viernes, 7 de marzo de 2008

DVD: BLACK SNAKE MOAN * * * 1/2

El realizador Craig Brewer está en vías de producir una trilogía musical. Según afirma, con Hustle and Flow (2005) ya dirigió su filme sobre rap, ahora con Black Snake Moan (E.U., 2006), ha dirigido su filme sobre el blues, y ya planea producir su próxima película sobre country. No estamos hablando de biopics sobre algún músico famoso, sino relatos de ficción que intentan rescatar, de una forma agresiva, visceral y siempre desde el punto de vista masculino, la esencia de estos géneros musicales.

Ambientada en algún pueblito de Tennessee, la película narra el encuentro de dos personajes decadentes, torturados y que arrastran grandes problemas: Lazarus (magnífico Samuel L. Jackson) es un humilde y solitario granjero, que vive de sus cosechas y está sufriendo la separación de su esposa, además talentoso guitarrista de blues y un devoto religioso, que ha dejado la guitarra y la biblia de lado sumido en la depresión.

Mientras, Rae (Christina Ricci, notable), es una chica ninfómana sumida en un grave problema de drogas, con una mala fama en el pueblo por sus desplantes sexuales bajo los efectos del alcohol, y que se ha quedado sola por la partida de su novio militar (Justin Timberlake, esforzado) a la guerra. Golpeada, semidesnuda, abusada luego de una noche desenfrenada, Rae se topará en el camino de Lazarus, y este decide cuidarla hasta que se recupere. Por supuesto, en aquel sureño estado racista el hecho de que una chica blanca con la fama de Rea y un avejentado y solitario hombre negro vivan bajo el mismo techo, dará bastante de qué hablar en el pueblo, en especial, si la chica está encadenada a un calentador para evitar que escape.

Black Snake Moan (título tomado de una famosa canción de blues de Blind Lemon Jefferson) es una más que convencional y predecible historia edificante, pero está dirigida con mucha solvencia por Brewer. Su fuerza radica en su par de poderosos histriones: Samuel L. Jackson nuevamente demostrando su gran capacidad para transformarse en un torturado ser, a punto de reencontrarse con la música, la guitarra y el poder sanador, no de la religión, sino del blues, y que pondrá a prueba su fuerza de voluntad ante la carnal presencia de una Christina Ricci en paños menores durante media película. Christina Ricci ofrece una estupenda actuación también, como un ser sexual y sensible al mismo tiempo, que no podrá escapar tampoco de los efectos del blues.

La fuerza del filme también está en la producción de una gran banda sonora a cargo de Scott Bomar, con mucho blues, algo de gospel, todo en sintonía con una habilidosa puesta en imágenes al compás de los acordes musicales. Si algo resulta incómodo, es que el guión del mismo Brewer es demasiado obvio en sus discursos morales ligados a la religión (evidente al final), y que su historia (como sucedía con Hustle and Flow) tiene un ya cansino regusto misógino (la mujer siempre prostituta, ninfómana, ligada siempre al dominio masculino, etc.). Espero que su próximo filme sobre country ya nos ofrezca algo distinto y renovado.

++ Disponible desde el 4 diciembre del 2007. Los extras contienen el comentario por el guionista y director Craig Brewer, documentales "Conflicto: El rodaje de Black Snake Moan", "Raíces en el Blues", "La Culebra Negra".

miércoles, 5 de marzo de 2008

CINESPAÑA: AUSENTES * * * 1/2

¿Por qué será que en los modernos filmes de suspenso psicológico, siempre es una mujer y/o madre de familia, la que lleve a cuestas un duro trastorno mental que le impulse a matar, hacer daño o ver la realidad distorsionada? No hay una pregunta del todo satisfactoria –creo yo- a esta pregunta, y Ausentes (España, 2005), la más reciente película del realizador Daniel Calparsoro (Asfalto/2000, Guerreros/2002) no ayuda mucho a responderla. Por otro lado, olvidaba señalar también que en este tipo de historias, el hombre siempre es el parsimonioso ser que sufre por los desplantes mentales de su esposa o novia.

Ausentes es otra estilizada película de suspenso, que conecta de inmediato con Trastorno (Fernando Cámara, 2006), una película parecida que, como el filme de Calparsoro, se ambientaba en un tranquilo suburbio residencial, alejado de la ciudad y con una mujer a punto de derrumbarse emocionalmente.

Julia (Ariadna Gil, estupenda como siempre), madre de familia, se encuentra desesperada porque no logra encontrar trabajo, y es que se ha dado cuenta que las empresas ya no desean contratar gente experimentada sino “inexperta, para así formarlos desde adentro”. Su marido, Samuel (Jordi Mollà), diseñador de videojuegos, decide mudarse a las afueras de la ciudad, a un silencioso y tranquilo suburbio, para que Julia pueda encontrar la paz que necesita ahora.



Sin embargo, para Julia las cosas seguirán lejos de estar bien. Por su cámara de seguridad, ve a una mujer acercarse a la puerta, pero al salir no hay nadie; escucha ruidos raros en la casa, la relación con los que son, en realidad, sus hijastros va de mal en peor, su marido no la comprende porque se pone del lado de los chicos y, quizás, no ha olvidado a su anterior esposa. Pero lo peor es que, a los ojos de la traumatizada Julia, el lugar es algo así como un pueblo fantasma, sin una sola alma en las calles o el supermercado. Julia tan sólo siente una misteriosa fuerza y ve espíritus que la rodean, la acechan y la sofocan a donde quiera que va.

Como sucedía en Trastorno, estamos ante una película visualmente impecable, con una buena fotografía de Josep Maria Civit, efectos especiales pequeños, una realización inspirada y exhaustiva de Calparsorro, quien no se cansa de seguir a la agitada y nerviosa Gil por las calles y llevarnos junto a ella, arriba y debajo de la casa. Logra involucrarnos en un relato contado siempre desde el punto de vista de Julia y consigue introducirnos en lo que pasa por su mente. Aquí reside el suspenso de todo el asunto: nunca estamos seguros si todo es producto de su estado mental o si en realidad algo malo está pasando en ese lugar, algo de tintes sobrenaturales.

Lo que logra visual y formalmente Calparsoro, no lo consigue en su poco sólido guión, pero su estrategia es simple y funcional: presentarnos dos caminos, uno el creer desde el inicio que estamos ante un convencional filme de sustos y fantasmas, o dejarnos guiar por los vericuetos de un buen thriller psicológico, a pesar de las ambigüedades de alguno de sus personajes.

martes, 4 de marzo de 2008

CINESPAÑA: LAS HORAS DEL DÍA * * 1/2

Las afueras de Barcelona (en específico, la zona del Prat de Llobregat), y varias calles de la ciudad, sirven al joven cineasta catalán Jaime Rosales (ganador recientemente del Goya a Mejor Película por su filme “La Soledad”/2007) para narrar el relato de su penúltimo largometraje Las Horas del Día (España, 2003), sobre la cotidianeidad de su protagonista, Abel (Alex Brendemülh), propietario de una tienda de ropa instalada en alguna calle silenciosa y poco concurrida de Barcelona.

La intención de Rosales es alejarse de toda referencia citadina a la ciudad. En ningún momento vemos alguna “imagen postal” de Barcelona, alguna de playa, señales en catalán,... nada. Rosales pudo haber pensado que alguno de estos elementos distraerían rotundamente, y nada más se conforma con ubicar a sus personajes en algunos puntos de la ciudad que la hicieran mínimamente identificable: bares de tapas, kioskos de periódicos (se alcanza a ver el rótulo de “El Periódico”) y una solitaria estación del metro.

La trama no tiene mayor complicación: Abel y su novia Tere (Ágata Roca), desean comprarse un piso y comenzar un proyecto de vida juntos. Sin embargo, el pasivo y poco entusiasta carácter de Abel, quien vive con su madre (María Antonia Martínez) choca demasiado con la vitalidad de Tere, que gusta de salir a divertirse. Carmen (Irene Belza) y Marcos (Vicente Romero), amigos de Abel y Tere, por el contrario, viven felices en pareja y próximamente se casarán. El negocio de ropa no va muy bien para Abel, y su única empleada, Trini (Pape Monsoriu), le pide una indemnización justa pero que sobrepasa las posibilidades de Abel.

A lo largo de la película, seremos testigos de la rutinaria existencia de Abel dentro de la tienda, de sus discusiones con Tere, de los reproches de ésta, de su gran amistad con el entusiasta Marcos, de sus planes de abrir un negocio juntos, de la seca relación que lleva con su madre, y en general, de cada uno de los detalles cotidianos, mínimos, insignificantes de su vida: la rasurada que se da en el baño al principio del filme, de su cuidada manera de lavar los platos sucios, de preparar la cena, etc.

Hay una admirable voluntad de Rosales por hacer un cine estilísticamente propositivo, en deuda con el cine de Ozu: planos largos, fijos; el minimalismo y la limpieza de su realización. Aunque, hasta aquí, todo iba bien para Rosas. El problema, es que llega un momento en que no sabe mucho que hacer con su relato, ni a donde llevar a Abel y la fatídica decisión que toma dentro de un taxi, o en el baño de la estación del metro. Se estanca en detalles sin relevancia (el imposible pago a Trini, esa relación con Tere que no va para ningún lado).

Aunque formalmente interesante, Las Horas del Día falla por lo hueco de su historia, sobre todo en personajes que se quedan desdibujados, sin ir más a fondo en las causas por las que emerge ese lado obscuro de Abel, dejándolo todo a la imaginación y las suposiciones (¿será todo producto de su propia frustración?).

Me parece que Rosales pudo haber sacado mucho más de la amistad entre Abel y Marcos, de su noviazgo con Tere o, incluso, de esos inquietantes asesinatos, que parecen no tener mucha razón de ser.

viernes, 29 de febrero de 2008

DVD: THE HOURS * * * *

En The Hours (Estados Unidos, 2002), dirigida por el británico Stephen Daldry, basada en la obra homónima de Michael Cunningham, vemos reflejadas las mismas inquietudes que ocuparon la mente de Virginia Wolf en su libro Orlando, una suerte de viaje a través del tiempo de una misma mujer, encarnada en diferentes personajes durante distintas épocas. Su otro libro, Misses Dalloway sirve como eje narrativo en el filme, que narra la vida de tres mujeres (una de ellas la mismísima Virginia Wolf), ubicadas en distintas épocas, para narrar un relato de carga metafísica, en una estructura narrativa experimental que une los destinos de estas tres mujeres.

Virginia Wolf, desde su niñez, tuvo que arrastrar traumas por maltratos y abusos sexuales, que nunca superó y que le afectaron psicológicamente hasta su trágica muerte. En el transcurso de un solo día, teniendo como introducción el suicidio de la escritora (magnífica Nicole Kidman) en 1941, ahogada en un río, se disparan las tres narraciones diferentes. Una de ellas cuenta la vacía existencia de Laura Brown (Julianne Moore), en Los Ángeles de 1951, embarazada y con un hijo pequeño. Laura de pronto se verá transformada por la lectura de Misses Dalloway.

La manera en que la trama está ingeniosamente estructurada, permite apreciar el proceso creativo para concebir Misses Dalloway en 1923 por Virginia Woolf (publicado en 1925). Richard (Jack Rovello), el hijo de Laura, será en el futuro año 2001 el amigo (Ed Harris estupendo) de Clarissa Vaughn (Meryl Streep), una editora que lleva una relación sentimental con otra mujer. Convertido en un poeta más o menos reconocido y atormentado por estar infectado con el virus del SIDA, Richard se verá envuelto en la decisión de aceptar o rechazar la propuesta de Clarissa para tener una fiesta de cumpleaños, tal y como la protagonista de Misses Dalloway lo hacía en el libro.

Las tres mujeres quedarán marcadas -directa e indirectamente- por el suicidio, enfrentándolo de tal manera que, en ocasiones, tendrán que vencer la tentación de una salida fácil, como en el caso de Laura dentro de un cuarto de hotel (¡Alucinante la secuencia de la inundación del cuarto!).

Profundas meditaciones sobre la muerte, el homosexualismo, las relaciones afectivas, con otras sobre el matrimonio y la maternidad, The Hours es una película en tono reflexivo, ambientada por los inquietantes acordes musicales de Philip Glass. Gracias a la uniforme dirección de Stephen Daldry (Billy Eliott), no se tendrá la sensación de estar viendo tres películas separadas e independientes. Más bien, sentiremos como una sola persona a estas tres mujeres.

El reparto es magnífico. Stephen Dillane como el esposo de Virginia, Miranda Richardson, como su hermana; John C. Reilly, Toni Collette, Claire Daines, Jeff Daniels o Allison Janney, y si The Hours tiene una debilidad es no permitir que estos personajes secundarios tengan una mayor participación y puedan involucrarse más en este enorme confesionario femenino de tres excelentes actrices (Kidman, Moore y Streep). Su trabajo, en conjunto, impide que uno pueda inclinarse por alguna favorita.

++ Los extras incluyen introducción del director, 4 Documentales: La mente de Virginia Wolf, Las Vidas de Mrs. Dalloway, La Música de Las Horas, Tres Mujeres.

CLÁSICOS DE CLÁSICOS: LIMELIGHT * * * * *

“Si alguien vuelve a decir ‘como en los viejos tiempos’, lo arrojo por la ventana”, le dirá a Calvero su enfadado compañero de escena, mientras se maquillan en el camerino para salir en la que será la última actuación del anciano comediante. En realidad, quien pronuncia estas sugerentes líneas es Buster Keaton, y se las dice a quien fuera su más grande y sano contrincante cinematográfico, Sir Charles Chaplin, en una escena que, junto a su posterior número cómico, vale por todo el filme. Vemos a estos dos titanes del cine cómico interactuar amistosamente, sin que nada o nadie lo pueda impedir, cuestionar.

Keaton y Chaplin ofrecieron hacia al final de Limelight (Estados Unidos, 1952), una exquisita demostración de profesionalismo y virtuosismo histriónico, en un divertidísimo sketch homenaje de Chaplin a su más grande época en el cine mudo, donde dos torpes músicos intentan ejecutar, inútilmente, una pieza musical.
A la larga, Limelight, más que una oportunidad para ver a Keaton y Chaplin divertirse en su primera y única actuación juntos, fue ver también a Sir Charles en plena forma para seguir ejecutando sus rutinas de comedia física. Puede considerarse a Candilejas como uno de los filmes más importantes de Chaplin, junto a The Kid (1921), The Gold Rush (1924), City Lights (1931), Modern Times (1936) y The Great Dictator (1940), para ir gradualmente en declive hasta el que sería uno de sus mayores fracasos en A Countess from Hong Kong (1967).

Chaplin además dirigió, escribió, produjo, coreografió y compuso la banda sonora de Limelight, en la que destaca el tema principal del mismo nombre, que se hizo famoso con el paso del tiempo y llegó a ganar el Oscar a la Mejor Música. La historia gira en torno a Calvero (Chaplin), un retirado y avejentado comediante de teatro voudevil, atrapado en las redes del alcoholismo por la nostalgia de los viejos tiempos, cuando era uno de los favoritos del público. Calvero depende de la botella para ser realmente gracioso en escena. Siente que si no toma un par de tragos, no podrá ofrecer lo mejor de sí mismo a la hora de tener que enfrentarse al público.

Un buen día, en la casa de huéspedes donde vive, salva a su joven vecina de morir intoxicada con gas. Luego de enterarse que la chica, Terry (magnífica Claire Bloom), intentó quitarse la vida por no lograr sobresalir en su carrera de bailarina, decide tenerla a su cuidado hasta que, primero, las piernas de Terry vuelvan a responderle por el bloqueo mental que sufre, y segundo, retome exitosamente su carrera como bailarina.

Chaplin, a sus sesenta y tres años, demostraba que todavía era capaz de hacer comedia física, a través de un excelente guión, que era una suerte de apología personal en torno a su carrera como actor, a sus habilidades de comediante, especialmente en aquella escena en la que le cuenta a Terry sus triunfos del pasado y cómo la gente simplemente lo olvidó.

Junto a la gran fotografía de Karl Struss (que ya había colaborado con Chaplin en The Great Dictator), al magnífico diseño de arte (las escenografías del teatro), las coreografías y los arreglos musicales de Raymond Rasch, destacaba una compleja y arriesgada narración de Chaplin, con numerosos flash-backs, y efectos visuales como el back projection, para crear la ilusión de que la historia estaba ambientada en las calles de Londres.

Varios familiares de Chaplin, como su hijo Sydney (el pianista enamorado de Terry) y sus hijas Victoria y Geraldine (en la escena que abre el filme, cuando Calvero entra borracho al edificio), participaron en la película, que puede verse también como una retrospectiva confesionaria y semibiográfica de Chaplin, una inteligente reflexión en torno al cambiante y, la mayoría de las veces, ingrato mundo del espectáculo. Chaplin ofrece una de sus actuaciones más honestas, completas, íntegras; resulta conmovedor, de una dignidad avasallante y, por supuesto, sumamente divertido.

Además, Calvero es uno de sus personajes más poderosos, que a su edad todavía se daba el lujo de encontrar el amor (“ese viejo suertudo”, le dirá un rico productor teatral) en Terry, sacrificarse por ella y rechazarla por el bien de su talento, que no merecía desperdiciar su juventud en un “viejo payaso que ha pisado y conocido todos los escenarios del mundo”.

jueves, 28 de febrero de 2008

CINE ANIMADO: CHARLOTTE'S WEB * * * *

Son muchas las relaciones entre Charlotte’s Web (E.U., 1973), el clásico relato infantil escrito por E.B. White, y Babe, libro infantil escrito por Dick King-Smith. Ambas son fábulas edificantes, protagonizadas por animales de granja y el personaje principal es un cerdito con muchos dilemas y preguntas a resolver: ¿Cuál es el sentido de su vida? ¿Cuál es su utilidad como cerdo para el ser humano?

Es verdad que ambos libros están inspirados en esa obra maestra escrita por George Orwell, Animal Farm (1945), despojado de todos los subtextos políticos y satíricos de la obra. Tanto Charlotte’s Web como Babe, son historias dirigidas al público infantil y con una moraleja sumamente valiosa y universal: la importancia del talento y el hecho de que todos tenemos un propósito importante en esta vida.

Charles A. Nichols e Iwao Takamoto, dirigen esta primera adaptación animada de la historia de White, el primero responsable de varios cortos de la Disney y de muchos episodios de la serie animada Johnny Quest (producida por la Hanna-Barbera), y el segundo, un multifacético profesional en el campo, que tiene en su haber nada más la dirección de este filme, pero una prolífica carrera como productor creativo, diseñador de efectos y director de arte en un sinnúmero de series animadas.

Wilbur (voz de Henry Gibson) es un cerdito que ha venido a iluminar la vida de Fern (voz de Pamelyn Ferdin), una niña que vive con su familia en una granja. El cerdito lleva una vida privilegiada, es consentido por su pequeña dueña y tratado como un miembro más de la familia. Sin embargo, su padre no ve con buenos ojos tanto mimo de Fern al cerdito, y lo inevitable vendrá cuando éste crezca y tenga que venderlo a la granja vecina.

Para Fern será difícil separarse de Wilbur, y para el cerdito mucho más. Su primer contacto con el mundo estará representado en una granja, propiedad de la amable familia Zuckerman, donde Wilbur conocerá a una madre ganso, a una cerrada y prejuiciosa familia de borregos (el padre no deja que sus corderos jueguen con Wilbur por las “claras diferencias sociales”); Templeton (voz de Paul Lynde), una mañosa y graciosa rata que gusta de comer los desperdicios que dan a Wilbur, y el personaje más entrañable, Charlotte (voz de Debbie Reynolds), una sabia y amable araña que aceptará ser amiga del melancólico y desorientado cerdo.

Charlotte es la voz de la experiencia y ayudará a Wilbur a encontrar su verdadero “yo”, a conocerse a sí mismo y a darle más brillo a su triste vida. Los demás animales, en una actitud de soberana franqueza, le informan a Wilbur que el destino de los cerdos es, sin más, terminar sacrificados y consumidos por los humanos. El desesperado Wilbur pedirá auxilio a Charlotte, para poder cambiar ese fatal destino y salvar su vida.

Vale decir que Charlotte’s Webb es un filme musical, pero sus partes musicales son disfrutables, como esa canción que “mamá gansa” y Templeton cantan juntos, elogiando la divertida experiencia que es ir a una feria, o la canción de la rata en la feria, donde no hace más que comer y comer desperdicios.

Son varias las lecciones de vida que Charlotte enseña a Wilbur: ser tolerante con las costumbres de otros animales, una lección de solidaridad al ser su amiga incondicional, le hará ver a la muerte como un proceso natural de la vida, y se le ocurrirá tejer en su tela mensajes que elogian a Wilbur, ante la sorpresa de los humanos, como: “Cerdo genial”, “Cerdo brillante”, “Cerdo Increíble”, cosa que dará fama a Wilbur y lo llevará a competir en la feria local por el premio al mejor cerdo.

Hacia su desgarradora resolución, uno verdaderamente siente la relevancia que la araña tiene en la historia, enseñando hacia el final otra lección a Wilbur: la independencia y necesidad de sobrevivir de ciertos animales apenas nacen.

El estilo de animación es muy convencional, de hecho recuerda mucho al televisivo de la Hanna-Barbera, pero la historia original del libro de White es sumamente rescatable, inteligente y valiosa.

++ En 2003, se produjo una secuela, Charlotte's Web 2: Wilbur's Great Adventure, dirigida por Mario Piluso.

miércoles, 27 de febrero de 2008

ABOUT SCHMIDT * * * * *

PREPARÁNDOSE PARA EL VIAJE. Jack Nicholson en
una magnífica actuación
About Schmidt narra la especie de tour turístico-histórico-existencial, a lo largo del Medio Oeste de los Estados Unidos, que Warren Schmidt (un Jack Nicholson tranquilo), ex empleado de una compañía de seguros que, después de haber servido 40 años a la empresa, se ha jubilado. Sin embargo, la repentina muerte de su esposa lo tomará desprevenido. Su casa le parecerá demasiado grande para él solo, el espacio sobrante en su cama es difícil de llenar y, de pronto, se dará cuenta que tiene por delante demasiado tiempo libre.

Para salir de esta soledad abrumante y encontrarle sentido a esta nueva etapa de su vida, Warren decide convertirse en el padre adoptivo de un niño del "Tercer Mundo", enviándole una pensión mensual de 22 dólares, así como una constante correspondencia escrita. Con el tiempo, Warren irá descubriendo secretos de su matrimonio algo traumáticos, y ese niño que adoptó se convertirá en su confesor al relatarle por carta sus preocupaciones, anhelos, frustraciones, etc., una válvula de escape para todos sus dilemas existenciales y otras cuestiones filosóficas. Un buen día, Warren decide emprender un viaje en su gran casa rodante, para acudir a la boda de su hija Jeannie (Hope Davis) con un mediocre vendedor de camas de agua (Dermot Mulroney).

El director y coguionista de esta mezcla de melodrama y roadmovie, Alexander Payne, refleja en About Schmidt al estadounidense promedio, aquel que pasa la mitad de su vida dentro de monumentales casas rodantes, curtidos en la cultura del desperdicio y una manía por montar museos a las más encantadoras trivialidades (ese museo de las puntas de flecha indias que visita Warren en su viaje).

Warren, dentro de su soledad, se asume como un sujeto con deseos de sentirse productivo y valioso al mismo tiempo, de encontrarle sentido a su vida y escapar de la depresión. En el pequeño niño Ndugu encontrará a un lejano compañero espiritual situado al otro lado del mundo; encontrará respuesta a su obsesión por ocupar un lugar en el mundo y, de paso, en la Historia de su propio país, que descubre fascinado, por primera vez, en las escalas de su travesía.

Nicholson encarna uno más de esos padres, enternecedores y chocantes al mismo tiempo, propios de los filmes de “bodas”, siempre con algún conflicto familiar de por medio (Father of the Bride/1950, The Catered Affair/Brooks/1956 etc). En este reflexivo y cómico retrato de un hombre en la crisis de la edad madura, se combinan además diálogos vivaces, con una historia (adaptación de la novela escrita por Louis Begley) sobre la redención y reconciliación de un hombre con su pasado familiar, que reflexiona no nada más sobre la vida sino también sobre la muerte, en un filme que, inexplicablemente, no fue valorado por la Academia para los Oscares del 2002, que pinta la vida del estadounidense de principios de siglo XXI como una toma de conciencia por lo que ocurre más allá de sus límites geográficos y mentales.

martes, 26 de febrero de 2008

CINE ANIMADO: HAURU NO UGOKU SHIRO * * * * *

Lo maravilloso de un filme animado como El Castillo Ambulante (Hauru No Ugoku Shiro, Japón, 2004), es la capacidad de su director, Hayao Miyazaki, de permanecer fiel a la tradicional técnica de dibujar a mano prácticamente todo lo que se mira en pantalla, combinando la tecnología digital para animar mínimamente determinados elementos de la película, sin que esto último sea muy notorio en el resultado final.

Tan sólo desde la aparición de ese fantástico castillo zoomorfo, dibujado a mano y animado digitalmente, en el que tan sólo habitan el mago Howl (voz de Takuya Kimura), su aprendiz Markl (voz de Ryunosuke Kamiki) y el fuego mágico Calcifer (voz de Tatsuya Gasyuin), encargado de dar vida al castillo, Miyazaki consigue atrapar al espectador con un mundo poblado por brujas, magos, reinas hechiceras, seres de cuerpos viscosos, máquinas voladoras que se quieren futuristas, con una apariencia instalada en la Revolución Industrial.

A principios del siglo XX, dos países imaginarios se encuentran en una guerra de alcances apocalípticos. En uno de ellos (muy parecido en su arquitectura a Suiza, o algún país de Europa del Norte) habita una jovencita, Sophie (voz de Chieko Baisho), dedicada trabajadora en una tienda de sombreros. Luego de ser perseguida por los viscosos espías de la Bruja Calamidad (voz de Akihiro Miwa), Sophie acaba transformada en una anciana por la gordísima bruja, para lo cual no conoce una cura.

Huyendo de su casa por temor a ser descubierta por su madre, la ahora anciana Sophie se aventura a entrar al castillo de Howl, en el que se autoemplea como encargada de limpieza. Por dentro parece cualquier casa rural, ante el desconcierto del pequeñín y simpático Markl (cómicamente se transforma en hombre barbudo para atender a los clientes de su “amo”), así como del quejoso Calcifer, que no nada más da vida al castillo, sino al mago Howl, por lo que tiene que estar siempre encendido.

Basado en el libro infantil escrito por Diana Wynne Jones, Miyazaki produce una respuesta a la desafortunada adaptación disneyana de La Isla del Tesoro (forzada mezcla de una estética futurista a lo Star Wars, con el tradicional mundo del siglo XVIII del libro de Stevenson), reimaginando magistralmente el libro de Jones e imprimiéndole una afortunada visión ultra-tecnologizada a lo Julio Verne, con la acostumbrada y precoz imaginación de Miyazaki, surrealista e inquietante al mismo tiempo.

Miyazaki logra en esta metáfora de la Primera Guerra Mundial, un inocente y tierno cuento de amor, cargado de su típica escatología y humor negro (hay que ver como sufre la gordísima Bruja Calamidad al subir una escalera) que el maestro japonés imprime a sus películas, muchas de ellas revisiones de historias clásicas, como Alicia en el País de las Maravillas en El Viaje de Chihiro (2001) o la teleserie animada de Heidi, donde empezó su carrera.

El destartalado castillo camina milagrosamente, está a punto de desarmarse, pero funciona como una especie de portal multidimensional, abriendo su puerta a distintos universos (al igual que la Maquina del Tiempo imaginada por H.G. Wells), además de ser una simbólica representación del encierro provocado por la inmadurez del joven mago Howl, un vanidoso chico andrógino, con alma de niño, que deberá superar sus miedos a enfrentarse al mundo “real”. Howl debe asumir su papel de soldado y salir a pelear en la guerra en forma de águila, producto de un hechizo provocado por su otrora mentora, la reina Suliman (voz de Haruko Kato), en pelea con el rey de Ingary (Akio Otzuka).

En definitiva, Howl’s Moving Castle es una obra genial del cine animado japonés. Dentro de todo lo descrito anteriormente, todavía cabrá una pequeña historia de amor, sin cursilerías de por medio, sobre dos jóvenes enamorados y destinados a ayudarse mutuamente. Una película que sorprende desde el inicio hasta el mínimo detalle de su final, con personajes simpáticos (ese perro que tose en lugar de ladrar, el espantapájaros que se desplaza con el palo que lo sostiene,...), en lo que puede considerarse también una graciosa y profunda reflexión sobre la vejez.

DVD: GANGS OF NEW YORK * * * *

Gangs of New York ( E.U.-Gran Bretaña-Italia-Holanda-Alemania, 2002), es el ambicioso retrato de la sociedad neoyorquina del siglo XIX, que Martin Scorsese anhelaba realizar, en su obsesión por encontrar las bases profundas que dieron origen a ciertos problemas sociales de la "Gran Manzana” (la formación de estereotipos raciales), su fenómeno cosmopolita, problemas de convivencia entre las distintas comunidades de inmigrantes, que en ese siglo comenzaron a llegar a los Estados Unidos desde varios puntos geográficos del mundo.

En esta ocasión Scorsese ha sacrificado un argumento sólido por la espectacularidad, en una impecable superproducción de época, aunque con personajes débiles en su configuración, con la gran excepción del William Cutting, conocido también como Bill "El Carnicero", encarnado por el versátil y recientemente oscareado por segunda vez, Daniel Day Lewis.

Resulta innegable que Gangs of New York fue una de las producciones más fastuosas del 2002. La ambientación de la Nueva York de 1863 (hecha en los famosos estudios italianos Cinecitta) está sumamente cuidada en todos sus detalles, desde el vestuario hasta la arquitectura de aquella época, junto a costumbres, modas, gustos y ambientes, reflejados en pantalla con suma fidelidad. Sin embargo, esta majestuosa puesta en escena hunde por completo una trama de por sí convencional.

Como sacados de la pluma de Dickens o Victor Hugo, vemos a los personajes principales viviendo un relato estilo Los Miserables. Amsterdam Vallon (Leonardo DiCaprio), busca venganza contra el responsable de la muerte de su padre, (Liam Neeson, con una participación desperdiciada), a quien apodan el "Reverendo", de origen irlandés y líder de una pandilla que busca el control del barrio de los "Cinco Puntos". El "Reverendo" murió a manos de Bill "El Carnicero" (en una sangrienta e impresionante batalla entre todas las pandillas de la zona), simpatizante yanqui, ultraconservador y fascistoide, que se nota odia a Abraham Lincoln.

La famosa "leva" durante la guerra de secesión, el racismo, la xenofobia, la corrupción política,... son datos históricos que no pasan de ser curiosidades bien dramatizadas, dentro de las cuales los personajes nunca llegan a involucrarse profundamente.

La venganza de Ámsterdam resulta imperceptible, superficial, dejándolo perdido en la ambigüedad. A pesar de lo hueco que resulta su argumento, Gangs of New York consigue reflejar el espíritu de una época, afectada por la Guerra de Secesión, la inestabilidad política y su turbulenta atmósfera intolerante, todo en un logrado afán realista de Scorsese en el monumental diseño de arte del magistral Dante Ferreti (oscareado). La narrativa es ágil aunque abusa de monótonos flash-backs, donde en su edición lo mismo caben las famosas fotografías de Timothy O. Sullivan y Mathew B. Brady sobre los campos de batalla, como notas periodísticas de época.

Scorsese ha logrado grabar en la mente de sus seguidores a un criminal memorable, como Bill "El Carnicero", excelentemente construido por Day Lewis, con todo y sus tics amenazantes, que iluminan a este extraño, fascinante y, a la vez, conmovedor malviviente.

El final está envuelto de la sensibilidad y nostalgia que caracterizó aquella secuencia del campo de batalla invadido por las llamas, de Gone With the Wind (Fleming, 1939), aunque es imposible comparar a la pareja formada por Leo Di Caprio y Cameron Diaz, con la entrañable historia de amor inmortalizada por Clark Gable y Vivien Leigh.

++ El DVD contiene extras de lujo, como TV Spots, trailers, videoclip U2, el vestuario, detrás de las cámaras, una mirada a la historia, entrevistas, documental Discovery Channel, diseño de producción, Nueva York en 360º, un paseo por Cinecittá, ficha artística, ficha técnica, filmografías selectas, galería de fotos, material adicional para DVD-Rom, menús interactivos, acceso directo a escenas, audiocomentario del director en pista de audio alternativa.

sábado, 23 de febrero de 2008

THERE WILL BE BLOOD * * * *

ORO NEGRO. Daniel Day Lewis en otra impresionante actuación.

¿Hay alguna película protagonizada por Daniel Day Lewis, en la que su enorme talento y gran presencia histriónica no acabe opacando a todo el reparto, o incluso, la historia misma? No me viene a la mente ninguna, de hecho, creo que no la hay. En There Will be Blood (E.U.,2008), Daniel Day Lewis acaba siendo su más grande virtud, lo mejor del último trabajo del realizador Paul Thomas Anderson.

Con la afirmación anterior, debo admitir que la, más bien, convencional historia de tintes épicos-familiares, no me entusiasmó lo que yo quisiera, una suerte de reelaboración de Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941), en la historia de un humilde y perseverante minero quien, de la noche a la mañana, buscando plata se convierte en un millonario gracias al petróleo que termina encontrando en Texas. Daniel Plainview (Day Lewis) se trasladará luego a California, convencido por un extraño chico, Paul, quien le informa de la existencia de petróleo cerca de su pobre casa, que comparte con su tío y otros familiares, interpretado por el joven actor Paul Dano, especialista en dar vida a chicos marginales, inadaptados y raros.

“Es una historia de horror sobre el estado de California”, así es como ha gustado de calificar Thomas Anderson su película, adaptación de la novela “Oil”, escrita por Upton Sinclair, narrada con grandes saltos en el tiempo, desde que arranca a finales del siglo XIX, hasta terminar en 1927. La historia se desarrolla casi en su totalidad en los áridos escenarios del sur de E.U., y cuenta el ascenso al éxito y fortuna del ateo Daniel, no un camino que no estará libre de sufrimiento, pérdidas, llevándose en el camino vidas, el amor y la integridad de su único hijo, H.W. (Dillon Freasier), a quien ha criado solo luego de perder a su esposa en el parto.

Nominada a 8 premios Oscar, entre los que destaca Mejor Director, Mejor Actor y Mejor Película, There Will be Blood es, en esencia, un tour-de-force actoral entre Day Lewis y Paul Dano, este último en un doble papel, el de Paul y más tarde Eli, su hermano gemelo y predicador religioso (fundador de la iglesia de la Tercera Revelación). Ambos representan una lucha de egos e ideales, de la religión contra un férreo capitalista. Se humillarán uno al otro (¡la escena del bautizo!), y en ese sentido, el personaje de Dano es una gran creación: Eli se revelará como un tipo patético, frágil, endeble y manipulable.

Con todo, siento que a Thomas Anderson se le fueron muchas cosas de la mano, y no es para menos. Estamos ante su filme más ambicioso: superproducción de época bien ambientada, un gran diseño de producción a cargo de Jack Fisk, que incluye la construcción de una gran torre petrolera, y con un guión que no ha sido del todo de su propia inspiración.

Al relato le faltó exprimirle un poco más de fuerza, hay uno que otro personaje desperdiciado, como el interpretado por Ciarán Hinds, brazo derecho de Daniel, un gran actor secundario que se pierde por completo a pesar del gran diálogo que sostiene con este en una escena clave del filme (“Detesto todo de los hombres, he visto lo peor y creo que no hay nada que valga la pena en ellos”, le dirá Daniel). Esto tal vez se deba a que estamos ante una muy “libre” -según se dice- adaptación del libro, el cual no puedo juzgar porque no lo he leído, pero que nos deja en cine un convencional relato del ascenso y descenso de un hombre cegado por el éxito y víctima de su propia ambición.

viernes, 22 de febrero de 2008

DVD: BORAT, CULTURAL LEARNINGS OF AMERICA FOR MAKE BENEFIT OF THE GLORIOUS NATION OF KAZAKHSTAN * * * *

Si alguna película hizo temblar a los medios de comunicación y causó polémica el 2006, esa fue sin duda Borat, uno de los proyectos fílmicos más inteligentes que se produjeron aquel año. La película incluso hizo sudar a la Casa Blanca, en una situación de carácter diplomático, cuando el gobierno de Kazakhstán levantó la voz quejándose de lo mal parado que salía su país en la película, retratada como una nación antisemita y atrasada.

Después de Borat (Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit of the Glorious Nation of Kazakhstan, E.U., 2006) el nombre del comediante británico Sacha Baron Cohen empezó a hacer ruido, debido a la cómica, irreverente y cáustica mirada crítica que hace en este inclasificable filme hacia E.U., que aún antes de haberse estrenado en ese país ya estaba causando controversia, por una proyección especial que se haría de la cinta en presencia de George Bush y el presidente de Kasakhstán. Según Baron Cohen, el mismo presidente de la República de Kasakhstán, Nursultan Nazarbayeb, le dio el visto bueno a su película y que, incluso, le había agradado mucho, a pesar de las quejas de representantes de su gobierno. Las historias se siguieron acumulando.

En Rusia no quieren saber nada de Borat, prohibiendo su gobierno la exhibición de la cinta, alegando que no quieren jugar con fuego y arruinar las relaciones con el país vecino. La Twentieth Century Fox en Rusia, luchó por su distribución y proyección. Mientras, en los Estados Unidos, la película todavía no se estrenaba y las quejas ya se empezaban a escuchar, por parte de gente que aparece entrevistada en el filme, alegando que el director y miembros de la producción los habían engañado, sin haberles informado sobre el verdadero propósito del documental. Baron Cohen y la producción se defendieron, argumentando que solicitaron el permiso de cada una de las personas antes de la filmación. Las demandas no tardaron. Lo último que se supo, es que hasta los extras en Rumania (país donde se filmaron las escenas del pueblo) ya dieron a conocer sus propias quejas.

Nada ha frenado a Sacha Baron Cohen y su película, la cual promocionó en E.U. caracterizado como Borat. Cohen es conocido en Norteamérica por su programa Da Ali G Show, conformado por entrevistas que hace caracterizado como tres personajes distintos, con la finalidad de levantar polémica en torno a distintos temas relacionados con la sociedad americana y europea. En Borat:... Cohen lleva este programa a proporciones descomunales, en la forma del personaje que da nombre al filme, un reportero antisemita de la televisión local de Kazakhstán, con facha de ser nieto de Groucho Marx con acento ruso.

El trabajo de Cohen en pantalla grande, es como ver a Michael Moore elevado a la décima potencia. Es gracioso y atrevido a la hora de salir a la calle, romper las reglas, pasarse de los límites y afrontar a sus entrevistados. De hecho, Ali G Show podría considerarse como una chiflada respuesta de Cohen al programa televisivo de Moore, “The Awful True”. En esta película, un alocado documental que juega desde el inicio con una historia ficticia protagonizada por Borat, quien parte de su pueblito -alegre pero atrasado- dejando esposa y un montón de habitantes emocionados por su partida. La película no pierde jamás cierta cualidad seria y rigurosa en el propósito que sus guionistas (Cohen incluido) tienen de hincar el diente crítico y burlón a la conservadora sociedad de E.U., el país de Mr. Bush.

Borat partirá desde Kazakhstán hasta Nueva York, junto a un regordete ayudante (Ken Davitian), para entrevistar a decenas de personas que puedan enseñarle la esencia de la sociedad norteamericana, poder aplicarla en Kazakshstán y salir del subdesarrollo. Todo irá más o menos bien, hasta que Borat descubre a Pamela Anderson en el programa Baywatch, decidiéndose a viajar hasta California para conocerla y casarse con ella. Borat llega y las imágenes de su anhelado encuentro con la rubia son de antología, todo al mismo tiempo: inquietantes, graciosas, insanas, algunos más dirán propasadas, otros que son actuadas, como muchas otras partes del documental.

Dirigida por el realizador televisivo Larry Charles, el filme es tan experimental como hilarante. Habrá momentos de genuino humor televisivo a lo “cámara escondida”, no apto para todos los gustos, como la escena en la que Borat y su asistente luchan desnudos (te dejará por unas horas sin ganas de comer), o la graciosísima escena del exorcismo. Pero uno no se queda nada más con las risas, sino con un puñado de reflexiones que la cinta arroja sobre las contradicciones, doble moral y demás “linduras” que imperan en muchos sectores sociales de los Estados Unidos.

++ La edición en DVD no está nada mal, ya que entre los extras incluye "Vídeo de alerta de la policía de Kazajistán", "Reloj sexy", escenas eliminadas, noticias de rodeo, tour mundial promocional, "Borat: banda sonora infomercial".

jueves, 21 de febrero de 2008

DVD: ALI ZAOUA, PRINCE DE LA RUE * * * 1/2

Príncipe de Casablanca (Ali Zaoua, Prince de la Rue, Francia-Bélgica-Marruecos 2000) sigue la línea de filmes con niños marcados por un entorno social cruel y conflictivo, como en Los Olvidados (Luis Buñuel,1950), por mencionar un ejemplo. De hecho, Príncipe de Casablanca guarda muchas semejanzas con la película del legendario director aragonés. Es muy probable que Nabil Ayouch, el realizador de este conmovedor filme, que tiene como escenarios los barrios más pobres de la ciudad marroquí de Casablanca, haya tomado como modelo Los Olvidados, para crear una película sobre las desventuras de cuatro niños, que guardan luto por Ali, su amigo muerto. Al igual que en aquella película, el chico cae muerto por la pedrada que cobardemente le da otro, aprovechando su descuido. Los chicos intentan conseguir dinero para darle un entierro digno a su compañero, mientras su cuerpo lo mantienen celosamente oculto en un agujero profundo, en los astilleros del puerto.

Dib (Said Taghmaoui), el chico de mayor edad (cual "Jaibo" de Los Olvidados), es el líder de una gran pandilla, que a pesar de tener cierta incapacidad mental, abusa sexualmente de los más pequeños para someterlos a su volunta. Dib es el asesino de Ali. Su mejor amigo, Kwita (Mounim Kbab) fue testigo del homicidio, y (en una de las escenas más impactantes y sensibles de la película) llevará el cadáver de su amigo por las calles en una especie de cortejo fúnebre, junto a sus dos amigos, Omar (Moustaph Hansali) y Boubke (Hicham Moussoune).

Es claro que ninguno de los niños es actor profesional, pero dejan ver un natural desenvolvimiento frente a la cámara y dotan a sus personajes de matices y un lenguaje corporal propio. Más que ofrecer una actuación, los niños comparten un espacio que ya les pertenece, dentro del cual permiten que la fantasía, la magia y la aventura convivan al lado de la miseria en la que viven. Todos estos elementos tratan de equilibrarse, con secuencias animadas que dan forma a las fantasías de Kwita, combinadas con el paisaje urbano que conforma su entorno.

El filme estuvo nominado como Mejor Película Extranjera el 2001, una mezcla de ambientes funestos y alegrías amargas, de lealtad y traición. En efecto, lo que en un principio se revela como un retrato documental sobre la problemática de los niños de la calle en Marruecos, la “otra cara” de Casablanca con toda su miseria y dolor, luego irá pisando tímidamente los terrenos de la fantasía en los delirios de Kwita. Justo cuando nuestros protagonistas oculten el cadáver de su amigo, la película da un giro, integrando perfectamente un relato de amistad, heroísmo, honor y denuncia social.

Alí es (al menos para sus amigos) un héroe involuntario, y así lo sentimos mientras vemos su cuerpo navegar hacia el horizonte, dentro de una barcaza construida por Kwita, hacia la "Isla de los dos soles", que tanto anhela conocer. La crudeza del filme se percibe como un homenaje hacia todos aquellos niños que tienen a la calle como hogar.

miércoles, 20 de febrero de 2008

EN CARTELERA: NO COUNTRY FOR OLD MEN * * * * 1/2

El último filme de los inclasificables hermanos Joel e Ethan Coen, No Country for Old Men (E.U., 2007), supone el regreso de este par de grandes cineastas a sus trabajos más notables del pasado, encontrando muchos puntos en común con Blood Simple (1984) -su primer largometraje-, en especial por la historia persecutoria de muerte y venganza, así como por los áridos y pueblerinos escenarios en los que se ambienta. Luego de una floja racha, con una comedia visible y entretenida, instalada en el más clásico género de la screw ball comedy, Intolerable Cruelty (2003), más un lamentable remake del clásico británico The Ladykillers (2004), ambientado en el sur de Estados Unidos (¿en dónde más tratándose de los Coen?), sin olvidar, claro, su estupendo cortometraje “Tuileries”, realizado para el proyecto de cortos Paris Je t’aime (varios cineastas, 2006).

Adaptación de la novela homónima del ganador del premio Pulitzer Cormac McCarthy, la película es el clásico estudio de la violencia y el mal de los hermanos Coen, aquí sin su acostumbrado humor negro (Miller’s Crossing/1990, O Brother, Where Art Thou/2000), ni toque sarcástico o cómico (Raising Arizona/1987), o sus reflexiones intelectuales y existenciales (Barton Fink/1991, The Man Who Wasn’t There/2001), representado en la gélida e impresionante presencia del español Javier Bardem, nominado al Oscar a Mejor Actor de Reparto (el cual, ya casi lo tiene sus manos), quien interpreta a un psicópata multiasesino de look setentero estilo Príncipe Valiente, Anton Chigurh, una de las creaciones histriónicas más notables en toda la carrera del actor.

Si bien los temas planteados aquí no son nuevos en la filmografía de los hermanos, sí lo es la aproximación estilística, teniendo uno de sus filmes más tranquilos y ruidosamente silenciosos (la edición del sonido es magistral) hasta el momento: no hay música sino hasta los créditos finales, los personajes tienden a estar estáticos la mayor parte del tiempo, hay muchos planos fijos, en especial, en la insistencia de captar la vastedad de los paisajes áridos del desierto de Texas, lugar donde se ambienta la historia. Como en Blood Simple, la película es un relato persecutorio del “gato y el ratón”, teniendo de por medio una guerra entre narcotraficantes mexicanos en la década de los 1970, cuando todavía no era el problema grave que es ahora en la frontera, y una policia fronteriza pasiva apenas y se movilizaba.

Un cazador, Lewis Moss (Josh Brolin), se involucra en esa guerra, cuando se topa con una maleta llena de dinero, cerca de donde ocurrió un enfrentamiento entre narcos. Confiado, Moss se llevará la maleta, sin siquiera sospechar que el hábil, feroz y calculador Chigurh comenzará a rastrearlo para recuperar ese dinero, dejando en su camino un reguero de sangre y muertos. En tanto, el avejentado y cansado sheriff (Tommy Lee Jones, eficaz como siempre) comenzará una tardía investigación, hasta la frontera con México.

Sería difícil (quizás inútil) aplicarle a una película de los Coen el calificativo de “arriesgado”. Su cine siempre es críptico y enigmático, lleno de claves difíciles de descifrar y que muchas veces quedan a libre interpretación, pero decía que No Country.... es un filme atípico dentro de su estilo. La fotografía de Roger Deakins (colaborador habitual de los Coen) emula los colores deslavados del cine de los 1970, y tenemos el final más anticlimático jamás visto antes en su cine, mientras la cámara explora el rugoso y reflexivo rostro de Tommy Lee Jones. Tal vez mucho de No Country... ya lo hayamos visto antes, pero sin duda es un gran regreso de los Coen al cuadro de los grandes.

martes, 19 de febrero de 2008

DVD: BASIC INSTINCT 2 * 1/2

¿Qué necesidad había de esto? ¿Cuál ha sido el motivo para producir una secuela tan fallida, derivativa e inútil como Basic Instinct 2 (Alemania-Reino Unido-E.U., 2006)? Si fue nada más con el pretexto de traer de vuelta –que es lo más seguro- a la otrora sexy, escultural y muy atractiva Sharon Stone, en el papel que le diera fama internacional un ya lejano 1992 en la primera Basic Instinct (Paul Verhoeven), en su papel de escritora y femme fatale Catherine Tramell, la verdad, ni se hubieran molestado.

En esta tardía secuela (que el mismo Paul Verhoeven declinó dirigir), la Stone regresa como Catherine Tramell, sobreactuada y rozando la autoparodia, donde el realizador escocés Michael Caton-Jones no tuvo otra preocupación más que hacer que la actriz luciera bien su digitalmente retocado rostro, ejecutando además una galería de ridículas poses, supuestamente, muy provocadoras.

Lo único que se gana al enfrentarse a Basic Instinct 2 (calificada como uno de los grandes churros del 2006), nada más será recordar lo bueno que era el filme de Verhoeven, un efectivo thriller erótico que seguía con mucha habilidad las convenciones del film-noir más clásico. Y claro, recordarnos lo bien que se veía Sharon Stone en aquel entonces, lo convincente que resultaba como la atractiva Tramell, una suerte de “viuda negra” que eliminaba a los hombres luego de haberse acostado con ellos, todo para vivir en carne propia las experiencias que luego escribía en forma de ficción en sus novelas.

La trama de la secuela avanza con mucha dificultad, sin llevarnos a ningún lado. Un psicólogo (David Morrissey) tiene el trabajo de psicoanalizar a la Tramell, luego de un accidente automovilístico en el que ella está directamente involucrada, para ver si sufre de alguna alteración mental. Por supuesto, no faltará el eficiente policia (la digna presencia del actor David Thewlis), que trate de probar lo contrario: que Catherine es una asesina que necesita ir a prisión.

Entre las escenas de sexo, Jones no presume alguna que destaque o sobresalga por su creación de alguna atmósfera candente, una buena dirección o montaje o, por lo menos, que aproveche el físico de la Stone. Será que 14 años no pasan en vano, será que la Stone (tal vez por no tener otra mejor oferta) nada más se animó a revivir sus glorías pasadas en una película que, para colmo, tiene un final torpe y sin sentido.

DVD: LA HIJA DEL CANIBAL * * 1/2

El best-seller La Hija del Caníbal (1997), escrito por la también periodista española Rosa Montero, es una compleja narración sobre las reflexiones existencialistas de Lucía, una escritora de libros infantiles. Ramón, su marido, desapareció sin dejar rastro en los sanitarios del aeropuerto de Barajas, Madrid, antes de abordar el avión que los llevaría a Viena, para pasar el fin de año. Sin embargo, Lucía descubre que Ramón ha sido secuestrado por un grupo izquierdista llamado "Orgullo Obrero", y para su rescate deberá pagar una cuantiosa suma de dinero.

La adaptación al cine de este relato femenino (narrado en primera persona) sobre la vida de una mujer desencantada de su matrimonio, aparentemente no ha sido una tarea fácil. De hecho, la historia original de La Hija del Caníbal va más allá de las simples confesiones de diván del personaje de Lucía en el filme. Con los apuntes y memorias de un veterano de la Guerra Civil Española, Félix "Fortuna" (el español Carlos Álvarez Novoa, casi repitiendo su personaje de Solas/Benito Zambrano/1999), vecino de Lucia, la novela se adentra en temas sobre la moral, la corrupción política y heroísmo, desde el patriotismo hasta la fraternidad fiel e indisoluble.

El realizador mexicano Antonio Serrano (responsable del éxito taquillero en México Sexo, Pudor y Lágrimas/1999) decidió trasladar la historia de Lucía a la Ciudad de México, centrándose más en el romance que Lucía entabla con Adrián (Kuno Becker), un joven que habita en el techo del edificio de aquella, quien le dobla la edad. Lucía (la argentina Cecilia Roth, luciendo un convincente acento mexicano), Adrián y Félix, conformarán un inusual equipo e intentarán rescatar a Ramón.

El filme está estructurado en una serie de viñetas armadas trabajosamente, en un montaje sin mucha coherencia la mayor parte del tiempo. A cuadro, los personajes tratan de abrirse camino dentro de diálogos atropellados (sobre todo los de la Roth), que poco o nada ayudan a que la trama avance y tenga un desarrollo más equilibrado.

En la primera mitad, La Hija del Caníbal se va desarrollando dignamente. Sin embargo, todo lo conseguido en esta parte se viene abajo a partir de la relación entre Adrián y Lucía. El personaje de Adrián no pasa de ser un simple tipo simpático, con pretensiones de conquistador extraído de cualquier telenovela juvenil. Luego, la cinta despega un poco al transformarse en una road movie (con todo y música de rodeo de fondo), para que al final, de manera inútil e incomprensible, el relato se transforme en un thriller telenovelero.

Con un buen diseño de arte, a cargo de la oscareada alemana afincada en México Brigitte Broch, (Moulin Rouge, Amores Perros,...) y una destacada fotografía de Xavier Pérez Grobet, el trabajo de Serrano por momentos recuerda a Ciudad de Ciegos (Alberto Cortés, 1991), rareza fílmica del moderno cine mexicano, donde toda la acción se desarrollaba en un apartamento de Ciudad de México, con el transcurrir de las décadas señalado a través de disolvencias y cambios en los decorados, logrando captar la estrategia narrativa original del libro de Montero.

La Hija del Caníbal, es un amasijo de géneros y tratamientos cinematográficos dispares, con problemas en su adaptación. Aunque, por otro lado, es un experimento narrativo que no deja de tener interés, gracias a un montaje que intenta traducir el pensamiento de Lucía y su desorientada vida en imágenes. Eso ya tiene mucho mérito.



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