viernes, 16 de julio de 2010

CIRQUE DU FREAK: THE VAMPIRE'S ASSISTANT * * 1/2

¿Tom Waits? No, es John C. Reilly, junto a Salma Hayek en "Cirque du Freak: The Vampire's Assistant".

La primera hora de Cirque du Freak: The Vampire’s Assistant (2009), es lo que más vale la pena en esta primera aproximación al cine de la serie de 12 libros del mismo título, escrita por Darren Shan. ¿Las razones? Para empezar , su secuencia de créditos es genial, una animación que parece creada para un filme de Tim Burton. Después, la presentación de su protagonista, Darren (Chris Massoglia), como un adolescente lidiando con su estresante vida familiar, y la atractiva introducción de una surrealista galería de freaks en un circo ambulante. Por últmo, hay una lucha entre dos líderes vampiros, el “bueno”, Larten Crepsley (John C. Reilly) y el “malo”, Marlaugh (Ray Stevenson), en un cementerio, usando las lápidas de todas formas imaginables. Todo esto parece prometer una película entretenida y plena de humor negro. Por desgracia no es así, o al menos para mí no funcionó así del todo.

Por alguna razón, la cual se debe a un guión demasiado blando en su segunda mitad, esta adaptación del libro “The Vampire’s Assistant” se torna aburrida justo cuando no debería. Me refiero a la parte en que la historia se atora en el campamento del circo, encabezado por un gigante (Ken Watanabe). Hay un par de detalles que hubieran podido explotarse más: ese romance entre Darren y una “niña mono” (Jessica Carlson), y el carisma de uno de los freaks, Evra el “chico serpiente” (Patrick Fugit), de piel escamosa y que si lo saludas te deja una substancia pegajosa que te causa comezón.

Darren y su amigo Steve (Josh Hutcherson), este último un experto en todo lo relacionado con vampiros, visitan el Cirque du Freak, en donde descubrirán toda clase de fenomenos, desde un “hombre lobo” (que parece más un hombre mandril), hasta una gitana barbuda, Madame Truska (Salma Hayek). Pero el que más les llama la atención, es el entrenador y “encantador” de una araña enorme. Darren, cual Peter Parker, se sentirá atraído por la araña al ser él mismo un amante de estos insectos, mientras Steve reconocerá en ese hombre a un antiguo líder vampiro, Larten.

No pasará mucho para que ambos se metan en dificultades, y conozcan a Gavner Purl, interpretado por un también desperdiciado Willem Dafoe. Darren tendrá que hacer un pacto con Larten, con tal de obtener el antídoto que puede salvar a Steve de la picadura de la araña: convertirse en su asistente-aprendiz. ¿Cómo? Aceptar transformarse en “medio vampiro”.

Uno podría pensar que ha habido un miscast de John C. Reilly, al darle el papel de un vampiro. Pero para ser sincero, con su look de primo hermano de Tom Waits, Reilly hace un gran trabajo interpretando al vampiro Larten. En su papel de maestro-protector de Darren, Reilly es muy convincente, sin necesidad de mostrar colmillos sangrientos. Y es que Larten es de los vampiros que no matan a sus víctimas, sólo las duermen sedándolos y toman la sangre necesaria para alimentarse. Contrario a la otra mitad de vampiros malos, los vampeze, encabezados por un pelón de anteojos y traje impecable.

Dirigida por Paul Weitz (American Pie, About a Boy), al ser la adaptación de unos libros que son casi tan famosos como la serie de Harry Potter, y con una manufactura tim-burtoniana, The Vampire’s Assistant es de esas películas que se siente debieron haber estado mejor. Los efectos especiales son buenos, y hay unos “fenómenos” interesantes además de Evra, como la chica que regenera cualquiera de sus extremidades mutiladas. Otros no son tan simpáticos como quisieran, como esas criaturitas encapuchadas, especie de minizombies (al final se nos revela qué son realmente, no se impaciente). El problema es que la película es aburrida hasta para niños (¿será para niños?) y además, Chris Massoglia es tan buen actor como yo un genio de la física nuclear.

++Lo mejor: su secuencia de créditos y lo sorprendentemente original que resulta John C. Reilly como vampiro.
++Lo peor: Que está llena de buenas ideas desperdiciadas.

lunes, 12 de julio de 2010

PEANUTS, EL CINE Y LOS MEDIOS


(Tira publicada originalmente el 4 de julio de 1963)

Para todos aquellos que estaban preocupados por la salud de Snoopy, comentar que ya ha sido dado de alta del hospital veterinario. A su regreso recibió muestras de cariño, aunque no de todos exactamente (quienes han pensado en Lucy, han adivinado). Antes de seguir, comparto una de las últimas cartas que Charlie Brown le hizo llegar a Snoopy durante su convalecencia en el hospital. Yo le diría a Charlie Brown, que hasta para recomendar un baño antipulgas se necesita mucho tacto, especialmente con Snoopy.

A CHRISTMAS CAROL * * * *

Jim Carrey como Ebenezer Scrooge, en la vertiginosa, hiperrealista y tridimensional adaptación animada de "A Christmas Carol".





El clásico cuento de Navidad de Charles Dickens, “A Christmas Carol” ha sido adaptado al cine en numerosas ocasiones. Han sido tantos los enfoques abordados, que incluso hay una versión con The Muppets y Michael Cane (1992). “A Christmas Carol” ha sido desde siempre una de mis historias predilectas, un cuento navideño de fantasmas tan adelantado a su tiempo (publicada en 1843), que es como una terapia freudiana para que un anciano, amargado y gruñón, encuentre el espíritu navideño. En realidad, creo que no importa la festividad religiosa, ya que “A Christmas Carol” podría ser aplicada a cualquier fiesta religiosa imaginable.

Robert Zemeckis realiza la enésima adaptación de este cuento de Dickens, en lo que sería su segunda película navideña animada con la hiperrealista técnica del motion capture. Es decir, esa técnica que ha puesto a los actores de carne y hueso a temblar, por el temor de que algún día sean substituidos por actores animados, que lucen reales y convincentes. ¿Zemeckis se animará a formar una trilogía navideña con The Polar Express (2004) y A Christmas Carol (2009)? ¿Cuál podría ser la historia que cerraría dicha trilogía? Por ahora, Zemeckis ya puso manos a la obra en una nueva versión de Yellow Submarine (1968), en tercera dimensión y con versiones animadas de The Beatles en motion capture.

La versión de Zemeckis de “A Christmas Carol”, por supuesto, es en tercera dimensión. Muchos puristas quizás vean algunas escenas como excesivas, por la misma espectacularidad que exudan. Por ejemplo, esos recorridos aéreos (sello personal de Zemeckis) que, en forma de planos secuencia, nos muestran una magistral recreación del Londres de mediados del siglo XIX. O también, ese viaje que el espíritu de la “Navidad Presente” le hace a Scrooge (voz, gestos y movimientos corporales de Jim Carrey), recorriendo escenas de la Navidad del presente volando en su casa.

No vi la versión en 3D, pero no sentí que esta espectacularidad, vertiginosa y cinemática, fuera molesta o estorbosa para la historia en la versión 2D, que he podido ver. La esencia y mensaje espiritual y navideño de la historia original siguió estando ahí, hasta el final. Zemeckis ofrece una película navideña que es, al mismo tiempo, una perturbadora historia de fantasmas. Es cierto, el hecho de tener a Jim Carrey dando vida a Scrooge hace inevitable que la película tenga un toque humorístico, de slapstick, en ciertos momentos de la película (Scrooge miniaturizado cuando es perseguido por el espíritu de la “Navidad Por Venir”, también encarnado por Jim Carrey). Aunque eso no evita que el realizador consiga una película con un toque psicológicamente complejo y aterrador. Nada más el episodio del espíritu de la “Navidad Por Venir” es como un minirelato gótico y espeluznante que, como sabemos, enfrenta a nuestro torturado personaje a atestiguar su propia muerte, y a ser condenado a la burla y al olvido.

Haciendo un poco de memoria, la historia cuenta cómo Ebenezer Scrooge, un solitario, tacaño y amargado anciano, que odia la Navidad por considerarla como una celebración absurda y estúpida, es visitado la misma noche de Navidad por tres espíritus: el de la “Navidad del Pasado”, la “Navidad Presente” y la “Navidad Por Venir” (todos interpretados por Carrey), previo anuncio del fantasma de Jacob Marley (Gary Oldman, quien también encarna a Bob Cratchit, empleado de Scrooge), su antiguo socio. El mensaje que aprenderá Scrooge después de este viaje sobrenatural y emotivo, es el de guardar la Navidad y, además, a reencontrarse con su lado humano y caritativo, si quiere evitarse serios cargos de consciencia con el sufrimiento y muerte de seres con los que está indirectamente involucrado.

El reparto es fenomenal. Además de Jim Carrey y Gary Oldman, se encuentran Colin Firth encarnando a Fred, sobrino de Scrooge; Bob Hoskins como Mr. Fezziwig, y la nada extraña participación de Robin Wright Penn, habitual en las películas animadas de Zemeckis.

++Lo mejor: Lo obscura y psicológicamente perturbadora que puede llegar a ser.
++Lo peor: Que su espectacularidad la condene a ser subvalorada.
*Próximamente en DVD y Blu-ray.

jueves, 8 de julio de 2010

TAKING WOODSTOCK * * 1/2

Demetri Martin y Liev Schreiber en "Taking Woodstock", un viaje "ácido" y psicodélico.






Como su título lo indica, Taking Woodstock (2009) trata sobre ese mítico festival de música de los 1960. Muchos dicen que ayudó a terminar la Guerra en Vietnam, ya que la esencia del festival era el de vivir la música bajo la filosofía hippie de amor, paz y, claro, mucho LSD. “3 días de paz y música”, como decía su slogan. El festival estaba hecho por y para hippies, y ahí se presentaba lo más selecto del rock’n roll de la época. En esta película del versátil Ang Lee, se cuenta la historia, parte real y parte ficción, sobre cómo se organizó la primera edición del festival en 1969, en el pueblito de Bethel, a las afueras de Nueva York. Así se rescataría al pueblo a través del turismo y las divisas que dejaran sus visitantes.

Ang Lee ha pasado por casi todos los géneros cinematográficos. Taking Woodstock es una película llena de buenas intenciones, ideas atractivas, pero que acaba fallando por muchas razones. Paradojicamente, no es una película de tema musical, a pesar del título que ostenta. La banda sonora de Danny Elfman se siente de los 1960, y es un punto logrado en la película. Pero siendo una película sobre el festival de Woodstock, no hay suficientes canciones de fondo que alimenten el espiritu musical del espectador. Lo que es quizás más frustrante, es que en ningún momento vemos una banda actuar en el escenario. Este sólo se verá de lejos (recreado digitalmente), en medio de un mar de gente (también creada digitalmente) y será algo dificil de alcanzar para Elliot (Demetri Martin) quien, según la premisa del filme, tuvo la idea de organizar el festival en su pueblo.

Elliot lleva una existencia rutinaria y aburrida en Bethel, como el presidente de su risible “Cámara de Comercio”, cuyos miembros se encuentran ideando formas de que el lugar vuelva a tener presencia en el mapa. Además, Elliot se encuentra ayudando a sus padres, de origen judío, a mantener un horrible motel. Su madre (Imelda Staunton, genial) prefiere no lavar las sábanas para no gastar en electricidad y jabón. No quiero decir lo que usa el padre (Henry Goodman), un triste y callado hombre, para la alberca en lugar de cloro. Para colmo, un grupo de teatro experimental está viviendo en el establo de junto, y sus miembros, en arranques de trance creativo, les da por quitarse la ropa.

Luego de unas llamadas, Elliot tendrá la solución para salvar la economía de Bethel, orgulloso pueblo lechero, y de paso, la de su familia, organizando el festival de Woodstock en una granja, propiedad de Max Yasgur (Eugene Levy). Todo esto suena muy gracioso, y si usted está pensando que será demasiado para un pueblo, conservador y pequeño, soportar la carga, está en lo cierto. Suena cómico, pero nada más en papel, porque si hay un gran defecto en la película, escrita por James Schamus, es que no trata de absolutamente nada más.

Conforme Bethel se va llenando cada vez más de hippies, la mayor parte del tiempo no vemos más que eso: hippies, hippies y más hippies. Desnudos, tirados en el suelo durmiendo, bañándose en un lago, etcetera. Lo que debo reconocer en el trabajo de Ang Lee, adaptando el libro de Elliot Tiber y Tom Monte, es que en un afán por darle sabor documental a la película, realmente nos hace sentir que estamos en los 1960. Hay muchas tomas en donde vemos el clásico estilo de Lee al dividir el cuadro en 2, 3 o hasta cuatro cuadros, y vemos desde distintos puntos de vista lo que ocurre en los alrededores. Es como si estuviera filmado por una cámara de 16 milimetros, documentando el desarrollo del festival.

Además de la ambientación sesentera, si hay algo que también me gusto es una pequeña, “ácida” y psicodélica secuencia animada, en donde vemos todo a través de los ojos de Elliot bajo los efectos del LSD. El problema de Taking Woodstock, es que hay muchos personajes desperdiciados y que desaparecen sin motivo (la hermana de Jake y un par de mafiosos extorsionadores sólo merecieron una escena), mientras que Vilma, el personaje homosexual de Liv Schreiver, no tiene gran cosa que hacer en la película.

¿Una película que muestra cómo a un festival tan “bohemio” como Woodstock pueden moverlo intereses más económicos que otra cosa? ¿Una película sobre la homosexualidad y el amor libre? No me ha quedado muy claro.

++ El DVD contiene de extras escénas inéditas, "Paz, amor y cine", "No hace falta público: The earthlight players" y audiocomentario del director Ang Lee y el guionista James Schamus.

miércoles, 7 de julio de 2010

LAT DEN RÄTTE KOMMA IN * * * * *




"Let the Right One In" cuenta una historia de amor entre un niño humano y una niña vampiro.

Son extrañas las vetas que puede seguir un subgénero tan manoseado como el del vampirismo. Y no hablo de algo tan poco original y, por ende, comercial, como la saga de Twilight. Me refiero a una película que rompe con todo lo visto hasta ahora, en su aproximación más inocente, sutil, aunque no por ello menos sangrienta y violenta, al género de los chupa sangre. Me refiero a Lat den rätte komma in (Let the Right One In, 2008), del realizador sueco Tomas Alfredson.

Tomando como punto de partida un melodrama familiar, Alfredson logra colar una conmovedora historia de amor, que no deja de sorprender en ningún momento. Es una historia sobre la soledad compartida de 2 niños, quienes tienen en común la falta de un núcleo familiar; del amor y calidez de un hogar. Por ello, buscan refugio constante en un parque abandonado, en medio de la nieve de invierno de Estocolmo.

Ambientada a principios de los 1980, la historia nos cuenta cómo Oskar (Kare Hedebrant), un niño solitario que sufre del acoso constante de un niño en la escuela, quien lo humilla y tortura siempre que puede. Oskar vive con su madre, quien vive separada de su marido. Es en las visitas a su padre donde el chico tiene sus pocos momentos de felicidad, hasta que conoce a su nueva vecina, Eli (Lina Leandersson), una niña tan solitaria como él, pero por razones diferentes. No estaría revelando mucho de la trama si dijera que la razón por la que Eli es solitaria, y está casi siempre encerrada en su casa, es porque es un vampiro.

El ser vampiro para Eli es algo parecido a una enfermedad. No es algo fascinante, o que le depare aventuras. Eli dice tener 12 años, o al menos ha tenido esa edad por mucho tiempo. Luce como un niña enferma, y tiene que alimentarse de la sangre que su padre (o quien parece ser su padre), tiene que salir a conseguirle a la calle, asesinando inocentes que va encontrando. Cuando su padre fracasa -cosa que siempre pasa-, Eli tiene que salir en las noches a buscar víctimas por su cuenta. Tiene que asesinar, comportarse como un animal, sufriendo por ello. Eli se siente tan avergonzada por su condición de vampiro, que le es difícil confesarle abiertamente a Oskar que lo es. “No soy una niña”, será todo lo que podrá decirle.

Lo que vendrá, es una entrañable historia de amor, basada en la novela escrita por John Ajvide Lindqvist (autor del guión), que nos depara un par de sorpresas al final. Una historia, además, nada sencilla de ver. De alguna forma, la violencia infantil (no la sufrida por los niños, sino la provocada por ellos) no es fácil de asimilar y digerir. Oskar será capaz, en un momento dado, de experimentar la maldad, aunque sea en defensa propia.

Los efectos de sonido fueron realizados por el mismo Alfredson con recursos simples y primitivos, como el sonido del yoghurt para beber (para simular el sonido cuando Eli bebe sangre), o el sonido producido al morder una salchicha (cuando la niña muerde a sus víctimas). La escena de la piscina es todo un logro visual. Mientras vemos el rostro de Oskar bajo el agua, a punto de ser ahogado, arriba se consuma una sangrienta y dulce venganza. La cámara jamás se mueve del rostro del chico, pero podemos imaginar la carnicería que está ocurriendo fuera del agua. La historia de amor entre Oskar y Eli se adivina imposible: ella seguirá siendo niña, inmortal, cuando Oskar será un anciano.

 

viernes, 2 de julio de 2010

PEANUTS, EL CINE Y LOS MEDIOS.


(Tira publicada originalmente el 29 de junio de 1963)

La novedad es que Snoopy tiene un resfriado y ha sido hospitalizado. Todo mundo ha estado preocupado y preguntando por él. Unos conejos, amigos suyos, lo han ido a visitar, está recibiendo las mejores atenciones veterinarias, según Charlie Brown, y hasta Lucy pregunta cómo va todo con Snoopy. Por ahora, Charlie Brown prefiere escribirle y, de paso, darle un buen consejo.

TWO LOVERS * * *

Gwyneth Paltrow y Joaquin Phoenix tienen una complicada amistad en "Two Lovers".





No me ha parecido la gran película que muchos habian comentado, pero Two Lovers (2008) tiene encanto propio y no muchas pretensiones. La película está dirigida por James Gray, y trae de vuelta a su actor fetiche, Joaquin Phoenix, como un vulnerable joven con tendencias suicidas. Lo primero que se percibe en esta historia de amor, es una sensibilidad deudora de Woody Allen. No es que la trama tenga elementos de comedia ni mucho menos, sino que ésto es más notorio en la cálida dirección fotográfica de Joaquín-Baca Asay, así como en los ambientes urbanos en los que se mueven los personajes.

Tal vez no sea del todo gratuito que la familia central sea de origen judío y que la historia esté ambientada en Nueva York. Nada más faltó un poco de jazz, y casi nadie hubiera notado la diferencia. Lo que sí distingue a Gray de Woody Allen, es que los personajes femeninos concebidos por aquel no son tan complejos o interesantes como los del realizador judeoneoyorquino. Quien sostiene la película todo el tiempo es Joaquin Phoenix, en su encarnación de Leonard, un tipo que, si bien es un talentoso fotógrafo, vive trabajando en la tintoreria de su padre (Moni Moshonov), inmigrante israelí.

Leonard sufre de bipolaridad, y está bajo la constante vigilancia de su preocupada madre (Isabella Rosellini), luego de intentar quitarse la vida debido a la separación de su prometida. Sin embargo, cuando Leonard conoce a un par de chicas, Sandra (Vinessa Shaw), quien proviene de una familia judia, y Michelle (Gwyneth Paltrow), su encantadora pero emocionalmente inestable vecina, su vida tendrá un giro que tal vez podría iluminar su rutinaria vida. El problema dentro de este triángulo amoroso, es que, mientras Sandra comienza a sentir amor auténtico por Leonard, éste se sentirá más atraído y fascinado por Michelle, quien para colmo de males, se encuentra en una conflictiva relación con un hombre casado (Elias Koteas).

Joaquin Phoenix sabe de inmediato imprimirle carisma a su personaje. Habla extraño, con pésima dicción, a veces luce ausente; en otras ocasiones eufórico (la escena de la disco), pero es simpático y noble. Junto a la dirección de fotografía, lo mejor en el filme es la presencia natural y buen desempeño de todo el reparto. Entonces ¿por qué no me ha convencido la película? Simplemente, su historia de amor no me ha emocionado ni cautivado tanto como esperaba. Además, me hubiera gustado otro final para Leonard, y no ese happy-end tan conformista y simple.

++Lo mejor: La carismática presencia de Joaquin Phoenix.
++Lo peor: Su final tan conformista.

miércoles, 30 de junio de 2010

GENTLEMEN BRONCOS * *

La parodia a la literatura "pulp" en "Gentlemen Broncos", al final, no acaba resultando del todo.








La secuencia de créditos de Gentlemen Broncos (2009), quizás sea una de las pocas cosas rescatables en la película. En ella vemos desfilar una serie de portadas de literatura “pulp” de ciencia ficción, mientras escuchamos de fondo esa divertida, pero profética, canción “In the Year 2525”, del dueto Zager & Evans. Desde ese momento inicial, sabemos que este mediocre filme de Jared Hess intenta ser un homenaje paródico, precisamente, a la literatura “pulp” de bolsillo, desechable para unos, pero para otros un objeto de culto.

Gentlemen Broncos se ha quedado todavía más corta para mí que Nacho Libre (2006), anterior largometraje de Hess, en el que hacia una parodia de la lucha libre mexicana. Al menos, en Nacho Libre recuerdo haberme reído un poco más. Mi problema con Gentlemen Broncos, es que no me ha parecido lo suficientemente graciosa, a pesar de que hubo ciertas cosas que me hicieron esbozar una sonrisa. Hess retoma el nerdismo y el freakismo de Napoleon Dynamite (2004), como punto de partida para su parodia, que en muchos instantes recuerda a The Hitchhacker’s Guide to the Galaxy (2005). Esto en los delirantes y surrealistas fragmentos, protagonizados por un Sam Rockwell que acaba robándose la película, dentro del imaginario mundo creado por el protagonista de la historia principal, Benjamin (Michael Angarano), un alienado chico nerd, fanático de la literatura de ciencia ficción, quien ha escrito la que es su obra maestra, “Yeast Lords”.

Las dificultades comienzan para Benjamin cuando su ídolo, Chevalier (Jemaine Clement), famoso escritor de ciencia ficción, en una serie de circunstancias le roba la idea de “Yeast Lords”, publicándola con un título diferente y cambiando los nombres de los personajes. Por si fuera poco, el dueño de una productora de cine de quinta categoría (el mexicano Héctor Jimenez) y su socia (Halley Feiffer) han hecho una terrible adaptación de “Yeast Lords”, sin siquiera apegarse al espíritu de la novela original.

En general, ni la historia de Benjamin es tan interesante y atractiva como quiere serlo, ni las dos versiones que vemos de “Yeast Lords” (la original de Benjamin y la apócrifa de Chevalier), son lo suficientemente cómicas. Es claro que estas pretenden ser, por su cuenta, una parodia del cine serie B de ciencia ficción, burlándose de su producción risible y efectos especiales baratos (¿Hubiera sido mejor hacer una película “in extenso” de “Yeast Lords”?). A veces, parece que toda la idea cómica de Hess fue simplemente poner personajes que lucieran y se escucharan estúpidos frente a la cámara (el peor es el tipo rubio que carga todo el tiempo una boa, así como el director de cine interpretado por Jimenez). Para hacer una parodia, se necesita mucho más que eso, en especial, una reflexión sobre el objeto parodiado. Y eso es lo que no tiene Gentlemen Broncos.

++Lo mejor: Sam Rockwell, en su pequeña participación dentro de los surrealistas fragmentos futuristas.
++Lo peor: Que no es tan divertida como podría esperarse.

martes, 29 de junio de 2010

THE OTHER MAN * * 1/2

Liam Neeson buscará hacerle "jaque mate" a Antonio Banderas en "The Other Man".







No conozco en su totalidad la filmografía del realizador británico Richard Eyre, pero tanto Iris (2001) como Notes on a Scandal (2006), aunque de modesta producción, me agradaron por ser unos sólidos melodramas excelentemente actuados. Con The Other Man (2008) no he quedado tan impresionado como con estas dos anteriores películas, y si por algo se salva este poco consistente y muy inferior trabajo de Eyre, es gracias a la gran presencia histriónica de Liam Neeson y de Laura Linney.

La historia romántica cuenta con una buena idea argumental, la cual se basa en mantener en suspenso al espectador sobre lo que ha sucedido con Lisa (Laura Linney), diseñadora de zapatos para mujer y esposa de Peter, un empresario desarrollador de software (Liam Neeson). Peter descubrirá que su mujer lo ha engañado con Ralph, un adinerado italiano (Antonio Banderas). El problema es que simplemente borrar del panorama a Lisa, sin que volvamos a saber de ella hasta la parte final de la película, no hace más que perder al espectador y que la narración se caiga sin remedio.

¿Y qué pasa durante ese lapso? Peter decide viajar a Italia para encontrar a Ralph, y se hará su amigo jugando ajedrez mientras escucha su historia romántica con Lisa, sin que el segundo sepa que aquel es el esposo de la mujer con la que mantuvo un apasionado romance. ¿Cuál es el plan del emocionalmente destrozado Peter? ¿Ganarse la simpatia y confianza de Ralph para al final dar el certero golpe? ¿Acabará tragándose su orgullo y superará algo que ha quedado en el pasado?

En la última parte habrá una reveladora vuelta de tuerca, que vendrá a explicar muchas cosas, en especial la larga ausencia de Lisa. Lo malo, es que todo conduce a un final que se siente de lo más inverosímil, y lo peor, de una inocencia que nada más puede darse en esta clase de melodramas románticos, con acabado de telefilme. No es que Peter me haya decepcionado como personaje. Simplemente no acabé por creerme lo que pasa en una de las últimas escenas, llena de un optimismo difícil de tragar.

++Lo mejor: Liam Neeson y Laura Linney en sus magníficas actuaciones.
++Lo peor: Su no muy creíble final optimista.

domingo, 27 de junio de 2010

FIREFLIES IN THE GARDEN * * *

Willem Dafoe, el padre que todos quisiéramos tener, en Fireflies in the Garden.





Hay momentos en que Fireflies in the Garden (2008) se siente como el telefilme de fin de semana, estilo canal Hallmark. Su melodrama familiar tiene todas estas características. Sin embargo, su gran reparto, encabezado por el siempre infalible Willem Dafoe, la hace destacar. Dafoe, como siempre, ofrece una impecable actuación. Su personaje de padre nefasto e intolerante, viene a engrosar la galería de monstruos del camaleónico actor. Si hay alguien que acaba sosteniendo este melodrama, convencional pero con mucha fuerza oculta, es nada menos que Willem Dafoe.

La película toma prestado su título de un poema de Robert Frost, y en la historia toma forma en un par de momentos mágicos (creados echando mano de la tecnología digital) en un pasatiempo algo cruel y atrayente al mismo tiempo, en donde algunos personajes golpean con raquetas las luciérnagas en la noche. La historia está narrada en dos partes simultáneamente. En una se cuenta la traumática infancia del protagonista, Michael (Ryan Reynolds), junto a su rígido padre (Dafoe), un maestro de inglés y escritor frustrado. El magnífico trabajo de Dafoe hace que, junto a Michael, acabemos odiando a su personaje de padre castrante. Charlie, el padre en cuestión, nunca golpea a Michael, sino que emplea métodos más emocionales para torturarlo.

Por otro lado, en el tiempo presente una tragedia, al estilo de los filmes de Alejandro González Iñarritu, tiene lugar justo el día en que toda la familia se va a reunir. Michael ya es un escritor popular radicado en Nueva York. Muchos instantes rescatables en la solvente realización de Dennis Lee, tienen que ver con su atractiva forma de narrar pasado y presente de la historia familiar de Michael, usando transiciones que funden ambos tiempos y casi se vuelven uno solo. Michael dará el gran paso escribiendo la obra que lo revelará como un escritor maduro, precisamente titulada “Fireflies in the Garden”.

Julia Roberts y Emily Watson ofrecen actuaciones igualmente notables, la primera como la madre de Michael, quien es el soporte emocional a lo largo de su vida, mientras la segunda es su muy joven tía y mejor amiga. Fireflies in the Garden no es nada extraordinario, pero todo en ella funciona, desde la bella banda sonora escrita por el español Javier Navarrete, hasta su magnífica dirección fotográfica, a cargo de Daniel Moder. El problema es que, entre todas las virtudes de la película, especialmente sus actuaciones, lo menos logrado es el guión, con una vuelta de tuerca que quiere ser sorpresiva, pero que en realidad no revela nada que no hayamos telegrafiado con anticipación.

++Lo mejor: La actuación de Willem Dafoe, monstruoso como siempre.
++Lo peor: Su guión algo blando, con vueltas de tuerca poco sorpresivas.

lunes, 21 de junio de 2010

KICK-ASS * * * *

"¿Me estás hablando a mí?" El británico Aaron Johnson como "Kick-Ass", el superhéroe que toda ciudad necesita para combatir el mal,... o para rescatar gatos.

Lo que menos esperaría uno, es que Kick-Ass (2010) esté dirigida por el británico Matthew Vaughn, realizador de una película de fantasía, Stardust, o de esa joyita del cine británico gangsteril, Layer Cake. De hecho, Layer Cake contiene tan sólo una pizca del humor negro que vemos de principio a fin en Kick-Ass. Para mi gusto, este por demás interesante, adrenalínico y ultraviolento trabajo de Vaughn, ya se perfila en mi lista de lo mejor del 2010, con todo y que de lejos no parezca más que una simple parodia de películas serias de superhéroes y antihéroes.


Adaptación del cómic homónimo creado por Mark Millar y John Romita Jr., la película rompe con las expectativas del espectador desde un principio, y vale advertir que no es apto para muchas sensibilidades. Aunque la mayor parte de sus protagonistas son adolescentes, la película es tan violenta, o quizás más, que una película de Quentin Tarantino. Es curioso que mencione a Tarantino, porque de hecho, Vaughn parece haber tenido como inspiración directa el cine del realizador de Reservoir Dogs o Kill Bill. Una de las cosas que no será fácil digerir para muchos, es ver a una niña de 12 años, Mindy Macready, alias “Hit Girl” (Chloe Moretz), una superheroína que parece la hija adoptiva de “La Novia” en el díptico Kill Bill, aniquilar y matar con suma frialdad.

La primera gran provocación (de tantas presentes) en una película tan políticamente incorrecta como Kick-Ass, es que es una de esas películas protagonizadas por adolescentes, pero que están lejos de poder ser vistas, al menos en cines, por este sector del público. La primera escena es un homenaje a Condorman (1981), en done vemos a un tipo vestido con traje de hombre cóndor, listo para arrojarse desde un rascacielos. Claro, el hombre lo hace, y mientras lo vemos caer nos preguntamos “¿A qué hora va a usar sus súper alas?” Lo que pasa después quizás deba verlo usted por sí mismo, o quizás no. El caso es que probablemente reirá, o quedará en un ligero estado de shock.

La violencia de Kick-Ass, por más cruda y sangrienta que pueda ser, está pensada y hecha para reír, culposamente en ocasiones. Su trama principal recurre a la fórmula de los clásicos nerds que no logran encajar socialmente. Dave Lizewski (Aaron Johnson), es como una caricatura de Peter Parker y su alter ego Spiderman. Sólo que aquí no habrá ninguna picadura de araña de por medio. Después de la inesperada muerte de su madre, Dave siente una gran confusión y conjunto de emociones encontradas, hasta que de la noche a la mañana desea combatir al mal. Y lo hará de la forma más patética, ridícula, border y suicida posible, usando una especie de traje verde para patinar, máscara y un delirio de ninja, bajo el nombre de “Kick-Ass”.

Junto a Chris d’Amico (Christopher Mintz-Plasse), el hijo adolescente de un capo de la mafia (Mark Strong), que se siente como cero a la izquierda en la banda de gángsters de su padre, uno pensaría que los tres chicos formarán el típico equipo de antihéroes que luchará contra el mal. Nada más lejos de la realidad. Hit-Girl, es quizás el personaje más fascinante desde que la vemos por primera vez, siendo entrenada por su no menos enigmático padre (Nicolas Cage, genial en una de sus raras actuaciones antológicas), fungiendo como blanco mientras éste le dispara. La precoz niña es una experta en artes marciales y una verdadera máquina de matar. Bajo la identidad de “Big Daddy”, padre e hija formarán un “dúo dinámico”, el primero vestido como uno de los personajes de Watchmen. Juntos rozan lo insano, pero al final revelarán un lado conmovedor irónico, en su relación padre e hija.

La estrategia de Vaughn es hacer una original mezcla de cine de gángsters (esa familia como inspirada en Los Soprano), con una historia de nerds aficionados a los cómics, dándole además la vuelta a las historias de superhéroes. El resultado es una lograda comedia que no me ha dejado un sólo momento sin reír, viendo los delirios extremos de Dave y cómo se convierte en un “vigilante”, en un superhéroe de las masas y los medios de comunicación. Aunque la suya será una muy dolorosa realidad.

++Lo mejor: Hit-Girl, en su mezcla de inocencia, fortaleza y agilidad física. Su humor negro sin concesiones de ningún tipo frente al espectador.
++Lo peor: Que no sea comprendida como lo que es, una parodia.

sábado, 19 de junio de 2010

THE BLIND SIDE * *

¿Y eso de allá será un Oscar o un Razzie? Sandra Bullock en "The Blind Side", cuya actuación le dio, inexplicablemente, el Oscar a "Mejor Actriz" este año.

Mientras veía The Blind Side (2009) , no dejaba de preguntarme: ¿En que estaban pensando los miembros de la Academia de Hollywood, si es que estaban pensando, al darle el premio a “Mejor Actriz” a Sandra Bullock por su trabajo en esta película? Si hubiera sido un concurso de belleza lo hubiera entendido, ya que la Bullock luce bastante guapa en muchas escenas. Pero histriónicamente hablando, Sandra Bullock hace lo de siempre: interpretarse a sí misma.

¿Que Sandra Bullock supo hacer un bonito acento sureño para su personaje? Si, supo hacerlo, suena muy sureña. Aunque en algunos momentos, como que lo olvidaba y usaba su acento real. Bueno, en lugar de tratar de responder a estas preguntas sin respuesta, lo que debo hacer es comprender a la Academia y su tradición de premiar historias inspiracionales, edificantes y de superación personal. Y si están basadas en casos de la vida real, mucho mejor. Porque eso es The Blind Side, adaptación del libro homónimo de Michael Lewis, cuyo título, según pude entender, hace referencia a un “punto ciego” en el futbol americano, en el que un jugador no puede observar lo que sucede a su alrededor, pero que de alguna forma infiere la jugada o aproximación de su contrincante. Si me equivoco, agradeceré mucho la corrección.

Al leer esto, seguramente muchos pensarán dos veces ver una película sobre futbol americano. En realidad no lo es. Este deporte tan sólo es un pretexto para desarrollar la archiconvencional historia que presenciamos. Big Mike (Quinton Aaron) pudo haber acabado involucrado en el judo o la lucha grecoromana y hubiera dado lo mismo. El caso es que Michael “Big Mike” Oher, de no tener casa ni educación a sus veintitantos años, llegó a convertirse en jugador de la NFL y tackle de los Ravens de Baltimore, gracias al buen corazón de Leigh Anne Tuohy, una diseñadora de interiores y esposa de un adinerado propietario de restaurantes.

Esta feel good movie (es decir, películas que intentan hacernos sentir bien al salir de la sala de cine por sus moralejas) es predecible hasta más no poder desde el principio, ya que su historia la hemos visto innumerables veces. El mundo que nos muestra el realizador John Lee Hanckock es uno idílico. Es un mundo en el que vemos a una familia que más feliz y perfecta no podría ser. Los Tuohy viven en una lujosa residencia a la que llega el tímido y temeroso Big Mike, quien no sabe lo que es dormir en una cama (sólo ha dormido en el suelo y ocasionalmente en sillones) y fue separado de su madre, adicta a las drogas, siendo apenas un niño. Los Tuohy están formados, además de la guapa Lee, por un despreocupado padre (Tim McGraw), una guapa hija adolescente (Lily Collins) y un precoz e inteligente niño (Jae Head), que llega a ser tan simpático como una patada en el trasero.

Si hay dos o tres momentos de tensión en el blando guión, escrito por el mismo Lee Hancock, sería decir mucho. Y es que una de las cosas que más me han resultado chocosas de esta película, es que su universo es tan irrealmente feliz y perfecto, que su pretensión de ser un melodrama social, que habla del racismo y la discriminación en el sur estadounidense (“No me digas que estás teniendo culpa de blanco”, le pregunta a Lee una incrédula amiga), acaba siendo apenas creíble. The Blind Side no es más que una suerte de telefilme al estilo Hallmark, que se beneficia con la presencia de una estrella de Hollywood de peso como Sandra Bullock. Y se dice que el personaje le fue ofrecido a Julia Roberts.

El colmo es que ni siquiera los aficionados al futbol americano van a disfrutar mucho esta película. Hay poco futbol, pero eso sí, un montón de personalidades extraídas del mundo del futbol colegial y profesional adornando inútilmente la trama. Ahora, si lo que se quiere es admirar la curvilínea figura de Sandra Bullock, adelante.

++Lo mejor: Lo guapa que luce Sandra Bullock.
++Lo peor: Su chocante e idílico universo feliz, en donde incluso hasta las mesas se ven brillantes y limpias todo el tiempo. En serio, fíjese bien en todas las mesas que aparecen en la película.

sábado, 12 de junio de 2010

LAW ABIDING CITIZEN * * 1/2

¿Es esta la cara de un asesino? Gerard Butler y Jamie Foxx estarán encerrados en un laberinto de enigmas y muerte en "Law Abiding Citizen".


Hay una secuencia rescatable en el derivativo thriller Law Abiding Citizen (2009), por la manera en que está montada. En la secuencia se juntan dos acciones paralelas. En una de ellas, una niña da un recital de cello, y al principio vemos cómo abre su maleta, saca el instrumento y luego se dispone a tocar. Al mismo tiempo, vemos cómo otro hombre saca una sierra eléctrica, dispuesto a cobrar venganza contra el criminal que asesinó a su esposa e hija.

No hay casi nada nuevo en esta película dirigida por F. Gary Gray, y producida por Gerard Butler. Al final, la película cumple como un simple entretenimiento, a pesar de “tomar prestada” la idea de Seven, en la historia de un hombre, Clyde Shelton (Gerard Butler), que busca venganza contra los asesinos de su esposa e hija. El dudoso sistema judicial de la ciudad de Filadelfia, ha dejado en libertad a uno de los criminales. Clyde no nada más busca venganza contra el autor material de los asesinatos, sino contra todo el sistema judicial y sus involucrados, incluyendo juez y abogados.

El guión, escrito por Kurt Wimmer, tiene tantos giros y cambios en Clyde que, más que resultar excesivo, todo el asunto acaba siendo un verdadero acertijo por resolver. En concreto: ¿Cómo es posible que Clyde pueda planear y ejecutar múltiples asesinatos desde prisión? ¿Hay alguien ayudándole desde afuera, o él solo hace todo? Tuvo diez años para planear meticulosamente todo, incluso que lo encerraran por haber tomado justicia por su propia mano. Nada puede salir mal. Lo fascinante será ver cómo Clyde, de ser un cariñoso padre de familia, se convierte en un terrorista que pondrá a la ciudad de Filadelfia en completa alerta.

Nick Rice (Jamie Foxx), el abogado de Clyde, verá atónito su inesperada transformación. Nick simpatizará de inmediato con Clyde, al ser este también un padre de familia, siempre ocupado para ir a ver a su hija dar un concierto de cello. Convertido en un monstruo, Clyde manipula toda la situación a su antojo desde prisión. Es como el cerebral personaje de Seven, pero esta faceta de Clyde tan sólo me ha interesado unos cuantos minutos en la primera parte. Hay un par de escenas muy buenas aquí: la persecución del criminal por los techos de unas casas; y otra en la que toda la policia se movilizará para dar con un abogado desaparecido.

Luego de que se nos revela un gran secreto del pasado de Clyde, que nos ayudará a entender más lo que está sucediendo, Gary Gray baja la guardia. La película ya no es tanto el interesante entramado de enigmas por resolver, sino un simple thriller dominguero. No me he creído tanto a Gerard Butler como el genial Clyde, mientras que Jamie Foxx ofrece una actuación demasiado elemental para lo que estamos acostumbrados a ver de él. Sin embargo, Law Abiding Citizen es un thriller pasable en la medida que no se le exija demasiado.

++Lo mejor: La primera parte, adrenalínica y sanguinolenta.
++Lo peor: Que su cerebral inicio se va perdiendo pasada la primera mitad.

domingo, 6 de junio de 2010

OCÉANS * * * *

El documental "Océans", es un espléndido trabajo que nos descubre las maravillas de la vida marina, y su fragilidad ante los daños causados por el hombre.

Francia ha iniciado una tendencia por el documental de la naturaleza que apuesta más por el impacto visual, que por el tedio académico de los documentales televisivos. Ejemplos notables han sido Winged Migration, La Marche de l’empereur, Microcosmos: le peuple de l’herbe, etc. Son documentales accesibles para un público masivo, que intentan contarnos una especie de historia sobre las criaturas que estamos viendo.

Océans (2009) es la incursión en el documental del famoso actor Jacques Perrin, quien a su vez hace mancuerna con el documentalista Jacques Cluzaud, director precisamente de Winged Migration. Ante un documental como Océans, poco o nada se necesita de una narración en off. Sin embargo, aquí tenemos a Pierce Brosnan con una agradable narración que, curiosamente, no resulta estorbosa. Brosnan nada más interviene en momentos clave de la película. Su narración no es reiterativa, sino ilustrativa y, en muchos casos, aclaratoria sobre los daños que el ser humano está haciendo a la vida bajo los mares y océanos.

Vale aclarar que Océans es un documental de corte ecologista, que no pretende regañar al espectador, sino advertirle que la vida marina puede desaparecer por su culpa. Un documental como Océans es oportuno en estos tiempos, en que el derrame de petróleo en el Golfo de México está causando daños, según los expertos, irreparables a la ecología marina.

El documental es entretenido y, al mismo tiempo, estremecedor. Hay un momento en que estamos viendo a unas tiernas focas relajarse en la playa, cuando a los pocos minutos unas orcas se acercan a cazarlas y devorarlas. Lo mismo para unas tortugas recién salidas del cascarón, de las cuales sólo unas cuantas llegarán al océano antes que las gaviotas las cacen.

Lo que destaca junto a impresionantes imágenes de medusas nadando y de inmensas ballenas cantando y asomándose por la superficie, es la bella banda sonora de Bruno Coulais. La música alcanza momentos sublimes, como cuando acompaña a un cardumen formar una danza al ritmo de la melodia. La música de Coulais es la que establece el versátil tono del documental, que puede ir desde lo más dramático, como cuando vemos el trágico destino de muchas especies atrapadas en las redes de los pescadores, conmovedor a pesar de estar recreado con tecnología digital. Pero hay otros momentos muy humorísticos, casi de humor negro, como cuando vemos cumplirse la clásica ley del mar: “el pez grande siempre se come al más pequeño”.

El mundo que revela Océans parece ubicado en otro planeta, con criaturas submarinas que parecen seres alienígenas. Parece quedar fuera de nuestra comprensión ver cómo unos cangrejos (o langostinos, tal vez) forman falanges y torres como si de un verdadero ejército se tratara. Llegó un momento en que sentí la necesidad de un poco de explicación científica, como saber el nombre y especie de varios animales. Aunque, al final, no me ha importado mucho, ya que hay imágenes técnicamente impecables, que desafían el saber cómo han sido logradas. Por ejemplo, aquella de un buzo nadando como si nada junto a un tiburón blanco.

Hay imágenes de unas carabelas navegando que no tienen más sentido que darle sabor a la narración, y ha sido irresistible para Jaques Perrin no aparecer brevemente. Junto a Lancelot Perrin, quien seguramente es su nieto, Jacques Perrin recorre un museo de historia natural, observando varios especímenes que hemos visto antes en todo su esplendor. Es un recordatorio de que la vida marina puede acabar así en unos años, como un simple recuerdo disecado en el museo.

++Lo mejor: La gran amalgama entre música e imagenes que consiguen los realizadores.
++Lo peor: Que haya tenido que echar mano de la tecnología digital para recrear ciertas escenas.

A SERIOUS MAN * * * *

"A Serious Man" es la primera comedia judía de los hermanos Coen, un delirante viaje filosófico y existencialista.




De lejos, el más reciente filme de los hermanos Coen, A Serious Man (2009) parece un filme inaccesible, pero irresistible. Para empezar, abre con un cortometraje, filmado en pequeño formato fotográfico, que no tiene nada que ver con la historia principal. Su historia parece ubicada en el pasado (tal vez principios del siglo XX), está completamente hablada en yiddish y tiene el humor negro característico en la filmografía de los hermanos Coen. No hay mucho que decir respecto al corto, tan sólo que está protagonizado por un matrimonio que recibe de visita a un fantasmagórico anciano, a quien la esposa creía muerto.

“Recibe con simplicidad todo lo que te suceda”, es la cita que abre A Serious Man, la primera comedia enteramente judía de los hermanos Coen, para la cual se inspiraron en mínimos aspectos autobiográficos. Por ejemplo, para la creación de Larry Gopnick (Michael Stuhlbarg), el atormentado personaje principal, los Coen se basaron en su padre y en varias personas que conocieron en esa época. La historia puede llegar a sentirse algo “obscura”, al estar llena de palabras en hebreo, que la experiencia de verla parecería requerir el tener un diccionario a la mano.

Además, en la mejor tradición coeniana de Barton Fink (su mejor película para mi gusto), A Serious Man, si bien no llega a los niveles de aquella, sí contiene las acostumbradas claves secretas y misteriosas, que al final dejan al espectador rascándose la cabeza tratando de resolverlas.

De hecho, Larry Gopnick, un maestro de Física que verá su vida desbaratarse en pocos días, es como el torturado dramaturgo trastocado en guionista de Barton Fink. Instalada en los suburbios de algún estado del Medio Oeste norteamericano, en 1967, la historia nos da cuenta de cómo el intachable Larry, maestro empleado en una escuela hebrea, tendrá que lidiar con un sin fin de problemas familiares, empezando con el hecho de que su esposa (Sari Lennick) tiene una relación con el mejor amigo de Larry, Sy Ableman (Fred Melamed).

Su hijo, Danny (Aaron Wolff), iniciándose en el consumo de la mariguana, está preparándose para hacer su Bar Mitzbah, pero en el colegio un compañero, cual Goliath bíblico, siempre está acosándolo para hacerle la vida de cuadros. Sara (Jessica MacManus), hija de Larry, vive preocupada por hacerse una cirugía en la nariz. Por si fuera poco, Larry tiene a su inútil cuñado, Arthur (Richard Kind), viviendo en su casa y escribiendo un mapa del universo titulado “El Mentaculus”. Lo que en verdad viene a desequilibrar la vida de Larry, es la aparición en su escritorio de un sobre con dinero, el cual cree que es un soborno de un alumno asiático para que le suba su calificación.

Contrario a lo que estamos acostumbrados a ver en la filmografía de los Coen, A Serious Man tiene escasos o nulos momentos climáticos. Queda la sensación de que es una película inconclusa, y aunque el guión no es caótico, se nota que es un aglomeramiento de ideas, tramas y subtramas que los Coen tenían en sus cabezas, y que decidieron juntarlas de una manera más o menos coherente.

La película está llena de momentos delirantes, como las constantes pesadillas de Larry, o ese genial minirelato que se cuenta a mitad del filme, sobre el dentista que encuentra en los dientes de un paciente goy (es decir, no judío) una profética inscripción en hebreo. Tan sólo este relato y el corto del inicio, dan cada uno para una película entera.

Con todo, no cuesta trabajo empatizar con Larry como personaje, un “hombre serio” al borde de la locura por no encontrar salida a sus problemas. Larry cree que Hashem (una manera de llamar a Dios para evitar decir su verdadero nombre) no ha sido justo con él y que trata de decirle algo con cada cosa que le pasa, por lo que intentará encontrar alguna respuesta con la visita a tres rabinos.

Soy un admirador del trabajo de los Coen, aunque no creo estar frente a una de sus mejores películas. A Serious Man me ha gustado, pero con muchas reservas. Me ha gustado también cómo han utilizado tan sólo un pequeño extracto de la psicodélica canción “Somebody to Love”, de Jefferson Airplane, durante la secuencia de créditos, y la dirección de fotografía de Roger Deakins (fotógrafo de cabecera de los Coen) tiene sus mejores momentos en la utilización de ciertos lentes para hacer borroso parte del cuadro. Parece que el “Principio de la Incertidumbre”, al que Larry hace alusión en una de sus clases, y que establece que nunca podemos saber realmente lo que está pasando, puede aplicarse a esta laberíntica y compleja película de los Coen.

++Los extras del DVD incluyen "Poniéndose serio", "Creando 1967", y "Hebreo y Yiddish para goys".

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