, y Andromeda (Rosamund Pike), la amazónica y atractiva líder del ejército griego. La película es mejor también en su intento por ofrecer una propuesta visual más interesante. Es más dinámica y cinemática en sus escenas de acción (y que deben hacerla impactante en su versión 3D), algo más fotogénica (las primeras escenas del pueblo, las del vuelo de Pegaso) y, en general, su concepción visual es menos kitsch (recordar el diseño de producción  y el vestuario de los Dioses de la primer película).  No es muy original el diseño de la película (es como ver una amalgama de Lord of the Rings con The Mummy) pero los efectos especiales son impactantes. Esos cíclopes y el gigantesco, infernal, despiadado e impresionante dios Cronos, padre de Zeus y Hades, durante el casi apocalíptico clímax, valen mucho la entrada al cine.

La película, para ser honesto, está bien actuada, en especial por ese "mano a mano" histriónico (más solemne y teatral) entre Liam Neeson y Ralph Fiennes, cuyos mitológicos personajes siguen envueltos en un conflicto shakespereano de celos entre hermanos, el cual ahora se extrapola a Perseo y su hermano Ares (Edgar Ramirez). Mi mayor problema con el filme es lo pobre que acaba siendo el guión. Los guionistas y el realizador (Jonathan Liebesman) quedan debiendo mucho en ese sentido. Lástima  por la falta de química entre Sam Worthington y Rosamund Pike (sin importar el besito final de rigor), lástima por la falta de química, incluso, entre Perseo y su hijo, lástima de que Agenor no sea lo suficientemente útil y gracioso como personaje, y qué lástima por ese ejército tan estático. Aquí, las verdaderas estrellas son Neeson y Fiennes. 

martes, 3 de abril de 2012

TORN CURTAIN * * * *

Julie Andrews y Paul Newman.

La segunda película de Hitchcock con el tema de la Guerra Fría (luego de North by Northwest, 1959) y la primera -y única- en donde Paul Newman trabajó con el maestro del suspenso. Si bien nunca se consagró una mancuerna como la de Hitch con Jimmy Stewart o Cary Grant, es un trabajo de Newman digno de verse. En este intrigante relato de espionaje, Newman interpreta, de esa manera relajada, nada forzada, natural y fría tan suya, a un científico americano, a punto de venderse al gobierno de la Alemania comunista. 

Como su pareja sentimental en la película, Julie Andrews (ya con dos éxitos detrás, Mary Poppins y The Sound of Music), podría parecer de lo más improbable en un principio. Andrews es de las actrices que uno menos esperaría ver en un relato de estas características, con esa aura inocente, ojos de perrito triste y rostro, si bien atractivo, vulnerable. Uno tal vez pensaría "¿En qué momento va a empezar a cantarle a Paul Newman?" Sin embargo, Julie Andrews sorprende en su actuación como la dolida asistente y prometida de nuestro científico, la cual pasa toda la primera mitad de la película sin saber por qué este ha roto su compromiso con ella y la ha mandado de regreso a Estados Unidos, casi a punto de llegar a Alemania. Algo como lo que uno puede pensar de Doris Day en su participación en el remake que Hitch hizo de su propia película, The Man Who Knew to Much (1956), la cual también logró adaptarse magníficamente a trabajar con un maestro del nivel de Hitchcock.

A pesar de todo, la chica decide seguir a Michael Armstrong, el científico en cuestión, y averiguar por qué la ha dejado. Sin duda, es una película menor en la filmografía de Hitchcock.  No hay nada particularmente notable en lo visual o en lo técnico. Su propósito es, simplemente, construir un filme palomero, entretenido y cargado con buenas dosis de emoción y adrenalina. Los personajes, quienes deparan sorpresas, van creciendo gradualmente junto a la narración, junto al mismo relato. Michael  es un personaje cargado de dilemas, tanto en lo profesional como en lo sentimental, sin dejar de lado lo moral. Está a punto de traicionar a su país, perder a la mujer que ama, pero nada lo detiene. La estrategia de Hitch es hacer que Michael esconda su secreto lo más que pueda, y no revelarlo hasta el momento adecuado, o hasta que ya sabe lo desesperados que podemos estar por saberlo. 

Hitchcock crea expectativas sobre este personaje durante la primera mitad, hasta que un magistral giro en la historia tiene lugar al final del segundo acto. Es donde lo verdaderamente interesante comienza, luego de esa escena dentro de un salón de clases, en donde Michael tendrá un debate en el pizarrón con otro eminente científico alemán (Ludwig Donath), arrojándose uno a otro fórmulas jeroglíficas. Michael se encuentra en una misión secreta, en donde tendrá que, no nada más infiltrarse en Alemania Oriental y soportar la constante vigilancia y acoso de un agente, sino extraer un importante secreto científico a aquel eminente profesor alemán. Un secreto nuclear. De las mejores escenas es, precisamente, el enfrentamiento de Michael con este agente en una pequeña casa en el campo, en donde, inesperadamente, ante su sorpresa -y la de nosotros espectadores- es ayudado por una humilde granjera para matarlo. Y si Hitchcock gusta de escenas climáticas dentro de teatros, esta película no será la excepción. Otra escena construida con precisión y claustrofóbica ansiedad. 

lunes, 2 de abril de 2012

INVOLUNTARY * 1/2

El rostro de la adolescencia alcoholizada en la Suecia de hoy.

Una película de historias paralelas, donde tan sólo un par de ellas tiene sentido y vale la pena seguir. Involuntary (2008) recuerda mucho a Du Levande (reseñada en este blog), ambas producciones suecas, en las que, después de media hora, sentimos que nos están tomando el pelo y haciendo perder nuestro valioso tiempo. El avance -si se le puede llamar así- de la película, es desesperantemente lento. Si bien ocurren cosas, la mayoría de ellas no son interesantes en lo más mínimo. Es un gris, plano e insípido recopilado de historias sobre personajes que, tal vez, intenta hacer un retrato general de la sociedad sueca de hoy. Aunque, para ser sincero, no estoy completamente seguro sobre dicho juicio y afirmación.

La historia que abre la película es la de una familia adinerada que tiene una fiesta en su residencia. Ahí ocurrirá un accidente con fuegos artificiales, que dejará a todos alarmados. Luego, un par de amigas rubias "oxigenadas" hacen tontería y media (tomarse fotos "sugerentes", bailar ebrias con sus amigas, burlarse borrachas en el metro de un chico tímido, etc), y acabarán teniendo un susto por andar payaseando en la calle. Un grupo de gays se divierte, igualmente, haciendo pura estupidez, cuya historia acabará con un, según el guionista y director del filme, Ruben Ostlund, una muy intrigante revelación de uno de los personajes. 

Sólo dos historias me parecieron mínimamente interesantes (que ya es un decir): un grupo de turistas que viajan en autobús, verán su viaje truncado debido a las obsesiones moralistas del conductor. El tipo se  niega a seguir hasta que el culpable de romper un pequeño cortinero en el baño confiese su culpa. Un niño dará la sorpresa, pero no precisamente por ser el culpable. La segunda, narra cómo una maestra de primaria atestigua el maltrato de un alumno por parte de otro maestro, en tanto, trata de hacer ver al resto de sus indiferentes colegas -incluyendo al abusador- la gravedad del problema. Quisiera decir más de esta película, filmada con nula inspiración y monótonos planos fijos con cámara digital, pero no hay más que decir sobre historias que se quedan a medias, en su mayoría aburridas.  

jueves, 29 de marzo de 2012

SALAAM BOMBAY! * * * *


La cruda realidad de la niñez en Bombay.

Slumdog Millionaire (2008) mostraba la misería de la niñez en la India y su lucha por sobrevivir todas las adversidades imaginables en la forma de un cuento de hadas, con un happy end, seguido de un número musical en la mejor tradición del cine de Bollywood. 20 años antes, Salaam Bombay! (1988), de la realizadora Mira Nair, ya lo había hecho con un realismo más intenso y logrado. Ambas películas tienen varios puntos en común. En primer lugar, la inmensa mayoría de su reparto (casi todos niños) está formado por actores no profesionales, y su objetivo principal es hacer un retrato de la cruda realidad de la India. Aquí es la ciudad de Bombay. El realismo social plasmado por la realizadora hindú se siente en cada escena, mientras acompañamos al pequeño protagonista, Krishna (Shafiq Syed), en sus aventuras para conseguir el dinero suficiente y poder regresar a casa con su mamá, quien lo abandonó en un circo. El niño ha trabajado ahí desde entonces. Sin embargo, las cosas no podrían estar peor para él, ya que el mismo circo también lo ha abandonado y, por ello, el chico tiene que conseguir trabajo en una casa de té.    

Mira Nair no romantiza la historia en ningún momento. Los problemas por los que pasan sus jóvenes personajes son los de siempre: explotación laboral, prostitución infantil, abusos, falta de atención de los padres, delincuencia, etc. Este fue su primer largometraje, luego de una trayectoria produciendo documentales para la televisión. Esa sensibilidad documental es palpable en todo momento en la película, uno de los mayores logros. Sentimos y sufrimos cuando vemos a Krishna lleno de ilusiones por reencontrarse con su madre, algo que, conforme avanza la historia, sentimos que está muy lejano de suceder. Mientras, una niña que se convierte en su amiga, sufre la indiferencia de su madre, la cual tiene que prostituirse para vivir. Alrededor de estas dos historias, giran otras más, pequeñas aunque no menos estrujantes. Es una crítica a la indiferencia de los adultos y del gobierno ante la situación de los niños. La escena del banquete de bodas, en la que un grupo de niños, incluído Krishna, trabajan sirviendo comida, es contundente: los invitados lucen indiferentes ante los niños trabajadores. Comen y comen, ignorando y dando por sentado a los que se encuentran atendiéndolos.  

lunes, 26 de marzo de 2012

TERMINATOR SALVATION * *

La saga de "Terminator" está convaleciendo. Ya empieza a dar signos de desgaste y agotamiento creativo. No consideré particularmente notable la tercer película, Terminator 3: Rise of the Machines (2003), pero todavía teniamos a Arnold interpretando a su icónico personaje, el "terminator", el más letal de los robots que acaba revelando corazón y sentimientos. La selección de Nick Sthal para interpretar a John Connor fue un total miscast, pero en general, la película estuvo pasable y entretenida. McG, desafortunadamente, tomó las riendas en la dirección de la más reciente película, en la que, finalmente, la historia se centra en la "épica" guerra de los humanos contra los terminators, creados por Skynet en el -ya no muy lejano- futuro año 2018.

Aunque me ha gustado la selección de Christian Bale como John Connor, líder de la rebelión en contra de los robots, la película es un total desperdicio de buenas ideas debido a una historia tan gris, plana y "sin corazón" como los robots que abundan en la película. Se nota que Christian Bale realmente tuvo problemas para adaptarse a la producción. En específico, por el sonado ataque de ira de Bale en contra de un miembro del equipo de filmación (un técnico de iluminación, creo), por un error que este último tuvo. A pesar de todo, y gracias a lo buen actor que es, Bale supo sacar adelante lo mejor que pudo al personaje, y la mayor parte del tiempo se nota involucrado en la escasa trama que tiene la película.

Algo para mí es seguro: sin Arnold estas películas no volverán a ser lo mismo, incluída la inquietante y sangrienta violencia gráfica que James Cameron supo imprimirle a las dos primeras películas. Ahora dependen mucho de John Connor como personaje. Ni el hecho de haber puesto a un Arnold rejuvenecido y generado con tecnología digital por unos minutos en la película, ayuda a que algo se ponga interesante. Uno de los problemas, es que pone a competir en protagonismo a John Connor con un nuevo personaje, Marcus Wright, interpretado por el nulo-de-carisma-o-talento para actuar Sam "Avatar" Worthington. 

Marcus se encuentra condenado a muerte por inyección letal. De un momento a otro, despertará en el futuro, en medio de la apocalíptica guerra de las máquinas, medio amnésico, sin saber el por qué de pronto Los Ángeles se encuentra totalmente en ruínas. No tardará en obtener respuestas a sus preguntas de una guapa rebelde (Moon Bloodgood), al igual que de un joven y solitario mercenario (Anton Yelchin), acompañado de una niña muda. Helena Bonham Carter (¡Qué diablos está haciendo en esta película!), interpretando a una doctora sin mayor relevancia en la historia, y Bryce Dallas Howard, como Kate Connor, la esposa de John, acompletan el reparto. Bryce luce embarazada en ciertos encuadres, aunque esto queda sin total explicación. Podemos imaginar que espera al heredero de John en la guerra, aunque ya sería aventurar demasiado. No hay nada confirmado, pero puede ser que haya un "Terminator 5". Sólo esperemos que no le pasen el trabajo a McG, quien hace ver a Michael Bay como el Orson Wells de los thrillers palomeros protagonizados por robots.      

Christian Bale es John Connor en el año 2018.

jueves, 22 de marzo de 2012

PITCH BLACK * * * 1/2

Vin Diesel ve en la obscuridad y se enfrenta a peligrosos aliens.

A pesar de estar dirigidas por David Twohy, la primera parte de las aventuras espaciales de Richard Riddick, Pitch Black (2000) es infinitamente mejor que su secuela, The Chronicles of Riddick (2004). Como breviario cultura, Twohy ya se encuentra filmando la tercera parte. Vin Diesel interpreta al famoso Riddick, un peligroso asesino en poder de la policia. Es cierto, el tipo no tiene ápice de talento para actuar y no hay otro personaje que haga mejor que no sea el héroe de adrenalínicas películas de acción. Sin embargo, Pitch Black es una película de ciencia ficción fuera de toda la norma. Se nota que no tiene mucho presupuesto detrás, que está más dentro del "cine de autor" que de una superproducción hollywoodense, pero sus efectos especiales son aceptables y su trama es interesante. El guión toma mucho prestado de Alien y no hay personajes en extremo interesantes. Twohy no consigue involucrarnos mucho con cada uno de ellos. Un grupo de viajeros espaciales acaban atrapados en un planeta desértico, luego de que la nave en la que viajan acaba estrellándose. Radha Mitchell interpreta la piloto al mando de la nave oficial de la policia, y con muchas dificultades tratará de controlar al disparejo y variopinto grupo de pasajeros, acompañados por el calvo, peligroso y no muy amigable Riddick. 

Como si fuera un letal depredador, con ojos con pupilas lobeznas que brillan en la obscuridad (es capaz de ver en total obscuridad), Riddick acaba libre y a sus anchas. Nuestra piloto y los demás tratan de encontrarlo, pero se toparán con la sorpresa de que unas criaturas alienígenas habitan el planeta. Unos parecen murciélagos, otros son como una mezcla de los velociraptors de Jurassic Park con aliens. De hecho, luego de que -eso sí, muy previsiblemente- todos los personajes acaben unidos con un sólo objetivo, el sobrevivir, la película tendrá un ritmo y escenas de acción muy parecidas a Jurassic Park. Con la ayuda de Riddick, el grupo, formado por un agente oficial rebelde y con muy mala actitud (Cole Hauser), un anticuario, un niño (este nos dará una sorpresa más adelante), un religioso musulmán acompañado por otro niño, así como la clásica mujer morena fuerte y atlética, tendrán que escapar del planeta cuando una especie de noche eterna caiga sobre ellos y los aliens salgan al acecho.    

miércoles, 21 de marzo de 2012

INFAMOUS * * * * *

Esta es la película por la que Sandra Bullock debió de haber ganado el Oscar en 2010. Interpretando a la escritora Harper Lee, autora de To Kill a Mocking Bird y gran amiga de Truman Capote, su actuación es digna de, al menos, una nominación al Oscar. Como sea, es Truman Capote el personaje principal de Infamous (2006), interpretado portentosamente por Toby Jones. Su actuación me parece más arriesgada que la de Philip Seymour Hoffman en Capote (2005), película que podría ser una imagen especular de esta. Diferentes versiones y aproximaciones de una misma historia. Si por algo me gustó más Infamous, fue precisamente por la más completa, carismática. graciosa, sardónica y, a la vez, más dramática actuación de Tobey Jones, sin demeritar en lo absoluto la también extraordinaria actuación de Hoffman.

Producida por la Warner Independent Pictures, tenemos una combinación de falso documental con melodrama, que está por encima de ser un telefilme cualquiera. Esto por sus notables valores de producción, de grandes alcances para una producción independiente. Son dos los que merecen especial atención: su estupenda fotografía, de gran inspiración en especial en escenas exteriores, para captar en toda su magnitud los paisajes de la campiña de Kansas. Luego, su diseño de producción, rico en detalles que merecen una doble revisión del filme, una combinación entre lo kitsch (esos rojos intensos durante las reuniones, la inspiración japonesa en cierto restaurant) y los austero en las casas de campo. La historia es una adaptación del libro de George Plimpton, y no muy lejos de lo ya visto en Capote, es decir, la concepción y proceso que el escritor siguió para escribir el que es considerado como su mejor libro, "In Cold Blood". 

Sin duda, es una película menos fría y solemne que Capote. La aproximación que elige el realizador, Douglas McGrath (quien ha colaborado con Woody Allen como actor y coguionista, esto último en Bullets Over Broadway), es una más colorida, y no nada más desde el punto de vista del diseño y fotografía, sino por el sentido del humor y simpatía que el Capote de Jones (con todo y la característica voz) irradia en muchos momentos de la película. Es un Capote carismático, sociable, lleno de anécdotas (las de Humphrey Bogart son las mejores y las competencias de fuerzas de brazo agregan un aspecto interesante a la personalidad del personaje, por su abierta homosexualidad) y, lo más marcado, su excentricidad. Y aquí hay un punto más a favor que olvidaba, el diseño de vestuario. Pero también está el lado negativo de Capote, el indiscreto, chismoso, incapaz de guardar secretos íntimos de sus amigos y de cuestionable moralidad.

El reparto es muy atractivo. Además de Sandra Bullock, con un aire tranquilo y melancólico que no abandona nunca, participan Sigourney Weaver, Peter Bogdanovich, Isabella Rosellini, Hope Davis, Jeff Daniels y Daniel Craig (con pupilentes obscuros y cabello teñido), este último como Perry Smith, uno de los asesinos de la familia. Aquí la relación que se establece entre el escritor y el condenado a muerte va más allá de lo visto en Capote, en donde apenas quedaba sugerida la atracción que el primero  sentía por el asesino, en quien descubrió un alma sensible y artística. La celda se convierte en un pequeño espacio de confesiones, con momentos tensos, algo violentos, en donde el escritor de confesor se convierte en confesado, desnuda su alma y exhibe todas sus debilidades al condenado a muerte. Algo es seguro, si bien Capote utilizó a los dos presos como material para conseguir un famoso bestseller, no acabará inmune emocionalmente y la experiencia, se nota, lo dejó marcado de por vida. 

Toby Jones y Daniel Craig.


jueves, 15 de marzo de 2012

FOR YOUR CONSIDERATION * *

Catherine O'Hara y sus colegas histriones.

Esta película se queda en buenas intenciones. No es realmente graciosa, ni exactamente punzante en su crítica al star system de Hollywood. Su nivel cinematográfico es de telefilme, aunque eso es lo de menos. Nada raro, considerando que Christopher Guest, su realizador, proviene del medio televisivo. El proyecto es producido por la Warner Independent Pictures, de ahí su evidente bajo presupuesto. De hecho, está mayormente rodada en los estudios Warner y está poblada por tantos personajes, que acabé un poco mareado. Tenemos varias historias, todas alrededor de una película "Home for Purim", que un realizador con cabeza de estropajo (el mismo Christopher Guest, transformado en un estereotípico director de cine con pretensiones artísticas y de apariencia intelectual) se encuentra filmando. El tema de "Home for Purim" es muy judío, demasiado para lo que sus productores esperan de un típico estreno dentro del mainstream de Hollywood. Su rodaje es muy accidentado. No está protagonizada por muchos actores judios que digamos, por lo que estos no consiguen mucho captar la escencia de la festividad que están retratando en la película; es un filme de época ambientado por la Segunda Guerra Mundial, los guionistas (Michael McKean y Bob Balaban) interfieren cada vez que sienten que el director no se apega a lo que intentaron reflejar. Para colmo, una de sus actrices (Catherine O'Hara) se ha dejado llevar demasiado por un rumor de que podría estar nominada al Oscar. Y eso que la película ni siquiera ha terminado de filmarse.

Eugene Levi coescribe el guión junto a Christopher Guest, de ahí el tema del cine con temática judía, y el tratar de crear toda una serie de circunstancias adversas y paródicas alrededor de su producción. La más cómica, es aquella en donde los productores (Ricky Gervais y Larry Miller) quieren cambiar la festividad judía por la del Día de Gracias, para hacerla más comercial y accesible a un público más amplio. Las propuestas para el diseño de los posters es igual simpática. El mismo Eugene Levi interpreta a un agente artístico mediocre, que trata de levantar la carrera de uno de los actores de la película (Harry Shearer). Además de haber demasiados personajes, el guión es irregular, tendiente a lo caótico. Intenta ser un mockumentary, pero también un melodrama, una parodía y una sátira del chismorreo y sensacionalismo alrededor de los Óscares. De haberse decantado más por un sencillo falso documental, de haber reducido el reparto a la mitad y de no haberle dado tanto peso a ese programa de televisión sensacionalista y a sus conductores (Jane Lynch y Fred Willard), tal vez -y repito "tal vez"- la película hubiera estado mucho mejor.

miércoles, 14 de marzo de 2012

BE KIND REWIND * * * 1/2

¿Quien dijo que no habría una nueva película de "Ghostbusters"?

Si hay un realizador con una explosiva imaginación, es el galo Michelle Gondry. A pesar de provenir de la realización de videos musicales, su cine me ha parecido uno de los más interesantes hasta ahora, al menos,  desde el punto de vista visual. Aparentemente, su adaptación de "The Green Hornet" (su última película), la cual no he visto, fue un total despropósito. Esperemos que pronto se levante de este tropiezo. En tanto, Be Kind Rewind (2008), su anterior película, es una estúpidamente divertida comedia, que puede verse como una carta de despedida al formato VHS. Además, es un homenaje sui géneris (Gondry pudo haber hecho incluso un "mockumentary" en toda la extensión de la palabra con esto) al gran pianista de la edad de oro del jazz, Fats Waller. La película abre con un fragmento de este mockumentary, que parece una pieza cómica, satírica, una dramatización de la vida de Waller. En realidad, esto es parte de un pequeño proyecto cinematográfico que el par de protagonistas, Jerry y Mike (Jack Black y Mos Def, respectivamente),  llevarán a cabo para intentar salvar el pequeño videoclub en el que trabaja el segundo.


Soy de esa rara especie que todavía conserva VHS y sigue viendo películas en este formato (seamos honestos, hay muchos videos que se ven tan bien como un DVD, claro, de esos de baja calidad). Los miembros de esta especie en peligro de extinción, son los que seguramente disfrutarán más esta película. El título alude a esa petición, casi ruego, que los empleados de los antiguos video clubs (¿Deberían ser llamados ahora DVDclubs o Blu-ray clubs?) pedían a sus socios: "por favor, rebobine la película". Cuando el dueño del derruido videoclub (Danny Glover) tenga que dejar a Mike a cargo del negocio por un viaje, los problemas comienzan, así como su aventura cinéfila. Un tour cinematográfico de bajo presupuesto, pero hecho con y por amor al cine. Luego de sobrevivir un espectacular choque eléctrico, Jerry acabará magnetizado, lo cual provoca que borre accidentalmente el contenido de todos los videos. Es decir: el negocio está arruinado. 


Los dos amigos tendrán una solución que, al principio, me pareció lo más estúpido que a cualquiera se le puede ocurrir. Me hizo pensar que la película sería una total falla y una ruina por completo. Una clienta (Mia Farrow), la cual, increíblemente, jamás ha visto "Ghostbusters" (1984), llega a rentarla. Mientras intentan conseguirla, Mike y Jerry harán el remake de este clásico de los 1980.  Los tipos usarán todo el material y locaciones a su alcance, para la realización y producción de su muy particular versión del filme. Su vestuario, escenografías y efectos especiales, harán ver a muchas películas serie B de los 1950 y 1960 como verdaderas obras de arte. Lo más camp de lo camp, lo más bajo en presupuesto y calidad que pueda haber. 


Pero lo suyo es una gran demostración de lo que puede ser un notable ejercicio de improvisación. Lo genial,  es que sus pequeñas películas de 3 dólares, tienen un éxito descomunal e imprevisto entre los habitantes de la pequeña localidad. Los clientes poco a poco se pondrán más exigentes y empezarán a pedirles más remakes.  Habrá de todo, desde películas conocidas por su bajo rating, como la franquicia de "Rush Hour", grandes ganadoras del Oscar como "Driving Miss Daisy", hasta clásicos de culto como "2001, A Space Odyssey" o "King Kong". Comentar en esta reseña otros problemas que deberán enfrentar nuestros ahora consolidados directores-actores-productores-diseñadores de producción-adaptadores, sería cometer una injusticia. Basta decir que algo tendrá que ver los derechos de autor y, claro, el aceptar la inevitable realidad: que el DVD ha llegado y no habrá otra opción que modernizarse o morir. No es la gran historia que vimos, por ejemplo, en "Eternal Sunshine of the Spotless Mind", pero no hay duda de que estamos ante una hilarante aventura cinéfila y, por qué no, jazzística, en la cual Gondry exhibe una inagotable creatividad que está entre lo satírico y lo nostálgico. ¿Que seguirá luego? ¿Una película sobre la despedida del DVD y el Blu-ray, o en general de los video clubs, por la llegada de Netflix?     


Ver también reseña de "La Science des rêves".

lunes, 12 de marzo de 2012

SILENT HILL * *

Cuando ví Le Pacte des Loups (2001), quedé sorprendido por la gran capacidad de su realizador, el galo Christophe Gans, para crear una excitante película que mezclaba fantasía y horror, así como un poco de artes marciales (por parte de Mark Dacascos, encarnando un indio norteamericano que peleaba como maestro de kung fu). Todo era narrado con un ritmo trepidante para las escenas de acción . Su visión estaba muy cercana a la de una novela gráfica con sabor gótico. Ahora, con Silent Hill (2006), el asunto toma un giro completamente diferente. Gans se vuelve a adentrar en el género del horror, pero de una forma no tan afortunada como antes.


La premisa argumental no deja de tener su grado de interés. Gans sabe como engancharnos desde el inicio. Una niña sonámbula (Jodelle Ferland, la niña de "Tideland") es rescatada por su madre (Radha Mitchell) y su padre (Sean Bean), cuando esta despierta cerca de una carretera. Basada en el videojuego homónimo, la historia (escrita por Roger Avary) empieza jugando con la interrogante sobre de qué lado debemos estar: el de Rose, la mamá, quien, aparentemente, se encuentra escapando junto a  la niña con rumbo desconocido; o el del  padre, de quien no sabemos si es la causa por la que aquellas se encuentran huyendo. Lo que sí es claro, es que la niña no parece muy estable y que su madre parece desesperada. En el camino, una muy sexy policia en motocicleta (Laurie Holden, y en serio, parece una stripper disfrazada) detecta de inmediato que hay algo mal y empezará a perseguir a Rose, creyendo que ha secuestrado a la niña.


Los verdaderos problemas para todos empezarán cuando Rose, su hija y la oficial de policia, lleguen a un pueblo fantasma llamado Silent Hill. La niña, totalmente perturbada, acaba perdida. Para Rose será el inicio de una pesadilla diabólica, enfrentando fenómenos paranormales, visiones retorcidas, espiritus que parecen no del más allá, sino de otro planeta o galaxia lejana; así como imágenes infernales que se funden con la realidad de una manera confusa. Es lo que Rose deberá sufrir mientras trata de encontrar a su hija. 


No me queda duda que Gans tiene una visión especial, casi privilegiada, para los relatos de horror. La película tiene un diseño conceptual interesante, algo que se encuentra entre imaginería "Heavy Metal", lo satánico, casi dantesco y, claro, imágenes estilo videojuego. Los que han visto el "cine" de Rob Zombie, sabrán más o menos de lo que hablo. El mayor de sus problemas, es lo caótico que acaba siendo la historia, un enredo incoherente que arruina el suspenso. Hay muchos clichés (el detective de policia ambiguo, ese rídiculo personaje de la mamá vagabunda y que parece bruja, encarnado por la guapa Deborah Kara Unger). La historia, además, está lejos de ser muy original, una cruza de The Wicker Man, con cualquier otra historia de horror paranormal ambientada en un hospital psiquiátrico. No se podía esperar más de un filme basado en un videojuego.


SILENT HILL: Laurie Holden protegiendo a Radha Mitchell
de un peligro inminente.


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