martes, 3 de abril de 2012

TORN CURTAIN * * * *

Julie Andrews y Paul Newman.

La segunda película de Hitchcock con el tema de la Guerra Fría (luego de North by Northwest, 1959) y la primera -y única- en donde Paul Newman trabajó con el maestro del suspenso. Si bien nunca se consagró una mancuerna como la de Hitch con Jimmy Stewart o Cary Grant, es un trabajo de Newman digno de verse. En este intrigante relato de espionaje, Newman interpreta, de esa manera relajada, nada forzada, natural y fría tan suya, a un científico americano, a punto de venderse al gobierno de la Alemania comunista. 

Como su pareja sentimental en la película, Julie Andrews (ya con dos éxitos detrás, Mary Poppins y The Sound of Music), podría parecer de lo más improbable en un principio. Andrews es de las actrices que uno menos esperaría ver en un relato de estas características, con esa aura inocente, ojos de perrito triste y rostro, si bien atractivo, vulnerable. Uno tal vez pensaría "¿En qué momento va a empezar a cantarle a Paul Newman?" Sin embargo, Julie Andrews sorprende en su actuación como la dolida asistente y prometida de nuestro científico, la cual pasa toda la primera mitad de la película sin saber por qué este ha roto su compromiso con ella y la ha mandado de regreso a Estados Unidos, casi a punto de llegar a Alemania. Algo como lo que uno puede pensar de Doris Day en su participación en el remake que Hitch hizo de su propia película, The Man Who Knew to Much (1956), la cual también logró adaptarse magníficamente a trabajar con un maestro del nivel de Hitchcock.

A pesar de todo, la chica decide seguir a Michael Armstrong, el científico en cuestión, y averiguar por qué la ha dejado. Sin duda, es una película menor en la filmografía de Hitchcock.  No hay nada particularmente notable en lo visual o en lo técnico. Su propósito es, simplemente, construir un filme palomero, entretenido y cargado con buenas dosis de emoción y adrenalina. Los personajes, quienes deparan sorpresas, van creciendo gradualmente junto a la narración, junto al mismo relato. Michael  es un personaje cargado de dilemas, tanto en lo profesional como en lo sentimental, sin dejar de lado lo moral. Está a punto de traicionar a su país, perder a la mujer que ama, pero nada lo detiene. La estrategia de Hitch es hacer que Michael esconda su secreto lo más que pueda, y no revelarlo hasta el momento adecuado, o hasta que ya sabe lo desesperados que podemos estar por saberlo. 

Hitchcock crea expectativas sobre este personaje durante la primera mitad, hasta que un magistral giro en la historia tiene lugar al final del segundo acto. Es donde lo verdaderamente interesante comienza, luego de esa escena dentro de un salón de clases, en donde Michael tendrá un debate en el pizarrón con otro eminente científico alemán (Ludwig Donath), arrojándose uno a otro fórmulas jeroglíficas. Michael se encuentra en una misión secreta, en donde tendrá que, no nada más infiltrarse en Alemania Oriental y soportar la constante vigilancia y acoso de un agente, sino extraer un importante secreto científico a aquel eminente profesor alemán. Un secreto nuclear. De las mejores escenas es, precisamente, el enfrentamiento de Michael con este agente en una pequeña casa en el campo, en donde, inesperadamente, ante su sorpresa -y la de nosotros espectadores- es ayudado por una humilde granjera para matarlo. Y si Hitchcock gusta de escenas climáticas dentro de teatros, esta película no será la excepción. Otra escena construida con precisión y claustrofóbica ansiedad. 

lunes, 2 de abril de 2012

INVOLUNTARY * 1/2

El rostro de la adolescencia alcoholizada en la Suecia de hoy.

Una película de historias paralelas, donde tan sólo un par de ellas tiene sentido y vale la pena seguir. Involuntary (2008) recuerda mucho a Du Levande (reseñada en este blog), ambas producciones suecas, en las que, después de media hora, sentimos que nos están tomando el pelo y haciendo perder nuestro valioso tiempo. El avance -si se le puede llamar así- de la película, es desesperantemente lento. Si bien ocurren cosas, la mayoría de ellas no son interesantes en lo más mínimo. Es un gris, plano e insípido recopilado de historias sobre personajes que, tal vez, intenta hacer un retrato general de la sociedad sueca de hoy. Aunque, para ser sincero, no estoy completamente seguro sobre dicho juicio y afirmación.

La historia que abre la película es la de una familia adinerada que tiene una fiesta en su residencia. Ahí ocurrirá un accidente con fuegos artificiales, que dejará a todos alarmados. Luego, un par de amigas rubias "oxigenadas" hacen tontería y media (tomarse fotos "sugerentes", bailar ebrias con sus amigas, burlarse borrachas en el metro de un chico tímido, etc), y acabarán teniendo un susto por andar payaseando en la calle. Un grupo de gays se divierte, igualmente, haciendo pura estupidez, cuya historia acabará con un, según el guionista y director del filme, Ruben Ostlund, una muy intrigante revelación de uno de los personajes. 

Sólo dos historias me parecieron mínimamente interesantes (que ya es un decir): un grupo de turistas que viajan en autobús, verán su viaje truncado debido a las obsesiones moralistas del conductor. El tipo se  niega a seguir hasta que el culpable de romper un pequeño cortinero en el baño confiese su culpa. Un niño dará la sorpresa, pero no precisamente por ser el culpable. La segunda, narra cómo una maestra de primaria atestigua el maltrato de un alumno por parte de otro maestro, en tanto, trata de hacer ver al resto de sus indiferentes colegas -incluyendo al abusador- la gravedad del problema. Quisiera decir más de esta película, filmada con nula inspiración y monótonos planos fijos con cámara digital, pero no hay más que decir sobre historias que se quedan a medias, en su mayoría aburridas.  

jueves, 29 de marzo de 2012

SALAAM BOMBAY! * * * *


La cruda realidad de la niñez en Bombay.

Slumdog Millionaire (2008) mostraba la misería de la niñez en la India y su lucha por sobrevivir todas las adversidades imaginables en la forma de un cuento de hadas, con un happy end, seguido de un número musical en la mejor tradición del cine de Bollywood. 20 años antes, Salaam Bombay! (1988), de la realizadora Mira Nair, ya lo había hecho con un realismo más intenso y logrado. Ambas películas tienen varios puntos en común. En primer lugar, la inmensa mayoría de su reparto (casi todos niños) está formado por actores no profesionales, y su objetivo principal es hacer un retrato de la cruda realidad de la India. Aquí es la ciudad de Bombay. El realismo social plasmado por la realizadora hindú se siente en cada escena, mientras acompañamos al pequeño protagonista, Krishna (Shafiq Syed), en sus aventuras para conseguir el dinero suficiente y poder regresar a casa con su mamá, quien lo abandonó en un circo. El niño ha trabajado ahí desde entonces. Sin embargo, las cosas no podrían estar peor para él, ya que el mismo circo también lo ha abandonado y, por ello, el chico tiene que conseguir trabajo en una casa de té.    

Mira Nair no romantiza la historia en ningún momento. Los problemas por los que pasan sus jóvenes personajes son los de siempre: explotación laboral, prostitución infantil, abusos, falta de atención de los padres, delincuencia, etc. Este fue su primer largometraje, luego de una trayectoria produciendo documentales para la televisión. Esa sensibilidad documental es palpable en todo momento en la película, uno de los mayores logros. Sentimos y sufrimos cuando vemos a Krishna lleno de ilusiones por reencontrarse con su madre, algo que, conforme avanza la historia, sentimos que está muy lejano de suceder. Mientras, una niña que se convierte en su amiga, sufre la indiferencia de su madre, la cual tiene que prostituirse para vivir. Alrededor de estas dos historias, giran otras más, pequeñas aunque no menos estrujantes. Es una crítica a la indiferencia de los adultos y del gobierno ante la situación de los niños. La escena del banquete de bodas, en la que un grupo de niños, incluído Krishna, trabajan sirviendo comida, es contundente: los invitados lucen indiferentes ante los niños trabajadores. Comen y comen, ignorando y dando por sentado a los que se encuentran atendiéndolos.  

lunes, 26 de marzo de 2012

TERMINATOR SALVATION * *

La saga de "Terminator" está convaleciendo. Ya empieza a dar signos de desgaste y agotamiento creativo. No consideré particularmente notable la tercer película, Terminator 3: Rise of the Machines (2003), pero todavía teniamos a Arnold interpretando a su icónico personaje, el "terminator", el más letal de los robots que acaba revelando corazón y sentimientos. La selección de Nick Sthal para interpretar a John Connor fue un total miscast, pero en general, la película estuvo pasable y entretenida. McG, desafortunadamente, tomó las riendas en la dirección de la más reciente película, en la que, finalmente, la historia se centra en la "épica" guerra de los humanos contra los terminators, creados por Skynet en el -ya no muy lejano- futuro año 2018.

Aunque me ha gustado la selección de Christian Bale como John Connor, líder de la rebelión en contra de los robots, la película es un total desperdicio de buenas ideas debido a una historia tan gris, plana y "sin corazón" como los robots que abundan en la película. Se nota que Christian Bale realmente tuvo problemas para adaptarse a la producción. En específico, por el sonado ataque de ira de Bale en contra de un miembro del equipo de filmación (un técnico de iluminación, creo), por un error que este último tuvo. A pesar de todo, y gracias a lo buen actor que es, Bale supo sacar adelante lo mejor que pudo al personaje, y la mayor parte del tiempo se nota involucrado en la escasa trama que tiene la película.

Algo para mí es seguro: sin Arnold estas películas no volverán a ser lo mismo, incluída la inquietante y sangrienta violencia gráfica que James Cameron supo imprimirle a las dos primeras películas. Ahora dependen mucho de John Connor como personaje. Ni el hecho de haber puesto a un Arnold rejuvenecido y generado con tecnología digital por unos minutos en la película, ayuda a que algo se ponga interesante. Uno de los problemas, es que pone a competir en protagonismo a John Connor con un nuevo personaje, Marcus Wright, interpretado por el nulo-de-carisma-o-talento para actuar Sam "Avatar" Worthington. 

Marcus se encuentra condenado a muerte por inyección letal. De un momento a otro, despertará en el futuro, en medio de la apocalíptica guerra de las máquinas, medio amnésico, sin saber el por qué de pronto Los Ángeles se encuentra totalmente en ruínas. No tardará en obtener respuestas a sus preguntas de una guapa rebelde (Moon Bloodgood), al igual que de un joven y solitario mercenario (Anton Yelchin), acompañado de una niña muda. Helena Bonham Carter (¡Qué diablos está haciendo en esta película!), interpretando a una doctora sin mayor relevancia en la historia, y Bryce Dallas Howard, como Kate Connor, la esposa de John, acompletan el reparto. Bryce luce embarazada en ciertos encuadres, aunque esto queda sin total explicación. Podemos imaginar que espera al heredero de John en la guerra, aunque ya sería aventurar demasiado. No hay nada confirmado, pero puede ser que haya un "Terminator 5". Sólo esperemos que no le pasen el trabajo a McG, quien hace ver a Michael Bay como el Orson Wells de los thrillers palomeros protagonizados por robots.      

Christian Bale es John Connor en el año 2018.

jueves, 22 de marzo de 2012

PITCH BLACK * * * 1/2

Vin Diesel ve en la obscuridad y se enfrenta a peligrosos aliens.

A pesar de estar dirigidas por David Twohy, la primera parte de las aventuras espaciales de Richard Riddick, Pitch Black (2000) es infinitamente mejor que su secuela, The Chronicles of Riddick (2004). Como breviario cultura, Twohy ya se encuentra filmando la tercera parte. Vin Diesel interpreta al famoso Riddick, un peligroso asesino en poder de la policia. Es cierto, el tipo no tiene ápice de talento para actuar y no hay otro personaje que haga mejor que no sea el héroe de adrenalínicas películas de acción. Sin embargo, Pitch Black es una película de ciencia ficción fuera de toda la norma. Se nota que no tiene mucho presupuesto detrás, que está más dentro del "cine de autor" que de una superproducción hollywoodense, pero sus efectos especiales son aceptables y su trama es interesante. El guión toma mucho prestado de Alien y no hay personajes en extremo interesantes. Twohy no consigue involucrarnos mucho con cada uno de ellos. Un grupo de viajeros espaciales acaban atrapados en un planeta desértico, luego de que la nave en la que viajan acaba estrellándose. Radha Mitchell interpreta la piloto al mando de la nave oficial de la policia, y con muchas dificultades tratará de controlar al disparejo y variopinto grupo de pasajeros, acompañados por el calvo, peligroso y no muy amigable Riddick. 

Como si fuera un letal depredador, con ojos con pupilas lobeznas que brillan en la obscuridad (es capaz de ver en total obscuridad), Riddick acaba libre y a sus anchas. Nuestra piloto y los demás tratan de encontrarlo, pero se toparán con la sorpresa de que unas criaturas alienígenas habitan el planeta. Unos parecen murciélagos, otros son como una mezcla de los velociraptors de Jurassic Park con aliens. De hecho, luego de que -eso sí, muy previsiblemente- todos los personajes acaben unidos con un sólo objetivo, el sobrevivir, la película tendrá un ritmo y escenas de acción muy parecidas a Jurassic Park. Con la ayuda de Riddick, el grupo, formado por un agente oficial rebelde y con muy mala actitud (Cole Hauser), un anticuario, un niño (este nos dará una sorpresa más adelante), un religioso musulmán acompañado por otro niño, así como la clásica mujer morena fuerte y atlética, tendrán que escapar del planeta cuando una especie de noche eterna caiga sobre ellos y los aliens salgan al acecho.    

miércoles, 21 de marzo de 2012

INFAMOUS * * * * *

Esta es la película por la que Sandra Bullock debió de haber ganado el Oscar en 2010. Interpretando a la escritora Harper Lee, autora de To Kill a Mocking Bird y gran amiga de Truman Capote, su actuación es digna de, al menos, una nominación al Oscar. Como sea, es Truman Capote el personaje principal de Infamous (2006), interpretado portentosamente por Toby Jones. Su actuación me parece más arriesgada que la de Philip Seymour Hoffman en Capote (2005), película que podría ser una imagen especular de esta. Diferentes versiones y aproximaciones de una misma historia. Si por algo me gustó más Infamous, fue precisamente por la más completa, carismática. graciosa, sardónica y, a la vez, más dramática actuación de Tobey Jones, sin demeritar en lo absoluto la también extraordinaria actuación de Hoffman.

Producida por la Warner Independent Pictures, tenemos una combinación de falso documental con melodrama, que está por encima de ser un telefilme cualquiera. Esto por sus notables valores de producción, de grandes alcances para una producción independiente. Son dos los que merecen especial atención: su estupenda fotografía, de gran inspiración en especial en escenas exteriores, para captar en toda su magnitud los paisajes de la campiña de Kansas. Luego, su diseño de producción, rico en detalles que merecen una doble revisión del filme, una combinación entre lo kitsch (esos rojos intensos durante las reuniones, la inspiración japonesa en cierto restaurant) y los austero en las casas de campo. La historia es una adaptación del libro de George Plimpton, y no muy lejos de lo ya visto en Capote, es decir, la concepción y proceso que el escritor siguió para escribir el que es considerado como su mejor libro, "In Cold Blood". 

Sin duda, es una película menos fría y solemne que Capote. La aproximación que elige el realizador, Douglas McGrath (quien ha colaborado con Woody Allen como actor y coguionista, esto último en Bullets Over Broadway), es una más colorida, y no nada más desde el punto de vista del diseño y fotografía, sino por el sentido del humor y simpatía que el Capote de Jones (con todo y la característica voz) irradia en muchos momentos de la película. Es un Capote carismático, sociable, lleno de anécdotas (las de Humphrey Bogart son las mejores y las competencias de fuerzas de brazo agregan un aspecto interesante a la personalidad del personaje, por su abierta homosexualidad) y, lo más marcado, su excentricidad. Y aquí hay un punto más a favor que olvidaba, el diseño de vestuario. Pero también está el lado negativo de Capote, el indiscreto, chismoso, incapaz de guardar secretos íntimos de sus amigos y de cuestionable moralidad.

El reparto es muy atractivo. Además de Sandra Bullock, con un aire tranquilo y melancólico que no abandona nunca, participan Sigourney Weaver, Peter Bogdanovich, Isabella Rosellini, Hope Davis, Jeff Daniels y Daniel Craig (con pupilentes obscuros y cabello teñido), este último como Perry Smith, uno de los asesinos de la familia. Aquí la relación que se establece entre el escritor y el condenado a muerte va más allá de lo visto en Capote, en donde apenas quedaba sugerida la atracción que el primero  sentía por el asesino, en quien descubrió un alma sensible y artística. La celda se convierte en un pequeño espacio de confesiones, con momentos tensos, algo violentos, en donde el escritor de confesor se convierte en confesado, desnuda su alma y exhibe todas sus debilidades al condenado a muerte. Algo es seguro, si bien Capote utilizó a los dos presos como material para conseguir un famoso bestseller, no acabará inmune emocionalmente y la experiencia, se nota, lo dejó marcado de por vida. 

Toby Jones y Daniel Craig.


jueves, 15 de marzo de 2012

FOR YOUR CONSIDERATION * *

Catherine O'Hara y sus colegas histriones.

Esta película se queda en buenas intenciones. No es realmente graciosa, ni exactamente punzante en su crítica al star system de Hollywood. Su nivel cinematográfico es de telefilme, aunque eso es lo de menos. Nada raro, considerando que Christopher Guest, su realizador, proviene del medio televisivo. El proyecto es producido por la Warner Independent Pictures, de ahí su evidente bajo presupuesto. De hecho, está mayormente rodada en los estudios Warner y está poblada por tantos personajes, que acabé un poco mareado. Tenemos varias historias, todas alrededor de una película "Home for Purim", que un realizador con cabeza de estropajo (el mismo Christopher Guest, transformado en un estereotípico director de cine con pretensiones artísticas y de apariencia intelectual) se encuentra filmando. El tema de "Home for Purim" es muy judío, demasiado para lo que sus productores esperan de un típico estreno dentro del mainstream de Hollywood. Su rodaje es muy accidentado. No está protagonizada por muchos actores judios que digamos, por lo que estos no consiguen mucho captar la escencia de la festividad que están retratando en la película; es un filme de época ambientado por la Segunda Guerra Mundial, los guionistas (Michael McKean y Bob Balaban) interfieren cada vez que sienten que el director no se apega a lo que intentaron reflejar. Para colmo, una de sus actrices (Catherine O'Hara) se ha dejado llevar demasiado por un rumor de que podría estar nominada al Oscar. Y eso que la película ni siquiera ha terminado de filmarse.

Eugene Levi coescribe el guión junto a Christopher Guest, de ahí el tema del cine con temática judía, y el tratar de crear toda una serie de circunstancias adversas y paródicas alrededor de su producción. La más cómica, es aquella en donde los productores (Ricky Gervais y Larry Miller) quieren cambiar la festividad judía por la del Día de Gracias, para hacerla más comercial y accesible a un público más amplio. Las propuestas para el diseño de los posters es igual simpática. El mismo Eugene Levi interpreta a un agente artístico mediocre, que trata de levantar la carrera de uno de los actores de la película (Harry Shearer). Además de haber demasiados personajes, el guión es irregular, tendiente a lo caótico. Intenta ser un mockumentary, pero también un melodrama, una parodía y una sátira del chismorreo y sensacionalismo alrededor de los Óscares. De haberse decantado más por un sencillo falso documental, de haber reducido el reparto a la mitad y de no haberle dado tanto peso a ese programa de televisión sensacionalista y a sus conductores (Jane Lynch y Fred Willard), tal vez -y repito "tal vez"- la película hubiera estado mucho mejor.

miércoles, 14 de marzo de 2012

BE KIND REWIND * * * 1/2

¿Quien dijo que no habría una nueva película de "Ghostbusters"?

Si hay un realizador con una explosiva imaginación, es el galo Michelle Gondry. A pesar de provenir de la realización de videos musicales, su cine me ha parecido uno de los más interesantes hasta ahora, al menos,  desde el punto de vista visual. Aparentemente, su adaptación de "The Green Hornet" (su última película), la cual no he visto, fue un total despropósito. Esperemos que pronto se levante de este tropiezo. En tanto, Be Kind Rewind (2008), su anterior película, es una estúpidamente divertida comedia, que puede verse como una carta de despedida al formato VHS. Además, es un homenaje sui géneris (Gondry pudo haber hecho incluso un "mockumentary" en toda la extensión de la palabra con esto) al gran pianista de la edad de oro del jazz, Fats Waller. La película abre con un fragmento de este mockumentary, que parece una pieza cómica, satírica, una dramatización de la vida de Waller. En realidad, esto es parte de un pequeño proyecto cinematográfico que el par de protagonistas, Jerry y Mike (Jack Black y Mos Def, respectivamente),  llevarán a cabo para intentar salvar el pequeño videoclub en el que trabaja el segundo.


Soy de esa rara especie que todavía conserva VHS y sigue viendo películas en este formato (seamos honestos, hay muchos videos que se ven tan bien como un DVD, claro, de esos de baja calidad). Los miembros de esta especie en peligro de extinción, son los que seguramente disfrutarán más esta película. El título alude a esa petición, casi ruego, que los empleados de los antiguos video clubs (¿Deberían ser llamados ahora DVDclubs o Blu-ray clubs?) pedían a sus socios: "por favor, rebobine la película". Cuando el dueño del derruido videoclub (Danny Glover) tenga que dejar a Mike a cargo del negocio por un viaje, los problemas comienzan, así como su aventura cinéfila. Un tour cinematográfico de bajo presupuesto, pero hecho con y por amor al cine. Luego de sobrevivir un espectacular choque eléctrico, Jerry acabará magnetizado, lo cual provoca que borre accidentalmente el contenido de todos los videos. Es decir: el negocio está arruinado. 


Los dos amigos tendrán una solución que, al principio, me pareció lo más estúpido que a cualquiera se le puede ocurrir. Me hizo pensar que la película sería una total falla y una ruina por completo. Una clienta (Mia Farrow), la cual, increíblemente, jamás ha visto "Ghostbusters" (1984), llega a rentarla. Mientras intentan conseguirla, Mike y Jerry harán el remake de este clásico de los 1980.  Los tipos usarán todo el material y locaciones a su alcance, para la realización y producción de su muy particular versión del filme. Su vestuario, escenografías y efectos especiales, harán ver a muchas películas serie B de los 1950 y 1960 como verdaderas obras de arte. Lo más camp de lo camp, lo más bajo en presupuesto y calidad que pueda haber. 


Pero lo suyo es una gran demostración de lo que puede ser un notable ejercicio de improvisación. Lo genial,  es que sus pequeñas películas de 3 dólares, tienen un éxito descomunal e imprevisto entre los habitantes de la pequeña localidad. Los clientes poco a poco se pondrán más exigentes y empezarán a pedirles más remakes.  Habrá de todo, desde películas conocidas por su bajo rating, como la franquicia de "Rush Hour", grandes ganadoras del Oscar como "Driving Miss Daisy", hasta clásicos de culto como "2001, A Space Odyssey" o "King Kong". Comentar en esta reseña otros problemas que deberán enfrentar nuestros ahora consolidados directores-actores-productores-diseñadores de producción-adaptadores, sería cometer una injusticia. Basta decir que algo tendrá que ver los derechos de autor y, claro, el aceptar la inevitable realidad: que el DVD ha llegado y no habrá otra opción que modernizarse o morir. No es la gran historia que vimos, por ejemplo, en "Eternal Sunshine of the Spotless Mind", pero no hay duda de que estamos ante una hilarante aventura cinéfila y, por qué no, jazzística, en la cual Gondry exhibe una inagotable creatividad que está entre lo satírico y lo nostálgico. ¿Que seguirá luego? ¿Una película sobre la despedida del DVD y el Blu-ray, o en general de los video clubs, por la llegada de Netflix?     


Ver también reseña de "La Science des rêves".

lunes, 12 de marzo de 2012

SILENT HILL * *

Cuando ví Le Pacte des Loups (2001), quedé sorprendido por la gran capacidad de su realizador, el galo Christophe Gans, para crear una excitante película que mezclaba fantasía y horror, así como un poco de artes marciales (por parte de Mark Dacascos, encarnando un indio norteamericano que peleaba como maestro de kung fu). Todo era narrado con un ritmo trepidante para las escenas de acción . Su visión estaba muy cercana a la de una novela gráfica con sabor gótico. Ahora, con Silent Hill (2006), el asunto toma un giro completamente diferente. Gans se vuelve a adentrar en el género del horror, pero de una forma no tan afortunada como antes.


La premisa argumental no deja de tener su grado de interés. Gans sabe como engancharnos desde el inicio. Una niña sonámbula (Jodelle Ferland, la niña de "Tideland") es rescatada por su madre (Radha Mitchell) y su padre (Sean Bean), cuando esta despierta cerca de una carretera. Basada en el videojuego homónimo, la historia (escrita por Roger Avary) empieza jugando con la interrogante sobre de qué lado debemos estar: el de Rose, la mamá, quien, aparentemente, se encuentra escapando junto a  la niña con rumbo desconocido; o el del  padre, de quien no sabemos si es la causa por la que aquellas se encuentran huyendo. Lo que sí es claro, es que la niña no parece muy estable y que su madre parece desesperada. En el camino, una muy sexy policia en motocicleta (Laurie Holden, y en serio, parece una stripper disfrazada) detecta de inmediato que hay algo mal y empezará a perseguir a Rose, creyendo que ha secuestrado a la niña.


Los verdaderos problemas para todos empezarán cuando Rose, su hija y la oficial de policia, lleguen a un pueblo fantasma llamado Silent Hill. La niña, totalmente perturbada, acaba perdida. Para Rose será el inicio de una pesadilla diabólica, enfrentando fenómenos paranormales, visiones retorcidas, espiritus que parecen no del más allá, sino de otro planeta o galaxia lejana; así como imágenes infernales que se funden con la realidad de una manera confusa. Es lo que Rose deberá sufrir mientras trata de encontrar a su hija. 


No me queda duda que Gans tiene una visión especial, casi privilegiada, para los relatos de horror. La película tiene un diseño conceptual interesante, algo que se encuentra entre imaginería "Heavy Metal", lo satánico, casi dantesco y, claro, imágenes estilo videojuego. Los que han visto el "cine" de Rob Zombie, sabrán más o menos de lo que hablo. El mayor de sus problemas, es lo caótico que acaba siendo la historia, un enredo incoherente que arruina el suspenso. Hay muchos clichés (el detective de policia ambiguo, ese rídiculo personaje de la mamá vagabunda y que parece bruja, encarnado por la guapa Deborah Kara Unger). La historia, además, está lejos de ser muy original, una cruza de The Wicker Man, con cualquier otra historia de horror paranormal ambientada en un hospital psiquiátrico. No se podía esperar más de un filme basado en un videojuego.


SILENT HILL: Laurie Holden protegiendo a Radha Mitchell
de un peligro inminente.


martes, 6 de marzo de 2012

MR. BEAN'S HOLIDAY * * * 1/2


Mr. Bean ha llegado a Francia.

Mr. Bean vuelve a dar el salto de la televisión al cine, en un claro homenaje a la comedia silente de Jacques Tati. En específico, el homenaje lo rinde a “Les Vacances de Monsieur  Hulot (1953), y a la comedia silente de Jacques Tati. Rowan Atkinson, quien interpreta al torpe personaje que causa desastres y confusión a donde quiera que va, ha tratado de hacer exitosa su franquicia de Johnny English, su otro personaje, una parodia de James Bond. No ha tenido el mismo éxito que su Mr. Bean, reverenciado por muchos televidentes. Mr. Bean se encuentra vacacionando en Francia. Su objetivo es nada menos que llegar a Cannes. En su recorrido para llegar al famoso y turístico punto de la rivera francesa (donde, por pura casualidad, se está llevando a cabo el Festival de Cine de Cannes), Mr. Bean pasa por todo tipo de dificultades, contratiempos y –literalmente- dolores de cabeza, claro, que él mismo provoca. El personaje se adapta bien a la geografía que se le ponga en frente, irónicamente, gracias a que es prácticamente mudo. Se las arregla para darse a entender balbuceando, con lenguaje de señas, una exhibición de excelentes rutinas de pantomima y, lo que nunca falla, decir “oui” para todo. Un chiste recurrente será que Mr. Bean diga “gracias” de vez en cuando, lo que provoca que muchos crean que es español.
Este es uno de los muy escasos trabajos en cine del realizador televisivo Steve Bendelack. Lo interesante, es ver que la película dista mucho de parecer un capitulo extendido de la serie original de TV. La película está filmada con mucha sensibilidad cinematográfica, evidente en la fotogénica  dirección de fotografía y en un ritmo para la comedia que jamás se viene abajo.  Un niño de europa oriental (Max Baldry) acaba separado de su papá (Karel Roden) por culpa de Mr. Bean, en circunstancias que resultarían complicadas contar aquí. Sin embargo, Bean se hará responsable del chico y le ayudará a encontrar a su padre. En el camino, tendrán la ayuda de una guapa actriz (Emma de Caunes) y se toparán con un egocentrista director de cine americano (Willem Dafoe, quien ya había actuado en una de las películas de “Johnny English”), quien se encuentra filmando un comercial en Francia y está a punto de estrenar una película en Cannes.
Hay un poco de “cine dentro de cine”, así como muchos gags relacionados con ello. La secuencia del set de filmación del comercial es muy divertida (el tema de los nazis y la Segunda Guerra Mundial nunca falla). Ahí estará Bean para causar toda clase de desastres. Mientras, el festival de Cannes también servirá de escenario para un buen número de gags. Willem Dafoe soporta de todo, muy en su personaje de pretensioso director de cine. El objetivo: hacer burla de las ínfulas de jueces y directores del festival. Fuera de las bromas dirigidas al cine, hay otras totalmente aparte, más en la línea del “turista que choca con otra cultura”, llevando su pequeña cámara portátil a todos lados (atención, la cámara será decisiva al final de la película). Jean Rochefort, como maitre’D en el restaurante, hace un trabajo pequeño pero genial interactuando con Bean. El gag de los mariscos, si bien se siente algo forzado, resulta gracioso. Y aquí viene uno de los pocos problemas del filme. Aunque redondo, entretenido y gracioso, muchos gags se sienten forzados, con varias  situaciones no muy creíbles.




DU LEVANDE * 1/2



Este músico y un par de personajes más, son lo más "interesante"
de la muy burda "Du Levande".

La idea de Du levande (You, the Living, 2007) es construir una película formada, en un 90 por ciento, por escenas filmadas únicamente en estáticos long shots. En cada una de ellas llega a haber, en promedio, de 1 a 3 personajes. Muy pocas de escenas tendrán más de 3 personajes. Esto no importa mucho que digamos. La película es un monótono, cansino y burdo desfile de viñetas, dirigida por el sueco Roy Andersson. De hecho, es una “superproducción”, aunque más bien porque fue producida por 6 países: Japón, Noruega, Francia, Dinamarca, Alemania y, por supuesto, Suecia. Seguramente, todos estos productores tenían en la cabeza una idea muy distinta y alejada de lo que acaba siendo una gran tomadura de pelo.

El mismo Andersson es autor del guión, en donde quiso exhibir un fallido talento para la comedia, que en ningún momento acaba resultando. Cada escena, cada una de estas tomas largas y estáticas, fueron concebidas como viñetas cómicas. No me lo parecieron mucho, ni me hicieron reir en lo más mínimo. En realidad, la película se siente como una especie de "ensayo" de un programa cómico, y cada escena como un sketch. Al final, este humor sueco no funcionó para mí. Lo que tenemos es un puñado de personajes anónimos que no me interesaron en lo más mínimo, y sin una historia qué contar. Hay tres personajes, poco menos que anecdóticos, que ayudan a mantener fija nuestra atención: una mujer obesa e histérica que llora sin cansancio, amenazando con dejar a su pareja, un guitarrista de rock y una chica que es su fan, y un músico que toca la tuba. Los planos tienen composiciones interesantes, pero fuera de todo eso no hay nada más rescatable en esta película.  

martes, 28 de febrero de 2012

TÔKYÔ SONATA * * * *


La lenta fragmentación de una familia en "Tokyo Sonata"

Un retrato inusual sobre el Japón moderno y su situación social. Kiyoshi Kurosawa, más conocido por sus películas de terror psicológico (“Kairo”, la cual Hollywood ya ha convertido en una no muy exitosa franquicia en Pulse), se aventura a ofrecer la otra cara del Japón como la economía más poderosa; del Tokyo como metrópoli luminosa y tecnologizada, con un melodrama familiar que habla del desempleo y la violencia intrafamiliar. En muchos momentos, el filme recuerda al cine de  Ozu, especialmente, en su económico estilo visual, en donde Kurosawa apuesta por una cámara más estática, de escasos movimientos. Esto nos adentra profundamente en la triste realidad de una familia de clase media, los Sasaki, justo cuando el pater familias, Ryuhei (Teruyuki Kagawa) es despedido de su trabajo por recorte de personal. Sin embargo, decide ocultarlo a su esposa  Megumi (Kyoko Koisumi) y al resto de su familia, formada por dos hijos, Takashi (Yu Koyanagi) y Kenji (Kai Inowaki).
El padre es de carácter explosivo, violento, machista. No ayudará mucho la frustración que siente de verse formando largas filas en las agencias de empleo, en donde le ofrecerán trabajos muy por debajo de su experiencia laboral. Además, cada día hace fila para recibir comida gratuita en la calle, en donde resulta impresionante ver esperando turno desde gente de la calle, vagabundos, hasta uno que otro profesionista. Por otro lado, Kenji, un niño tímido, desea tomar clases de piano, las cuales le son negadas de una manera castrante por su padre. Mientras, Takashi, el mayor, llega con la noticia de que quiere enrolarse en el ejército y ser enviado con las tropas estadounidenses al Medio Oriente. No será muy difícil adivinar la respuesta de Ryuhei.  
Megumi lidia con estos enfrentamientos de una manera algo pasiva y sumisa, pero tarde o temprano también le tocará vivir una aventura traumática, que le hará cambiar completamente la perspectiva sobre su situación familiar e incluso su propia vida. ¿Es realmente feliz? ¿Debería seguir el consejo del rebelde Takashi y divorciarse? A Kurosawa no le interesa tanto hacer una aproximación al extremo realista (como en Los Lunes al Sol, que trata las mismas problemáticas), ni tan dramática. Su aproximación es una en la que se permite instantes líricos (la escena en la playa con Merumi), así como instantes de comedia (la secuencia del inexperto ladrón en la casa) y un lado sensible por parte de Kenji (practica piano con un órgano descompuesto que encontró en la calle). Llega un momento en que pensamos que habrá una subtrama en el personaje de la maestra de piano (Haruka Igawa), justo cuando (tal vez de una manera no muy creíble) esta comience a compartir con el niño historias de su vida personal. Lo más predecible hubiera sido pensar “la maestra intervendrá por Kenji ante su padre”. Nada más lejos de lo que sucederá. La historia se ocupa más en el suspenso de ver cuánto tiempo Ryuhei podrá mantener el secreto ante su esposa, de ver cómo esta decisión va destruyendo poco a poco a su familia. Kenji será quien tenga reservadas una o dos sorpresas al final, muy musicales por cierto.  



jueves, 23 de febrero de 2012

BOXCAR BERTHA * * * 1/2


Barbara Hershey como "Boxcar Bertha".

A primera vista, Boxcar Bertha (1972) luce como la respuesta de Martin Scorsese a Bonnie and Clyde (1967), de Arthur Penn. La aproximación es todavía más rural, no muy alejada de una historia de bandidos instalada en el lejano oeste, sólo que ambientada durante la Gran Depresión, en los racistas estados sureños de E.U. La historia está basada en el libro “Sister of the Road”, de Ben L. Reitman, una autobiografía ficticia sobre una mujer, la “Boxcar Bertha” del título, interpretada por Barbara Hershey.  Cuenta cómo, de ser una inocente pero atractiva chica campirana, se convirtió en una de las criminales más buscadas junto a su pareja, Big Bill Shelly, interpretado por David Carradine. Big Bill Shelly es un personaje de cierta complejidad, ambiguo. De ser un humilde trabajador en las vías del ferrocarril, se convierte en un líder sindical, que luego de intentar frustradamente una huelga decide tomar otras medidas, más drásticas y, sin duda, no muy legales, en contra de la constructora del ferrocarril.
Junto a Boxcar Bertha, Big Bill Shelly empezará a asaltar ferrocarriles. No bastará que sea encarcelado y puesto a trabajos forzados. Shelly encontrará la manera de escapar con la ayuda de Bertha. Junto a un cobarde apostador compulsivo yanqui, Rake Brown (Barry Primus), el único “extranjero” del grupo, proveniente de Nueva York, y Von Morton (Bernie Casey), un ex empleado negro en la granja de Bertha, Shelly seguirá su carrera criminal en contra de los ferrocarrileros. Lo interesante, es que cuando comiencen a llamarlo “criminal”, algo dentro de él se moverá, una voz interior le dirá que él podrá ser todo menos un ladrón. El dinero que roba es para la “causa” del sindicato. Sin embargo, hay algo en él, una doble moral tal vez, que por momentos parece desviarlo de su primer propósito. ¿Realmente sigue robando por la causa sindical? ¿Es más por la popularidad, por el beneficio propio?
En ese sentido, el guión no es del todo brillante. No profundiza más en Shelly como personaje. En cuanto a Bertha ¿simpatiza con la causa, o es más el amor hacia Shelly lo  que la hace seguirlo en sus robos? Creo que es más de lo segundo. Como sea, aunque el filme no destaca por ser un gran estudio de personajes, resulta entretenido, así como un cómico y, a la vez, violento retrato de la miseria en el sur durante la época. Su banda sonora (escrita por Gib Guilbeau y Thad Maxwell) es completamente disfrutable, para quienes somos aficionados al blues y al blue grass. La pequeña participación de John Carradine (padre de David) es destacada, como el millonario dueño de la ferrocarrilera. Es  casi antológico verlos antagonizando en las escenas de robos (el asalto a su residencia). Martin Scorsese hace su cameo de rigor.  Su inspiración formal en los spaguetti westerns, queda patente en todo momento. Los tiroteos, la edición, la violencia, la puesta en escena, etc., hacen pensar además en un homenaje a Sergio Leone.   


martes, 21 de febrero de 2012

FLIKAN SOM LEKTE MED ELDEN * * * 1/2

Noomi Rapace.

La historias de Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist continúan en Millenium 2: The Girl Who Played with Fire (Flikan som lekte med elden, 2009), secuela de “The Girl With the Dragon Tatoo” (2009). No me pareció tan buena como la primer película, ahora dirigida por Daniel Alfredson (hermano de Tomas Alfredson, director de la genial “Let the Right One In” y “Tinker Tailor Soldier Spy”), pero resulta pasable como un entretenido thriller de suspenso, con casi el mismo toque psicológico que caracterizó a su predecesora. La razón por la que quizás no sea tan buena, es que ahora Lisbeth y Mikael, quienes formaron un atractivo equipo antes, se encuentran separados durante más del 90 por ciento de la película. Lisbeth (Noomi Rapace) vive escondida, disfrutando su millonaria suma de dinero y propiedades. Tal vez por aburrimiento, por soledad, o porque sus heridas siguen muy abiertas, Lisbeth decide regresar a Estocolmo para ver en qué anda el guardián que la violó y darle un buen susto en su apartamento. Sin embargo, comete el gran error de hacerlo con el arma del sujeto, dejando sus huellas en la misma.
Mientras, Mikael (Michael Nyqvist, sin perder esa imperturbable inexpresividad que lo caracteriza) acaba involucrado en una nueva investigación. Te hace pensar por qué en lugar de ser periodista no es detective privado. Una red de prostitución y tráfico de drogas se encuentra operando en Estocolmo, la cual se encontraba investigando para “Millennium” un joven periodista independiente. Cuando éste y el guardia de Lisbeth sean  asesinados, Mikael decidirá continuar la investigación, ya que la chica del dragón tatuado ha sido culpada de los crímenes, cometidos con el arma de su guardián. Por si fuera poco,  un mastodóntico y cavernario tipo de cabello oxigenado, que no siente dolor físico, se encuentra buscándola, por razones que, en un sorpresivo y revelador giro, serán dichas a Lisbeth mucho más adelante.
Buena parte de la historia, basada en la segunda novela escrita por Stieg Larsson, sirve para llenar “huecos” sobre los personajes que dejó la primer película, para darnos más información sobre el pasado de Lisbeth, su traumática vida familiar y las razones de fondo que la llevaron a quemar a su padre. La chica sigue siendo una hacker, pero en esta  película tiene más escenas que la revelan como una peleadora de gran fortaleza, que sabe  defenderse bien y que tiene todo el potencial para ser una “vigilante”. Hay una escena en donde emula el look de Brandon Lee en “The Crow”, para darle un escarmiento a uno de los tipos que contrató a una de las jóvenes prostitutas (quienes vienen de Europa Oriental, claro) y sacarle información. En resumen, tenemos más acción, más peleas, algo de kick boxing, más escenas eróticas algo subidas de tono y más violencia gráfica, que el ritmo   mesurado de la pasada película. Muy entretenida, pero su punto flojo es la decisión de separar a las dos estrellas.

lunes, 20 de febrero de 2012

CONTRABAND * * 1/2

Mark Wahlberg y Ben Foster.


El realizador islandés Baltasar Kormákur tiene algo de camino recorrido en el cine norteamericano, dirigiendo filmes de corte independiente como “A Little Trip to Heaven”.  No había caído en las garras del mainstream de Hollywood hasta ahora, realizando Contraband (2012), el remake de un filme dirigido por su colega y compatriota Óskar Jónasson, “Reykjavík-Rotterdam” (2008). No lo he visto, por lo que no se puede empezar con las acostumbradas comparaciones. Lo que sí puedo, es comentar lo distante que resulta el género cinematográfico en el que se especializa Kormákur, el melodrama familiar (como en sus dos primeros filmes, “101 Reykjavik” y “Hafid”, o la misma “A Little trip To heaven”), y una película como “Contraband”, un thriller palomero para pasar más o menos entretenido 2 horas un fin de semana.
De entrada, la elección de Mark Wahlberg para el papel principal encaja como anillo al dedo, con su más que probada experiencia en esta clase de thrillers de narrativa frenética. De hecho, la  narración de Contraband parece que va contra reloj. Wahlberg interpreta a Chris Faraday, un ex contrabandista que intenta sentar cabeza llevando una tranquila vida familiar. Sus planes se ven completamente perturbados, cuando su muy joven cuñado (Caleb Landry Jones, el perturbado y maniaco chico de “The Last Exorcism”) se mete en problemas con un traficante de drogas (Giovanni Ribisi, creando una caricatura más que otra cosa). Chris –y este es otro sello particular de Mark Wahlberg como actor- ayudará a su imprudente cuñado a salir del problema, haciendo un trabajo para saldar la deuda: traer desde Panamá un cargamento de dinero falsificado, en una operación cronométricamente calculada. Chris tendrá que hacer lo posible para que las autoridades dentro del barco en donde trabaja (encabezadas por la siempre enérgica presencia en pantalla de J.K. Simmons) no lo descubran.
Me pareció buena la idea de usar una dirección fotográfica que diera una descuidada impresión realista, que incluye una cámara que se mueve igualmente sin cuidado alguno. Aunque creo que en algunos momentos de la película es algo exagerado el estilo nervioso de cámara portátil, acaba siendo funcional. En medio de toda la operación, se incluye una “broma“, que los aficionados al arte encontraremos simpática:  el robo de una costosa pintura de Jackson Pollock, que lleva a cabo sin previo aviso el jefe de los falsificadores (Diego Luna, de entrada por salida, sin mucho que ofrecer). Para todos, la pintura pasará como una simple lona manchada inservible, que por una u otra razón, acaba en poder de Chris.
Aunque es entretenida, la película tiene esa odiosa característica de muchos thrillers medianeros de Hollywood, de sentirse trigonométricamente calculada. Las escenas del robo de la pintura, el escape y carga del dinero en el barco, están muy bien montadas, debo admitirlo. Las actuaciones de Ben Foster (ese joven actor que quiere ser el “nuevo Sean Penn”), Giovanni Ribbisi (con todo y esa voz ridícula) y Kate Backinsale (usando su buen acento norteamericano) son buenas. Fuera de eso, no espere más de la película.

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