jueves, 26 de julio de 2007

EN CARTELERA: EL VIOLÍN * * * * 1/2

El caso de El Violín (México, 2005), primer largometraje de ficción del realizador Francisco Vargas, fue complicado en su camino a poder ser distribuida en México. Recientemente pudo ver su estreno comercial en salas mexicanas, luego de que países de Europa como Francia (donde tuvo un gran éxito de crítica luego de su exhibición en el Festival de Cannes 2006), y Polonia, ya habían podido verla. Luego de ser estrenada en México, por fin llegó a España, mientras el realizador tuvo la presión por ver cómo sería recibida una película que deja una dudosa imagen del ejército mexicano.

Fotografiada en blanco y negro, la película narra una historia atemporal, ambientada en alguna época que no se puede definir del todo, pero que toca un tema espinoso: la invasión del ejército en comunidades rurales y los abusos cometidos a sus habitantes indígenas. El Violín es un relato de suspenso muy bien tramado, que sorprende por su gran sencillez, sin dejar de ser por ello un conmovedor relato sobre cómo Plutarco, humilde anciano violinista interpretado por Ángel Tavira, actor no profesional, termina involucrado en la rebelión organizada por su propio hijo (Gerardo Taracena).

Don Plutarco se dedica a tocar el violín en las calles junto a su nieto, a pesar de no tener la mano derecha. Si algo atrapa desde el primer momento, es la naturalidad de Ángel Tavira para encarnar a su personaje, trabajo que le mereció el premio Un Certain Regard a la Mejor Actuación en Cannes. Su rostro será en muchos sentidos el hilo conductor/dramático de la película, cuya fotografía no huye de la influencia del más clásico Gabriel Figueroa y su famoso preciosismo, en su manera de retratar los paisajes rurales mexicanos.

Del guión, escrito por el mismo Vargas, es destacable también cómo transforma al que pudo ser un típico soldado duro y frío, en un personaje interesante. Me refiero al que simplemente conoceremos como el Capitán (Dagoberto Gama, notable), quien quitará a Plutarco su violín para así poder pedirle que vuelva a visitarlo y tocar un poco de música. El físico de Ángel Távira vuelve a ser importante para el buen desarrollo dramático del relato. Su frágil e indefensa figura, su rostro lastimado por el tiempo y sus ojos entristecidos, ayudan a que quedemos enganchados en el suspenso por saber el destino de él y su violín.

Tal vez El Violín vuelva a insistir en los habituales ambientes rurales del más clásico cine mexicano de su llamada “Época de Oro”, pero resulta inusual la carga política que ha dejado caer en este escenario, con tal sensibilidad y maestría visual.

++ Guillermo del Toro dio su apoyo incondicional al filme desde su primera proyección en el Festival de Cine de Guadalajara 2006, admirando sobretodo su magistral uso del sonido.
++ La película surgió de un cortometraje homónimo de Vargas, en el que también actuaba Ángel Tavira.

lunes, 23 de julio de 2007

CATCH A FIRE * * * 1/2


En las notables actuaciones de En Nombre del Honor (Catch a Fire, Francia-Reino Unido-Sudáfrica-E.U., 2006) se encuentra su mayor atractivo. No hay duda de que el realizador australiano Phillip Noyce, sabe encontrar en sus actores la vena más dura o aquella más dramática, extraerla de su mirada, de sus rostros, en esta historia ambientada a principios de los 1980, durante el Apartheid en Sudáfrica.


La trama narrada en Catch a Fire, es a primera vista una especie de reelaboración del relato contado por Noyce en Rabbit-Proof Fence (2002), en la que Kenneth Branagh encarnaba a un funcionario del gobierno australiano, en persecución de tres chiquillas aborígenes, que habían escapado de ser explotadas en un internado para niñas. Tim Robbins es como el Branagh de aquella película, un detective de policía del régimen dictatorial blanco, dedicado a buscar, arrestar y torturar a todos aquellos nativos sospechosos de ser comunistas y terroristas.

El perseguido será Patrick Chamusso (Derek Luke, magnífico), originario de Mozambique, un humilde obrero en la planta de petróleo de Johannesburgo y entrenador de un equipo de fútbol infantil, el cual será arrestado bajo sospecha de haber participado en un atentado a la planta. Sin embargo, cuando su esposa también sea torturada y encarcelada por el detective Nic Vos (Robbins), Patrick se enfilará, una vez liberado, en las huestes terroristas, para luchar en contra de las fuerzas opresoras que lastimaron a su esposa, y por ende, dieron muerte a muchas más personas.

Patrick Chamusso realmente existió, y cuando todo parecía una historia ficticia, el verdadero Chamusso dará constancia, en una entrevista final, de seguir vivo. De ver al Chamusso real, uno cae en la cuenta que tal vez un más joven Forrest Withaker hubiera sido perfecto para el papel. Pero Derek Luke, así como Tim Robbins, están excelentes en sus personajes, logrando un buen acento sudafricano, sin jamás notarse la diferencia con el resto del elenco originario de Sudáfrica.

El guión, escrito por Shawn Slovo, se cuida mucho de ofrecer una visión a favor del terrorismo o justificarlo. En Catch a Fire, más allá de un propósito político, vemos cómo la violencia irrumpe de golpe en el núcleo familiar. Ni el mismo Nic Vos o Chamusso, se salvan de ser afectados por esta violencia.

Es verdad, en el filme la figura de Chamusso será la de un héroe glorificado, que lo perdió todo por poner encima sus ideales, para luchar por un país que ni era el suyo. Será muy predecible y convencional el camino que seguiremos en el filme, pero es inevitable el no caer atrapados por la forma fascinante en que Noyce nos presenta a Chamusso.

DVD: SMOKIN' ACES * *

La Última Carta (Smokin’ Aces, Reino Unido-Francia-E.U., 2006), el más reciente filme del realizador y guionista Joe Carnahan (Blood. Guts, Bullets and Octane/1998, Narc/2002, etc.), cuya filmografía ha pasado prácticamente inadvertida tanto en México como en España, no está lejos de ser el mismo ejercicio de estilo a lo Tarantino y Guy Ritchie de siempre. Tanto Carnahan como otros directores que han seguido este camino, han pecado de dar más importancia a la puesta de imágenes y al ritmo frenético de sus películas, sin preocuparse mucho por narrar una historia en lo mínimo interesante.

Debo confesar que me agradaron las recientes Lucky Number Slevin (McGuigan, 2006) y Running Scared (Kramer, 2006), pero aquí los creadores demostraron preocupación por una buena construcción del relato y sus personajes, sin que por ello desmereciera el aspecto visual, dando por resultado filmes entretenidos y al mismo tiempo intrigantes. Nada de esto último sucede en La Última Carta, en donde Carnahan pisa los terrenos del churro palomero, sin que el filme llegue a ser el pasable thriller policiaco que prometía. Al principio, el director coloca con eficacia los cimientos de un relato moderno de policias contra gángters.

Desafortunadamente, todo se irá cayendo hacia la mitad, cuando Carnahan (también autor del guión) no sepa en lo absoluto qué hacer con la gran cantidad de personajes que nos presenta: un montón de criminales compitiendo entre sí por un sólo objetivo: asesinar a Buddy “Aces” Israel (Jeremy Piven), mafioso y popular mago-ilusionista de las Vegas, ya que se ha decidido a testificar contra varios mafiosos. Un trío de ex policias desorganizados (encabezados por Ben Affleck), un par de malhabladas matonas a sueldo (una de ellas la atractiva cantante Alicia Keys), un violento y ridículo grupo de neo nazis y un experto torturador español, competirán por ser los primeros en tener la cabeza de Buddy.

Los agentes del FBI, Richard (Ryan Reynolds) y Donald (Ray Liotta), quienes se encuentran siguiendo a Primo Sparazza, padre de Buddy, serán enviados por su jefe (Andy Garcia) para evitar que el ilusionista sea asesinado.


Carnahan nunca encuentra el tono deseado para su película. El supuesto humor negro no está muy logrado que digamos, y en realidad, no hay oportunidad de quedar enganchados con algún personaje, ni que alguno de los actores nos sorprenda con su trabajo. Carnahan no consigue aprovechar bien a sus numerosos personajes, por lo que no le quedará más remedio que enfrentarlos entre sí, en una batalla interminable de balazos y bombas al final de la cinta. El problema es que Smokin’ Aces no es más que eso, sin una buena historia, ni humor que salve un poco el asunto.

domingo, 22 de julio de 2007

EN CARTELERA: PATHFINDER * * 1/2

Los vikingos vuelven al cine en El Guía del Desfiladero (Pathfinder, E.U., 2007), representados en películas de antaño como Eric El Vikingo (Caiano, 1965) y su remake sueco (1985), dirigido por el ex Monty Python Terry Jones, con Tim Robbins en el papel principal.

En Pathfinder, dirigida por el germano Marcus Nispel, poco hay de nuevo en el retrato cinematográfico que se hace de los vikingos: temibles guerreros con hambre de conquista y experimentados navegantes nórdicos. Lo que sí cambia, es su representación de gigantescos y monstruosos guerreros de corte gótico, en un relato que rescata la nada descabellada hipótesis de que fueron los primeros europeos en pisar América, muchos siglos antes de Cristóbal Colón.

Sin embargo, la película no pretende tener el más mínimo cariz histórico, siendo más bien un efectivo filme de aventuras, que no sirve más que para pasar un rato viendo una historia no muy interesante y sin bases dramáticas fuertes, sobre el conflictivo choque de dos culturas.

La trama cuenta cómo el vikingo Fantasma (Karl Urban, el Eomer de “Las Dos Torres”), es adoptado de niño por una tribu de indios, dentro de la cual se criará hasta crecer y convertirse en un indio cara pálida. La película se transformará en una especie de versión violenta de Pocahontas, cuando la tribu de indios (¡Todos ellos hablando inglés!) se tenga que enfrentar contra un grupo de vikingos invasores (¡Todos, por el contrario, hablando noruego!), que no buscan otra cosa más que destruir y matar. Fantasma tendrá que huir al representar un peligro para su gente y su amada indígena (Moon Bloodgood), siendo a su vez perseguido por el enfurecido líder de los vikingos, quien lo considera un traidor a su gente.

La película tiene todo el atractivo visual de una antigua película fantástica, a lo Conan El Bárbaro (Milius, 1982). De hecho, parecerá que también estemos frente a un cómic de aventuras. Hay escenas de acción muy logradas, así como un diseño de producción en general notable. Pero frente a este buen tratamiento visual, se contraponen puntos flojos en el guión, con una historia que pudo haber estado mucho mejor por donde quiera que se le mire, ya sea en sus personajes flojos y poco interesantes, o en su nada original premisa. Es más, el dilema de Fantasma no es muy difícil de resolver ni para él ni para nosotros, ya que siempre sabemos con quienes prefiere estar, a pesar de que su sangre vikinga empiece a hervir en cierto momento clave de la película.

jueves, 19 de julio de 2007

CINE INÉDITO: THE NOTORIOUS BETTIE PAGE * * * *

Podrá no haber sido muy interesante su vida, su nombre sonará más a conocedores y “especialistas” en las antiguas publicaciones eróticas para “caballeros”, pero la sensual modelo Bettie Page, de las más famosas “pin-ups” de los años 1940 y 1950, es el pretexto perfecto para que en The Notorious Bettie Page (E.U., 2005), tercer largometraje en la cortísima filmografía de la realizadora Mary Harron (I Shot Andy Warhol/1996, American Psycho/2000), se desarrollen una serie de temas interesantes: la moral respecto a la desnudez en esos años, el golpe que representaron ciertas perversiones sexuales como el sadomasoquismo, la delgada línea entre el erotismo y la pornografía, entre lo “artístico” y lo vulgar, en las publicaciones eróticas.

Famosas por no faltar en toda pared de campamentos y cuarteles (de ahí el término pin-up), en la Segunda Guerra Mundial, las imágenes (pinturas o fotos) de voluptuosas e idealizadas modelos y/o actrices, se convirtieron en un elemento visual clave en la cultura popular. Harron ha demostrado su inquietud por explorar el mundo de la cultura pop (I Shot Andy Warhol), y en The Notorious Bettie Page se adentra en ese mundo a través de un personaje complejo, ambiguo, contradictorio y por demás carismático, como Bettie Page.

Con una arraigada vida religiosa, no exenta de un pasado traumático en la que era abusada por su padre, violada en su adolescencia y maltratada en su primer matrimonio, Bettie Page (magnífica y muy inspirada Gretchen Mol) decidió convertirse en modelo, alcanzando la fama iniciando con inocentes trabajos en portadas de revistas comerciales, hasta que los problemas comenzaron cuando empezó a realizar fotografías sadomasoquistas “underground”, de manos de una pareja de fotógrafos (Chris Bauer y Lily Taylor), que hacían estas fotografías bajo encargo de clientes con “preferencias especiales”.

La cinta, filmada casi en su totalidad en blanco y negro, es una pequeña muestra de cómo se puede lograr un buen trabajo estilizado, sin caer en caóticos excesos. La fotografía de Mott Hupfel es un notable trabajo digno de nominación o premio, combinando distintos formatos e incluso un efecto Technicolor que ya hubiera querido Scorsese en “El Aviador”. Si agregamos una exquisita banda sonora, que incluye mucho jazz de la época, formalmente la película está bastante lograda, pulida y cuidada por Harron. Además, Gretchen Mol consigue un estupendo trabajo, en una versión quizás más dulce, inocente y digamos menos vulgar, que la Bettie Page original.

Sin embargo, el grave problema de la película estará en su guión, que a pesar de sus esfuerzos por hacer una biopic interesante de Bettie Page, le faltó más contundencia y fuerza. Es verdad, Harron tuvo un gran acierto en no caer en dramatismos facilones, además de que se agradece mucho el toque divertido y pícaro que imprime a la cinta. Lo malo es haber pecado de sencillez en la trama, dando como resultado una película visual y auditivamente disfrutable, pero terriblemente plana al final, sin haber profundizado más en el dilema del personaje: ¿Realmente Bettie Page era consciente de lo que hacía? ¿Se hacía de la vista gorda creyendo que nada más hacía un cristiano bien, satisfaciendo las “necesidades” de unos pervertidos?

THE PROPOSITION * * * *

Guy Pierce.

Para aquellos que somos fanáticos del género western, estos últimos tiempos han visto un modesto resurgimiento del género. Pronto llegará la enésima película sobre la famosa banda de forajidos de los hermanos James, The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford (Andrew Dominik, 2007), así como el melodrama épico Seraphim Falls (David Von Ancken, 2006), con Liam Neeson y Pierce Brosnan. Antes se produjo The Proposition (2005), un curioso western, que a pesar de estar ambientado en Australia, parece desarrollarse en los desiertos del oeste estadounidense, conservando   las convenciones del género. 

La película luce como una mezcla de la leyenda del bandido Ned Kelly (versiones al cine de Richardson/1970 y Jordan/2003) y la de Jesse James, guardando estrecha relación con esta última en la historia.  El filme narra la historia de los hermanos Burns, grupo de bandidos perseguidos por la policia británica por el asesinato de una familia, en los desiertos de Queensland, Australia.

Dirigida por el australiano John Hillcoat, The Proposition es un recuento de lo mejor del western norteamericano: la sangrienta violencia de Sam Peckinpah, una banda sonora acústica al estilo de Pat Garret & Billy the Kid (1973), y los problemas de integración racial vistos en buena parte de la obra de John Ford. En este caso, son los aborígenes australianos subyugados y masacrados por la policia británica.

Charlie Burns (Guy Pearce) cae preso junto a su hermano menor, Mike (Richard Wilson), en una emboscada por las fuerzas policiacas del capitán Stanley (Ray Winstone), por el asesinato de la familia Hopkins. Separado desde hace tiempo de Arthur (Danny Huston), su violento hermano mayor y verdadero responsable del crimen, Charlie recibirá de Stanley una propuesta: ir en búsqueda de Arthur para matarlo, en un lapso de 9 días, a cambio de salvar a Mike de ser colgado.

Hillcoat ofrece un ejercicio visual muy original. Nos hace sentir la experiencia de estar viendo un cómic sobre el lejano oeste, gracias a la buena fotografía de paleta ámbar de Benôit Delhomme. Será una suerte de mundo surrealista en el que se desarrolla la trama, de diligencias tiradas por camellos, de días sin noches, que parecen interminables.

Algo que nos enseña la cinta (escrita y musicalizada por Nick Cave), es que, ya sea en el lejano oeste americano o el “lejano oeste” australiano, la violencia, la tortura y la opresión racista se dan de la misma forma, en nombre del propósito colonizador y "civilizador". Tales son las cuestiones de fondo en The Proposition, un western más reflexivo que de acción. El mayor mérito de la película, junto al estético, es intentar reflexionar en torno a la violencia y la validez que puede tener tanto derramamiento de sangre. No llega a la altura de Peckinpah, pero la iniciativa se agradece, sobretodo en un género en peligro de caer en el olvido.

DVD: HARRY POTTER AND THE ORDER OF THE PHOENIX * * * *

Después de haber visto Harry Potter y La Órden del Fénix (Harry Potter and the Order of the Phoenix, Reino Unido-E.U., 2007), la nueva entrega de esta exitosa franquicia, creo que no había quedado satisfecho con un filme sobre el ahora mago adolescente, desde que vi El Prisionero de Azkabán (Cuarón, 2004), la tercera película. Para ser sinceros, si bien el filme de Cuarón seguía el mismo esquema argumental de las dos primeras películas (después de tener problemas con sus tíos, Harry huye a un nuevo ciclo escolar en Hogwarts, se reencuentra con sus amigos, conoce nuevos maestros y se enfrenta a un nuevo misterio por resolver), el realizador mexicano supo renovar visualmente al filme, al darle un adecuado tratamiento obscuro, tanto a personajes como a sus escenarios.

Harry Potter y el Cáliz de Fuego (Newell, 2005), la cuarta película, siento que dio un paso atrás a lo que había logrado Cuarón, al preocuparse más por ofrecer un convencional espectáculo de efectos especiales, mucha acción, aunque no dejaba por ello de ser entretenida y con algún dramático suceso. En La Orden del Fénix, dirigida por el británico David Yates (el segundo director británico de toda la franquicia) tenemos una verdadera secuela y el primer filme de Harry Potter maduro, con personajes ahora sí llevando problemas más evolucionados. Una verdadera secuela, porque ya no es necesaria la rutinaria presentación de los personajes clásicos, como la estricta pero noble maestra encarnada por Maggie Smith, el gigantesco especialista en animales fantásticos, interpretado por Robbie Coltrane, el maestro darketo especialista en “artes obscuras” a cargo de Alan Rickman. De hecho, muchos de ellos nada más aparecerán unos cuantos minutos en la película.

Además, estamos ante una nueva propuesta en la manera de contar la historia, en el guión escrito por Michael Goldenberg, enfocado a un público adolescente más crecidito (o en su defecto, aquellos niños que han crecido leyendo a Harry Potter desde el primer libro). Después de tener el típico pleito con sus nefastos tíos, Harry (Daniel Radcliffe) se enfrentará con la noticia de que ha sido expulsado del colegio Hogwarts, por haber hecho uso de su magia en el mundo de los muggles (entiéndase, humanos), al tener que defenderse y salvar a su gordazo primo de un ataque de los obscuros Dementors.

Sin mayores preámbulos, Harry deberá enfrentar un juicio para decidir si su expulsión del colegio es definitiva, defendido por el director Dumbledore (Michael Gambon). Pero el mayor problema de Harry, reunido por enésima vez con sus amigos, Hermione (la cada vez más guapa Emma Watson) y el ahora más serio Ron (Ruper Grint), será el regreso del temible Lord Voldemort (Ralph Fiennes), asediándolo en constantes pesadillas y amenazando con un enfrentamiento pendiente, ante el cual deberá prepararse junto con varios compañeros de su grupo.

Por si fuera poco, una nueva maestra (Imelda Staunton), de facha dulce pero perfeccionista, férrea y de implacable disciplina, ha llegado dispuesta a realizar cambios drásticos en el colegio, entre ellos, querer quedarse con el puesto de Dumbledore, y probar ante todo que Harry miente para causar pánico respecto al regreso de Voldemort.

En el filme no se deja de respirar un estado de paranoia de principio a fin, de inquietud y tensión entre todos los personajes. Hay humor, pero se nota que la preocupación principal de Yates fue tratar de equilibrar su muy logrado tratamiento obscuro de la película, con el acostumbrado toque noble e inocente de los filmes anteriores, sin que falten los impresionantes efectos visuales de siempre. Lo que sí ha faltado es el clásico juego de “quiditch” sobre escobas voladoras. Pero a quién le importa, si Harry corre el peligro de pasarse al “lado obscuro”, cuando parece que se le ha metido el diablo y está necesitado de un exorcismo. Ojalá que Yates siga el mismo camino en el sexto filme del próximo año.

martes, 17 de julio de 2007

DVD: HUO YUAN JIA * * * *

Desconozco casi la totalidad de la filmografía del realizador hong-konés Ronny Yu. Si acaso, lo único que conoceré de Yu es el churrazo Freddy VS Jason (2003) y el no menos desafortunado La Novia de Chucky (1998). Sin embargo, me ha bastado ver su más reciente película, El Duelo (Huo Yuan Jia, China-Hong-Kong-E.U., 2006), para convencerme de que Yu es un director con un gran sentido de la acción y entretenimiento en pantalla, muy al estilo Hollywood.

Yu tiene en su haber muchos filmes sobre artes marciales, como alguno que hizo con el desaparecido Brandon Lee, Long zai jiang hu (1986) y El Duelo amplia la lista de filmes sobre kung-fu y karatazos de Ronny Yu. Como su título original indica, esta película es una suerte de biopic (con mucha cosecha fantástica del realizador) sobre uno de los grandes maestros chinos de las artes marciales, Huo Yuan Jia, quien a finales del siglo XIX desarrolló el arte del wushu hasta sus máximas consecuencias, sin el consentimiento de su padre, teniendo que entrenarse a sí mismo desde niño. Además, Huo fue el fundador de la federación deportiva Jingwu a principios de siglo XX, época en que China estaba pasando por su peor momento cultural, social y económico. Dicha federación se fundó bajo los ideales de una China unida y fraternizada, que trabajara por su propio bienestar y desarrollo, frente a la imparable colonización occidental.

El Duelo es una entretenida película de artes marciales, que logra dicho objetivo sin hacer un uso excesivo de efectos digitales. Por otro lado, no deja de ser un respetable acercamiento a la vida del maestro Huo, interpretado magníficamente por el astro oriental del cine de acción y artes marciales, Jet Li.

El Duelo, es verdad, sigue todas las convenciones habidas y por haber de las clásicas historias edificantes del género: Huo desde su niñez, deberá aprender que el wushu (una especie de variante del kung-fu), es una herramienta más para el crecimiento espiritual, el cultivo físico del cuerpo, el conocimiento propio y la defensa, más que un medio para causar daño, lucirse en los enfrentamientos callejeros y adquirir fama, tal y como le sucede al joven e inmaduro Huo.

Huo se convertirá en una celebridad en su pueblo natal, Tianjin, quedando invicto en una serie de peleas, hasta que una tragedia familiar le abra los ojos y provoque su retiro temporal en el campo, donde trabajará cultivando arroz bajo los cuidados de una campesina invidente, recibiendo de ella además reveladoras y filosóficas verdades sobre la vida.

La película funciona perfectamente como un espectacular y bien producido filme de artes marciales, así como un serio acercamiento a la figura de Huo, sin muchas solemnidades de por medio.

lunes, 16 de julio de 2007

EN CARTELERA: TRANSFORMERS * * * *

Confieso que nunca fui un fanático irredento de los Transformers en el momento de mayor popularidad de su serie animada, a mediados de los 1980. Pero me encantaba matar el tiempo viéndola de vez en cuando. Lo que sí recuerdo, es cuanto me gustaba jugar con las figuras de acción, no nada más las originales de la marca Hasbro, empresa que fabricó y distribuyó estos juguetes originarios de Japón, sino de todas las demás fábricas de juguetes que copiaron la idea de unos robots alienígenas, capaces de transformarse en aviones de guerra, coches, helicópteros, e incluso, dinosaurios mecánicos.

Por fin pudo ver la luz Transformers (E.U., 2007), adaptación al cine con actores de carne y hueso de estos famosos juguetes ochenteros, luego de un primer intento fallido en 1986 con el filme animado “Transformer: The Movie”, en donde por increíble que parezca, Orson Welles, prestó su voz a uno de los personajes. Al final, la realización cayó en manos del habilidoso especialista en filmes de acción Michael Bay, y no de Steven Spielberg, quien se encargó de la producción ejecutiva.

La película no nada más me transportó a la época de mayor fama de los Transformers, sino que creo hace justicia a estos mecánicos personajes, en un impresionante espectáculo visual, en el que los verdaderos protagonistas son precisamente estos robots del espacio: los buenos y simpáticos Autobots, liderados por el honorable Optimus Prime, y los destructores y belicosos Decepticons, comandados por el despiadado Megatron, en una lucha de tonos épicos para apoderarse de un místico cubo, su fuente vital de poder, que cayó en la Tierra hace muchos años. Los Decepticons buscan conquistar la Tierra y exterminar a la raza humana, cosa que por supuesto impedirán los Autobots.

En medio de esta lucha estará un tímido adolescente, Sam (Shia LaBeauf), quien sin saberlo recibirá de regalo un Autobot de nombre Bumblebee, en la forma de un destartalado Camaro. Al ser localizado por los Autobots para que les devuelva un código secreto, escondido en las gafas antiguas de su tatarabuelo, el cual tuvo un primer encuentro con los robots en los 1890 durante una expedición en la Antártida, Sam junto a su bellísima amiguita Mikaela (preciosa Megan Fox), terminarán involucrados en la lucha por salvar a la Tierra.

La película, con todo y su humor simplón, acaba fascinando desde el momento en que estos impresionantes robots hacen acto de aparición. En este verdadero exitazo de taquilla veraniega (en E. U. recaudó, nada más en su primer semana de exhibición, casi 30 millones de dólares), acaso el mejor filme de acción fantástico, no nada más del verano sino con seguridad del año, uno en verdad siente empatía por los nobles pero valerosos Autobots, pero también un auténtico terror ante las maquinas depredadoras y destructivas que son los Decepticons. Y es que estas razas de robots alienígenas, provenientes del planeta Cybertron, que llevan cientos de años luchando por el poder, no nada más son una prodigiosa creación en materia de animación, por parte de la Industrial Light and Magic de Steven Spielberg (Oscar seguro el próximo año para Mejores Efectos Digitales), sino que también son carismáticos personajes con una personalidad y cualidades bien definidas.

Sin embargo, hubo algo que me resultó molesto, y es lo obvio que resulta la publicidad que se hace a varias marcas a lo largo del filme, en primeros planos y sin tapujos. Bueno, algún defecto había que tener la cinta. Pero lo bueno es que, entre una y otra hipnotizante escena de acción, se nos olvida que algún personaje tomó Pepto Bismol para aliviarse el malestar estomacal. Algo que logra bien Transformers, es traernos buenos recuerdos para aquellos que crecimos en los 1980, y volver a interesarnos por personajes que marcaron esta época.

sábado, 14 de julio de 2007

EN CARTELERA: TRAVAUX, ON SAIT QUAND CA COMMENCE * * *

En varios momentos de Peligro...hombres trabajando (Travaux, on sait quand ca commence, Francia-Reino Unido, 2005) la guapa abogada Chantal (Carole Bouquet, quien fuera modelo de Channel y exnovia del regordete Gérard Depardieu) se pone a bailar -o intenta hacerlo- sin razón aparente, ejecutando unos pasitos aquí y allá desde la primera escena, al estilo de la vieja comedia hollywoodense. El asunto querrá emular también al Woody Allen de Todos Dicen que Te Amo (1996), con los actores poniéndose a bailar sorpresivamente. Travaux,..., tercer largometraje de la realizadora y actriz Brigitte Roüan (Outremer/1990, Post coïtum animal triste/1997), se desarrolla en el gran apartamento de Chantal, donde vive con sus dos hijos, un adolescente flojo dedicado a fumar mariguana, y una preadolescente problemática, a la que le empiezan a gustar los chicos.

Chantal es una abogada comprometida en defender los derechos y causas de los inmigrantes ilegales. Participa en manifestaciones de inmigrantes inconformes con su situación, visita a sus clientes en barrios pobres de París, defenderá a un grupo de subsaharianos a punto de ser echados de su casa y, por si fuera poco, empleará a unos albañiles colombianos, inexpertos y sin papeles, para que lleven a cabo la inmensa remodelación de su “loft” y convertirlo en un duplex.

Algo que no me acabó de convencer en esta comedia, es el guión demasiado débil escrito por la misma Briggitte Roüan y Eric Besnard. Además del hecho de ver que jamás se queja un solo vecino por el ruido que hacen los albañiles, la causa por la que esta fuerte y talentosa abogada toma la decisión de remodelar su loft, es sólo para correr de ahí a un cliente, poco agraciado, calvo, pero muy chistoso, con el cual ha pasado una noche de pasión por obra y gracia del alcohol.

Sin embargo, gracias a los buenos gags y al buen trabajo de todo su reparto, Travaux se erige como una divertida película, sin otra pretensión que entretener. Lo en verdad gracioso será ese montón de albañiles improvisados, dirigidos por un arquitecto con mucha inspiración (muy gracioso Marcial Di Fonzo Bo), que no habla sino “mastica” el francés. Parte del encanto residirá en la complicada forma de comunicarse en francés entre estos “artistas” de la espátula y el concreto.

El mensaje sobre la necesidad de la fuerza de trabajo inmigrante es claro y bienvenido, pero el filme adolece de la falta de una mejor historia, para aprovechar bien a un personaje como Chantal, una abogada a la que le gusta bailar, es fuerte en la defensa de la causa inmigrante, pero débil en los asuntos del corazón.


++ La película fue estrenada en el Festival de Cannes 2005.
++ Los problemas del lenguaje reflejados graciosamente en la película, ocurrieron también durante el rodaje. La realizadora Brigitte Roüan confesó en entrevista a un servidor, que lo más difícil fue comunicarse con todos los actores latinoamericanos.++ Roüan comenta también que no le fue difícil convencer a Hugh Grant para realizar una pequeñísima participación en la película.

EN CARTELERA: NEXT DOOR * *

Llega un punto en Next Door (Naboer, Dinamarca-Suecia-Noruega, 2005), el más reciente filme del realizador noruego Pal Sletaune, en el que todo lo que se empezó a construir con cuidado, se convierte en un total desbarajuste, sin que en ningún momento el director sea capaz de regresar sobre sus propios pasos y tratar de arreglar el lío en el que ha metido a su protagonista.

Lo que prometía ser una interesante historia, termina como un aburrido relato de suspenso psicológico, que tenía como su carta más fuerte el jugar con un solo escenario: un descuidado apartamento habitado por dos chicas, de no mal ver pero de mucho cuidado, al arrastrar con sus particulares encantos a John (Kristoffer Joner), su recién llegado vecino, quien luego de ser abandonado por su novia, querrá -y no querrá- consolarse con sus nuevas vecinas.

El inquietante elemento claustrofóbico es dejado de lado, cuando el director pierda el control de su fragmentada y caótica historia, que nos lleva a quedarnos helados, no por ver las torturas psicológicas a las que es sometido John, sino por presenciar un rompecabezas narrativo que termina con muchas piezas faltantes.

Todo empieza cuando John, sin novia ni perro que le ladre, empieza a sentir curiosidad por su par de vecinas del apartamento de al lado, las cuales no dejan de hacerle ruido en la pared. Poniendo mucha resistencia al inicio, y tras aceptarles dos o tres tragos, John se convertirá en prisionero de las chicas, hasta ser víctima de una suerte de juego del “gato y el ratón”, en el que el sexo, la tortura física y la manipulación psicológica serán los ingredientes principales, en un laberíntico escenario que poco a poco sumergirá a John en una pesadilla, sin que pueda saber si es real o el producto de su mente atormentada.

Si algo ayuda a que el trabajo de Sletaune nos mantenga más o menos atentos a lo que está sucediendo en pantalla, es el buen diseño de arte de Jack Van Domburg, que a través de un simple entramado de muros consigue un ambiente opresivo y asfixiante, creciendo al máximo hacia la parte final de la cinta. Pero poco ayuda al realizador centrarse con sumo cuidado y detalle en estos aspectos, en el que también pueden incluirse una buena banda sonora y fotografía, cuando el plano y divagante guión escrito por el mismo Sletaune, que parece no llevarnos a ningún lado, se lleve todo el asunto al traste.

martes, 10 de julio de 2007

DVD: ED WOOD * * * *

En Ed Wood (E.U., 1994), sexto largometraje de Tim Burton (con seguridad, una de sus obras maestras junto al Joven Manos de Tijera/1990), el inclasificable director rescata la figura de Edward D. Wood Jr., considerado el peor director de la historia del cine, responsable de películas en las que se agrupaban pésimas historias, producidas con presupuestos irrisorios y protagonizadas por actores improvisados. En general, proyectos caracterizados por estar realizados con poca o nula inteligencia .

Como realizador, el mismo Ed Wood era un improvisado, protagonista ocasional de sus propias películas, metiendo incluso en ellas a su novia, Dolores Fuller (Sara Jessica Parker). Interpretado por un muy inspirado Johnny Depp, Ed Wood es uno más de los personajes freaks e inadaptados que tanto han abundado en la filmografía de Burton, logrando -como casi siempre- que uno acabe en parte conmovido, en parte fascinado y -muy a pesar nuestro- admirando a este extraño sujeto, que no podía ocultar su inclinación por el travestismo ni en sus propios trabajos (en “Glen o Glenda”/1953, interpretaba a un hombre anhelando cambiar de sexo), así como declararse ferviente admirador de Orson Welles.

Ed Wood tratará de sacar provecho de su encuentro inesperado con un avejentado Bela Lugosi (magistralmente interpretado por Martin Landau, trabajo por el que ganó un Oscar a Mejor Actor de Reparto), a quien dará un papel en una de sus películas, para intentar sacarlo del olvido y devolverle su calidad de estrella, y de paso convencer a los productores para que le dieran financiamiento.

Ed Wood, gran admirador de Lugosi desde que lo vio en Drácula (Browning, 1931), logrará de nuevo poner al actor húngaro en la mira de la prensa, en el papel de un científico en Glen o Glenda (1953). Sin embargo, Wood pronto se dará cuenta que el poderoso conde Drácula de antaño, el gran “monstruo” cinematográfico por excelencia, es ahora un solitario anciano, que vive rodeado de unos perros falderos y con una terrible adicción a la heroína.

La película, filmada en blanco y negro, tiene todo su conmovedor y torturante encanto en la dependiente relación que se va forjando entre Ed Wood y Bela Lugosi (el mismo Burton ha confesado que se inspiró en su amistad con Vincent Price). Wood y Lugosi son una especie de príncipe y rey, entre una galería de personajes igual de raros y marginales, miembros de una parte de Hollywood obscura y relegada de todo el glamour y los grandes presupuestos. Wood y Lugosi tendrán también la relación de un dedicado nieto con su abuelo enfermo.

Wood intentará, ante todo, llegar a ser un cineasta tan independiente y bueno como Orson Welles (Vincent D’Onofrio), con quien tendrá un fantasioso encuentro, confesándole el mítico director que pasó los mismos problemas que él en la producción del Ciudadano Kane, obra maestra de la cual Burton tomó algunas referencias visuales en su diseño del filme.

Burton dota a su Ed Wood de cierta calidad de héroe incomprendido. A pesar de haber sido un guionista sin pizca de talento y un realizador para el cual la palabra perfección no existía (nunca hacía más de una toma en el rodaje de las escenas), Edward D. Wood Jr. -según nos enseña la película- simplemente quiso hacer algo diferente dentro de la industria en los 1950, luchar ciegamente contra fórmulas establecidas y el star system de Hollywood, encontrando en el reciclaje de pseudo celebridades, la materia perfecta –y más barata- para sus películas.

sábado, 7 de julio de 2007

EN CARTELERA: END OF THE SPEAR * * 1/2

El primer largometraje del virtualmente desconocido realizador Jim Hanon (autor del documental Beyond the Gates of Splendor/2002, inédito en España y México), El Final del Espíritu (End of the Spear, E.U., 2005) llega con dos años de retraso a las salas españolas. En México, escasamente se puede encontrar en DVD región 1 en algún famoso videoclub.

Escrita por el mismo Hanon, tenemos aquí una más que sencilla historia de aventuras ambientada en la jungla del Amazonas, con una clara intención de transmitir un mensaje de unión y fraternidad, entre la tribu de los waodani, nativos de la región amazónica ecuatoriana, y los habitantes blancos de la región, que se han dedicado a cazarlos por décadas. Pero los waodani no nada más han sufrido de la violencia externa. El líder de una tribu vecina, una noche de 1943, masacró a los waodani de una pequeña aldea, provocando la separación de dos hermanos, Mincayani y Dayumae, esta última una niña que acabó siendo atrapada por un grupo de cazadores blancos.

En 1956, un veinteañero Mincayani (Louie Leonardo), líder de un pequeñísimo grupo de sobrevivientes waodanis, se dedicará a buscar a su hermana perdida, hasta que su encuentro con un grupo de exploradores estadounidenses, encabezados por el piloto Nate Sain (Chad Allen), tratando de entrar en contacto con estos waodanis, acabará trágicamente cuando los nativos maten a los norteamericanos, creyéndolos responsables de la muerte de Dayumae.

Sin duda, resulta irreprochable la capacidad de Hanon para filmar la jungla amazónica, notándose su vena documental en cada instante del filme, aprovechando los rincones verdes de la región, tanto dentro como fuera de la selva en notables tomas aéreas. Tampoco hay muchos peros en las logradas escenas de acción, donde los nativos se enfrentan a lanza limpia entre ellos, todas ellas de un aséptico tratamiento que no muestra una sola gota de sangre.

El problema principal del filme, no radica tanto en su reparto (todos muy bien) ni en su historia, que logra mantener cierto grado de interés hasta el final, sino en que la cinta no consigue del todo atraparnos o interesarnos en lo verdaderamente importante: los hasta ahora desconocidos waodani y quiénes son realmente, ya que Hanon acaba centrándose más en sus estupendas tomas del Amazonas, o en las climáticas escenas de acción y persecución.

miércoles, 4 de julio de 2007

DVD: DÉJÀ VU * * *

Con Déjà Vu (E.U., 2006), el británico hollywoodizado Tony Scott (hermano menor de Ridley Scott) sigue dejando patente que es el mejor churrero del momento. Sus filmes podrán ser de lo más inverosímiles, tendientes al caos, pero por alguna extraña razón acaban siendo endemoniadamente entretenidos.

El título alude al fenómeno psíquico, por el cual uno tiene la sensación de haber vivido ya antes alguna situación del presente. Scott trae de nuevo a Denzel Washington (protagonista también de Hombre en Llamas/2004) en una historia descabellada e inverosímil a más no poder, justo cuando en medio de una típica historia thrilleresca/policiaca, el asunto se convierte en una trama fantástica, por una maquinita capaz de ver hechos del pasado con lujo de detalle.

Luego del estallido de una bomba en un barco, que transportaba una tripulación de más de 500 personas formada por marinos y civiles, el oficial de policia especialista en explosivos, Doug Carlin (Denzel Washington), se dedicará a investigar el caso. La cosa se convertirá en un ajuste de cuentas en dos sentidos: primero, cuando Doug se entere que en el atentado murió su entrañable compañero, y en segundo lugar, cuando quede prendado de una chica víctima de la explosión, a la que podrá ver vivita y coleando a través de la mentada máquina del tiempo, 24 horas antes de ocurrida la explosión. Doug decidirá viajar al pasado para intentar prevenirla, y de paso, detener al criminal responsable (Jim Caviezel).

Ni se moleste en tratar de entender cómo funciona el dichoso aparatejo. Los expertos que la manejan sueltan un discurso pseudo científico, que ni Doug ni nosotros (ni creo que los mismos inventores) estamos entendiendo. En resumidas cuentas, un satélite toma imágenes de cualquier punto en la tierra, para que luego la máquina las reconstruya en un punto específico en el tiempo, para que luego te puede llevar a ti y lo que sea al pasado.

El relato tiene todo el sabor a un relato de Philip K. Dick (Minority Report/Spielberg, 2002 para ser precisos), pero en plan descerebrado. Sin embargo, muy aparte de esto, Scott se las arregla para conseguir un entretenido filme palomero, cuyos cabos se van atando uno a uno sin mayor problema. Lo mejor, es que visualmente la película luce tranquila, sin los típicos desplantes en edición y fotografía de Scott. Quedarán algunas preguntas por responder justo en el último minuto del filme, pero supongo queda a nuestro gusto responderlas como queramos.

CINE INÉDITO: DEAD FISH * * *

Deudas de Sangre (Dead Fish, Reino Unido- Alemania, 2004), primer largometraje del cinefotógrafo germano Charley Stadley (en su haber nada más tiene un cortometraje) no será un material digno de premios, pero lo que sí llama mucho la atención, es su esforzado intento por lograr un ejercicio de estilo en la más pura tradición de las historias pulp-thrillerescas de Guy Ritchie, y ni se diga Quentin Tarantino, integrándole un humor muy sarcástico. Hay momentos de auténtica simplonería, por ejemplo, aquellos en los que a Lynch, el matón a sueldo interpretado por Gary Oldman, le da por ponerse a cantar muy romántico y cursilón, al enamorarse a primera vista de la bonita pero desesperada Mimi (Elena Anaya).

Todo empieza cuando Mimi y su novio Abe (Andrew Lee Potts), cerrajero metido en el tráfico de drogas, se verán involucrados en una red criminal cuando aquella y Lynch intercambien por equivocación los teléfonos móviles. Sin embargo, Abe y su perpetuo amigo mariguano, Salvador (Jimy Mistry), tomarán como suyas las instrucciones que el jefe de Lynch les de por el móvil, confundiéndolo con un narcotraficante al que le deben dinero (sobreactuado Robert Carlyle), y se encuentra persiguiéndolos por todo Londres.

Abe se apropia de un paquete dejado a Lynch, lleno de dinero y un revolver, tomando su lugar e iniciando una aventura llena de “trampas y armas humeantes” (haga memoria del filme de Guy Ritchie/1998), que le hará recapacitar sobre su papel de novio desobligado y sin compromiso.

Los problemas de Dead Fish se encuentran principalmente en su guión, en especial, por algunos personajes que no tienen mucho que hacer en la trama, por ejemplo, Salvador o aquel mafioso que interpreta Billy Zane, a manera de largo cameo, o ese matón de Europa Oriental, que se sienten nada más como de relleno y como pretexto para algunos momentos de humor.

Con todo, la película acaba siendo entretenida. Stadley sabe sacarle partido a Gary Oldman y su potencial para interpretar a psicópatas. A pesar de sus defectos, se nota que Stadley ha sido consciente de sus alcances y limitaciones como director (está lejos de ser un Guy Ritchie o Tarantino), logrando una cinta menor, es verdad, pero disfrutable al no tomarse mucho en serio.

++A pesar de tener un reparto que incluye a Gary Oldman, Robert Carlyle, Terence Stamp y la española Elena Anaya, Dead Fish no ha visto estreno comercial en España. Ni siquiera se tiene noticia de alguna edición en DVD en el país ibérico.
++La película tuvo una primera exhibición en el Festival de Cine de Varsovia, para ir abriéndose camino en países como Portugal y Polonia. En DVD ha llegado a Hungría, Finlandia, Islandia y ahora a México.

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