jueves, 10 de julio de 2008

OPEN RANGE * * * *


Con Open Range (2003), el actor y director Kevin Costner se consagra como un hábil conocedor de las convenciones del western, de su potencial dramático y sus alcances épicos. Costner consigue, después de Dances with Wolves (1990), su anterior y magistral western oscareado, otra gran western que se puede ubicar como uno de los mejores en los últimos años.

Open Range toma estilísticamente de grandes westerns clásicos, inspirado en maestros como John Ford o Howard Hawks, en esos amplios paisajes atravesados por carretas tiradas por caballos, o el ganado guiado por un par de vaqueros, más preocupados por el presente que por el futuro. A estos verdes y desolados paisajes, se agrega una banda sonora clásica y un trío de personajes multigeneracional, con la Guerra de Secesión como el acontecimiento histórico que marcó el destino de los más veteranos.

A pesar de que Charley, personaje que Kevin Costner encarna eficientemente, sea quien lleve el peso de la trama, no será sino Boss Spearman, encarnado de manera natural y segura por el genial Robert Duvall, el personaje más carismático e interesante de todos. Boss es el arquetípico personaje del lejano oeste, con rencores y un deseo de venganza guardados, que despertarán cuando el arbitrario y tiránico ranchero Denton Baxter (Michael Gambon) les prohíba dejar pastar su ganado cerca de su pueblo, que tiene dominado a través del sheriff (James Russo).

Es la preparación de un enfrentamiento anunciado, de una tragedia de grandes proporciones, de ese punto climático y sanguinario que recuerda alguna masacre concebida por Sergio Leone o Ford. Lo que Costner ofrece es un soberbio western, un ejercicio de estilo genérico que toca y huye de los terrenos del spaguetti western. A cuadro, Charley y Boss tienen una contrastante virilidad, caballerosidad y honorabilidad. Los intensos diálogos hacen aún más atractiva la química entre Duvall y Costner, hasta que aparece la atractiva dama de rigor (Annette Bening), personaje que termina convirtiéndose en el motivo de supervivencia de Charley y que provoca líneas tan enfáticas como “Mañana morirán muchos hombres y yo voy a matarlos”.

De Costner podemos incluir también, no sólo su experiencia en Dances with Wolves, sino su gran interpretación de Wyatt Earp en el western homónimo de Lawrence Kasdan, cosa que lo consolida todavía más como un notable artesano del western contemporáneo.

++Existe una edición tradicional del filme en DVD y otra edición para coleccionistas de dos discos, uno de ellos con buenos extras como el Cómo se hizo: “Beyond The Open Range” (66 min), featurette histórico: “America´s Open Range” (12 min), Escenas eliminadas comentadas por Kevin Costner (33 min), vídeo musical: “Broken Wagon” (4 min), featurette del storyboard (6 min), Open Range en el Festival de San Sebastián (25 min), biofilmografías, spots, fichas técnicas, ficha artística, tráiler y audiocomentarios de Kevin Costner.

miércoles, 9 de julio de 2008

8 FEMMES * * * *

La inquietud por la música y el baile ha sido constante en la filmografía del director francés Francois Ozon. 8 Mujeres (2002) es una efectiva mezcla de suspenso y melodrama, en una historia protagonizada exclusivamente por mujeres.En Gotas de Agua sobre Piedras Ardientes, Ozon ponía a bailar también a sus personajes dentro del apartamento donde se desarrollaba la historia, y en Swimming Pool Charlotte Rampling y Ludivine Sagnier (actrices favoritas de Ozon), bailaban justo a mitad de la noche. En 8 mujeres, el baile, la música y el canto, quedan acoplados en una clásica historia de misterio “whuddunit”, muy al estilo de Gosford Park, de Robert Altman.

Lejos de ser una de sus mejores películas, 8 mujeres demuestra cómo Ozon defiende los temas que ha hecho suyos a lo largo de su carrera: la homosexualidad, las complejas relaciones generacionales, la muerte, etc.; de una manera muy original y con resultados estéticos logrados. El misterioso asesinato del patriarca de una familia, conformada por mujeres de todas las edades, provoca que la hija menor, aficionada a las novelas policíacas, decida cerrar la mansión hasta que aparezca la verdadera asesina.

Ambientada en los años 1950, el crimen deja salir resentimientos y culpas en todas las mujeres. Poco a poco, el asesinato queda en segundo plano, dando espacio al desarrollo de los conflictos que las habitantes de la residencia sacan a relucir. El reparto femenino tiene a la crema y nata de la cinematografía francesa, desde las juveniles y guapas Ludivine Sagnier y Virgine Ledoyen, hasta la veterana Danielle Darrieux; pasando por Emmanuelle Béart en el papel de una bella sirvienta de doble cara, la actriz negra Firmine Richard, Catherine Deneuve (la tercera vez que interpreta a una hija de Danielle Darrieux), Isabelle Huppert como una hipocondriaca solterona, y Fanny Ardant, como la hermana del fallecido dueño de la casa.

Ozon rescata una tradición musical cimentada por Jacques Demy en los 1960 (Los paraguas de Cherbourgo, Las señoritas de Rochefort), sin estar a la altura del trabajo de aquel maestro del musical. A pesar de la buena producción musical, ni el baile ni el canto son el fuerte de las ocho actrices, además de que los números musicales tienen una sucesión rutinariamente previsible.

Pero este experimento de Ozon con el género musical, resulta genial en su puesta en escena teatral, como si todas las actrices estuvieran situadas en un auténtico escenario de teatro, cargado de color y texturas. Es notable también la capacidad del director por sostener la trama en los interiores de la residencia, de imprimirle a su musical un estilo y visión propios, todo en un extravagante ejercicio fílmico retro, colorido, nostálgico e impresionante.

++ El DVD no tiene grandes extras, tan sólo el trailer, ficha técnica, ficha artística y galería de imágenes.

martes, 8 de julio de 2008

THE ELEPHANT MAN * * * * *


The Elephant Man (1980) está basada en hechos reales. John Merrick (John Hurt extraordinario bajo kilos de maquillaje), su protagonista, existió en la segunda mitad del siglo XIX, llevando una tortuosa vida como atracción de circo. Aunque de lejos parece uno más de los monstruos de la Universal, el caso es que el filme de David Lynch está más cerca de la tradición de la británica Hammer Films, pero estéticamente cuidado, bello en su fotografía y con un sensible tratamiento de su historia y personajes.

John Merrick pide nuestra comprensión y complicidad cuando grita desesperadamente “No soy un animal, soy un ser humano,... soy un hombre”, en una famosa escena cuando trata de escapar de una multitud enardecida. A lo largo del filme, no tenemos más remedio que pasar del horror a la conmiseración, del terror a la piedad, de la lástima a la admiración, por un ser que detrás de su deforme apariencia, causada por lo que en el presente se diagnosticó como una “neurofibromatosis”, esconde una genialidad inusitada, una inteligencia admirable.

La elección de Lynch de filmar en blanco y negro la película no es gratuita. En ese sentido, rinde un homenaje a los filmes antiguos de monstruos de la Universal norteamericana, y como decía, de la británica Casa Hammer. Su galería de personajes, además del mismo Merrick, siguen invitando a la compasión, incluso Sir Frederick Treves, el doctor encarnado por un genial Anthony Hopkins, que vive encerrado en su propio mundo dentro de una clínica, tímido y serio, hasta que encuentra en Merrick el sentido de toda su vida profesional. Treves se pone a sí mismo un objetivo: salvar a Merrick de ser maltratado, torturado y explotado en el circo, para transformarlo en un refinado caballero de sociedad y amante de las artes, al tiempo que trata de adaptarlo a la sociedad moderna y convertirlo en un objeto de estudio maravilloso para la ciencia.

Para quien esto escribe, The Elephant Man es uno de los mejores filmes de David Lynch, que lo mismo pisa discretamente los terrenos del surrealismo al que tanto es afecto, como del relato fantástico, pero ante todo su película habla sobre la crueldad y la intolerancia humana.

Merrick sufría incluso por no poder dormir como un ser humano normal, ya que moriría asfixiado por el peso de su enorme cabeza. Basada en el libro escrito por el mismo Dr. Treves y Ashley Montagu, en la película descubrimos el mundo desde la inocente mirada de Merrick, somos testigos de una admirable creación que logra usando sólo sus deformes manos: una iglesia a escala que construye con cerillas, que copia a detalle y de memoria de la original que tiene frente a su habitación, una muestra de que fue demasiado grande para el mundo.

++ El DVD incluye de extras tan sólo trailers y galería de fotos.

lunes, 7 de julio de 2008

LA DOLCE VITA * * * * *

Federico Fellini logró en La Dolce Vita (1960) una sensible y festiva disección del mundo del espectáculo, los socialités y la bohemia de principios de los 1960. Roma era vista por Fellini como una agitada metrópoli, llena de vida y sin descanso, poblada de seres con una sola cosa en la cabeza: diversión y... nada más que diversión.

Marcello Mastroianni interpretaba a un periodista y bon vivant, que lo mismo cubría la escandalosa llegada de una bella actriz sueca (Anita Ekberg) a la capital italiana, como una morbosa nota sobre la fraudulenta aparición de la Virgen Maria. Marcello, nombre del periodista en cuestión, lleva también una consumada vida de “playboy” conquistando mujeres guapas en fiestas y eventos, dejando en el olvido a Emma (Yvonne Furneaux), su novia, con quien lleva una tormentosa relación.

Las aventuras de Marcello son un recorrido existencial y romántico por su liberal vida, que aspira algún día a formar una familia, contraparte más conservadora encarnada por Steiner, uno de sus mejores amigos, pero que el periodista nunca puede tener. Es el proceso de maduración de un tipo que se declara incapaz de aceptar un compromiso emocional serio, de pertenecer a una sola mujer, de sentar cabeza, hasta que ve una luz en el camino en ese pacífico final en la playa: Marcello mira de lejos a esa guapa jovencita, que le hizo sentir que la vida es algo más que él mismo y su egoísmo.

La Dolce Vita es el retrato de la agitada vida de las celebridades, de su conflictiva relación con los medios y del periodismo basura, como los chismes en los tabloides. Fellini mostraba a la élite fotoperiodística de los paparazzi, como fotógrafos que hacían de todo con tal de conseguir imágenes exclusivas de las estrellas y celebridades, en su vida íntima y cotidiana. Nada alejado de lo que son ahora.

El trabajo de Fellini encuentra en esta época una vigencia impresionante, en un relato muy humano a pesar del mundillo de la farándula en el que está instalado. La actuación de Marcello Mastroianni es grande, ya que supo imprimirle a su “Marcello” una insufrible parte masculina y otra carismática, incluso vulnerable, además es notable el bello trabajo fotográfico de Otello Martelli y la simpática banda sonora escrita por Nino Rota.

sábado, 5 de julio de 2008

9 SONGS * * 1/2

Con trabajos dignos como Wonderland (1999), 24 Hour Party People (2002) y el relato de ciencia ficción Code 46 (2003), un director de prestigio como Michael Winterbottom puede tener, de vez en cuando, sus fallas, como sucedió en 9 Songs (2004). En este filme, no falta el rock punk en las 9 canciones del título, que se van intercalando monótonamente entre los 9 encuentros eróticos de sus dos protagonistas. Una escalada sexual explícita, que roza lo pornográfico y que va incrementando su tono conforme avanza la historia, apenas existente.

La cinta está filmada en formato de vídeo, cosa que le da un toque realista a la hora de filmar a Matt (Kieran O’Brien) y Lisa (Margo Stilley) haciendo el amor, inhalando cocaína y bailando salsa. Cuando no están teniendo sexo, acuden por las noches a conciertos de rock, empezando en la Brixton Academy, donde se conocen mientras escuchan a Black Rebel Motorcycle. Matt recuerda en flash back su relación erótica con Lisa mientras explora la Antártida.

El relato registra la cotidianidad íntima de Matt y Lisa, iniciando con una sutileza elogiable visualmente hablando, gracias al estupendo trabajo fotográfico de Marcel Zyskind (colaborador en 24 Hour Party People), en una bella combinación de luz natural y sombras que cubren los cuerpos de los actores, aspecto que se va diluyendo por una total exposición física y sexual.

9 Songs parece dos cosas: un vídeo musical erótico muy largo y un relato erótico-musical, que intenta, en su hora y media de metraje, entender la manera en que los jóvenes del nuevo milenio viven la sexualidad. El problema es su falta de ingenio para llevarlo a cabo, mientras vemos a los dos personajes internarse por diversos terrenos sexuales, en el que cabrá de todo: sexo oral, sadomasoquismo, “artilugios”, etc, todo en un orden predecible.

Obviando el trabajo “físico” que realizan, desafortunadamente los actores no tienen la oportunidad de desarrollar otra faceta, debido a la falta de una trama, de una historia interesante que ayude a entender más la fugaz relación amorosa que llevan.

La parte sexual acaba siendo tediosa hasta el final. Será la música el alma del filme y, de hecho, suplanta aquello que echamos de menos: una historia. Las canciones van describiendo acciones, emociones, sentimientos y los pensamientos de los personajes, en un riesgoso proyecto de Winterbottom por incursionar en el género erótico, que requiere incluso un poco de humor para llevarlo a buen puerto.

++El DVD incluye como extras el Cortometraje "Profilaxis", ficha artística, ficha técnica, filmografías y galería de fotos.

viernes, 4 de julio de 2008

THE CHRONICLES OF NARNIA: THE LION, THE WITCH AND THE WARDROBE * * * 1/2


Concluida la trilogía de “Lord of the Rings” de Tolkien (que se convertirá en tetralogía con la adaptación de The Hobbit dentro de unos años), el turno llegó para la serie de libros escritos por su amigo, C.S. Lewis, The Chronicles of Narnia, formada por siete libros.

La Disney ha hecho una de las apuestas más fuertes fuera del género animado, empezando por adaptar el que, en teoría, debería ser el primer libro: The Lion, the Witch and the Wardrobe, que terminó siendo el segundo luego de que el autor decidió escribir una especie de precuela, con “The Magician’s Nephew”.

Esta semana se estrena la segunda entrega, The Prince Caspian (2008), y por ello vale la pena recordar la anterior película del 2005. Comparada con los libros de J.K. Rowling, la obra de Lewis permanecía en el olvido total, y al igual que a Tolkien le tocó revivir gracias a las adaptaciones al cine y reediciones masivas de los libros.

Un eficaz y carismático grupo de actores juveniles inauguró la película, y ayudó mucho el hecho de no ser muy conocidos. Para algunos fue su primer película. Destaca en ellos su frescura, simpatía y buena química, sobresaliendo la encantadora Georgie Henley en el papel de la pequeña Lucy, quien mientras jugaba al escondite con sus hermanos mayores, encuentra en un viejo ropero un portal hacia un mundo fantástico, poblado por animales parlantes, seres mitológicos, una bruja maligna, enanos y hasta el mismo Santa Claus.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en una Londres asediada por los bombardeos alemanes, los hermanos Pevensie: Edmund (Skandar Keynes), Peter (William Moseley), Susan (Anna Popplewell) y Lucy, son enviados por su madre a vivir en la campiña, con un amable profesor (Jim Broadbent, suerte de alter ego del mismo C.S. Lewis). A falta de una figura paterna, Edmund, el mayor, intenta con vanos esfuerzos cuidar a todos sus hermanos.

Dirigida por Andrew Adamson (responsable de los 2 filmes de Shrek), la película tiene su encanto propio y mucho atractivo en su amplia galería de personajes, algunos simpáticos como un matrimonio de pacíficos castores, otros temibles como unos de lobos al servicio de la Bruja Blanca (Tilda Swinton), bajo cuyo gélido dominio está la tierra de Narnia. Mientras, la historia va desarrollando un trasfondo místico y religioso, con obvias referencias al cristianismo en ese fascinante y sabio león de nombre Aslan (voz de Liam Neeson), líder de una revolución para liberar a Narnia. Aslan conjunta características tanto de Jesucristo como las de algún legendario rey medieval durante las Cruzadas, y servirá como mentor de los Pevensie en su lucha contra la Bruja Blanca.

Estos maravillosos animales, generados por obra y gracia de la magia digital, están extraídos de la iconografía medieval, de la mitología griega (cíclopes, minotauros, centauros, faunos y demás), y por fortuna no nublan la historia de crecimiento de los chicos Pevensie (los “Hijos de Adán”, según los narnianos), que han llegado para cumplir una profecía, liberar a Narnia y convertirse en reyes.

Este primer largometraje basado en los libros de C.S. Lewis (ya ha habido antes adaptaciones para la televisión), puede que esté más enfocada al público infantil (a Lewis se le considera como un “Tolkien para niños”), pero es bueno que haya otras opciones para los aficionados al cine fantástico.

++ La película se puede conseguir en DVD en edición austera, una especial de dos discos y otra en Blu-ray también de dos discos que contiene extras como "La batalla de Narnia": Juego Exclusivo para la edición en Blu-Ray, tomas falsas, "Descubre las anécdotas más divertidas de Narnia", comentarios en audio, entre otros.

jueves, 3 de julio de 2008

CACHÉ * * *

Con el estreno esta semana de Funny Games U.S. (2007), remake americano que el realizador Michael Haneke, originario de Munich, Alemania, pero nacionalizado austriaco, hizo de su propio filme homónimo de 1997, vale recordar su anterior película, Caché (2005).

Su premisa argumental es intrigante, sobre los miedos que surgen en una familia acomodada, a partir de unos vídeos que les hacen ver que están siendo espiados. Daniel Auteuil, su protagonista, ganó el Premio al Mejor Actor en los European Film Awards, por su interpretación del padre de familia, obsesionado con saber el origen de estas grabaciones.

Haneke ganó el Premio al Mejor Director en Cannes 2005, el Premio FIPRESCI, así como el Premio Ecuménico del Jurado, con una nominación a la Palma de Oro, cosechando buenas críticas en el Festival de Valladolid y nominaciones en los premios César de Francia.

Profesor de cine en la Academia de Cine de Viena y con una formación televisiva, Michael Haneke ha hecho del vídeo un elemento clave en sus películas, aspecto que influye dramáticamente en la vida moderna. Para Haneke, la imagen electrónica transforma al ser humano, cambia su comportamiento, de ahí que sus personajes desarrollen todo tipo de retorcidas perversiones, como pudo verse en Funny Games, La Pianista (2001) o Los Tiempos del Lobo (2003). En Caché las consecuencias son llevadas al máximo.

Caché no es la gran obra que esperaba de Haneke. Aunque, a pesar de no resolver satisfactoriamente los dilemas que plantea durante sus exhaustivas 2 horas de duración, es capaz de introducirnos en los traumas y pesadillas del pasado de un padre de familia. Los vídeos anónimos son inofensivas tomas fijas de la fachada de la casa de Georges (Auteuil), acompañados de terroríficos dibujos, aparentemente, hechos por la mano de un niño. La alarma se desatará en este hermético conductor de televisión, en su esposa (Juliette Binoche), escritora y editora, y su hijo preadolescente.

Escrita por Haneke, Caché contará con elementos para construir un climático thriller, pero lo que más interesa no será tanto desenmascarar al culpable, sino hacer un registro cotidiano de cómo la paranoia va destruyendo el núcleo familiar de Georges. Lo inquietante en la cinta (quizás el aspecto menos creíble) será la presencia casi fantasmagórica de ese “observador oculto”, de ese autor de las cintas. ¿Todo es producto de la paranoica imaginación de Georges? Como llega a suceder en el cine de Haneke, la respuesta al misterio quedará abierta, a interpretación del propio espectador. Gracias a los notables planos fijos y abiertos durante casi todo el filme, Haneke nos convierte en este “observador” escondido.

Entre esta serie de frentes abiertos prevalecen subtextos interesantes, como el resentimiento social de los inmigrantes hacia el indiferente ciudadano francés. Sin embargo, Caché acaba siendo una simple curiosidad en la filmografía de Haneke, a pesar de que en ese plano final fijo de los créditos –según dicen- estén las claves ocultas para resolver el misterio.

++El filme está disponible en una edición especial de 2 discos, uno de ellos con extras como el "Cómo se hizo", "La apuesta de Haneke" y entrevista a Michael Haneke.

miércoles, 2 de julio de 2008

KISS ME DEADLY * * * 1/2

Uno de los temas por excelencia del cine serie B y de muchos film-noir durante la postguerra, fue la paranoia por la energía nuclear y sus terribles consecuencias para la humanidad. En Kiss Me Deadly (1955), Robert Aldrich introdujo este tema sin que fuera del todo constante en la trama, ni lo que movía a su personaje principal, Mike Hammer (Ralph Meeker), un poco escrupuloso y mujeriego detective. Hasta su gran vuelta de tuerca final, se revelaba la existencia de una “sustancia peligrosa” guardada en una maleta.

La película se puede ver como un antecedente de teleseries posteriores como The Twilight Zone, tan sólo en el intrigante inicio, con una bella mujer (Cloris Leachman) corriendo asustada en la noche por la carretera, mientras vemos unos créditos iniciales que corren en sentido inverso y con la canción “Rather the Blues” de fondo, interpretada por Nat King Cole.

Es poco lo que sabemos de esta mujer: escapó de un manicomio donde la tenían a la fuerza, se llama Christina en honor a una poetisa decimonónica y si no llega viva a Los Ángeles, tan solo pide a Mike le haga favor de recordarla.

La trama es un puzzle narrativo que Mike debe ir armando, conforme se crucen en su camino personajes enigmáticos: un hombre de rostro cortado, unos misteriosos “hombres de negro”, la ambigua compañera de cuarto de Christina, un millonario apostador de caballos. Aldrich consigue un suspenso sumamente inquietante, en esos encuadres centrados únicamente en los pies de los hombres de negro, o sus voces escuchándose fuera de cuadro. Cada paso que dan estos “men in black”, hacen que el suspenso crezca cada vez más.

Por si fuera poco, la película cuenta con un poco de romance, juguetón y humorístico (las mujeres que caen conquistadas por Mike), o personajes cómicos que aligeran la tensión de la historia, como ese mecánico latino (Juano Hernández), o el mismo Mike, el prototípico detective del film-noir: hábil con el sexo opuesto y que sabe pelear cuando se necesita.

De los mejores film-noir de los 1950, Kiss Me Deadly está basada en una novela de Mickey Spillane, adaptada por el guionista A.I. Bezzerides y magníficamente fotografiada por Ernest Laszlo. El guión tenía uno de sus mayores atractivos en la maleta que contenía un fascinante y misterioso elemento radiactivo, y cada vez que alguien la abría despedía sus efectos mortales en la forma de una deslumbrante luz al desafortunado curioso. ¿Quentin Tarantino se habrá inspirado en esta maleta para la que aparecía en Reservoir Dogs, Pulp Fiction y Kill Bill 2? Apuesto que sí.

martes, 1 de julio de 2008

TAPAS * * 1/2

En Tapas (2005) existen casi los mismos defectos que en Piedras (2002), e incluso sigue su misma fórmula de historias paralelas que acaban entrelazadas. El problema, es que en este sobrevalorado filme de José Corbacho y Juan Cruz (también guionistas del filme), no han sabido cómo hacer que sus historias se relacionen exitosamente, ni hacer que sus protagonistas nos interesen lo suficiente.

Estos mini relatos giran en torno, como su nombre lo indica, a un bar de tapas, ese suculento aperitivo al que soy tan afecto, instalado en el barrio de Santa Eulalia en L’Hospitalet. Sin embargo, dicho manjar no es más que un pretexto para convertirnos en testigos de las vidas vacías de un grupo de personajes (e incluso de un pequeño perro) en este barrio de Barcelona, en donde, como es de esperarse, todo puede ocurrir.

En este tipo de filmes, no todas las historias funcionan como debieran y una siempre acaba opacando a las otras, en este caso, es la historia de doña Conchi (Maria Galiana), una anciana que se dedica a vender drogas en el bar, contando entre sus clientes al estúpido empleado de un supermercado (Darío Paso), un tipo de mente perversa que no sabe hablar de otra cosa que de sexo y de lejanas ilusiones de acostarse con italianas. La historia de doña Conchi, al menos para mí, es la mejor, la más conmovedora y menos convencional de todas, en su sentimental retrato de la vida que lleva junto a su esposo, enfermo de enfisema, buscando encender nuevamente la llama del amor.

De no ser por su misoginia, el filme se hubiera salvado aunque sea un poco. Las únicas mujeres del filme (dejemos fuera a Doña Conchi por un momento) son unas desesperadas mujeres dispuestas a encamarse –según dicen- con quien se les ponga enfrente; una madura prostituta que hace llevaderos los días del dueño del bar, Lolo (Ángel de Andrés López), y otra mujer desesperada (Elvira Mínguez), con una vida personal donde ni el amor ni una vídeo funcionan bien, hasta que decide “experimentar” con un chico mucho más joven (Rubén Ochandiano), mientras mantiene una relación por chat con un hombre en Buenos Aires.

¿Y cómo se salva Tapas de caer en el más profundo abismo? Por esa simpática relación profesional que surge entre Lolo y su nuevo cocinero chino, dispuesto este último a aprender más de cocina española viendo lecciones de Ferrán Adrià por tele, o como decía –e insisto-, por la historia de Doña Conchi y su marido, así como por algunos aspectos más formales en la realización, como la estupenda fotografía de Guillermo Granillo o el buen diseño de arte de Mireia Carles, olvidándonos así de lo medianamente resueltas que están las tres historias. Lo demás.... no es más que puro material desechable, destinado a quedar en el olvido.

lunes, 30 de junio de 2008

THE ADDICTION * * 1/2

Como inspirado por las novelas de vampiros de Anne Rice, el realizador Abel Ferrara se aboca en The Addiction (1995) a plasmar su personalísima visión sobre el mito del vampiro, en una original y cuidada puesta en imágenes, aunque fallida en cuanto a su dirección de actores y la inseguridad que demuestra en el desarrollo de varias escenas. Dentro de una trama protagonizada casi en su totalidad por vampiros, el resultado incluso llega a mover al humor involuntario.

Además, la película goza de una buena fotografía, que roza un estilo expresionista y del film-noir, para desarrollar un análisis sobre las adicciones tomando como base un escueto argumento de vampiros, que arranca de manera atractiva con el sádico ataque que sufre una estudiante de filosofía (Lili Taylor), en alguna calle solitaria de Nueva York, por parte de una atractiva mujer vampiro (Anabella Sciorra), quedando convertida en una más de su especie.

El guión de Ken Kelsch (también responsable de la fotografía) y Nicholas St. John (guionista de otros filmes de Ferrara, como The Funeral), propone hacer un reflejo del desgaste físico y mental que Lili va experimentando. La chica empieza a sentirse enferma, a vomitar sangre, a sentir fiebres y dolores terribles, como si fuera víctima de una sobredosis de drogas o estuviera intoxicada, para luego empezar a comportarse como un vampiro en toda la extensión de la palabra.

El resultado es una dispareja película, que pretende internarse en paralelo por el estudio de la drogadicción y la maldad humana (intercala imágenes crudas sobre los campos de concentración nazi), sin que la película profundice en alguno. El centro de la película terminará siendo esa “adicción” incontrolable de Lili por la sangre, lo que llevará a uno de los momentos interesantes del filme: una pequeña y extraña escena, con mucha vitalidad, en la que Christopher Walken (actor fetiche de Ferrara), interpretando a una especie de vampiro místico, enseñara a la chica cómo controlar sus impulsos por beber sangre.

Lejos de ser un buen filme de vampiros, lo rescatable del trabajo de Ferrara es su intención de darle un giro a este subgénero de películas, tanto estética como temáticamente, en especial en esa escena de antología del festín que se dan los vampiros con maestros, padres de familia y algunos compañeros de la universidad. Su tratamiento, visual y argumental, del tema de la maldad, va teniendo una comparación con la decadencia que va experimentando Lili. Ferrara y sus guionistas, incluso, intentan comparar estos elementos sanguinolentos y vampíricos con enfermedades mortales de la sangre, como el SIDA.

++ Disponible en DVD, sin algún extra.

viernes, 27 de junio de 2008

NOS MIRAN * * *

Durante la mayor parte del tiempo en Nos Miran (2002), no deja de asaltarnos la pregunta de quiénes son, en realidad, los que “nos miran”. ¿Quiénes son esos seres que, por alguna razón, se han llevado a una gran cantidad de ciudadanos en Madrid? La respuesta a esta interrogante acaba quedando en el aire y nunca queda del todo claro a dónde han ido o cómo es que han llegado a esa “otra dimensión”.

No hay nada original ni nuevo en el filme de Norberto López Amado, pero su realización es tan eficaz como atractiva, en los momentos más inquietantes y rescatables del filme, aquellos en los que vemos a los fantasmas reflejados en espejos, ventanas, cintas de vídeo, reflejados en el suelo y en charcos, que hacen olvidar las dificultades que tiene para sostener su premisa sobre las personas desaparecidas por entes sobrenaturales.

Basada en la novela de Javier García Sánchez, Nos Miran está inscrita en esa corriente moderna del cine español sobre historias de fantasmas y suspenso psicológico, que tan de moda se puso con el Espinazo del Diablo (2001), de Guillermo del Toro, y seguida hasta el cansancio por obras notables como The Others (2001) y El Orfanato (2007), así como otras lamentables en la línea de La Monja (2005). Llegará un momento –sino es que ya- en el que el espectador se canse, y los productores y realizadores decidan dar vuelta la página hacia otros temas, como ya se nota con REC, de Jaume Balagueró, o los Cronocrímenes, de Nacho Vigalondo.

En tanto eso pasa, no hay motivo para no disfrutar una película llena de clichés y situaciones vistas hasta el hartazgo, como ese detective de policia interpretado por el inexpresivo pero eficiente Carmelo Gómez, dispuesto a seguir sus propias reglas y con una niñez llena de un montón de traumas sin resolver, debido a un misterioso grupo de niños que le obligaban a hacer cosas indeseables, como retarlo a recostarse en las vías del tren para verlo pasar encima o asustar a su hermana menor.

No faltan, por supuesto, elementos tan desgastados como los manuscritos antiguos llenos de datos sobre brujería, conjuros, maleficios, satanismo y esoterismo, sobre la muerte y espíritus, o el bibliotecario que instruye a nuestro protagonista, la pequeña niña con un amigo “imaginario” y que ve shyamalanesca “gente muerta”; un hombre que ha caído en el manicomio debido a que ha pisado los terrenos de lo paranormal y la vulnerable esposa (Iciar Bollaín), a punto del colapso nervioso por no saber nunca qué diablos está pasando.

Nosotros tampoco lo sabremos a ciencia cierta. Lo rescatable de todo este derivativo asunto, es que Amado sabe mezclar bien el thriller policiaco con el suspenso paranormal, y cuenta con un buen ojo para encuadres sugerentes y atractivos (nuevamente, la manera de filmar a sus “aparecidos” es magnífica), en tanto sus actores no dan una sola nota falsa. No hay porque hacerle tanto el feo a este filme, sin otra pretensión que hacernos pasar un rato intrigados y rompiéndonos la cabeza con sus misterios.

jueves, 26 de junio de 2008

OUR MOTHER'S HOUSE * * * 1/2

Siete hermanos miran a su madre muerta en cama. Gracias a la impresionante cordura de la joven Elsa (Margaret Brooks), la hermana mayor, los demás hermanos se libran de caer en un estado de locura inminente, y que además, entiendan lo ocurrido. Esta escena marca pauta, de una manera decisiva, en el drama infantil Our Mother’s House (Reino Unido-E.U., 1967), dirigida por el también productor Jack Clayton.

Realizada con sobriedad, en la película vemos cómo este grupo de niños acaban afrontando la muerte de su madre de una manera fría, apoyándose en la religión que ella misma les inculcó. La adolescente Elsa, será quien tome las riendas de este fatal acontecimiento, y quien tomará toda decisión importante. Cuando su hermano, Hubert (Louis Sheldon Williams), intente dar soluciones más prudentes y racionales, Elsa terminará teniendo la última palabra, cuando decida guardar el secreto del fallecimiento de la madre y hacer creer a la gente de fuera que sigue viva.

Basada en el libro de Julian Cloag, la historia tiene un aire siniestro, casi buñueliano. Los hermanos mayores aseguran comunicarse con su madre cada noche a las 9, para consultarle decisiones importantes y así manipular a los más jóvenes. Todo el reparto juvenil está magnífico, interpretando a unos hermanos de comportamiento inquietante. La conducta de Elsa y Diana, la otra hermana mayor, se intenta justificar de alguna forma en ese amor que profesaban a su madre, un afecto idealizado que roza lo insano.

Lo más logrado de la película, es la dirección de Clayton, totalmente centrada en las complejas relaciones que existen entre los hermanos Hook, y la figura paterna ausente (Dick Bogarde), que impone el desequilibrio entre los niños, despreciado por Elsa por haberlos abandonado hace mucho tiempo. A lo que conducirán estas gélidas relaciones, será a un trágico desenlace, en el que sobresale siempre ese enfermizo amor hacia la madre fallecida.

miércoles, 25 de junio de 2008

21 GRAMS * * * * 1/2

El realizador mexicano Alejandro González Iñárritu tiene en 21 Grams (E.U., 2003) uno de sus trabajos más experimentales, así como la segunda parte de una trilogía escrita por el guionista Guillermo Arriaga, que iniciara con Amores Perros (2000) y concluyera con Babel (2006).

Apoyado por un impecable reparto, Iñárritu entrelaza en 21 Grams tres historias distintas, a manera de un puzzle narrativo, girando todo alrededor de una tragedia, marca de “autor” en la obra de Arriaga, como sucedía en Amores Perros y Babel: reflexiones acerca de lo cíclico de la condición humana, la impulsividad, los destinos enlazados, el efecto en cadena de un dramático suceso y la incertidumbre sobre el futuro, más cargado de dudas que de respuestas. La película consolidó a Iñárritu como un realizador propositivo en sus temas, arriesgado en el tratamiento de los mismos, con un estilo visual denso, cargado e inquietante.

La película va estableciendo un juego narrativo, en instantes desconcertante y agotador, revelando poco a poco las claves y situaciones de lo que vendrá después. Las piezas del juego tienen la figura de Sean Penn, un matemático a punto de someterse a un transplante cardiaco, en tanto su vida está sometida a la silla de ruedas y a un tanque de oxígeno; luego Naomi Watts, ama de casa y madre de familia, afectada por una fuerte adicción a las drogas, y finalmente Benicio del Toro (en una de las mejores actuaciones de su carrera), un ex presidiario que intenta corregir su camino en una devoción religiosa exacerbada.

21 Grams fue el debut de Iñárritu en Hollywood y buena parte de su equipo técnico es el que ha venido colaborando con él desde hace tiempo: Rodrigo Prieto en la dirección de fotografía, dota al filme de un tratamiento visual similar al de Amores Perros (cámara en mano nerviosa, inquieta y película de grano reventado), Brigitte Broch en la dirección de arte consigue notables atmósferas opresivas y muy realistas, Gustavo Santaolalla en la composición de una banda sonora con sus inconfundibles y acústicos acordes en guitarra y, finalmente, Guillermo Arriaga como autor del guión, separado de Iñárritu después de diferencias creativas en ese rubro en Babel.

Sin embargo, no deja de ser admirable el hecho de que Iñárritu haya empezado con el pie derecho en el, por lo regular, inaccesible y cerrado universo de Hollywood.

++ La película puede conseguirse en edición austera y otra edición especial para coleccionista y con estuche metálico. Esta última contiene extras como un libreto de 16 páginas y un documental "detrás de cámaras".

martes, 24 de junio de 2008

PERSEPOLIS * * * * *


Quien dijo que la animación bidimensional estaba muerta o era cosa del pasado, debe estar fuera de sus cabales. Para muestra basta revisar Persépolis (2007), la magistral obra animada que sorprendió el año pasado en el Festival de Cannes (ganadora del Premio del Jurado, nominada a la Palma de Oro) y que estuvo nominada al Oscar a Mejor Filme Animado 2008. La película es toda una joyita, que sorprende desde el inicio con su estilo visual retro, con una paleta de colores neutra y minimalista en toda su concepción artística.

Este notable proyecto, producido en parte por la Sony Pictures Classics (dedicada a producir cine independiente), es la adaptación de la novela gráfica de Marjane Satrapi, en la que plasma su biografía en tono cómico y sarcástico, así como sus dolorosas experiencias como inmigrante desde su adolescencia hasta su juventud universitaria. Satrapi tuvo que partir de su natal Irán en los 1970, debido a la inestabilidad del país con la caída el Sha e instaurarse un gobierno comunista, que llevaría a su pueblo a vivir oprimido con fuertes leyes que restringían libertades a la mujer, como el hecho de tener que cubrirse la cabeza con un pañuelo siempre que salieran a la calle.

Al estar escrita y dirigida por la misma Satrapi, la visión de sí misma es lo más fiel a su realidad, y concibe al mismo tiempo un personaje fuerte, interesante e inquieto. Nos narra todo su proceso de crecimiento y maduración en la forma de un relato que, a pesar de lo dulce y encantador que resulte en ocasiones visualmente, no duda en recurrir al humor, la ironía, la crudeza en muchas de sus imágenes y lo conmovedor, en especial en esa entrañable relación que Marjane (voz de Chiara Mastroiani) llevó siempre con su abuela (voz de Danielle Darrieux), un símbolo de feminismo, libertad, moral y fortaleza que influyó siempre en la rebelde chica.

“El miedo adormece la conciencia”, es una de tantas frases cargadas de filosofía, cariño y sabiduría que la abuela (de los personajes más interesantes de la película) dirá a Marjane, quien nos lleva de la mano en la narración en off que hace de su vida, sumamente ágil en la narración visual que no verá descanso. Hay escenas dramáticas, delirantes y graciosas a pesar de la fuerte carga crítica y política, como en aquel minirelato del ascenso y caída del Sha, la escatológica desilusión amorosa de Marjane o esa clase de dibujo de anatomía con una modelo... cubierta con una burka.

¿Y qué hay del trabajo artístico? Es un prodigio, en cuanto al juego cromático y minimalista que propone: apenas tres colores (negro, gris, verde) y un sin fin de tonalidades que remiten de inmediato al cómic original, en un estilo expresionista de fuertes sombras para los recuerdos del pasado de Marjani, mientras el presente (de donde parte el relato) es colorido pero triste. El aeropuerto, donde Marjani espera en una sala, es el lugar propio para los recuerdos y la nostalgia por el país natal. Y en ella, pesa mucho ese sentimiento.

lunes, 23 de junio de 2008

21 * * *

La fórmula a la que recurren los realizadores de 21 (2007) no es nada original, pero han sabido darle la vuelta para conseguir un filme, al menos, entretenido. Su historia está basada en hechos reales, sobre un grupo de chicos de bachillerato en Boston, cuyo pasatiempo de fin de semana era viajar hasta al luminoso paraíso de Las Vegas, de casinos, apuestas, mucho dinero y mujeres espectaculares, para usar su talento con los números en el atractivo, y a la larga peligroso, negocio de las apuestas.

No será Jim Sturgess quien lleve la sartén por el mango, el esforzado joven actor en su segundo papel de peso, luego de que demostrara que sabe cantar en Across The Universe, sino Kevin Spacey, quien en su papel de carismático maestro de matemáticas acaba robándose la película. Pronto este maestro, el que todos quisiéramos tener en algún momento gracias a sus clases divertidas, simpático y con una gran química con los alumnos, se revelará como una suerte de “caza talentos” para su pequeño grupo clandestino de jugadores de 21 Black Jack

El realizador Robert Luketic consigue buena química entre el ecléctico grupo de chicos, aunque no la suficiente como para hacer atractiva su película, trabajando por enésima vez la fórmula del “gran equipo” en busca del “gran golpe”. Junto a Sturgess está la guapa Kate Bosworth, el interés romántico de este tímido chico con ambiciones, un verdadero genio de las matemáticas buscando una beca que le ayude a estudiar medicina en Harvard, y aspirar a algo más que trabajar como vendedor en un tienda de trajes a la medida.

Spacey, como siempre, está fenomenal en su mefistofélico personaje de doble cara, justo cuando le presente a su joven “Dustin Hoffman” (recordando Rain Man de Barry Levinson), sólo que sin autismo y con cara de niño, una solución fácil y rápida a sus problemas económicos, es decir, el ambicioso mundo de las apuestas. Con Laurence Fishbourne como sagaz jefe de seguridad de casinos, quedará claro que en este filme son los adultos quienes mandan, tanto en trabajo actoral como en el gran número de sorpresas que nos deparan al final.

Para quienes vieron Confidence (2003), el filme de Luketic poco o nada tiene que ofrecer de novedoso, y llegarán a ser poco soportables sus tintes de melodrama familiar y escolar, aunque la magnífica –hay que reconocerlo- vuelta de tuerca final será, tal vez, la segunda cosa rescatable.

++ Próximamente en DVD.

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